¿Por qué el secularismo no logró penetrar en el Islam?
Reseña del libro: "La sociedad musulmana" de Ernest Gellner

Entre El Plano Del Cielo Y La Asabiyyah Del Desierto: ¿Cómo Leemos La Sociología Del Islam?
En Un Viaje Intelectual Altamente Complejo Y Atractivo, El Prominente Antropólogo Y Sociólogo Ernest Gellner Presenta En Su Libro «La Sociedad Musulmana», Publicado Dentro De Los Estudios De La Universidad De Cambridge En Antropología Social, Una Anatomía Única De La Estructura Social, Política Y Espiritual Que Dio Forma Al Mundo Islámico, Específicamente En La Región De Las Montañas Del Atlas Y El Norte De África. Gellner No Se Conforma Con La Pura Descripción Etnográfica; Más Bien, Teje Brillantemente Entre La Filosofía Política Y La Sociología Clásica, Apoyándose En Tres Pilares Intelectuales: Ibn Jaldún, David Hume Y Robert Montagne, Para Presentarnos Una Teoría Integral Que Explica La Dinámica De Esta Sociedad A Lo Largo De La Historia.
El Islam Como Un Plan Integral Para El Orden Social
Gellner Comienza Su Tesis Informando Una Verdad Fundamental: El Islam Representa Un «Plan Para Un Orden Social». Se Basa En La Idea De La Existencia De Un Conjunto De Reglas Eternas, Divinamente Ordenadas, Completamente Independientes De La Voluntad Humana, Que Determinan Cómo La Sociedad Debe Estar Apropiadamente Organizada. Lo Que Distingue A Este Plan, Según Gellner, Es Que Está Disponible Por Escrito, Simétrica E Igualmente, Para Todos Los Hombres Educados, Y Para Cualquiera Que Esté Dispuesto A Escucharlos.
Esta Disponibilidad Igualitaria Da Un Golpe Fatal A Cualquier Justificación Para Dividir Internamente A La Sociedad En Dos Partes: Una Parte Más Cercana A La Esencia Divina Que La Otra. El Islam, En Principio, No Reconoce La Existencia De Una Clase O Cuerpo De Especialistas Religiosos Que Monopolizan La Mediación Espiritual; Las Reglas Están Ahí Para Todos. A Pesar De La Necesidad De La Sociedad Islámica De Eruditos, El Islam Oficialmente No Tiene «Clero» (Clérigos) Y Ninguna Organización Eclesiástica; Más Bien, La Iglesia Y La Sociedad Son Una Entidad Idéntica.
Gellner Evoca Inteligentemente El Dicho Del Pensador Francés Alexis De Tocqueville, Quien Notó Que El Islam Es La Religión Que Ha Fusionado Y Mezclado Completamente Los Dos Poderes, De Modo Que Todos Los Actos De La Vida Civil Y Política Se Han Convertido Sujetos De Una U Otra Manera A La Regulación De La Ley Religiosa. En Este Contexto, Gellner Compara El Islam Y El Cristianismo; El Cristianismo, Desde Sus Inicios, Incluyó Una Recomendación Explícita De Dar Al César Lo Que Es Del César. Una Religión Que Comienza Y Permanece Por Un Período Sin Poder Político No Tiene Más Remedio Que Adaptarse Al Sistema Político Existente. En Cuanto Al Islam, Gracias A Su Rápido Y Temprano Éxito Político, No Necesitó Conceder Nada A Favor Del «César»; Era El César Mismo. Este Éxito Temprano, Combinado Con La Doctrina De Que El Mensaje Divino Es Completo Y Final, Hizo Muy Difícil Presentar Versiones Alternativas De Este Plan Social.
El Péndulo De David Hume: El Flujo Y Reflujo En La Fe Humana
Una De Las Partes Más Agradables De La Revisión En Este Libro Es Cómo Gellner Emplea La Teoría Del Filósofo Escocés David Hume Sobre «La Historia Natural De La Religión». Hume Cree Que Hay Un Principio Psicológico Y Político Que Gobierna Las Creencias; Los Principios De La Religión Sufren De Un Estado De «Flujo Y Reflujo» En La Mente Humana, Donde Los Humanos Poseen Una Inclinación Natural A Ascender Del Politeísmo Al Monoteísmo, Y Luego Hundirse De Nuevo Del Monoteísmo Hacia El Politeísmo.
¿Cómo Sucede Esto? Hume Explica (Y Gellner Refleja Esto En La Sociedad Islámica) Que Las Personas, Motivadas Por El Miedo Y La Adulación Competitiva Por El Poder, Tienden A Elevar A Sus Dioses Y Acumular Cualidades Absolutas E Infinitas Sobre Ellos Hasta Que Alcanzan La Idea Del Único Dios, Abstracto Y Trascendente. Pero Este Dios Grande Y Trascendente Se Vuelve «Demasiado Lejano E Inalcanzable» Para Los Plebeyos Simples. Aquí, La Temblorosa Naturaleza Humana Interviene; Las Personas Recurren A Mediadores E Intercesores (Semidioses, Santos, O «Awliya» En El Caso Islámico) Para Acercarse A Este Gran Dios, Justo Como Buscan Mediación Con Un Poderoso Gobernante Terrenal. Por Lo Tanto, El Péndulo Oscila De Regreso Hacia El Politeísmo Y Una Multiplicidad De Mediadores, Hasta Que Los Movimientos De Purificación Intervienen Para Restaurar Los Asuntos Al Quórum Del Monoteísmo Abstracto.
La Convergencia De Hume E Ibn Jaldún: La Anatomía De Las Dos Sociedades
La Genialidad De Gellner Se Manifiesta Al Fusionar La Teoría (Psicológica) De Hume Con La Teoría (Sociológica) De Abd Al-Rahman Ibn Jaldún Para Crear Un Poderoso Modelo Explicativo Para La Sociedad Islámica Tradicional. Ibn Jaldún No Investiga Los Secretos Del Alma Humana Como Lo Hace Hume; Más Bien, Investiga El Entorno Social Y El Concepto De «Asabiyyah» (Solidaridad Social).
Para Ibn Jaldún, «El Liderazgo Existe Solo A Través De La Superioridad, Y La Superioridad Es Solo A Través De La Asabiyyah». Y Las Tribus Unidas Por El Sentimiento Colectivo (Asabiyyah) Son Las Únicas Capaces De Vivir En La Dureza Del Desierto. En Contraste, Ibn Jaldún Cree Que La Afirmación De Los Habitantes De La Ciudad De Poseer Asabiyyah O Una «Casa» (En El Sentido Tribal) Es Una Falsa Afirmación Y Es Fácilmente Refutada.
Los Habitantes De La Ciudad, Ahogándose En El Lujo Y La Pereza, Carecen De Coraje Y Confían La Tarea De Defender Su Riqueza Y Sus Vidas Al Gobernante Y A Las Milicias. La Agresión Mutua Dentro De Las Ciudades Es Prevenida Por El Gobierno Y La Autoridad Que Evitan Que Las Masas Se Opriman Entre Sí, «Excepto Esa Opresión Que Proviene Del Propio Gobernante». Mientras Tanto, Los Hombres De Los Beduinos Y Las Tribus, Debido A La Ausencia De Muros O Milicias Para Protegerlos, Siempre Llevan Armas Y Se Defienden Por Sí Mismos.
Aquí Gellner Conecta Las Dos Escenas: El Islam Urbano (El Islam De Los Eruditos En Las Ciudades) Corresponde Al Monoteísmo Abstracto Y Estricto, Desprovisto De Mediadores (La Etapa Del Monoteísmo Para Hume). Mientras Que El Islam Rural (El Islam De Las Tribus Beduinas) Necesita Rituales, Celebraciones Y «Santos» Locales (Morabitos) Para Desempeñar El Papel De Mediadores Y Pacificadores Entre Las Tribus En Guerra Que No Están Sujetas A Una Autoridad Central (La Etapa Del Politeísmo Y Los Mediadores Para Hume).
La Dinámica Del Poder: Los Lobos Del Desierto, Los Perros Guardianes Y Su Rebaño
Al Completar Su Anatomía Del Cuerpo Social Y Político, Ernest Gellner Se Sumerge En Los Detalles De La Mecanismo Jalduniano Que Gobierna El Ascenso Y La Caída De Los Estados En El Mundo Islámico Tradicional. Ibn Jaldún, Según La Lectura De Gellner, Divide Las Tribus En Tres Tipos Principales, Usando Una Metáfora Política Por Excelencia: Lobos, Ovejas Y Perros Guardianes. Los «Lobos» Son Los Fuertes Beduinos Del Desierto Y Las Montañas Que Se Niegan A Someterse A Cualquier Autoridad, Y Mantienen Su Asabiyyah Pura Y Su Constante Disposición A Luchar En Defensa De Su Independencia. En Cuanto A Los «Perros Guardianes», Son Aquellos Lobos Que Tuvieron Éxito, Gracias A Su Cohesión Y Fiereza, En Conquistar Ciudades Y Regiones Asentadas, Y Se Convirtieron En Gobernantes Que Ejercen Su Autoridad Sobre Otros Para Protegerlos Y Exprimir Sus Recursos. Finalmente, Están Las «Ovejas», Que Son Las Tribus Y Los Habitantes Urbanos Que Se Sometieron A La Autoridad Central Y Aceptaron Pagar Impuestos, Lo Que Los Despojó De Su Fibra Moral Y Cohesión, Fundiéndose En Hábitos De Sumisión, Cumplimiento Y Docilidad.
Aquí Emerge La Tragedia Histórica Cíclica Que Gellner Ve Enraizada En Este Sistema; Porque El Poder Político Y Los Privilegios Que Acompañan Al Gobierno De Las Ciudades Erosionan Gradualmente Esa «Asabiyyah» Que Fue La Primera Y Única Razón Para Llegar Al Asiento Del Poder. Con La Erosión De Esta Cohesión Social Orgánica, El Gobernante Se Ve Obligado A Depender De Mercenarios En Lugar De Los Hombres De Su Clan Para Asegurar Su Supervivencia, Y La Calidad Del Apoyo Que Recibe Disminuye Y Su Base De Legitimidad Se Reduce. En Última Instancia, Después Del Paso De Unas Pocas Generaciones Ahogadas En El Lujo Y La Debilidad, Un Nuevo Grupo De «Lobos» Tribales Cohesivos Y Guerreros Aparece Para Abalanzarse Sobre Los Exhaustos «Perros Guardianes», Y Los Reemplaza En Los Palacios, Para Comenzar Un Nuevo Ciclo De Alternancia En El Poder Dentro De Una Estructura Social Estática Que No Cambia Fundamentalmente.
Dependencia Mutua: Beduinos Y Urbanitas En La Danza De La Supervivencia Económica Y Política
A Pesar De Esta Aparente Contradicción Y Hostilidad Oculta Entre Los Mundos Del Beduino Y El Urbanita, Gellner Enfatiza, Basándose En Las Penetrantes Observaciones De Ibn Jaldún, Que Existe Una Dependencia Profunda Y Mutua Entre Las Dos Partes, Lo Que Explica Cómo Una Sociedad Que Es Frágil Y Políticamente Desgarrada Puede Permanecer Cohesiva Y Culturalmente Homogénea En Gran Medida. La Ciudad, Con Su Compleja División Del Trabajo Y Sus Precisas Especializaciones Artesanales, Es Completamente Incapaz De Proporcionar Protección Para Sí Misma, Y Estructuralmente Carece De Militarismo Y Cohesión Social Disuasoria. Por Lo Tanto, La Civilización Urbana Depende Política Y Militarmente De Proveer A Sus Gobernantes De Los Beduinos Que Vienen De Los Márgenes, Quienes Poseen La Dureza Y Crueldad Requeridas Para Imponer El Orden Y Proteger Los Muros.
Pero Por El Contrario, Y Desde Una Perspectiva Puramente Económica, La Situación Se Invierte Completamente De Modo Que El Beduino Se Convierte En El Dependiente. Porque Los Beduinos Necesitan Desesperadamente Las Ciudades Para Obtener Las Necesidades De La Vida Y Los Bienes Manufacturados Que Carecen De La Habilidad Para Producir. Y Como Explica El Texto, Mientras Que Los Beduinos Necesitan Las Ciudades Para Las Necesidades, Los Habitantes De Las Ciudades Solo Necesitan A Los Beduinos Para Los Lujos Y La Afluencia, Siempre Y Cuando Los Beduinos Permanezcan En Sus Desiertos Y Aún No Hayan Tomado Las Riendas Del Poder Urbano. Esta Incapacidad Económica De Los Beduinos, Y Su Severa Falta De Especialistas Comerciales Y Artesanales, Los Mantiene En Un Estado De Rehén Permanente Y Continuo De Los Centros Urbanos Que Constituyen Sus Mercados Y Refugios De Suministro.
Platón En El Desierto: La Santificación De La Palabra Y Su Encarnación Espiritual
Gellner Transita Hacia La Dimensión Cultural Y Espiritual, Presentando Un Enfoque Filosófico En El Que Describe El Islam Como Una Versión Modificada Y Social De La Filosofía Platónica. Si El Platonismo Clásico Deificó El Concepto Abstracto, Entonces El Islam Confirió Un Carácter Divino A La «Palabra» Escrita Y Revelada. Esta Santificación Absoluta De La Palabra Escrita Otorga A Los Eruditos Y Guardianes Del Texto En Las Ciudades Una Inmensa Autoridad Moral Y Legislativa, Y Une A La Extensa Sociedad Con Un Sólido Hilo Ideológico Que No Se Rompe Fácilmente.
Sin Embargo, Gellner Plantea Una Pregunta Fundamental: ¿Cómo Puede Esta «Palabra» Abstracta, Trascendente Y Escrita Gobernar Y Guiar Una Sociedad Tribal Dominada Por El Analfabetismo Y Que Vive En Un Entorno Geográfico Duro Y Rebelde? Gellner Cree Que Las Tribus No Poseen Ni El Gusto Mental Ni El Equipo Cultural Necesario Para Absorber La Fe Urbana Basada En Textos Jurisprudenciales Y El Debate Teológico. La Fe De Los Hombres De La Tribu, Por Su Naturaleza, Necesita Mediadores Y Funcionarios Sagrados; Necesita Figuras Tangibles En Las Que La Santidad Viviente Esté Encarnada En Lugar De Textos De Papel Silenciosos. Y Aquí Emerge Claramente El Mago De Campo De La Espiritualidad Beduina: El Papel Del «Santo» O «Morabito», Como Un Vínculo Vital E Indispensable.
La Sociedad De Las Segmentaciones Simétricas: El Papel Del «Santo» Como Válvula De Seguridad
A La Sombra De La Ausencia De Un Estado Central Capaz De Imponer La Ley En Los Márgenes Remotos Y Las Montañas Escabrosas, Gellner Describe La Sociedad Tribal Como Una Sociedad Puramente «Segmentaria», Inspirándose En Las Ideas Del Famoso Antropólogo Edward Evans-Pritchard. En Esta Sociedad Simultáneamente Primitiva Y Compleja, El Poder Y Los Privilegios Se Distribuyen Casi Por Igual En Todos Los Segmentos De La Tribu, Y Cada Varón Adulto Es Esencialmente Un Luchador Que Participa Efectivamente En El Mantenimiento Del Orden Dentro De Su Grupo Y En Su Defensa. A Pesar De La Amplia Proliferación De Armas Y La Violencia Potencial En Cada Momento, El Orden Social No Colapsa Para Descender Al Caos Integral Y A Una Guerra Civil Destructiva.
El Secreto De Este Delicado Equilibrio Radica En La Institución Religiosa Más Prominente En El Campo: El «Santo» Justo. Este Santo, Que Posee El Carisma De La Santidad Y En Su Mayoría Pertenece A Un Linaje Noble Supuestamente Conectado Con El Profeta, Se Encuentra Estratégica E Ideológicamente Fuera De Las Alianzas Y Conflictos Tribales Diarios. Su Estatus Sagrado, Y Su Neutralidad Obligatoria Impuesta Sobre Él En Virtud De Su Función Espiritual, Lo Convierten En El Mediador Y Árbitro Ideal Y Más Creíble En Un Entorno Desgarrado Por Los Conflictos Y La Venganza. Los Santos No Simplemente Rezan; Más Bien, Supervisan Activamente Procesos Políticos Complejos Como La Elección De Líderes Locales, Y Ratifican Los Procedimientos Legales Consuetudinarios A Través De Una Estricta Supervisión De Los Comités De «Juramento Colectivo» Decisivos Para Las Disputas, Así Como Proporcionan Refugios Seguros Fronterizos Donde Las Rutas Comerciales Se Cruzan Y Los Mercados De Las Tribus Vecinas Se Erigen Pacíficamente. Con Este Rendimiento Multidimensional, El Santo Se Convierte En La Encarnación Viva Y Local Del Islam Para La Tribu, Proporcionándoles El Marco Espiritual Y Legal Que Los Textos Abstractos Son Incapaces De Ofrecer En Su Entorno Duro E Independiente.
El Terremoto Colonial Y La Ruptura Del Péndulo Jalduniano
Con La Llegada Del Siglo XX, El Mundo Islámico Analizado Por Gellner Ya No Era Simplemente Un Sistema Cerrado Que Repetía Los Ciclos De Ibn Jaldún Con Monótona Regularidad; El Choque Con La Modernidad Occidental Y La Marea Colonial Causaron Una Grieta Estructural En El «Péndulo» De David Hume. Gellner Explica Que El Estado Moderno, Con Su Equipo Técnico Y Su Capacidad Organizativa Superior, Ha Destrozado El Antiguo Equilibrio Entre El Centro Y La Tribu. Los «Lobos Del Desierto» Ya No Son Capaces De Amenazar Los Muros Simplemente Por Poseer Asabiyyah; Porque El Estado Ahora Posee El Avión, El Tanque, El Telégrafo Y La Burocracia Central Que Penetra Las Montañas Escabrosas Más Profundas. Esta Transformación Técnica Convirtió A Las Tribus De «Unidades Políticas Independientes» En «Súbditos» En Un Estado-Nación Emergente, Lo Que Llevó A La Erosión Del Papel Del «Santo» O «Morabito» Como Vínculo Político; El Estado Ya No Necesita Mediadores Para Gestionar A Sus Súbditos, Sino Que Ha Comenzado A Buscar Imponer Su Agarre Directo.
Aquí Gellner Plantea Una Observación Crucial Sobre El Camino De La «Reforma Religiosa» En El Islam, Comparándola Con La Experiencia Protestante En Europa. Gellner Cree Que La Modernidad En El Mundo Islámico No Condujo Necesariamente A La Secularización (En El Sentido Del Retiro De La Religión De La Esfera Pública), Sino Que Condujo A Un «Reformismo» Radical Que Devolvió La Consideración Al «Islam Urbano» O Al Islam De Los Eruditos Y Juristas A Expensas Del «Islam Rural» Basado En Los Milagros De Los Santos Y Los Rituales Sufíes. Este Reformismo, Representado En Los Movimientos Salafista Y Nahda, No Fue Solo Un Regreso Al Pasado, Sino Que Fue Una Herramienta Efectiva Para Construir Una Identidad Nacional Y Patriótica Unificada Que Trascendía Las Estrechas Afiliaciones Tribales. El Discurso Reformista, Al Enfatizar El Monoteísmo Puro Y Rechazar Las «Herejías» Asociadas Con Los Santos, Proporcionó Al Musulmán Que Migró Del Campo A La Ciudad Una Identidad «Universal» Y Respetada, Otorgándole Un Sentido De Pertenencia A Una Entidad Más Grande Y Más Sublime Que Su Tribu Disuelta.
La Excepción Islámica: ¿Por Qué Fracasó La Secularización En Derrotar Al Texto?
Gellner Pasa A Analizar Un Tema Espinoso Que Ocupó A Los Sociólogos Occidentales Durante Décadas, Que Es «La Excepción Islámica» Frente A La Secularización. Mientras Que Las Teorías Sociológicas Clásicas, Desde Marx Hasta Weber, Esperaban Que La Religión Se Retirara De La Vida Pública Con El Ascenso De La Ciencia Y La Industrialización, Gellner Notó Que La Sociedad Islámica Tomó Un Camino Diferente. En Lugar De Que La Modernidad Debilitara El Compromiso Religioso, Descubrimos Que La Modernidad En Las Sociedades Musulmanas A Menudo Estuvo Acompañada De Un Aumento En La Disciplina Religiosa Y La Adhesión A La Sharia En Su Estricta Forma «Escritural».
Gellner Explica Este Fenómeno Al Afirmar Que El Alto Islam (El Islam Del Texto Y Los Eruditos) Posee Características Estructurales Que Lo Hacen Sorprendentemente Compatible Con Los Requisitos De La Modernidad. Porque El Alto Islam Se Caracteriza Por La Simplicidad Doctrinal, El Igualitarismo Entre Los Creyentes, El Compromiso Con Las Reglas Escritas Y El Rechazo De La Magia Y La Inconstante Mediación Espiritual. Estas Características Son Las Mismas Que Necesita La Sociedad Moderna Basada En La Burocracia, La Ciudadanía Y La Educación. Por Lo Tanto, El Musulmán «Moderno» No Encontró Ninguna Necesidad De Abandonar Su Religión Para Ser Moderno, Sino Que Encontró En La Versión Reformista Y Purificada De Su Religión Al Mejor Ayudante Para Enfrentar Los Desafíos De La Era Y Competir Con Las Potencias Coloniales. El Islam Se Ha Transformado De Una «Cobertura Espiritual» Para El Estado Tradicional En Una «Ideología De Movilización» Para El Estado-Nación Y Las Repúblicas Modernas.
El Nuevo Proletariado Y La Búsqueda De La Pureza Espiritual
En Un Brillante Análisis Sociológico De Las Transformaciones Demográficas, Gellner Describe El Estado De La «Gran Transición» De La Tienda Y La Aldea A Los Barrios Marginales Y Los Suburbios De Las Principales Ciudades. Este Migrante Rural Que Ha Perdido La Protección De Su Tribu Y La Seguridad De Su Antigua «Zawiya» Sufí, Se Encuentra En Un Sombrío Entorno Urbano Dominado Por La Desigualdad. En Este Contexto, El «Islam Reformista» Se Convierte En Un Salvavidas Moral. Para Este Nuevo Trabajador, Adherirse A Las Obligaciones Y Una Apariencia Religiosa Conservadora No Es Simplemente Adoración, Sino Que Es Una Declaración De «Dignidad Humana» Frente A La Occidentalización Y La Corrupción Que Podría Ver En Las Élites Gobernantes Influenciadas Por Occidente.
Gellner Cree Que Este Tipo De Religiosidad Popular Mezclada Con Un Sentido Reformista Constituye Una Fuerza Política Masiva Que No Puede Ser Eludida. Mientras Que Las Élites «Occidentalizadas» Pensaban Que El Futuro Pertenecía Al Secularismo Puro, Las Bases Estaban Redescubriendo Su Poder A Través De Un Regreso Al Primer «Plan Social» Del Islam, Pero Con Un Espíritu Moderno De Lucha Y Organización. Lo Que Gellner Llama El «Despertar» No Es Una Regresión A La Edad Media, Sino Que Es Un Intento De Reconstruir La Sociedad Sobre Cimientos Que Los Musulmanes Ven Como Más Justos Y Auténticos, Lejos De Los Modelos Importados Que Fracasaron En Cumplir Las Grandes Promesas Económicas Y Sociales.
Entre La Jurisprudencia Del Estado Y La Jurisprudencia De La Revolución: La Lucha Por La Legitimidad
Gellner Arroja Luz Sobre La Lucha Interna Por La «Legitimidad De La Palabra Escrita». Si El Alto Islam Es El Vencedor En La Batalla De La Modernidad Contra El Islam Rural, Entonces La Pregunta Que Surgió Con Fuerza Es: ¿A Quién Pertenece El Derecho A Interpretar Este Texto Y Aplicarlo? ¿Son Los «Eruditos Tradicionales» Conectados Al Aparato Del Estado, O Son Los «Nuevos Intelectuales» Y Los Activistas Islámicos Quienes Ven En La Sharia Una Herramienta Para La Revolución Y El Cambio Social?
Esta División Dentro Del Propio Campamento Reformista Representa, Según Gellner, Una De Las Características Más Importantes De La Sociedad Islámica Contemporánea. El Estado Moderno Siempre Intenta Domesticar La «Palabra» Para Consolidar Su Poder, Mientras Que Los Oponentes Encuentran En La Misma «Palabra» Una Justificación Legítima Para Rebelarse Contra El Gobernante Si Lo Consideran «Fuera Del Plan Divino». Por Lo Tanto, El Islam Sigue Siendo, En Opinión De Gellner, El Único Sistema De Creencias En El Mundo Contemporáneo Que Todavía Es Capaz De Ejercer Un Papel Político Universal Y Comprensivo, Desafiando Todas Las Expectativas De Extinción O Neutralización, Para Seguir Siendo Un Número Difícil En La Ecuación Del Futuro Global.
El Laboratorio Del Alto Atlas: La Encarnación De La Teoría En La Geografía De La Escabrosidad
Ernest Gellner Transita En Este Punto De Inflexión De Su Libro De La Teorización Macro Al Examen Microscópico, Tomando Las Montañas Del Alto Atlas En Marruecos Como Un Laboratorio Sociológico Vivo Para Probar Sus Hipótesis Sobre La «Sociedad Segmentaria». Gellner Cree Que Estas Escabrosas Regiones Montañosas Históricamente Presentaron El Modelo Más Claro Para Lo Que Él Llama «Bled Siba» (Regiones De Siba), Que Son Aquellas Regiones Que Reconocen La Autoridad Espiritual Del Sultán Como Un Imán, Pero Se Niegan Categóricamente A Someterse A Su Autoridad Temporal O Pagar Impuestos A Su Aparato Administrativo (El Makhzen). En Este Entorno, La Ausencia Del Estado No Significó El Caos; Más Bien, Significó La Existencia De Un Sistema Alternativo Altamente Complejo Que Depende Del Delicado Equilibrio Entre Las Fuerzas Tribales Competitivas.
Gellner Explica Que Las Tribus Del Atlas Desarrollaron Lo Que Podría Llamarse Una «Democracia De Guerreros», Donde Las Decisiones Fatídicas Se Toman A Través De Consejos De Ancianos Que Dependen Del Principio De Consenso O De Oposición Simétrica. Sin Embargo, Para Que Este Sistema Funcione Sin Ahogarse En Interminables Guerras De Desgaste, Tenía Que Haber Una «Tercera Parte» Neutral Y Sagrada. Aquí Emerge El Papel De Las «Zawiyas» De Los Santos O Morabitos, Que Habitan Los Puntos De Contacto Entre Las Tribus En Guerra. Estos Santos, A Quienes Gellner Describe Como «Especialistas En La Paz», No Poseen Su Propia Fuerza Militar, Sino Que Derivan Su Autoridad De La «Baraka» (Bendición) Y El Linaje Noble. Actúan Como Árbitros En Disputas Sobre Recursos, Y Supervisores De Los Mercados Semanales Que Se Consideran El Pulmón De La Vida Económica En La Montaña, Y Más Importantemente, Ellos Son Quienes Otorgan Legitimidad A Los Líderes Tribales Elegidos Anualmente, Lo Que Evita La Transformación Del Liderazgo Tribal En Una Tiranía Permanente.
La Dualidad Del Makhzen Y Siba: La Dialéctica Del Centro Y El Margen
La Sociología De Gellner No Puede Ser Entendida Sin Profundizar En Los Conceptos Del «Makhzen» Y «Siba», Que Representan En Su Lectura Los Dos Polos Entre Los Cuales Oscila El Estado En La Sociedad Islámica Tradicional. El «Makhzen» No Es Simplemente Un Aparato Administrativo, Sino Que Es La Encarnación Del «Islam Urbano» Que Busca Imponer El Orden Y La Ley Derivados De La Sharia Escrita. En Contraste, «Siba» Representa La Resistencia Tribal Que Busca Mantener Su Autonomía Y Costumbres Locales. Pero Gellner Rompe El Estereotipo Que Ve En Siba Una Simple Rebelión; Él Lo Ve Como Un Sistema Político Completo Dirigido A Prevenir La Centralización Del Poder Y Su Extralimitación.
La Relación Entre Estos Dos Polos No Es Una Relación De Hostilidad Absoluta, Sino Que Es Una Extraña Relación Complementaria; El Makhzen Necesita La «Asabiyyah» Tribal Que Viene De Las Regiones De Siba Para Renovar Su Sangre Militar Y Gobernante, Mientras Que Las Tribus Necesitan La «Legitimidad» Otorgada Por El Sultán, Y Los Mercados Urbanos Controlados Por El Makhzen Para Deshacerse De Sus Productos. Este Frágil Equilibrio Se Mantuvo Durante Siglos, Donde El Sultán Ejercía Una Especie De «Autoridad Simbólica» Sobre Las Montañas, Contentándose Con La Lealtad Espiritual, Mientras Dejaba A Las Tribus Gestionar Sus Asuntos Diarios A Través De Mediadores De Los Santos. Esta División Funcional Es Lo Que Otorgó A La Sociedad Tradicional Su Larga Estabilidad, Y Es Lo Que Hizo Del Estado En El Mundo Islámico, Según Gellner, Un «Estado Delgado» Que No Penetra En El Profundo Tejido Social Excepto En Casos Raros.
El Retiro De La «Baraka» Y El Ascenso De La «Burocracia»
Gellner Explica Cómo La Modernidad, Que Entró Llevada Sobre Los Hombros Del Colonialismo Y Luego Fue Adoptada Por El Estado Nacional Independiente, Condujo A La Destrucción De Este Equilibrio Tradicional Entre El Centro Y El Margen. El Estado Moderno, Con Su Naturaleza Totalitaria Y Burocrática, No Acepta La Existencia De «Regiones De Siba» Fuera De Su Control, Ni Reconoce A Mediadores Locales Que Posean Autoridad Independiente Como Los Santos. La Santidad Ha Sido «Nacionalizada» Y Transformada En Instituciones Afiliadas A Ministerios De Dotaciones, Así Como El «Juramento Colectivo» Tribal Ha Sido Reemplazado Por Tribunales Civiles Y Penales.
Esta Transformación No Pasó Sin Un Alto Precio Social Y Psicológico; Las Tribus Despojadas De Su Independencia Política Y Espacial Se Encontraron Transformándose En Una Masa Humana Inhomogénea En Los Suburbios De Las Principales Ciudades. En Este Vacío Dejado Por La Ausencia Del «Santo» Tradicional, La Gente No Encontró Consuelo En El «Secularismo» Predicado Por Las Élites, Sino Que Lo Encontraron En El «Islam Reformista» Que Les Proporcionó Una Nueva Lengua Moral Para Protestar Contra El Estado Central Que Muchos Ven Como Un «Nuevo Makhzen» Más Duro Y Menos Legítimo Que Su Predecesor Tradicional. Gellner Cree Que El «Reformismo Religioso» En Esta Etapa No Fue Un Regreso A La Superstición, Sino Que Fue Un Medio Para La «Modernización»; Exige La Igualdad Ante La Ley (Sharia) Y Rechaza Los Privilegios Hereditarios Y Las Antiguas Mediaciones Espirituales, Lo Que Lo Hizo Intersectarse Inesperadamente Con Las Aspiraciones De Las Nuevas Masas Urbanas.
Intelectuales Y Eruditos: La Lucha Por El Liderazgo De La «Sociedad Civil»
En Un Profundo Análisis De La Estructura De La Élite, Gellner Discute El Papel De Los «Eruditos» Frente A Los «Intelectuales Modernos». Los Eruditos Tradicionales Siempre Han Sido Parte De La Estructura Del Estado, Proporcionándole Legitimidad Legal A Cambio De Mantener Su Estatus Como Guardianes Del Texto. Pero Con El Surgimiento De La Educación Moderna, Surgió Una Nueva Clase De Intelectuales Que Poseen Herramientas Cognitivas Occidentales, Pero Siguen Estando Emocionalmente Apegados A Su Identidad Islámica. Estos Intelectuales, No Los Eruditos Tradicionales, Son Quienes Lideraron La Transformación Hacia El «Islam Político» Contemporáneo.
Gellner Nota Que Estos Intelectuales Usaron El «Escrituralismo» – Que Significa El Regreso Al Estricto Texto Escrito – Para Socavar La Autoridad Tanto De Los Eruditos Tradicionales (Asociados Con El Poder) Como De Los Santos Rurales (Asociados Con La Superstición En Su Opinión). El Islam Se Transformó En Sus Manos De Una «Práctica Social Tradicional» A Una «Ideología Intelectual» Consciente De Sí Misma. Esta Transformación De «Religión Como Herencia» A «Religión Como Un Programa Político» Es El Núcleo Que Explica La Vitalidad De La Sociedad Islámica Y Su Capacidad De Resistencia En El Siglo XX. Porque El Islam, Gracias A Este «Plan Social» Listo Y Escrito, Otorga A Sus Creyentes Una «Constitución» Trascendente Que El Estado Moderno, Por Muy Fuerte Que Sea, No Puede Borrar Ni Desplazar Del Centro Del Escenario En La Conciencia Pública.
La Victoria De La «Alta Cultura»: Cuando El Texto Se Convierte En La Ideología Del Estado Moderno
En Este Capítulo Fundamental, Ernest Gellner Nos Coloca Ante Un Hecho Sociológico Que Puede Parecer Impactante A Primera Vista: La Modernización En El Mundo Islámico No Condujo Al Retiro De La Religión, Sino Que Condujo A La Victoria De Un Tipo Específico De Religiosidad A Expensas De Otros Tipos. Gellner Distingue Claramente Entre La «Alta Cultura» Asociada Con Las Ciudades, Los Eruditos Y Los Textos Escritos, Y La «Baja Cultura» Asociada Con El Campo, Los Santos, Los Rituales Orales Y Los Milagros Sensoriales. Gellner Cree Que La Historia Moderna De Las Sociedades Musulmanas Es Esencialmente La Historia De La Alta Cultura Arrasando Y Destruyendo La Baja Cultura, Lo Que Él Llama «El Gran Proceso De Purga».
Esta Victoria De La Alta Cultura No Es Solo Una Transformación Teológica, Sino Que Es Una Necesidad Política Y Social Impuesta Por El Estado Moderno. Porque El Estado-Nación Que Heredó El Legado Del Colonialismo Necesitaba Una «Cultura Nacional Unificada» Para Integrar A Las Masas En El Crisol De La Ciudadanía Y La Producción. Y Como El Islam «Escritural» (Reformista) Posee Las Cualidades De Monoteísmo, Igualdad Y Estrictez Legal, Los Líderes Políticos E Intelectuales Por Igual Encontraron En Él La Materia Prima Ideal Para Construir Una Fuerte Identidad Nacional. El Musulmán Moderno, Según Gellner, Ha Abandonado Al «Santo» Local Que Representa La Particularidad De Su Tribu, Para Abrazar El «Islam Universal» Que Le Da Un Sentido De Igualdad Con Otras Naciones, Y Lo Libera De Las Restricciones De Las Afiliaciones Tradicionales Que Han Comenzado A Obstaculizar Su Movimiento En El Mundo De La Industria Y La Burocracia.
Igualdad Espiritual Y Jerarquía Política: La Paradoja De La Integración Social
Gellner Discute En Este Contexto El Tema Del «Igualitarismo» En El Islam, Y Cómo Juega Un Papel Dual En La Configuración De La Sociedad. Porque Espiritualmente, El Islam Presenta Un Modelo Único De Igualdad Absoluta Entre Los Creyentes Ante Dios, Donde No Hay Una Clase Clerical Oficial Monopolizando La Mediación. Este Igualitarismo Espiritual, Como Lo Ve Gellner, Fue Siempre Una «Válvula De Seguridad» Moral En Sociedades Caracterizadas Por La Existencia De Brechas Económicas Y Políticas Masivas. Otorga Al Individuo Un Sentido De Valor Y Dignidad Independientemente De Su Posición En La Escala Social, Lo Que Explica El Fuerte Atractivo Del Islam Para Las Clases Marginadas Y Los Nuevos Migrantes A Las Ciudades.
Sin Embargo, Gellner Nota Una Extraña Paradoja; Esta Igualdad Espiritual No Se Tradujo Históricamente En Una «Democracia Política» En El Sentido Occidental. La Razón De Esto Se Debe Al Hecho De Que El «Plan Social» Islámico, A Pesar De Su Énfasis En La Igualdad, Se Centra Más Ampliamente En La «Aplicación De La Sharia» Como El Objetivo Final Del Estado. Y Como La Interpretación De La Sharia Siguió Siendo Históricamente El Monopolio De Los Eruditos De Élite, El Poder Político Siempre Encontró Justificación Para Su Existencia Siempre Y Cuando Proteja La Religión Y Aplique La Ley Divina. En La Sociedad Islámica Moderna, Este Igualitarismo Se Transformó En Un Fuerte «Nacionalismo Religioso», Donde El Individuo Se Identifica Con La Ummah (Como Una Comunidad De Creyentes) Más De Lo Que Se Identifica Con El Estado (Como Un Aparato Administrativo), Lo Que Hace Que El Estado Esté En Un Constante Estado De Búsqueda De Legitimidad Que No Se Completa Excepto Adoptando Los Lemas Religiosos Más Estrictos.
La Muerte Del «Santo» Y El Nacimiento Del «Activista»: La Transformación Del Carisma De La Magia A La Organización
Gellner Dibuja En Las Páginas De Su Libro Una Pintura Funeraria Para La Institución Del «Santo» O «Morabito» Que Alguna Vez Fue Un Pilar De La Sociedad Rural. Con La Penetración De La Educación Moderna Y Los Medios De Comunicación, El Santo Perdió Su Capacidad Para Convencer A La Gente De Su Bendición Y Magia; Porque La Escritura, Que Era Un Secreto Sagrado Poseído Por Unos Pocos, Se Convirtió En Una Habilidad Pública. La «Ideología» Reemplazó Al «Milagro», Y El «Activista Político» Reemplazó Al «Derviche Sufí». Gellner Cree Que Esta Transformación Es Una Transición Del «Carisma Personal» Basado En El Linaje Y La Bendición, Al «Carisma Institucional» Basado En La Capacidad De Organizar, Movilizar Y Expresar Los Agravios Sociales En Un Lenguaje Religioso.
Este Nuevo Activista, Que A Menudo Es Educado Con Una Educación Moderna, No Busca La Mediación Entre Tribus En Las Montañas, Sino Que Busca Cambiar La Sociedad Desde Su Centro En La Ciudad. Él Usa El «Texto Escrito» Como Un Hacha Para Destrozar Los Restos De Las Supersticiones Populares, Y Al Mismo Tiempo Como Un Escudo Para Enfrentar La Occidentalización Cultural. La Caída Del Islam Rural (Sufí) No Dejó Un Vacío Espiritual, Sino Que Fue Llenado Por Un Islam Reformista «Politizado» Que Posee Alta Competencia En El Manejo De Las Herramientas De La Era Moderna, Desde La Prensa Hasta Los Parlamentos Y Las Plataformas De Comunicación, Lo Que Convierte Al Islam, En La Visión De Gellner, En La Religión Más «Moderna» En Términos De Su Capacidad Para La Movilización Masiva En Los Siglos XX Y XXI.
La Paradoja De Weber: ¿Por Qué Los «Protestantes Musulmanes» No Produjeron Un Capitalismo Industrial?
En Esta Parte De Nuestro Viaje Analítico, Gellner Confronta A Una De Las Más Grandes Mentes Sociológicas De La Historia, A Saber, Max Weber. Weber Había Argumentado En Su Famosa Tesis Que La «Ética Protestante» Fue El Motor Espiritual Para El Surgimiento Del Capitalismo Moderno En Occidente, Mientras Que Vio En El Islam Un Obstáculo Estructural Ante Este Desarrollo Debido A Lo Que Él Llamó «Fatalismo» Y «Política Autoritaria» (Patriarcalismo). Pero Gellner, Con Su Audacia Habitual, Vuelca Esta Mesa Analítica; Porque Él Cree Que El Alto Islam O Islam «Reformista» Posee Más Características «Protestantes» Que El Propio Protestantismo Cristiano. Porque El Alto Islam Combate La Magia, Glorifica El Trabajo, Santifica La Escritura, Impone Una Estricta Autodisciplina Y Llama A La Igualdad Entre Los Creyentes, Todos Los Cuales Son Elementos «Racionales» Por Excelencia.
Entonces, ¿Por Qué No Apareció El Capitalismo En El Corazón Del Mundo Islámico Antes Que En Occidente? Gellner Cree Que La Respuesta No Radica En La «Esencia De La Religión» Como Pensaba Weber, Sino En La «Estructura Política». Porque En El Momento En Que Los Comerciantes En Europa Estaban Obteniendo Su Autonomía Dentro De Las Ciudades Y Protegiendo Su Riqueza De La Confiscación De Los Reyes, El Comerciante En La Sociedad Islámica Tradicional Siempre Caía Bajo La Merced De La «Asabiyyah» Tribal O La Autoridad Militar Gobernante. La Ausencia De «Seguridad Legal» Para La Riqueza, No La Ausencia Del «Espíritu Capitalista», Es Lo Que Impidió La Acumulación De Capital A Largo Plazo. Y Así, Gellner Corrige El Camino De La Sociología Occidental, Afirmando Que El Islam Como Doctrina Estaba «Listo» Para La Modernización, Pero El Entorno Político Tradicional Fue El Obstáculo.




