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Cómo Moscú Está Configurando El Código Para Un Mundo Multipolar

La Lectura De Las Interacciones Geopolíticas Actuales Obliga Al Investigador Y A Los Interesados A Sumergirse Profundamente En La Estructura Del Pensamiento Estratégico De Las Grandes Potencias Que Están Rediseñando Los Rasgos Del Mundo Contemporáneo. En El Corazón De Estas Potencias, Rusia Emerge Como Un Actor Que Despierta Mucha Controversia Y Análisis. En Este Contexto, El Libro “Estrategia Mayor De Rusia: La Búsqueda Del Estatus De Gran Potencia Y Un Orden Mundial Multipolar” (Russian Grand Strategy: The Quest for Major Power Status and a Multipolar World Order), Publicado Por La Editorial De La Universidad De Cambridge (Cambridge University Press) Del Investigador Ivan U. Kłyszcz, Viene A Ofrecer Una Lectura De Los Códigos De La Política Exterior Rusa Desde La Disolución De La Unión Soviética En 1991 Hasta El Momento Presente, Con Un Enfoque En La Guerra Ruso-Ucraniana Y Sus Repercusiones Integrales En La Estructura Del Sistema Internacional.

El Autor Comienza Con Una Pregunta Fundamental Que Parece Una Paradoja Que Persigue Tanto A Los Responsables Políticos Como A Los Analistas Por Igual: ¿Cómo Pudo Moscú Adoptar Una Política Exterior Con Ambiciosas Dimensiones Globales Después De 1991, A Pesar De Las Severas Restricciones Y Los Recursos Limitados Que Sufrió En Comparación Con El Enorme Poder Del Que Gozaba La Antigua Unión Soviética? La Respuesta A Esta Pregunta No Reside Únicamente En El Monitoreo De Movimientos Diplomáticos O Militares Aislados, Sino Que Requiere Fundamentalmente Comprender Los Pilares Intelectuales Y Teóricos Que Subyacen A Estos Movimientos, Lo Que El Autor Denomina “Gran Estrategia” Basada En El Principio De La “Multipolaridad”. Esta Estrategia No Representa Simplemente Un Eslógan Político O Una Herramienta De Propaganda, Sino Que Es Más Bien Una Visión Integral Del Universo Y De Las Relaciones Internacionales Que Gobierna La Visión Que Rusia Tiene De Sí Misma, De Occidente Y De Los Roles De Otras Grandes Potencias En La Gestión De Los Asuntos Globales.

Ivan Kłyszcz Cree Que Lo Que Distingue La Actual Ambición Rusa De Los Largos Esfuerzos Históricos De La Rusia Zarista O Soviética Para Obtener El Estatus De Gran Potencia Es La Naturaleza De La Gran Estrategia Adoptada Por Moscú Desde Mediados De La Década De 1990. Esta Estrategia Consta De Un Conjunto De Principios Firmes Que Reflejan Las Profundas Percepciones De Rusia Sobre El Sistema Internacional; Moscú Cree Absolutamente Que El Mundo No Debe Ser Gestionado Por Un Solo Polo Dominante, Específicamente Los Estados Unidos De América, Con El Fin De Que El Inevitable Ascenso De Nuevos Polos En Diferentes Regiones Del Mundo Represente Una Oportunidad Histórica Para Que Rusia Restaure Su Posición Central Como Líder Del Bloque “Euroasiático” Y Como Una Fuerza De Equilibrio Y Limitación Para La Influencia Occidental.

A Través De Una Rigurosa Metodología Interdisciplinaria Que Combina Los Marcos De Las Relaciones Internacionales, Las Teorías Espacio-Temporales De La Gran Estrategia Y La Competencia Entre Grandes Potencias, Con La Rica Literatura De La Historia, Las Ciencias Políticas Y El Análisis De La Política Exterior, El Libro Deconstruye El Terreno De Esta Visión Rusa. El Autor Sostiene Que Rusia En Realidad Carece De Estrategias Regionales Fragmentadas O Separadas, Sino Que, Al Igual Que Ocurría Durante La Era De La Guerra Fría, Emplea Una Estrategia De Naturaleza Global Unificada E Integral. Esta Visión Holística Hace Que Cualquier Movimiento Ruso En África, Oriente Medio O América Latina Sea Una Parte Integrante De Su Gran Confrontación Con Occidente, Y No Meras Políticas Tácticas Dirigidas A Esas Regiones De Manera Individual.

El Concepto Ruso De Multipolaridad, Tal Como Lo Explica El Libro, Implica Dimensiones Semirreligiosas O Mesiánicas Vinculadas Al Papel Histórico De Rusia En El Mundo. Moscú No Se Presenta Como Un País Normal Que Defiende Sus Estrechos Intereses Nacionales, Sino Que Formula Su Política Exterior Dentro Del Marco De Una Gran Narrativa Global En La Que Pretende Guiar Al Mundo Hacia La Liberación De La Hegemonía Unilateral Occidental. Esta Narrativa Se Basa En La Idea De Que Los Valores Liberales Occidentales No Son Valores Universales, Sino Más Bien Una Particularidad Cultural Que Occidente Está Intentando Imponer Por La Fuerza Al Resto De Las Sociedades, Y De Ahí Surge El Papel Ruso Para Proteger La Diversidad Cultural Y Civilizatoria Del Mundo Mediante El Apoyo A Los Centros Emergentes De Poder Y La Formación De Alianzas Laxas Destinadas A Socavar Los Cimientos Sobre Los Cuales Se Asienta El Actual Sistema Internacional Gobernado Por Las Reglas Occidentales.

El Libro Rastrea Las Raíces Intelectuales E Históricas De Este Giro Estratégico, Llevando Al Lector De Regreso Al Final De La Era De La Guerra Fría Y Las Posteriores Decepciones Rusas. A Pesar Del “Nuevo Pensamiento” Introducido Por Mijail Gorbachov, Que Tenía Como Objetivo Integrar A Rusia En El Sistema Occidental Y Construir Un “Hogar Europeo Común”, Esta Tendencia Pronto Se Derrumbó Bajo El Peso De La Realidad Geopolítica Y La Expansión De La Organización Del Tratado Del Atlántico Norte (OTAN) Hacia El Este. Este Colapso Allanó El Camino Para El Surgimiento De La Doctrina “Primakov” A Mediados De La Década De 1990, Llamada Así Por El Exministro De Asuntos Exteriores Ruso Yevgeny Primakov, Quien Es Considerado El Verdadero Padre Espiritual De La Estrategia Rusa Contemporánea Basada En La Multipolaridad, La Cual Se Cristalizó De Manera Definitiva Y Violenta Durante El Mandato Del Presidente Vladimir Putin.

El Autor Destaca La Distinción Crucial Que Rusia Hace En Sus Herramientas Y Prácticas Políticas Y Militares Entre Lo Que Denomina El “Extranjero Cercano” (Blizhnoe Zarubezhye), Es Decir, El Antiguo Espacio Soviético, Y El “Extranjero Lejano” (Dalnoye Zarubezhye), Que Incluye Al Resto Del Mundo. Mientras Que Rusia Considera Al Antiguo Espacio Soviético Como Una Esfera De Influencia Exclusiva E Histórica Heredada Que No Se Puede Compartir Con Occidente, Y Trata A Sus Países Con Una Lógica Colonial Imperial Que Justifica La Intervención Militar Directa Para Proteger Su Seguridad Nacional, Como Ocurrió En Georgia Y Ucrania, Adopta En El Extranjero Lejano Una Estrategia Flexible Y Diplomática Basada En La Construcción De Asociaciones, El Empleo De Ayuda Militar Y La Explotación De Vacíos Geopolíticos Para Socavar Los Intereses Occidentales Sin Entrar En Confrontaciones Militares Directas Y Costosas.

Este Estudio Adquiere Una Importancia Excepcional Dado El Momento De Su Publicación, Ya Que Llega En Medio De La “Guerra Mundial Rusa”, Un Término Ampliamente Explorado Por El Autor Para Analizar Las Dimensiones Internacionales De La Guerra En Ucrania. La Invasión Rusa De Ucrania En 2022 No Fue, Desde La Perspectiva De Moscú, Una Mera Disputa Fronteriza O Regional, Sino Que Sirvió Como El Primer Disparo En Una Guerra Integral Para Rediseñar Todo El Sistema Internacional Y Terminar Con La Hegemonía Estadounidense De Manera Definitiva. Desde Aquí, El Libro Analiza Cómo Las Herramientas Del Estado Ruso Se Transformaron Y Adaptaron A Las Condiciones De Estrictas Sanciones Internacionales Y Aislamiento Occidental, Profundizando Las Alianzas Con Otras Grandes Potencias Como China Y Redirigiendo Su Brújula Económica Y Diplomática Hacia El “Sur Global” Como Una Alternativa Estratégica Y Un Nuevo Campo De Confrontación.

Ivan Kłyszcz Ofrece En Este Volumen Una Profunda Revisión Crítica Que No Se Contenta Con La Descripción Histórica, Sino Que Proporciona Una Guía Analítica Para Comprender Los Mecanismos De Toma De Decisiones En El Kremlin Y La Naturaleza De Las Herramientas Utilizadas, Ya Sean Diplomáticas, Militares, Económicas O Incluso A Través Del Empleo De Empresas De Seguridad Privadas Como El Grupo “Wagner”, La Propaganda Digital Y La Guerra De Información. El Libro Representa Una Adición Cualitativa A La Biblioteca Política Internacional, Y Proporciona A Los Investigadores Y Responsables Políticos Un Marco Intelectual Integrado Para Comprender Los Resultados Del Conflicto Geopolítico Actual Y Los Escenarios Futuros Para El Sistema Internacional A La Luz De La Determinación Rusa De Avanzar En Su Batalla Por Un Mundo Multipolar, Sin Importar Cuán Enormes Sean Los Costes Y Los Precios.

Los Pilares De La Gran Estrategia De Rusia, En Su Profundidad Analítica Filosófica E Histórica, Se Basan En Una Revisión Radical De Los Conceptos Que Prevalecieron A Finales Del Siglo XX, Una Etapa Que Fue Testigo De La Formación De La Conciencia Política De La Actual Generación De Líderes Rusos, Encabezados Por Vladimir Putin. La Transición Desde La Era Del “Nuevo Pensamiento” Predicado Por Mijail Gorbachov Hacia La Realidad De La Multipolaridad Representa La Historia Intelectual Más Destacada De La Rusia Contemporánea, Ya Que El Nuevo Pensamiento Aspiraba A Integrar A Rusia En Occidente Dentro De Lo Que Se Llamó El “Hogar Europeo Común”, Algo Que La Siguiente Generación De Líderes Rusos Consideró Una Ilusión Que Condujo A Una Rendición Geopolítica Y Una Disolución Imperial Que Dejó A Rusia Al Margen De La Toma De Decisiones Internacionales Y Sujeta A Un Unilateralismo Estadounidense Dominante Y Exclusivo. Del Vientre De Esta Decepción Intelectual Y Geopolítica Nació La Doctrina Primakov A Mediados De La Década De 1990, Para Redefinir El Interés Nacional Ruso No A Través De La Integración Con Occidente, Sino Más Bien A Través De Equilibrarlo Y Limitar Su Influencia Tejiendo Alianzas Con Potencias Asiáticas Y Emergentes Como China E India, Convirtiendo A La Multipolaridad En La Doctrina Oficial E Indiscutible En Los Sucesivos Documentos De Política Exterior De Rusia.

Un Análisis Profundo Del Discurso Ruso Sobre La Multipolaridad Revela Cuatro Principios Estructurales Interconectados Que Juntos Forman La Narrativa Integral Rusa Para Gestionar El Mundo Y Tratar Con Las Potencias Competidoras. El Primer Principio Se Representa En El Concepto De “Hegemonía De Las Grandes Potencias” O Lo Que Puede Denominarse Un Consorcio De Grandes Potencias, Donde Los Funcionarios De Inteligencia Y Diplomacia Rusos, Como Sergey Naryshkin, Citan El Sistema De “Yalta-Potsdam” De 1945 Como Un Modelo Ideal De Cómo Gestionar Un Mundo Multipolar. En Este Modelo, Las Grandes Potencias Derivan Su Legitimidad Y Autoridad De Su Capacidad Inherente Para Evitar Que Otras Potencias Logren El Dominio Económico, Cultural O Militar Por Lo Que El Derecho Internacional Y Las Naciones Unidas No Representan Una Autoridad Superordinada A La Cual Las Grandes Potencias Estén Sujetas, Sino Que Son Más Bien Meras Reglas De Compromiso, Regulación De Relaciones Y Líneas Rojas Entre Estas Potencias Dominantes, Lo Que Significa Necesariamente La Disminución O Ausencia De Una Soberanía Real Para Los Países Pequeños, Que En La Firme Concepción Rusa De La Soberanía Se Convierten En Meros Instrumentos O Sometidos Al Conflicto Y No En Actores Independientes.

Vinculado A Este Entendimiento Se Encuentra Un Segundo Y Crucial Principio En La Estrategia Rusa, Que Se Encarna En El Escepticismo Absoluto Sobre La Universalidad De Los Derechos Humanos Y Los Valores Liberales, Donde El Pensamiento Estratégico Y Militar Ruso Cree Que La Globalización Y Los Conceptos Universales De Derechos Humanos No Son Más Que Herramientas Suaves E Insidiosas Para Imponer La Unipolaridad Estadounidense Y El Control Cultural Occidental, Lo Que En Última Instancia Conduce Al Caos Y La Inestabilidad Como Ocurrió En Oriente Medio Y África. Basado En Esta Perspectiva Conservadora Y Reaccionaria, El Discurso Ruso Introduce La Idea De Las “Múltiples Civilizaciones”, Cada Una De Las Cuales Posee Su Propio Sistema De Valores Derivado De Su Cultura E Historia, Lo Que Justifica Que Rusia Adopte Lo Que Denomina Un “Camino Especial De Desarrollo” Que Coloca La Particularidad Cultural Rusa Por Encima De Los Derechos Fundamentales Universales, Y Considera La Adopción Por Parte De Otros Países De Los Marcos De Derechos Humanos Occidentales Como Una Caída En La Dependencia Geopolítica De Los Estados Unidos.

En Cuanto Al Tercer Principio Que Gobierna Esta Estrategia, Es El “Derecho Regional” O El Derecho Imperial Adquirido Por Rusia En Su Entorno Geográfico Y Su Derecho A Formular Y Guiar Las Políticas Económicas Y Culturales De Los Países Que La Rodean. Este Espacio, Al Que Moscú Denomina “El Mundo Ruso” (Russkiy Mir), Es Visto Como Una Esfera De Influencia Exclusiva E Histórica En La Que No Se Permite Que Las Potencias Occidentales Penetren Ni Integren A Sus Países En Instituciones Militares O Políticas Occidentales Como La OTAN O La Unión Europea. Aunque Esta Tendencia Comenzó A Cristalizarse Diplomáticamente Desde La Era Del Exministro De Asuntos Exteriores Andrei Kozyrev A Principios De La Década De 1990 Cuando Habló Claramente Sobre Las Esferas De Influencia Rusas En El Espacio Exsoviético, Se Transformó Bajo Vladimir Putin En Una Feroz Política Ofensiva Impuesta Y Protegida Principalmente A Través De Herramientas De Coerción Militar Y Dura, Como Se Demostró Claramente En Las Sucesivas Intervenciones Militares Que Condujeron A La Guerra A Gran Escala En Ucrania.

El Cuarto Y Último Principio Que Completa Esta Visión Es La Dimensión Mesiánica Representada En La “Misión Global De Rusia”, Donde El Kremlin No Ve A Su País Simplemente Como Un Estado Que Defiende Sus Intereses Nacionales Directos, Sino Que Lo Imagina Como Un Polo “Euroasiático” Único Responsable De La Tarea De Guiar Al Mundo Hacia La Liberación De La Dominación Occidental Y Restaurar El Equilibrio Perdido Del Sistema Internacional. Esta Dimensión Mesiánica Le Otorga A La Política Exterior Rusa Un Carácter Integral Y Global, Y Justifica Su Expansión Fuera De Su Ámbito Geográfico Directo Para Adoptar Las Causas El Sur Global Y Apoyar A Los Regímenes Antióccidentales En Varios Continentes. Entre Las Paradojas Estratégicas Discutidas Por El Libro Está Que Rusia, A Pesar De Su Conciencia Sobre La Debilidad De Sus Capacidades Militares Convencionales Y Su Economía En Comparación Con El Bloque Occidental, Ha Empleado Esta Debilidad Para Innovar Herramientas Estatales Flexibles Y Asimétricas Que Dependen En Gran Medida De Operaciones Encubiertas, Guerra De Información Y El Empleo De Redes Informales De Influencia, Lo Que Le Permite Ejercer Una Política Exterior Global Que Llega Mucho Más Allá De La Escala De Sus Capacidades Económicas Reales.

La Transición Desde La Teorización Intelectual De La Estrategia De Multipolaridad Hacia El Campo De La Aplicación Práctica Refleja Una Flexibilidad Excepcional Y Una Continua Adaptación De Las Herramientas Del Estado Ruso Al Enfrentar Lo Que Considera Una Hegemonía Occidental Unilateral, Un Aspecto Al Que Ivan Kłyszcz Dedica Un Vasto Espacio Analítico Para Examinar Cómo El Kremlin Traduce Esta Doctrina En Dos Espacios Geopolíticos Diferenciados. En El Espacio Regional Que La Rodea, O Lo Que Se Conoce Como El Extranjero Cercano, Rusia Comenzó En La Era Temprana De Vladimir Putin Reestructurando Los Mecanismos De Influencia Al Omitir Los Marcos Laxos De La Comunidad De Estados Independientes Y Centrarse En La Construcción De Instituciones Más Especializadas Y Efectivas Con Los Países Más Cooperativos Y Cercanos A Ella, Como Bielorrusia, Kazajistán, Armenia, Kirguistán Y Tayikistán. Estos Cinco Países Formaron El Núcleo Duro De La Organización Del Tratado De La Seguridad Colectiva, Que Fue Actualizada Y Mejorada En El Año Dos Mil Dos, En Paralelo Con El Establecimiento De La Comunidad Económica Euroasiática En El Año Dos Mil, Donde La Agenda Rusa Se Centró En Reducir Las Barreras Comerciales, Coordinar Las Leyes Económicas Y Facilitar El Intercambio Mutuo, Mientras Que El Brazo Defensivo Se Centró En Mejorar La Coordinación Militar Y Los Acuerdos Bilaterales Y Multilaterales Para Enfrentar Amenazas Comunes, Siendo La Principal El Terrorismo, Lo Que Refleja El Deseo De Moscú De Presentarse Como El Principal Proveedor De Seguridad Y Estabilidad Regional.

Sin Embargo, Esta Agenda Institucional, Que Aparecía En Su Superficie Como Cooperativa Y Orientada Al Desarrollo, Pronto Se Entrelazó Con Herramientas De Coerción E Intervención Dura Cuando Moscú Sintió Una Amenaza Seria A Su Derecho Regional Y Su Influencia Exclusiva Debido A Lo Que Se Conoció Como Las “Revoluciones De Colores” En Georgia En El Año Dos Mil Tres Y En Ucrania En El Año Dos Mil Cuatro. Estos Eventos Políticos Constituyeron Un Giro Dramático En El Pensamiento Estratégico Y Militar Ruso, Donde La Hipótesis De Una Conspiración Occidental Y Operaciones De Sabotaje Estadounidenses Transfronterizas Se Convirtió En Una Idea Fija Y Una Obsesión Dominante Para Quien Toma Las Decisiones En El Kremlin, Que Llegó A Considerar Cualquier Transformación Democrática O Movimiento Popular En Los Países Vecinos Como Un Plan Sistémico De Occidente Para Derrocar A Los Regímenes Aliados De Moscú Como Preludio A La Imposición De Un Régimen Títere Dentro De La Propia Rusia. Este Recelo De Seguridad Impulsó Al Kremlin A Formular Una Narrativa Civilizatoria Y Cultural Que Justificara Sus Intervenciones Militares Y Políticas, Tomando Prestado El Lenguaje Del Choque De Civilizaciones De Samuel Huntington Para Revivir El Pensamiento “Euroasiático”, Que Representa A Rusia Como Una Civilización Única E Independiente Que Se Erige Como Mediadora Entre Las Culturas Europea Y Asiática Y Que Posee Una Misión De Civilización Y Un Derecho De Guía Para Los Pueblos De La Región. En Este Contexto, Se Lanzó La Fundación “Mundo Ruso” Como Un Programa Oficial Del Estado En El Año Dos Mil Siete Para Extender Puentes De Influencia Directa Con Los Hablantes De Ruso En Las Antiguas Repúblicas Soviéticas Y Emplear La Tarjeta Cultural Y Lingüística Para Omitir A Los Gobiernos Nacionales Legítimos Y Asegurar La Subordinación Geopolítica A Moscú.

En Cuanto Al Espacio Internacional Más Amplio, O Lo Que Se Conoce Como El Extranjero Lejano, Específicamente En Sus Relaciones Con Las Grandes Potencias Y El Sur Global, Rusia Adoptó Una Estrategia Completamente Diferente Basada En Una Diplomacia Flexible Y La Construcción De Asociaciones Basadas En Intereses Comunes Y La Oposición A La Hegemonía Estadounidense Sin Entrar En Confrontaciones Militares Directas Y Costosas Que Excedan Sus Capacidades Económicas Convencionales. El Foro “BRICS” Y La Organización De Cooperación De Shanghái Constituyeron Las Plataformas Ideales Empleadas Por Moscú Para Mejorar Su Posición Como Gran Potencia Y Formar Un Frente Unificado Con Grandes Potencias Emergentes Como China E India Para Socavar Los Cimientos Del Sistema Financiero Y Político Global Gobernado Por Las Reglas Occidentales. Dentro De Este Marco, El Libro Analiza Cómo Rusia Logró Transformar Su Doctrina Militar Y Diplomática En Un Modelo Atractivo Para Muchos Países Del Sur Global Al Presentarse Como Un Socio De Seguridad Confiable Que No Interfiere En Los Asuntos Internos De Los Estados Ni Vincula Su Ayuda Militar O Económica A Condiciones Relacionadas Con Los Derechos Humanos O Las Reformas Democráticas, Una Política Que Dio Frutos Significativos En África, La Región Del Sahel Y Oriente Medio, Donde Moscú Se Apresuró A Llenar El Vacío Resultante Del Declive De La Influencia Occidental Y Francesa.

Esta Estrategia Alcanzó Su Cénit Y Su Máxima Adaptación Con El Estallido De La Guerra A Gran Escala En Ucrania En El Año Dos Mil Veintidós, Que El Autor Estudia Bajo El Título “La Guerra Mundial Rusa”, Mostrando Cómo Moscú Rediseñó Sus Herramientas Soberanas Para Enfrentar El Aislamiento Occidental Y Las Severas Sanciones Internacionales. Esta Guerra Ya No Era Solo Un Conflicto Regional, Sino Que Se Transformó Desde La Perspectiva Rusa En Una Batalla De Ruptura De Huesos Para Terminar De Manera Definitiva Con El Sistema Unipolar, Impulsando Al Kremlin A Militarizar Por Completo Su Política Exterior Y Emplear Herramientas Asimétricas Y Híbridas Para Socavar La Cohesión Occidental. Emerge En Este Sentido La Creciente Importancia De Las Empresas De Seguridad Privadas, Encabezadas Por El Grupo Wagner, Que Se Transformó En Un Brazo Estratégico Y De Ataque De La Política Rusa En El Extranjero Lejano, Permitiendo Al Régimen Ruso Expandirse En Regiones De Conflicto Ricas En Recursos Naturales En África, Asegurar Contratos Mineros Y Proteger A Los Regímenes Aliados, Manteniendo Al Mismo Tiempo La Ventaja De La Negación Oficial Y Mitigando Los Costes Humanos Y Políticos Para El Ejército Regular Ruso. En Paralelo Con Ello, Las Guerras De Información Organizadas, Los Ataques Cibernéticos Y La Propaganda Digital Dirigida Constituyeron Herramientas Cruciales Para Moldear La Opinión Pública En El Sur Global Y Sembrar Divisiones Dentro De Las Sociedades Occidentales, Confirmando Que Rusia, A Pesar De La Limitación De Sus Recursos Materiales En Comparación Con Sus Adversarios, Ha Dominado El Empleo De Herramientas De Poder Inteligente, Duro Y Híbrido De Manera Integrada Para Servir A Su Objetivo Supremo Que Encarna La Imposición De Un Orden Mundial Multipolar En El Cual Moscú Sea Uno De Sus Pilares Firmes Y Dominantes.

La Lectura De Los Cambios Estructurales En La Gran Estrategia De Rusia, Especialmente En Los Años De Violento Compromiso Que Se Extienden Hasta Mediados De La Presente Década, Exige Un Examen Cuidadoso De La Naturaleza Y Los Equilibrios De Sus Relaciones Con Las Grandes Potencias Asiáticas, Sobre Todo China E India, Donde Estas Relaciones Representan La Piedra Angular En Los Esfuerzos De Moscú Para Construir El Frente Que Contrarreste La Unipolaridad. Sin Embargo, El Profundo Escrutinio Realizado Por Ivan Kłyszcz Revela La Existencia De Divergencias Profundamente Arraigadas Y Amplias Áreas De Desconfianza Mutua Detrás De La Fachada Alianza Estratégica Anunciada Entre Moscú Y Pekín, Ya Que El Investigador Señala Que Las Agencias De Inteligencia En Ambos Países Rara Vez Se Involucran En El Intercambio Sistemático O Profundo De Información Sensible Debido A Un Legado Histórico De Aprensión Y Suspicacias Mutuas. Además, Pekín Ha Impuesto Históricamente Líneas Rojas Claras Ante Los Movimientos Regionales Rusos En Regiones Vitales Como El Sudeste Asiático, Lo Que Se Manifestó Claramente Cuando La Empresa Estatal De Petróleo Rusa “Rosneft” Se Vio Obligada A Retirarse De Proyectos Conjuntos De Exploración En El Mar De China Meridional Con Vietnam Y Filipinas Después De Que Pekín Enviara Señales Firmes Expresando Su Descontento Con Cualquier Actividad Rusa En Aguas Que Considera Su Esfera De Influencia Exclusiva, Lo Que Demuestra Que La Asociación “Sin Límites” Está En Realidad Sujeta A Estrictos Límites Geopolíticos Impuestos Por El Poder Económico Y Geopolítico Superior De China.

A Estas Complejidades Se Suma Lo Que El Autor Describe Como La “Paradoja De La Soberanía” Enfrentada Tanto Por La Diplomacia China Como Por La India Durante La Invasión Rusa A Gran Escala De Ucrania, Donde Pekín Y Nueva Delhi Se Encontraron En Una Posición Delicada Que Les Exigía Equilibrar Sus Vitales Relaciones Estratégicas Y Económicas Con Moscú Por Un Lado, Y Por El Otro Cumplir En Principio Con Las Ventanas Del Derecho Internacional Y Respetar La Soberanía Estatal Y La Integridad Territorial. Debido A Este Severo Embarazo Internacional Y Para Evitar Caer Bajo El Peso De Las Severas Sanciones Occidentales Secundarias, China Formuló Un Discurso Diplomático Evasivo Descrito Como “Pro-Rusia Y Antiguerra” Al Mismo Tiempo, Absteniéndose De Condenar Abiertamente La Invasión Mientras Brindaba Un Cobertura Diplomática Apreciable A Moscú En El Consejo De Seguridad De La ONU, Expandiendo El Ritmo Del Intercambio Comercial Para Compensar A Rusia Por La Pérdida De Los Mercados Europeos Y Proporcionando Importantes Insumos Civiles E Industriales Con Aplicaciones Militares Duales Como Equipamiento Y Maquinaria, Pero Se Abstuvo Estrictamente De Suministrar Al Ejército Ruso Armas Y Equipamiento Ofensivo Directo Para Evitar Provocar Una Ruptura Completa Con Los Mercados Occidentales Y Estadounidenses, Que Superan En Su Importancia Económica Al Mercado Ruso Por Múltiples Veces, Especialmente Dado Que Las Sucesivas Administraciones Estadounidenses Continuaron Considerando Constantemente A China, Siendo La Segunda Economía Más Grande Del Mundo, Como El Desafío Estratégico Que Merece Mayor Atención Y Enfoque En Comparación Con Rusia, Cuyo Tamaño Económico Apenas La Sitúa Dentro De Las Diez Primeras Economías A Nivel Global.

De La Misma Manera, India Constituyó Un Socio Vital Y Fluctuante Para Rusia, Proporcionando A Nueva Delhi Un Salvavidas Económico De Gran Importancia A Través Del Enorme E Inaudito Aumento En Las Compras De Petróleo Crudo Ruso A Precios Descontados, Ayudando Al Kremlin A Absorber Los Primeros Impactos De Las Sanciones Occidentales Y Financiar Su Maquinaria De Guerra. Sin Embargo, Los Límites Del Apoyo Indio Aparecieron Más Distintos Y Expuestos, Ya Que Nueva Delhi Busca Claramente Mantener Sus Crecientes Relaciones Estratégicas Con Washington Y Occidente Dentro Del Marco De Las Alianzas Que Enfrentan El Ascenso Chino, Haciendo Que Su Asociación Con Rusia Sea Táctica, Utilitaria Y Confinada A Los Campos De La Energía Y El Armamento Convencional Sin Involucrarse En La Narrativa Rusa Mesiánica Que Contrarresta A Occidente Por Completo. Esta Postura India Y China Teñida De Cautela Refleja Un Dilema Mayor Para La Gran Estrategia Rusa, Ya Que Mientras Moscú Busca Liderar Un Frente Global Unificado Para Socavar La Influencia Occidental, Las Potencias Asiáticas Emergentes Se Niegan A Seguir Aventuras Militares Rusas No Calculadas, Prefiriendo Actuar Para Mejorar Sus Posiciones Dentro Del Sistema Internacional Existente En Lugar De Destruirlo Por Completo.

Este Examen Crítico Se Extiende Para Relevar El Terreno De Las Herramientas Rusas En Temas De Reconstrucción Y Gestión De Conflictos Internacionales, Donde Aparece Una Aguda Divergencia Estratégica Entre Las Visiones Rusa Y China En Las Regiones De Conflicto Y El Sur Global; China Tiende Principalmente A Adoptar Un Enfoque Económico Institucional Que Se Alinea Parcialmente Con Las Iniciativas Internacionales Y De La ONU A Través De La Inyección De Inversiones Masivas En Infraestructura Y Grandes Proyectos De Desarrollo A Través De La Iniciativa De La Franja Y La Ruta, Mientras Que Rusia, Dados Sus Limitados Recursos Financieros, Tiende A Adoptar Un Enfoque De Seguridad Puro Basado En La Explotación De Conflictos Y La Turbulencia Política Y El Empleo De Campañas Sistémicas De Desinformación En Los Medios Contra Occidente, Lo Que La Lleva A Continuos Choques Con Las Misiones De Mantenimiento De La Paz De Las Naciones Unidas Y Las Iniciativas Internacionales Para Establecer La Estabilidad. Esta Divergencia Estructural Confirma Que La Estrategia Rusa, A Pesar De Su Éxito Táctico En Desestabilizar La Estabilidad En Las Esferas De Influencia Occidentales Y Resaltar Su Posición Como Un Actor Global Que No Puede Ser Omitido, Sigue Siendo Incapaz De Ofrecer Una Alternativa Económica O De Desarrollo Sostenible A Los Países Del Sur Global, Haciendo Que Su Ambición De Construir Un Orden Mundial Multipolar Dependa Principalmente De Su Poder Destructivo Y Su Capacidad De Disrupción Geopolítica Más Que De Su Dependencia De Factores De Construcción Y Hegemonía Integral.

Las Herramientas Del Estado Ruso Se Integran En La Activación De Su Gran Estrategia A Través De Un Empleo Intensivo De Mecanismos De “Diplomacia De Cumbres”, Que Ha Llegado A Representar Una Plataforma Vital Para Eludir Los Intentos De Aislamiento Geopolítico Y Económico Dirigidos Por El Sistema Occidental En Su Contra Desde El Año Dos Mil Catorce, Profundizándose De Manera Inaudita En Los Años Siguientes. La Lectura Del Autor De Las Tablas Detalladas De Votación Dentro De La Asamblea General De Las Naciones Unidas Sobre Resoluciones Relativas A La Integridad Territorial De Ucrania Revela Un Mapa Altamente Preciso De La División Internacional; A Pesar De La Condena Unificada E Integral De Los Países Europeos Y Los Países De América del Norte, Las Posiciones De Los Países Africanos, Asiáticos Y Latinoamericanos Se Caracterizaron Por Una Gran Cantidad De Divergencia Y Vacilación Entre La Abstención De Votar O La Ausencia, Una Brecha Diplomática Que Moscú Se Apresuró A Explotar Y Convertir En Una Oportunidad Para Fortalecer Su Narrativa En Torno A La Multipolaridad. Desde Esta Perspectiva, Las Cumbres Periódicas Y Las Conferencias Organizadas Por Moscú Ya No Son Meramente Una Exhibición De Relaciones Públicas O Herramientas De Propaganda Pasajeras, Sino Que Se Han Transformado En Una Estrategia Sistémica E Institucional Para Confirmar Las Ambiciones De Rusia Como Una Gran Potencia Con Un Alcance Global, Como Se Encarnó En La Primera Cumbre Rusia-África En El Año Dos Mil Diecinueve Y Cumbres Posteriores, El Foro De Cooperación Ruso-Árabe, La Cumbre Rusia-ASEAN, Además De Extensas Conferencias Parlamentarias Con Legisladores De África Y América Latina Y La Conferencia Anual De Seguridad De Moscú, Que Son Espacios A Través De Los Cuales Moscú Busca Formular Un Frente Diplomático Paralelo A Los Marcos E Instituciones Internacionales Tradicionales.

En Paralelo Con Estos Movimientos Diplomáticos De Alto Nivel, Las Últimas Dos Décadas Fueron Testigos De Una Transformación Radical En La Naturaleza De La Geografía De Las Exportaciones Militares Rusas, Donde Los Datos Emitidos Por El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) Reflejan La Reducción A Cero De Las Exportaciones Militares Rusas A Los Países De La Unión Europea Y La OTAN Después Del Año Dos Mil Catorce, Después De Representar Un Porcentaje Muy Insignificante Antes De Eso, Para Que El Peso Militar Y De Armamento Ruso Se Desplace Por Completo Hacia El Este Y El Sur Global. Esta Tendencia Resultó En La Firma De Docenas De Nuevos Acuerdos De Cooperación En Defensa, Incluidos Veinte Acuerdos De Defensa Con Nuevos Socios Africanos En Solo Cinco Años, Haciendo Que Rusia Ocupe El Segundo Rango Como El Mayor Exportador De Armas A La Región Del África Subsahariana En La Última Década Antes De Que Estas Exportaciones Presenciaran Cierta Disminución Resultante De Los Requerimientos De La Agotadora Guerra En El Interior Ruso. Estas Ventas Militares Y Acuerdos De Seguridad No Fueron Meramente Acuerdos Comerciales Para Recaudar Divisas Fuertes, Sino Que Representaron Una Herramienta Geopolítica Altamente Efectiva Para Asegurar La Lealtad Política; Donde Los Estudios Estadísticos Y Analíticos En Los Que Se Basa El Libro Demuestran Que Los Países Que Vinculan Estrechas Asociaciones Militares Y De Seguridad Con Moscú Están Mucho Menos Inclinados A Votar En Contra De Los Intereses Rusos En Los Foros Internacionales, Siendo El Principal La Asamblea General De Las Naciones Unidas.

Este Empleo Estratégico De Herramientas Militares Y Diplomáticas Se Extiende Para Incluir A América Latina, Que Ganó Una Atención Duplicada En Los Documentos Programáticos Rusos Y En Las Intensas Giras Diplomáticas De Los Ministros De Asuntos Exteriores Rusos. El Autor Analiza Los Motivos Que Subyacen A Este Impulso Ruso Hacia El Patio Trasero De Los Estados Unidos A Través Del Concepto De “Espejo Estratégico” (Strategic Mirroring), Donde La Doctrina De Seguridad En El Kremlin Parte De Una Convicción Que Afirma Que Construir Una Presencia Militar, De Inteligencia Y Económica Avanzada En Países Como Venezuela, Nicaragua Y Cuba Representa Una Respuesta Simétrica Y Una Simulación Precisa De Los Movimientos Estadounidenses Y Atlánticos En El Espacio Exsoviético Y Las Esferas De Influencia Tradicionales De Rusia. A Través De Este Enfoque, Moscú Busca Crear Cartas De Presión Geopolítica Recíprocas Para Hacer Entender A Washington Que Acercarse A Las Fronteras Rusas Será Respondido Con Un Enfoque Ruso Similar A Las Fronteras Estadounidenses, Mejorando La Lógica De La Disuasión Mutua Y Obligando A Occidente A Pensar Detenidamente Antes De Interferir En Los Asuntos Del “Extranjero Cercano” Ruso.

Sin Embargo, Un Examen Detallado De Estas Herramientas Revela Límites Claros Y Obstáculos Estructurales Que Impiden Transformar Este Apoyo Diplomático O Asociación De Seguridad En Un Reconocimiento Legal Internacional De Las Políticas Expansionistas De Rusia; Donde Kłyszcz Señala Que Moscú, A Pesar De Su Éxito En Impulsar A Muchos Países Del Sur Global A Tomar Posiciones Neutrales O Abstenerse De Votar En Su Contra, Ha Fallado Casi Por Completo En Convencer A Estos Países De Reconocer Oficialmente La Legitimidad De Adoptar La Península De Crimea U Otras Regiones Ucranianas Que Ocupó. Este Fracaso Se Debe Principalmente A La Adherencia De Los Países Del Sur Global Al Principio De La Sagrabilidad De Las Fronteras Heredadas Del Colonialismo Por Temor A Abrir Las Puertas De Disputas Fronterizas Dentro De Sus Continentes, Resaltando La Existencia De Un Profundo Abismo Entre El Deseo De Esos Países De Beneficiarse De Rusia Como Un Socio De Seguridad Y Económico Alternativo Para Equilibrar A Occidente, Y Su Absoluta Negativa A Bendecir El Comportamiento Imperial Ruso Que Viola Los Cimientos Del Derecho Internacional, Lo Que Debilita El Resultado Final De La Gran Estrategia De Rusia Y Hace Que Su Ascenso Internacional Esté Lleno De Fragilidad E Incertidumbre Geopolítica.

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