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La Rebelión Del «Último Hombre»: ¿Cómo Se Transformó La Prosperidad En Una Ira Que Amenaza a La Democracia?

En El Prominente Pensador Político Y Investigador Francis Fukuyama Presenta En Su Reciente Memoria Titulada “En El Reino Del Último Hombre” Una Excepcional Narrativa Que Mezcla Profunda Contemplación Filosófica Con Autobiografía Íntima. Esta Obra No Representa Meramente Un Recuento De Los Hitos Vitales De Un Escritor Y Académico Distinguido, Sino Más Bien Una Lectura Anatómica De Las Transformaciones Geopolíticas Y Sociales Que Barrieron El Mundo Y A Estados Unidos En Particular. Fukuyama Abre Su Libro Con Una Confrontación Directa Con El Momento Político Actual, Antes De Llevarnos De Vuelta A Sus Raíces Familiares Y Sus Inicios Intelectuales.

Fukuyama Comienza Sus Memorias Con Un Evento Político Sísmico Que Remodeló El Panorama Global; El 20 De Enero De 2025, Donald J. Trump Prestó Juramento Como El 47° Presidente De Los Estados Unidos De América. El Autor Considera Que Este Segundo Mandato De Trump Representó Un Cambio Y Una Transformación Importantes En El Curso De La Política Global. Fukuyama Nos Recuerda Que Estados Unidos Es La Democracia Liberal Más Antigua Y Establecida Del Mundo. A Pesar De Su Admisión De Que El País Tiene Un Pasado Volátil Y Lleno De Desviaciones De Los Altos Ideales Estipulados En La Declaración De Independencia, Que Reconoció Que “Todos Los Hombres Son Creados Iguales”, Afirma Que América Logró A Lo Largo De Más De 250 Hitos Crear Un Espacio Notable Y Excepcional Para La Libertad Y La Prosperidad Económica En El Continente Norteamericano. Más Importante Aún, El Libro Explica Cómo Estados Unidos Ha Luchado Desde 1945 Para Construir Y Establecer Un Orden Global Liberal Que Permita A Otras Democracias Liberales Florecer E Interactuar Positivamente Entre Sí.

Sin Embargo, La Segunda Administración De Trump, Como Documenta Fukuyama, Llegó Para Provocar Una Ruptura Completa Con Estas Antiguas Tradiciones Políticas, Ya Sea A Nivel Doméstico O Externo. A Nivel Doméstico En América, Trump Se Apoyó En Su Gobernanza En Una Serie Sucesiva De Órdenes Ejecutivas, Puenteando Así Al Congreso Y Emitiendo Mandatos Que Parecían A Simple Vista Inconstitucionales O Ilegales, O Como Mínimo Reflejaban Un Juicio Severamente Peligroso. En El Escenario Internacional, Trump Se Alineó Abiertamente Con Las Dictaduras Del Mundo, Citando A Rusia Como Ejemplo, A Expensas De Los Aliados Demócratas Liberales De América. Con Un Solo Golpe Decisivo, Desmanteló El Orden Económico Liberal Global Mediante La Imposición De Aranceles Arbitrarios Y Súbitos A Naciones Amigas, Citando La Afirmación De Que América Está Sujeta A Una Explotación Sistemática Por Parte Del Propio Orden Económico Global Liberal Que Ayudó A Crear Y Establecer.

Fukuyama Sitúa Esta Escena Trágica En El Contexto De Un Declive Democrático Global Y Un Ascenso Preocupante De Regímenes Autoritarios. Invoca El Término “Tercera Ola” De Transición Democrática Acuñado Por Samuel Huntington, Que Comenzó A Principios De Los Setenta Del Siglo XX. En Esas Décadas, El Número De Democracias En Todo El Mundo Aumentó Desde El Nivel De Los Treinta Para Llegar A Más De Cien Países, Coincidiendo Con La Caída Del Comunismo Y La Apertura De Regímenes Autoritarios Como Rusia Y China. Pero, Como Analiza Brillantemente El Libro, Esta Tercera Ola Comenzó A Retroceder Y Revertirse Alrededor Del Momento Del Brote De La Crisis Financiera Global En 2008, Y Permanece En Continua Disminución Desde Entonces. Este Declive Fue El Resultado Del Éxito De Los Principales Estados Autoritarios Como Rusia Y China Al Consolidar Su Gobierno Doméstico Y Su Erradicado Esfuerzo Por Proyectar Y Expandir Su Influencia Más Allá De Sus Fronteras.

Fukuyama Recuerda Que Una De Las Mayores Expansiones En La Historia De La Libertad Humana Ocurrió Entre La Caída Del Muro De Berlín En 1989 Y La Disolución De La Unión Soviética En 1991. Pero En 2008, Rusia Bajo El Gobierno De Vladimir Putin Lanzó Un Proyecto Imperial Para Restaurar La Antigua Esfera De Influencia Soviética, Incluyendo La Invasión De Georgia En 2008 Y Luego La Invasión De Ucrania En 2014. Este Período También Coincidió Con El Ascenso De Líderes Nacionalistas Populistas En Países Muy Importantes, Como Turquía, India, Hungría, Brasil Y Otros. Fukuyama Considera A Donald Trump Como El Más Importante Y Peligroso Entre Estos Populistas, Ya Que Su Primera Elección En 2016 Formó Una Clara Señal De Un Cambio Global Alejándose De Los Principios Liberales Sobre Los Cuales Se Construyó El Sistema Anterior. Varios Meses En El Segundo Mandato De Trump, Fukuyama Ve Que Es Difícil No Percibir La Búsqueda De Trump Por Convertir A Estados Unidos En Un Estado Autoritario.

El Libro También Toca Voces Extremistas Tanto De Derecha Como De Izquierda Que Atacan Explícitamente Las Ideas Centrales Del Sistema Liberal. Esto Comienza Con Políticos Como El Primer Ministro Húngaro Viktor Orbán, Quien Se Jacta De Construir Una “Democracia Iliberal” En Su País, Y Se Extiende A Jóvenes De Izquierda Que Han Llegado A Preferir Definirse A Sí Mismos Como Socialistas En Lugar De Liberales O Socialdemócratas.

Frente A Esta Nueva Realidad, Fukuyama Se Encuentra Obligado A Volver A Su Tesis Más Famosa, “¿El Fin De La Historia?”, Que Fue Publicada Como Un Artículo En El Verano De 1989, Y Luego Como Un Libro En 1992. El Autor Expresa Su Resentimiento Ante El Malentendido Que Asedió Su Tesis, Ya Que Fue Considerada Como La Expresión De Un “Triunfo Liberal Ingenuo”. Señala Que Le Preguntan Varias Veces A La Semana A Lo Longo De Las Últimas Tres Décadas Si Desea Retractarse De Su Argumento. Responde Con Amargura Que Ninguno De Esos Indagadores Se Molestó En Leer Más Allá Del Título Del Artículo O Libro, Específicamente Los Últimos Cinco Capítulos Que Trataban El Dilema Del “Último Hombre”. Esos Capítulos Exploraron Las Diversas Formas En Que La Democracia Liberal Podría Colapsar En El Futuro, Y Sugirieron Que La Historia No Ha Terminado Verdaderamente, Sino Que Se Ha Pausado Temporalmente En Su Camino Hacia Un Futuro Oscuro.

Fukuyama Explica Que El Título “¿El Fin De La Historia?” Está Tomado Prestado De Alexandre Kojève, El Gran Intérprete Ruso-Francés Del Filósofo Hegel. Kojève Vio Que El Proceso Histórico Es Impulsado Por Una “Lucha Por El Reconocimiento” Más Que Ser Una Lucha Por Recursos Materiales, Donde Los Humanos Buscan Obtener El Reconocimiento De Su Dignidad Fundamental. A Lo Largo De La Mayor Parte De La Historia Humana, Esto Condujo A Una Lucha Desigual Entre Amos Y Esclavos, Hasta La Llegada De La Revolución Francesa, Que Estableció El Principio Del Reconocimiento Igualitario Como La Única Solución Racional Al Problema Humano. Pero El Problema, Como Lo Analiza Fukuyama, Radica En El Hecho De Que La Paz Y La Prosperidad Traídas Por El Sistema Liberal No Son Suficientes Para Muchas Personas. No Quieren Ser Reconocidos Como Personas Iguales A Los Demás; Más Bien, Ansían El Reconocimiento De Su Superioridad En Ciertos Aspectos. Las Sociedades Liberales Se Centran En La Búsqueda Estrecha De Paz Y Prosperidad, Pero La Criatura Que Aparece Al Final De La Historia Es Una Persona Despojada De Lucha, Riesgo Y Ambición, A Quien El Filósofo Nietzsche Llamó “El Último Hombre”. La Ira Populista Actual, En Su Esencia, Es Una Rebelión Contra Estos Horizontes Planos Y Un Resentimiento Hacia Una Sociedad Que No Distribuye El Respeto Por Igual, Una Ira Que No Busca Construir Instituciones Alternativas Sino Que Simplemente Apunta A Derribar Tanto Como Sea Posible Del Sistema Existente.

Después De Esta Densa Introducción Política Y Filosófica, Fukuyama Transiciona Con Brillantez Periodística A La Dimensión Personal En El Primer Capítulo Titulado “Mi Sueño Californiano”. Relata La Historia De Su Llegada A California Como Joven Adulto Por Primera Vez En El Verano De 1978, Cuando Obtuvo Una Pasantía De Verano En La Corporación RAND En Santa Monica. RAND Fue El Primer Think Tank Creado Por La Fuerza Aérea De Los Estados Unidos En 1948 Para Estudiar Cuestiones De Estrategia Nuclear, Antes De Expandirse Para Cubrir Dominios De Políticas Públicas. Fukuyama Condujo Su Viejo Opel Kadett Desde State College, Pensilvania, Todo El Camino Hasta La Casa De Su Tía Fumiko En West Hollywood. Relata Los Detalles De Su Viaje Y Cómo El Aceite Se Filtró Del Motor De Su Automóvil En Arkansas, Obligándolo A Remolcarlo A Un Taller, Pero Continuó Su Camino Siguiendo La Antigua Ruta 66 (Actualmente Interestatal 40), Pasando Por Oklahoma City, Amarillo, Gallup, Flagstaff, Winona, Kingman, Barstow Y San Bernardino, Llegando A La Cuenca De Los Ángeles.

El Sur De California Le Pareció Un Lugar Mágico. Nunca Había Visto En Su Vida En El Este Una Ciudad Que Contuviera Esta Cantidad De Porsches Y Ferraris, Y Una Infraestructura Que Parecía Completamente Nueva En Comparación Con Las Carreteras Dilapidadas Que Solía Ver Mientras Viajaba En El Tren Amtrak De Boston A Nueva York. Recuerda Vívidamente Conducir Por Wilshire Boulevard Detrás De Un Mercedes Convertible Que Llevaba Una Placa Provocativa Conducida Por Una Mujer Rubia, Una Vista Que Nunca Había Encontrado Durante Sus Años En Cambridge, Massachusetts. Ese Verano, Escribió Un Informe De Investigación Sobre La Relación De Irak Con La Unión Soviética, Lo Que Lo Llevó A Recibir Una Oferta De Trabajo Al Final Del Verano. Relata Con Humor Oscuro Cómo Inicialmente Falló En Pasar La Prueba Del Polígrafo De La Agencia Central De Inteligencia (CIA), Donde Le Preguntaron Si Alguna Vez Había Mentido, Y Si Alguna Vez Había Tenido Relaciones Sexuales Con Un Hombre, Lo Que Elevó Su Ritmo Cardíaco Por Extremo Estrés A Pesar De Haber Respondido Negativamente, Hasta Que Un Poderoso Abogado Proporcionado Por RAND Intervino Para Permitirle Pasar La Prueba.

A Su Regreso A RAND Como Empleado Regular En 1982, Enfrentó Dificultades Para Encontrar Vivienda Barata En Santa Mónica Debido A Las Estrictas Leyes De Control De Alquileres. Encontró Una Habitación En Alquiler A Través De Un Anuncio Colocado Por Una Secretaria En RAND. Cuando Fue A Inspeccionar El Lugar, Encontró A La Secretaria, Una Mujer De Mediados De Cuarenta Años Con Un Bronceado Profundo Y Pecas, Tumbada Completamente Desnuda En Una Cama Solar En Medio De Una Jungla De Plantas De Marihuana En El Techo De La Casa. Le Pidió Que Tomara Una Habitación Ubicada Entre La Habitación De Su Hija Y La Habitación Del Novio De 17 Años De La Secretaria, Quien Tenía La Misma Edad Que La Hija, Y Tenía Su Propia Habitación En Caso De Que Se Peleara Con La Secretaria. Fukuyama Se Dio Cuenta Entonces De Que Ya No Estaba En Cambridge, Y De Que California Era Un Mundo Completamente Diferente, Lleno De Posibilidades Y Apertura Social Que Caracterizó Ese Período Que Más Tarde Denominó “La Gran Ruptura”, Donde Las Normas Sociales Que Gobernaban La Estructura Familiar Tradicional Cambiaron Radicalmente.

Después De Que Fukuyama Se Establece En California Y Absorbe Su Atmósfera Liberada Y Abierta Que Caracterizó Esa Era, Que Más Tarde Denominó En Sus Escritos Como “La Gran Ruptura”, Se Mueve En Sus Memorias Para Desconstruir Su Complejo Viaje Intelectual Y Académico, Que No Fue En Absoluto Un Camino Lineal Simple Como Algunos De Sus Críticos Podrían Pensar. En Esta Parte Del Libro, El Autor Revela Cómo Los Primeros Años Que Pasó Como Investigador En La Venerable Corporación RAND No Eran Meramente Un Trabajo Tradicional Para Investigar Cuestiones De Seguridad Nacional O Cálculos De Disuasión Nuclear, Sino Que Sirvieron Como Una Estación Decisiva Y Un Refugio Para Escapar De La Tiranía De Las Filosofías Postestructuralistas Y Posmodernas Que Dominaban Los Círculos Académicos Y Las Universidades Principales En Ese Momento. Fukuyama Relata Cómo Huyó De Este Clima Intelectual Predominante Que Desmantelaba Todas Las Grandes Narrativas Y Cuestionaba La Verdad Misma, Y Nunca Miró Hacia Atrás, Encontrando Su Vocación En Los Estudios De Seguridad Y El Análisis Estratégico Frío. Para Él, En Una Era Definida Por La “Destrucción Mutua Asegurada” Durante La Guerra Fría, Los Analistas Estratégicos Realistas Eran Quienes Representaban La Voz De La Razón Y La Lógica Clara En Un Mundo Que Estaba Diariamente Al Borde De Un Abismo Nuclear.

Fukuyama Luego Se Adentra Profundamente En Sus Primeras Raíces Académicas Formativas, Recordando El Profundo Y Duradero Impacto Que Dejó En Él El Prominente Pensador Conservador Allan Bloom Durante Sus Estudios En La Universidad de Cornell. Bajo La Supervisión Y La Estricta Guía De Bloom, El Joven Fukuyama Comenzó A Absorber Las Tradiciones Filosóficas Clásicas Y A Abrirse Al Pensamiento Político Que No Se Conforma Con Describir La Realidad Superficial, Sino Que Se Sumerge Profundamente En La Naturaleza Humana, Sus Motivos Ocultos Y Sus Inclinaciones Complejas. Esta Etapa Formativa Es La Que Lo Preparó Más Tarde Para Formular Su Famosa Tesis “El Fin De La Historia”, Pero Al Mismo Tiempo Plantó En Él Semillas De Duda Filosófica Hacia Cualquier Sistema Político Y Económico Que No Satisfaga Las Necesidades Espirituales Y Morales Humanas. Aquí, Fukuyama Se Detiene Largamente En El Antiguo Concepto Griego De “Thymos” Tomado Prestado De Los Diálogos De Sócrates, Que Se Refiere A Esa Parte Del Alma Humana Que Ansía Desesperadamente El Reconocimiento, La Dignidad Y La Estima Por Parte De Los Demás.

El Autor Detalla Cómo Este “Thymos” Impulsor De La Historia Se Divide En Dos Aspectos Contradictorios E Inseparables En La Psique Humana: “Isothymia”, Que Es El Deseo Natural Y Legítimo De Ser Reconocido Como Un Ser Igual A Los Demás En Dignidad Y Valor Humano, Y “Megalothymia”, Que Es El Apasionado Deseo De Superioridad, Distinción Y De Ser Reconocido Como Paramount Y Superior A Los Demás. Fukuyama Argumenta Que La Democracia Liberal Moderna Puede Ser El Absoluto Mejor Sistema Para Satisfacer La Necesidad De Igualdad Y Proporcionar Una Estabilidad Material Cómoda, Sin Embargo, Se Muestra Impotente Y Confundida Ante Las Ambiciones De Superioridad Individual Y La Búsqueda De Un Significado Épico Proporcionado Por Las Grandes Batallas Ideológicas Y Luchas De Supervivencia. De Aquí Surge El Dilema Del “Último Hombre” De Nietzsche; Ese Ser Que Vive En Comple K Lujo Material Y Seguridad Establecida, Pero Que Siente Un Vacío Espiritual Fatal Que Inevitablemente Lo Impulsa A Rebelarse. Fukuyama Ve Que Esta Rebelión Actual Que Presenciamos En Las Democracias Occidentales No Es Una Búsqueda Consciente Hacia Un Sistema Político Mejor, Sino Más Bien, En Muchos Casos, Una Mera “Lucha Por El Bien De La Lucha”; Porque Si Los Humanos No Encuentran Una Causa Justa Por La Cual Luchar Porque Ya Fue Ganada Por Las Generaciones Anteriores, Comenzarán A Luchar Contra Esa Misma Causa Justa Para Escapar De La Monotonía De La Paz Y El Aburrimiento.

Las Memorias De Fukuyama No Se Limitan Al Teorizar Político Y Filosófico; Más Bien, Ofrecen Una Dimensión Humana E Íntima Rara En Sus Escritos Habituales, Ya Que Lleva A Su Lector De Regreso A Sus Raíces Familiares Y Su Historia Personal Como Un Estadounidense De Ascendencia Japonesa Que Vivió Las Contradicciones Del Sueño Americano. Con Un Estilo Conmovedor Libre De Excesivo Sentimentalismo, Cuenta La Historia De La Emigración De Su Bisabuelo Desde Japón Escapando De Las Repercusiones De La Feroz Guerra Ruso-Japonesa, En Busca De Una Nueva Vida Y Mejores Oportunidades En Los Estados Unidos. Luego Pasa A Documentar El Capítulo Más Doloroso Y Amargo En La Historia De Su Familia, Que Es La Experiencia De Internar A Sus Parientes, Junto Con Miles De Estadounidenses De Origen Japonés, Y Colocarlos En Campos De Detención Durante La Segunda Guerra Mundial. Esta Dura Experiencia, Como La Describe Con Total Objetividad, No Le Legó Un Amargura Ciega O Un Odio Hacia Su País; En Su Lugar, Le Dio Una Comprensión Temprana Y Profunda De La Fragilidad De Los Derechos Civiles Y Las Instituciones Democráticas, Y Le Hizo Darse Cuenta Claramente De Que El Liberalismo Y Los Derechos Humanos No Son Un Destino Inevitable O Un Dado Fijo, Sino Un Frágil Constructo Histórico Que Requiere Protección Continua Y Una Defensa Vigilante Contra Las Inclinaciones De Exclusión, Bigotería Y Autoritarismo Latentes En Todas Las Sociedades.

Fukuyama Teje Esta Memoria Familiar Entrelazada Con Su Análisis Más Amplio Del Estado De Ansiedad Y Agitación Que Barre Las Democracias Occidentales Hoy En Día. Ve Que La Crisis Actual No Proviene Necesariamente De Una Pobreza Abyecta O Una Injusticia Egrégoria Como La Que Conoció La Humanidad En Pasados Siglos; Más Bien, Paradójicamente, Es Un Producto Directo De Una Abundancia Sin Precedentes, Un Éxito Económico Y Una Paz Prolongada. Este Lujo Excesivo Ha Creado Nuevas Generaciones Que Nunca Han Experimentado Los Horrores De Las Grandes Guerras O La Tiranía De Los Regímenes Totalitarios Mortales A Mediados Del Siglo XX, Haciendo Que Su Conciencia Del Peligro Del Gobierno Autoritario Sea Débil, Superficial Y Frágil. En Medio De Este Olvido Histórico Y Prosperidad Material, Los Movimientos Nacionalistas Y Populistas Se Levantan, Explotando Este Vacío Para Redefinir La Dignidad Humana A Través De Identidades Estrechas Y Cerradas —Ya Sean Étnicas, Religiosas O Nacionales—, Proporcionando Un Entorno Fértil E Ideal Para La Aparición De Gobernantes Autoritarios Que Afirman Hablar En Nombre De Los Pueblos Marginalizados Y Cabalgar La Ola De La Ira Popular.

Al Final De Este Capítulo Lleno De Contemplaciones, Fukuyama Plantea Una Pregunta Aterradora Que Refleja La Profundidad De Nuestro Dilema Contemporáneo: Si La Política En El Tormentoso Siglo XX Estaba Impulsada Por Proyectos Futuros Y Luchas Ideológicas Sobre La Forma Del Mañana, La Política De Hoy Se Ha Visto Impulsada Por La “Nostalgia” Y Un Anhelo Patológico Por Un Pasado Imaginado Que Nunca Existió. Cuando El Futuro Desaparece Como Un Proyecto Colectivo Que Puede Ser Construido, Y Los Desafíos Mayores Como El Cambio Climático Que Amenaza Al Planeta, La Migración Masiva Y La Revolución De La Inteligencia Artificial Se Convierten En Meros Desastres Futuros De Los Cuales Sobrevivir, Las Emociones Políticas Migran Automáticamente Hacia El Pasado. El Último Hombre Ya No Está Buscando Una Utopía Venidera O Una Ciudad Ideal; Más Bien, Se Ha Convertido En Un Cautivo De La Ilusión De Restaurar Un Mundo Perdido, Lo Que Explica La Creciente Y Frightening Atracción Hacia Las Ideologías De Destrucción Y Desmantelamiento En Lugar De La Construcción Y El Desarrollo.

Fukuyama Se Mueve En Esta Parte De Sus Memorias Para Abordar Otra Estación Decisiva En Su Carrera Profesional E Intelectual, A Saber, Su Transición Desde Los Pasillos De La Corporación De Investigación RAND Hasta El Corazón De La Toma De Decisiones Estadounidense En Washington. El Autor Describe En Detalle Su Experiencia Trabajando Dentro Del Estado Mayor De Planificación De Políticas En El Departamento De Estado De EE. UU. Durante Los Regímenes De Reagan Y Bush Padre. En Esas Habitaciones Cerradas, Donde Se Formulan Las Grandes Estrategias, Fukuyama Se Encontró En Una Posición Excepcional Que Le Permitió Observar De Cerca El Colapso Del Bloque Oriental Y El Agrietamiento De La Unión Soviética. Relata Cómo Los Informes De Inteligencia Y Los Cables Diplomáticos Fluían Diariamente, Portando Indicadores Innegables De Que La Estructura Comunista Colapsaba Desde Adentro, No Solo Debido A Presiones Militares O Económicas, Sino Como Resultado De La Bancarrota Moral Y La Completa Pérdida De Legitimidad A Los Ojos De Sus Ciudadanos. En Ese Momento Histórico Decisivo, El Joven Fukuyama Se Dio Cuenta De Que El Mundo Estaba Sufriendo Una Transformación Radical Que Superaba Una Mera Victoria Geopolítica De Un Bando Sobre Otro; Más Bien, Era Una Transformación Que Tocaba El Núcleo De La Experiencia Humana Y La Naturaleza De Los Sistemas Políticos.

Del Vientre De Esta Experiencia Práctica Y Las Observaciones Diarias De Las Grandes Transformaciones, Nació La Idea Que Cambiaría El Curso De Su Vida Para Siempre. Fukuyama Recuerda La Invitación Que Recibió Para Pronunciar Una Conferencia En La Universidad De Chicago En 1989, Que Fue El Primer Núcleo De Su Controvertido Artículo “¿El Fin De La Historia?”. Describe Cómo Formuló Sus Ideas En Esa Conferencia, Basándose En Sus Lecturas Profundas En Filosofía, Para Lanzar Una Idea Audaz Que Afirma Que La Democracia Liberal Podría Formar El Punto Final De La Evolución Ideológica De La Humanidad Y La Forma Final De Gobierno Humano. No Esperaba Entonces Que Este Artículo, Que Se Publicó Más Tarde En La Revista “The National Interest”, Creara Esta Tremenda Resonancia Y Se Convirtiera En Un Fenómeno Intelectual Global. De Repente, El Tranquilo Analista Político Se Encontró En El Corazón De Una Tormenta De Debates Académicos Y Políticos, Su Foto Adornando Las Portadas De Las Principales Revistas Y Sus Obras Traducidas A Docenas De Idiomas.

Sin Embargo, Este Éxito Rotundo Trajo Consigo Una Cantidad Tremenda De Frustración Y Malentendido, A La Cual Fukuyama Le Dedica Un Amplio Espacio Para La Contemplación Amarga En Este Capítulo. Explica Cómo Su Compleja Tesis Filosófica Fue Reducida Y Convertida En Un Eslogan Simplificado De Un Triunfo Capitalista Liberal Ingenuo. El Autor Siente Pesar Porque Muchos Formuladores De Políticas En Washington, Especialmente Durante La Era De Los Noventa Conocida Como El “Momento Unipolar”, Utilizaron La Idea De “El Fin De La Historia” Como Una Cobertura Ideológica Para Justificar Políticas De Intervención Extranjera Y Exportación De Democracia Por La Fuerza, Así Como Impulsar La Rueda De La Globalización Económica Sin Ningún Regreso A Las Repercusiones Sociales O A Los Grupos Que Serían Marginalizados Como Resultado De Estas Transformaciones. Fukuyama Afirma Que Nunca Clamó Por La Arrogancia Liberal O Las Intervenciones Militares Imprudentes; Más Bien, Estaba Constantemente Advirtiendo Que La Ausencia De Un Competidor Ideológico Podría Empujar A Las Democracias Occidentales Hacia La Complacencia, Perdiendo Su Brújula Y Hundiéndose En Un Consumismo E Individualismo Excessivos Que Destrozan El Tejido Social Y Destruyen Los Cimientos Morales De La Sociedad.

En Medio De Estas Transformaciones Personales Y Públicas, Fukuyama Relata Su Decisión De Retirada Gradual De Los Círculos Directos De Toma De Decisiones Gubernamentales Y Su Regreso Al Santuario Académico Integral, En Un Intento De Recuperar La Distancia Crítica Que Le Permita Pensar Con Calma Lejos Del Ruido De La Política Diaria Y Las Exigencias Partidistas De Washington. Allí, Comenzó A Expandir El Alcance De Su Investigación Para Incluir Cuestiones Más Complejas Relacionadas Con La Construcción Del Estado, La Confianza Social Y La Evolución De Las Instituciones Políticas A Lo Largo De La Larga Historia Humana. Fukuyama Se Da Cuenta En Esta Etapa De Que La Democracia No Son Meramente Constituciones Escritas O Elecciones Periódicas, Sino Más Bien Una Estructura Compleja Que Se Apoya Fundamentalmente En Instituciones Estatales Fuertes Y Eficaces, Y En Sólido Capital Social Que Conecta A Los Ciudadanos Entre Sí A Través De Redes De Confianza Mutua.

Esta Profunda Comprensión Es Lo Que Le Llevó Más Tarde A Revisar Y Desarrollar Radicalmente Sus Ideas, Enfatizando Que El Sistema Demócrata Liberal No Puede Florecer O Incluso Continuar A Menos Que Esté Acompañado Por Un Estado Moderno Capaz De Proporcionar Servicios Básicos Y Hacer Cumplir La Ley Con Justicia E Imparcialidad, Un Desafío Que Ve Que Todavía Enfrenta A Muchas Democracias Emergentes Y Avanzadas Por Igual. La Estabilidad Política, Como Concluye Al Cierre De Esta Parte, Es Una Interacción Delicada Entre Un Estado Fuerte, Un Estado De Derecho Aplicado A Todos Y Una Genuina Rendición De Cuentas Democrática, Y Cualquier Desequilibrio En Este Equilibrio Conducirá Inevitablemente O Bien Al Autoritarismo Absoluto O Al Caos Y Al Colapso Institucional.

Francis Fukuyama Llega A Una De Las Etapas Más Complejas Y Quizás Dolorosas De Su Viaje Intelectual, A Saber, La Etapa De Ruptura Pública Con El Movimiento NeoconSERVADOR Con El Que Estuvo Vinculado Académica Y Políticamente Durante Un Período De Tiempo. El Autor Relata En Detalles Precisos Y Franca Revelación Cómo Los Ataques Del 11 De Septiembre Y La Posterior Invasión De EE. UU. A Irak En 2003 Formaron El Punto De No Retorno En Su Relación Con Los Amigos Y Aliados De Ayer En Washington. Fukuyama Explica Que Si Bien Apoyó La Idea De Difundir La Democracia Como Una Meta Moral, Quedó Profundamente Impactado Por La Arrogancia Y La Ceguera Ideológica Que Dominaban A Los Arquitectos De La Guerra. Creían Que Derrocar Al Régimen Dictatorial En Bagdad Conduciría Automáticamente A La Aparición De Una Democracia Liberal Próspera, Ignorando Por Completo La Investigación Anterior De Fukuyama Que Confirmaba Repetidamente Que La Construcción De Instituciones Y Un Estado Eficaz Es Un Proceso Orgánico, Lento Y Complejo Que No Puede Ser Impuesto A Través De Cañones De Fusil O Ingenierizado Desde Afuera Por Decisiones Administrativas.

Esta Profunda Decepción Con La Política Exterior De EE. UU. Empujó A Fukuyama A Volver Sus Ojos Con Crecente Preocupación Hacia El Interior Estadounidense, Donde Comenzó A Notar Signos De Un Peligroso Deterioro Político E Institucional Que Amenaza A La Democracia Desde Adentro. En Estos Capítulos, El Autor Se Sumerge En Anatomizar El Sistema Político Estadounidense, Acuñando Su Famoso Término “Vetocracy”. Analiza Cómo El Sistema De Pesos Y Contrapesos Diseñado Por Los Padres Fundadores Para Prevenir La Tiranía De La Mayoría Se Ha Transformado Con El Tiempo Y La Acumulación De Intereses En Un Sistema Que Sufre De Una Completa Parálisis. Los Grupos De Cabildeo Y Los Grupos De Interés Especial Se Han Vuelto Capaces De Utilizar Múltiples Mecanismos De Veto Para Bloquear Cualquier Reforma Genuina O Legislación Fundamental, Privando Al Gobierno De Su Capacidad Para Responder A Los Desafíos Mayores Representados Por La Infraestructura, La Salud O Satisfacer Las Necesidades Básicas De Los Ciudadanos. Esta Impotencia Institucional, Como Él Lo Ve, Sirvió Como El Combustible Que Alimentó El Desengaño Popular Y Pavimentó El Camino Más Tarde Para El Ascenso De Enfurecidos Movimientos Populistas Que Prometen Destruir Todo El Sistema Para Sortear Esta Parálisis.

Esta Parálisis Política Está Acompañada, Según La Narrativa De Fukuyama, Por Una Transformación Social Y Cultural No Menos Peligrosa, Representada Por El Ascenso De La “Política De Identidad” Y La División De La Sociedad En Tribus Enfrentadas. El Autor Expresa Su Pesar Por La Transformación Que Afectó A La Izquierda Política, Que Abandonó Gradualmente Su Amplia Lucha Histórica Por La Justicia Económica Y La Clase Trabajadora En Su Conjunto, Para Centrar Sus Esfuerzos Casi Exclusivamente En Los Agravios De Grupos De Identidad Específicos. Por El Contrario, Como Una Reacción Directa Y Opuesta, La Derecha Política Adoptó Su Propia Y Más Peligrosa Versión De La Política De Identidad, Manifestada En El Nacionalismo Blanco Y Un Profundo Sentido De Resentimiento Y Victimización Cultural. Esta Intensa Polarización Hizo Que Fuera Casi Imposible Encontrar Un Terreno Común O Una Narrativa Nacional Unificadora Que Uniera A Los Ciudadanos Como Individuos Iguales, Devolviendo A Todos En Su Lugar A Las Trincheras De Estrechas Afiliaciones Primarias Y Étnicas.

Fukuyama Añade Una Nueva Dimensión A Su Análisis Cuando Vincula Estas Fracturas Sociales Al Desarrollo Tecnológico Y A La Contemporánea Revolución De Internet. Ve Que Las Plataformas De Redes Sociales No Solo Aceleraron El Ritmo De Esta División, Sino Que Fueron Diseñadas De Una Manera Que Alimenta Y Explota El Deseo De “Megalothymia” Latente En La Psique Humana, A Saber, El Deseo Apasionado De Distinción, Dominio Y Atraer La Atención. Estas Plataformas Digitales Destruyeron Lo Que Quedaba De Un Espacio Público Compartido Y Hechos Objetivos Acordados, Creando En Su Lugar Burbujas De Conocimiento Cerradas Donde La Gente Escucha Únicamente El Eco De Sus Propias Voces, Y Donde Las Posiciones Extremas Y Los Discursos Inflamatorios Son Recompensados A Expensas De La Racionalidad Y La Moderación. Así, El Hombre Moderno Se Encuentra Atrapado En Un Mundo Virtual Que Alimenta Constantemente Su Ira, Impulsado Hacia El Desmantelamiento De Los Cimientos De Su Democracia Con Sus Propias Manos.

Al Cerrar Esta Profunda Biografía Intelectual, Francis Fukuyama Se Niega A Rendirse Al Pesimismo Absoluto O A Confiar En La Inevitabilidad Del Colapso Democrático; Más Tarde, Dedica Los Capítulos Finales De Sus Memorias A Buscar Caminos De Salvación Y Restaurar El Equilibrio. El Autor Argumenta Que La Solución No Radica En Abandonar Los Principios Liberales Clásicos, Sino En Reconstruir La Estructura Estatal Y Renovar La Confianza Perdida Entre Los Ciudadanos Y Sus Instituciones. Para Lograr Esto, Pide Una Revolución Reformista Tranquila Que Tenga Como Objetivo Desmantelar La “Vetocracy” Que Paraliza La Toma De Decisiones, Y Simplificar Los Procedimientos Gubernamentales Para Que Sean Más Flexibles Y Capaces De Satisfacer Las Necesidades Diarias Concretas De Las Personas. Fukuyama Ve Que Restaurar La Eficiencia Del Estado Es La Primera Línea De Defensa Contra El Populismo; Porque Cuando Los Gobiernos Democráticos Fallan En Proporcionar Servicios Básicos O Gestionar Crisis Con Éxito, Dejan Un Vacío Peligroso Llenado Por Demagogos Con Sus Falsas Promesas Y Mágicas Soluciones Autoritarias.

La Visión Reformista De Fukuyama Se Extiende Más Allá De Las Fronteras De Los Asuntos Internos Estadounidenses Para Abrazar El Panorama Geopolítico Más Amplio, Afirmando Que La Supervivencia De La Democracia Liberal Se Apoya En Gran Medida En La Fuerza De Las Alianzas Estratégicas Frente A Ambiciosos Regímenes Autoritarios. Aquí Destaca Su Análisis Preciso De La Importancia De Las Asociaciones Defensivas Y Políticas En Esferas Sensibles De Influencia, Especialmente En Lo Que Respecta A Garantizar La Seguridad En La Región Del Indo-Pacífico, Y La Construcción De Sólidas Alianzas Regionales Destinadas A Mantener Un Equilibrio De Poder Abierto Y Estable. El Autor Considera Que Retraerse Del Liderazgo Global O Retroceder Hacia El Aislamiento Es Un Regalo Gratuito A Los Regímenes Totalitarios Que Buscan Activamente Reescribir Las Reglas Del Orden Internacional, Enfatizando Que Defender La Libertad Requiere Un Compromiso Firme Con La Cooperación Mutua Y La Coordinación De Políticas Con Los Aliados Democráticos Alrededor Del Mundo.

El Autor Regresa En Sus Páginas Finales Para Vincular Estos Desafíos Políticos Contemporáneos Con Sus Primeras Raíces Filosóficas, Afirmando Que La Continua Lucha Histórica Entre El Deseo Humano De Igualdad Y El Deseo Excesivo De Superioridad Es El Motor Inquieto De La Historia. El Mayor Desafío Que Enfrentan Las Sociedades Liberales Hoy En Día, Como Concluye Fukuyama, Es Encontrar Canales Saludables Y Constructivos Para Acomodar Las Ambiciones De Superioridad Individual Sin Permitirles Destruir El Fabric Democrático Y La Igualdad Civil. Esto Requiere Revivir El Concepto De Ciudadanía Activa Y Construir Una Identidad Nacional Unificadora Que Trascienda Las Estrechas Afiliaciones Étnicas Y Culturales, Fundada Sobre Valores Constitucionales Compartidos. El Sistema Democrático No Es Una Máquina Que Funciona Por Sí Sola; Más Bien, Es Un Jardín Que Requiere Cuidado Constante, Ciudadanía Vigilante Y Perpétua Disposición Para Defender Los Logros Alcanzados Por Generaciones Anteriores.

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