ReportajesTemas Destacados

“La Enfermedad Del Aburrimiento”

El Aburrimiento En Sus Manifestaciones Diarias Parece Un Mero Tropiezo Pasajero En El Flujo Del Tiempo, O Un Momento De Letargo Que Intercala El Ritmo Acelerado De La Vida. Pero, ¿Y Si Este Simple Sentimiento Lleva Consigo Una Larga Y Oscura Historia De Condena Moral, Diagnóstico Médico Y Rebelión Filosófica? El Filósofo Søren Kierkegaard Abre Su Famoso Cuento Alegórico Diciendo: “Los Dioses Estaban Aburridos; Por Lo Tanto, Crearon A Los Seres Humanos”. Y Desde Ese Momento Mitológico, El Aburrimiento Se Coló En El Mundo Para Convertirse En Una Fuerza Motriz, Un Motor De La Historia Y Una Epidemia Que Acecha A La Humanidad.

En Su Libro Recientemente Publicado “La Enfermedad Del Aburrimiento: Desde La Filosofía Antigua Hasta La Psicología Moderna”, La Investigadora Josefa Ros Velasco Se Sumerge En Los Archivos Filosóficos, Literarios Y Médicos De Occidente, Intentando Deconstruir Este Concepto Mercurial. Este Libro No Pretende Proporcionar Una Receta Mágica Para Deshacerse Del Aburrimiento, Sino Que Nos Invita Explícitamente A Aprender A “Soportar” Este Sentimiento, Advirtiéndonos Que La Esperanza De Dejar De Sufrir De Aburrimiento Es Una Falsa Esperanza Para La Cual No Encontraremos Consuelo En Estas Páginas Ni En Ningún Otro Lugar.

En Este Artículo, Trazamos El Viaje Del Aburrimiento Desde Ser Un Vicio En La Antigua Grecia, A Un Pecado Mortal En La Edad Media, Luego Su Transformación En Un Signo De Genio Melancólico En El Renacimiento, Llegando A Su Consideración Como Una Epidemia Social En La Modernidad, Y Finalmente Su Diagnóstico Como Un Trastorno Psicológico En La Era Actual.

El Mapa Del Aburrimiento: De La Función A La Disfunción

Para Establecer Una Base Sólida Para Este Viaje Histórico Y Filosófico, Velasco Establece Un Marco Teórico Que Clasifica El Aburrimiento En Cuatro Experiencias Básicas, Que Van Desde Las Más Funcionales Hasta Las Más Disfuncionales Y Patológicas:

  • El Aburrimiento Transitorio Relacionado Con La Situación (Funcional): Que Es El Aburrimiento Simple Que Sentimos Cuando Perdemos El Interés En Una Actividad O Contexto Específico, Y Desaparece Tan Pronto Como Ocurre Un Cambio En El Entorno Circundante O Tomamos La Decisión De Pasar A Otra Cosa. Este Aburrimiento Representa Un Mecanismo De Adaptación Que Nos Empuja A Buscar Alternativas Y Nos Impide Estancarnos.

  • El Aburrimiento Crónico Relacionado Con El Individuo (Disfuncional): Un Estado Donde El Individuo Experimenta El Aburrimiento De Forma Patológica En La Mayoría De Los Contextos, No Por El Entorno, Sino Por Razones Psicológicas O Neurológicas Que Le Impiden Desarrollar Estrategias De Afrontamiento O Imaginar Un Escenario Mejor.

  • El Aburrimiento Crónico Relacionado Con La Situación (Disfuncional): Ocurre Cuando Un Individuo O Grupo Cae En La Trampa De Un Entorno O Contexto Que No Se Puede Cambiar, Haciendo Que El Sentimiento De Aburrimiento Sea Crónico Y Resistente A Las Soluciones Individuales.

  • El Aburrimiento Profundo O Existencial (Disfuncional): Que Es Un Sentimiento Abrumador De Fatiga Y Hastío De La Vida (Ennui), Donde Toda La Existencia Pierde Su Significado, Ya Sea Como Resultado De Un Aburrimiento Individual Crónico O Un Aburrimiento Situacional Crónico.

La Autora Enfatiza Que El Aburrimiento En Sí Mismo No Es Ni Bueno Ni Malo, Pero Se Convierte En Un Problema Real, Y Quizás En Una “Enfermedad” En Un Sentido Metafórico O Literal, Cuando Adquiere Un Carácter Crónico.

Tiempos Antiguos: La Carga De La “Polis” Y El Silencio De Los Filósofos

¿Conocían Los Antiguos El Aburrimiento? Para Responder A Esta Pregunta, Nos Enfrentamos A Un Sorprendente Obstáculo Histórico: La Escasez De Referencias Directas Al Aburrimiento En Los Textos Griegos Clásicos. El Poeta Alemán Goethe Creía Que Los Antiguos No Conocían El Aburrimiento Porque Sus Mentes Estaban Llenas De Mitos Y Leyendas. Pero La Realidad Histórica Y Social Revelada Por Velasco Parece Más Compleja Y Profunda.

La Ausencia Casi Total Del Aburrimiento En La Literatura Y Filosofía Griegas No Fue El Resultado De Una Ausencia De Sentirlo, Sino Debido A La Prohibición Moral Y Social Subyacente En Su Contra. En La Atenas Clásica, El Ideal De Un Ciudadano Era El “Animal Político” (Zoon Politikon), Donde Se Esperaba Que Cada Individuo Se Dedicara En Cuerpo Y Alma A Servir A La “Polis” (La Ciudad-Estado) A Través De La Participación Política, Militar Y Social. En Este Contexto, Admitir El Aburrimiento Se Consideraba Equivalente A Reconocer La Pereza, O Preferir El Aislamiento Y El Tiempo Libre Personal A Expensas Del Deber Social. En Consecuencia, El Aburrimiento Era Considerado Un “Vicio” Y Un Abandono De La Virtud Cívica, E Incluso Una Renuncia A La Condición Humana Misma.

Sin Embargo, La Escena Comenzó A Cambiar Gradualmente Con El Ascenso Del Imperio Romano Y La Filosofía Epicúrea. Con La Unificación De Pueblos Heterogéneos Bajo El Estandarte De Un Vasto Imperio, Roma Encontró En La Promoción Del Placer Y La Gestión Del Tiempo Libre Una Herramienta Política Eficaz Para Controlar A Las Masas. Los Días Dedicados A Celebraciones, Festivales Y Espectáculos De Gladiadores Se Hicieron Más Numerosos Que Los Dedicados Al Trabajo.

Pero, Como Es Costumbre, El Exceso De Ocio Trajo Su Opuesto. Pensadores Como El Poeta Lucrecio Y El Filósofo Séneca Se Dieron Cuenta Del Peligro De Este “Vacío Excesivo”. En Su Poema “Sobre La Naturaleza De Las Cosas”, Lucrecio Describe Cómo Los Romanos Ricos Sufrían Del “Horror Al Lugar” (Horror Loci), Huyendo Constantemente De La Ciudad Al Campo, Luego Aburriéndose Del Campo Y Regresando A La Ciudad En Un Círculo Vicioso Interminable. Aquí Emerge El Primer Uso Metafórico Del Aburrimiento Como Enfermedad, Ya Que Lucrecio Los Describe Odiándose A Sí Mismos Porque Están “Enfermos Y No Entienden La Causa De Su Enfermedad”.

En Cuanto Al Filósofo Estoico Séneca, Profundizó En La Disección De Esta Condición, Advirtiendo Contra El “Hastío De La Vida” (Taedium Vitae). En Sus Cartas A Lucilio, Séneca Describe Cómo La Repetición De Las Mismas Cosas Conduce A Una Náusea Existencial: “No Hago Nada Nuevo, No Veo Nada Nuevo… Y Esto A Veces Conduce A La Náusea”. Séneca Vinculó Este Aburrimiento Profundo Y Crónico Con El Comportamiento Suicida, Señalando Que Algunos Prefieren Terminar Con Sus Vidas Antes Que Soportar La Pesada Carga De Una Rutina Inmutable.

La Edad Media: El Demonio Del Mediodía Y La “Enfermedad Del Alma”

Si Los Romanos Trataron El Aburrimiento Como Un Subproducto Del Lujo, La Edad Media Cristiana Lo Elevó A Las Filas De Los Pecados Capitales, Llamándolo “Acedia”.

El Aburrimiento En La Literatura Monástica Temprana Se Convirtió En Una “Enfermedad Que Aflige Al Alma”. Los Teólogos, Desde Orígenes Hasta Evagrio Póntico Y Juan Casiano, Comenzaron A Diseccionar Este Complejo Estado Psicológico Y Espiritual. Evagrio Póntico Llamó A Este Tipo De Aburrimiento El “Demonio Del Mediodía”, Un Demonio Que Apunta Específicamente A Los Monjes Cuando El Sol Alcanza La Mitad Del Cielo, Tratando De Engañarlos Pensando Que El Tiempo Se Ha Detenido, Y Que Su Día Se Extiende Por Cincuenta Horas.

Este Demonio Inculca En El Corazón Del Monje Un Odio Por Su Celda (Que Casiano Más Tarde Llamó El Horror Del Lugar), Una Aversión A La Vida De Ascetismo Y Contemplación, Y Un Anhelo Por La Vida Mundana Que Dejó Atrás. Este Aburrimiento (Acedia) Era Considerado El Más Peligroso De Los Ocho Pecados Originales (Antes De Que El Papa Gregorio Magno Los Modificara Para Convertirse En Siete Y Fusionara La Acedia Con La Tristeza), Porque Amenazaba El Núcleo De La Vida Monástica, Y Empujaba Al Monje A Abandonar Su Deber Más Importante: Comunicarse Con Dios.

Pero Lo Que Velasco Llama La Atención Aquí Con Una Brillantez Sociológica E Histórica Deslumbrante, Es Que Lo Que Estos Monjes Estaban Pasando Era De Hecho Un “Aburrimiento Crónico Relacionado Con La Situación”. Imagine La Rutina Monástica: Oración, Lectura, Trabajo Manual, Luego Oración De Nuevo, En El Mismo Lugar, Con Las Mismas Personas, Día Tras Día, Y Año Tras Año. Es Muy Natural Que Se Genere Un Estado De Aburrimiento Transitorio Con El Que El Individuo Necesita Lidiar.

Pero El Problema Radica En El Hecho De Que El Sistema Monástico Era Tan Estricto Que Impedía Cualquier Intento De Cambiar Esta Situación O Inventar Nuevos Espacios. Y Debido A Que El Sistema Religioso Absoluto No Puede Errar, La Culpa Fue Cambiada Completamente De Los Hombros Del Entorno (Que Carece De Estimulación Y Genera Aburrimiento) Y Colocada En Los Hombros Del Individuo. Así, El Fracaso Del Sistema Institucional Para Gestionar El Tiempo Fue Diagnosticado Como Un Fracaso Moral Del Individuo, Y El Síntoma Natural Se Convirtió En Un Pecado Que Requería Un Duro Arrepentimiento, Y A Veces El Suicidio Por Desesperación.

Este Análisis Preciso Allanó El Camino Para Un Cambio Radical Que Más Tarde Arrasaría Europa. Con El Enfoque Del Renacimiento, Los Fantasmas De Esta Pesada Carga Moral Comenzaron A Desintegrarse, Para Ser Reemplazados Por Otra Explicación No Menos Interesante, Pero Esta Vez Absolviendo Al Alma Para Acusar Al Cuerpo.

El Renacimiento: Del Pecado Del Alma A La Melancolía Del Cuerpo

¿Puede Una Enfermedad Espiritual Como La “Acedia” Convertirse En Un Defecto Biológico Como La Melancolía? Velasco Responde Con Un Rotundo Sí, Mostrando Que Esta Transformación Era Necesaria Y Deseada; Porque Si La Responsabilidad Del Sufrimiento Se Transfiere Del Ámbito Moral Al Ámbito Físico, El Paciente Queda Liberado De Culpa. La Atmósfera Opresiva En La Edad Media Generó Un Profundo Sentimiento De Culpa Individual Hacia El Aburrimiento. Pero Con El Amanecer Del Renacimiento, Esta Carga Moral Se Aligeró Y Se Arrojó Sobre Los Hombros De La Fisiología.

La Incapacidad Para Interactuar Con El Mundo Ya No Se Veía Como Un Fracaso Espiritual, Sino Como Un Fracaso Puramente Fisiológico, Lo Que Liberó A Las Personas De Sentirse Culpables, Y Su Actitud Se Convirtió En: “Eres Libre De Sentirte Aburrido Porque Estás Enfermo”. Este Aburrimiento Crónico (Que Depende Del Individuo) Se Explicó Como Un Problema Puramente Orgánico Resultante De La Corrupción De La Bilis Amarilla En La Sangre, Lo Que Llevó A Un Aumento Excesivo De “Bilis Negra” (Atra Bilis). Así, Las Antiguas Teorías Médicas De Hipócrates Y Galeno Fueron Revividas Para Absolver A Los Pecadores De Sus Errores Personales.

Grandes Escritores Como Dante Y Petrarca Allanaron El Camino Para Esta Transformación. En “La Divina Comedia”, Dante Vinculó La “Acedia” A La Tristeza Crónica Y La Parálisis De La Voluntad. Petrarca, Por Otro Lado, Proporcionó En Sus Diálogos Una Descripción Precisa Del Aburrimiento (Melancolía) Como Una Condición Que Aflige Tanto Al Cuerpo Como Al Alma Juntos, Con Consecuencias Desastrosas Para Ambos.

Pero La Gran Paradoja Ocurrió En El Siglo Quince, Cuando El Filósofo Marsilio Ficino Cambió Las Tornas, Declarando En Su Libro “Tres Libros Sobre La Vida” Que La Bilis Negra (Melancolía) Es Una Condición Esencial Para El Genio. Ficino Argumentó Que Este Temperamento Empuja Al Alma A Contemplar Y Sumergirse En Los Misterios Más Profundos De La Existencia. De Repente, El Aburrimiento Profundo Se Transformó De Una Enfermedad Que Debe Curarse, A Un “Don” Reservado Para Unos Pocos Pensadores Geniales. Se Hizo Habitual Y Aceptable Hacer Alarde De Este Hastío Como Evidencia De Sofisticación, Inteligencia Y La Capacidad De Alcanzar Niveles De Pensamiento Que Superan A Los Humanos Comunes.

El Conflicto De Los Pensadores: El “Colérico” Activo Frente Al “Melancólico” Deprimido

No Todos Aceptaron Esta Romantización Del Aburrimiento. Simultáneamente Con El Ascenso Del Genio Melancólico, El Movimiento De Reforma Religiosa Y La Ética Protestante Calvinista Estaban Plantando Semillas De Otro Tipo. Los Calvinistas Vincularon La Salvación Divina A La Productividad Y Al Trabajo Incansable. La Acumulación Continua De Riqueza Material E Intelectual Se Convirtió En Un Deber Moral, Y La Pereza Y La Pérdida De Tiempo Fueron Condenadas Como Los Mayores Pecados.

Esta Naciente Ética Capitalista, Apoyada Por La Racionalidad De La Ilustración, Produjo Un Nuevo Tipo De Intelectual: El “Intelectual Colérico” (Enojado/Activo), En Oposición Al Intelectual Melancólico. Estos Pensadores De La Ilustración, Como Diderot Y Voltaire, Fueron Impulsados Por Un Deseo Abrumador De Imponer Su Voluntad Al Mundo Y Producir Conocimiento Abundantemente. Para Ellos, El Aburrimiento No Era Un Estado De Contemplación O Una Fuente De Genio, Sino Un Estado Patológico Y Una Pérdida De Tiempo Precioso Que Debía Utilizarse En La Búsqueda De La Verdad Y El Progreso. El Filósofo Immanuel Kant, Por Ejemplo, Criticó Claramente El Aburrimiento En Su Libro “Antropología”, Describiéndolo Como Un Dolor Resultante De La Inacción Y El Lujo, Y Que Su Única Cura Es El Trabajo Duro.

El Romanticismo Del Dolor: La “Enfermedad Del Siglo” Y Las Metáforas Del “Spleen”

A Finales Del Siglo Dieciocho Y Principios Del Siglo Diecinueve, Un Grupo De Pensadores Y Escritores Se Rebeló Contra Este Estricto Sistema Racional Impuesto Por Los Esfuerzos De La Ilustración Y El Capitalismo. Estos “Románticos” Sintieron Que Las Tareas Repetitivas Los Mantenían Atrapados En Una Danza Altamente Superficial Desprovista De Placer O Aventura. En Busca De Libertad, Rompieron Las Reglas, Pero Pagaron Un Precio Muy Alto: Cayeron En La Trampa Del “Aburrimiento Crónico Relacionado Con La Situación”.

Dos Términos Cruciales Emergieron En Esta Era: “Ennui” (Hastío O Aburrimiento Existencial) Y “Spleen” (Melancolía). El Ennui Representaba El Hastío De La Vida Misma, Un Dolor Que Se Formaba Como Un Síntoma De Vivir En Una Sociedad Específica. En Cuanto Al Spleen, Cuyas Raíces Se Remontan A La “Enfermedad Inglesa” Y La Teoría De Los Humores, Evolucionó Para Expresar La Manifestación Física Y Psicológica De Este Aburrimiento, Donde El Individuo Literalmente Se Enferma Debido Al Hastío De La Vida.

El Crítico Literario Sainte-Beuve Llamó A Esta Condición La “Enfermedad Del Siglo” (Mal Du Siècle) En 1833, Al Revisar La Novela “Oberman” De Senancour. En Esta Novela, El Protagonista Aristocrático Sufre De Un Profundo Aburrimiento Existencial Que Lo Empuja A Contemplar El Suicidio, Antes De Aprender En Su Vejez Cómo Tolerar Su Hastío. Otro Personaje Famoso Es “René” De Chateaubriand, El Joven Sensible Que Choca Con La Sociedad Y Sufre De Una Parálisis De Voluntad Debido Al Aburrimiento, Pero Él, A Diferencia De Oberman, Encuentra En Este Dolor Un Placer Inesperado Y Disfruta De Su Enfermedad.

La Exploración Del Aburrimiento No Se Limitó A Los Hombres; Las Heroínas De Las Novelas Femeninas Encarnaron Dimensiones Aún Más Duras De Este Sentimiento. Las Mujeres En Esa Época Estaban Atrapadas En La Estricta Rutina De La Vida Matrimonial. La Más Famosa De Estas Sin Duda Es “Emma Bovary”, La Heroína De La Novela De Flaubert, Cuyo Aburrimiento Crónico Y Anhelo De Romper La Monotonía Del Matrimonio La Llevaron A La Traición, Luego A Destruirse A Sí Misma Y A Su Familia, Prefiriendo La Muerte Y El Suicidio Sobre Continuar En El Aburrimiento.

Cuando La Metáfora Se Convierte En Un Diagnóstico Médico

Los Escritores No Se Detuvieron En Diseccionar Esta Enfermedad, Sino Que El Asunto Llegó A Los Poetas Simbolistas, Como Charles Baudelaire, Quien Vio La Vida Como “Un Oasis De Horror En Un Desierto De Aburrimiento”. Baudelaire Consideraba Que El Aburrimiento Era La Puerta De Entrada A Todos Los Males, Pero Al Mismo Tiempo Se Contradijo A Sí Mismo Cuando Consideró El “Spleen” Una Condición Necesaria Para El Surgimiento Del Genio Y El Estallido Del Trabajo Creativo. Su Amigo Y Socio Arthur Rimbaud También Sufrió Por La Carga Del Aburrimiento Crónico A Lo Largo De Su Corta Vida, Confesando Que Era Una Víctima Del “Virus Invencible Del Aburrimiento”.

Este Masivo Impulso Literario No Pasó Desapercibido Para Los Médicos De Esa Época. Los Profesionales De La Salud Mental Tomaron Estas Metáforas Literarias En Serio, Y Comenzaron A Transformar La “Enfermedad Del Aburrimiento” Metafórica En Un Diagnóstico Médico Literal. El Médico De Sauvages Describió El Aburrimiento Como Una “Enfermedad” Acompañada De Síntomas Clínicos. El Psiquiatra Esquirol También Incluyó El Aburrimiento Entre Las Causas Y Precursores Del Suicidio, Confirmando Que “El Hastío De La Vida (Taedium Vitae) Conduce Al Suicidio”.

Lo Que Es Sorprendente Es La Continua Superposición Circular Entre La Literatura Y La Medicina En Esa Época; Los Médicos Citaban Personajes Ficticios Como “René” Como Estudios De Caso Para Diagnosticar La Melancolía O El Trastorno De Aburrimiento. Y Al Final Del Siglo Diecinueve, El Médico Y Psicólogo Émile Tardieu Declaró Que El Aburrimiento Es De Hecho Una “Enfermedad Real” Cuyos Síntomas Se Manifiestan En Trastornos Mentales, Impulsos Extraños Y Degeneración En Hipocondría.

La Revolución Industrial Y Más Allá

Al Entrar En El Siglo Veinte, El Aburrimiento Ya No Era Un Lujo Aristocrático O Una Ansiedad Limitada A Los Salones Literarios, Sino Que Se Transformó En Una Fenómeno Colectivo Y “Democrático” Por Excelencia, Arrastrándose Desde Los Márgenes De La Sociedad Hasta Su Corazón Palpitante En Fábricas, Oficinas Y Hogares. Josefa Ros Velasco Observa En Este Punto De Inflexión Histórico Cómo La Modernidad Reformuló El Aburrimiento, Transformándolo De Una “Enfermedad Del Alma” A Un “Síntoma Del Sistema”. La Transición A La Era De La Máquina Y La Producción En Masa Llevó Al Nacimiento De Un Nuevo Tipo De Monotonía; El Hombre De Fábrica Que Pasa Su Día Replicando Un Solo Movimiento Mecánico Ya No Sufría Del “Spleen” Romántico De Baudelaire, Sino De Un “Aburrimiento Situacional Crónico” Impuesto Sobre Él Por La Fuerza De Ganarse La Vida, Que Los Primeros Sociólogos Llamaron “Alienación Del Trabajo”.

En Este Clima Cargado De Mecanismo, El Filósofo Alemán Martin Heidegger Apareció Para Ofrecer Uno De Los Enfoques Filosóficos Más Profundos Y Complejos Del Aburrimiento En La Historia Del Pensamiento Occidental. Heidegger No Solo Describió El Aburrimiento Como Un Estado Psicológico Pasajero, Sino Que Lo Convirtió En Un “Estado De Ánimo Fundamental” Que Nos Revela La Verdad De Nuestra Existencia. En Sus Famosas Conferencias Pronunciadas A Finales De Los Años Veinte, Heidegger Distinguió Entre Tres Niveles De Aburrimiento: El Primero Es “Aburrirse Por Algo”, Como Esperar Un Tren Retrasado, Donde Somos Conscientes Del Tiempo Que Pasa Lentamente Y De La Situación Impuesta Sobre Nosotros. El Segundo Nivel Es “Aburrirse Con Algo”, Donde Estamos En Una Fiesta Ruidosa, Por Ejemplo, Pero Sentimos Un Extraño Vacío Interior A Pesar De Nuestra Aparente Ocupación. En Cuanto Al Tercer Y Más Peligroso Nivel, Es El “Aburrimiento Profundo” O Aburrimiento Existencial, Donde No Estamos Aburridos Por Nada Específico, Sino Que La Existencia Misma Está Aburrida De Nosotros, Y Prevalece Un Silencio Ensordecedor Que Hace Que Todas Las Cosas, Incluyéndonos A Nosotros Mismos, Parezcan Sin Sentido. Heidegger Cree Que Este Aburrimiento Profundo, A Pesar De Su Dureza, Es El “Momento De La Verdad”; Porque Nos Obliga A Confrontar Nuestra Libertad Y Responsabilidad De Crear Significado Para Nuestras Vidas En Un Mundo Silencioso.

Pero Este “Silencio” Del Que Habló Heidegger Pronto Se Llenó Con El Ruido De La “Industria Cultural” Analizada Por Los Pensadores De La Escuela De Frankfurt, Como Theodor Adorno Y Max Horkheimer, Con Precisión Quirúrgica. Velasco Explica Cómo Esta Escuela Argumentó Que El Sistema Capitalista Moderno Encontró En El Aburrimiento Una Oportunidad Dorada Para La Inversión. Para Que El Consumo Continúe, Las Personas Deben Sentir Un Aburrimiento Constante Que Necesita Una “Gratificación” Inmediata A Través De Productos De Entretenimiento Y Nuevas Mercancías. Así, El Tiempo Libre, Que Se Suponía Era Un Espacio Para La Libertad Y La Creatividad, Se Convirtió En Una Extensión Del Tiempo De Trabajo, Donde El Individuo Consume Productos De Entretenimiento Estereotipados Dirigidos A Sedarlo, No A Liberarlo. El Aburrimiento Aquí Se Ha Convertido En Un Motor Económico; No Compramos Bienes Porque Los Necesitamos, Sino Para Escapar Del Vacío Generado Por La Vida Moderna Estereotipada, Creando Un Círculo Vicioso De “Aburrimiento, Luego Consumo, Luego Aburrimiento De Nuevo”.

A Mediados Del Siglo Veinte, El Peso Epistemológico Comenzó A Desplazarse Gradualmente De La Filosofía A La Psicología Experimental Y La Neurociencia, En Un Intento De “Cuantificar” Este Sentimiento Mercurial. Velasco Señala Que El Verdadero Punto De Inflexión Fue En 1986, Cuando Los Investigadores Richard Farmer Y Norman Sundberg Desarrollaron La “Escala De Propensión Al Aburrimiento” (BPS). Este Fue El Primer Reconocimiento Científico De Que El Aburrimiento No Es Solo Una Reacción Al Entorno, Sino Un Rasgo De Personalidad Que Difiere De Un Individuo A Otro. Aquí, La Ciencia Comenzó A Mirar El Aburrimiento Como Una “Señal De Advertencia” Biológica, Similar Al Dolor Físico, Que Le Dice Al Cerebro Que La Actividad Actual Es Insatisfactoria Y Que Hay Una Necesidad De Cambio. Pero El Problema Radica En El Hecho De Que Esta Señal, Si Falla O Si El Individuo No Encuentra Una Manera De Responder A Ella, Se Convierte En Un Estado Patológico Asociado Con La Depresión, La Ansiedad, La Adicción E Incluso Comportamientos Agresivos.

La Ciencia Moderna Ha Revelado Que El Cerebro De Una Persona Que Se Siente Aburrida No Está “Dormido”, Sino Que Está En Un Estado De Alta Excitación Buscando Una Salida. Esta Tensión Entre El Deseo De Participar En Una Actividad Significativa Y La Incapacidad De Encontrar Esta Actividad Es Lo Que Hace Que El Aburrimiento Sea Doloroso. Y En Nuestra Era Actual, La Era De La “Economía De La Atención” Y El Flujo Interminable De Información A Través De Teléfonos Inteligentes, Velasco Argumenta Que Hemos Perdido Nuestra Capacidad De “Soportar” Esta Señal. Hemos Llegado A Escapar Del Más Mínimo Momento De Silencio O Vacío Recurriendo A Las Pantallas, Lo Que Llevó A La Atrofia De Nuestro “Músculo Del Aburrimiento”. Este Escape Continuo No Resuelve El Problema, Sino Que Nos Hace Más Vulnerables Al Aburrimiento Crónico, Porque Siempre Regresamos A Nuestra Realidad Solo Para Encontrarla Más Monótona Que Lo Que Los Mundos Virtuales Nos Ofrecen.

Velasco Llega A Una Conclusión Amarga Al Final De Esta Parte De La Historia Del Aburrimiento; Que Es Que Nosotros, En Nuestro Intento Frenético De Erradicar El Aburrimiento A Través De La Tecnología Y El Consumo, Ya Lo Hemos Convertido En Una “Enfermedad Incurable”. Mientras Que La Persona Medieval Veía El Aburrimiento Como Una Invitación Al Arrepentimiento, Y La Persona Romántica Lo Veía Como Una Puerta De Entrada A La Creatividad, La Persona Del Siglo Veintiuno Lo Ve Simplemente Como Un “Fallo” En El Sistema Que Debe Ser Solucionado Rápidamente, Ignorando Que Este “Fallo” Es En Realidad Un Grito Existencial Que Nos Pide Que Nos Detengamos Y Pensemos En La Utilidad De Lo Que Estamos Haciendo.

La Civilización Del Escape

Velasco Hace La Transición En Sus Capítulos Finales De La Teorización Histórica A La Disección Social Y Política Del Aburrimiento Contemporáneo, Considerando Que Vivimos En Una “Civilización Del Escape”. Hemos Diseñado Un Mundo Que Tiembla Por Un Solo Momento De Quietud; Tan Pronto Como El Fantasma Del Aburrimiento Se Asoma En El Horizonte, Nos Apresuramos A Sacar Nuestros Teléfonos Inteligentes Como Escudos Protectores, Ahogándonos En Un Torrente De Imágenes, Clips Y Publicaciones Que No Buscan Enriquecer Nuestras Mentes Tanto Como Buscan “Matar El Tiempo”. Pero La Paradoja Planteada Bruscamente Por La Autora Es Que Cuanto Más Intentamos Matar El Tiempo, Más Matamos En Realidad Nuestra Capacidad De Innovación Y Contemplación, Y Transformamos El Aburrimiento Transitorio (Que Se Suponía Era Un Catalizador Para El Cambio) En Un Aburrimiento Crónico Y Profundamente Arraigado.

La Investigadora Abre Un Archivo Espinoso Que Ella Llama “Aburrimiento Institucional”, Que Es El Lado Oscuro Que Rara Vez Se Destaca En Los Estudios Psicológicos Tradicionales. Velasco Señala Que Hay Grupos En La Sociedad Condenados Al Aburrimiento “Por La Fuerza”, No Por Un Defecto En Su Química Cerebral, Sino Por Los Entornos En Los Que Han Sido Colocados. Ella Habla Con Amargura Sobre Las Residencias De Ancianos, Las Prisiones Y Los Hospitales De Atención A Largo Plazo, Donde El Tiempo Se Convierte En Un Enemigo Silencioso. En Estos Lugares, El Aburrimiento No Es Solo Un “Sentimiento”, Sino Una Herramienta Que Aplasta El Espíritu Humano. Cuando Un Individuo Es Privado De La Capacidad De Acción, La Posibilidad De Cambiar Su Entorno E Interactuar Con Nuevos Desafíos, El Aburrimiento Se Transforma Aquí En Una “Enfermedad Incurable” Impuesta Por El Sistema. Ella Exige “Justicia Atencional”, Y La Necesidad De Rediseñar Estas Instituciones Para Que Sean Espacios Para La Vida, No Solo Almacenes Para La Espera.

En El Nivel Del Psicoanálisis Moderno, Velasco Nos Devuelve A La Idea Del “Aburrimiento Como Una Señal”. Ella Argumentó En Los Capítulos Del Libro Que El Problema No Está En El Aburrimiento En Sí Mismo, Sino En Nuestra “Incapacidad Para Responder A La Señal”. Hoy Sufrimos De Lo Que Se Puede Llamar “Pobreza De Alternativas Cualitativas”. A Pesar De La Abundancia De Opciones De Consumo, Son Opciones Superficiales Que No Satisfacen El Hambre Existencial De Significado. Esta Contradicción Conduce A Un Estado De “Excitación Dolorosa”; Donde El Individuo Siente Un Deseo Abrumador De Hacer Algo, Pero No Encuentra Nada Que Valga La Pena Hacer, Lo Que En Última Instancia Lo Lleva A Comportamientos Impulsivos, Atracones De Comida O Adicción, Como Formas Primitivas De Adormecer El Dolor Resultante De Este Vacío.

La Autora Alcanza El Cúmulo De Su Análisis Cuando Vincula El Aburrimiento Con La “Crisis De Significado” En Las Sociedades Modernas. A La Luz Del Declive De Las Grandes Narrativas Y La Reducción Del Ser Humano A Su Dimensión Consumista, Hemos Perdido La Brújula Que Nos Dirige Hacia Objetivos Que Trascienden El Yo. El Aburrimiento En Su Núcleo Es El Grito Del Alma Que Se Niega A Ser Solo Un Engranaje En Una Máquina. Es El Recordatorio Constante De Que Somos Seres “Trascendentes”, Que No Pueden Ser Satisfechos Simplemente Satisfaciendo Necesidades Biológicas O Entretenimiento Superficial.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba