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¿Ha Recuperado Rusia su Herencia Africana?

El Formato De Mayúscula Inicial En Cada Palabra Se Aplica A Continuación:

El Oso En El Negro

En El Verano Del Año Dos Mil Diecinueve, Y Mientras Los Ojos Del Mundo Se Dirigían Hacia La Frenética Competencia Comercial Entre Washington Y Pekín, La Ciudad Rusa De Sochi Albergó Un Evento Que Reformuló Las Prioridades De La Geopolítica En El Continente Africano. La Primera Cumbre Ruso-Africana, Que Fue Presidida Por Vladímir Putin En Presencia De Los Líderes De Cuarenta Y Tres Estados Africanos, Fue Considerada Como Una Proclamación Oficial Del Regreso Del «Oso Ruso» A Un Terreno De Juego Que Abandonó Por La Fuerza Tras El Colapso De La Unión Soviética. Y Desde Aquel Momento, Difícilmente Pasa Un Noticiero Sin Una Mención De Los Mercenarios De «Wagner» En Libia O Malí, O De Los Acuerdos De Armas Rusos Que Han Llegado A Invadir Los Mercados Del Continente, O Incluso Del Conflicto Suave Por La Extracción De Uranio Y Oro.

En Medio De Este Clamor Mediático Y Político, Llega El Último Libro Del Investigador Samuel Ramani: «¿Rusia En África: Una Gran Potencia Que Regresa O Un Pretendiente Belicoso?», Publicado Por La Editorial Hurst, Para Presentar La Disección Más Profunda Y Completa De Este Regreso Ruso. Ramani No Se Satisface Solo Con Monitorear Las Acciones Sobre El Terreno, Sino Que Se Sumerge Profundamente En Las Raíces Históricas E Institucionales Que Mueven Al Tomador De Decisiones En El Kremlin, Intentando Responder A Una Pregunta Existencial: ¿Posee Rusia Una Estrategia A Largo Plazo En África, O Es Meramente Un «Capturador De Oportunidades» Que Busca Desestabilizar La Influencia Occidental En Reacción A Su Asedio En Ucrania?

Más Allá De Putin: Desconstruyendo El «Mito» Y La Realidad

Ramani Inicia Su Libro Desafiando Cuatro Hipótesis Previas En Los Círculos Occidentales. La Primera De Ellas, Aquella Que Ve Que El Regreso Ruso Es Hijo Del Momento O Un Producto Directo De La Crisis Ucraniana En El Año Dos Mil Catorce. Ramani Demuestra, A Través De Un Seguimiento Meticuloso De Las Vías Diplomáticas, Que La Ambición Rusa De Regresar Como Una Gran Potencia En África Se Cristalizó Desde Mediados De Los Años Noventa, Y Específicamente Durante La Era De «Yevgueni Primakov», El Exministro De Asuntos Exteriores, Quien Buscó Romper La Hegemonía Monopolística Estadounidense Mucho Antes Del Ascenso De Putin A La Cumbre Del Poder.

La Segunda Hipótesis Que Es Refutada Por El Libro Es Que Las Acciones Rusas Son Puramente «Transaccionales» Y Carentes De Visión Estratégica. Y Aquí Ramani Propone Un Concepto Llamativo; Y Ese Es La «Gran Potencia Virtual». Porque Rusia, A Pesar De Su Influencia Militar Y De Seguridad Que Se Está Intensificando, No Posee La Base Económica Que La Califique Para Oponerse Competitivamente A China O A Los Estados Unidos. Porque El Volumen Del Comercio Ruso Con África Sigue Siendo Modesto (Aproximadamente Veinte Mil Millones De Dólares) En Comparación Con India O Turquía, Por No Hablar Del Gigante Chino. Sin Embargo, Moscú Logra Crear Una «Impresión» De Gran Potencia A Través De Intervenciones De Seguridad De Bajo Costo Y Alto Impacto.

Las Raíces Que No Se Han Secado: De Los Zares A Los Bolcheviques

No Es Posible Comprender El Presente Estallido Ruso Sin Volver A La Historia, Y Esto Es En Lo Que Sobresale Ramani Al Asignar Capítulos Para La Reclamación De La Herencia Soviética Y Zarista. El Autor Nos Recuerda Que Rusia, A Diferencia De Las Potencias Europeas, Se Promociona A Sí Misma En África Como Una Potencia Que «Nunca Colonizó El Continente». Más Bien, Los Vínculos Religiosos Ortodoxos Con Etiopía Se Remontan Al Siglo Diecinueve, Cuando Los Zares Apoyaron Al Emperador Menelik Segundo Contra Las Ambiciones Italianas.

En Cuanto A La Herencia Soviética, Es El Mayor «Capital Simbólico» Para Moscú Hoy En Día. Ramani Explica Cómo La Unión Soviética Invirtió En La Construcción De Las Élites Africanas A Través De Becas Y El Apoyo A Los Movimientos De Liberación Nacional En Angola, Mozambique Y Sudáfrica. Esta Herencia Le Da A La Diplomacia Rusa Hoy Una «Llave De Oro» Para Entrar En Los Palacios Presidenciales Africanos, Donde Los Líderes Africanos Encuentran En Moscú A Un Aliado Que No Da Lecciones De «Derechos Humanos» Y No Impone Condiciones Liberales A Cambio De La Cooperación En Materia De Seguridad.

La Década De Los Noventa: La Fractura Amarga

Ramani Presenta Una Imagen Oscura De Lo Que Él Llama La «Década Perdida» En Los Años Noventa. Tras La Caída De La Unión Soviética, La Rusia De «Yeltsin» Se Retiró De África De Una Manera Dramática, Por Lo Que Cerró Las Embajadas Y Consulados Y La Asistencia Se Detuvo. Esta Retirada Fue, A Los Ojos De Los Halcones En Moscú, Una «Traición» Geopolítica Que Dejó Al Continente Como Un Terreno De Juego Para La Influencia Occidental.

Sin Embargo, Y Como Aclara El Libro, Las Semillas Del Regreso Se Plantaron En Medio De Esta Fractura. Las Instituciones Rusas, Como El «Instituto De Estudios Africanos» Vinculado A La Academia De Ciencias, Comenzaron A Presionar Para Reevaluar Y Dar Consideración Al Continente. Y Con La Llegada De Putin Al Poder En El Año Dos Mil, Estas Presiones Se Transformaron En Una Política Oficial Que Tenía Como Objetivo Usar A África Como Una Plataforma Para Restaurar El Estatus De Rusia Como Un Polo Global En Un Sistema Multipolar.

Multipolaridad: África Como Un Escenario Para El Ajuste De Cuentas

La Tesis Central En El Libro De Ramani Es Que Rusia Ve En África El «Laboratorio» Perfecto Para Su Deseado Sistema Mundial. Moscú No Busca Solo Vender Armamento O Obtener Contratos Mineros, Sino Que Su Objetivo Es Socavar Las Normas Legales Internacionales Que Son Impuestas Por Occidente, Y Específicamente El Sistema De Sanciones. A Través Del Apoyo A Los Regímenes Que Se Enfrentan A Las Presiones Occidentales (Como Sudán Durante La Era De Al-Bashir O Zimbabue), Rusia Se Dedica A Sí Misma Como Un «Garante De La Soberanía» Al Oponerse A Lo Que Llama «Neocolonialismo» O El Nuevo Colonialismo.

Ramani Utiliza El Término «Autoritarismo Promocional» Para Describir Las Tácticas Del Kremlin; Donde Moscú Apoya La Estabilidad De Los Regímenes Autoritarios A Cambio De Obtener Un Sostén Estratégico. Este Enfoque Encuentra Una Amplia Aceptación Entre Las Élites Africanas Que Están Hartas De La Condicionalidad Occidental, Lo Que Convierte A Rusia En Un «Socio Necesario» A Pesar De La Debilidad De Sus Capacidades Financieras En Comparación Con Los Rivales.

Puertas De Enlace Del Norte Y El Cinturón De Fuego En El Sahel.. El Realismo Ruso En Su Máxima Aparición

Si Moscú Hubiera Tenido Éxito En Revivir El «Capital Simbólico» De Su Herencia Soviética En El Continente Negro, Entonces La Aplicación De Esta Estrategia Sobre El Terreno Real De La Realidad Requería Flexibilidad Y Una Cuidadosa Maniobra Geopolítica. En Los Capítulos Intermedios De Su Libro, Samuel Ramani Nos Lleva En Un Viaje Geográfico Y Político Que Se Inicia Desde Las Costas Del Mar Mediterráneo En El Norte, Llegando Al Angustioso Cinturón De Los Estados Del Sahel Africano. Aquí, El Hablar Sobre Un «Sistema Multipolar» No Llega A Ser Meramente Un Eslógan Diplomático, Sino Que Se Transforma En Acuerdos De Armamento, Y Bases Militares Virtuales, Y Una Angustiosa Maniobra Diplomática.

Egipto Y Rusia: Asociación De Necesidad Y Bailando Con Los Grandes

Ramani Destina Un Espacio Significativo Para Analizar Las Relaciones Ruso-Egipcias, Caracterizándolas Como Un Modelo Único De «Asociación De Necesidad». El Autor Ve Que El Cairo, Bajo El Liderazgo Del Presidente Abdel Fattah Al-Sisi, Tuvo Éxito En Usar El Acercamiento Con Moscú Como Una Herramienta Para Maniobrar Y Solidificar La Independencia Estratégica Al Oponerse A Washington, Específicamente Después De Las Tensiones Que Marcaron LAs Relaciones Egipcio-Estadounidenses Tras Los Eventos Del Año Dos Mil Trece.

Rusia, Por Su Parte, Atrapó La Oportunidad Rápidamente. Moscú No Tenía Necesidad De Estar Dando Lecciones De Reforma Política; Sino Que Presentó Alternativas Inmediatas Ejemplificadas En Grandes Ventas De Armamento (Como Los Aviones De Combate Mig-Veintinueve Y Los Sistemas Defensivos), Por No Hablar Del Gran Proyecto Nacional Ejemplificado En La Construcción De La Planta Nuclear De Al-Dabaa Por Medio De La Compañía Rusa «Rosatom».

No Obstante, Ramani Pone Su Mano Sobre Un Punto Cardinal: Esta Asociación Sigue Siento «Calculada Y Pragmática» Por Las Dos Partes. Porque El Cairo, A Pesar De Su Acercamiento Con El Kremlin, No Ha Empujado Sus Relaciones Estratégicas E Históricas Con Los Estados Unidos O Las Potencias Europeas Al Borde Del Abismo, Sino Que Ha Empleado La Carta Rusa Por Medio De La Sabiduría Para Restaurar El Equilibrio En Su Política Exterior. Y De Igual Manera, Rusia Es Consciente De Que Egipto No Está En El Proceso De Inscribirse Bajo El Estandarte De Una Alianza «Antioccidental» Por Completo, Lo Que Hace Que La Relación Entre Ellos Esté Construida Sobre Los Intereses Mutuos Sin Ilusiones Ideológicas.

La Problemática Libia: Diplomacia Oficial Y Las Sombras De «Wagner»

En Oposición Y Contraste Con El Tipo Diplomático Tradicional En Egipto, Ramani Propone El Estado De Cosas Libio Como Una Evidencia Y Prueba De La Capacidad De Rusia Para Gestionar Una «Estrategia De Doble Vía». En Libia, La Acción Rusa Se Dividió En Dos Vías:

La Vía Oficial Y Reconocida: Donde El Ministerio De Asuntos Exteriores Ruso Preservó Vías Abiertas De Comunicación Con El Gobierno De Acuerdo Nacional (Luego El Gobierno De Unidad Nacional) En Trípoli.

La Vía Informal Sobre El Terreno: Y Que Se Ejemplificó En Presentar El Apoyo Militar Y Logístico Directo Para El General Jalifa Haftar Y El Ejército Nacional Libio En El Este, A Través De Su Brazo Cuasi-Militar, El Grupo «Wagner».

Ramani Aclara Cómo Este Pragmatismo Grosero Le Otorgó Al Kremlin Una Característica Cualitativa; Donde Moscú Pudo Obtener Y Reservar Una Silla Principal En Cualquier Negociación De Acuerdo Internacional En Torno Al Futuro De Libia (Como La Vía De Berlín), Basándose A Sí Misma En Su Influencia Militar Sobre El Terreno En Sirte Y Jufra, Sin Verse Obligada A Soportar El Costo Político O Legal Directamente Por Su Intervención Militar. Libia No Era Meramente Un Objetivo En Sí Mismo, Sino Que Fue Un «Puente De Cruce» Estratégico Y Un Punto De Anclaje Logístico Que Facilitó Para Rusia Posteriormente El Estallido Hacia La Profundidad Del Continente Africano Y El Sur Del Sáhara.

El Cinturón De Fuego En El Sahel: La Alternativa De Seguridad Para La Retracción De Francia

El Libro Se Mueve Posteriormente A Eso Para Analizar La Transformación Dramática En La Región Del Sahel Africano, Y Específicamente En Malí, Burkina Faso Y Níger. Ramani Ve Que Rusia No Fue La Que «Hizo» Las Crisis En Estos Estados, Sino Que Ella, Por Medio De Una Ingenuidad Oportunista, Invirtió En El Terrible Fracaso De La Estrategia Francesa Y Occidental En El Combate Al Terrorismo (Como La Operación Barkhane).

Cuando Los Sentimientos Anti-París Se Escalaron En La Calle Africana, Y Los Golpes Militares Siguieron Continuamente, Moscú Se Presentó A Sí Misma Como Un «Salvador Alternativo». El Paquete Ruso Presentado A Los Consejos Militares Gobernantes Era Extremadamente Tentador: Protección Política Y Contractual En El Consejo De Seguridad, Y Apoyo Militar Directo A Través De Entrenadores Y Combatientes De «Wagner» (Que Se Transformó Posteriormente En El «Cuerpo Africano» Conectado Al Ministerio De Defensa Ruso), Todo Eso Sin Ninguna Condicionalidad Perteneciente A La Transformación Democrática O A Los Derechos Humanos.

Sin Embargo, Y Aquí Emerge El Aspecto Crítico De Ramani, ¿Tuvo Éxito Esta Receta Rusa? El Autor Argumenta Que El Enfoque Ruso En El Sahel, Construido Sobre Soluciones Puras De Seguridad Sin Tratar Con Las Raíces Económicas Y Sociales De Las Crisis, No Condujo A Una Estabilidad Real. Sino Todo Lo Contrario, Contribuyó Al Incremento Del Ritmo De La Violencia Y De Los Casos De Desplazamiento, Lo Que Debilita La Tesis Rusa A Largo Plazo Y Aclara Los Límites De La Capacidad De La «Gran Potencia Virtual» Para Construir Una Paz Duradera.

El Arma De Los Alimentos Y La Energía: El Poder Suave Coactivo

Ramani No Deja De Dar Consideración A Las Dimensiones Geoeconómicas Que Rusia Ha Empleado Como Herramientas De Influencia, Citando Las Concomitancias Y Resultados De La Guerra Ruso-Ucraniana En El Año Dos Mil Veintidós. Porque La Crisis De Los Granos Demostró Cómo Moscú Había Sido Capaz De Jugar Con Las Dos Cuerdas Del «Miedo Y La Gratitud» En África. Desde Un Ángulo, La Guerra Causó La Amenaza De La Seguridad Alimentaria Para El Continente, Y Desde Otro Ángulo, Rusia Se Benefició De Esta Situación Para Presentar Cargamentos De Granos Gratuitos O Subsidiados Para Algunos Estados Aliados (Como Zimbabue, Malí Y Eritrea), Lo Que Confirmó Su Imagen Como Un Guardián Para El Continente Al Oponerse Al «Asedio Occidental».

El Mismo Asunto Exacto Es Aplicable Sobre El Sector De La Energía; Donde El Libro Arroja Luz Sobre La Búsqueda Por Parte De Las Compañías Rusas Como «Gazprom» And «Lukoil» Para Invertir En Proyectos De Gas Y Petróleo En El Norte Y El Oeste De África, No Solo Para Obtener Rendimientos Financieros, Sino Para Impedir La Formulación De Una Estrategia Europea Alternativa Para La Abstinencia Total Del Gas Ruso Mediante Su Compensación Con Fuentes Africanas.

Más Allá Del Sahel.. La Máquina De La Propaganda Y Las Apuestas Futuras De «El Oso»

Si Las Puertas De Enlace Del Norte Africano Y El Cinturón Del Sahel Hubieran Ejemplificado Para Rusia Teatros Para Una Rápida Maniobra Militar Y Diplomática, Entonces La Penetración Rusa Hacia La Profundidad Del Continente Y Su Sur Ejemplifica El Núcleo De La Tesis Que Fue Formulada Por Samuel Ramani En Torno A La Extensión De La «Gran Potencia Virtual». Aquí, En La República Centroafricana Y Sudáfrica, Moscú Pone A Prueba Los Límites De Su Capacidad Para Transformar La Influencia De Seguridad Y Simbólica En Una Posición Estratégica Duradera.

La República Centroafricana: «El Laboratorio Completo» Para El Gobierno Ruso

Ramani Asigna Un Capítulo Críticamente Esencial Para Analizar El Estado De Cosas En La República Centroafricana (RCA), Considerándolo Como «El Laboratorio Clásico» Y El Modelo Más Evidente De Cómo Se Privatiza La Influencia Rusa. En Este País, El Papel De Los Mercenarios De «Wagner» (O El Cuerpo Africano Actualmente) No Solo Se Limitó A Presentar Apoyo Militar Para El Presidente Faustin-Archange Touadéra Al Oponerse A Los Grupos Rebeldes; Sino Que Se Transformaron En Una «Guardia Republicana» Que Protege El Propio Palacio Presidencial.

El Autor Aclara Cómo Rusia Penetró En Las Articulaciones Del Estado Mediante El Trueque De Seguridad Por Recursos Naturales; Donde A Las Compañías Conectadas Al Kremlin Se Les Concedieron Grandiosos Privilegios Para La Prospección De Oro, Diamantes Y Uranio, Por No Hablar Del Control Sobre Sectores Vitales Como Las Maderas. Ramani Ve Que El Modelo De La República Centroafricana Es El Modelo Que Rusia Intenta Reiterar En Otros Focos De Tensión, Donde La Élite Gobernante Queda Hipotecada Por Completo Para La Supervivencia De La Seguridad Que Es Facilitada Por Moscú, Lo Que Garantiza Para Esta Última Una Lealtad Política Incondicional En Las Esferas Internacionales.

Sudáfrica: Reviviendo La Alianza De Los «BRICS» Y La Memoria Combatiente

En Oposición Y Contraste Con El Control Rudo De La Seguridad En África Central, Rusia Se Muestra A Sí Mima En Sudáfrica Desde Una Puerta De Enlace Completamente Diversa: La Puerta De Enlace De La Alta Diplomacia Y De Los Bloques Económicos Internacionales. Aquí, Ramani Vuelve A La Historia Para Recordarnos Que El Partido Gobernante En Pretoria (El Partido Del Congreso Nacional Africano – CNA) No Olvida El Grandioso Apoyo Militar Y Logístico Que Fue Presentado Por La Unión Soviética Para Él En Su Larga Guerra Contra El Sistema De Separación Racial (Apartheid).

Esta «Deuda Histórica» Está Siendo Invertida Con Sabiduría En La Era Moderna A Través Del Bloque De Los «BRICS» (BRICS). Ramani Analiza Cómo Sudáfrica Ha Llegado A Ser El Defensor Más Prominente De La Visión Rusa Para Un Sistema Mundial Multipolar, Y Lo Cual Ganó Aparición En La Posición De Pretoria Al Ser «Positivamente Neutral» Ante La Guerra Ucraniana, Y Su Rechazo A La Comisión De Las Sanciones Occidentales, Sino También En Su Hosting Para Los Maniobras Navales Conjuntas Con Rusia Y China. No Obstante, Ramani Señala Hacia La Existencia De Una División Interna En Sudáfrica; Donde Los Partidos De Oposición Y Algunas Organizaciones De La Sociedad Civil Se Oponen A Este Lanzamiento De Sí Misma En Los Abrazos Rusos, Lo Que Hace Que Esta Alianza Esté Hipotecada Por Los Equilibrios Políticos Internos.

Guerra De Las Mentes: La Máquina De La Propaganda Y «Terminar Con El Colonialismo Intelectual»

No Es Posible Leer El Libro De Ramani Sin Permanecer Durante Mucho Tiempo Frente A Su Creativo Análisis De «La Guerra Cibernética E Informativa» Que Es Dirigida Por Rusia En África. El Autor Ve Que Moscú Tuvo Éxito Y Logró Un Éxito Brillante En «La Guerra De Narrativas» Al Emplear Grandiosas Redes Informativas Como (RT) Y (Sputnik), Y Las Plataformas Digitales Locales, Y Las Cuentas De Comunicación Social Pertenecientes A «La Máquina De Las Moscas Informativas».

La Estrategia Rusa Aquí Está Construida Sobre El Juego Con Las Cuerdas De Los Agravios Históricos De Los Africanos Contra Las Viejas Potencias Coloniales (Específicamente Francia Y Gran Bretaña). La Máquina Informativa De Rusia Está Promoviendo Un Discurso Que Gira En Torno A «Ayudar A África A Terminar Con El Colonialismo Intelectual Y Económico», Y Presentar A Rusia Como Una Potencia Benigna Que Apoya La Soberanía Nacional Sin Condiciones. Ramani Demuestra Que Esta Propaganda Tuvo Éxito En Transformar Los Sentimientos Antioccidentales En Las Calles Africanas En Olas De Apoyo Popular Desbordante Para Rusia, Siendo Traducido En El Levantamiento De Las Banderas Rusas En Las Protestas De Bamako, Uagadugú Y Niamey.

La Asociación Silenciada Con Pekín, Y La Maniobra De La Sequía En La Cuenca Del Nilo

No Es Posible Completar La Escena Geopolítica De Rusia En África Sin Sondear Las Profundidades De Dos Archivos Espinosos Que Ejemplifican Un Objeto De Atención Para Los Observadores Y Los Tomadores De Decisiones; El Primero Es La Naturaleza De La Relación Entre «El Oso Ruso» Y «El Dragón Chino» En Este Continente Común, Y El Segundo Es El Enfoque Ruso Para Los Archivos De Las Aguas Y La Seguridad Regional En África Oriental Y En La Cuenca Del Nilo Específicamente.

Rusia Y China En África: ¿Una Alianza Estratégica O Una Competencia Silenciosa?

Samuel Ramani Inicia Su Análisis De Las Relaciones Ruso-Chinas En África Desde La Desconstrucción De La Visión Occidental Predominante Que Las Imagina Como «Un Bloque Autoritario Unificado» Que Coordina Sus Acciones Con La Regla Y El Bolígrafo Para Socavar La Influencia Occidental. El Autor Ve Que La Realidad Sobre El Terreno Soporta Dinámicas Más Complicadas; Porque La Asociación Entre Moscú Y Pekín En África Es «Una Asociación Táctica Y De Techo Limitado» Y No Es Una Alianza Integracionista.

Ramani Llama La Atención Hacia La Existencia De Una División Del Trabajo No Proclamada (Division Of Labor) Que Se Impone Por El Juicio De Los Hechos Reales; Porque China Es «El Gigante Económico» Que Posee El Dinero, Y La Infraestructura, Y Los Proyectos De «El Cinturón Y La Ruta», Y Los Préstamos De Miles De Millones De Dólares Que Reconfiguran Las Economías Del Continente. En El Frente, Rusia Avanza Como «Un Contratista De Seguridad» Hábil En Presentar El Apoyo Militar Rápido, Y Proteger Los Regímenes, Y Gestionar Las Crisis A Través De Herramientas Ágiles Y De Bajo Costo.

Sin Embargo, Esta División No Niega Espacios De La Competencia Silenciada; Porque Pekín No Está Contemplando En Todo Momento Con Un Ojo De Aceptación Las Acciones Rusas Brutas Y No Esperadas (Como Las Acciones De Wagner / El Cuerpo Africano), Y Las Cuales Podrían Amenazar La Estabilidad Del Entorno De Inversión Que Es Necesitado Por China Para Proteger Sus Proyectos Y Garantizar El Flujo De Las Materias Primas. Y De Manera Similar, Moscú Es Consciente De Que La Oleada De Influencia Económica China Podría Tragar Al Final Los Márgenes Políticos Competitivos De Rusia. No Obstante, Ramani Concluye Que Las Dos Partes Están Cuidando Con Extrema Severidad No Transformar Esta Competencia Silenciosa En Un Choque Abierto, Siempre Que El Objetivo Común Más Grande Sea El Rompimiento De La Hegemonía Unipolar Occidental En El Continente.

Moscú Y El Archivo De Las Aguas Del Nilo: Positivamente Neutral Y La Maniobra Estratégica

En Los Capítulos Que Cubren La Región Del Cuerno Africano Y La Cuenca Del Nilo, Ramani Analiza Por Medio De La Inteligencia La Diplomacia Rusa Hacia Una De Las Crisis Regionales Más Complicadas: La Crisis De «La Presa Del Renacimiento Etíope» Y El Conflicto Por Las Cuotas De Las Aguas Del Nilo. Aquí, Aparece «El Cuidadoso Pragmatismo Ruso» En Su Máxima Aparición; Donde Moscú Se Encuentra Frente A Un Dilema De Equilibrio Entre Dos Socios Estratégicos Importantes: Egipto (Su Gran Puerta De Enlace Pragmática En El Norte) Y Etiopía (Su Aliado Histórico Desde La Era Zarista Y Soviética Y Su Punto De Anclaje En El Cuerno Africano).

El Autor Señala Que Rusia Adopta Una Estrategia De Ser «Positivamente Neutral» En Este Archivo; Porque Evita Tomar Una Posición Política Declarada Y Afilada Que Se Incline Hacia Una Parte En Detrimento De La Otra En El Consejo De Seguridad, Y Llama Regularmente A Resolver La Crisis A Través De Las Negociaciones Y Las Soluciones Africanas Por Medio Del Patrocinio De La Unión Africana.

Sin Embargo, Y Detrás De Esta Neutralidad Diplomática, Ramani Ve Que Moscú Empleó La Crisis Para Profundizar Su Influencia Binaria Con Las Dos Partes; Porque Mientras Confirma Y Fortalece Los Acuerdos De Armamento Y La Asociación Nuclear Y Económica Con El Cairo, Firmó Al Mismo Tiempo Acuerdos Binarios De Cooperación Militar Y De Seguridad Estratégica Con Adís Abeba Durante El Cénit De Sus Tensiones Con Occidente Por Causa De La Guerra De «Tigray». Con Respecto A Rusia, El Preservar El Pelo De Muawiyah Con Todas Las Partes Involucradas En La Cuenca Del Nilo Le Da La Capacidad De Posicionarse A Sí Misma Como «Un Mediador Potencial» No Sesgado, E Incrementa La Necesidad De Las Potencias Regionales De Tener Las Líneas De Comunicación Abiertas Con El Kremlin.

Evaluación Final: ¿Se Está Desatando El Contrato Para El Oso?

En Los Capítulos Conclusivos Del Libro, Samuel Ramani Regresa Para Responder A La Pregunta Cardinal Que Planteó En El Título: ¿Es Rusia Una Gran Potencia Que Regresa O Un Pretendiente Belicoso?

La Respuesta Viene Complicada Y Neutral: Rusia No Es Meramente «Un Pretendiente» Pasajero; Porque Tuvo Éxito Realmente En Cambiar El Mapa Geopolítico Del Continente, Y Siendo Imposible Transgredirla En Los Archivos De Seguridad Y Energía. Sin Embargo, Al Mismo Tiempo Exacto, Sigue Siendo «La Gran Potencia Virtual» Que Soporta Y Sufre Una Severa Fragilidad Estructural.

Porque El Modelo Ruso Está Construido De Una Manera Excesiva Sobre Herramientas De Bajo Costo Y Alto Riesgo (Como Los Mercenarios Y La Propaganda), Y Careciendo Del «Poder Suave Real» Construido Sobre El Desarrollo Económico, Y Las Inversiones Duraderas, Y La Construcción De La Infraestructura, Y Es El Terreno De Juego En El Que China, Los Estados Unidos Y La Unión Europea Sobresalen Por Una Diferencia Vasta.

Por Otra Parte, La Estrecha Conexión Entre La Influencia Rusa Y Figuras Personales Específicas (Como Fue El Caso Con Yevgueni Prigozhin Antes De Su Asesinato, O La Naturaleza De Las Relaciones Personales Con Los Líderes Golpistas) Hace Que Esta Influencia Sea Objeto De Un Colapso Repentino En Caso De Ocurrir Cualquier Cambio En El Liderazgo De Estos Estados O En El Propio Kremlin.

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