Pólvora y Bancos: ¿Cómo Moldearon Las Guerras a Europa?

¿Por Qué Europa? Una Lectura Sobre Las Raíces De La Hegemonía Y La Gran Divergencia
En Un Mundo Lleno De Preguntas Sobre Las Causas De La Superioridad Civilizatoria Y Económica, Surge Una Pregunta Fundamental Que Ha Inquietado Durante Mucho Tiempo A Historiadores Y Economistas: ¿Cuál Es El Mayor Logro Que Ha Alcanzado La Humanidad En Toda Su Historia? Podrían Venir A La Mente Inmediatamente Estructuras Arquitectónicas Inmortales Como Las Pirámides De Guiza, La Gran Muralla China, La Ciudad Azteca De Tenochtitlan O Incluso Los Grandes Acueductos Romanos. Los Amantes Del Arte Podrían Inclinarse Por Considerar Que Las Obras Inmortales De Shakespeare, Bach O Caravaggio Son La Cumbre Del Logro Humano, Mientras Que Otros Podrían Decantarse Por Los Logros Tecnológicos Modernos Como Las Computadoras, Los Viajes Espaciales Y Los Tratamientos Contra El Cáncer. Sin Embargo, El Autor E Historiador Económico «Philip T. Hoffman» Presenta En Su Libro Titulado «¿Por Qué Europa? La Gran Divergencia Y El Ascenso De Occidente A La Hegemonía Global» (Why Europe? The Great Divergence And The West’s Rise To Global Predominance) Una Respuesta Completamente Diferente Y Tal Vez Impactante Para Algunos; Ya Que Considera Que El Mayor Logro De La Humanidad Es El «Crecimiento Económico Sostenido».
Este Crecimiento, Cuya Primera Chispa Se Encendió En El Noroeste De Europa Durante El Siglo Dieciocho, Es El Que Llevó A La Mejora Continua En Los Niveles De Vida, La Cual Se Extendió Posteriormente Para Abarcar Amplias Partes Del Mundo. A Simple Vista, Este Planteamiento Podría Parecer Puramente Materialista, O Tal Vez Indiferente A Los Daños Ambientales Que Acompañaron A Este Crecimiento, Donde Las Emisiones De Dióxido De Carbono Aumentan De Forma Casi Paralela Al Incremento Del Ingreso Per Cápita. Sin Embargo, Hoffman Argumenta Con Vehemencia Que El Crecimiento Económico Ha Mejorado La Vida De Una Cantidad Enorme De Seres Humanos Hasta Un Punto Que Lo Hace Merecedor De Ser Clasificado Como El Mayor Logro Humano, Especialmente Si Observamos Con Detenimiento La Mísera Condición En La Que Vivía La Humanidad Antes De Que Los Niveles De Vida Comenzaran A Mejorar.
Para Comprender La Magnitud De Este Logro, El Autor Nos Lleva En Un Viaje Al Pasado Cercano Y Lejano, Donde La Extrema Pobreza Era La Regla, Y La Gente Respiraba Un Aire Más Tóxico Y Bebía Agua Mucho Más Contaminada De La Que Conocemos Hoy. El Crecimiento Económico Trajo Consigo Una Enorme Transformación Demográfica Que Desaceleró El Crecimiento Poblacional, Como Sucedió En El Noroeste De Europa Hace Más De Dosciendos Años, Disipando Los Temores De Una Explosión Demográfica.
El Autor Señala Que El Crecimiento Económico No Significa Simplemente La Acumulación De Riqueza; Más Bien, Está Estrechamente Vinculado Al Cambio Tecnológico Continuo Que Reduce Los Costos De Producción Y Disminuye Los Precios De Los Bienes Y Servicios. En Bretaña, Por Ejemplo, Las Máquinas De Hilar Llevaron A Una Reducción Del 93 Por Ciento En El Precio Real Del Hilo De Algodón De Alta Calidad Entre 1785 Y 1825. En Nuestra Era Moderna, Las Computadoras Habían Reducido Para El Año 2006 El Costo De Realizar Operaciones Matemáticas En Un Factor De Siete Billones En Comparación Con Realizarlas Manualmente. Este Cambio Tecnológico Continuo Es Un Fenómeno Completamente Nuevo En La Historia Humana, Y Ninguna Civilización Anterior Experimentó Un Cambio Tecnológico Regular Y Continuo Que Abarcara Toda La Economía Como Ocurrió En Europa.
Hoffman Proporciona Evidencia Demográfica Concluyente Y Conmovedora Sobre La Dureza De La Vida Antes Del Crecimiento Económico. Antes De Que Comenzara Este Crecimiento, Era Común Que La Mitad De Los Niños Murieran Antes De Alcanzar La Edad Adulta, A Menudo Como Víctimas De Enfermedades Que Hoy Han Desaparecido En Los Países Desarrollados. En Francia, Durante Los Siglos Diecisiete Y Dieciocho, Una Cuarta Parte De Los Recién Nacidos Moría Antes De Cumplir Su Primer Año. El Panorama No Era Menos Sombrío En Inglaterra, Donde Una Cuarta Parte De Los Niños Fallecía Antes De Cumplir Los Nueve Años Durante Los Siglos Dieciséis Y Diecisiete. Estas Cifras Desgarradoras Cambiaron Únicamente Gracias Al Crecimiento Económico Y A Las Ideas Científicas, La Abundancia De Alimentos Y Las Medidas De Salud Pública Que Fuesen Financiadas Por Este Crecimiento.
Para Aquellos A Quienes Se Les Concedió Sobrevivir A La Guillotina De La Muerte Temprana, La Vida Era Una Fatiga Continua. La Única Excepción Era Para La Minoría Rica Capaz De Emplear Sirvientes. En Cambio, Las Mujeres En La Mayoría De Las Familias Tenían Que Cargar Agua De Los Pozos Cercanos Tal Vez Diez Veces Al Día Para Cocinar Y Lavar, En Ausencia De Tuberías Internas. El Autor Ofrece Un Ejemplo Impactante De Los Estados Unidos: En 1886, La Ama De Casa Promedio En El Estado De Carolina Del Norte Tenía Que Cargar 200 Libras De Agua Al Día, Además De Vaciar Las Bacinillas.
El Trabajo De Los Hombres No Era Menos Duro. En La Era Anterior A Los Tractores, Las Máquinas Y La Agricultura Científica, La Mayoría De Los Hombres Se Afanaban En Las Granjas, Arando, Sembrando Y Cosechando Granos Con Hoces. El Trigo Blanco Y Fino Iba Para Los Ricos, Mientras Que Los Pobres Se Alimentaban De Los Peores Tipos De Calorías, Como Papilla De Verduras, Carne Salada, Cebada Y Pan Seco.
La Mirada Del Autor Se Extiende Para Incluir Detalle De La Vida Cotidiana, Como La Ropa. Las Prendas Sencillas Eran Consideradas Grandes Gastos De Capital, Similar A Comprar Un Automóvil Hoy En Día, Razón Por La Cual Existían Mercados Activos De Ropa Usada Que Se Heredaba A Los Hijos. El Autor Menciona Que En 1176 En La Ciudad De Pisa, Al Venderse En Subasta Las Propiedades De Un Extranjero Rico, El Traje Más Barato Que Poseía Equivalía Al Salario De Medio Año Del Guardián De La Subasta. Esta Dura Ecuación Cambió Únicamente Cuando Apareció El Cambio Tecnológico Acompañado Del Crecimiento Económico, El Cual Redujo El Costo Considerablemente, Permitiendo A Las Personas Comunes En La Bretaña Del Siglo Dieciocho Imitar La Seda De Los Ricos Utilizando Textiles Impresos Fabricados Con Hilos De Las Nuevas Máquinas De Hilar.
Sin Embargo, ¿Por Qué Se Pregunta El Autor Específicamente Sobre El «Crecimiento Sostenido» Y No Sobre La Mera Riqueza? Hoffman Responde Explicando La Diferencia Entre El Crecimiento Sostenido Y La Riqueza Extravagante En Las Civilizaciones Antiguas. En El Imperio Romano, Las Familias Más Ricas Del Siglo Cuarto Disfrutaban De Un Ingreso Que Alcanzaba Hasta Las 4,000 Libras De Oro Anuales (Equivalente A 113 Millones De Dólares En El Año 2024), Pero Este Ingreso Provenía De Rentas Y De La Confiscación De Una Parte De Los Impuestos; Es Decir, Era Una Redistribución De Un Pastel Fijo Hecho Por Otros, Y No El Resultado De Un Aumento En El Producto Interno Bruto Per Cápita. Las Civilizaciones Antiguas Alcanzaban Un Nivel Elevado De Producto Interno Bruto Per Cápita Y Luego Se Detenían Sin Continuar Ascendiendo, E Incluso Eran Vulnerables Al Colapso Si La Autoridad Política Central Se Desintegraba O Si El Crecimiento Poblacional Se Tragaba Las Ganancias Tecnológicas Temporales, La Pesadilla Que Temía «Malthus».
A Partir De Aquí, El Autor Nos Coloca Ante El Mayor Enigma: ¿Por Qué Comenzó Este Crecimiento Sostenido En El Noroeste De Europa (Y En Bretaña Específicamente) Durante El Siglo Dieciocho? ¿Y Por Qué No Comenzó En Otras Regiones Que Parecían Fortemente Candidatas, Como China, Japón, Las Prósperas Regiones Exportadoras De Textiles En La India, O Incluso Holanda En El Siglo Diecisiete Durante La Era De Vermeer Y Rembrandt?
El Autor Ofrece Una Respuesta Decisiva, Y Tal Vez Sorprendente Para El Discurso Dominante, Indicando Que La Verdadera Explicación «No Es La Esclavitud, No Es El Colonialismo, Y Tampoco Es El Capitalismo». Hoffman Explica Que La Innovación En El Comercio Textil No Dependía Del Algodón Cultivado Por Personas Esclavizadas; Los Agricultores Libres Podían Producirlo Tal Como Lo Hicieron En La India Y China. Las Colonias No Eran Necesarias Para Alimentar Al Noroeste De Europa, Donde Los Agricultores Producían Suficiente Alimento Para Mantener Aglomeraciones Urbanas Más Densas Que En Cualquier Otro Lugar De Eurasia. En Cuanto Al Capitalismo (En El Sentido De Mercados Y Propiedad Privada), Ya Existía Desde Hacía Siglos, Y No Fue Un Choque Repentino Que Apareció En El Siglo Dieciocho. Aunque El Colonialismo Y El Comercio De Esclavos Desaceleraron El Crecimiento Económico En Algunas Colonias Europeas (Especialmente En África), No Explican El Crecimiento Económico Que Experimentó El Propio Noroeste De Europa.
Las Investigaciones Recientes, En Particular El Libro «La Gran Divergencia» (The Great Divergence) De Ken Pomeranz En El Año 2000, Han Generado Un Intenso Debate Sobre El Momento En Que Bretaña Superó Económicamente A Asia Y Al Resto De Europa. Gracias A Nuevas Evidencias (Que Van Desde Series De Salarios Reales Hasta Datos Del Producto Interno Bruto), Se Ha Vuelto Evidente Que Bretaña Ya Había Dado El Salto Por Delante De Las Regiones Más Ricas De Asia A Principios Del Siglo Dieciocho Como Muy Tarde. Para 1750, Otras Partes Del Noroeste De Europa Siguieron Su Ejemplo. Los Datos Ajustados Por Paridad De Poder Adquisitivo Indican Que El Producto Interno Bruto Per Cápita En Bretaña Estaba Creciendo Al Ritmo Más Rápido, Superando Los Niveles De Holanda, Mientras Que China, India, Italia Y Japón Se Quedaron Atrás En Términos De Tasas De Crecimiento Y Nivel General.
Incluso Al Comparar A Holanda Con La Región Del Delta Del Yangtsé (Una De Las Regiones Más Ricas De China En El Siglo Dieciocho), Las Cifras Muestran Que El Producto Interno Bruto Per Cápita En El Yangtsé En La Década De 1820 Representaba Solo El 54 Por Ciento De Su Homólogo En Holanda. Los Datos De Los Salarios Reales En Londres En Comparación Con Suzhou/Shanghái En China Confirman Que Los Salarios Británicos Entre 1730 Y 1850 Eran El Doble O Incluso El Triple De Sus Homólogos Chinos. Esto Significa Que La Divergencia Entre Europa Y Asia Ya Había Comenzado Mucho Antes De La Revolución Industrial Completa.
El Enigma Del «Modelo De Torneo» Y La Carrera Armamentista Eurasiática
Después De Dejar Atrás Las Explicaciones Tradicionales Comunes Sobre La Esclavitud, El Colonialismo Y El Mero Capitalismo, Cualquier Lector De La Tesis De Philip Hoffman Se Encuentra Ante La Pregunta Directa Que Constituye El Motor Principal Del Libro: Si Los Recursos Naturales O Las Coincidencias Geográficas No Fueron La Causa, ¿Cuál Fue La Herdadera Herramienta Que Permitió A Pequeños Estados Del Noroeste De Europa Decidir El Destino Del Mundo? Hoffman Ofrece Su Respuesta Central A Través De Una Innovadora Tesis Conocida En La Historia Económica Como El «Modelo De Torneo» O La Carrera De Competencia Militar, La Cual Sostiene Que La Superioridad Europea No Fue Producto De Un Ingenio Inherente, Sino Un Subproducto Involuntario De Siglos De Guerras Continuas Y Ferozmente Libradas Por Reyes Y Estados Europeos Unos Contra Otros, En Un Entorno Político Caracterizado Por Una Extrema Fragmentación Y Una Rivalidad Despiadada.
El Autor Pinta Un Panorama De La Realidad Geopolítica Europea Que Comenzó A Formarse Desde Fines De La Edad Media Y Principios De La Era Moderna. Europa Difería Fundamentalmente De Los Grandes Imperios Contemporáneos En Asia; Mientras Que China Logró Unificar Sus Tierras Bajo Un Manto Imperial Central Para Establecer La Paz Y La Estabilidad Durante Largos Períodos, Europa Permaneció Dividida En Pequeños Estados Y Reinos En Conflicto, Donde Cada Uno Fracasaba En Someter A Los Demás Por Completo. Esta Fragmentación Política Creó Una Pista Abierta Para Un «Torneo» Continuo, Donde Reyes Y Gobernantes Competían Por Ganancias Territoriales, Honor, Gloria Dinástica Y La Difusión De Doctrinas Religiosas. La Motivación De Los Gobernantes Para Luchar Estaba Impulsada Por Una Extraña Estructura De Incentivos: El Gobernante Se Apropriaba De Todos Los Beneficios De La Victoria, Como Expandir Su Dominio Y Aumentar Su Prestigio, Mientras Que El Pueblo En General Y Los Contribuyentes Soportaban Los Devastadores Costos Financieros Y Humanos De Esas Guerras, Lo Que Hacía Que Ir A La Guerra Fuera Una Opción Atractiva Y Preferida Para La Mayoría De Los Reyes Y Príncipes Europeos.
Sin Embargo, La Pregunta Que Plantea Hoffman Es: ¿Por Qué Las Guerras En Europa Llevaron A Enormes Innovaciones Tecnológicas Y Económicas, Mientras Que Las Guerras En Otras Regiones Del Mundo No Llevaron Al Mismo Resultado? La Respuesta Reside En La Naturaleza De La Tecnología Militar En La Que Se Apoyó Europa, Principalmente La «Tecnología De La Pólvora». Las Armas De Pólvora, Desde Cañones Y Mosquetes Hasta Barcos De Guerra Y Fortalezas Avanzadas, Requerían Enormes Inversiones De Capital Y Dependían Completamente De La Acumulación De Conocimiento Y El Aprendizaje A Través De La Práctica. Cada Vez Que Un Estado Libraba Una Nueva Batalla, Descubría Defectos En Los Cañones Y Los Retiraba Para Modificarlos, Mejoraba La Fundición De Metales Y Perfeccionaba La Ingeniería Y Construcción Naval Para Soportar Los Impactos Y El Retroceso Del Fuego. Con Las Guerras Continuó Sin Cesarlo, Europa Se Transformó En Algo Similar A Un Enorme Laboratorio De Investigación Y Desarrollo Militar Respaldado Por El Estado.
El Autor Explica Cómo La Rivalidad Europea Derrotó A Todo Aquel Que No Dominó El Juego De La Modernización Tecnológica Militar. El Estado Que Se Retrasaba En La Carrera De La Innovación Encontraba Sus Tierras Expuestas Y Sus Ejércitos Derrotados, Lo Que Creaba Una Presión Existencial Continua Sobre Todos Los Líderes Para Invertir En Lo Último De La Tecnología. La Mejora No Se Limitaba Al Diseño De Armas; Se Extendía Para Abarcar La Organización Administrativa Y Logística, Los Métodos De Entrenamiento De Ejércitos Y La Construcción De Flotas Navales De Alta Mar. Este Proceso Acumulativo De «Aprender Haciendo» Llevó A Una Disminución Gradual Y Continua En El Costo De La Fuerza Militar Efectiva En Europa, Elevando Su Eficiencia Estadística Y Destructiva A Niveles Nunca Antes Vistos En El Mundo.
Por El Contrario, Hoffman Destaca El Panorama En El Imperio Chino, El Imperio Otomano Y El Imperio Mogol En La India Para Ilustrar Cómo Diferentes Condiciones Geopolíticas Llevaron A Trayectorias Completamente Distintas. En China, Por Ejemplo, El Imperio Estaba Unificado Y Era Estable La Mayor Parte Del Tiempo, Lo Que Hacía Que La Amenaza De Guerras Civiles O Conflictos Fronterizos Apareciera De Forma Intermitente Y No Como Un Estado Permanente. Más Importante Aún, El Principal Enemigo Que Amenazaba La Estabilidad China No Era Un Estado Vecino Que Poseyera Una Flota O Cañones Pesados; Sus Enemigos Eran Principalmente Nómadas Y Jinetes En Sus Fronteras Del Norte Y Del Oeste. Enfrentar A Jinetes Nómadas No Requería Grandes Cañones Ni Complejos Barcos De Guerra; Requería Caballería, Cadenas De Fuertes Ligeros Y Murallas De Contención. Por Lo Tanto, No Había Un Beneficio Esperado En Gastar Fortunas Enormes En Desarrollar Pólvora Y Cañones Grandes Para Enfrentar A Enemigos Que Se Desplazaban A Gran Velocidad Por Las Estepas.
Esta Diferencia Fundamental En La Naturaleza De Los Enemigos Y Las Amenazas Llevó A Un Gran Impacto En El Equilibrio De Poder Mundial. China, El Inventor Original De La Pólvora, No Encontró El Incentivo Económico Y Político Para Invertir Sus Recursos En Desarrollar La Tecnología De La Pólvora Con La Misma Intensidad Europea. Lo Mismo Se Aplicaba Parcialmente A Otros Imperios Asiáticos Que Se Concentraron En Batallas Terrestres Tradicionales Y En La Estabilidad De La Recaudación De Impuestos Agrícolas, Mientras Que Europa Desarrollaba Estrategias Para Librar Batallas Navales Y Terrestres Utilizando La Energía Concentrada De La Pólvora.
Hoffman No Se Detiene En Los Límites De La Tecnología Militar En Sí; Se Sumerge En Los Profundos Cambios Institucionales Que Estas Guerras Continuas Impusieron En La Estructura Económica Y Financiera De Los Estados Europeos. Los Cañones Y Las Flotas Requerían Sumas Enormes E Inmediatas De Dinero En Efectivo Que No Podían Proporcionarse A Través De Métodos De Recaudación Fiscal Tradicionales Y Lentos. Aquí Nació Lo Que Los Historiadores Llaman El «Estado Fiscal-Militar». Los Gobiernos Europeos Se Vieron Obligados A Inventar Métodos Completamente Nuevos Para Recaudar Impuestos Con Alta Eficiencia, Y Lo Que Es Más Importante, Desarrollar Mercados De Deuda Pública Y Bonos Del Tesoro. Para Que Los Estados Pudieran Pedir Prestado A Tasas De Interés Bajas Para Cubrir Los Gastos De Guerra, Tenían Que Crear Instituciones Financieras Confiables Que Protegieran Los Derechos De Los Acreedores Y Garantizaran El Pago De La Deuda.
Así Nacieron El Banco Central Moderno, El Mercado De Valores Y Los Complejos Sistemas De Crédito En Bretaña Y Holanda. Aunque El Objetivo Principal De Estas Instituciones Financieras Era Financiar La Maquinaria De Guerra En El «Torneo» Del Conflicto Europeo, Sus Efectos Secundarios Se Filtraron Rápidamente Hacia El Sector Civil Y Comercial. El Capital Estuvo Disponible A Tasas De Interés Bajas Para Empresas Y Comerciantes, Y Los Riesgos De Inversión Disminuyeron Gracias A La Existencia De Leyes Estables De Protección De La Propiedad Y Crédito, Lo Que Creó Un Entorno Financiero Ideal Que Estimuló La Toma De Riesgos Y La Innovación En Diversos Campos Económicos, No Solo En El Ámbito Militar.
En Esta Sección, Hoffman Concluye Con Un Resultado Central Que Sostiene Que La Superioridad Occidental No Fue Un Destino Inevitable Ni El Resultado De Una Superioridad Cultural O Moral Inherente, Sino El Resultado Directo De Una Combinación Geopolítica Única Que Unió La Fragmentación Política, La Competencia Militar Continua Y La Tecnología De La Pólvora Intensiva En Capital. Estos Tres Factores Crearon Un Motor Para La Innovación Continua Y El Desarrollo Institucional, Presionando A Todos Los Estados Europeos A Evolucionar E Innovar O A Colapsar Y Desaparecer. Para El Siglo Dieciocho, El Estado Europeo Se Había Transformado En Una Entidad Financiera, Militar Y Organizativa Súper Poderosa Que Poseía Tecnologías Y Herramientas Que Le Permitían Imponer Su Hegemonía A Través De Los Mares, Superando A Los Imperios Asiáticos Más Poderosos Que Permanecieron Cautivos De Su Estabilidad Política Y Sus Antiguas Tradiciones Defensivas.
De Los Campos De Batalla A Los Talleres De Las Fábricas: ¿Cómo La Guerra Encendió La Revolución Industrial?
El Análisis Que Ofrece Philip Hoffman Nos Lleva A Un Punto De Inflexión Decisivo En La Comprensión De La Historia Económica Mundial, Representado En Cómo La Llama Se Trasladó De Las Instituciones Militares En Competencia A Los Sectores Civiles E Industriales. La Paradoja Aparente Que Aborda El Autor En Esta Etapa De Su Estudio Es Cómo Las Guerras Y La Artillería De Pólvora, Que Son Herramientas Destructivas Por Definición, Pudieron Convertirse En El Motor Impulsor De La Mayor Transformación Productiva En La Historia De La Humanidad. Hoffman Aclara Que La Relación Entre La Carrera Armamentista Eurasiática Y El Crecimiento Económico Sostenido No Fue Una Relación Accidental, Sino Un Trayecto Integrado En El Que La Experiencia Técnica E Institucional Construida Para El Combate Se Transformó En Herramientas Para Construir La Economía Industrial Moderna.
Las Primeras Manifestaciones De Esta Transferencia Tecnológica Se Hicieron Evidentes En El Campo De La Ingeniería De Precisión Y La Fundición De Metales. Las Dificultades Que Enfrentaron Los Ingenieros Europeos Al Fabricar Cañones Y Perforar Sus Cañones Con Alta Precisión Para Soportar La Presión De Las Explosiones Llevó Al Desarrollo De Técnicas Sin Precedentes En El Manejo Del Hierro Y Los Metales. Estas Técnicas No Iban A Permanecer Atrapadas Dentro De Los Cuarteles Militares; El Progreso Logrado Por Los Fabricantes De Cañones En Las Técnicas De Perforación Lisa Y Precisa Fue El Mismo Que Permitió Al Inventor James Watt Fabricar Los Cilindros De La Máquina De Vapor Con La Precisión Requerida Para Contener El Vapor Sin Pérdida De Energía. De Manera Similar, La Construcción De Enormes Barcos Capaces De Transportar Decenas De Cañones Y Navegar Decenas De Miles De Millas A Través De Los Océanos Requirió Un Desarrollo Enorme En Las Ciencias De La Navegación, La Cartografía, Las Tecnologías De La Madera Y Los Metales, Creando Una Infraestructura Industrial Y De Ingeniería Lista Para Servir Al Comercio Y A La Producción Civil Cuando Llegó El Momento Adecuado.
Hoffman Vincula El Modelo De Torneo Militar Con El Entorno De Precios Y Salarios Que Surgió En El Noroeste De Europa, Específicamente En Bretaña, El Cual A Su Vez Estimuló La Innovación Tecnológica Civil. El Agudo Crecimiento En El Comercio Colonial Y La Navegación Marítima, Respaldado Por El Poder Militar De La Flota Británica, Llevó A La Concentración De La Riqueza Y La Actividad Económica En Las Principales Ciudades Y Puertos. Como Resultado, Bretaña Y Holanda Experimentaron Un Aumento Notable En Los Niveles Salariales En Comparación Con El Incremento De Los Costos Del Capital Y La Energía. Aquí Surgió La Famosa Ecuación Económica: Cuando El Salario De Un Trabajador Se Vuelve Extremadamente Alto Mientras Que El Costo De Usar Carbón Y Capital (Gracias A Las Bajas Tasas De Interés) Es Relativamente Barato, Los Dueños De Negocios E Inversionistas Encuentran Un Incentivo Financiero Enorme Para Invertir En Máquinas Que Reduzcan La Necesidad De Mano De Obra Humana.
Por El Contrario, Hoffman Traza Una Comparación Reveladora Con El Continente Asiático, Especialmente En Regiones Como El Delta Del Yangtsé En China O El Estado De Bengala En La India. En Esas Regiones, La Mano De Obra Humana Era Extremadamente Abundante Y Barata Debido A La Alta Densidad Poblacional Y La Estabilidad Agrícola, Mientras Que Los Costos Para Obtener Energía Y Capital Eran Relativamente Altos. Bajo Este Entorno Económico, No Era Financieramente Viable Para Ningún Dueño De Fábrica O Comerciante En China O La India Invertir En Máquinas Costosas Para Hilar O Tejer Algodón, Porque El Costo De Hilar Algodón A Mano Utilizando Mano De Obra Barata Era Mucho Menor Que El Costo De Comprar Y Operar Una Máquina De Vapor. Por Lo Tanto, La Ausencia Asiática De La Revolución Industrial No Se Debió A Una Falta De Inteligencia O Habilidad Manual, Sino Que Fue El Resultado De Una Respuesta Completamente Racional A Las Condiciones Económicas Y Al Mercado Laboral Dominante Allí.
El Impacto Del Estado Fiscal-Militar No Se Limitó Al Aspecto Tecnológico Y Al Mercado Laboral; Se Extendió Para Abarcar Toda La Infraestructura Financiera. Los Estados Europeos Que Desarrollaron Mercados De Deuda Pública, Bancos Centrales Y Sistemas De Crédito Para Financiar Sus Guerras Consecutivas Crearon Por Casualidad Un Entorno Financiero Extremadamente Estable Caracterizado Por Bajas Tasas De Interés Y Disponibilidad De Liquidez. Con El Paso Del Tiempo Y La Maduración De Las Instituciones Financieras, Esos Fondos Y Liquidez Que Se Inyectaban Anteriormente En Bonos De Guerra Se Desviaron Hacia La Financiación De Proyectos De Infraestructura Civil, Como La Excavación De Canales, La Construcción De Carreteras De Peaje Y, Más Tarde, El Establecimiento De Redes Ferroviarias Y La Fundado De Gigantescos Complejos Industriales. El Capitalismo Financiero Que Nació En El Útero De Los Conflictos Militares Se Convirtió En El Sistema Nervioso Que Alimentó La Expansión Económica Moderna.
Además, La Rivalidad Política Europea Llevó A Una Profunda Evolución En El Sistema De Derechos De Propiedad Y El Estado De Derecho. Para Garantizar Que Los Gobiernos Y Reyes Siguieran Teniendo Acceso A Préstamos E Impuestos De Comerciantes E Inversionistas, Tenían Que Ofrecer Compromisos Firmes Para Proteger Los Derechos De Propiedad Privada Y Evitar La Confiscación Arbitraria De La Riqueza. En Países Como Inglaterra, Los Acontecimientos Políticos Posteriores A La Revolución Gloriosa De 1688 Limitaron La Autoridad De La Corona Y Fortalecieron El Poder Del Parlamento, Otorgando A Los Acreedores E Inversionistas Garantías Legales Sin Precedentes. Esta Seguridad Institucional Fomentó La Inversión A Largo Plazo En Investigación Y Desarrollo, Protegiendo Las Invenciones A Través Del Sistema De Patentes, Lo Que Aseguró A Los Inventores Y Empresarios Que Los Frutos De Sus Innovaciones No Se Perderían En Vano.
El Sector Textil Británico Fue Testigo De La Aplicación Más Destacada De Estas Transformaciones Combinadas. Con El Flujo De Algodón En Rama Y El Uso De Máquinas De Vapor Y Husos Mecánicos, El Costo De Producción De Telas Cayó Dramáticamente, Lo Que Permitió A Bretaña Inundar Los Mercados Mundiales Con Productos Baratos Y De Alta Calidad. Los Métodos De Producción Manual Tradicionales En La India O En Medio Oriente No Pudieron Resistir Ante Esta Ola De Mecanización En Aumento, Lo Que Llevó Al Desmantelamiento De Las Antiguas Industrias Artesanales En Asia Y A Redibujar El Mapa Del Comercio Internacional, Donde Europa Se Convirtió En El Principal Fabricante Del Mundo, Mientras Que Las Demás Regiones Se Transformaron En Proveedoras De Materias Primas Y Consumidoras De Bienes Manufacturados.
Hoffman Reafirma Al Final De Este Capítulo De Su Análisis Que La Gran Divergencia No Fue Un Evento Repentino Que Ocurrió En Un Momento Fugaz, Sino El Resultado Acumulativo Del Cruce Entre La Tecnología De La Pólvora, La Competencia Geopolítica, El Desarrollo Financiero Y Los Cambios De Precios En Los Mercados Laborales Y De Energía. Juntos, Estos Factores Formaron Una Secuencia Tecnológica E Institucional Que Hizo Que Europa Se Moviera En Un Camino De Desarrollo Único, Mientras Que Los Demás Imperios Permanecieron Limitados Por Sus Propias Circunstancias Económicas Y Políticas.
Obstáculos Para La Imitación Y El Enigma Del Estancamiento En Los Grandes Imperios Asiáticos
La Narrativa Histórica Que Adopta Philip Hoffman Plantea Una Pregunta Inquieta No Menos Importante Que La Pregunta Sobre El Origen De La Propia Superioridad Europea: Si La Tecnología Militar Y Las Instituciones Financieras Desarrolladas Por Los Estados Europeos Eran Tan Evidentes E Impactantes, ¿Por Qué Los Grandes Imperios Asiáticos, Como La China Qing, El Japón Tokugawa, El Imperio Otomano Y La India Mogol, No Imitaron, Replicaron Y Adoptaron Rápidamente Este Modelo Para Enfrentar La Creciente Hegemonía Occidental? La Respuesta A Esta Pregunta Revela Que La Tecnología Y Las Instituciones No Son Meras Herramientas Que Pueden Importarse Y Transferirse Mediante Una Simple Decisión Administrativa; Más Bien, Son El Resultado De Complejos Sistemas Geopolíticos Y Económicos Que Funcionan Únicamente Si Se Cuenta Con El Entorno Propicio Y Los Incentivos Estructurales Favorables.
Hoffman Comienza Con El Caso Chino Bajo La Dinastía Qing, Explicando Que La Falta De Imitación Del Modelo Europeo No Se Debió A La Ignorancia De Los Avances Occidentales Ni A Un Estancamiento Intelectual Inherente, Sino Que Fue Una Respuesta Completamente Racional A La Realidad Geopolítica Que Enfrentaba El Imperio. A Diferencia De La Europa Dividida Que Gemía Bajo El Peso De Guerras Continuas Entre Vecinos De Igual Poder, China Logró Alcanzar La Unificación Política En Enormes Extensiones De Landas. La Verdadera Prioridad Y Amenaza De Seguridad Para Los Emperadores Qing Residía En Las Tribus Nómadas De Las Fronteras Del Norte Y Del Oeste, Como Los Zúngaros Y Los Mongoles. Enfrentar A Estos Grupos De Caballería Móvil En Los Desiertos Y Estepas De Asia Central No Requería Enormes Flotas Navales Ni Cañones Pesados Diseñados Para Derribar Fortalezas De Piedra Europeas; Requería Caballería Ligera, Redes Logísticas De Suministro Complejas Y Cadenas De Fuertes De Vigilancia.
Por Lo Tanto, Destinar Recursos Financieros E Imperiales Hacia Una Inversión Excesiva En Tecnología De Pólvora Intensiva En Capital No Habría Aportado A China Un Beneficio Tangible De Seguridad Que Justificara Su Elevado Costo. A Esto Se Sumaba Que El Sistema Fiscal De China Se Caracterizaba Por Una Moderación Relativa En Comparación Con Los Estados Europeos; Los Emperadores Se Acomodaron En Mantener Baja La Carga Fiscal Sobre Los Campesinos Para Garantizar La Estabilidad Social Y Prevenir Rebeliones Internas. Esta Baja Carga Fiscal Provocó Que El Tesoro Chino Careciera De La Enorme Liquidez Que Fluyía Hacia Los Tesoros Reales Británicos O Franceses A Través Del Endeudamiento Excesivo Y Altos Impuestos, Lo Que Hizo Que Entrar En Una Carrera Armamentista Permanente Fuera Algo Imposible Y Poco Deseable Políticamente.
En Un Caso Comparativo De Suma Importancia, Hoffman Presenta El Caso De Japón Durante El Período Tokugawa Como Un Modelo De Prueba Riguroso Para La Tesis Del «Modelo De Torneo». En El Siglo Dieciséis, Durante El Período De Los Estados En Guerra (Sengoku), Japón Experimentó Guerras Civiles Severas. Los Líderes Militares Japoneses Adoptaron Rápidamente Las Armas De Pólvora Introducidas Por Los Portugueses, Fabricaron Versiones Locales De Excelente Calidad Y Las Utilizaron Masivamente Para Resolver Las Grandes Batallas. Sin Embargo, Una Vez Que El Shogunato Tokugawa Logró Unificar El País En 1600, Imponer Una Paz Universal Y Cerrar Las Fronteras Al Mundo Exterior, La «Carrera Del Torneo» Se Detuvo Por Completo. En Ausencia De Amenazas Externas Y Conflictos Internos, La Necesidad De Desarrollar Armas De Fuego Disminuyó, E Incluso Fueron Abandonadas Gradualmente En Favor De Recuperar La Espada Y Las Tradiciones Militares Samurai. Este Caso Demuestra Que La Tecnología Militar No Evoluciona Automáticamente Por Sí Sola; Se Detiene Y Retrocede Cuando Falta El Motor Principal Representado Por La Competencia Feroz Que Amenaza La Existencia.
En Cuanto Al Imperio Otomano, La Historia Toma Un Giro Completamente Diferente. El Estado Otomano Fue Una Superpotencia Temprana En El Uso De La Pólvora, Logrando A Través De Su Artillería Pesada Conquistar Constantinopla Y Expandirse Por El Corazón De Europa, Asia Y África. Sin Embargo, Al Entrar En Los Siglos Diecisiete Y Dieciocho, La Brecha Tecnológica E Institucional Comenzó A Ampliarse Entre Los Otomanos Y Las Potencias Del Noroeste De Europa. Hoffman Atribuye Este Retroceso A La Naturaleza De La Estructura Financiera Y Administrativa Otomana; El Tesoro Central Enfrentó Dificultades Para Recaudar Ingresos Suficientes Para Financiar Ejércitos Permanentes Modernos, Y Las Reformas Militares Enfrentaron Una Fuerte Resistencia Por Parte De Los Cuerpos Militares Tradicionales Como Los Jenízaros, Quienes Se Transformaron En Una Fuerza Política Conservadora Que Protegía Sus Privilegios. Además, Los Otomanos Concentraron Sus Esfuerzos En Batallas Terrestres Y En Asegurar Amplias Fronteras, Mientras Que La Revolución Industrial Y Financiera Europea Se Nutría De La Expansión Marítima Y El Comercio Transoceánico, Un Terreno En El Que Las Flotas Otomanas Nunca Entraron Con La Misma Intensidad Ni Inversión A Largo Plazo.
Esta Imagen Comparativa Se Completa En El Subcontinente Indio, Donde El Imperio Mogol Disfrutaba De Una Riqueza Enorme Y Una Gran Producción Industrial Y Artesanal En Textiles Y Sedas. Sin Embargo, El Estado Indio Carecía De Una Recaudación Fiscal Centralizada Y De Instituciones Financieras Desarrolladas Que Permitieran El Endeudamiento Gubernamental Organizado; Los Mogoles Dependían De Redes Locales De Gobernadores Provinciales Y Recaudadores, Lo Que Hacía Que La Autoridad Central Fuera Frágil Y Limitada. Cuando El Poder Imperial Decayó Y Surgieron Conflictos Regionales, Las Potencias Coloniales Europeas, Encabezadas Por La Compañía Británica De Las Indias Orientales, Aprovacharon Esta Fragmentación. La Compañía Británica No Era Simplemente Una Entidad Comercial; Era Una Institución Moderna Fusionada Con El Estado Fiscal-Militar, Que Poseía Tecnologías Organizativas, De Crédito Y De Armamento Que Le Permitieron Reclutar Ejércitos Locales, Entrenarlos Con Métodos Europeos Y Financiarlos A Través De Préstamos E Impuestos, Para Finalmente Controlar Todo El Subcontinente.
Hoffman Concluye De Este Recorrido Analítico Que El Fenómeno De «Aprender Haciendo» En El Ámbito Militar Y Financiero No Se Puede Replicar Simplemente Comprando Armas O Importando Asesores Extranjeros. El Progreso Tecnológico Sostenido Requiere Un Circuito Cerrado En El Que Se Combinen La Competencia Política Continua, La Presión De Seguridad Existencial, La Capacidad Material Para Recaudar Impuestos Y Pedir Prestado, Además De Mercados Abiertos Y Capital Dispuesto A Correr Riesgos. Cuando Faltó Cuestión De Estos Elementos En Los Grandes Imperios Asiáticos, Los Intentos De Modernización Se Fraccionaron O Permanecieron Como Iniciativas Parciales Que No Alcanzaron El Nivel De Generar Un Salto Cualitativo Integral Que Los Capacitara Para Competir Con Las Potencias Occidentales.
De Este Modo, Esta Divergencia En Los Incentivos Y Las Condiciones Geopolíticas Profundizó La «Gran Divergencia», De Modo Que Para El Siglo Diecinueve Europa Poseía El Poder De Fuego, Financiero Y Organizativo Que Le Permitió Imponer Su Hegemonía Directa E Indirecta Sobre Amplias Partes Del Globo. Esta Divergencia No Fue El Resultado De Una Superioridad Racial, Moral O Climática, Sino El Resultado Inevitable De Trayectorias Históricas E Institucionales En Las Que Europa Eligió La Lucha, La Competencia Y El Desarrollo Tecnológico Continuo Como Opciones De Supervivencia, Mientras Que Los Otros Imperios Eligieron La Estabilidad Interna, La Moderación Fiscal Y La Adaptación A Las Amenazas Tradicionales, Dejando Que Todo El Mundo Pagara El Precio De Este Desequilibrio En El Poder.
En Este Contexto, El Planteamiento De Hoffman Se Entrelaza Y A La Vez Se Diferencia De Las Tesis De Los Grandes Historiadores Económicos Contemporáneos; Coincide Con «Ken Pomeranz» En Que La Divergencia No Fue Una Inevitabilidad Histórica Antigua Que Se Remonta A Los Tiempos De Los Griegos O Romanos, Pero Difiere Con Él En Cuanto Al Momento Y El Mecanismo De Esta Divergencia, Sosteniendo Que Las Raíces Mecánicas Y Financieras Ya Se Habían Asentado Profundamente Siglos Antes De La Revolución Industrial. Asimismo, Complementa La Tesis De «Robert Allen» Sobre La Economía De Altos Salarios Y Energía Barata, Y Se Fusiona Con La Visión De «Joel Mokyr» Sobre La Ilustración Industrial, Demostrando Que La Carrera Armamentista Y La Competencia Entre Estados Fueron El Principal Patrocinador Financiero De Las Experiencias E Innovaciones Científicas.
Sin Embargo, Uno Podría Preguntarse Con Inquietud: ¿Significa El Planteamiento De Hoffman Un Estímulo A La Guerra Y A Los Conflictos Armados Como Herramientas Para Lograr El Crecimiento Económico En La Era Moderna? El Autor Se Cuida De Evitar Que El Lector Caiga En Este Error Explicando Claramente La Diferencia Entre La Naturaleza De La Guerra En La Era Temprana De La Pólvora Y Su Naturaleza En La Era Moderna. La Guerra En Europa Entre Los Siglos Quince Y Dieciocho Dependía De Una Tecnología Intensiva En Capital Que Requería Un Aprendizaje Y Desarrollo Continuos Sin Causar Necesariamente Una Destrucción Total De La Infraestructura Productiva, Ya Que Las Batallas Se Libraban En Territorios Limitados Y Con Ejércitos Relativamente Pequeños En Comparación Con Las Guerras Totales Del Siglo Veinte. La Filtración De La Tecnología Militar Hacia Los Sectores Civiles Como El Vapor, La Metalurgia Y La Navegación Se Producía Con Facilidad. En La Era Moderna, Las Guerras Totales Y Destructivas Consumen El Capital, Los Recursos Y La Humanidad De Una Manera Que Impide El Crecimiento Y Destruye Los Elementos Básicos De La Vida Económica. Por Lo Tanto, El «Modelo De Torneo» Fue Un Mecanismo Histórico Específico De Un Contexto Temporal Y Tecnológico Determinado, Y No Puede Considerarse Una Receta Económica Que Pueda Repetirse O Recomendarse Hoy En Un Mundo Armado Con Armas De Destrucción Masiva.
Tal Vez El Capítulo Más Apasionante En La Lectura Que Hace Hoffman De La Realidad Contemporánea Reside En Contemplar El Fenómeno Inverso Que Atestigua La Humanidad Hoy, El Cual Muchos Economistas Llaman La «Gran Convergencia». Con El Final Del Siglo Veinte Y Principios Del Siglo Veintiuno, La Enorme Brecha Económica Y Tecnológica Entre Occidente Y El Resto Del Mundo Comenzó A Reducirse Notablemente. Las Exitosas Experiencias De Desarrollo En El Este De Asia — Comenzando Por Japón, Luego Corea Del Sur Y Taiwán, Hasta Llegar Al Gigante Chino Y La India — Han Demostrado Que Los Obstáculos Estructurales Que Impidieron A Los Antiguos Imperios Asiáticos Adoptar La Tecnología Occidental No Eran Rasgos Civilizatorios Inmutables. Una Vez Que Estas Naciones Reformaron Sus Estructuras Políticas E Institucionales, Adoptaron Mecanismos De Mercado E Invirtieron Enormemente En Educación, Investigación Científica Y Capacidades Organizativas Del Estado, Las Economías Asiáticas Lograron Transferir, Localizar Y Desarrollar La Tecnología A Una Velocidad Pasmosa Que Superó Las Expectativas.
Al Observar El Ascenso Moderno De China A Través Del Lente De Hoffman, Encontramos Que El Dragón Chino Ha Reconfigurado Astutamente El «Modelo De Torneo» Pero Bajo Un Atavio Moderno; El Torneo Ya No Es Una Batalla Librada Con Pólvora Y Cañones Tradicionales, Sino Que Se Ha Transformado En Una Intensa Competencia Geopolítica, Económica Y Tecnológica En Los Frentes De La Inteligencia Artificial, Las Energías Renovables, La Supercomputación Y La Fabricación De Semiconductores. La Feroz Competencia Que Se Desarrolla Hoy Entre Los Estados Unidos Y La Unión Europea Por Un Lado, Y China Y Las Potencias Emergentes Por El Otro, Funciona Nuevamente Como Un Enorme Motor Que Impulsa La Innovación Tecnológica Y El Enorme Gasto Gubernamental En Investigación Básica Y Aplicada. De Este Modo, El Equilibrio De Poder Mundial Vuelve A Reajustarse, Eliminando El Monopolio Occidental Absoluto De La Hegemonía Y Redibujando El Mapa Económico Internacional Hacia Un Orden Multipolar En El Que Oriente Y Occidente Comparten Los Frentes De Innovación Y Crecimiento Económico.




