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¿Por Qué Sudán Ha Desaparecido De La Conciencia De Los Afroestadounidenses?

En El Libro “Límites De La Negritud: Los Afroamericanos, Sudán Y Las Políticas De Solidaridad” (Bounds Of Blackness: African Americans, Sudan, And The Politics Of Solidarity) Del Autor E Historiador Christopher Tunsil. Una Indagación Profunda En El Corazón De Una De Las Relaciones Más Complejas Y Enigmáticas De La Historia De La Diáspora Africana: La Relación De Los Afroamericanos Con El Sudán Moderno. A Través De Las Páginas De Este Libro, Tunsil Nos Lleva En Un Viaje Que Abarca Más De Un Siglo, Para Explorar Cómo Las Interacciones De Los Afroamericanos Con Este País Situado En El Valle Del Nilo Moldearon Su Propio Concepto De “Negritud”, Autoconciencia Y Solidaridad Transnacional.

El Autor Abre Su Obra Con Una Paradoja Histórica Altamente Significativa, Que Nos Remonta Al Trece De Marzo De 1957. En Ese Día, E. Frederic Morrow, Quien Es Considerado El Primer Funcionario Ejecutivo Afroamericano En Trabajar En La Casa Blanca, Llegó A La Capital Sudanesa, Jartum, Como Parte De La Delegación Del Vicepresidente De Los Estados Unidos Richard Nixon. En Sus Memorias, Morrow Describió A Los Sudaneses Como “Un Pueblo Muy Reservado”, Señalando Que “Han Sido Libres Durante Solo Un Año… Y Lo Llevan Con Dignidad Y Un Profundo Sentido De Responsabilidad”. A Pesar De Esta Descripción Positiva, Las Anotaciones De Morrow Sobre Sudán Fueron Extremadamente Breves Y Limitadas, No Yendo Más Allá De Describir El Alojamiento Con Vista Al Nilo Y Una Cena De Trabajo Con El Primer Ministro Sudanés.

La Llamativa Paradoja Se Manifiesta Cuando Comparamos Esta Relativa Frialdad Con Lo Que Morrow Escribió Sobre Su Visita A Ghana En El Mismo Viaje. Morrow Describió Con Gran Entusiasmo “La Gran Emoción En El Mundo Negro Por El Nacimiento Del Nuevo Estado De Ghana”, Registrando Detalles Precisos Sobre Las Celebraciones, El Enorme Estadio, Su Comitiva E Incluso Su Encuentro Casual Con El Dr. Martin Luther King Jr. Aquí, Tunsil Plantea Una Pregunta Fundamental Que Representa Uno De Los Pilares Principales Del Libro: ¿Por Qué Ghana Recibió Todo Este Impulso Y Atención De La Diáspora Africana, Mientras Que Sudán Fue En Gran Medida Ignorado, A Pesar De Haber Inaugurado Oficialmente La Era De La Descolonización En El África Subsahariana Al Obtener Su Independencia El Primero De Enero De 1956?. El Historiador Patrick Manning Señala Que La Independencia De Sudán No Recibió Atención De La Diáspora Africana Tal Vez Porque Fue Considerada “Una Excepción Y No La Regla”, Mientras Que La Independencia De Ghana En 1957 Fue Considerada Una Señal Para La Caída De Los Regímenes Racistas Y Coloniales.

Para Responder A Esta Pregunta, El Libro Nos Lleva A Las Profundas Raíces De Las Clasificaciones Raciales Y Geográficas Impuestas Por La Historia Del Comercio Trasatlántico De Esclavos. Este Trágico Comercio Contribuyó A “Africanizar” Ciertos Conceptos Y A Crear Barreras Conceptuales, Donde El Desierto Del Sáhara Pasó A Ser Visto Como Una “Barrera Civilizatoria” Que Separa Lo Que Se Llama “África Negra” O “África Verdadera” En El Sur, Del Norte. Tunsil Evoca Los Escritos Del Filósofo Hegel Como Un Ejemplo Impactante De Esta División, Ya Que Hegel Consideró Que El “África Verdadera” Eran Las Tierras De Donde Se Traían Los Esclavos, Mientras Que Clasificó El Noreste De África Como La “Tierra Del Nilo” Y La Vinculó Con Asia, Y Consideró Que El Norte De África Era El “África Europea”.

Frente A Esta Erasión Histórica, Tunsil Destaca La Visión Del Prominente Sociólogo Y Pensador W. E. B. Du Bois, Quien Criticó En Su Libro Publicado En 1939 Esta Separación Arbitraria Del Valle Del Nilo De La Historia Africana. Du Bois Enfatizó Que Lo Que Se Conocía Como El Sudán Anglo-Egipcio Es “Por Excelencia La Tierra De La Raza Negra Desde Tiempos Prehistóricos”, Sin Embargo, Se Deja Como Un “Área Histórica Común (Que No Pertenece A Nadie), Vista A Veces Como Árabe, A Veces Como Egipcia, Y Siempre Como Indigna De Una Investigación Rigurosa”. Esta Marginación Histórica Convierte A Sudán En Un Estudio De Caso Ideal Para Comprender Cómo Se Construyen Y Desconstruyen Los “Límites De La Negritud”.

La Reseña Se Adentra En El Detalle De Tunsil Sobre La Compleja Doble Identidad Sudanesa, Que Oscila Entre Las Herencias Árabe Y Africana. En El Norte De Sudán, El Matrimonio Entre Comerciantes Árabes Entrantes Y La Población Indígena Produjo Una Sociedad Étnicamente Mixta (Afro-Árabe). El Libro Cita La Observación Del Investigador Francis Deng De Que Los Rasgos Raciales Resultantes De Esta Mezcla Reflejan Los Rasgos De Grupos Africanos Que Se Extienden A Lo Largo Del Continente Desde Somalia Hasta Senegal. Sin Embargo, A Diferencia De Esos Países Cuyos Habitantes Se Definen A Sí Mismos Como Africanos, Deng Señala Que Muchos Sudaneses Del Norte No Solo Se Clasifican A Sí Mismos Como Árabes, Sino Que Niegan Rotundamente Los Elementos Africanos En Sus Rasgos Físicos. Este Sesgo Hacia El “Arabismo” No Es Meramente Una Elección Cultural, Sino El Resultado De Un Proceso Histórico En El Que Las Razas Y Religiones Se Ordenaron Jerárquicamente, Donde Los Árabes Y Musulmanes Eran Vistos Como Amos Libres, Mientras Que Los Negros Eran Marcados Como Víctimas Legítimas De La Esclavitud.

Esta Compleja Dinámica Plantea Preguntas Urgentes Que El Libro Busca Responder: ¿Cuáles Fueron Los Factores Que Determinaron Cuándo Los Afroamericanos Clasificaron A Los Sudaneses Como Negros, Árabes O Ambos?. ¿Y Cómo Cambiaron La Solidaridad Racial Y El Panafricanismo A Medida Que África Transicionaba Del Colonialismo Europeo A La Independencia?. Estas Preguntas Adquieren Una Doble Importancia Al Vincularse Con Movimientos Contemporáneos, Como El Movimiento “Black Lives Matter” (Las Vidas Negras Importan). La Antropóloga Crystal Strong Señala La Notable Ausencia De África En Los Análisis Y Preocupaciones De Este Movimiento, Haciendo Un Llamado A Un Compromiso Más Profundo Con Las Luchas Contemporáneas En África. Tunsil Se Pregunta Con Valentía: ¿Cómo Integraron Los Afroamericanos A Sudán Y Sudán Del Sur En El Movimiento Black Lives Matter? ¿Y Por Qué Estos Dos Países Fueron Privados De Esta Integración En Otros Momentos?.

La Metodología De Tunsil En Este Libro Va Más Allá De Las Metáforas Históricas Familiares. Mientras Que Los Afroamericanos Se Sentían Históricamente Atraídos Por La Antigua Nubia (El Reino De Kush) Como Un Centro De Poder Y Civilización Antes Del Comienzo Del Comercio Trasatlántico De Esclavos, Donde Los Escritores Afroamericanos Del Siglo Diecinueve Se Inspiraron En Las Glorias De Los “Faraones Negros” Para Demostrar Su Derecho A La Civilización Y La Cultura, Tunsil Demuestra Que Su Interacción No Se Limitó Al Pasado Antiguo. Los Afroamericanos No Miraron A Sudán A Través De Una Ecuación De Suma Cero (O Evocar El Pasado O Conectarse Con El Presente), Sino Que Hicieron Ambas Cosas, Negándose A Confinar A África A Un Pasado Noble Mientras Los Acontecimientos Contemporáneos Los Llamaban.

Al Revisar El Período Que Va Desde Principios Del Siglo Veinte Hasta La Presidencia De Barack Obama, El Libro Revela Que El Compromiso De Los Estadounidenses Negros Con El Sudán Moderno Incluyó Esfuerzos Literarios, Culturales Y Diplomáticos Que Desempeñaron Un Papel Fundamental En La Configuración De Los Comienzos De La Independencia En Sudán Y Sudán Del Sur. El Autor Toca Figuras Prominentes Y Diversas, Desde Booker T. Washington, Hasta Eslanda Robeson, Malcolm X Y Louis Farrakhan, Llegando A Diplomáticas Como Susan Rice Y Susan Page. Destaca Que La Solidaridad Racial Fue Volátil; Durante El Período Del Condominio Anglo-Egipcio, Los Periódicos Negros Estadounidenses Representaron A Los Sudaneses Como Hermanos Negros Que Sufrían Bajo La Opresión Estatal Basada En La Raza. Pero, Tras La Independencia En 1956 Y El Estallido De Las Guerras Civiles, El Discurso Cambió Para Representar A Los Árabes Del Norte Como Opresores Y A Los Negros Del Sur Como Oprimidos. Estos Cambios Convierten A Sudán En Un Modelo Ideal Para Estudiar El Grado De Flexibilidad Y Temperamento De La “Solidaridad Racial” Transnacional.

Para Comprender Este Complejo Tapiz, Tunsil Se Basó Principalmente En Los Archivos De La Prensa Negra Estadounidense, Como El “Pittsburgh Courier” Y El “Chicago Defender”, Considerándolos El Indicador Más Importante De Las Opiniones De La Calle Afroamericana. También Se Apoya En El Concepto De “Negritud” Como Una Construcción Socio-Histórica En Lugar De Biológica, Citando A Algernon Austin, Quien Confirma Que Los Seres Humanos Son Quienes Hacen Las Razas, Y Que Las Clasificaciones Raciales Estadounidenses A Menudo Ignoran La Apariencia Física Cuando Conflictuaba Con La Organización Social Requerida. En Consecuencia, El Significado De Ser Negro, Blanco O Moreno Cambia A Través Del Tiempo Y El Espacio.

En El Contexto Posterior A La Era De La Reconstrucción En Los Estados Unidos, Los Negros Enfrentaron Condiciones Duras Y Opciones Difíciles Para Determinar El Camino De Su Resurgimiento. Mientras Pensadores Como W. E. B. Du Bois Se Concentraron En El Logro Académico, Y Marcus Garvey Se Vinculó Con El Movimiento De Regreso A África, Booker T. Washington Adoptó Un Enfoque Pragmático Basado En La Formación Vocacional Y La Autosuficiencia Económica. La Visión De Washington Se Extendió A La Arena Internacional, Donde Colaboró Con Figuras Influyentes Como El Presidente Estadounidense Theodore Roosevelt Para Alentar La Migración De Estadounidenses Negros O La Transferencia De Sus Conocimientos A Tierras Africanas, Específicamente Hacia La Región Que Se Conocía Como Sudán.

En 1905, Bajo El Gobierno Del Condominio Anglo-Egipcio De Sudán, Washington Patrocinó El Envío De Una Misión De Graduados De Su Instituto Allí. El Objetivo Declarado Era Transferir Conocimientos Agrícolas, Específicamente En El Cultivo Del Algodón, A Esas Vastas Tierras. Para Washington, Este Proyecto Representaba Una Oportunidad De Oro Para Demostrar La Competencia Y Capacidad De Los Afroamericanos Para Contribuir Al Desarrollo Del Continente Madre, Y Para Expandir El Modelo Tuskegee Y Convertirlo En Un Modelo Global. Vio En Este Proyecto Un Medio Para Elevar El Estatus De La Raza Negra En El Escenario Internacional, Para Demostrar Al Mundo Blanco Que Los Negros Son Capaces De Una Gestión Y Producción Complejas.

Sin Embargo, Tunsil, Con La Mirada De Un Historiador Crítico Que No Se Satisface Con Narrativas Heroicas, Se Sumerge Bajo La Superficie Para Plantear Preguntas Espinosas Sobre La Naturaleza De Esta Interacción. El Libro Explica Cómo Los Esfuerzos De Booker T. Washington Estuvieron Acompañados De Un Total Desprecio, E Incluso De Una Ceguera Estratégica, Hacia El Contexto Local Sudanés. Tunsil Señala Que Washington No Dejó En Su Correspondencia O Archivo Ninguna Indicación Que Mostrara Su Interés O Inquietud Por Los Intereses Y Preocupaciones Del Propio Pueblo Sudanés. No Tuvo En Cuenta La Enorme Diversidad Entre Los Sudaneses En Términos De Geografía, Idiomas Y Tradiciones Religiosas, Por No Hablar De La Historia De Las Migraciones Forzadas. La Misión Tuskegee Trató A Sudán Como Si Fuera Un Lienzo En Blanco Sobre El Cual Se Podían Pintar Las Aspiraciones Estadounidenses, Sin Ningún Intento De Comprender Las Complejidades De La Sociedad Local.

La Paradoja Destacada Por El Libro Se Manifiesta En La Ignorancia De Washington Y Sus Enviados Sobre La Realidad Del Comercio Regional De Esclavos Que Todavía Se Practicaba Bajo La Mirada De La Administración Británica Y Egipcia. Es Un Motivo De Pesar Y Reflexión, Como Lo Ve Tunsil, Que Los Descendientes De Personas Esclavizadas En Las Américas Participaran En Un Proyecto Liderado Por Potencias Imperiales En Una Región Que Aún Sufría El Peso De La Esclavitud Y La Marginación. Las Aspiraciones De Empoderamiento Económico De Los Afroamericanos Se Alinearon Con Los Intereses Del Imperio Británico En Explotar Las Tierras Sudanesas, Situándonos Ante Un Panorama Complejo En El Que La Solidaridad Transnacional No Siempre Es Inocente, Sino Que Puede Enredarse Intencionadamente O No En Un Sistema Colonial Explotador.

El Autor Nos Traslada En El Segundo Capítulo A Otra Arena De Interacción, Que Es La Arena Cultural Y Mediática En La Primera Mitad Del Siglo Veinte. Tunsil Explora Cómo Los Escritores, Artistas Y Periodistas Afroamericanos Interactuaron Con Sudán, Y Cómo Utilizaron Sus Plataformas Para Pintar Un Retrato De Este País En La Imaginación Negra Estadounidense. En Esta Etapa, Los “Límites De La Negritud” Comenzaron A Tomar Forma Y A Consolidarse A Través De La Cobertura En La Prensa Negra.

Tunsil Señala Que Los Periodistas E Intelectuales Afroamericanos Se Apoyaron En Gran Medida En Las Características Físicas Y La Apariencia Externa (Fenotipo) De Los Sudaneses Para Confirmar El Vínculo De Parentesco Y Pertenencia. Vieron En Los Rostros Oscuros De Algunos Sudaneses Un Reflejo De Sí Mismos, Y Utilizaron Esta Semejanza Física Como Prueba Concluyente De La Unidad De Raza Y Destino. Esta Conexión Visual Fue Una Herramienta Poderosa Para Crear Una Solidaridad Emocional Que Transcendía Las Fronteras.

En Este Contexto, Investigadores Como Keisha N. Blain Y James Meriwether Argumentan Que El Internacionalismo Negro (Black Internationalism) A Principios Del Siglo Veinte Tenía Como Objetivo Crear Una Nueva Conciencia Racial Y Un Compromiso Con La Liberación Global. Pero Lo Que Distingue El Enfoque De Tunsil Es Su Resaltado De Las Contradicciones Dentro De Este Movimiento. En Lugar De Que La Solidaridad Con Sudán Se Basara En Una Comprensión Mutua De Las Necesidades, El Discurso Estadounidense Tendía Con Demasiada Frecuencia A Restar Importancia A Los Intereses Reales De Los Sudaneses En Función De Sus Diferencias Lingüísticas Y Espirituales.

Además, El Segundo Capítulo Explica Cómo La Prensa Negra Vio Las Dinámicas Políticas Dentro De Sudán Durante El Período Colonial. Los Periodistas Afroamericanos Tendieron A Construir Una Visión Binaria Decisiva: Los Súbditos Africanos Indígenas En Sudán Por Un Lado, Y Las Élites Árabes-Egipcias Por El Otro. Los Egipcios Y Árabes Eran Vistos Con Frecuencia Como Una Fuerza Dominante Que Oprimía A Los Habitantes Sudaneses De Piel Oscura. Esta Concepción Replicó El Binomio Racial Estadounidense (Blanco/Negro, Opresor/Oprimido) Y Lo Proyectó A La Fuerza Sobre La Realidad Del Valle Del Nilo, Que Se Caracteriza Por Entretejidos Étnicos, Culturales Y Religiosos Mucho Más Complejos Que Estas Estrictas Divisiones.

Esta Visión Simplificada Llevó A Fijar Etiquetas Como “Árabe” Como Marcadores De Identidad Fijos Y Rígidos, Ignorando Cómo Los Conceptos De Identidad Fluctúan En Sudán, Cambiando Y Evolucionando En Función De Las Aspiraciones De Liberación Y Solidaridad Afroasiática. A Través De Este Profundo Análisis, Tunsil Desafía A Académicos Y Lectores A Reconsiderar La Terminología Utilizada En Los Estudios De Solidaridad, Enfatizando La Necesidad De Absorber La Complejidad Local En Lugar De Imponer Moldes Prefabricados.

El Autor Dedica Los Capítulos Tercero Y Cuarto De Su Libro A La Cobertura Mediática Y Las Posiciones Políticas Dentro De La Comunidad Afroamericana Respecto Al Naciente Conflicto Sudanés. Antes De 1956, La Prensa Negra Estadounidense, Como El “Chicago Defender” Y El “Pittsburgh Courier”, Tendía A Considerar A Todos Los Sudaneses Como Súbditos Oprimidos Bajo El Yugo Del Colonialismo Europeo, Lo Que Los Incluía A Todos Teóricamente Bajo El Paraguas De La Solidaridad Antiimperialista. Sin Embargo, Con La Salida Del Colonizador Extranjero Y El Surgimiento De La Élite Del Norte Como Una Fuerza Dominante Sobre Los Órganos Del Estado Moderno, Y Su Imposición De Políticas De Arabización E Islamización En El Sur Cultural Y Religiosamente Diverso, El Discurso Solidario Estadounidense Enfrentó Un Dilema Moral Y Conceptual Sin Precedentes.

Aquí, Tunsil Destaca Cómo Las Élites Culturales Y Periodísticas Negras Estadounidenses Desmontaron Y Reconstruyeron La Identidad Sudanesa Para Adaptarla A Los Moldes Epistemológicos Estadounidenses. El “Norte Árabe” Fue Excluido Gradualmente Del Círculo De Solidaridad Racial, Y Fue Reinterpretado Como Una Nueva Fuerza Colonial Que Oprimía Al “Sur Negro”. Este Cambio No Fue Meramente Una Respuesta Natural A Las Violaciones De Derechos Humanos Que Acompañaron A La Guerra Civil, Sino Que Fue, Como Argumenta Tunsil, El Reflejo De Un Complejo Proceso De “Proyección Conceptual”. Los Afroamericanos Proyectaron La Estricta Dualidad Racial Que Rige Su Sociedad (Blanco Opresor/Negro Oprimido) Sobre La Compleja Geografía Sudanesa, De Modo Que “Árabe” Reemplazó A “Blanco” En La Ecuación De Opresión Sistémica.

Este Análisis Nos Lleva A Una De Las Tesis Teóricas Del Libro. Tunsil Señala Que Esta Construcción Política Del Concepto De “Negritud” Reveló Un Problema Inquietante En La Conciencia Colectiva De La Diáspora: Cuando La “Negritud” Se Vincula De Manera Exclusiva Y Estrecha A La Experiencia Del Sufrimiento, La Opresión Y La Marginación, Resulta Extremadamente Difícil, Si No Casi Imposible, Imaginar A Las Personas Negras Como Poseedoras De Poder E Influencia, Por No Hablar De Imaginarlas Como Perpetradoras De Injusticia Y Opresión. Este Estrecho Lente Conceptual Convirtió Términos Como “Arabismo” O “Blancura” En Sinónimos Exclusivos De Dominación, Mientras Que La “Negritud” Siguió Siendo Un Sinónimo Exclusivo De Victimización. Este Estrecho Marco Dejó Poco Espacio Para Absorber Las Complejidades De La Agencia Política Negra, Incluida La Complicidad En Sistemas Opresivos O Imperiales, O Para Absorber El Hecho De Que Muchos Sudaneses Del Norte A Quienes La Diáspora Consideraba “Árabes Opresores” Se Consideraban A Sí Mismos, Según Otros Criterios Raciales, También Africanos Y Negros.

La Tragedia Que Revela El Libro En Esta Era No Reside Solo En La Gravedad De La Guerra Civil Sudanesa, Sino En Las Deficiencias Metodológicas De Los Enfoques De Solidaridad Transnacional. Tunsil Argumenta Que La Solidaridad Basada Exclusivamente En La Similitud Fenotípica O En La Pertenencia Racial Imaginada Es Una Solidaridad Frágil Y Selectiva. Este Enfoque Esencialista Llevó A “Aplanar” Las Diversas Identidades En África, Y A Ignorar Cómo La Raza Se Interseca Con La Religión, La Geografía Y La Historia Local Para Crear Dinámicas De Poder Que No Pueden Explicarse A Través Del Lente De Las Leyes “Jim Crow” Estadounidenses. En Lugar De Que La Solidaridad Se Construyera Sobre Una Comprensión Precisa Del Contexto Local Sudanés Y Su Pluralismo Étnico, Sudán Se Convirtió En Una Mero Lienzo En Blanco Sobre El Que Los Afroamericanos Proyectaron Sus Temores, Aspiraciones Y Heridas Históricas.

Tunsil Dedica Un Espacio En Su Libro A Las Profundas Repercusiones Del Ascenso Del Frente Nacional Islámico Al Poder En Jartum, Y El Golpe De Estado De 1989 Liderado Por Omar Al-Bashir. Este Cambio Político Estuvo Acompañado Por Una Aplicación Estricta De Las Leyes De La Sharia Islámica, Lo Que Avivó El Conflicto Con El Movimiento De Liberación Del Pueblo De Sudán Liderado Por John Garang, Que Estaba Centrado En El Sur Principalmente Cristiano Y Animista. En Este Contexto Cargado, La Comunidad Afroamericana Se Dividió De Una Manera Sin Precedentes, Y Surgió Una Profunda Grieta Entre Dos Lecturas Completamente Contradictorias De La Realidad Sudanesa, Cada Una Basada En Un Marco De Referencia Diferente Al Definir La “Negritud” Y Determinar Quién Merece Solidaridad.

En Un Lado De Esta División, Surgieron Las Instituciones Y Movimientos Islámicos Negros Estadounidenses, Encabezados Por La “Nación Del Islam” (Nation Of Islam) Bajo El Liderazgo De Louis Farrakhan, Para Presentar Una Visión Que Desafiaba Con Fuerza La Narrativa Occidental Dominante. El Autor Explica Cómo Farrakhan Y Su Movimiento No Veían Al Gobierno De Jartum Como Un Régimen Autoritario O Un Instrumento De Opresión Contra Los Negros Del Sur, Sino Que Lo Consideraban Un Gobierno Islámico Negro Independiente, Situado En La Primera Línea De Defensa Contra El Imperialismo Occidental Y La Dominación Estadounidense. Para La “Nación Del Islam”, El Feroz Ataque Occidental Contra Sudán, Y Las Repetidas Acusaciones De Patrocinar El Terrorismo O Estar Involucrado En Prácticas De Esclavitud, Eran Simplemente Una Campaña De Desprestigio Calculada Destinada A Socavar Cualquier Intento De Construir Un Estado Fuerte E Independiente En El Continente Africano.

Tunsil Se Detiene Detalladamente En Las Giras Diplomáticas Realizadas Por Louis Farrakhan, En Particular Las “Giras De La Amistad” Que Incluyeron Una Visita A Jartum, Y Cómo El Gobierno Sudanés Utilizó Estas Visitas Para Romper Su Aislamiento Internacional Y Ganar Legitimidad Política Y Moral Al Vincularse A Un Símbolo Prominente De La Lucha Negra En Estados Unidos. En Ese Momento Histórico, La Identidad Religiosa Antiimperialista Prevaleció Sobre Cualquier Otra Consideración. Defender A Jartum, Para Ellos, Reflejaba Una Defensa Del Derecho De Los Pueblos De Color A La Autodeterminación Religiosa Y Política Lejos De Las Imposiciones De Washington. Aquí, El Libro Revela Cómo Se Marginó El Sufrimiento De Los Sudaneses Del Sur En Este Discurso, Ya Que A Veces Se Les Veía Como Peones O Herramientas Utilizadas Por Las Potencias Occidentales Para Desestabilizar A Una Nación En Crecimiento Que Desafiaba Al Neocolonialismo.

En Marcado Contraste, El Libro Destaca El Otro Lado Del Escenario, Donde Las Iglesias Negras Y Los Activistas Afroamericanos Laicos, Junto Con Los Movimientos De Derechos Humanos, Se Alinearon En Una Trinchera Fuertemente Opuesta Al Gobierno De Jartum. Para Ellos, Los Escalofriantes Informes Sobre El Regreso De Las Prácticas De Esclavitud En Sudán Fueron Un Impacto Que Reabrió Las Dolorosas Heridas De La Memoria Histórica Del Comercio Trasatlántico De Esclavos. Estos Activistas Se Identificaron Por Completo Con Los Negros Del Sur, Y Vieron En Los Combatientes Del Movimiento De Liberación Del Pueblo De Sudán A Hermanos De Raza Sometidos A Genocidio Y Esclavitud Por Parte De Un Gobierno Opresor. Figuras Prominentes Como El Locutor Y Activista Joe Madison Lideraron Fieras Campañas Para Condenar A Jartum Y Exigir La Liberación De Los Esclavos, Consideró Que La Verdadera Solidaridad Racial Requería Estar Con Las Víctimas Vulnerables Del Sur, No Con La Autoridad Gobernante Del Norte.

A Través De Este Marcado Contraste, Tunsil Demuestra Que Los “Límites De La Negritud” Nunca Fueron Líneas Geográficas O Biológicas Fijas, Sino Que Fueron Y Siguen Siendo Fronteras Ideológicas Flexibles Y Susceptibles De Ser Reconfiguradas. Sudán En Esa Era Se Convirtió En Un Espejo Que Reflejaba Las Tensiones Internas En La Propia Diáspora Africana, Donde La Solidaridad Religiosa Antiimperialista Chocó Con La Solidaridad Racial Antiesclavista. Este Capítulo Del Libro Demuestra La Ilusión De Un Bloque Negro Unificado, Y Prueba Que La Política Exterior De Los Afroamericanos Es Tan Compleja Y Multivocal Como Sus Comunidades Locales Y Sus Corrientes Intelectuales.

La Crisis De Darfur Planteó Un Desafío Epistemológico (Del Conocimiento) Flagrante Al Concepto Mismo De “Negritud”. Tunsil Explica Con Maestría Cómo El Conflicto En La Vasta Región Occidental No Podía Explicarse A Través De Los Lentes Raciales Estadounidenses Tradicionales, Ya Que Ambas Partes En Conflicto; Ya Fueran Las Milicias Respaldadas Por El Gobierno Conocidas Como Los “Janjaweed” Clasificadas Como Tribus “Árabes”, O Los Grupos Rebeldes Y Civiles Atacados De Las Tribus Fur, Zaghawa Y Masalit Clasificados Como “Africanos”, Todos Compartían La Pertenencia A La Religión Islámica, Y Compartían La Intensa Negritud De Piel Y Rasgos Físicos (Fenotipo) Que Caracterizan A Los Habitantes De Ese Cinturón Geográfico. Aquí Se Derrumbó La Idea De Que La Pertenencia Racial Basada En El Color Pudiera Ser El Único Garante De Solidaridad O La Única Prevención Contra La Opresión. La Diáspora Africana Se Dio Cuenta, Con Gran Conmoción, De Que El “Arabismo” En El Contexto Sudanés No Era Necesariamente Una Categoría Biológica O Racial Claramente Definida, Sino Una Estructura Cultural Y Política Estrechamente Vinculada A La Posesión De Las Herramientas Del Poder, Al Monopolio De Las Riquezas Del Estado Y Al Posicionamiento En El Centro Dominante, Mientras Que El “Africano” En Darfur Representaba La Marginación Geográfica Y Política Excluida De Las Ecuaciones De Poder Y Riqueza, Independientemente De Su Religión O De La Coincidencia De Sus Rasgos Con Sus Opresores.

En Medio De Esta Complejidad Identitaria, La Interacción De Los Afroamericanos Con La Tragedia De Darfur No Estuvo Aislada De Las Grandes Transformaciones En El Sistema Internacional. Una Lectura Académica Cuidadosa De Este Conflicto Requiere Ubicarlo En El Contexto De Las Dinámicas De Transición Del Poder Global, Donde El Escenario Ya No Era Dominio Exclusivo De Las Intervenciones Occidentales O Del Imperialismo Tradicional. La Crisis De Darfur Coincidió Con El Acelerado Ascenso De Nuevas Potencias Globales Que Reconfiguraron El Equilibrio De Poder En El Sistema Internacional, Encabezadas Por China, Que Adoptó Una Gran Estrategia Basada En Asegurar Recursos Energéticos Y Expandir Su Influencia Geopolítica En El Continente Africano Sin Intervención Condicionada En Los Asuntos Internos De Los Estados. Los Activistas Y Diplomáticos Afroamericanos Se Encontraron No Solo Enfrentando Al Gobierno De Jartum, Sino Chocando Con La Compleja Estructura Del Sistema Internacional, Donde Las Enormes Inversiones En El Sector Petrolero Sudanés Se Convirtieron En Un Escudo Protector Que Protegía Al Régimen Gobernante De Las Sanciones Internacionales.

Este Enredo Geopolítico Complicó Los Cálculos De Solidaridad De Una Manera Sin Precedentes. Mientras Que Los Movimientos Antirracistas En Los Estados Unidos Presionaban Para Activar El Principio De La “Responsabilidad De Proteger” (Responsibility To Protect) Para Intervenir Y Detener Las Atrocidades En Darfur, La Visión Estratégica Alternativa, Liderada Por Pekín Y Basada En La Interpretación Estricta De La Soberanía Estatal Según El Modelo De “Westfalia”, Obstruía Los Esfuerzos Del Consejo De Seguridad De Las Naciones Unidas Mediante La Amenaza Del Uso Del Derecho De Veto O Suavizando El Lenguaje De Las Resoluciones De La ONU. Este Confuso Escenario Internacional Obligó A La Élite Política E Intelectual Negra Estadounidense A Ampliar Sus Horizontes Analíticos, Para Comprender Que La Protección De Las “Vidas Negras” En África Ya No Requería Solo Combatir La Herencia Colonial Occidental, Sino Que Exigía Una Comprensión Profunda De Las Transformaciones Geoeconómicas Y Del Ascenso De Las Grandes Potencias Asiáticas Que Han Pasado A Tener La Última Palabra En La Determinación Del Destino De Las Naciones En Desarrollo Y En La Configuración De Sus Políticas Internas Y Equilibrios Regionales, Lo Que Hace Que El Estudio De La Economía Política Internacional Sea Una Necesidad Urgente Para Comprender Los Resultados De La Solidaridad Racial.

En El Plano Interno De Los Estados Unidos, Tunsil Documenta Cómo La Crisis De Darfur Produjo Un Fenómeno Político Y Social Notable Representado En La Coalición “Salvar A Darfur” (Save Darfur Coalition), Que Se Considera Uno De Los Movimientos De Movilización Popular Más Grandes Y Poderosos De La Historia Americana Moderna. Lo Interesante Aquí Es El Posicionamiento Estratégico De Los Afroamericanos Dentro De Esta Coalición En Mosaico Liderada Principalmente Por Organizaciones Judías Y Grupos Cristianos Evangélicos. Esta Alianza Constituyó Un Raro Momento Pragmático, Donde Los Líderes Negros Superaron Las Diferencias Ideológicas E Históricas Con Otros Grupos De Presión Para Formar Un Frente Unificado Que Presionara A La Administración Estadounidense Para Que Tomara Una Postura Firme. Estos Esfuerzos Culminaron Con La Declaración Del Entonces Secretario De Estado Estadounidense, Colin Powell, El Primer Afroamericano En Ocupar Este Alto Cargo, De Que Lo Que Estaba Sucediendo En Darfur Representaba Un “Genocidio” (Genocide). Esta Declaración Histórica Tenía Enormes Significados Simbólicos; Ya Que El Más Alto Representante Diplomático Estadounidense, Un Descendiente De La Diáspora Africana, Fue Quien Puso El Sello Oficial De Condena A Un Estado Situado En El Valle Africano Del Nilo, Encarnando Las Contradicciones Del Poder, La Pertenencia Y La Responsabilidad En Sus Formas Más Claras.

Sin Embargo, Esta Amplia Alianza No Estuvo Exenta De Grietas Y Duras Críticas Internas. Algunos Pensadores Radicales Y Nacionalistas Negros Expresaron Su Profunda Suspicacia Por El Secuestro De La Causa De Darfur Y Su Utilización Dentro De Agendas Más Amplias Que Servían A La Política Exterior Estadounidense O Promovían La Intervención Militar Y Humanitaria De Carácter Imperial Bajo El Disfraz De Proteger A Los Civiles. Estos Críticos Cuestionaron El Doble Rasero: ¿Por Qué Darfur Recibió Tan Enorme Impulso Y Presupuestos Mediáticos Astronómicos, Mientras Que Otros Conflictos Sangrientos En El Continente Africano, Como La Guerra Del Congo, Que Cobró Millones De Vidas Sin Conmover La Conciencia Occidental O Incluso Dentro De Los Círculos De Solidaridad Racial, Fueron Ignorados? El Libro Plantea Esta Pregunta No Para Restar Importancia A La Escala De La Tragedia En Darfur, Sino Para Destacar Los Mecanismos Selectivos Que Determinan Las Cuestiones Que Merecen Ser Incluidas En Las Prioridades De La “Política Exterior Negra” Y Aquellas Que Se Dejan Al Olvido.

Por Otro Lado, Tunsil Analiza El Papel Fundamental Que Desempeñaron Las Iglesias Negras Y La Élite Artística Y Cultural De Los Afroamericanos En La Configuración De La Conciencia Pública Sobre La Crisis De Darfur. La Solidaridad Ya No Se Limitaba A Declaraciones Políticas Y Artículos De Prensa, Sino Que Se Extendió Para Incluir Campañas De Presión Para Retirar Inversiones De Las Empresas Globales Que Comerciaban Con Sudán, Y La Participación En Multitudinarias Marchas De Protesta En La Capital, Washington, Durante Las Cuales Muchos Símbolos Políticos Negros Fueron Arrestados Frente A La Embajada Sudanesa. Estos Movimientos Revivieron El Espíritu De La Lucha Civil Que Caracterizó La Década De Los Sesenta, Pero Esta Vez Con Un Carácter Internacional Centrado En Los Derechos Humanos Universales En Lugar De Los Derechos Civiles Locales, Reflejando Madurez Y Expansión En El Horizonte De La Conciencia Política De La Diáspora.

El Capítulo Dedicado A Darfur En Este Libro Ofrece Un Estudio De Caso Excepcional Sobre Cómo Las Identidades Imaginadas Se Entretejen Con Las Duras Realidades Geopolíticas. El Conflicto En Darfur Demostró A Los Afroamericanos Que La Pertenencia Al Continente Madre No Significa Necesariamente La Existencia De Una Solidaridad Automática Libre De Intereses En Conflicto Y Complejidades. La Diáspora Aprendió, A Través De Esta Dura Lección, Que Los Regímenes Políticos En La África Posterior Al Colonialismo Son Capaces De Producir Herramientas Opresivas Que Reproducen Las Dinámicas De Marginación Y Violencia Que Durante Mucho Tiempo Estuvieron Vinculadas Históricamente Al Colonialismo Blanco, Y Que El Estado-Nación Moderno Con Sus Fronteras Heredadas Y Sus Instituciones Centrales Puede Convertirse En Sí Mismo En Una Herramienta Para Producir Discriminación Racial Y Cultural Y Excluir Las Periferias En Beneficio Del Centro Dominante.

Con La Firma Del Acuerdo General De Paz (CPA) En 2005, Que Puso Fin A Décadas De Sangrienta Guerra Civil Entre El Norte Y El Sur De Sudán, Y Estableció Una Hoja De Ruta Que Condujo Al Referéndum De Autodeterminación Para Los Sudaneses Del Sur, Las Esperanzas De La Élite Política Negra Estadounidense Se Dispararon. Este Impulso Alcanzó Su Punto Máximo Con La Llegada De Barack Obama A La Presidencia En La Casa Blanca, El Primer Presidente Estadounidense De Origen Africano, Quien Se Rodeó De Una Constelación De Diplomáticos Y Creadores De Políticas Afroamericanos Que Llevaron La Causa De Sudán Como Una Prioridad Estratégica Y Moral Al Mismo Tiempo.

El Libro Destaca El Papel Excepcional Que Desempeñaron Figuras Como Susan Rice, Quien Ocupó El Cargo De Embajadora De Los Estados Unidos Ante Las Naciones Unidas Y Luego Consejera De Seguridad Nacional, Y La Veterana Diplomática Susan Page, Quien Más Tarde Se Convirtió En La Primera Embajadora Estadounidense Ante La Naciente República De Sudán Del Sur. Tunsil Explica Cómo Estos Diplomáticos, Junto Con El Cónclave De Congresistas Negros (Congressional Black Caucus), No Abordaron La Cuestión De Sudán Del Sur Meramente Desde Una Fría Perspectiva Geopolítica, Sino A Través De Un Lente Histórico Y Emocional Profundamente Arraigado. El Apoyo Al Derecho De Los Sudaneses Del Sur A Secesionarse Y Establecer Su Estado Independiente Fue Visto Como Un Deber Moral Coherente Con La Herencia Histórica Del Movimiento De Liberación Negro. La Narrativa Dominante En Esos Pasillos Diplomáticos Veía A Sudán Del Sur Como Un Refugio Y Una Patria Pura Para Los Africanos Negros Que Sufrieron Marginación Histórica, Esclavitud Y Opresión Sistémica A Manos De Los Regímenes De Gobierno En Jartum.

Este Romanticismo Alcanzó Su Clímax El Nueve De Julio De 2011, Cuando Se Anunció Oficialmente El Nacimiento De La República De Sudán Del Sur, El País Más Joven Del Mundo. Tunsil Describe El Estado De Euforia Y Celebración Desbordante Que Invadió Los Círculos De Activistas Y Políticos Afroamericanos En Ese Día. Esta Independencia Fue Considerada Una Victoria Final Y Triunfante Para Las Políticas De Solidaridad Racial Y Para El Panafricanismo En Su Versión Contemporánea. El Momento Estaba Cargado De Simbolismo: Una Superpotencia Liderada Por Un Presidente Negro Contribuyendo Al Nacimiento De Un Nuevo Estado Negro En El Corazón Del Continente Africano, Para Liberar A Su Pueblo Del Yugo De Lo Que Se Consideraba Un Imperialismo Árabe-Islámico. Los “Límites De La Negritud” En Ese Momento Parecían Haber Triunfado Y Dibujado Para Sí Mismos Una Patria Geográfica Claramente Definida, Donde Las Aspiraciones De La Diáspora Se Fusionaron Con La Soberanía Del Estado-Nación Emergente.

Sin Embargo, Como Nos Enseña La Historia Una Y Otra Vez, La Euforia De La Victoria A Menudo Ciega Los Ojos Ante Las Fracturas Estructurales Subyacentes. Apenas Habían Pasado Unos Pocos Años Desde La Independencia, Cuando Los Soñadores Despertaron En Una Pesadilla Horrible. A Finales De 2013, Sudán Del Sur Se Deslizó En El Abismo De Una Devastadora Guerra Civil, Pero Esta Vez El Enemigo No Era El “Norte Árabe”, Sino Que La Guerra Se Libraba Entre Los Propios Sudaneses Del Sur. Las Contradicciones Étnicas Y Políticas Internas Explotaron, Específicamente Entre La Tribu Dinka, A La Que Pertenece El Presidente Salva Kiir, Y La Tribu Nuer, A La Que Pertenece Su Vicepresidente Riek Machar. El Naciente Estado, Que Se Suponía Que Inundaría De Seguridad, Se Convirtió En Un Escenario De Masacres Étnicas, Violaciones Sistémicas, Hambruna Intencionada Y Desplazamiento De Millones De Personas.

Aquí, Tunsil Plantea Sus Preguntas Teóricas Más Crueles Y Profundas Del Libro: ¿Qué Sucede Con Las Políticas De Solidaridad Racial Cuando Los Oprimidos De Ayer Se Convierten En Los Opresores De Hoy? ¿Y Cómo Puede La Diáspora Africana Absorber Y Explicar Esta Brutal Violencia Practicada Por Africanos Negros Contra Otros Africanos Negros Dentro De Un Estado Que Acaban De Fundar? La Guerra Civil En Sudán Del Sur Constituyó Un Impacto Epistemológico Y El Colapso Completo De La Narrativa Simplista Que Se Apoyaba En Una Fácil Dualidad Racial (Norte/Sur, Árabe/Africano). Los Diplomáticos Y Activistas Afroamericanos Descubrieron, Con Dolor, Que La Solidaridad Basada Exclusivamente En La Pertenencia Racial Imaginada Es Frágil E Incapaz De Ofrecer Soluciones Reales Cuando Se Trata De Las Complejidades De La Construcción Del Estado, La Gestión De Recursos Escasos, El Monopolio De La Violencia Legítima Y Los Complejos Legados De Agravios Tribales Y Locales.

El Libro Argumenta Que La Ceguera Estratégica Que Afectó Al Movimiento De Solidaridad Surgió De Su Enfoque Excesivo En El Culpable Externo (Jartum), Y Su Completo Desprecio Por Las Dinámicas Internas Del Poder En El Sur. El “Movimiento De Liberación Del Pueblo De Sudán” Fue Santificado Como Un Puro Movimiento De Liberación Nacional, Pasando Por Alto Su Naturaleza Militar Autoritaria Y Sus Pasadas Violaciones De Derechos Humanos, Simplemente Porque Representaba El Rostro Negro De La Resistencia. Una Vez Que El Peligro Externo Común Desapareció, Se Reveló La Realidad De Que Las Élites Del Sur Competían Fieramente Por El Poder Y La Riqueza De Maneras No Menos Crueles Que Los Regímenes A Los Que Combatieron. Sudán Del Sur Demostró Que La Identidad Racial Compartida No Garantiza Necesariamente Un Buen Gobierno O Justicia Social, Y Que El Estado-Nación Moderno Es Capaz De Producir Violencia Y Marginación Sin Importar Ninguna Influencia Racial Externa O Contrastante.

Este Trágico Colapso No Fue Solo Un Fracaso Político, Sino Que Sirvió Como Un Doloroso Llamado A Un Reacondicionamiento Radical Del Concepto De Los “Límites De La Negritud”. Los Líderes De La Solidaridad Se Vieron Obligados A Admitir Que La Pertenencia Racial No Otorga Inmunidad Moral, Y Que Las Críticas Dirigidas A Los Estados Africanos Y A Sus Gobiernos Deben Basarse En Principios De Justicia Y Derechos Humanos Universales, En Lugar De Una Mera Identificación Ciega Con El Color De La Piel O Las Narrativas De Victimización Histórica. Sudán Del Sur Dejó Una Profunda Herida En La Conciencia Política De La Diáspora, Y Una Dura Lección Sobre Los Límites De La Diplomacia Emocional.

La Transición De La Era De Darfur Y La Secesión Del Sur A La Era De “Black Lives Matter” Representa, Como Argumenta El Libro, Un Cambio Radical En La Naturaleza Y Las Herramientas De La Solidaridad Transnacional. El Movimiento “Black Lives Matter” Se Fundó En Su Esencia Como Una Respuesta Directa A La Violencia Estatal Sistémica Y La Brutalidad Policial Contra Los Ciudadanos Negros Dentro De Los Estados Unidos De América. Debido A Este Intenso Enfoque Interno En Desmontar Las Estructuras Del Racismo Institucional Estadounidense, Tunsil Señala, Apoyándose En Observaciones De Investigadores Y Antropólogos Como Crystal Strong, Que Existe Una Ausencia Notable, O Una Marginación Involuntaria, De Los Temas Africanos En El Núcleo De Los Análisis Políticos Del Movimiento En Sus Primeros Años. Parecía Como Si Los “Límites De La Negritud” Se Hubieran Reducido Nuevamente Para Centrarse En La Pura Experiencia Estadounidense, Dejando Las Complejidades Del Continente Madre Fuera Del Foco Principal, Lo Que Plantea Preguntas Urgentes Sobre La Capacidad De Este Movimiento Para Recuperar La Herencia Internacionalista De Los Anteriores Movimientos De Liberación Negros.

Sin Embargo, Sudán, Como Es Su Costumbre En Este Libro, Se Negó A Otra Cosa Que No Fuera Imponerse Como Una Prueba Renovada Para Los Conceptos De Solidaridad, Esta Vez A Través De La Puerta De La “Revolución De Diciembre” A Finales De 2018 Y 2019. Tunsil Analiza Cómo La Revolución Sudanesa Que Derrocó Al Régimen De Omar Al-Bashir, Y Los Trágicos Acontecimientos Posteriores, Específicamente La “Masacre Del Plantón Del Cuartel General” En Junio De 2019, Ofrecieron Una Oportunidad Histórica Para Reconectar La Lucha Interna Estadounidense Con La Lucha Global Por La Libertad. En Ese Momento Crucial, Una Campaña Global Barrió Las Redes Sociales Bajo El Etiqueta “#BlueForSudan” (Azul Por Sudán), En Solidaridad Con Las Víctimas Y Para Atraer La Atención Sobre La Brutal Opresión Militar Practicada Por Las Fuerzas De Apoyo Rápido Y El Ejército Contra Los Manifestantes Pacíficos.

Sin Embargo, El Libro Se Detiene En La Naturaleza De Esta Nueva Solidaridad Digital. A Diferencia De Los Masivos Movimientos De Movilización Institucional Presenciados En La Crisis De Darfur, Liderados Por Iglesias, Organizaciones De Presión Y Figuras Políticas De Peso, La Solidaridad Con La Revolución Sudanesa Se Caracterizó Por Ser En Red, Descentralizada Y Liderada Principalmente Por Jóvenes. Muchos Activistas Afroamericanos Interactuaron Con Fotos De Las Protestas En Jartum, Viendo En La Resistencia De Los Manifestantes Sudaneses Frente A Las Balas Y Los Gases Lacrimógenos Un Reflejo De Su Propia Batalla Contra La Brutalidad Policial Y La Militarización Del Espacio Público En Las Ciudades Estadounidenses. Aquí, La Solidaridad Ya No Se Basaba Solo En La Idea De “Parentesco Racial” O “Color”, Sino Que Comenzó A Formarse En Torno A Conceptos De “Interseccionalidad” (Intersectionality) Y Destino Compartido Frente A Estados Opresores Y Autoritarios, Ya Sea Que Vestieran Uniforme Policial En Minneapolis O Uniforme De Milicia En Las Calles De Jartum.

Este Análisis Nos Lleva A Una Conclusión Crucial En El Libro, Que Es Que Las Generaciones Más Jóvenes De Activistas E Intelectuales Afroamericanos Enfrentan Un Enorme Desafío Representado Por La Necesidad De Trascender El “Americocentrismo” (Americentrism) En Su Comprensión De La Raza. La Larga Y Compleja Historia De Su Relación Con Sudán, Desde Los Proyectos Agrícolas De Booker T. Washington, Pasando Por Las Divisiones Religiosas Sobre El Frente Islámico, Hasta Las Complejidades De Darfur Y La Secesión Del Sur, Ha Demostrado Que La Proyección Directa De Los Conceptos Del “Racismo Estadounidense” Sobre La Realidad Africana Conduce Principalmente A Conclusiones Erróneas Y Desastres Estratégicos. Se Dan Cuenta Ahora, Más Que Nunca, De Que La Dominación Y La Opresión En El Contexto Africano No Siempre Están Vinculadas A La Supremacía De La “Blancura” Colonial, Sino Que Pueden Tomar Formas Étnicas, Tribales Y Religiosas Altamente Complejas, Practicadas Por Manos Negras Contra Cuerpos Negros.

. Las opiniones publicadas no expresan necesariamente la opinión de Nile Post.

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