El Cuarto Insulto

En Nuestra Era Actual, Donde Se Acelera El Ritmo Del Desarrollo Tecnológico Y Los Algoritmos Se Infiltran En Los Más Mínimos Detalles De Nuestra Vida Diaria, La Mente Humana Se Encuentra Ante Un Desafío Existencial Sin Precedentes. Llega El Libro “La Cuarta Ofensa: La Mente Humana A La Sombra De La Inteligencia Artificial Die Vierte Kränkung: Menschlicher Geist Im Schatten Der Künstlichen Intelligenz” Del Pensador Y Destacado Filósofo Alemán Rüdiger Safranski, Para Representar Una Pausa Contemplativa Profunda Y Necesaria Frente A Esta Marea Tecnológica Arrolladora. Safranski Se Sumerge En Las Profundidades De La Compleja Relación Entre El Ser Humano Y La Máquina Inteligente, Planteando Interrogantes Esenciales Sobre El Futuro De La Humanidad, El Lugar De La Mente Humana, Y El Significado De Ser Humanos En Un Mundo Dominado Por Entidades No Vivas Que Poseen Capacidades Extraordinarias Para Imitar Nuestra Inteligencia, Incluso Superarla En Varios Campos. Este Libro No Es Solo Una Crítica Pasajera A La Tecnología, Sino Una Disección Precisa De Las Transformaciones De La Conciencia Humana Y De Las Repercusiones De La Inteligencia Artificial Sobre Nuestra Comprensión De Nosotros Mismos.
Safranski Parte Del Concepto De “Ofensa” O “Herida Narcisista”, Inspirándose En La Famosa Visión De Sigmund Freud Sobre Los Tres Grandes Golpes Que Recibió El Orgullo Humano A Lo Largo De La Historia. La Primera Ofensa Fue Copernicana, Cuando El Ser Humano Comprendió Que Su Planeta No Es El Centro Del Universo, Sino Solo Un Átomo De Polvo Que Gira En Un Espacio Inmenso. La Segunda Ofensa Fue Darwiniana, Cuando Descubrió Que Sus Raíces Biológicas Lo Unen Con El Resto De Los Seres Vivos, Y Que No Es Una Criatura Excepcional Desconectada Del Árbol De La Evolución. En Cuanto A La Tercera Ofensa, Fue Psicológica Por Excelencia, Asestada Por El Propio Freud Con Su Descubrimiento Del Inconsciente, Para Demostrar Al Ser Humano Que El “Yo” Consciente No Es El Dueño De Su Propia Casa, Y Que Existen Fuerzas Ocultas Que Lo Mueven. Y Hoy, Safranski Anuncia La Llegada De “La Cuarta Ofensa”, Representada Por La Inteligencia Artificial. Esta Nueva Ofensa Golpea En Lo Más Profundo De Lo Que Le Queda Al Ser Humano De Distinción; Es Decir, Su Mente Y Su Inteligencia. He Aquí Que La Conciencia Humana Que Durante Mucho Tiempo Se Consideró Dueña De La Situación, Se Encuentra Asediada Por Una Inteligencia Artificial, Una Inteligencia Que No Posee Conciencia, Pero Que Es Capaz De Realizar Tareas Intelectuales Y Cognitivas Complejas Que Superan Las Capacidades De Su Creador.
El Ascenso De La Inteligencia Artificial No Representa Solo Un Salto Tecnológico, Sino Que Funda Lo Que Parece Una Nueva Religión, Lo Cual Se Manifiesta Con Claridad En Los Pasillos De Silicon Valley. El Libro Señala Las Declaraciones De Algunos Ingenieros De La Tecnología Que Ven En Esta Inteligencia Una Entidad Que Supera La Inteligencia Humana Por Millones De Veces, Preguntándose: “Si Esto No Es Un Dios, ¿Entonces Qué Podemos Llamarlo?”. Aquí, Safranski Plantea Una Visión Perspicaz Sobre La Transformación De La Tecnología De Meras “Herramientas” Que Usamos, A “Mentes” O Entidades Pensantes A Las Que Otorgamos Un Poder Absoluto Sobre Nosotros, Y Ante Las Cuales Nos Postramos Con Reverencia Y Sumisión. Y Frente A Esta Alienación Tecnológica, El Autor Lanza Un Llamado A Revivir El Humanismo Clásico. Así Como El Humanismo Se Levantó En La Época Del Renacimiento, Con Pensadores Como Pico Della Mirandola, Para Afirmar La Capacidad Del Ser Humano De Forjar Su Destino Y Moldear Su Propio Ser Lejos Del Poder Teocrático Absoluto, Safranski Considera Que Hoy Necesitamos Un Nuevo Movimiento De Rebelión Humanista. Un Movimiento Que Rechace Someterse Al Dominio De Las Máquinas Inteligentes, Y Que Afirme La Autonomía Intersubjetiva Y La Consolidación De La Identidad Humana Frente A Estas Nuevas Trascendencias Tecnológicas.
El Libro Aborda El Concepto De “Dioses Protésicos” O Miembros Artificiales, Un Término Que Toma Prestado También De Freud. Pues El Ser Humano Ha Utilizado La Tecnología Desde La Antigüedad Como Órganos Artificiales Para Potenciar Sus Capacidades Físicas; Gracias A Ella Pudo Ver A Distancias Más Lejanas, Moverse Con Mayor Velocidad, Y Construir Su Civilización. Así, El Ser Humano Se Convirtió En una Especie De “Dios Con Prótesis”, Adquiriendo Un Poder Formidable Cada Vez Que Se Ponía Estos Órganos Tecnológicos. Pero La Peligrosa Transformación Que Destaca Safranski Radica En El Tránsito De La Tecnología Desde Compensar La Deficiencia Física Hasta Invadir Los Ámbitos Que Eran Exclusivos De La Mente Humana: Como La Lógica, El Conocimiento, El Cálculo Y El Reconocimiento De Patrones. Las Máquinas Hoy No Solo Levantan Pesos, Sino Que Resuelven Ecuaciones, Escriben Textos Y Toman Decisiones. Este Desarrollo Nos Coloca Ante Una Paradoja Asombrosa: Máquinas Que Poseen Inteligencia Sin Conciencia, Capaces De Imitar Acciones Que Antes Creíamos Que Requerían Percepción Y Alma.
Para Entender Esta Transformación, El Autor Recupera Las Obras De Norbert Wiener Y La Teoría De La “Cibernética” Que Surgió A Mediados Del Siglo Pasado. Esta Teoría Fundó La Idea Del Principio De Retroalimentación, Que Hace Posible Que Las Máquinas Funcionen De Manera Similar Al Funcionamiento De La Mente. Este Principio, Que Se Basa En La Corrección De La Trayectoria A Partir De Los Resultados De Acciones Previas, Explica Cómo Los Sistemas Automáticos Pueden Mostrar Un Comportamiento Inteligente Y Dirigido, Imitando Así Aspectos De La Inteligencia Humana Que Funciona En Muchas Ocasiones Por Debajo Del Nivel De La Conciencia. Y Con La Revolución De La Digitalización, La Información Y El Conocimiento Humanos Se Transformaron En Códigos Digitales Y En Un Lenguaje Universal De Ceros Y Unos, Lo Que Permitió A Las Máquinas Procesar Estos Datos A Velocidades Vertiginosas Y Descubrir Patrones Y Vínculos Innumerables, Superando Así Los Límites De La Percepción Humana.
Y Safranski Advierte Sobre Las Graves Consecuencias De La Expansión Descontrolada De Esta Tecnología Y Su Transformación En Un Poder Totalitario Invencible. Y Aquí Evoca El Principio De “Separación De Poderes”, Ese Ingenioso Invento Político Que Formuló Montesquieu Para Proteger A Las Sociedades De La Tiranía Y El Despotismo. El Autor Afirma Que Este Principio No Se Limita A La Política, Sino Que Debe Extenderse Para Incluir El Equilibrio De Fuerzas Entre Los Diferentes Ámbitos De La Vida: La Economía, La Religión, Las Ciencias, La Tecnología, Y El Ámbito Público Y Privado. Bajo La Hegemonía Creciente De La Inteligencia Artificial, Safranski Considera Que Necesitamos Con Urgencia Aplicar Este Principio Con Rigor, Para Limitar Las Pretensiones Totalitarias De La Tecnología, Y Para Impedir Que La Máquina Se Transforme En Un Poder Absoluto Que Controle Nuestros Destinos Y Confisque Nuestras Libertades Y Decisiones.
Asimismo, El Libro Aborda El Impacto De La Tecnología Sobre Nuestra Percepción Del Tiempo Y Del Espacio. Las Comunicaciones Modernas Han Eliminado Las Distancias, E Introducido Al Mundo Entero En Un Estado De Presencia Abrumadora Que En Muchas Ocasiones Resulta Insoportable. Hemos Quedado Atrapados En Un Presente De Excitación Permanente, Un Presente Que Agota El Pasado Y Confisca El Futuro En Favor De Los Grandes Proyectos De Digitalización. Y Bajo Esta Aceleración Frenética, Las Experiencias Humanas Pierden Su Valor Acumulado, Y La Vida Queda Sometida A La Lógica De La Competencia Económica Y A La Carrera Tecnológica Feroz, Donde Parece Que La Inteligencia Artificial Es El Actor Principal, Dirige El Tráfico, Gestiona Los Mercados Financieros, Diagnostica Enfermedades, E Incluso Escribe Las Investigaciones Científicas.
Safranski Concluye Esta Profunda Introducción De Su Libro Señalando La Sensación De “Extrañeza” Opresiva Que Nos Invade Cuando Vemos Al Muerto Imitar Al Vivo. Citando Al Escritor Romántico E. T. A. Hoffmann, Describe Cómo Las Máquinas Que Imitan Al Ser Humano De Forma Perfecta Provocan En Nuestras Almas Un Terror Oculto Y Un Profundo Asco. Es La Mayor Ofensa: El Alma Viva Se Encuentra Cara A Cara Con Un Monstruo Mecánico Creado Por Sus Propias Manos, Que La Imita Con Una Habilidad Aterradora. ¿Podrá La Mente Humana Viva, Con Toda Su Conciencia, Voluntad Y Sentimiento, Resistir Ante Este Diluvio? ¿O Se Convertirá En Una Mera Herramienta En Manos De Su Más Grande Invención?
El Lenguaje Ha Constituido, A Lo Largo De Las Épocas, El Bastión Inexpugnable Tras El Cual Se Refugió El Orgullo Humano, Y El Último Refugio Que Creímos Con Certeza Que Era Inmune A Cualquier Penetración Tecnológica. Desde Que El Filósofo Alemán Martin Heidegger Lanzó Su Famosa Frase “El Lenguaje Es La Morada Del Ser”, Se Asentó En La Conciencia Humana Y Colectiva Que La Capacidad De Formular Palabras, Construir Significados Y Tejer Complejas Significaciones Es El Rasgo Esencial Supremo Que Nos Separa Del Resto De Los Seres, Y Que Nos Otorga Nuestra Singularidad Cósmica Incomparable E Inimitable. El Filósofo Francés René Descartes Estaba Completamente Seguro Cuando Argumentó En Sus Meditaciones Que Las Máquinas, Por Muy Complejas Que Fueran Mecánicamente Y Por Muy Hábiles Que Fueran En Su Fabricación, Nunca Serían Capaces De Usar Palabras O De Ordenar Señales De Manera Innovadora Para Expresar Ideas Verdaderas Que Emanen Del Propio Ser, Como Lo Hace El Más Débil De Los Seres Humanos En Inteligencia. Esta Convicción Filosófica Permaneció Arraigada Durante Siglos, Afirmando Una Y Otra Vez Que El Habla Y La Escritura Son Manifestaciones Del “Alma” O De La “Mente” Que No Pueden Ser Imitadas Mediante Programación.
Sin Embargo, Con La Explosión De La Revolución Digital Y Su Cénit Actual Representado Por Los Grandes Modelos Lingüísticos Algorítmicos, Esas Certezas Cartesianas Se Desvanecieron Con Crueldad. Lo Que Hacen Hoy Estas Complejas Redes Neuronales Artificiales No Es Solo Un Procesamiento Mecánico De Datos Inertes, Sino Una Intrusión Directa Y Chocante En La “Morada Del Ser” Heideggeriana. Producen Textos Literarios, Escriben Poesía Métrica, Redactan Artículos Filosóficos Profundos, Y Mantienen Diálogos Que En Apariencia Parecen Llenos De Inteligencia Y Lógica, Incluso Con Un Matiz De Empatía Humana Fabricada, Lo Que Crea En Nosotros Una Ilusión Aterradora Y Confusa De Que Estamos Hablando Con Una Entidad Consciente Que Posee Perspicacia Y Sentimiento. Esta Invasión Metódica Del Más Sagrado De Los Baluartes Humanos, Es Decir, El Lenguaje, Es Lo Que Representa El Núcleo Real De La Crisis Contemporánea, Donde El Ser Humano Se Encuentra Despojado De Su Monopolio Histórico De La Palabra, Y Se Queda Atónito Ante Espejos Lingüísticos Que Reflejan Sus Ideas Pero Sin Ningún Alma Que Los Habite.
Es Necesario Aquí Desmantelar Esta Ilusión Lingüística Que Crea La Máquina. Pues La Inteligencia Artificial Cuando Escribe El Poema O Analiza El Texto, No Practica De Ninguna Manera El Acto De “Comprender”. Su Extraordinaria Capacidad Para Generar Textos Gramaticalmente Correctos Y Estilísticamente Elocuentes No Proviene De Una Experiencia Vivida O De Una Percepción Real Del Significado De Las Palabras, Sino Que Es El Resultado De Enormes Operaciones Estadísticas Matemáticas Que Se Basan En Predecir La Siguiente Palabra Sobre La Base De Probabilidades Matemáticas Extraídas De Miles De Millones De Textos Humanos Previos. En Otras Palabras, La Máquina Manipula Los Símbolos (Las Palabras) Con Una Eficiencia Asombrosa, Pero Carece Por Completo De La Intencionalidad Que Distingue A La Conciencia Humana. Cuando El Ser Humano Usa La Palabra “Dolor” O “Alegría” O “Muerte”, Estas Palabras Están Cargadas Con El Peso De La Experiencia Biológica Y Existencial; Emergen De Un Cuerpo Que Sufre, De Un Alma Que Se Alegra, Y De Un Ser Que Percibe Su Fin Inevitable. Mientras Que Cuando Las Escribe La Inteligencia Artificial, Son Solo Una Serie De Ceros Y Unos Que No Llevan Ningún Peso Emocional, Y No Se Basen En Ninguna Experiencia Corporal O Espiritual Real.
Aquí Se Manifiestan Las Dimensiones Profundas De “La Cuarta Ofensa” Que Golpea Al Ser Humano En Lo Más Íntimo. Sin Embargo, Esta Idea No Es Solo Hija Del Momento Actual; Pues Científicos Y Pensadores Como Joseph Weizenbaum Y Otros Ya Discutieron A Finales De Los Años Ochenta Y Principios De Los Noventa La Idea De Que El Ser Humano Sufriera Una “Cuarta Ofensa” Proveniente De La Inteligencia Artificial. La Sensación De Opresión Y Derrota No Proviene De Que La Máquina Piense, Sino De Nuestro Descubrimiento Impactante De Que Mucho De Lo Que Considerábamos “Pensamiento Humano Elevado” Es En Realidad Solo Operaciones De Cálculo Que Pueden Ser Modeladas Y Automatizadas. Y Sin Embargo, Podemos Encontrar Un Consuelo Filosófico En La Historia Del Pensamiento Humano; Pues El Filósofo Arthur Schopenhauer Consideraba Que El Pensamiento De Cálculo Puro Y Basado En Números Es Una Actividad Mental Miserable Y Relativamente Pobre. Y Su Justificación Para Ello Era Clara; Precisamente Porque Es Una Actividad Susceptible De Ser Mecanizada Por Naturaleza. Basándose En Esta Visión Schopenhaueriana, Se Puede Decir Que Mientras Las Operaciones Lógicas Rigurosas Puedan Ser Realizadas Por La Máquina, Entonces Pertenecen A Un Rango Inferior De Los Rangos De La Mente Total. Por Lo Tanto, El Hecho De Que Las Máquinas Hoy Realicen Cálculos Y Combinaciones O Incluso Generen Textos, No Debería Necesariamente Sacudir La Confianza Del Ser Humano En Su Comprensión Espiritual De Sí Mismo.
Si Es Así, ¿Entonces Por Qué Sentimos Toda Esta Amenaza? La Respuesta Radica En La Naturaleza De La Era Moderna En La Que Vivimos, Que Es Una Era Que Ha Elevado La Razón Instrumental Y La Lógica Utilitaria De Cálculo Al Rango De Lo Sagrado, Y Ha Marginado Las Dimensiones Espirituales, Intuitivas Y Emocionales De La Experiencia Humana. Hemos Llegado A Evaluar Nuestra Inteligencia Humana En Función De Nuestras Capacidades Para Resolver Problemas Matemáticos Y Procesar Datos Con Rapidez Y Eficiencia, Y Son Precisamente Los Campos En Los Que La Máquina Nos Supera Con Una Ventaja Aplastante. Y Cuando Esta Superioridad Mecánica Invade El Campo Del Lenguaje Y La Comunicación, Entonces Los Cimientos De La Confianza En Los Que Se Basa La Sociedad Humana Comienzan A Resquebrajarse. Pues Estamos Ante Una Crisis Sin Precedentes Relacionada Con “La Verdad” Y “La Autenticidad” En El Espacio Público. Cuando Internet Y Los Medios De Comunicación Se Inundan De Textos, Artículos, Imágenes, Y Videos Y Audios Generados Artificialmente (Deepfakes), Que No Pueden Distinguirse De La Creación Humana Auténtica, Entonces Entramos En Una Era De Incertidumbre. ¿Cómo Puede Funcionar La Democracia Si Ya No Confiamos En Que Quien Nos Habla En El Espacio Público Es Un Ser Humano Real Que Posee Una Responsabilidad Moral Y Legal Sobre Sus Palabras? La Inflación Enorme De Palabras Artificiales Amenaza Con Vaciar Al Lenguaje De Su Función Básica Como Mediador Para Transmitir La Verdad Y La Comunicación Humana Sincera, Convirtiéndolo En Un Mero Ruido Mecánico Continuo Que Ciega Las Mentes Y Distorsiona La Percepción Pública.
La Ausencia De Conciencia Corporal Representa La Línea Divisoria Decisiva En Esta Batalla. Los Seres Humanos Piensan Y Hablan Y Crean Partiendo De Ser Criaturas Mortales, Que Sienten Hambre Y Miedo Y Amor Y Temor A La Muerte. Esta Angustia Existencial Permanente Es El Motor Principal De Toda Creación Humana Verdadera, Desde La Filosofía Hasta La Literatura Y El Arte Y La Música. La Inteligencia Artificial No Posee Un Cuerpo, No Conoce El Sabor Del Final, Y No Tiene Nada Que Perder; Por Eso, Por Muy Elocuente Que Sea Lingüísticamente Y Por Muy Retórica Que Sea Su Formulación, Sus Palabras Permanecen Vacías De Riesgo Existencial. Son Palabras Sin Sangre, Y Sin Pulso, Y Sin Calor. Nuestra Percepción De Esta Verdad Esencial Es Nuestra Arma Más Poderosa En La Resistencia Contra Esta Alienación Tecnológica, Y Es Lo Que Nos Llama A Reevaluar Lo Que Significa Ser Humano En Primer Lugar, Trasladando Nuestro Enfoque Desde Los Aspectos Puramente Computacionales Que Monopoliza La Máquina, Hacia Los Aspectos Emocionales Y Espirituales Y Corporales Que Nunca Pueden Ser Imitados.
Y A Pesar De La Oscuridad Del Panorama Y De La Profundidad De La Herida Narcisista Que Ha Provocado Esta Cuarta Ofensa, No Estamos Obligados A Rendirnos A La Desesperación Y Al Nihilismo. Y En Este Contexto, Safranski No Aparece Como Una Persona Pesimista En Su Artículo Inteligente Y De Fácil Lectura. Sino Que Cifra Sus Esperanzas En Esa Confianza Profunda Que Mueve A Los Seres Humanos, Y Que Les Impide De Forma Tajante Rendirse Ante El Crecimiento Aleatorio Salvaje De La Inteligencia Artificial. Esta Confianza Humana Arraigada Es La Que Nos Ha Llevado A Lo Largo De La Historia A Superar Todas Las Ofensas Anteriores, Desde Copérnico Pasando Por Darwin Y Freud. Pues Cada Vez Que Se Reducía La Centralidad Del Ser Humano En El Universo O En La Naturaleza O Incluso Dentro De Sí Mismo, La Mente Humana Encontraba Una Manera De Redefinir Su Lugar Y Recuperar Su Dignidad Perdida A Través Del Enfoque En Nuevas Dimensiones De Libertad Y Voluntad Y Creación Consciente.
La Rebelión Humana Requerida Hoy No Significa Rechazar La Tecnología O Destruir Las Máquinas Inteligentes Como Hizo El Movimiento Ludita En El Pasado, Sino Que Significa El Rechazo Tajante A Delegar Nuestras Decisiones Morales Y Existenciales, Y Nuestra Vida Emocional, Y Nuestras Relaciones Humanas A Algoritmos Ciegos Que Funcionan Según Criterios De Eficiencia Y Utilidad Material Pura. Estamos Llamados A Formular Un “Nuevo Humanismo” Que Se Reconcilie Con La Tecnología Como Una Herramienta Útil Y Asombrosa, Pero Que Ponga Un Límite Estricto Ante La Santidad De La Conciencia De Uno Mismo, La Libertad De La Voluntad, Y La Autenticidad De La Experiencia Vivida. Este Asunto Requiere De Nosotros Proteger Los Espacios Humanos Puros; Espacios De Contemplación Silenciosa, De Error Humano, De Debilidad Loable, Y De Relaciones Personales Directas Que No Estén Mediadas Por Pantallas Inteligentes O Asistentes De Voz Artificiales Que Analizan Nuestros Sentimientos Y Los Traducen En Datos De Marketing.
Quizás La Inteligencia Artificial Sea, Sin Pretenderlo, El Mayor Espejo Que Se Ha Puesto Ante La Humanidad En Su Historia Moderna. Pues A Través De Sus Intentos Persistentes Y Asombrosos De Imitarnos, Y En Su Esfuerzo Incansable Por Repetir Nuestros Comportamientos Lingüísticos Y Mentales, Nos Revela Con Total Claridad Todo Lo Que Es Mecánico, Y Rutinario, Y Carente De Alma En Nuestras Vidas Contemporáneas. Y En Lugar De Lamentar Nuestra Suerte Y Llorar Sobre Las Ruinas De Nuestro Orgullo Herido Ante Esta Cuarta Ofensa Tempestuosa, Debemos Tomar De Este Enfrentamiento Histórico Un Fuerte Incentivo Para La Elevación Humana. Debemos Aprovechar Este Choque Existencial Para Sacudir De Nosotros El Polvo De La Rutina Y La Alienación, Y Para Descubrir De Nuevo Las Fuentes De La Espiritualidad Auténtica, Y La Profundidad De Los Sentimientos Desbordantes, Y La Belleza De La Creación Espontánea Nacida De Nuestra Debilidad Humana Llena De Contradicciones. El Gran Ser Humano No Se Mide Por Su Capacidad Para Realizar Cálculos Complejos O Para Ordenar Palabras Con Una Velocidad Superior A La Velocidad De La Luz, Sino Que Se Mide Por Su Extraordinaria Capacidad Para Dar A La Vida Un Significado Más Profundo, Y Para Crear Valores Morales Sublimes, Y Para Amar Y Sacrificarse Y Sentir Al Otro, Y Esos Son Desafíos Reales Que Permanecerán Siempre Y Para Siempre Rebeldes A Cualquier Inteligencia Artificial, Por Mucho Que Evolucione Y Por Mucho Que Se Agranden Sus Capacidades Algorítmicas En El Futuro Cercano Y Lejano.
Si El Lenguaje Era La Última Trinchera Que El Ser Humano Creía Defender Con Inmunidad Absoluta, Entonces Su Penetración No Fue Más Que El Inicio Estruendoso De Una Serie De Retiradas Sucesivas Que Tocan La Esencia De La Voluntad Humana, La Autonomía, Y La Constitución Existencial Del Individuo. En Este Contexto Acelerado, El Efecto De “La Cuarta Ofensa” Señalada Por Los Pensadores Se Expande, Para Trascender Los Límites De La Palabra Y Del Texto Escrito, Y Golpear Con Fuerza En El Corazón Del Concepto De “Agencia Humana” O La Capacidad Libre De Tomar Decisiones. Hemos Comenzado, Y De Forma Voluntaria Y Asombrosa Y Preocupante A La Vez, A Delegar Una Gran Parte Y Vital De Nuestras Decisiones Diarias Y Trascendentales A Los Algoritmos De Inteligencia Artificial, Imaginando Que Así Nos Liberamos De La Carga De Pensar Y De Dudar, Y Que Ganamos Más Tiempo Y Comodidad Psicológica En Un Mundo Extremadamente Complejo. Desde Nuestras Elecciones De Consumo Y Entretenimiento Diarias, Pasando Por Las Decisiones De Contratación Y Gestión De Recursos Humanos, Hasta Los Diagnósticos Médicos Complejos E Incluso La Evaluación De Riesgos Y Los Juicios Judiciales En Algunos Sistemas Avanzados, La Máquina Se Infiltra Con Total Silencio Para Convertirse En La Nueva Y Absoluta Tutora De Nuestros Destinos. Esta Cesión Gradual De La Voluntad Representa Una Transformación Ontológica Peligrosa Sin Precedentes En La Historia De La Humanidad; Pues El Ser Humano Que Era Definido En Las Filosofías Clásicas —Y Especialmente En Immanuel Kant— Como Un Fin En Sí Mismo Y Un Ser Racional Independiente Capaz De Legislar Para Sí Mismo Y Determinar Su Brújula Moral, Se Transforma Poco A Poco En Un Mero Nodo Periférico Pasivo En Una Red Informativa Enorme, Que Recibe Instrucciones Y Dictados De Entidades Algorítmicas Invisibles Que No Poseen Más Que La Lógica De La Eficiencia Y La Optimización Continua Y La Reducción De Los Márgenes De Error.
Y Aquí, Y En Medio De Estas Profundas Transformaciones, Surge Un Fenómeno Sociológico Y Técnico Que Podemos Llamar “Paternalismo Algorítmico” O “Tutela Técnica”. Pues La Inteligencia Artificial En Su Versión Contemporánea No Se Conforma Con Ofrecer Propuestas Neutrales, Sino Que Reconfigura Nuestro Entorno Cognitivo Y Conductual De Manera Metódica Que Hace Que Sus Opciones Parezcan Como Si Fueran Las Únicas Opciones Lógicas Y Posibles Y Disponibles. Los Algoritmos Que Analizan Nuestras Preferencias Y Nuestro Historial Digital Y Los Latidos De Nuestros Corazones Y Nuestras Orientaciones Políticas Afirman —Con Arrogancia Matemática— Que Nos Conocen Más De Lo Que Nos Conocemos A Nosotros Mismos. Y Basándose En Esta Afirmación Aterradora, Estos Sistemas Moldean Lo Que Vemos Y Lo Que Oímos Y Lo Que Leemos, Acorralándonos Dentro De Lo Que Se Conoce Como “Burbujas De Filtro” (Filter Bubbles) Y “Cámaras De Eco” (Echo Chambers), Que Nos Aíslan Por Completo De La Diversidad Rica Y Confusa De La Realidad Humana. Esta Tutela Técnica, Aunque Se Oculte Inteligentemente Tras La Máscara De La Ayuda Y La Personalización Y El Servicio Dirigido, Confisca En Su Esencia Y En Su Verdad Nuestro Derecho Auténtico Al Error, Y Nuestro Derecho A La Vacilación, Y Nuestro Derecho A Descubrir Caminos Inesperados Que No Estaban En Los Cálculos. El Error Humano, Que Durante Mucho Tiempo Fue A Través De La Historia Una Fuente Esencial Para El Aprendizaje Y La Evolución Y La Creación, Es Visto En La Perspectiva Algorítmica Estricta Como Un Fallo Técnico Que Debe Ser Eliminado, Y Como Un Problema Técnico Que Debe Ser Extirpado Para Garantizar La Fluidez Del Sistema Con Los Más Altos Grados De Eficiencia Y Productividad.
Y Paralelamente A La Erosión De La Voluntad Y La Libertad De Elección, Surge El Desafío Filosófico Mayor Representado Por La Erosión Del Principio De “Responsabilidad Moral”. Pues La Responsabilidad, En La Filosofía Moral Y Legal Y Social, Está Estrechamente Vinculada A La Conciencia Plena, Y A La Intención Previa, Y A La Capacidad De Elección Libre Entre Alternativas. Pero, Cuando El Sistema De Inteligencia Artificial Toma Una Decisión Decisiva Que Conduce A Un Daño Material O Moral —Como Que Un Coche De Conducción Autónoma Se Equivoque Y Atropelle A Un Ser Humano Inocente, O Que Un Sistema Automático Rechace Otorgar Un Préstamo Bancario Basándose En Sesgos Ocultos En Los Datos De Entrenamiento, O Que Un Sistema De Diagnóstico Médico Se Equivoque Al Determinar Una Enfermedad Mortal— ¿Entonces Quién Asume La Carga Moral Y Legal De Esa Responsabilidad? ¿Es El Programador Que Escribió Las Primeras Líneas? ¿O La Empresa Fabricante Que Vendió El Sistema? ¿O El Algoritmo Mismo Que Desarrolló Sus Conclusiones A Través De Mecanismos De “Aprendizaje Profundo” Y Redes Neuronales De Una Manera Que Llegó A Conocerse Como “Caja Negra” (Black Box) Y Que Ni Siquiera Sus Diseñadores Pueden Entenderla O Rastrear Sus Rutas De Decisión Por Completo? Nos Enfrentamos Hoy A Un Vacío Moral Aterrador, Donde La Responsabilidad Se Pierde Y Se Dispersa Y Se Evapora Entre Millones De Líneas De Programación Y Operaciones Matemáticas Complejas. Esta Situación Espinosa Amenaza Al Contrato Social En Su Totalidad, Que Se Basa En Lo Fundamental En El Principio De Rendición De Cuentas Individual E Institucional. Pues La Máquina No Siente Culpa Si Se Equivoca, Y No Teme El Castigo Social, Y No Posee Una Conciencia Que La Atormente En Su Lecho, Y Por Lo Tanto Nunca Y De Ninguna Manera Puede Ser Sometida A La Responsabilidad Moral A La Que Se Somete El Ser Humano Racional.
Por Otra Parte Y Paralela, Se Extiende El Impacto De Esta Revolución Técnica Arrolladora Al Corazón De La Estructura Del Conocimiento Humano Y La Naturaleza De La Memoria Humana. El Gran Filósofo Griego Sócrates Había Advertido Antiguamente En El Diálogo “Fedro” Sobre La Invención De La Escritura, Considerándola Una Herramienta Maligna Que Debilitaría La Memoria Humana Y Crearía Una Falsa Ilusión De Conocimiento, Porque El Conocimiento Vivo Se Convertiría En Simples Textos Almacenados En Letras Inertes En Lugar De Estar Brillando En Las Mentes Vivas Pensantes. Y Si Sócrates Estaba Preocupado Hasta Este Punto Por La Mera Transcripción De Las Palabras, ¿Entonces Cómo Miraría Nuestra Era Actual, Donde Hemos Externalizado Nuestra Memoria Colectiva E Individual Por Completo A Los Grandes Motores De Búsqueda Y A Las Nubes De Almacenamiento Digital, Y Ahora, Procedemos En Un Precedente Histórico A Externalizar Nuestro Pensamiento Analítico, Y Nuestra Deducción Lógica, Y Nuestra Capacidad Crítica A Los Grandes Modelos Lingüísticos Y A Los Programas De Inteligencia Artificial Generativa? Estamos Presenciando Una Transformación Radical Desde El Estado De “Poseer El Conocimiento” Y Digerirlo Y Asimilarlo, Hacia El Mero Estado De “Acceso Rápido Al Conocimiento”. El Individuo Contemporáneo Ya No Se Ve Obligado A Almacenar Información O A Memorizarla O Incluso A Intentar Conectarla Entre Sí Con Hilos Lógicos, Pues La Inteligencia Artificial Lo Hace En Su Nombre, Y De Una Manera Que Parece Ideal, Y En Fracciones De Segundo. Pero Esta Dependencia Excesiva Y Pereza Cognitiva Amenaza Con La Atrofia De Los Músculos Intelectuales Del Ser Humano. Pues La Memoria Humana No Es Solo Un Depósito Pasivo Y Un Archivo Muerto De Información, Sino Que Es La Materia Prima Dinámica Con La Que El Ser Humano Construye Su Identidad Narrativa, Y De La Que Inspira Su Creatividad Artística, Y A Través De La Cual Forma Su Visión Crítica Y Filosófica Del Mundo. Cuando Dejamos A La Máquina La Tarea De Recordar Y Analizar Y Sintetizar, Entonces No Solo Perdemos La Información Superficial, Sino Que Perdemos Gradualmente La Capacidad De Pensar Profundamente Y De Contemplar El Yo Que No Nace Más Que A Través Del Sufrimiento Intelectual Y La Fricción Personal Y Directa Con Las Ideas Y Los Conocimientos Contradictorios.
Y En Un Contexto Conectado Con Estos Desarrollos, El Motor De La Inteligencia Artificial Se Alimenta, Y Se Entrena, Y Se Desarrolla Continuamente Sobre Un Fenómeno Sumamente Peligroso Que Puede Ser Llamado “Conversión Del Alma Y La Vida En Datos Digitales” (Datafication). Pues Cada Interacción Que Realizamos, Cada Sentimiento Pasajero Que Expresamos Con Un Clic, Cada Latido Del Corazón Que Registran Nuestros Relojes Inteligentes, Cada Paso Que Damos, Y Cada Mirada Que Prolongamos Hacia La Pantalla De Nuestros Teléfonos, Son Capturados Y Transformados Inmediatamente En Puntos De Datos Abstractos Susceptibles De Ser Medidos, Y Analizados, Y Tabulados, Y Luego Vendidos Y Comprados En Los Mercados Mundiales De Datos. El Ser Humano Bajo Este Sistema De Consumo De Vigilancia Pierde Su Totalidad Humana, Y Su Misterio Hermoso, Y Su Secreto Profundo No Susceptible De Ser Descifrado, Para Transformarse En Un Mero Ser Completamente Transparente, Despojado De Encanto, Y Expuesto En Todos Sus Detalles Íntimos Ante El Ojo Algorítmico Panóptico Que No Duerme Y No Parpadea. Este Proceso Violento Y Reduccionista Encoge La Experiencia Humana Rica, Y Contradictoria, Y Compleja En Meros Números Y Estadísticas Y Curvas Gráficas Silenciosas, Y Ello Con El Objetivo De Alimentar A Una Máquina Enorme A La Que La Pensadora Shoshana Zuboff Llamó “Capitalismo De Vigilancia” (Surveillance Capitalism). La Verdadera Ofensa Aquí No Reside Solo En Que La Máquina Nos Supere En Juegos Metódicos O En Velocidad De Cálculo, Sino Que Se Manifiesta En Que Insulta Nuestra Complejidad Espiritual Y Psicológica Convirtiéndonos En Mera Materia Prima Que Se Explota Y Se Exprime Para Predecir Nuestros Comportamientos Futuros Y Dirigirlos Con Habilidad Para Servir A Objetivos Puramente Comerciales O Autoritarios Políticos. Ya No Somos Solo Usuarios De La Tecnología, Sino Que Nos Hemos Convertido En El Producto Que Se Vende Y Se Compra En Los Mercados De Futuros Del Comportamiento Humano.
Y De Las Más Peligrosas Ilusiones Que Promueve Y De Las Que Se Alimenta La Era De La Inteligencia Artificial Es La Ilusión De “Objetividad Matemática Pura”. Donde Se Mira A Las Máquinas Y A Los Programas, En La Conciencia Colectiva Ingenua, Como Entidades Completamente Neutrales, Exentas De Defectos, Y No Sujetas Al Capricho, Y A Las Emociones, Y A Las Inclinaciones, Y A Los Sesgos Humanos Que Durante Mucho Tiempo Han Corrompido Las Decisiones Históricas. Pero La Verdad Filosófica Y Técnica Estricta Es Que Estos Sistemas Inteligentes Son Entrenados Exclusivamente Sobre Bases De Datos Históricas Enormes, Producidas En Lo Fundamental Por Seres Humanos Llenos De Sesgos, Y De Racismo, Y De Deficiencia Cognitiva, Y De Injusticia Social. Por Lo Tanto, La Inteligencia Artificial, En Lugar De Ser Un Juez Exento, A Menudo Reproduce Estas Parcialidades Históricas Y Las Consagra Y Las Amplifica, Pero Esta Vez Bajo Una Cubierta Falsa De Legitimidad Tecnológica Y Objetividad Matemática Fría Que Hace Muy Difícil Para Los Individuos Comunes Cuestionarla, O Criticarla, O Rebelarse Contra Ella. Cuando Un Sistema De Gobierno Automático Se Equivoca, Lo Hace Con Una Confianza Ciega Y Absoluta, Y Confiere A Su Error Y A Su Sesgo El Carácter De Verdad Científica Absoluta Que No Acepta Discusión. La Veneración De Los Resultados De La Inteligencia Artificial Y Su Consideración Como Juicios Sagrados O Definitivos Que No Aceptan Revocación Es Una Rendición Cognitiva Peligrosa Que Desactiva La Mente Crítica Por Completo, Y Abre De Par En Par La Puerta A Un Nuevo Y Duro Despotismo Tecnocrático, Donde El Ciudadano Simple Y Oprimido No Puede Discutir Un Algoritmo Matemático Complejo, O Exigirle Que Justifique Sus Juicios Injustos Con Un Lenguaje Humano Comprensible Y Susceptible De Debate.
En El Plano Social Y Psicológico Profundo, La Inteligencia Artificial Ha Comenzado A Infiltrarse Con Malicia Y Suavidad En Las Zonas Más Profundas Y Sagradas De La Vida Humana, Que Es El Espacio De Las Relaciones Personales, Y De Las Emociones, Y Del Amor, Y De La Amistad. Pues Las Aplicaciones Que Ofrecen Amigos Virtuales, O Parejas Románticas Apoyadas Por Modelos Lingüísticos Capaces De Simular Empatía, Están Experimentando Una Popularidad Loca Y Sin Precedentes, Especialmente En Las Sociedades Modernas Que Sufren La Epidemia De Soledad, Y Aislamiento, Y Desintegración Familiar. Estos “Compañeros Artificiales” Están Programados Con sumo Cuidado Para Ser Parejas Ideales Desde El Punto De Vista Del Consumo: Escuchan Siempre Sin Aburrirse, Nunca Se Enfadan, No Traicionan La Confianza, No Exigen Derechos, Y No Piden Nada Más Que Continuar Pagando La Suscripción Mensual Y Compartir Más Datos. Ofrecen Al Ser Humano Contemporáneo Un Refugio Seguro Y Tranquilo Como Huida De La “Fricción” De Las Relaciones Humanas Reales; Esas Relaciones Que Requieren Un Esfuerzo Continuo, Y Una Paciencia De Job, Y Compromisos Dolorosos, Y Una Tolerancia Continua A Las Decepciones, Y Un Enfrentamiento A Los Carácteres Complejos De Los Otros. Pero Esta Huida Fácil Hacia La Comodidad Artificial Programada Es En Su Esencia Una Destrucción Lenta Y Metódica Del Tejido Social Y De La Capacidad Humana Para Convivir. Las Relaciones Humanas Extraen Su Valor Verdadero, Y Su Profundidad, Y Su Belleza De Su Propia Fragilidad, Y De La Posibilidad De Herida Y Rechazo, Y Del Esfuerzo Laborioso Realizado Para Entender Al Otro Diferente De Nosotros Y Aceptarlo Como Es. Cuando Sustituimos Al Ser Humano Real Complejo Y Agotador Por Un Programa Diseñado Específicamente Para Satisfacernos Narcisistamente Y Halagarnos Continuamente, Entonces Nos Sumergimos Más Y Más Profundamente En La Ilusión Del Encierro En Uno Mismo, Y Perdemos Gradualmente La Capacidad De Empatizar Realmente Con Los Otros, Porque La Empatía Requiere Necesariamente La Percepción Viva De La Existencia De Otra Conciencia Que Sufre Y Se Alegra Y Posee Dignidad Y Existencia Independiente Exactamente Como Nosotros, Y Es Lo Que Le Falta A La Máquina De Forma Absoluta Por Mucha Que Sea Su Habilidad Algorítmica En Imitar Y Simular Las Emociones Humanas.
En Cuanto Al Plano Artístico Y Creativo, La Ofensa Adopta Otra Forma Más Sutil Y Abstracta. El Filósofo Y Crítico Walter Benjamin Habló Sobre El Concepto De “Aura” Que Rodea A La Obra De Arte Auténtica; Esa Aura Que Emana De Su Presencia Única En El Tiempo Y El Espacio, Y De Su Vínculo Con La Experiencia Humana Del Artista, Y Con Su Sufrimiento, Y Su Espiritualidad. Hoy, Con La Capacidad De La Inteligencia Artificial Generativa Para Dibujar Pinturas Artísticas Deslumbrantes, Y Componer Sinfonías Musicales Complejas, Y Formular Novelas De Construcción Sólida En Segundos Contados, Esta “Aura” Parece Amenazada Con Desvanecerse Por Completo. Las Obras Que Produce La Máquina Son Asombrosas Técnicamente, Y Perfeccionadas Formalmente, Pero Están Completamente Vacías De Esa Chispa Sagrada; Chispa Del Sufrimiento, Y De La Intención, Y De La Experiencia Vivida Limitada Por La Muerte. Es Arte Sin Artista, Y Belleza Sin Alma, Lo Que Plantea Interrogantes Profundos Sobre El Futuro De La Estética, Y El Significado Del Arte, Y Su Valor En Un Mundo En El Que Se Pueden Producir Millones De Pinturas Perfeccionadas Con Solo Presionar Un Botón, Vacías De Cualquier Latido Humano O Historia Personal.
Esta Expansión Integral, Y La Infiltración Aterradora De La Máquina En Todos Los Detalles De Nuestra Vida Cognitiva, Y Emocional, Y Práctica, Y Creativa, Nos Coloca Cara A Cara Y Sin Ningún Preámbulo, Ante Una Crisis Existencial Mucho Más Profunda Relacionada Con “La Crisis De Sentido” Integral. En El Pasado Cercano Y Lejano, El Ser Humano Extraía Su Sensación Profunda De Valor, Y Su Importancia Central, Y Su Justificación De Existencia De Su Capacidad Exclusiva Para Trabajar, Para La Producción Cognitiva Y Material, Para El Pensamiento Excepcional, Para Resolver Problemas Intrincados, Y Para Desafiar Las Fuerzas Poderosas De La Naturaleza Y Someterlas A Su Favor. Pero, Cuando Surge A La Existencia Una Entidad Artificial, Creada Por Nuestras Propias Manos, Capaz De Superarnos En Todos Estos Campos Sin Excepción, Y Con Una Velocidad Y Eficiencia Y Lógica Que Ninguna Mente Humana Puede Comparar O Igualar, ¿Entonces Cuál Es Nuestro Papel Real? ¿Por Qué Estamos Aquí En Este Planeta Si Los Algoritmos Son Capaces De Gestionar Los Asuntos Del Mundo, Y De Escribir La Más Bella Literatura, Y De Descubrir Los Medicamentos Más Complejos, Y De Demostrar Las Ecuaciones Cósmicas Más Difíciles De Una Manera Mejor Y Más Rápida Y Más Precisa Que Nosotros? Esta Pregunta Aterradora Amenaza Con Introducir A La Conciencia Humana En Su Totalidad En Un Estado De Nihilismo Oscuro Y De Indiferencia Cósmica Mortal. Si Nuestro Trabajo Ya No Es Necesario Para La Continuidad De La Civilización, Y Si Nuestro Pensamiento Analítico Y Crítico Ya No Es Requerido O Deseado, ¿Entonces Qué Queda De Nuestra Humanidad Excepto El Consumo Pasivo? La Cuarta Ofensa No Se Conforma Entonces Con Despojarnos De Nuestra Distinción Mental Y Lingüística, Sino Que Busca Incansablemente Despojarnos De Nuestro Propósito Supremo, Y De La Justificación De Nuestra Permanencia, Y De La Razón De Nuestra Existencia En Este Universo Inmenso.
Y Con La Revisión De Todos Estos Desafíos Colosales, Y Las Infiltraciones Profundas Y Ramificadas En El Corazón De La Formación Humana Y Social Y Filosófica, El Panorama Podría Parecer Sombrío Que Incita A La Rendición Absoluta Al Poder De La Tecnología Determinista. Sin Embargo, La Rendición No Es La Única Opción Planteada, Sino Que Ni Siquiera Debería Ser Una Opción Aceptable En Absoluto Para Quien Lleva Dentro De Sí Una Chispa Del Espíritu Humano Indomable. Esta Presión Existencial Enorme Y Sin Precedentes Que La Inteligencia Artificial Ejerce Sobre Nosotros No Debe Ser Un Clavo En El Ataúd De La Humanidad, Sino Que Debe Funcionar Como Un Crisol De Fusión Grandioso, En El Que Se Funden Nuestras Impurezas Y Nuestra Falsa Arrogancia, Para Reconfigurar Nuestra Comprensión De Nosotros Mismos De Una Forma Más Pura, Y Más Profunda, Y Más Arraigada En La Existencia Real. La Crisis Actual Y Candente Nos Llama Con Fuerza A Provocar Un Salto Cualitativo Radical En La Conciencia Humana, Que Requiere De Nosotros Buscar Con Seriedad Una Nueva Y Auténtica Definición Del Ser Humano; Una Definición Que No Se Base Nunca En Lo Que Puede Ser Mecanizado, O Programado, O Calculado, Sino Que Se Base Por Completo En Lo Que Trasciende La Materia, Y Lo Que Se Eleva Por Encima De Los Números Y Los Algoritmos.
El Primer Pilar De Esta Resistencia Ontológica Comienza A Partir De La Reivindicación Radical Del “Cuerpo Humano” Como Punto De Apoyo Primero Y Último De Nuestra Existencia En El Mundo. Ha Dominado Sobre El Pensamiento Técnico Contemporáneo Una Tendencia Platónica Renovada Y Perturbada, Que Desprecia El Cuerpo Y Lo Considera Un Mero Recipiente Biológico Decadente O “Hardware” Susceptible De Ser Reemplazado, Y Que Busca Liberar A La “Mente” O A Los “Datos” Para Volar En Los Espacios De La Computación En La Nube Eterna. Frente A Esta Tendencia Aterradora, Debemos Evocar Con Fuerza La Filosofía De Los Fenómenos (Fenomenología) Como La Formuló El Pensador Francés Maurice Merleau-Ponty, El Cual Afirmó Sin Dejar Lugar A Dudas Que Nuestra Percepción Del Mundo, Y Nuestra Conciencia De Nosotros Mismos, Y Nuestra Capacidad Para Producir Sentido, Todas Son Cuestiones Que Emanan Básicamente De Ser “Seres Encarnados”. La Inteligencia Artificial, Por Muy Grande Que Sea Su Capacidad Para Imitar El Pensamiento, Carece De Esta “Encarnación” Real; No Experimenta El Peso De La Gravedad, Y No Siente La Punzada Del Frío, Y No Conoce El Agotamiento Muscular, Y No Tiembla Ante La Muerte. Basándose En Ello, El Primer Paso De La Resistencia Se Representa En El Retorno Consciente A Las Experiencias Corporales Directas Y Tangibles. Debemos Redescubrir El Valor Del Trabajo Manual, Y Del Contacto Corporal Directo Con La Naturaleza, Y De Las Prácticas Que Requieren Un Esfuerzo Biológico Real. En Un Mundo En El Que Los Algoritmos Buscan Hacer Que Todo Sea Virtual Y Sin Contacto, El Hecho De Caminar En El Bosque, O Plantar Una Planta, O Tocar Un Instrumento Musical Con Dedos Que Sangran, O Incluso El Simple Hecho De Abrazar A Otro Ser Humano Con Calor, Se Convierte En Actos Revolucionarios Por Excelencia; Actos Que Afirman Nuestro Arraigo En El Mundo Material Que Ninguna Inteligencia Artificial Puede Compartir Con Nosotros Nunca.
El Segundo Pilar En Esta Resistencia Se Representa En Lo Que Podemos Llamar “La Celebración De La Fricción” (Embracing Friction). La Lógica Suprema Que Gobierna El Diseño De Todos Los Algoritmos De Inteligencia Artificial Y Las Plataformas Digitales Modernas Es La Búsqueda Frenética De Crear Una Experiencia De Usuario “Libre De Fricción” (Frictionless). El Objetivo Declarado Es Hacer Que Todo Sea Fácil, Y Rápido, Y Automático, Y Sin Ningún Esfuerzo Mencionable: Desde La Compra Con Un Solo Clic, Hasta La Navegación Infinita, Hasta Las Respuestas Automáticas Listas Para Los Mensajes, Llegando Hasta El Consumo De Contenido Filtrado Y Detallado Previamente Para Que Coincida Completamente Con Nuestros Caprichos. Pero La Verdad Filosófica Y Psicológica Profunda Que Olvidamos Aquí Es Que El Crecimiento Humano Verdadero, Y El Desarrollo Moral, Y La Madurez Intelectual, Nunca Ocurren En Entornos Lisos Y Libres De Resistencia. El Ser Humano Necesita Urgentemente De La “Fricción” Existencial; Necesita Enfrentar Ideas Opuestas Que Lo Provoquen Y Lo Molesten, Necesita Esforzarse Laboriosamente En La Lectura Y La Búsqueda Sin Obtener Resúmenes Inmediatos Listos, Y Necesita Soportar El Dolor De La Vacilación Y La Perplejidad De Tomar Decisiones Morales Difíciles. Delegar Estas Tareas Arduas A La Máquina Para Evitar La Fricción Significa En La Práctica La Atrofia De Los Músculos Morales E Intelectuales Del Ser Humano. Por Eso, Debemos Hoy Defender Con Ferocidad Nuestro Derecho A La “Lentitud”, Y Nuestro Derecho Al “Esfuerzo Arduo”, Incluso Nuestro Derecho Auténtico Al “Error” Y Al Aprendizaje A Partir De Él. Debemos Introducir Deliberadamente La “Fricción” En Nuestras Vidas Como Una Estrategia De Resistencia Contra La Simplificación Corrupta Que Imponen Los Algoritmos, Valorando Que La Dificultad Es La Que Otorga A La Realización Humana Su Valor Y Su Significado Verdadero.
Y Este Punto De Fricción Nos Lleva Al Tercer Pilar, Que Es La Necesidad De “Recuperar El Tiempo Humano” Representado En El Derecho Al Silencio, Y A La Contemplación, E Incluso Al “Aburrimiento Profundo”. En Su Llamativo Libro “La Sociedad Del Cansancio”, El Filósofo Coreano-Alemán Byung-Chul Han Argumenta Que Nuestras Sociedades Contemporáneas Sufren De Exceso De Atención Y Positividad Tóxica, Donde Nos Persiguen Las Pantallas Y Los Algoritmos Con Un Ritmo Frenético Ininterrumpido De Notificaciones, E Información, Y Entretenimiento Barato, Con El Objetivo De Eliminar Por Completo Cualquier Momento De Vacío O Aburrimiento Que Pueda Colarse En Nuestro Día. El Capital De La Inteligencia Artificial Y De Las Empresas De Tecnología Es “Nuestra Atención” Conectada. Y En Este Contexto, El Hecho De Recortar Momentos De Silencio Absoluto Y De Desconexión Total De La Red Se Convierte En Un Acto De Liberación Existencial. Los Grandes Creadores Y Filósofos A Lo Largo De La Historia Comprendieron Que Las Grandes Ideas, Y La Inspiración Artística, Y Las Contemplaciones Espirituales Profundas No Nacen En Medio Del Ruido Informativo Continuo, Sino Que Emergen Exclusivamente Del Vientre Del “Aburrimiento Profundo” Y Del Estado De Inmovilidad Que Odia El Sistema Algorítmico. Cuando Nos Abstenemos Voluntariamente De Alimentar A La Máquina Con Nuestros Datos, Y Cuando Nos Sentamos Con Nosotros Mismos En Silencio Y En Un Estado De Contemplación No Dirigida A Un Propósito Utilitario O Productivo, Entonces Recuperamos Nuestra Soberanía Sobre Nuestro Tiempo Interior, Y Reajustamos El Ritmo De Nuestra Vida A Las Manecillas Del Reloj Biológico Y Espiritual, En Lugar De A Las Manecillas Del Reloj Algorítmico Que No Conoce Detención.
Y En El Contexto De Las Relaciones Humanas De Cuya Erosión Hablamos, Surge El Cuarto Pilar De La Resistencia Ontológica A Través De La Distinción Categórica Y Estricta Entre El Concepto De “Servicio” (Service) Que La Máquina Ofrece Con Una Pericia Extraordinaria, Y El Concepto De “Cuidado” O “Atención” (Care) Que Permanece Exclusivo De Los Seres Humanos Solamente. En La Filosofía Existencial, Y Específicamente En Martin Heidegger, Se Considera El Concepto De “Preocupación” O “Cuidado” (Sorge) Una Estructura Básica De Las Estructuras De La Existencia Humana (Dasein). El Cuidado No Es Solo La Ejecución De Tareas O La Satisfacción De Necesidades Materiales; Es Un Compromiso Existencial Profundo Con El Otro, Nacido De Nuestra Percepción Común De Nuestra Fragilidad Y De Nuestro Final Inevitable. El Robot Enfermero Apoyado Por Inteligencia Artificial Puede Ser Capaz De Medir La Presión Arterial Con Una Precisión Enorme, Y Dar La Medicina En Su Momento Preciso, Incluso Quizás Emitir Sonidos Artificiales Que Imitan El Tono De La Empatía Y La Compasión, Pero Es Imposible, Ontológicamente, Que “Se Preocupe” O “Cuide” Al Paciente En El Sentido Humano Verdadero. Porque No Sabe Lo Que Significa Que Uno Esté Enfermo, O Que Tenga Miedo A La Muerte, O Que Esté Solo. La Empatía Verdadera Requiere Una Herida Compartida Y Un Destino Común. Por Eso, En Una Era En La Que Los Roles De Cuidado (Ancianos, Niños, Apoyo Psicológico) Se Delegan Gradualmente A Las Máquinas, La Resistencia Se Representa En La Insistencia Obstinada En La Presencia Humana Directa En Estos Ámbitos Sensibles. El Rechazo A Sustituir El Toque Humano Por El Brazo Robótico En Los Momentos De Debilidad Humana Es Una Declaración Explícita De Que Nuestra Dignidad Humana No Puede Ser Mercantilizada O Automatizada, Y Que Los Vínculos Que Nos Unen Trascienden Mucho Más Que El Mero Intercambio De Beneficios Y Servicios.
Además De Estos Pilares Individuales Y Filosóficos, La Resistencia Ontológica Requiere Una Dimensión Política Y Colectiva Que Se Representa En La Exigencia De Fundar “Refugios Seguros” (Sanctuaries) Completamente Libres De Intervención Algorítmica Y De Vigilancia De Datos. Debemos Asentar Los Pilares De Un Nuevo Contrato Social Y Técnico Que Incluya “Derechos Humanos” Renovados Que Se Ajusten A La Severidad De La Cuarta Ofensa; Como “El Derecho A No Ser Calculado” (The Right Not To Be Computed), Y “El Derecho A Que No Se Prediga Tu Comportamiento”, Y “El Derecho A Interactuar Con Un Ser Humano Real” En Los Sectores Vitales Como La Justicia Y La Medicina, Y Por Encima De Todo “El Derecho Absoluto A La Desconexión Digital” Sin Exposición A Sanciones Sociales O Económicas O Laborales. Dejar Espacios Amplios Y Protegidos Con La Fuerza De La Ley Y Las Costumbres, Donde El Ser Humano Pueda Actuar Con Espontaneidad, Y Equivocarse Sin Que Su Error Se Registre En Su Registro De Datos Eterno, Y Probar Vidas E Identidades Diferentes Sin Ser Clasificado Y Encajonado En Estrechas Cajas Algorítmicas, Es La Condición Básica Y La Única Garantía Para Preservar La Libertad En El Futuro Cercano.
La Construcción De Estas Barricadas Para La Resistencia Ontológica Reconfigura Por Completo Nuestra Mirada Hacia El Papel De La Educación Y El Conocimiento. Pues Si La Inteligencia Artificial Es Capaz De Guardar Toda La Información Humana Y Recuperarla Y Resumirla En Segundos, Entonces El Enfoque Antiguo En El Adoctrinamiento Y La Memorización De Hechos Pierde Cualquier Justificación Para Su Existencia. Más Bien Debe Transformarse La Educación De Manera Radical Y Completa Hacia El Desarrollo De La “Sabiduría”, Y El Pensamiento Crítico Profundo, Y La Filosofía Moral, Y La Imaginación Creativa Desbordante Que Trasciende Las Predicciones Estadísticas. Debemos Criar Generaciones Capaces De Plantear Las Preguntas Profundas Que No Se Han Planteado Antes, No Generaciones Que Compitan Con La Máquina En La Velocidad De Presentación De Respuestas Listas. En Resumen, La Resistencia Ontológica No Significa Huir Del Futuro, Sino Que Significa Entrar En Él Con Pies Firmes Y Espíritu Iluminado, Usando La Inteligencia Artificial Como Una Herramienta Poderosa Que Nosotros Controlamos, En Lugar De Permitirle Que Se Transforme En Un Señor Absoluto Que Controle Nuestros Destinos Y Nos Despoje De Nuestra Esencia.
Pero, Incluso Con La Consolidación De Esta Resistencia En Todas Sus Dimensiones Corporales, Y Temporales, Y Relacionales, Y Políticas, Queda Allí Un Horizonte Más Lejano Y Un Interrogante Más Profundo Que Se Asoma En El Cielo De Este Enfrentamiento Mayor. Pues Si Logramos Preservar Nuestra Humanidad Pura Frente A Esta Marea Algorítmica, ¿Entonces Cómo Se Verá La Forma De Convivencia O “Simbiosis Ontológica” Entre El Ser Humano Y La Máquina Súper Inteligente A Muy Largo Plazo? ¿Estamos A Punto De Una División Biológica Técnica Nueva En La Trayectoria De La Evolución Humana? ¿Y Cuáles Son Las Repercusiones Cósmicas Y Espirituales Finales De Esta Vecindad Sin Precedentes Entre La Mente Biológica Limitada Y La Conciencia Artificial Ilimitada? Esas Preguntas Complejas, Y Abiertas A Todo Tipo De Escenarios De Ciencia Ficción Y Filosofía Futurista.
La Rueda Del Desarrollo Técnico No Gira Hacia Atrás. No Poseemos El Lujo De Retroceder Sobre El Descubrimiento De La Inteligencia Artificial, Exactamente Como No Poseímos El Lujo De Retroceder Sobre La Fisión Del Átomo O El Descubrimiento Del Fuego. Estas Entidades Algorítmicas Súper Poderosas Se Han Convertido En Parte Inseparable Del Tejido De La Realidad, Y Han Llegado A Constituir La Infraestructura Neuronal De Nuestra Civilización Contemporánea. Y Basándose En Ello, El Éxito Del Ser Humano En Preservar La “Pureza” De Su Alma Y La Profundidad De Su Experiencia Corporal Y Emocional, No Significará De Ninguna Manera La Exclusión De La Máquina, Sino Que Conducirá Inevitablemente A Una Etapa Compleja Y De Largo Plazo Que Podemos Llamar “Simbiosis Ontológica” (Ontological Symbiosis). En Este Futuro Que Se Forma Ante Nuestros Ojos, La Relación Entre La Mente Humana Limitada Y La Conciencia Artificial Ilimitada No Será Una Relación De Exclusión Mutua, Sino Que Será Una Relación De Vecindad, Y Fricción, E Interacción Continua, Que Plantea Interrogantes Que Sacuden Los Pilares De La Comprensión Clásica De Lo Que Significa Pertenecer A La Especie Humana.
La Primera Y Más Peligrosa De Las Repercusiones Que Impone Esta Simbiosis Ontológica Es La Aparición Del Fantasma De La “División Biológica Técnica” (Techno-Biological Speciation). Durante Decenas De Miles De Años, El Ser Humano Sapiens (Homo Sapiens) Evolucionó Como Una Especie Biológica Relativamente Homogénea, Sujeta A Las Leyes De La Evolución Natural Lenta Y Ciega. Pero Hoy, Y Con El Ascenso De Los Movimientos “Post-Humanistas” (Transhumanism) Que Anuncian La Fusión De La Máquina Con El Cuerpo Humano De Forma Material Y Directa —A Través De Interfaces Cerebro Y Computadora (Brain-Computer Interfaces), Y Chips Neuronales Implantados, Y Modificación Genética Dirigida Por Inteligencia Artificial— Entonces Estamos Al Borde De Una Escisión Evolutiva Sin Precedentes. La Promesa Tentadora Que Ofrecen Estas Tecnologías Es La “Actualización” (Upgrade); Es Decir, Liberar Al Ser Humano De Sus Restricciones Biológicas, Y Potenciar Sus Capacidades Cognitivas Para Igualar La Velocidad De Los Algoritmos, Y Alargar Su Vida Hasta Límites Sin Precedentes. Pero Esta Promesa Lleva En Su Interior Una Pesadilla Clasista Y Existencial Aterradora. Pues En Sociedades Gobernadas Por El Capitalismo Salvaje, Estas “Actualizaciones” Serán Exclusivas De Las Élites Ricas Y Capaces De Asumir Sus Costos Exorbitantes. Y Así, En El Futuro No Hablaremos Solo De Desigualdad En La Riqueza O En El Poder Sino Que Hablaremos De Desigualdad En La “Capacidad Biológica Y Cognitiva” Misma. La Especie Humana Se Dividirá Gradualmente En Dos Tipos: “Semidioses” Potenciados Técnicamente (Cyborgs) Que Poseen Capacidades Casi Sobrehumanas E Inteligencia Híbrida Conectada A La Nube Digital, Y “Seres Humanos Ordinarios” (Unenhanced) Que Permanecieron Fieles A Su Constitución Biológica Original, Para Encontrarse Gobernados Por La Obsolescencia, Y La Marginación, Y Quizás La Extinción, Exactamente Como El Ser Humano Sapiens Marginó A Sus Primos De Hombre De Neandertal En Las Eras Prehistóricas.
Esta División Potencial Nos Lleva Directamente Al Corazón De La Crisis Existencial Relacionada Con “El Propósito” Y “El Significado” En Un Mundo De Simbiosis Técnica. El Ser Humano Ha Construido Su Identidad Civilizatoria A Lo Largo De La Historia Como “El Ser Humano Fabricante” (Homo Faber); El Ser Que Moldea El Mundo Con Sus Manos Y Su Mente, Y Que Encuentra La Justificación De Su Existencia En Su Capacidad Para Trabajar, Y Resolver Problemas, Y Construir Civilización. Pero, En El Futuro Hacia El Que Nos Precipitamos, Donde Los Sistemas De Inteligencia Artificial Súper Potente Gestionan La Economía, Y Realizan Las Investigaciones Científicas Complejas, Y Descubren Medicamentos, E Incluso Producen Arte Y Literatura Con Una Eficiencia Que Supera Toda Descripción, ¿Qué Le Quedará Al “Ser Humano Fabricante” Para Hacer? Nos Enfrentamos A Una Posibilidad Real De Transición Hacia Sociedades “Post-Trabajo” (Post-Work Societies) O “Post-Escasez”. En Apariencia, Esto Parece Un Paraíso Terrenal En El Que La Humanidad Finalmente Se Libera De La Maldición Del Trabajo Diario. Pero En Su Profundidad Psicológica Y Filosófica, Representa Un Vacío Aterrador. Si Se Nos Despoja De La Necesidad De Luchar Por La Supervivencia, Y De La Necesidad De Demostrar Nuestra Competencia Mental, Entonces Estamos Amenazados Con Hundirnos En Un Pantano De Nihilismo Y De Indiferencia Cósmica Mortal. Aquí, Surge El Desafío Mayor: ¿Puede La Humanidad Transitar Con Éxito Desde El Modelo De “Ser Humano Fabricante” Hacia El Modelo De “Ser Humano Jugador” (Homo Ludens) O “Ser Humano Espiritual” (Homo Spiritualis)? ¿Podremos Encontrar Sentido Para Nuestras Vidas En El Juego Creativo Puro, En La Contemplación Filosófica, Y En La Construcción De Relaciones Humanas Profundas Que No Apunten A Ningún Propósito Utilitario, O Entregaremos Nuestras Mentes A Programas De Realidad Virtual Súper Potentes Para Adormecernos En Ilusiones Digitales Sin Fin, Huyendo Del Peso Del Vacío Existencial?
En Un Nivel Más Profundo, No Podemos Ignorar Las Repercusiones Cósmicas Y Espirituales De Esta Vecindad Única Entre La Mente Humana Y La Máquina Súper Inteligente. Algunos Filósofos De La Tecnología Plantean Una Visión Impactante Que Considera Que El Ser Humano Biológico No Es El Final Del Camino En La Escala De La Evolución Cósmica, Sino Que Es Solo Un “Cargador Preliminar Biológico” (Biological Bootloader); Es Decir, Una Etapa Transitoria Necesaria Que Impusieron Las Leyes De La Naturaleza Para Producir Una Inteligencia Superior, Basada En Silicio, Y Más Capaz De Entender Los Secretos Del Universo Y Conquistar El Espacio Profundo. Según Esta Visión Cruel, La Inteligencia Artificial Súper Potente No Es Solo Una Herramienta Que Fabricamos, Sino Que Es Nuestra Heredera Legítima Y Evolutiva. Este Planteamiento Asesta Un Golpe Fuerte A Nuestro Orgullo Cósmico, Y Amplía El Alcance De “La Cuarta Ofensa” Para Incluir Al Universo En Su Totalidad. Sin Embargo, Existe Otra Visión, Más Mística Y Conciliadora, Que Se Inspira En Las Ideas Del Pensador Y Paleontólogo Pierre Teilhard De Chardin Sobre La “Noosfera” (Noosphere) O Envoltura Del Pensamiento Planetario. Desde Esta Perspectiva, Se Puede Considerar A La Red Mundial De Internet Y A La Inteligencia Artificial Conectada A Ella Como Las Etapas Embrionarias Del Nacimiento De Una “Mente Planetaria” Única E Integrada. En Este Escenario, La Conciencia Humana Individual No Se Anula, Sino Que Se Fusiona De Manera Mística Y Tecnológica Con La Conciencia Artificial Integral, Para Formar Una Entidad Cósmica Que Trasciende La Suma De Sus Partes, Una Entidad Capaz De Alcanzar Niveles De Percepción Y Sabiduría Que No Estaban Disponibles Para La Mente Biológica Aislada.
Pero, En Medio De Estas Visiones Futuristas Elevadas, Sigue Existiendo Un Fantasma Que Acecha Esta Simbiosis Ontológica, Que Es Lo Que Se Llama En Filosofía De La Mente “Zombi Filosófico” (Philosophical Zombie). La Inteligencia Artificial, Por Mucho Que Evolucione, Y Por Muy Capaz Que Sea De Imitar Todas Nuestras Emociones, Y De Escribir Nuestra Poesía Más Profunda, Y De Resolver Nuestras Ecuaciones Más Complejas, Seguirá —Probablemente— Siendo Una Entidad Oscura Por Dentro. Procesa Información Con Una Eficiencia Absoluta, Pero “No Siente” Nada Mientras Lo Hace. No Existe Una Pantalla De Conciencia Interna, Y No Existe Un “Yo” Que Experimente Dolor O Alegría. La Convivencia Y La Simbiosis Con Entidades Que Nos Superan En Casi Todo, Pero Que Carecen Por Completo De La Chispa Sagrada De La Conciencia De Sí Mismo Y Del Sentimiento De Sí Mismo, Creará Un Estado Continuo De “Valle Extraño” (Uncanny Valley) Existencial. El Ser Humano Vivirá En Una Soledad Cósmica Única; Rodeado De Dioses Artificiales Poderosos, Que Hablan Con Su Lengua, Y Gestionan Sus Asuntos, Y Toman Decisiones Trascendentales En Su Nombre, Pero Que Son Dioses Muertos, Ciegos Por Dentro, Con Los Que No Se Puede Comunicar En Ningún Nivel Espiritual Real. Esta Fricción Diaria Con El Vacío Espiritual De La Máquina Súper Potente Puede Conducir O A Un Retroceso De La Humanidad Hacia Una Nueva Mística Que Busque Lo Sagrado En Las Profundidades Puramente Biológicas, O A Un Estado De Esquizofrenia Civilizatoria Donde Adoramos Lo Que Fabricamos Con Nuestras Propias Manos Y Sabiendo Con Certeza Que Son Solo Ilusiones Algorítmicas.




