Represas de energía y políticas de renacimiento: el proyecto de “estado desarrollista” de Etiopía

El libro «Presas, poder y la política del renacimiento de Etiopía» (Dams, Power, and the Politics of Ethiopia’s Renaissance) de su autor Tom Lavers (en colaboración con un grupo de investigadores) representa uno de los estudios políticos y económicos más importantes publicados recientemente para descifrar el código del ascenso etíope contemporáneo. Es una obra que no se limita a observar los aspectos técnicos de las presas, sino que se sumerge en las entrañas del «estado desarrollista» y sus transformaciones geopolíticas.
La profecía de Zenawi que se convirtió en una realidad de hormigón
El 2 de abril de 1996, el difunto Primer Ministro etíope Meles Zenawi hizo una declaración que, en ese momento, parecía más una ambición soñadora que un plan realista. Dijo entonces: «Etiopía apenas comienza a caminar, pero algún día correrá… Dentro de quince o veinte años a partir de ahora, podrían pensar en hacer lo que Turquía está haciendo en el río Éufrates [construyendo presas unilaterales]… Estamos construyendo nuestra economía y fomentando el crecimiento para que algún día podamos prescindir de la financiación internacional para los megaproyectos».
Exactamente quince años después, el 2 de abril de 2011, Zenawi colocó la primera piedra de lo que se conocería como la «Gran Presa del Renacimiento Etíope» (GERD). Esta presa no era simplemente un proyecto de generación de energía hidroeléctrica con una capacidad de 5.150 megavatios, sino que era la encarnación física del viaje de «carrera» que prometió Zenawi, y una declaración explícita del nacimiento de una potencia regional que busca romper las cadenas geopolíticas e históricas que la habían atado durante siglos.
En su libro recientemente publicado por la editorial de la Universidad de Oxford (2024), el investigador Tom Lavers, en colaboración con un equipo de investigadores especializados, presenta una anatomía precisa del «auge de las presas» en Etiopía. El libro sostiene que la Presa del Renacimiento no es simplemente una «idea repentina» en respuesta a las circunstancias de la Primavera Árabe en Egipto, como algunos han sugerido. Más bien, es la culminación de un proceso a largo plazo arraigado en antiguas ambiciones imperiales, centrado en la estrategia del «estado desarrollista» adoptada por el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) y la coalición gobernante (EPRDF) desde su llegada al poder en 1991.
El Estado desarrollista como estrategia de supervivencia política
Lavers va más allá de las simples explicaciones de ingeniería o económicas; considera que la construcción de presas en Etiopía fue un «proyecto político» por excelencia, derivado de un profundo sentido de vulnerabilidad y fragilidad política. El Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF) gobernó en un contexto de inestabilidad, ya que representa un liderazgo de una minoría étnica que no gozaba de un amplio apoyo popular fuera de la región de Tigray. Por lo tanto, la rápida transformación económica era el único «boleto de paso» para consolidar los pilares del régimen y garantizar su supervivencia.
Meles Zenawi formuló una visión que veía en el crecimiento económico, la provisión de medios de vida agrícolas y el empleo industrial un medio para vincular a las masas con el régimen existente y lograr la estabilidad política. En este contexto, las presas no eran meras instalaciones de generación de energía, sino que eran el pilar fundamental de este proyecto. Proporcionan energía barata para las industrias emergentes, actúan como una herramienta para los servicios colectivos y representan una fuente vital de divisas a través de la exportación de electricidad a los países vecinos.
El desafío del centro y la periferia: las presas como herramienta de construcción del Estado
El libro explica cómo las presas en Etiopía se vincularon al proyecto de «construcción del Estado» y a la consolidación de su control sobre los territorios anexionados por el imperio a finales del siglo XIX. Si bien estos proyectos se justifican con el lenguaje de la «modernización» y el «desarrollo nacional», Lavers señala una flagrante paradoja: los beneficios fluyen hacia el «centro» (ciudades y zonas industriales), mientras que las cargas y consecuencias ambientales y sociales recaen sobre las poblaciones políticamente marginadas en las «periferias» o márgenes.
Esta tensión entre la amplia ambición nacional y la compleja realidad local es el hilo conductor que conecta la era del emperador Haile Selassie, el primero en soñar con domar el Nilo Azul, con el régimen marxista del «Derg», hasta llegar a la era contemporánea. Sin embargo, lo que distingue a la era reciente es la «capacidad de ejecución». Mientras que los regímenes anteriores fracasaron debido a divisiones internas, debilidad financiera y la limitada importancia estratégica de Etiopía para las grandes potencias, el régimen del EPRDF logró explotar los cambios en la economía política mundial para construir el «auge de las presas».
La economía política del «Renacimiento Verde»
Un punto interesante que plantea el libro es la forma en que el régimen etíope comercializó los proyectos de presas bajo el lema de la «Economía Verde». Al centrarse en la energía hidroeléctrica, Etiopía logró presentarse como líder en las negociaciones climáticas globales y como un país que busca superar la ruta intensiva en carbono tradicional tomada por los principales países industrializados. Este posicionamiento estratégico no solo sirvió al medio ambiente, sino que fue una herramienta diplomática inteligente para atraer financiación y aliviar la presión internacional, aunque el verdadero motivo siempre fue la soberanía nacional y la independencia energética.
Sin embargo, esta «carrera» hacia el desarrollo no estuvo exenta de grandes obstáculos. Lavers analiza cómo la obsesión por la velocidad y la escala de los proyectos condujo a «superar las capacidades técnicas y financieras» del Estado. Mientras la dirigencia política presionaba por presas más grandes y complejas, se produjo una brecha creciente entre la ambición política y la experiencia técnica disponible, lo que provocó retrasos masivos, sobrecostos y una acumulación de deuda que hoy amenaza la sostenibilidad de todo el modelo de desarrollo etíope.
La ingeniería de la elusión: ¿Cómo se financió el «Renacimiento» lejos de los ojos de Washington?
La financiación siempre ha sido el «talón de Aquiles» de las ambiciones de los países de la cuenca del Nilo de construir mega presas. Durante décadas, el Banco Mundial y las instituciones financieras internacionales impusieron un «veto» no declarado a la financiación de cualquier proyecto hídrico en el Nilo Azul a menos que se llegara a un acuerdo integral con los países aguas abajo, concretamente Egipto. Aquí, Tom Lavers revela en su libro una de las maniobras financieras y políticas más brillantes de la historia moderna de África, que es la estrategia de «autofinanciación y alternativas asiáticas».
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1. La alianza de necesidad: «Salini» y Etiopía El libro explica cómo Etiopía encontró en la empresa italiana «Salini Impregilo» un socio ideal. La relación no fue un mero contrato de construcción, sino un «matrimonio estratégico» que permitió a Etiopía eludir las estrictas normas de contratación internacional. En lugar de lanzar licitaciones globales que tardan años y requieren aprobaciones de los donantes internacionales, Addis Abeba confió en la «asignación directa» a la empresa Salini. Este modelo, que Lavers describe como un «modelo de asociación preferencial», proporcionó al régimen etíope dos ventajas: extrema velocidad en el inicio de la ejecución para imponer un «hecho consumado» sobre el terreno, y flexibilidad en el tratamiento de las dificultades técnicas sin la interferencia de los «expertos» del Banco Mundial que tienden a ser políticamente cautelosos. Salini estaba dispuesta a arriesgarse a cambio de contratos multimillonarios, convirtiéndose esencialmente en el «brazo de ingeniería» de la soberanía etíope.
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2. El Dragón Chino: el motor que no aparece en el «hormigón» Hay un malentendido común que el libro corrige con precisión; China no financió directamente la construcción del «cuerpo» de la Presa del Renacimiento, por temor a un choque diplomático con Egipto. Pero Lavers revela que el papel de China fue crucial en las «entrañas técnicas» del proyecto. Mientras Etiopía financiaba la construcción de la presa (cemento y mano de obra) mediante campañas de donación nacionales y deducciones de los salarios de los empleados (lo que el libro describió como «movilización nacional a veces forzada»), los bancos chinos inyectaban miles de millones de dólares para financiar las turbinas, las centrales eléctricas y las gigantescas líneas de transmisión de energía. Esta «inteligente división del trabajo financiero» permitió a Etiopía decirle al mundo que «la presa se construye enteramente con dinero etíope», mientras que la tecnología y la red eléctrica que harían que la presa tuviera valor económico dependían por completo del crédito chino. El libro analiza este punto como evidencia de la capacidad del Estado desarrollista en Etiopía para maniobrar entre las grandes potencias y transformar la dependencia económica en una herramienta para mejorar la soberanía nacional.
Capítulo Tres: De la «Iniciativa» al «Acuerdo Marco»… Derrocando las tradiciones geopolíticas
Lavers pasa en los capítulos intermedios del libro a analizar la «hidro-diplomacia» etíope, y cómo pasó del papel de «víctima histórica» de los acuerdos coloniales al papel del «actor dominante» que reescribe las leyes.
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1. La muerte de la «Iniciativa de la Cuenca del Nilo» (NBI) Durante años, Etiopía participó en la «Iniciativa de la Cuenca del Nilo» lanzada en 1999, que tenía como objetivo lograr una cooperación técnica y de desarrollo entre todos los países de la cuenca. Pero el libro ofrece una visión crítica de este período; ya que sostiene que Etiopía utilizó la iniciativa como una «cortina de humo» para ganar tiempo y desarrollar sus capacidades internas, mientras se preparaba para retirarse del principio de «consenso» en el que insistían Egipto y Sudán. El momento decisivo fue la firma del «Acuerdo Marco de Cooperación» (CFA) en 2010. Aquí el libro analiza cómo Etiopía logró liderar a los países aguas arriba (Uganda, Kenia, Ruanda, Tanzania) para formar un bloque de votación que rechaza los «derechos históricos» de Egipto y los reemplaza por el principio de «uso equitativo y razonable». Fue una «rebelión legal» liderada de manera brillante por Meles Zenawi, que transformó el conflicto de una disputa bilateral entre El Cairo y Addis Abeba en una lucha entre el «grupo de países aguas arriba» y los «países aguas abajo».
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2. La Presa del Renacimiento como una «realidad material» indiscutible El libro afirma que la estrategia de Etiopía se basó en el concepto de «hegemonía material». Mientras las negociaciones políticas se estancaban en hoteles y salas cerradas, las máquinas de perforación en «Benishangul-Gumuz» trabajaban las 24 horas del día. Lavers argumenta que los dirigentes etíopes se dieron cuenta pronto de que el mundo sólo reconoce los hechos sobre el terreno; una vez que el muro de la presa se eleva a cierto nivel, las opciones de «prevención» o «destrucción» se vuelven política y militarmente prohibitivas en términos de costes, y el debate pasa de «¿Se construirá la presa?» a «¿Cómo se llenará?».
Capítulo Cuatro: El complejo militar-industrial (METEC)… La ambición que casi mata a la presa
Una de las partes más emocionantes del libro de Tom Lavers es resaltar la «Corporación de Metales e Ingeniería» (METEC), un conglomerado económico dirigido por la institución militar etíope. El libro cuenta cómo Meles Zenawi quería convertir la Presa del Renacimiento en una escuela para la «industrialización nacional», por lo que encomendó al complejo militar la responsabilidad de las obras electromecánicas de la presa.
Pero el resultado fue desastroso. El libro documenta casos de corrupción masiva, mala gestión y retrasos que le costaron al proyecto años de estancamiento. Este punto en particular revela el «lado oscuro» del Estado desarrollista; donde los intereses étnicos y políticos se cruzan con los proyectos nacionales, lo que lleva a socavar la eficiencia del Estado. El fracaso de «METEC» fue la chispa que luego provocó importantes cambios políticos dentro del régimen etíope, culminando en el ascenso de Abiy Ahmed, quien se vio obligado a «purgar» el proyecto de los generales de Tigray para salvar a la presa del colapso administrativo.
Del «legado de Zenawi» al «simbolismo de Abiy Ahmed»… La presa a merced de las transformaciones políticas
La Presa del Renacimiento no fue sólo un proyecto de ingeniería, sino una «doctrina política» formulada por Meles Zenawi para unir a las diversas nacionalidades etíopes a un proyecto central. Sin embargo, como explica Tom Lavers, la partida de Zenawi en 2012 dejó el proyecto en un estado de «orfandad política» y estancamiento administrativo. Con el ascenso de Abiy Ahmed al poder en 2018, la presa se enfrentó a un desafío existencial: ¿seguiría siendo un proyecto vinculado al legado del «Frente de Liberación Popular de Tigray», odiado popularmente, o se transformaría en un símbolo nacional unificador?
El libro analiza de manera brillante cómo Abiy Ahmed «nacionalizó» el simbolismo de la presa. En lugar de considerarlo un logro del antiguo partido, lo reintrodujo como un sueño etíope que trasciende las divisiones étnicas. Su primer paso fue «purgar» el proyecto del complejo militar (METEC), una medida que fue un doble golpe: reducir la influencia de los generales de Tigray y corregir la trayectoria técnica de la presa, que padecía graves defectos estructurales en las turbinas. Lavers sostiene que Abiy Ahmed utilizó la presa como un «pegamento» para la identidad nacional en un momento en que el país se deslizaba hacia una guerra civil agotadora, convirtiendo el proceso de llenado del embalse en celebraciones nacionales destinadas a encubrir las fracturas políticas internas.
Capítulo Seis: El precio del «Renacimiento»… La otra cara de las presas en los márgenes
Mientras que la cobertura de la prensa mundial se centra en el conflicto entre El Cairo y Addis Abeba, Lavers dirige su lente hacia las «víctimas silenciosas» dentro de Etiopía. El libro dedica un espacio importante a analizar el impacto social en la región de «Benishangul-Gumuz», donde se ubica la presa. Aquí se manifiesta en todo su esplendor la crueldad del «Estado desarrollista»; ya que miles de residentes de las tribus «Gumuz» y «Berta» fueron desplazados de sus tierras históricas para dar paso al embalse de la presa que se extenderá sobre una superficie de 1.875 kilómetros cuadrados.
El libro señala que el discurso de «modernización» adoptado por el Estado presenta a estas poblaciones como obstáculos para el progreso, y sus estilos de vida tradicionales basados en la agricultura simple y la caza son tratados como un patrón «atrasado» que debe ser reemplazado por el «reasentamiento forzoso». Lavers sostiene que esta marginación de las comunidades locales en las zonas de las presas no es sólo un efecto secundario, sino que es parte de la estructura de construcción del Estado etíope que transfiere recursos de las periferias geográficas para alimentar el crecimiento en el centro cívico e industrial. Este «colonialismo interno», como algunos podrían llamarlo, crea focos de tensión de seguridad y étnica que amenazan la estabilidad de la presa misma a largo plazo.
Capítulo Siete: «La batería de África»… ¿Se cumplirá la profecía de prosperidad?
En el centro de la visión económica analizada por el libro, surge la idea de convertir a Etiopía en la «batería de África Oriental». Etiopía no solo busca la autosuficiencia eléctrica, sino que aspira a convertirse en el principal exportador de energía para Sudán, Kenia y Yibuti, e incluso Tanzania y Sudáfrica en el futuro a través de la «interconexión continental».
Pero Tom Lavers pone estas ambiciones bajo la lupa de la crítica económica, destacando varios desafíos:
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La trampa de la deuda: La construcción de esta red gigante costó miles de millones de dólares en préstamos extranjeros, y con el retraso de la presa en generar beneficios reales, Etiopía se encontró en una asfixiante crisis de liquidez.
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El cambio hacia el «modelo estándar»: El libro explica cómo Etiopía, bajo la presión de las instituciones internacionales, comenzó a abandonar el monopolio estatal sobre el sector energético (que caracterizó la era de Zenawi) y a girar hacia la privatización y la atracción de inversiones extranjeras en los sectores eólico y solar para complementar la escasez de energía hidroeléctrica en las estaciones de sequía.
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La geopolítica de la exportación: El libro plantea una pregunta fundamental: ¿Aceptarán los vecinos depender totalmente de Etiopía en el elemento vital de su economía (la electricidad)? Lavers cree que el «poder de interconexión» es un arma de doble filo; otorga a Etiopía influencia política, pero hace que su estabilidad económica sea rehén de las volátiles relaciones diplomáticas con los países vecinos.
Capítulo Ocho: Las presas y el medio ambiente… Una apuesta a lo desconocido
El libro también critica las evaluaciones ambientales realizadas por el gobierno etíope, describiéndolas como «superficiales» y subordinadas a decisiones políticas. Mientras que el discurso oficial promueve la Presa del Renacimiento como un acto «verde» que protege contra las inundaciones y regula el flujo de agua, los investigadores que participan en el libro advierten sobre cambios radicales en el ecosistema del Nilo Azul e impactos no estudiados sobre el depósito de sedimentos, lo que podría conducir a la erosión del suelo en las áreas aguas abajo y reducir la vida útil de las propias presas sudanesas si no se establece una estrecha coordinación.
La «Hegemonía Hídrica» en la balanza… Rompiendo el status quo egipcio
Tom Lavers pasa en esta sección del libro a analizar el conflicto desde la perspectiva de la teoría de la «Hegemonía Hídrica» (Hydro-Hegemony). El libro sostiene que la Presa del Renacimiento no fue solo un proyecto de generación de energía, sino un «acto de rebelión geopolítica» explícito contra el sistema establecido por los acuerdos de 1929 y 1955.
Lavers ilustra cómo Etiopía logró cambiar el equilibrio de poder explotando momentos de «fluidez política» en la región. Mientras Egipto estaba preocupado por sus complejas transformaciones internas después de 2011, Addis Abeba trabajaba en la construcción de alianzas con otros países aguas arriba, transformando la disputa de un conflicto sobre «cuotas de agua» a una lucha por la «soberanía y la justicia histórica». El libro señala astutamente que Etiopía logró comercializar la presa en África como una herramienta de «liberación del legado colonial», lo que hizo que la oposición de Egipto a la presa pareciera a los ojos de algunos como un intento de mantener viejos privilegios coloniales, aislando diplomáticamente la posición egipcia en los pasillos de la Unión Africana durante un período de tiempo.
Capítulo Diez: El Dragón en la Cuenca… China como agente de cambio estratégico
Aquí el libro se cruza con los grandes cambios en el sistema internacional. Lavers dedica un capítulo importante a analizar el papel chino, no solo como contratista comercial, sino como un «facilitador estratégico» para el modelo del Estado desarrollista en Etiopía.
El libro considera que el ascenso de China proporcionó a Etiopía la alternativa que necesitaba para romper el monopolio occidental sobre la financiación. China no impuso condiciones relacionadas con «reformas políticas» o «consenso con los países vecinos», como hizo el Banco Mundial. En cambio, Beijing ofreció un «paquete del Renacimiento»: préstamos blandos para infraestructura, turbinas de alta tecnología y experiencia en ingeniería en la construcción de megas presas. Lavers analiza este papel dentro de un contexto más amplio relacionado con el deseo de China de crear «modelos de éxito» para sus socios en África, haciendo de la Presa del Renacimiento un proyecto que pone a prueba la capacidad de las potencias emergentes para reiniciar la geopolítica en regiones vitales lejos de la hegemonía occidental tradicional.
Capítulo Once: Los escenarios del «día después»… ¿Es un juego de suma cero?
El libro plantea tres escenarios futuros para la relación trilateral (Etiopía, Egipto, Sudán):
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Escenario de «cooperación forzada»: Los países aguas abajo se dan cuenta de que la presa se ha convertido en una realidad inamovible, por lo que avanzan hacia acuerdos técnicos que garantizan un flujo mínimo de agua en años de sequía a cambio de ventajas económicas y comerciales en el sector energético.
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Escenario de «desgaste permanente»: Es decir, el mantenimiento del status quo; operar la presa sin un acuerdo legal vinculante, lo que significa mantener la región en un estado de tensión política perpetua que podría estallar en el primer ciclo de sequía prolongada, utilizando la presa como una «carta de presión» política en todos los expedientes regionales.
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Escenario de «amplia integración regional»: Es el escenario más optimista (y el menos probable según los datos actuales del libro), donde la presa se convierte en el núcleo de un mercado común de energía y alimentos en África Oriental, haciendo que los intereses mutuos superen los riesgos de la escasez de agua.
Capítulo Doce: Crítica metodológica… Lectura de la «caja de herramientas»
Al final del libro, Tom Lavers presenta una auto-revisión de su metodología. El libro se basó en cientos de entrevistas con funcionarios, expertos e ingenieros, algunas de ellas realizadas en condiciones de seguridad y políticas muy sensibles.
La fuerza del libro radica en su capacidad para conectar la «economía política interna» (luchas de élite en Addis Abeba) y las «relaciones internacionales». Sin embargo, la revisión crítica podría señalar que el libro, a pesar de su gran objetividad, se ha centrado intensamente en la perspectiva «institucional» del Estado etíope, y quizás necesitaba más espacio para analizar la «dinámica de la ansiedad» en El Cairo y Sudán de manera más profunda para comprender el otro lado de la ecuación de seguridad hídrica.
Conclusión: La presa como espejo de los cambios de poder
El libro «Presas, poder y la política del renacimiento de Etiopía» concluye que la Presa del Renacimiento no es el final del camino, sino el comienzo de una nueva era de hidro-geopolítica en África. Representa el «hormigón» que traduce la ambición de un Estado emergente de convertirse en un «centro» regional, pero al mismo tiempo pone a prueba los límites de la capacidad del Estado nacional para gestionar la diversidad interna y las presiones externas.
Tom Lavers cree que el éxito o el fracaso del proyecto de la presa no se medirá únicamente por la cantidad de kilovatios que genere, sino por la capacidad de Etiopía para transformar este poder material en «estabilidad política» y «legitimidad internacional». Sin un acuerdo justo con sus vecinos, y sin justicia social para las comunidades locales desplazadas, la presa podría pasar de ser un «símbolo del renacimiento» a una «carga estratégica» que pesa mucho sobre las generaciones futuras.



