Cuando La Religión Sale Al Mercado: Locke Y La Secularización Inversa

El Libro «Religión En El Espacio Público: La Teología Política De Locke Religion In Public: Locke’s Political Theology» De La Autora Elizabeth A. Pritchard, Publicado Por La Editorial De La Universidad De Stanford, Presenta Una Revisión Crítica De Las Narrativas Tradicionales Que Abordan La Cuestión Del Laicismo Y La Separación De La Religión Del Estado. La Autora En Esta Obra Invierte La Sabiduría Tradicional Por Completo, Donde Presenta Una Lectura Diferente Del Concepto De Secularización, No Como Un Proceso Que Requiere Necesariamente La Privatización De La Religión Y Su Confinamiento Al Ámbito Individual, Sino Como Un Refuerzo Del Carácter Mundano De La Religión. En Este Contexto, Pritchard Plantea Una Idea Central Según La Cual La Secularización Significa Colocar La Religión En El Círculo De La Circulación Pública, Y Que Ese Proyecto Precisamente Es Lo Que Defendió El Filósofo Inglés John Locke Como Parte De Su Teología Política.
A Menudo Se Invoca A John Locke Para Justificar Las Lecturas Que Vinculan La Secularización Con La Privatización De La Religión, Donde Su Distinción Entre El Estado Y La Iglesia Se Vincula Con La Distinción Entre Lo Público Y Lo Privado, Y Entre El Cuerpo Y El Alma. El Problema, Como Aclara La Autora, Radica En Que Estas Distinciones Categoriales Y Los Significados Que Conllevan Se Toman Como Axiomas Indiscutibles, Donde Se Asume Que Representan Contradicciones Binarias Y Sistemas Claros Y Distintos Que Han Permanecido Sin Cambios Significativos Durante Más De Trescientos Años. En Lugar De Confinar La Religión A Un Espacio Privado E Interno, Pritchard Argumenta Que Locke Reformula La Religión Para Que Sea La Base Sobre La Cual Se Fundamenta La Distinción Entre Lo Privado Y Lo Público. La Teología Política De Locke Otorga A Los Seres Humanos, En Tanto Que Propiedad Divina, Una Trascendencia Inalienable Que Funda Los Derechos, Y Promueve La Transformación De La Religión En Convicciones Y Patrones Susceptibles De Circulación Y Discusión Y Juicio En La Esfera Pública.
Resulta Interesante Que Locke No Utilizó La Distinción Entre Lo Público Y Lo Privado De Forma Regular En Sus Escritos, Y Que Estos Dos Conceptos No Coinciden Fácilmente Con Su Distinción Entre Autoridad Civil Y Autoridad Eclesiástica. Locke Señala Que Los Asuntos Privados Son Aquellos Que No Afectan A Los Demás, Lo Que Sugiere Que Considera La Esfera Pública Como Todo Aquello Que Tiene Impacto Sobre Los Demás, Lo Cual Se Hace Evidente En Su Insistencia En Que Los Poderes Del Gobernante Deben Dirigirse Hacia El Bien Común. La Autora Coincide Con Charles Taylor En Que La Esfera Pública Moderna Actúa Como Un Supervisor Independiente De La Autoridad Política, Y Considera Que Locke Buscaba Promover Una Sociedad Civil Separada Del Estado, Expresando Esto Mediante Su Referencia A Las Reuniones Públicas En Las Ciudades Y Los Mercados Y Los Tribunales. Además, Locke Rechaza El Supuesto De Que Las Reuniones Civiles Son Siempre Públicas Y Abiertas, Mientras Que Las Reuniones Religiosas Deben Ser Necesariamente Privadas. Y Afirma De Forma Categórica Que El Deber Supremo De Cada Individuo, Incluido El Gobernante, Es Intentar Convencer A Los Demás De Lo Que Considera Verdad Religiosa, Lo Que Indica Que Ve La Religión Y La Diferencia Religiosa Como Asuntos Que Deben Plantearse En La Esfera Pública.
La Autora No Omite Señalar El Contexto Histórico En El Que Locke Escribió, Donde La Religión Poseía Una Capacidad Inigualable Para Unir Cuerpos O Separarlos, Y Determinaba Quién Come Con Quién, Y Quién Comercia, Y Reza, Y Se Casa. Por Lo Tanto, El Desafío Residía En Cómo Permitir Que Diferentes Cuerpos E Ideas Circularan Y Se Vincularan Sin Causar Ofensa O Daño. En Este Marco, Locke Busca Desvincular La Religión De Los Cuerpos, Considerando Que La Verdadera Religión No Es Un Arma Dirigida Hacia Los Cuerpos, Ni Se Encarna En El Esfuerzo Baldío En Los Rituales Religiosos, Sino Que Su Valor Reside En La Opinión Y El Argumento Y La Persuasión.
Pritchard Presenta Una Definición De Lo Secular Como «Lo Mundano», Lo Que Permite Romper Los Vínculos Reiterados Entre Lo Secular Y Lo No Religioso. La Autora No Ve Lo Secular Como Un Retroceso O Una Desaparición Del Encanto, Ni Está De Acuerdo Con Los Relatos Que Lo Presentan Como Un Punto De Inflexión Único Hacia La Ilustración Y La Liberación. En Cambio, Ve Que Lo Que Locke Dice Sobre La Religión Refleja El Contexto Más Amplio De La Inglaterra De La Modernidad Temprana, Que Se Caracterizó Por La Expansión Del Mercado, El Gobierno Colonial, La Unificación De Las Políticas Monetarias, Y El Enorme Crecimiento De La Población Y Del Movimiento Editorial. Locke Buscaba Expandir El Mercado Capitalista Inglés, Y Para Lograrlo, Apoyó La Flexibilización De Las Restricciones Migratorias, Y La Recompensa A Las Familias Grandes Y Productivas, Y La Expansión Del Colonialismo. Quería Que Los Diferentes Cuerpos Se Comunicaran Y Comerciaran Y Produjeran, Y Para Que La Religión No Se Interpusiera Como Obstáculo A Esta Circulación, Trabajó En Remodelarla. Locke Argumentó Que La Religión No Se Asienta En Los Cuerpos O En Las Voluntades Obstinadas, Ni Se Transmite A Través De Las Familias Como La Propiedad Heredada, Pero Al Mismo Tiempo No La Redujo A Una Mera Creencia Interna O Privada. Locke No Enterró La Religión En La Mente, Sino Que La Colocó En El Círculo De Circulación, Conservando Su Carácter Como Forma De Comunicación Y Poder, Para Que Estuviera Disponible Para El Consumo Por Parte De Un Público Más Amplio Y Diverso.
En La Teología Política De Locke, La Religión Ya No Integra Los Cuerpos Políticos Y Les Otorga Un Carácter Sagrado, Ni Justifica Infligirles Daño. Locke Imagina A Los Miembros De Los Sistemas Políticos Oscilando Entre El Consenso Y La Diferencia, Y Por Lo Tanto Busca Lograr El Equilibrio Entre La Pertenencia Y La Diferencia. Locke Insiste En La Existencia De Un Consenso Teológico Como Base Para La Diferencia Religiosa Pública; El Consenso De Que Los Seres Humanos Son Propiedad Inalienable De Un Dios Creador Y Benévolo Alimenta Una Concepción Del Yo Como Poseedor De Espacios Protegidos Que Requieren Que La Autoridad Política Los Proteja Como Se Manifiesta En Los Diversos Instrumentos De Derechos Humanos. Este Consenso Funciona Como Una Medida Preventiva Contra La Mezcla Aleatoria Y El Debate Ruidoso En Las Sociedades Modernas. En Otras Palabras, La Teología Política De Locke No Privatiza La Religión, Sino Que Extrae De Ella La Base Para La Distinción Entre Lo Privado Y Lo Público, Y Construye La Diferencia Entre Lo Que Es Enajenable Y Lo Que Es Inalienable.
El Dios Padre Constituye El Centro De Gravedad En El Mercado Religioso De Locke, Pues Es Quien Reclama La Propiedad De Los Humanos Como Su Creador. Mientras Locke Promueve La Religión Como Algo Enajenable Y Transferible, Este Comercio Activo Se Estabiliza Gracias Al Consenso De Que Todo Ser Humano, En Tanto Que Criatura De Dios, Porta Una Trascendencia Inalienable Que No Puede Ser Sometida O Esclavizada O Destruida. Además, Este Dios Ha Renunciado A La Autoridad Del Castigo A Favor De Los Humanos Y Ya No Los Amenaza Con El Fantasma Del Castigo Eterno, Y No Necesita A Alguien Que Vengue Su Honor, Por Lo Que No Hay Necesidad De Castigar O Matar A Quienes Son Considerados Herejes. La Teología Política De Locke Representa Una Forma Mitigada De Patriarcado, Donde El Patriarca Humano, Ya Sea En La Política O En La Familia, Se Ha Vuelto Obligado A Proteger Los Cuerpos Humanos Y Sus Propiedades. En Consecuencia, El Estado No Se Considera Totalmente Neutral, Sino Que Deriva Su Legitimidad De Su Reconocimiento De Los Ciudadanos Como Criaturas A Las Que Dios Ha Otorgado Derechos Inalienables.
Locke Presenta Un Replanteamiento Integral Del Poder De Dios Para Que Sea Complementario A Su Filosofía Política Basada En El Consentimiento Y La Aceptación. Sus Escritos Sobre Religión Y Teología Y Teoría Política Y Epistemología Abordan Continuamente La Cuestión Del Poder, E Insiste En Que La Diferencia Entre Iglesia Y Estado Es Una Diferencia En El Tipo De Poder Utilizado, Donde La Iglesia Y El Público Utilizan La Autoridad Persuasiva, Mientras Que El Estado Solo Utiliza La Autoridad Punitiva. Sin Embargo, Locke Describe El Poder Del Conocimiento Empírico Y De Los Impactos Emocionales Como Aplastante, Y Señala El Poder De Las Experiencias Infantiles, Así Como Evoca La Libertad De Expresión Y La Censura Pública Simbolizada Por El Concepto De Moda O Patrones En Tendencia. Locke Reconoce Los Detalles Del Poder En La Autoridad Persuasiva Que Puede Parecer Dura, Y Reconoce Que Las Palabras Pueden Ser Armas, E Insiste En La Necesidad Del Consentimiento Al Enfrentar Estos Desafíos.
Se Han Dirigido Numerosas Críticas Al Liberalismo, Del Cual Locke Es Considerado Uno De Sus Fundadores, Donde Algunos, Como Paul Morris, Lo Han Acusado De Adoptar Un Dualismo Metafísico Entre Mente Y Cuerpo, En El Cual La Religión Se Privatiza Mientras La Política Gestiona Los Cuerpos. También Se Culpa Al Legado De Locke Del Esfuerzo De Los Teóricos Liberales Contemporáneos Por Alejar A Los Participantes Religiosos Y Sus Argumentos Del Proceso Político. Los Críticos Argumentan Que La Tolerancia Se Vuelve Sin Sentido Si La Religión Se Oculta Tras Puertas Cerradas O Se Confina A Corazones Y Mentes. En Respuesta A Tales Tendencias, Locke Se Pregunta En Su Carta Sobre La Tolerancia Por Qué Se Permite A Los Judíos Poseer Casas Privadas Mientras Se Les Impide Construir Sinagogas Públicas, Afirmando Que Sus Reuniones Públicas No Representan Un Peligro Para La Paz Civil Mayor Que El Peligro De Sus Reuniones Privadas.
Locke Afirma Que El Cuidado Caritativo Que Se Manifiesta En La Educación Y La Advertencia Y La Persuasión No Puede Negarse A Ningún Ser Humano, Considerando Que El Esfuerzo Continuo Por Convencer A Los Demás Del Error De Su Camino Es El Deber Más Grande. Locke No Buscaba Aislar La Religión, Sino Cambiar El Tipo De Poder Asociado A Ella, Convirtiéndola En Un Poder Persuasivo. Y No Se Contentó Con Meramente Permitir La Existencia De La Religión En La Esfera Pública, Sino Que Insistió En Ello, Señalando Que El Peligro Reside En Que Las Personas Se Reúnan En Sectas Secretas Aisladas Del Público. Creía Que La Mejor Manera De Regular Las Opiniones Religiosas Erróneas Es Fomentar Que Sean Sometidas A La Supervisión De La Opinión Pública. Es Mejor Que Las Posturas Religiosas Se Presenten Públicamente Y Se Desafíen En Lugar De Dejarlas Que Empeoren Y Engañen A La Gente En Secreto.
Esta Visión Coincide Con Los Cambios Que Inglaterra Presenció En El Siglo Diecisiete En Lo Que Respecta A Las Prácticas De Comunicación Y Al Movimiento Editorial, Que Marcaron El Surgimiento De La Esfera Pública Moderna. Ese Período Fue Testigo De Un Cambio De Los Estándares De Secreto A Recurrir A La Opinión Pública, Y La Imprenta Impuso Un Sistema Dialógico Sobre El Conflicto Religioso Y Político. Locke Fue Considerado Testigo De Esta Creciente Circulación De La Religión En Materiales Impresos, Y Abogó Por Transformar El Medio De La Religión De Los Cuerpos Al Habla Y Los Textos, Afirmando Que La Religión Es Un Material Para La Discusión Y Los Argumentos Que Pueden Circular De Forma Segura Lejos De Los Débiles Cuerpos Humanos.
Para Lograr Esta Transformación, Locke Tuvo Que Desvincular La Religión Del Cuerpo Y La Voluntad Y Los Lazos Familiares. Argumentó Que La Verdadera Religión No Puede Imponerse Por La Fuerza Porque Se Dirige Al Entendimiento Y No A La Voluntad. Y Afirmó Que El Hombre No Nace Miembro De Ninguna Iglesia, Y Que La Religión No Se Transmite Por Herencia Como La Propiedad. Para Locke, Los Yos Religiosos Se Hacen Y No Nacen, Y La Religión No Trata De Sangre O Tierra, Sino De Palabras Y Persuasión. Locke Ve Que La Tolerancia Requiere Ver La Religión Como Actos De Habla Susceptibles De Circulación Y Cambio, Y No Como Un Legado Familiar O Una Identidad Fija. Al Separar Las Palabras De Los Cuerpos, Locke Busca Permitir Que Estas Palabras Circulen Libremente Sin Causar Daño, Lo Que Abre La Puerta A Nuevas Oportunidades Para Redistribuir Y Reensamblar Estos Cuerpos En Contextos Económicos Y Políticos Más Amplios.
Continuando Con La Separación De La Religión De Las Identidades Fijas, Locke Compara Deliberadamente Las Diferencias Religiosas Con Cuestiones De Moda O Vestimenta. En Un Intento Por Reducir La Intensidad De Los Conflictos Religiosos, Ve Que Cambiar Las Creencias Religiosas Es Algo Similar A Cambiar Un Sombrero Francés O Elegir Un Peinado Específico. Esta Analogía No Significa Que Cambiar De Religión Sea Fácil Como Usar Ropa Diferente, Sino Que Pretende Aclarar Que Las Convicciones Religiosas, Aunque No Estén Totalmente Sujetas Al Libre Albedrío Del Individuo, Son Sin Embargo Cambiables Y Modificables Exactamente Como Las Opiniones Y Los Patrones En Tendencia. Locke Ve Que Las Diferencias En Las Formas De Adoración, Como Sentarse O Arrodillarse, No Deberían Representar Una Amenaza Para La Paz Civil Más Que Usar Un Abrigo En El Mercado.
El Uso De Locke Del Concepto De Moda Refleja Una Preocupación Generalizada En Su Época, Donde Muchas Fuentes En El Siglo Diecisiete Expresaron Una Creciente Ansiedad Sobre El Dominio De La Moda Y Sus Fluctuaciones Sobre La Religión, Que Se Supone Que Es Constante Y Eterna. Críticos, Como El Líder Cuáquero George Fox, Señalaron Que La Moda Representa Un Adorno Mundano Superficial Que Se Desvanece Con El Tiempo, Mientras Que El Verdadero Cristianismo Es Una Naturaleza Y Conducta Interna. Pero Transformar La Religión En Algo Parecido A La Moda En La Visión De Locke Conlleva Dimensiones Más Profundas Que La Mera Trivialización, Pues Apunta A La Naturaleza Comunicativa De La Religión Y Su Susceptibilidad A La Evaluación Y Comparación E Intercambio En El Mercado De Ideas. Y Así Como La Moda Está Sujeta A La Censura De La Sociedad Y Su Juicio, La Religión Como Patrón Intercambiable También Está Sujeta A La Disciplina De La Opinión Pública.
Además, Locke No Niega Completamente El Poder Asociado Al Discurso Religioso, Sino Que Utiliza Metáforas De Poder Claramente, Hablando De Una Guerra Cristiana Librada Con Armas De Guía Y Consejo, Y Del Poder De Los Argumentos Que Refutan Errores. Al Mismo Tiempo, Expresa Su Preocupación Por El Uso Duro De Las Palabras Y Por El Fanatismo Que No Exhala Sino Fuego Y Espada, Advirtiendo Que Las Plumas Pueden Ser Tan Culpables Como Las Espadas. Esta Ambigüedad En La Postura De Locke Muestra Que Era Plenamente Consciente Del Poder Latente En El Discurso Persuasivo, Pero Insistió En La Necesidad De Que Este Poder Se Ejerciera A Través Del Consentimiento Y La Aceptación.
Pritchard Basa Su Análisis En Los Escritos Teológicos Y Políticos De Locke, A La Vanguardia De Los Cuales Están El Libro «La Razonabilidad Del Cristianismo» Y Sus Cartas Sobre La Tolerancia, Para Mostrar Cómo El Filósofo Inglés Aprovechó Las Herramientas De La Hermenéutica Y La Crítica Textual Para Despojar La Exclusividad Sacerdotal De La Interpretación De La Biblia. El Propósito De Este Enfoque Crítico No Era Vaciar El Texto Religioso De Su Contenido De Fe O Presentarlo Como Un Documento Histórico Marginal, Sino Que Apuntaba Principalmente A Liberarlo De Categorías Abstractas Complejas Y Debates Metafísicos Que Alimentaron Las Guerras Religiosas Y Los Conflictos Sectarios En Inglaterra Y Europa Durante El Siglo Diecisiete. Al Enfatizar Que El Mensaje Central Del Cristianismo Se Caracteriza Por La Simplicidad Y La Claridad Y Está Disponible Para Toda Mente Sana, El Texto Según Locke Se Transformó De Una Autoridad Monopólica Custodiada Por Instituciones Eclesiásticas Y Mediante La Cual Imponen Su Hegemonía, En Un Documento Capaz De Lectura Directa Y Comprensión Personal Y Discusión Abierta Entre Ciudadanos. Esta Transformación Es Coherente Con La Tesis Principal De Pritchard, Donde La Mundanidad De La Religión Aquí Se Manifiesta En Su Transferencia Desde Los Pasillos Del Sacerdocio Cerrado Al Espacio Abierto De Circulación Y Discusión Racional.
El Análisis Se Expande Para Incluir La Postura De Locke Sobre Los Ritos Y Rituales Religiosos, Especialmente El Bautismo Y La Cena Del Señor, Que Son Espacios Que Históricamente Han Constituido Puntos De Contacto Inflamados Y Grandes Fuentes Para Enmarcar Lealtades Colectivas Y Movilización Material. Pritchard Argumenta Que Locke Centró Su Atención En Despojar Al Ritual Religioso De Eficacia Material Mágica O Coercitiva, Rechazando La Idea De Que Las Prácticas Rituales Poseen En Sí Mismas Una Capacidad Intrínseca Para Afectar Directamente Los Cuerpos U Obligar A Los Individuos A Una Conformidad Política Específica. En Cambio, Locke Redefine Los Rituales Como Actos Simbólicos Y Expresivos Vinculados A La Convicción Individual Y La Libre Elección. Esta Deconstrucción Funcional Del Ritual Le Quita La Capacidad De Dividir La Sociedad En Bloques Materiales En Guerra En Mercados Y Plazas Públicas, Y Lo Eleva Al Nivel De Elecciones Personales Y Expresión Abierta Que Puede Practicarse Públicamente Sin Tener El Derecho De Infringir Los Derechos De Los Demás O Confiscar La Esfera Pública. Y En Este Sentido, La Transformación Del Ritual De Un Acto Coercitivo Con Carga Material A Una Actuación Simbólica Sujeta A La Persuasión Y La Elección Representa Un Pilar Fundamental Para Hacer De La Religión Una Actividad Comunicativa Activa En La Esfera Pública Sin Amenazar La Estabilidad Del Estado Civil.
Pritchard Luego Pasa A Examinar Las Dimensiones Económicas Y Sociales En La Teología Política De Locke, Basándose En Una Lectura Cuidadosa De Su Libro «Dos Tratados Sobre El Gobierno Civil». La Investigadora Aclara Que La Teoría Lockeana Del Trabajo Y La Propiedad Individual No Está Separada De La Visión Teológica Integral Que Gobierna Su Filosofía; El Hombre En La Visión De Locke No Es Un Ser Absolutamente Independiente En Sí Mismo, Sino Que Es Pura Propiedad Divina Que No Puede Ser Esclavizada O Destruida O Cuya Libertad Fundamental Puede Ser Renunciada. Este Concepto De La Propiedad De Dios Sobre Los Humanos Forma La Base Metafísica De La Cual Surgen Los Derechos Inalienables, A La Vanguardia De Los Cuales Están El Derecho A La Vida Y La Libertad Y La Propiedad. Desde Este Punto De Vista, El Trabajo Del Hombre Y Su Cuerpo Y Su Actividad Productiva Se Convierten En Un Medio Para Lograr La Voluntad Divina En La Construcción De La Tierra Y La Recuperación De Recursos. Pritchard Ve Que Locke Tuvo Éxito A Través De Este Vínculo Teológico En Dirigir Las Energías Humanas Hacia La Actividad Económica Material Y El Comercio, Reemplazando El Conflicto Teológico Sobre Doctrinas Con Un Esfuerzo Productivo Que Sirve Al Bien Común Y Promueve El Crecimiento Del Mercado Capitalista Inglés En Esa Era. Y Así La Mundanidad De La Religión Aparece Como Un Proceso De Redirección Del Comportamiento De Fe Hacia El Desarrollo Material Y La Interacción Social Fructífera.
La Autora Presta Especial Atención Al Tema De Los Límites De La Tolerancia En La Teología Política De Locke, Donde Se Detiene En Su Famosa Excepción De Los Ateos Y Los Católicos En «Carta Sobre La Tolerancia». Pritchard Presenta Un Análisis Que Se Aleja De La Justificación Superficial Al Tiempo Que Evita La Condena Histórica Pasajera, Intentando Comprender Esta Excepción A Través De La Lógica Interna De La Esfera Pública Que Locke Busca Establecer. La Autora Ve Que El Rechazo De La Tolerancia Hacia Los Ateos No Proviene De Un Mero Fanatismo Doctrinal, Sino Del Hecho De Que El Ateo, En La Perspectiva Lockeana, Carece De La Referencia Teológica Que Otorga A Los Pactos Y Convenios Y Juramentos Su Valor Vinculante, Que Son Herramientas Indispensables Para Construir Confianza Y Firmar Contratos En Una Sociedad Civil Y Económica Basada En El Intercambio Y La Circulación. En Cuanto A La Exclusión De Los Católicos, Se Remonta Al Hecho De Que La Subordinación A La Autoridad Papal Externa Introduce Una Lealtad Política Competidora A La Soberanía Del Estado Civil, Lo Que Altera El Principio Del Compromiso Ciudadano Con El Bien Común De La República. Pritchard Aclara Que Estos Límites Revelan La Naturaleza De La Tolerancia Según Locke Como Un Marco Funcional Establecido Para Proteger La Libertad De Circulación Intelectual Y Económica Y Garantizar La Estabilidad De La Sociedad Capitalista Emergente, Y No Meramente Una Indulgencia Absoluta Con Cada Posición Intelectual Que Amenaza Los Principios Fundacionales De Este Sistema.
La Autora También Destaca Cómo La Teología Política De Locke Contribuye A Dar Forma Al Concepto De Razón Pública Y Definir Las Reglas De Discusión En La Sociedad Abierta. Pritchard Señala Que Locke No Encontraba Peligro En Mostrar Las Creencias Religiosas En El Espacio Público, Sino Que Veía Que El Peligro Real Reside En Que Los Grupos Religiosos Se Deslicen Hacia El Secreto Y El Aislamiento Eclesiástico. Cuando Las Creencias Y Opiniones Se Presentan Públicamente En Una Sociedad De Publicación E Impresión Y Mercados, Automáticamente Están Sujetas A Las Reglas De Crítica Y Supervisión Social Y Refutación Racional, Lo Que Debilita Las Tendencias Del Fanatismo Y Limita La Capacidad De Los Grupos Extremistas Para Movilizarse De Forma Encubierta. La Insistencia De Locke En Transferir El Conflicto Religioso De Las Arenas De Confrontación Material Y Cuerpos Al Espacio De Argumentos Y Debates Impresos Implicó Una Apuesta Segura Sobre La Posibilidad De Controlar La Diferencia A Través De Mecanismos De Diálogo Y Libertad Persuasiva. Y Así Surge Un Espacio Público En El Que Los Individuos Aprenden Cómo Interactuar Con La Diversidad Doctrinal E Intelectual Como Opciones Sujetas A Discusión Continua Y Modificación Bajo La Influencia De La Opinión Pública Y La Experiencia Mutua.
Pritchard En Este Contexto Llega A Formular Una Postura Crítica Hacia Las Teorías Seculares Contemporáneas Que Tienden A Representar La Modernidad Como Un Proceso De Exclusión Completa De La Teología De Los Asuntos Públicos. La Investigadora Afirma Que La Lectura De La Teología Política De Locke Muestra Claramente Que Las Instituciones Seculares Y Los Límites Que Separan Religión Y Estado No Surgieron Como Una Ruptura Radical Con La Fe, Sino Que Fueron Diseñados Por Una Teología Política Específica Que Trabajó Para Redistribuir Roles Y Adaptar La Eficacia Religiosa A Las Necesidades Del Nuevo Concepto Del Estado Y Del Mercado. El Laicismo, Según Esta Proposición, No Es Neutralidad Absoluta O Un Vaciamiento Completo De La Esfera Pública De Propósitos Metafísicos, Sino Que Es Un Sistema Que Ejerce Presiones Para Dirigir Las Religiones Hacia Formas Comunicativas No Coercitivas Compatibles Con La Libre Circulación Y La Protección De Los Derechos Individuales. Y Esta Conciencia Reabre El Debate Sobre Los Orígenes Teológicos De Los Conceptos Políticos Modernos, E Insta A Reexaminar El Laicismo No Como Una Ausencia De Religión, Sino Como Un Patrón Específico De Organización De La Religión Y Su Presencia Pública.
Pritchard Aclara Que El Proyecto Lockeano No Se Limitó A Redefinir La Relación Entre Iglesia Y Estado U Organizar Formas De Discusión En La Esfera Pública Solamente, Sino Que Se Extendió Para Dibujar Los Rasgos De Un Sistema Social Y Económico Integral En El Cual Las Obligaciones Teológicas Se Integran Con Los Requisitos Del Mercado Capitalista Emergente Y El Estado Moderno. La Realidad Científica Acoplada Con La Mundanidad De La Religión Según Locke Va Más Allá De La Mera Libertad Intelectual, Para Estar Estrechamente Conectada Con La Necesidad De Mover Cuerpos Y Dinero, Y Encontrar Redes De Confianza Estables Que Permitan A La Sociedad Expandirse Y Producir Y Comerciar Sin Obstáculos.
Pritchard Comienza Su Análisis De Esta Dimensión Teológica-Económica Deteniéndose En Los Escritos De Locke Relacionados Con La Crítica Y La Moneda, Especialmente Sus Contribuciones Durante La Crisis De Reacuñación Inglesa En Los Años Noventa Del Siglo Diecisiete. La Investigadora Ve Que La Firme Defensa De Locke Del Valor Real Y El Peso Fijo De La Plata En Las Monedas No Fue Meramente Una Postura Técnica En Economía Política, Sino Que Surgió De Una Visión Teológica Y Metafísica Más Profunda Que Ve La Confianza Y La Honestidad Como Dos Condiciones Esenciales Para El Establecimiento De La Sociedad Civil Y La Circulación Pública. Locke Vio Que Falsificar La Moneda O Reducir Su Valor Nominal Mediante Una Decisión Arbitraria Del Gobernante Se Asemeja A Corromper El Lenguaje Y Distorsionar Las Verdades Religiosas Y Morales; Es Un Asalto A Los Estándares Objetivos De Valores Que Dios Depositó En El Mundo Natural. Y Así Como La Religión Requiere Veracidad Y Persuasión Y Compromiso Con Los Pactos, El Comercio Y El Intercambio Monetario Requieren Un Medio Monetario Estable Que Exprese La Verdad Del Valor Y No Esté Sujeto A Caprichos Políticos O Exceso Autoritario. Y Así Parece Que La Circulación Financiera Según Locke Paralela Completamente La Circulación Intelectual Y Religiosa En El Espacio Abierto; Ambas Necesitan Estándares Claros Que Garanticen La Estabilidad Y Prevengan El Engaño Y Salvaguarden Los Derechos De Los Individuos.
Como Una Extensión De Esta Lógica Económica Conectada Con La Teología, Pritchard Aborda La Postura Lockeana Sobre La Expansión Colonial Y La Recuperación De Tierras En El Nuevo Mundo. La Investigadora Muestra Cómo La Teoría Lockeana Del Trabajo Y La Propiedad Contribuyó A Formular Una Justificación Teológica Y Ética Para Las Políticas Coloniales Inglesas En América Del Norte. Desde El Punto De Vista De Locke, Dios Regaló La Tierra A La Humanidad En Común, Sin Embargo Este Regalo Divino Lleva Dentro De Sí Un Mandato Para Trabajar Y Mejorar Y Cultivar. La Tierra No Utilizada Dejada En Barbecho Sin Mejora Es Vista En La Perspectiva Lockeana Como Un Desperdicio De Bendiciones Divinas, Mientras Que El Trabajo Humano Remodela Esta Tierra Y Le Otorga Un Valor Real Que La Convierte En Una Propiedad Privada Y Legítima. Pritchard Ve Que Esta Construcción Intelectual Permitió A Locke Enmarcar La Actividad Colonial No Como Usurpación O Incautación Coercitiva, Sino Como Un Logro De La Voluntad Divina En La Recuperación Del Mundo Y La Transformación De Recursos Inhabilitados En Riqueza Productiva Que Beneficia A La Humanidad. Y Al Desconectar El Derecho A La Tierra De Lazos Tribales O Linajes Antiguos Y Vincularlo Al Trabajo Directo E Inversión Productiva, La Doctrina Religiosa Según Locke Se Convirtió En Un Motor Para Abrir Nuevos Horizontes Para El Libre Comercio Y Expandir El Alcance De Las Propiedades A Través De Los Mares.
El Análisis No Se Detiene En Los Límites De La Crítica Y El Colonialismo, Sino Que Va Más Allá De Eso Para Examinar La Postura Lockeana Sobre La Gestión De La Población Y El Control De Los Segmentos Sociales Marginales. Pritchard Estudia Las Propuestas De Locke Sobre La Reforma De Las Leyes De Pobres Y La Gestión De Las Casas De Trabajo, Mostrando Cómo Los Valores Religiosos Tradicionales De Cuidado Y Caridad Se Transformaron En Mecanismos Para La Disciplina Social Y La Integración Económica. La Caridad Y La Benevolencia Ya No En La Perspectiva De Locke Son Un Acto Moral Espontáneo Que Busca Recompensa Interna Solamente, Sino Que Se Convirtieron En Un Sistema Unificado Que Apunta A Transformar La Pobreza Y El Desempleo En Energías Productivas Útiles. Locke Veía La Pobreza Colectiva Y La Mendicidad Como Resultado Del Deterioro Moral Y La Debilidad De La Disciplina Individual Y No Solo Como Un Déficit Económico Temporal, Y Por Lo Tanto Propuso Medidas Estrictas Para Entrenar A Los Niños Pobres Y Emplear A Aquellos Capaces Entre Ellos, De Una Manera Que Garantice Su Integración En El Ciclo Capitalista Y Evite Que Conviertan La Pobreza En Un Medio Para Desestabilizar La Estabilidad Social. Pritchard Relee Estas Propuestas Para Afirmar Que La Mundanidad De La Religión Según Locke Requería Formular Nuevos Métodos Para Gestionar Los Cuerpos Y Asegurar Su Productividad, Donde El Entrenamiento Moral Se Integra Con La Rehabilitación Práctica Para Crear Ciudadanos Capaces De Contribuir Efectivamente Al Bien Común.
Y Dentro Del Marco De Formación De Este Ciudadano Moderno, Pritchard Asigna Espacio Para Estudiar Las Ideas De Locke Sobre La Crianza Y La Formación Moral Como Se Manifestó En Su Obra «Algunos Pensamientos Sobre La Educación». La Investigadora Observa Cómo Locke Busca Reemplazar El Castigo Físico Y La Coerción Externa Con Mecanismos Educativos Internos Basados En La Construcción Del Deseo Propio Y El Control Interno. Lo Que Se Conoce Como «La Ley De Opinión O Reputación» Según Locke Se Considera Uno De Los Medios Más Fuertes Para Controlar El Comportamiento Humano; El Hombre Por Naturaleza Se Ve Afectado Por La Estima De Sus Pares Y Su Sociedad O Su Reprimenda. Y Al Desarrollar El Sentido De Honor Y Vergüenza En El Niño, La Transformación Requerida Hacia Un Comportamiento Racional Y Moral Puede Lograrse Sin La Necesidad De Usar Violencia Material. Pritchard Ve Que Esta Visión Educativa Se Cruza Completamente Con La Teología Política De Locke; Así Como El Estado No Debe Usar Fuerza Coercitiva Para Cambiar Creencias Religiosas, El Educador No Debe Usar Golpes Físicos Para Dar Forma A La Mente Y La Conciencia. Y En Ambos Casos, La Coerción Es Reemplazada Por Mecanismos De Persuasión, Y Aliento, Y Dirección De La Voluntad Hacia La Aceptación Voluntaria, Lo Que Crea Yos Independientes Capaces De Ejercer Su Libertad En La Esfera Pública Con Responsabilidad Y Equilibrio.
Pritchard Luego Profundiza En El Análisis Del Famoso Concepto Lockeano Conocido Como «La Apelación Al Cielo», Que Es El Concepto En El Cual Locke Enmarca El Derecho Del Pueblo A Resistir La Tiranía Y Rebelarse Contra El Gobernante Injusto En Sus Escritos Políticos. La Autora Aclara Que El Derecho De Resistencia Según Locke No Se Remonta A Una Tendencia Revolucionaria Anárquica O Un Deseo De Socavar La Autoridad Civil, Sino Que Se Basa En Una Referencia Teológica Decisiva Que Ve Que El Gobernante Y Los Gobernados Están Sometidos Juntos A Una Ley Divina Superior. Cuando El Gobernante Excede El Mandato Otorgado A Él Y Se Convierte En Un Tirano Que Asalta Los Cuerpos De Los Ciudadanos Y Sus Propiedades Y Libertades, Transforma La Relación Con El Pueblo De Un Estado Civil Basado En Ley Y Consentimiento A Un Estado De Guerra Coercitiva. Y En Ausencia De Un Juez Terrenal Neutral Que Decida Entre Las Dos Partes, Nada Queda Ante El Pueblo Excepto «La Apelación Al Cielo», Que Es La Expresión Lockeana De Recurrir A La Ley Divina Y Al Derecho Natural Para Defender La Propia Supervivencia. Pritchard Muestra Que Este Concepto Exhibe El Lado Más Protector De Los Derechos Individuales En La Teología Política De Locke; La Religión Aquí No Funciona Como Una Herramienta Para La Subyugación De Los Súbditos Como Fue El Caso En Las Teorías Del Derecho Divino De Los Reyes, Sino Que Se Transforma En El Último Soporte Moral Y Teológico Que Legitima La Oposición Contra La Injusticia Y Protege Las Libertades Materiales E Intelectuales De Los Individuos Frente A La Intrusión De La Autoridad Política.
Pritchard Luego Revisa La Ubicación De La Teología Política De Locke Dentro De Los Debates Contemporáneos Sobre El Laicismo Y La Esfera Pública, Proponiendo Una Comparación Crítica Entre La Proposición Lockeana Y Las Teorizaciones Modernas Emitidas Por Pensadores Prominentes Como Jurgen Habermas Y Charles Taylor Y Talal Asad. La Investigadora Ve Que El Modelo Lockeano Presenta Una Alternativa Que Va Más Allá De La Deficiencia Existente En Algunas Teorías Modernas Que Insisten En Eliminar Completamente La Religión Del Lenguaje Del Diálogo Político Oficial O Reducirla A Sentimientos Internos Aislados. Mientras Algunos Ven Que La Modernidad Secular Requiere Una Prohibición Completa De Argumentos Religiosos En Discusiones Públicas, Locke Prueba Que La Creencia De Fe Puede Ser Una Fuente Principal Para Formular Los Conceptos Fundacionales De Derechos Y Dignidad Y Libertad, Siempre Que Esta Creencia Se Presente En Un Lenguaje Dialógico Que Busque Persuasión Racional Y Abandone Medios De Coerción Material. Al Mismo Tiempo, Pritchard Se Aleja De La Simplificación Que Retrata A Locke Como Un Padre Espiritual Del Laicismo Completamente Neutral, Señalando Que Su Modelo Permaneció Cargado Con Suposiciones Teológicas Sobre El Creador Y La Propiedad Divina Y El Compromiso De Los Seres Humanos De Construir La Tierra Y La Comunicación Y La Circulación.
La Autora También Destaca Cómo Locke Difiere De Las Perspectivas Autoritarias Previas Que Hicieron De La Religión Un Medio Para Enmarcar La Obediencia Absoluta. Locke Pudo Transformar El Discurso Religioso De Un Medio Para Subyugar Mentes Y Cuerpos En Un Medio Para Abrir Campos De Interacción Social Y Comercial Y Cultural. La Verdadera Religión En La Perspectiva De Locke Es Lo Que Promueve La Tolerancia Y La Comunicación Abierta, Y Lo Que Acepta La Sujeción A La Supervisión De La Crítica Pública Sin Miedo. Esta Comprensión Hace De La Teología Política De Locke Una Experiencia Temprana Y Única Para Integrar La Diversidad Doctrinal En La Estructura De Una Sociedad Moderna Caracterizada Por El Movimiento De Publicación E Impresión Y Circulación De Bienes E Ideas.
La Autora Aborda Cómo La Estructura Epistemológica Lockeana Se Integra Con Su Tesis Básica Sobre La Mundanidad De La Religión Y El Establecimiento Del Espacio Público Moderno; Pritchard Ve Que La Teoría Empírica Del Conocimiento De Locke No Fue Meramente Una Ocupación Filosófica Pura Con Los Límites De La Mente Humana, Sino Que Fue En Su Esencia Una Respuesta Teológica Y Política Dictada Por La Necesidad De Poner Fin A Los Furiosos Conflictos Religiosos Y Asegurar Un Espacio Seguro Para La Circulación Pública. El Confinamiento De Locke De Las Fuentes Del Conocimiento Humano Al Sentido Y La Experiencia Y La Reflexión, Y Su Insistencia En Que La Mente Humana Nace Como Una Pizarra En Blanco, Se Combinan Con Su Esfuerzo Por Despojar El Encanto Y El Misticismo Coercitivo De Las Categorías De Fe. La Religión, Dentro Del Marco De Esta Teoría Epistemológica, Debe Avanzar Ante La Mente Como Hipótesis Y Argumentos Sujetas A Examen Y Escrutinio, Y No Como Verdades Inspiradoras De Manera Decisiva Y Cerrada Que Trascienden Métodos De Prueba Y Debate Civil.
Pritchard Asigna Un Análisis A La Postura De Locke Sobre El Fenómeno Del «Entusiasmo Religioso» O Lo Que Se Conoce Como Inspiración Divina Espiritual Que Se Difundió Entre Muchas Sectas Y Grupos Religiosos En El Siglo Diecisiete. La Investigadora Ve Que Locke Vio Este Tipo De Reclamo Inspiracional Directo Como Una Amenaza Radical A La Estructura De La Esfera Pública; El Entusiasta Que Afirma Recibir Revelación Directa De Dios Sin Necesidad De Evidencia Racional O Textual Impresa, Eleva Sus Categorías Por Encima Del Nivel De Discusión Y Refutación, Y Exige Que Otros Se Sometan Ciegamente A Su Inspiración Interna. Este Reclamo, En La Visión De Locke, Cancela La Posibilidad De Verdadera Circulación Y Reproduce Tiranía Y Violencia; La Conciencia Individual Agrupada Alrededor De Sí Misma Se Convierte En Una Autoridad Coercitiva Que Busca Subyugar A Otros. Por Lo Tanto, Locke Vertió Su Ira Filosófica Sobre El Entusiasmo Religioso, Aclarando Que La Verdadera Revelación No Puede Contradecir La Razón, Y Que El Único Criterio Para Distinguir La Inspiración Divina De Las Ilusiones Del Yo Y Los Deseos Subjetivos Es Su Sujeción A Evidencia Y Pruebas Capaces De Compartirse Y Criticarse. Y Al Forzar Al Reclamo Religioso A Pasar Por El Filtro Del Examen Racional Ante El Público, Locke Asegura La Protección Del Espacio Público De Los Choques Emocionales Y El Fanatismo Resultante De Reclamos Espirituales Cerrados.
La Autora Luego Pasa A Examinar La Dimensión Social Y Familiar En La Teología Política De Locke, Deteniéndose En Su Agudo Debate Intelectual Con Sir Robert Filmer Autor Del Libro «Patriarcha». Pritchard Muestra Que El Desmantelamiento De Locke De La Teoría Del Derecho Divino De Los Reyes No Se Limitó A Criticar La Autoridad Política Absoluta, Sino Que Se Extendió Para Reorganizar Los Lazos Familiares Y Las Relaciones De Género Dentro Del Hogar. Filmer Estableció Una Analogía Decisiva Entre La Autoridad Del Padre En La Familia Y La Autoridad Del Rey En El Estado, Considerando Que Ambas Ejercen Autoridad Absoluta Derivada De La Autoridad Que Dios Otorgó A Adán. Sin Embargo Locke, En «El Primer Tratado Sobre El Gobierno Civil», Trabaja Para Desmantelar Esta Analogía Paternal; Muestra Que La Autoridad Parental No Es Propiedad Absoluta De Los Padres, Sino Que Es Un Mandato Temporal Y Cuidado Que Apunta A Llevar A Los Niños A La Etapa De Madurez Racional E Independencia De Voluntad. Además, Locke Insiste En Que La Madre Comparta Con El Padre Esta Autoridad Parental, Deduciendo Así Parte De La Hegemonía Paternal Tradicional. Pritchard Ve Que Reformular La Familia Según Locke La Transforma De Una Institución Feudal Cerrada Basada En Jerarquía Eterna En Un Contrato Social Y Civil Organizado, Basado En Consentimiento Y Responsabilidad Mutua, Lo Que Contribuye A Liberar Los Cuerpos De Mujeres Y Niños De La Subordinación Absoluta, Y Prepararlos Para Participación Como Yos Independientes En Intercambio Económico Y Social.
Y En Un Camino Conectado Con La Organización De La Esfera Pública, Pritchard Estudia La Posición De La Teología Política De Locke Sobre Geografía Y Lugar Sagrado. La Autora Aclara Cómo La Perspectiva Lockeana Contribuye A Transformar El Espacio Geográfico De Un Espacio Cargado Con Santidad Teológica Y Estructuras Tradicionales De Santuarios En Un Espacio Abstracto Y Secular Que Permite Libertad De Movimiento Y Circulación Para Individuos Y Bienes. En El Mundo Antiguo Y Medieval, Lugares Sagrados E Iglesias Y Santuarios Gozaban De Inmunidades Materiales Y Geográficas Que Impusieron Restricciones Sobre Movimiento Y Determinaron Caminos De Cuerpos Basados En Su Pertenencia Religiosa Y Sectaria. Sin Embargo Locke Despoja La Santidad Intrínseca De Los Lugares; La Mezquita O Iglesia O Templo No Es Nada Sino Un Lugar Para La Reunión De Individuos Presentes Por Su Propia Voluntad Para Adoración Y Circulación. Liberar El Espacio Material De Restricciones Teológicas Eclesiásticas Sirve En Primer Lugar Los Requisitos Del Mercado Moderno Y Libertad De Movimiento De Mano De Obra Y Comercio; La Tierra Entera Se Convierte En Una Arena Abierta Para Inversión E Interacción Humana Libre De Obstáculos Religiosos. Y Así La Mundanidad De La Religión Aparece Como Un Proceso De Reorganización Del Espacio Material, Asegurando Que Asuntos Mundanos Y Capitalistas No Sean Obstruidos Por Conflictos Espaciales Con Trasfondos Sagrados.
Pritchard También Revisa Cómo Redefinir La Conciencia Religiosa En La Filosofía Lockeana. La Autora Ve Que La Conciencia Ya No Según Locke Es Un Refugio Interno Aislado O Una Fortaleza Impenetrable Que Rechaza Comunicación, Sino Que Se Convirtió En Una Fuerza Comunicativa Que Desea Influir Y Persuadir Prácticamente Dentro De La Sociedad Civil. El Pensamiento Religioso Tradicional Veía La Conciencia Como Un Juez Interno Absoluto Que El Individuo Está Obligado A Seguir Incluso Si Eso Lleva A Choque Material Con Autoridad O Sociedad. Pero Locke Trabaja Para Transformar La Conciencia De Una Categoría Estática Y Cerrada En Una Actividad Interactiva Que Busca Presentar Argumentos Brillantes Ante La Opinión Pública. La Verdadera Conciencia No Teme La Publicidad, Sino Que Encuentra En La Circulación Pública Y La Discusión Abierta Su Preciosa Oportunidad Para Convencer A Otros De La Veracidad De Sus Categorías. Y A Través De Esta Transformación, La Conciencia Se Transforma De Una Fuente Potencial De Rebelión Armada O Aislamiento Sectario En Un Elemento Activo Que Participa En La Construcción De Los Estándares Morales De La Sociedad Abierta, Confiando En Eso En Medios De Publicación Y Diálogo Oral Y Escrito.
La Investigadora También Arroja Luz Sobre Cómo Locke Maneja Los Deseos Y Emociones Humanas, Transformando La Disciplina Moral En Un Elemento Esencial Para Crear Al Ciudadano Útil. Pritchard Nota Que Locke No Apuntaba A Suprimir Deseos Humanos O Extinguir Pasión Material En Individuos, Sino Que Buscaba Dirigir Estas Energías Y Transformarlas De Caprichos Aleatorios O Conflictos Destructivos En Un Deseo De Mejorar El Yo Y Adquirir Riqueza Y Ganar El Respeto De Pares. «El Poder De Opinión» O Reputación Social Juega Un Papel Central En Este Contexto; El Hombre Por Naturaleza Busca Alabanza Y Evita Culpa Y Vergüenza En Su Sociedad. Y Al Organizar Esta Autoridad Literaria Y Dirigirla Hacia Garantizar Comportamiento Racional, Los Individuos Pueden Ser Empujados A Controlar Sus Caprichos Subjetivos Y Adaptarse A Los Requisitos De Trabajo Y Producción Y Bien Común. Y Así La Crianza Moral Se Integra Con Interés Económico, Para Que El Buen Comportamiento Se Convierta En Una Ventaja Comercial Y Social Que Garantiza Al Individuo Una Posición Prestigiosa En Una Sociedad De Intercambios.
Pritchard No Duda En Presentar Una Lectura Crítica Que Aborda Los Límites De Este Modelo Y Las Formas De Hegemonía Implícita Que Contiene. La Investigadora Argumenta Que El Espacio Público Que Locke Busca Construir, Que Aparece En La Superficie Como Un Espacio Neutral Y Abierto Para Todos Los Yos Racionales, Lleva Dentro De Sí Condiciones Normativas Claras Que Excluyen Indirectamente A Todos Aquellos Que No Pueden O No Desean Adaptarse A Sus Reglas. La Insistencia De Locke En La Racionalidad Deliberativa, Y En Reducir La Religión A Actos De Habla Y Actos Persuasivos, Implica Un Sesgo A Favor De Las Clases Educadas Y Propietarios Y Participantes En El Movimiento Editorial Y El Mercado. En Cuanto A Los Grupos Que Expresan Su Fe Religiosa A Través De Prácticas Rituales Físicas Intensas, O Insisten En Combinar Autoridad Religiosa Y Política, Se Encuentran Amenazados Con Exclusión O Restricción. Pritchard Muestra Que Esta Hegemonía Implícita Revela Que La Mundanidad De La Religión En La Teología Política De Locke No Fue Meramente Una Liberación Para Todos, Sino Que Fue También Un Proceso De Reclasificación Y Remodelación Que Redistribuye Roles De Poder Dentro De La Sociedad.
La Autora Concluye Señalando Que Comprender La Teología Política De Locke Proyecta Sus Sombras Sobre Problemáticas Contemporáneas Que Enfrentan Las Sociedades Liberales Modernas En Su Trato Con La Diversidad Cultural Y Religiosa. Los Desafíos Planteados Por La Presencia De La Religión En El Espacio Público Hoy No Se Alejan Mucho De Los Desafíos Que Locke Enfrentó En Su Era. Pritchard Se Pregunta Si Los Modelos Seculares Actuales, Que Insisten En El Desapego Completo De Argumentos De Fe En La Esfera Pública, Pierden Al Hacerlo La Referencia Teológica Moral Que El Mismo Locke Usó Para Establecer Derechos Inalienables Y Proteger La Dignidad Humana. Y Afirma Que Lo Que Locke Buscó Lograr Entre Consenso Teológico Sobre La Propiedad De Dios De Los Humanos Y Tolerancia Con Diferencias Doctrinales Sigue Siendo Material Rico Para Reflexión Filosófica Y Política Sobre Los Orígenes Del Pensamiento Liberal Y Sus Límites.
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