¿Murió El Genio Goethe En Un Estado De Pureza Innata y En El Islam?

Una Lectura En El Libro “Bajo Su Paso Florecen Las Flores: Goethe Y El Islam”
En La Historia De La Literatura Mundial, Los Momentos Finales De Los Grandes Pensadores Y Escritores Se Erigen Como Faros Que Iluminan Lo Que Estaba Oculto En Sus Vidas, Y Como Misterios Que Desafían La Comprensión De Las Generaciones Posteriores. El Momento En Que Un Genio Parte De La Vida No Es Simplemente Un Punto De Parada Biológico, Sino Que A Menudo Es Una Majestuosa Condensación De Todo En Lo Que Creyó Y Por Lo Que Vivió En Su Viaje. Aquí Se Despliega Ante Nosotros La Escena De La Muerte De Una De Las Mayores Leyendas De La Literatura Y El Pensamiento, El Poeta Y Filósofo Alemán Johann Wolfgang Von Goethe, Como Una De Las Escenas Peor Comprendidas Y Malinterpretadas A Lo Largo De La Historia Europea Moderna.
Los Dos Autores “Francesca Bocca-Aldaqre” Y “Pietrangelo Buttafuoco” Nos Presentan Una Deslumbrante Obra Maestra De Investigación Y Narrativa Titulada “Bajo Su Paso Florecen Las Flores: Goethe Y El Islam” (Sotto Il Suo Passo Nascono I Fiori: Goethe E L’Islam), Publicada Por La Editorial “La Nave Di Teseo”. Esta Obra No Es Simplemente Una Seca Narrativa Histórica, Sino Más Bien Un Intento Profundo Y Excepcional De Sumergirse En El Alma Compleja Del Gran Poeta Alemán. Francesca Bocca-Aldaqre, Quien Ocupa El Cargo De Profesora De Teología En El Instituto Italiano De Estudios Islámicos Y Cultura Árabe En La Sociedad Humanitaria De Milán, Y Dirige El Instituto Averroes De Estudios Islámicos, Y Autora Del Libro “Un Corán Que Camina” Publicado En 2018, Se Reúne En Este Esfuerzo Conjunto Con El Escritor Y Autor Pietrangelo Buttafuoco, Autor De Múltiples Obras Como “Huevos De Dragón” (2005), “El Lobo Y La Luna” (2011), “El Dolor Loco Del Amor” (2013), Y “Los Besos Son Definitivos” (2017).
El Libro Comienza Desde El Final, Desde Ese Momento Crítico Y Decisivo Que Separa El Mundo De Lo Visto Y El Mundo De Lo Invisible. Es El Veintidós De Marzo Del Año 1832. En Esa Habitación Donde Prevalecía Un Silencio Pesado Saturado Con El Temor A La Muerte, Yace El Cuerpo Vivo De Goethe, A Punto De Exhalar Sus Últimos Suspiros. A Su Lado, Se Arrodilla Su Amorosa Nuera, “Ottilie”, Limpiando El Sudor De Su Frente Fría Que Había Comenzado A Cubrirse Con El Hielo De La Muerte. Ottilie Estaba Viviendo Su Propia Tragedia, Habiendo Perdido A Su Esposo “August” Hace Un Poco Más De Un Año, Y Aquí Ahora Se Encuentra Completamente Sola Ante La Agonía Del Gran Maestro, Buscando Desesperadamente Cualquier Pulso Restante En Su Corazón Que Se Apaga.
En Medio De Esta Batalla Silenciosa Con La Aniquilación, Goethe Pide Con Voz Débil Más Luz, Diciendo: “¡Más Luz!” (¡Più Luce!). El Sirviente Parado En La Habitación Se Queda Confundido Y Desconcertado, Sin Saber Qué Ventanas Adicionales Abrir O Qué Muros Derribar Para Brindar Más Consuelo A Su Maestro Moribundo. Los Rayos Del Sol Ya Se Estaban Filtrando En La Habitación Y Inundando Las Fundas De Las Almohadas Sobre Las Que Yacía El Maestro, Pero La Oscuridad Que Goethe Sufría En Su Hora De Muerte No Era Una Oscuridad Física Que Pudiera Ser Disipada Por Ventanas Adicionales, Sino Que Estaba Luchando Con La Oscuridad De La Muerte Y Las Fuerzas De La Aniquilación Que El Texto Describe Como La “Oscuridad Del Maligno”, Y Para Alejarla De Él Y Derrotarla En Su Cruel Abismo Él Estaba Repitiendo Su Famosa Frase Pidiendo Más Luz.
Su Voz Se Desvanece Gradualmente, Y El Último Suspiro Se Acerca, Y El Maestro Se Vuelve Incapaz De Hacer Que Los Que Lo Rodean Entiendan Lo Que Quiere Decir. Y Mientras Nadie Nota La Oscuridad Acechando En Los Rincones Excepto El Propio Goethe, El Maestro Hace Un Movimiento Extraño Y Asombroso Con Su Mano. Ottilie Pregunta Al Sirviente Con Asombro: “¿Qué Está Haciendo Con Su Mano?” El Sirviente Le Responde En Un Intento Ingenuo De Encontrar Cualquier Explicación Para Ese Momento Difícil: “Es La Agonía De La Muerte, La Vida Se Escapa Y Se Va De Sus Dedos”. Pero El Dedo Índice De Goethe En Su Mano Derecha Se Movía De Abajo Hacia Arriba En Un Ritmo Preciso, Lento, Y Deliberado. Esos No Eran Movimientos Espasmódicos Involuntarios Emitidos Por Una Mano Derecha Que Cede La Vida, Sino Más Bien Un Movimiento Que Ottilie Y El Sirviente Fiel Siguieron Con Sus Ojos Sin Poder Descifrar Las Palabras Silenciosas Que Acompañaban Estos Gestos Lentos Cargados De Tensión Y Fiebre.
En Ese Momento Decisivo, Entra El Médico Personal De Goethe, El Doctor “Carl Vogel”. Y Con Una Mirada Médica Clínica Acostumbrada A Evaluar Signos Físicos Más Que Prestar Atención A Las Connotaciones De Las Palabras, El Doctor Vislumbra Un Camino Para El Movimiento De La Mano Del Maestro Y Concluye Simplemente Diciendo: “Está Dibujando La Letra W”. Después De Eso Goethe Entrega El Alma Al Creador. El Sirviente Se Retira Tímidamente, Mientras La Dulce Ottilie Apoya Su Cabeza En El Pecho Del Maestro Tratando De Captar Cualquier Pulso Restante, Pero Su Corazón Había Quedado En Silencio Para Siempre. Su Sufrimiento Con Las Respiraciones Se Detuvo, Pero Su Mirada Continuó Llevando El Brillo De La Batalla Final Y La Última Lucha. Ottilie Se Levantó Y Cerró Los Ojos De Goethe, Mientras Su Mano Derecha Permanecía Libre En El Aire, Como Se Puede Ver Y Contemplar Incluso Hoy En La Famosa Pintura Dibujada Por El Artista “Fleischer”.
Esta Conmovedora Escena Dejó La Puerta Abierta De Par En Par Para Una Inundación De Interpretaciones Posteriores. En Las Horas Que Siguieron A La Muerte De Goethe, Estalló Un Conflicto Febril Entre Los Que Lo Rodeaban Y Sus Amantes Para Embellecer Y Pulir Sus Últimas Palabras, Y Hacer De Su Muerte Un Alto Ejemplo Artístico Y Moral A Emular. El Orientalista “Friedrich Rückert” Se Apresuró A Transformar La Escena De La Muerte En Un Poema Poético Describiendo Cómo El Grito “¡Más Luz!” Salió Del Pecho Del Maestro Para Que Pudiera Dirigirse Hacia La Luz. En Cuanto Al Arquitecto Ducal “Clemens Coudray”, Escribió Dos Informes Completamente Contradictorios Sobre El Evento, Y Las Palabras “Más Luz” Solo Aparecieron En Su Segundo Informe Posterior. Y El Escritor Y Educador “Christoph Hufeland”, Quien No Estaba Originalmente Presente En La Habitación Y No Presenció El Incidente, Llegó Tan Lejos Como Para Afirmar Que Esas Palabras Estaban Destinadas A Proporcionar “Estímulo Y Glorificación” Para Las Futuras Generaciones Devastadas Por Su Pérdida. Y La Historia Se Quedó Sin Más Remedio Que Depender Del Informe Del Médico Personal Vogel, Quien Fríamente Registró Que Goethe, Cuando Ya No Podía Decir Nada Comprensible, Comenzó A Dibujar Signos En El Aire Con El Dedo De Su Mano Derecha, Levantando Su Dedo Y Bajándolo, Tal Vez Para Dibujar La Letra W.
Y Aquí Intervienen Los Dos Autores Bocca-Aldaqre Y Buttafuoco Para Presentar La Interpretación Más Audaz E Interesante, Que Representa La Esencia De Este Profundo Libro. Los Dos Autores Indican Que El Verdadero Significado De Este Gesto Se Habría Revelado Inmediatamente, Y Sin Ninguna Duda, Si El Secretario Personal Y Poeta Leal “Johann Peter Eckermann” Hubiera Estado Presente En Esos Segundos. Eckermann, A Quien Goethe Llamaba Cariñosamente “Mi Propio Ali” (Il Mio Ali) En Una Clara Y Profunda Referencia A La Continua Identificación Del Poeta Con El Personaje Del Profeta Muhammad (La Paz Sea Con Él), Estuvo Ausente Por Momentos Del Lecho Del Moribundo Y No Presenció El Movimiento Del Dedo.
Durante Largos Siglos, Este Gesto Expresivo Permaneció Como Un Enigma Misterioso, Pero El Libro Deconstruye Este Enigma Y Lo Ensambla De Nuevo Con Una Brillantez Asombrosa: Goethe Estaba Realizando La “Shahada”, El Primer Pilar De Los Pilares Del Islam. Levantar El Dedo Índice En La Mano Derecha Y Bajarlo Es Una Expresión Simbólica Y Cinética Del Monoteísmo Puro, Y Es El Acto Que Realiza El Musulmán Moribundo Cuando Su Lengua Es Incapaz De Pronunciar Los Dos Testimonios (“No Hay Dios Sino Alá, Muhammad Es El Mensajero De Alá”) En El Idioma Árabe. Esta Asombrosa Conclusión No Es Simplemente Un Salto Al Vacío O Una Interpretación Arbitraria, Sino Que Está Construida, Como Explica Claramente El Libro, Sobre Una Larga Y Profunda Investigación En Los Archivos De Goethe Y Sus Cartas, Y Un Seguimiento Cuidadoso De Los Testimonios De Aquellos Que Estaban Más Cerca De Él, Para Comprender La Verdad Del Descubrimiento Y Acercamiento Del Gran Escritor Alemán A La Religión Islámica. El Profeta Muhammad (La Paz Sea Con Él) Aconsejó A Sus Seguidores A Instarse Mutuamente A Morir En La Shahada, Porque Quien Muere Con Esta Palabra Garantiza El Paraíso. Y Goethe, A Lo Largo De Su Carrera, Estaba Repitiendo Este Testimonio Siempre Que Podía, E Incluso Lo Incluyó Con El Amor Del Erudito Musulmán Apasionado En Sus Escritos Científicos Naturales (Naturwissenschaftliche Schriften), Considerando Que La Frase “Creo En Un Solo Dios” Es La Palabra Más Hermosa Y Grandiosa Digna De Alabanza, Y La Hizo El Foco De Su Trabajo Científico En Busca Del Concepto Del Monoteísmo (Tawhid) Que Une Todo En Una Manifestación Del Único Creador.
Pero ¿Cómo Llegó Este Gran Símbolo Alemán A Este Momento Puramente Espiritual? Para Responder A Esta Pregunta Crucial, El Libro Nos Lleva A Un Increíble Viaje Retrospectivo A Través De La Carrera De Goethe, Comenzando Desde El Otoño Del Año 1770 En La Ciudad De Estrasburgo. Allí, Donde Tuvo Lugar El Encuentro Histórico Entre El Joven Goethe, Quien Entonces Era Un Estudiante De Derecho, Y El Pensador Y Filósofo Estricto “Johann Gottfried Herder”. Herder Sufría De Una Enfermedad Dolorosa En Sus Ojos, Y El Médico Lo Obligaba A Mantener Sus Ojos Abiertos Para Realizar Una Intervención Quirúrgica Diaria Y Dolorosa Pasando Y Repasando Un Instrumento Médico. En Esa Habitación Con Poca Luz, Herder Está De Pie Con Su Ropa Negra Y Sombría Y Su Rostro Mojado Por Las Lágrimas Debido Al Dolor, Recibiendo Al Joven Goethe Que Vestía Modas Modernas De Colores Brillantes En Amarillo Y Azul Cielo, Lo Que Aumentó La Molestia De Herder Quien Pidió A Su Joven Estudiante Que Sirviera A Dios A Través De La Pureza, La Piedad Y La Misericordia.
Y A Pesar De Esta Fuerte Contradicción En Apariencia Y Estado De Ánimo, Goethe Pregunta A Su Maestro Herder Con La Pasión De La Juventud Si Llegará Algún Día A La Sabiduría Y Al Conocimiento De La Literatura Mundial Y A Experimentar El Lenguaje. La Respuesta Le Llega De Herder, A Quien El Texto Describe Como “Una Persona De Temperamento Fuerte Pero Que Posee Un Corazón De Oro”, A Través De Una Acción Conmovedora Y No Solo Palabras. Herder Toma Un Volumen De Su Biblioteca Y Se Lo Entrega Al Joven Que Está En El Umbral Diciéndole: “Esta Es Mi Respuesta, Es Un Libro. Llévalo Contigo Y Léelo, Porque No Habrá Forma De Acercarse A La Universalidad Sin Escuchar Esta Lectura”. Y Cuando Wolfgang Tomó El Libro Entre Sus Manos, Se Dio Cuenta De Que Es “El Corán, El Libro De Muhammad”. Herder Asegura A Goethe Que Este Libro No Es Solo Una Palabra Pasajera, Sino Que Es La Palabra Universal, Y No Solo Respiraciones Para Una Persona.
Esa Fue La Primera Chispa. Y Aunque Goethe En Los Comienzos De Su Lectura No Pudo Encontrar Un Camino Lógico Secuencial En El Texto Coránico, Lo Que Lo Llevó A Dejarlo Y Volver A Él Una Y Otra Vez A Través Del Tiempo Y En Incontables Ocasiones, Este Libro Se Convirtió En El Eje Fijo Alrededor Del Cual Giraban Muchas De Sus Meditaciones. Goethe Tradujo Toda La Sexta Sura De La Versión Latina Del Traductor “Maracci”, Que Es La Sura Que Trata Sobre La Continuidad Y Santidad Del Mensaje A Través De Todos Los Profetas. Y Los Dos Autores Se Detienen Extensamente En Lo Que Se Conoce Como (Koran-Auszüge), Que Son Los Extractos Coránicos Y Notas De Goethe Conservados En El Museo De Düsseldorf, Que Datan Del Otoño Del Año 1771, Y Documentan Su Acompañamiento De Su Tercera Lectura Del Corán. Estas Notas Y Meditaciones Fueron Como Las Semillas Que Luego Brotaron Como Árboles Con Sombras Exuberantes En Su Diván Y Obras Literarias. Por Ejemplo, Goethe Mantuvo El Versículo Coránico De La Sura Al-Baqarah: “A Alá Pertenecen El Oriente Y El Occidente, Así Que A Donde Quiera Que Te Vuelvas Allí Está El Rostro De Alá, Ciertamente Alá Todo Lo Abarca, Todo Lo Sabe”. Y Después De Largas Décadas Pasadas, Goethe Se Inspiró En Este Versículo Exacto Para Uno De Los Primeros Y Más Grandes Poemas De Su Famoso Diván, El Poema “Talismanes” (Talismani), En El Que Dice: “¡A Dios Pertenece El Oriente! / ¡Y A Dios Pertenece El Occidente! / Las Tierras Del Norte Y Del Sur / Descansan En La Tranquilidad De Sus Manos”. También Tomó Nota De Una Observación De La Oración Del Profeta Moisés En El Corán: “Señor Mío, Ensancha Para Mí Mi Pecho, Y Facilita Para Mí Mi Tarea, Y Desata El Nudo De Mi Lengua”.
La Fascinación De Goethe Con El Corán No Fue Una Fascinación Pasajera O Un Mero Capricho Orientalista Superficial Jugando Con Textos, Sino Que Fue Un Compromiso Profundo Para Defender La Esencia De Este Texto Sagrado. Y El Libro Menciona Una Fuerte Prueba De Ello A Través De Su Postura Estricta Y Firme Contra La Primera Traducción Del Corán Del Árabe Al Alemán, Que Fue Realizada Por “David Friedrich Megerlin” Y Fue Publicada En El Año 1772 Bajo Un Título Ofensivo Y Provocador Que Es “La Biblia Turca”. La Introducción De Megerlin Aclaró Sus Intenciones Ideológicas Hostiles, Ya Que Justificó Su Obra Que Pretende Exponer Lo Que Él Llamó “El Libro De Las Mentiras” Que Los Turcos Reverencian Y Demostrar Que Muhammad Es “Un Falso Profeta Y El Anticristo”, Concluyendo Su Introducción Con Una Extraña Oración En La Que Invoca A Dios Para Acabar Con Lo Que Describió Como El Reino Violento Y La Religión Supersticiosa Del Corán. Frente A Este Descarado Ataque Y Deliberada Distorsión, Goethe Que Está Lleno Del Espíritu De La Búsqueda De La Verdad No Se Quedó De Brazos Cruzados. El Veintidós De Diciembre Del Año 1772, Goethe Publicó Una Mordaz Crítica De La Traducción De Megerlin En La Revista “Frankfurter Gelehrte Anzeigen”, Describiéndola Como “La Obra Miserable”. Y Goethe Deseó Profundamente Y Con Toda Sinceridad Que Se Realizara Otra Traducción Muy Pronto Por Manos De Un Alemán Que Pudiera Leer El Corán “Con Los Sentimientos De Poetas Y Profetas”, Y Poseyera Suficiente Intuición Y Perspicacia Para Comprender La Comprensividad Y Grandeza De Todo Este Texto.
Esta Visión Filosófica Comprensiva De Goethe Se Manifiesta A Través De Su Implacable Búsqueda De La “Planta Original” (Urpflanze), Ese Concepto Botánico Y Espiritual Que Se Apoderó De Su Pensamiento. El Título Del Libro Mismo “Bajo Su Paso Florecen Las Flores” Se Refiere A Ese Momento Metafórico En El Que Brotan Los Capullos Y Surge La Vida Dondequiera Que Se Establezcan Los Gnósticos Y Profetas, Tomado De Un Poema En El Que Ali Y Fátima Cantan Celebrando Al Profeta. En Su Famoso Viaje A Italia, Y Específicamente El Veintiséis De Septiembre Del Año 1786 En Su Itinerario, Goethe Entró Al Jardín Botánico En La Ciudad De Padua Buscando Esa Planta Original. Más Tarde, Continuó Su Búsqueda En El Jardín De Palermo En La Isla De Sicilia, Esa Antigua Ciudad En La Que Descansan Los Restos De Otro Alemán Que Eligió Sicilia Para Descubrir En Ella Su Alma Oriental Y Convertirse En “Un Árabe”, Que Es El Emperador Federico II.
Para Goethe, La “Planta Original” No Era Simplemente Una Entidad Biológica, Sino Que Era Una Expresión De La Flor De Loto En Un Mar Lejano, O La Rosa Con Pétalos Invisibles Cuya Fragancia Colorea Los Sentimientos De Quien Se Acerca A Ella. Es La Manifestación Material De La Bendición Divina Que Se Eleva Desde Una Sola Raíz Para Convertirse En Un Tallo Intoxicado De Felicidad, Y Un Impulso En El Milagro Azul De La Manifestación Divina Para La Palabra “Sé”. Su Viaje A Italia Fue El Primero Entre Una Serie De Migraciones Internas Y Espirituales Que Formaron Su Camino. Y Sorprendentemente, El Catorce De Octubre De 1786, Goethe Se Refirió A Su Escape O A Este Viaje Con La Palabra “Mi Hégira” (La Mia Egira), Identificándose Una Vez Más, Y Después Del Paso De Más De Quince Años Desde Su Primera Lectura Del Corán, Con El Personaje Del Profeta Muhammad Que Ordenó A Los Creyentes La Primera Migración A Abisinia Escapando De La Persecución Del Pueblo De La Meca, Luego La Segunda Migración A La Iluminada Medina En La Que Él Mismo Participó Y Con La Cual Comenzó El Calendario Islámico.
De Esta Primera Migración A Italia, Goethe Regresó Con Una Profunda Intuición Y Certeza: Que El Futuro De Europa Podría Estar Vinculado A La Adopción De “Un Islam Suavizado Por Los Cielos Del Mediterráneo”, Un Horizonte De Paz Y Serenidad Hacia El Cual El Poeta Dirigió Sus Más Profundas Tensiones Personales E Intelectuales. Y Esta Dirección Hacia La Paz Y La Rendición Es Exactamente Lo Que Intentó Construir A Su Alrededor En Su Vida Diaria En La Ciudad De Weimar. Y Hoy, Todavía Podemos Ver El Rastro De Esta Dirección En La Entrada De Su Casa En Weimar, Donde Las Letras De La Palabra “Bienvenido” O Paz (Salve) Fueron Talladas En La Madera. Y Aunque Su Secretario Eckermann En Su Primera Visita Se Sorprendió Por Esta Extraña Elección Y La Consideró Solo Un Signo De Amistosa Bienvenida, El Libro Llama Nuestra Atención A Que Esta Palabra Latina Es La Misma Que Goethe Usó En Su Corán Latino Traducido Para Expresar El Saludo Islámico Por Excelencia: “La Paz Sea Contigo” (As-Salāmu ‘Alaykum). Para Goethe, El Islam Es Paz, Y Es Salvación, Y Nunca Traicionó Su Mensaje Más Profundo, Sino Que Continuó Reformulándolo Y Reconstruyéndolo A Lo Largo De Su Larga Vida.
Con Este Impulso Cognitivo Y La Estrecha Conexión Espiritual Que Revela El Libro “Bajo Su Paso Florecen Las Flores”, Encontramos Que Goethe No Se Quedó En Los Límites De Una Pasajera Admiración Intelectual, Sino Que Trascendió Eso Hacia Un Estado De Absoluta Identificación Espiritual Y Profunda Rendición.
En Continuación De Nuestro Viaje A Las Profundidades Del Alma Ansiosa E Iluminada Por El Poeta Alemán Johann Wolfgang Von Goethe, Y A Través De La Visión Perspicaz Que Presenta El Libro “Bajo Su Paso Florecen Las Flores: Goethe Y El Islam” De Los Dos Autores Francesca Bocca-Aldaqre Y Pietrangelo Buttafuoco, Encontramos Que Este Título Que Está Lleno De Poesía No Fue Elegido En Vano. La Frase “Bajo Su Paso Florecen Las Flores” No Es Simplemente Un Símil Literario Pasajero, Sino Que Es En Realidad Citado Del Corazón Del Famoso Poema De Goethe “Canción De Muhammad” (Mahomets Gesang) Que Es Conocido En Las Traducciones Italianas Como “El Canto Del Profeta” (Canto Del Profeta). En Este Poema Inmortal, Goethe Imagina Un Diálogo Lírico Y Un Canto Espiritual Entre Ali Y Fátima, Donde Resuena El Eco De Las Palabras Que Describen Al Profeta Muhammad (La Paz Sea Con Él) Y Su Efecto Revitalizante: “Allí, En El Valle, Bajo Su Paso Florecen Las Flores, Y El Prado Deriva Vida De Sus Respiraciones”. Este Ritmo Fluido Que Lleva En Sus Pliegues Una Profunda Alabanza Por El Masivo Efecto Espiritual Del Profeta, Representa Una Clave Básica Para Comprender La Profunda Dirección De Goethe, Donde Vio En El Personaje De Muhammad Al Líder Espiritual Que Reboza Vida Y Esparce Fertilidad Y Crecimiento Dondequiera Que Se Establece.
Esta Conexión Con El Personaje Profético Y Con El Texto Coránico No Fue Simplemente Una Etapa Juvenil Pasajera Que Se Desvaneció Con La Madurez Del Poeta, Sino Que Formó Una Levadura Que Reaccionó En Su Alma Durante Décadas, Para Explotar En La Última Parte De Su Vida En Una De Las Mayores Creaciones De La Literatura Humana En Su Totalidad: “El Diván De Oriente Y Occidente” (West-Östlicher Divan). En El Año 1814, Europa Surgía En Un Caos Masivo, Ardiendo Con Los Fuegos De Las Guerras Napoleónicas, Y Hundiéndose En Conflictos Políticos Y Sociales Que Rompieron Las Articulaciones Del Viejo Continente. Y En Medio De Esta Destrucción Material Y Espiritual, Goethe Se Encontró A Sí Mismo, Y Se Acerca Al Otoño De Su Vida, Buscando Un Refugio Seguro En El Cual Salvar Su Mente Y Su Alma. Y Aquí Comenzó “La Segunda Migración” Para Goethe, No A Través Del Viaje Físico Esta Vez, Sino A Través De Una Migración Espiritual Y Poética Hacia El Oriente, Volando Con Las Dos Alas De La Imaginación Sobre Las Ruinas Del Occidente Ardiente Para Descargar Su Equipaje En Las Tierras De Persia Y El Islam.
En Ese Período Crítico, Una Traducción Alemana Para Las Obras Del Gran Poeta Persa Shams Al-Din Muhammad Hafez Al-Shirazi Cayó Entre Las Manos De Goethe. Leer El Diván De Hafez Fue Para Goethe Como Un Rayo Espiritual Y Un Descubrimiento Del Gemelo De Su Alma Que Está Separado De Él Por Cientos De Años Y Miles De Millas. Goethe Encontró En Hafez Una Voz Que Se Asemeja A Su Voz, Y Una Mente Que Armoniza Con Su Mente En Reverenciar La Naturaleza, Y Comprender El Monoteísmo Puro, Y Mezclar El Amor Humano Con El Amor Divino En Un Crisol Sufí. La Lectura Del Libro “Bajo Su Paso Florecen Las Flores” Resalta Cómo Que Goethe No Solo Imitó A Hafez O Se Inspiró En Él Superficialmente, Sino Que Vivió Con Él Un Estado De Absoluta Identificación, Respondiéndole A Través De Los Poemas De Su Diván De Oriente Y Occidente, Y Declarando Que El Oriente Y El Occidente Ya No Están Separados.
Y En Esta Etapa Tardía De Su Vida, Y Específicamente Mientras Él Está En La Edad De Sesenta Y Cinco Años, El Viaje Espiritual De Goethe Se Cruza Con Una Profunda Y Ardiente Experiencia De Amor Con Marianne Von Willemer, La Mujer Que Lo Inspiró Y Iluminó Sus Últimos Años. Marianne Se Transformó En Los Poemas Del Diván En El Personaje De “Zuleikha”, El Símbolo De La Amante Enamorada, Mientras Goethe Tomó Para Sí Mismo La Máscara De “Hatem”. En Este Espacio Poético Saturado Con El Perfume Oriental, El Amor Físico No Estaba Separado Del Alto Apego Espiritual. Goethe Pudo, A Través De Su Simulación Para El Estilo De Hafez Al-Shirazi Y Su Profunda Asimilación Para La Espiritualidad Islámica, Hacer De Su Amor Por Zuleikha (Marianne) Una Metáfora Del Mayor Amor Divino. La Superposición Entre Lo Que Es Humano Y Lo Que Es Divino, Que Se Considera Desde El Núcleo De La Poesía Sufí Islámica, Encontró En El Corazón Del Alemán Goethe Una Tierra Fértil En La Cual Maduraron Los Poemas Más Hermosos De Amor Y Rendición.
Los Dos Autores Bocca-Aldaqre Y Buttafuoco Señalan Que El Diván De Oriente Y Occidente De Goethe No Es Simplemente Una Obra Orientalista Que Se Adorna A Sí Misma Con Coloridas Decoraciones Islámicas, Sino Que Es Un Documento Espiritual Que Registra Una Profunda Transformación En La Estructura De Pensamiento Para El Poeta. A Través De Sumergirse En El Vocabulario De La Civilización Islámica Y Sus Conceptos, Goethe Se Detuvo Por Mucho Tiempo En El Significado Literal Y Filosófico Para La Palabra “Islam” Misma. Goethe Se Dio Cuenta, Con La Conciencia Del Investigador Y La Perspicacia Del Poeta, De Que El Islam En Su Esencia No Significa Nada Excepto La Absoluta Rendición A La Voluntad De Dios Y La Completa Armonía Con Las Leyes Naturales Y Espirituales Del Universo Que El Creador Puso. Este Profundo Concepto De Rendición Es Lo Que Le Hizo Escribir Sus Inmortales Y Famosos Versos En Los Que Decide Que Si El Islam Significa Rendición A Dios, Entonces Todos Nosotros En El Islam Vivimos Y En El Islam Morimos. Esta Confesión No Fue Un Lapsus Linguae O Un Cumplido Civilizatorio, Sino Que Fue Un Reconocimiento De La Universalidad De Esta Religión Y Que El Espíritu Del Islam Armoniza Completamente Con El Sistema Cósmico Que Goethe Pasó Su Vida Contemplando Científicamente Y Filosóficamente Y Literariamente.
El Libro “Bajo Su Paso Florecen Las Flores” Pone Al Lector Frente A La Verdad De Que Goethe Estaba Estableciendo Un Concepto Completamente Nuevo En Su Era, Que Es El Concepto De La Literatura Mundial. A Través De Su Migración Al Oriente Y Su Integración Con El Sagrado Corán Y La Poesía Persa Y Árabe, Goethe Rompió Los Estrechos Muros Para El Nacionalismo Europeo Y El Centralismo Occidental Excesivo En Reverenciarse A Sí Mismo. Él Vio Que Toda La Humanidad Bebe De Un Solo Manantial, Y Que La Manifestación Divina No Se Limita A Un Punto Geográfico Sin Otro. Y Cuando Él Estaba Cantando Que Dios Es El Señor Del Oriente Y Del Occidente, Él No Solo Estaba Traduciendo Los Significados Del Corán, Sino Que Estaba Poniendo El Cimiento Moral Y Estético Sobre El Cual Debe Construirse La Civilización Del Hombre: Una Civilización Que Reconoce El Pluralismo Y Se Da Cuenta De Que La Verdadera Esencia Para Las Religiones Y Poemas Es Una Sola Esencia Girando Alrededor Del Polo Del Monoteísmo Y La Rendición.
En Este Contexto, El Libro Rastreaba Con Extrema Precisión Cómo Que Goethe No Solo Teorizó, Sino Que Intentó Practicar Esta Rendición En Los Detalles De Su Vida Y Sus Diarios. No Miraba Al Profeta Muhammad O A Hafez Al-Shirazi Como Personajes Históricos O Literarios Extraños A Él, Sino Como Amigos Y Guías Acompañándolo En Su Camino. Y Como Veremos En Nuestra Próxima Revisión, Esta Identificación Con El Oriente Islámico No Se Detuvo En Los Límites De La Poesía Y El Soliloquio Espiritual, Sino Que Se Extendió Para Tocar Asuntos Doctrinales Delicados Y Sensibles Como Su Visión Para La Naturaleza Del Maestro Cristo La Paz Sea Con Él, Y Su Rechazo A Algunos Conceptos Complejos De La Iglesia, Y Su Clara Inclinación Hacia La Pura Y Abstracta Visión Islámica Que Pone A Cristo En El Rango De La Profecía Y La Palabra Divina Purificada De Las Complejidades Teológicas Humanas.
El Libro “Bajo Su Paso Florecen Las Flores: Goethe Y El Islam” Se Niega A Detenerse En Las Fronteras De La Pasajera Admiración Literaria O El Orientalismo Estético. Los Dos Autores Francesca Bocca-Aldaqre Y Pietrangelo Buttafuoco Se Sumergen, En Esta Etapa Avanzada De Su Análisis, En El Abismo Teológico Más Profundo Y Complejo En La Vida Del Gran Poeta Alemán, Destacando Sus Audaces Posturas Doctrinales Que Formaron, En Silencio A Veces Y En Una Revelación Valiente En Otras Ocasiones, Una Verdadera Ruptura Con El Complejo Legado Eclesiástico Prevaleciente En Su Entorno Europeo, Y Un Enfoque Asombroso, Casi Siendo Una Coincidencia, Con La Esencia De La Doctrina Islámica Representada En El Monoteísmo Puro.
En El Corazón De Esta Transformación Teológica, El Concepto Del Monoteísmo Se Erige Como La Piedra Angular Sobre La Cual Goethe Construyó Su Visión Para El Universo Y El Creador. La Mente Científica Y Filosófica De Goethe, Que Se Acostumbró A Contemplar La Naturaleza Y Monitorear Las Manifestaciones De La Unidad En La Diversidad, No Era Capaz De Absorber Las Complejidades Teológicas Que La Institución De La Iglesia Impuso A Través De Los Siglos. La Doctrina De La Trinidad, Que Divide La Esencia Divina En Hipóstasis, Apareció A Goethe Como Un Desgarro Injustificado Para La Unidad Absoluta Que Impulsa El Universo. Encontró En La Concepción Islámica Para Dios Una Representación En La Máxima Pureza Y Abstracción; Un Solo Dios, El Único, El Eterno, No Se Fragmenta Y No Se Encarna, Lo Que Armonizó Completamente Con Su Filosofía Que Ve Al Creador Manifestándose En Cada Átomo De Los Átomos De La Existencia Natural, Sin La Necesidad De Mediadores Teológicos O Complejas Estructuras Doctrinales Que Separen Entre El Humano Y Su Señor.
Y Esta Asombrosa Intersección Se Manifiesta A Sí Misma En Sus Imágenes Más Claras Cuando El Libro Trata Sobre La Mirada De Goethe Al Personaje Del Maestro Cristo (La Paz Sea Con Él). El Poeta Alemán Reverenció A Jesús, Lo Respetó Como Un Gran Maestro Moral, Y Un Profeta Que Dios Envió Para Guiar A La Humanidad, Y Un Alma Pura Latiendo Con Amor Y Serenidad. Sin Embargo Él, Y De Una Manera Decisiva, Rechazó La Idea De La Iglesia Que Decía La Divinidad De Cristo O Su Ser Un Hijo Biológico De Dios. Este Rechazo No Fue Simplemente Una Imprudente Rebelión Intelectual, Sino Que Brotó De Su Profundo Estudio Y Sus Repetidas Lecturas Del Sagrado Corán, Donde Encontró En El Texto Coránico Que Purifica A Dios De La Compañera Y El Hijo, Y Pone A Jesús Hijo De María En Su Honorable Rango Profético Como “La Palabra De Dios Y Su Espíritu”, El Verdadero Eco Para Lo Que Revoloteaba En Su Pecho En Forma De Convicciones.
Los Dos Autores Mencionan En El Libro Evidencias Irrefutables De Los Textos Del Propio Goethe, Y Muy Especialmente Esos Versos Inmortales De “El Diván De Oriente Y Occidente” Que Se Consideran Como Un Documento Teológico Que No Acepta Interpretación. Goethe Escribe Con Claridad Decisiva Cuál Es Su Significado: “Jesús Sintió Pureza, Y En Silencio, No Estaba Pensando Excepto En El Único Dios Solo; Y Quienquiera Que Lo Hizo A Él Mismo Un Dios, Ha Ofendido Su Santa Voluntad”. En Estas Pocas Líneas, Goethe Resume Una Postura Doctrinal Que Coincide Completamente Con La Visión Islámica Para Cristo, Considerando Que Añadir El Rasgo De La Divinidad Sobre Un Profeta Que Vino A Llamar A La Unificación De Dios Es En Sí Mismo Una Ofensa Al Mensaje De Ese Profeta Y Una Distorsión De Sus Enseñanzas Originales.
Y La Rebelión Teológica De Goethe No Se Detuvo En Los Límites De Pensar En La Naturaleza De Cristo, Sino Que Se Extendió Para Incluir Un Profundo Rechazo Por El Concepto De “El Pecado Original” Y La Doctrina De “La Redención” Representada En La Crucifixión. Goethe Se Apartaba Fuertemente Del Símbolo De La Cruz Y Del Enfoque Mórbido, En Su Visión, En El Dolor Y El Tormento Y La Muerte Física Como Una Vía Para La Salvación. En Relación Con Él, Dios Es Clemente Misericordioso, No Necesita Un Sacrificio Sangriento O Crucifixión Para Perdonar A Los Humanos. Esta Aversión Por La Representación Física Del Sufrimiento Le Hizo Inclinarse Con Todos Sus Sentidos Hacia La Visión Islámica Que Rechaza La Crucifixión De Cristo Y Se Enfoca En Su Lugar En Su Ascensión Espiritual Y Su Salvación. Goethe Estaba Buscando Una Religión Que Celebra La Vida, Con Luz, Con La Rendición Positiva A La Voluntad Divina, Y No Una Religión Que Toma De Un Instrumento De Tortura Y Muerte Un Símbolo Central Para Ella.
El Libro Continúa Rastreando Estos Finos Hilos Que Tejieron La Capa Espiritual De Goethe, Señalando Que Esta Pura Comprensión Del Monoteísmo Se Reflejó También En Sus Investigaciones Científicas. Así Como Buscó En La Ciencia De La Botánica La “Planta Original” De La Cual Se Ramifican Todas Las Plantas, Y Buscó En La Teoría De Los Colores El Luz Original Del Cual Se Ramifican Todos Los Espectros, Él Estaba Buscando En La Teología “La Religión Original”, La Religión De La Naturaleza Innata Que Los Concilios Eclesiásticos Y Las Intervenciones Humanas No Distorsionaron. Y Él Ha Encontrado En El Islam, Como Declaró En Sus Cartas Y Sus Diálogos Con Sus Seres Cercanos, La Más Perfecta Y Más Inocente Encarnación De Esta Religión Original Que Respira A Través De La Naturaleza Y La Mente Juntas.
Estos Asombrosos Descubrimientos Que Bocca-Aldaqre Y Buttafuoco Proponen Nos Ponen Frente A Un Pensador Que Vivió En El Corazón Del Centralismo Europeo, Pero Fue Capaz Con Su Genio Y Su Independencia De Desmantelar Su Sistema Doctrinal Para Reconstruir Su Alma Según Una Pura Ingeniería Oriental Islámica. El Asunto No Estaba Relacionado Solo Con Leer El Corán Por Cultura, Sino Con Adoptar Su Visión Filosófica De La Existencia. Goethe Fue Capaz De Vivir Como Un Musulmán En El Núcleo De Su Conciencia Intelectual, Practicando La Absoluta Rendición Al Único Poder Creador, Y Viendo En Todos Los Profetas, Y Encima De Ellos A Muhammad (La Paz Sea Con Él), Líderes Espirituales Que Conectan La Tierra Con El Cielo Con Pasos Bajo Los Cuales Brotan Flores De Conocimiento Y Paz.
Nos Movemos Del Cielo De La Teorización Teológica Y Filosófica A La Tierra De La Realidad Vivida. ¿Cómo Es Posible Para Un Hombre Que Abrazó En El Fondo De Sí Mismo La Espiritualidad Del Oriente E Identificó Con La Doctrina Del Monoteísmo Puro, Vivir Sus Diarios En El Corazón De La Capital Cultural De Alemania, Weimar, En El Siglo Diecinueve? Los Dos Autores Francesca Bocca-Aldaqre Y Pietrangelo Buttafuoco Destacan Esta Extraña Paradoja, Donde Goethe Vivió Un Estado De Noble Alienación Espiritual. Así, A Pesar De Su Prestigioso Estatus Como Ministro Y Poeta De La Corte Y Un Pensador Que Toda Europa Reverencia, Su Alma Estaba Volando Lejos En Los Espacios De Hiyaz Y Los Callejones De Shiraz. Él Ha Tomado Del Islam, No Solo Un Refugio Intelectual, Sino Un Escudo Existencial En El Que Se Refugia De Las Fluctuaciones De La Vida Material Y Las Tormentas De La Era Moderna Que Comenzaron A Barrer El Continente Europeo.
El Libro Señala El Profundo Malentendido Que Rodeaba A Goethe Por Parte De Sus Seres Cercanos. Así, Mientras Los Círculos Literarios Occidentales Trataban A “El Diván De Oriente Y Occidente” Y Sus Intereses En El Islam Como Un Tipo De “La Moda Orientalista” O Como Un Juego Artístico Con Estéticas Extrañas Para Romper La Monotonía Clásica, Goethe Estaba En Realidad Escribiendo Sus Confesiones Espirituales Más Profundas. Incluso Su Leal Secretario Y Guardián De Sus Secretos, Johann Peter Eckermann, Quien Anotó Sus Conversaciones Con Extremo Cuidado, A Menudo Se Detenía En La Superficie Estética De Las Cosas, Incapaz De Sondear La Profundidad Espiritual De Su Maestro. El Entorno De Goethe No Comprendió Que Llevar Puesta La Capa Oriental No Era Una Interpretación Teatral, Sino Que Era Una Expresión Sincera De Una Esencia Interior En La Que El Gran Alemán Se Transformó En Un Pensador De Inclinación Musulmana, Viendo En Los Versos Del Corán Y La Poesía Del Sufismo Su Verdad Absoluta.
De Las Más Prominentes Manifestaciones Prácticas De Esta Transformación, En La Que El Libro Se Detiene Detenidamente, Está La Absoluta Acogida Por Parte De Goethe Del Concepto Islámico De “El Destino Y La Fatalidad”. Este Concepto No Era Para Él Una Rendición Pasiva O Un Fatalismo Desesperado, Sino Que Era Una Fuente De Tranquilidad Y Paz Interior Que No Experimentó Antes. Frente A Las Tragedias Personales, Y El Creepiente Envejecimiento, Y La Pérdida De Los Seres Queridos—Incluyendo La Trágica Muerte De Su Hijo August—Goethe No Lloró Su Suerte Ni Levantó Su Puño Enojado Hacia El Cielo Como Hacen Los Personajes Trágicos En La Literatura Occidental. En Su Lugar, Se Escudó Con La Serenidad Islámica, Repitiendo En Sus Cartas Y Sus Diarios Significados Que Benefician La Satisfacción Con Lo Que Dios Escribió. Encontró En El Principio De “Lo Escrito” Y En La Rendición Voluntaria A La Voluntad Del Creador Una Medicina Curativa Para Las Penas De La Existencia, Considerando Que La Verdadera Sabiduría Radica En Que El Humano Se Armonice Con La Voluntad De Dios Y No En Que Luche Contra Ella.
Y Bocca-Aldaqre Y Buttafuoco Proceden A Dibujar Las Características De Esta Vida Cotidiana Saturada Con El Espíritu Del Oriente, Aclarando Cómo Los Símbolos Islámicos Se Infiltraron En Los Detalles Más Exactos Del Entorno Del Poeta. Las Inscripciones De La Caligrafía Árabe Y Los Amuletos (Talismanes) Que Goethe Conservó En Su Casa No Eran Simples Piezas Antiguas De Las Que Un Coleccionista De Antigüedades Presume, Sino Que Eran Símbolos Vivos Que Respiran Y Le Recuerdan La Conexión Continua Con El Absoluto. Él Miraba A Las Letras Árabes Como Si Fueran Formas Geométricas Sagradas Que Ocultan En Sus Curvas Los Secretos Del Universo, E Incluso Se Aplicó Con Un Esfuerzo Incesante A Entrenar En Escribir La Caligrafía Árabe Con Su Mano, Tratando Física Y Espiritualmente De Absorber Ese Idioma Que Dios Eligió Para Ser Un Recipiente Para Su Palabra. Sus Intentos De Copiar Las Letras Árabes Eran Un Ritual Meditativo Que Lo Acerba Al Estado De Reverencia Y Serenidad.
Así, La Casa De Goethe En Weimar Se Convirtió En Un Punto De Encuentro Oculto Entre La Meca Y Berlín, Y Entre El Oriente Y El Occidente. En Este Espacio, Estaba Leyendo La Poesía Persa, Y Estudiando Las Traducciones Coránicas, Y Contemplando En Las Biografías De Los Profetas Y Por Encima De Ellos Al Profeta Muhammad (La Paz Sea Con Él), No Como Personajes De Un Pasado Muy Antiguo, Sino Como Almas Acompañantes Que Lo Guiaban En Su Noble Camino Hacia La Luz. Este Estado De Identificación No Canceló Su Genio Occidental, Sino Que Lo Pulió Y Lo Refinó, Y Lo Hizo Más Comprensivo Y Humanitario. Él Se Dio Cuenta De Que El Verdadero Poder Para El Humano No Radica En Subyugar La Naturaleza O Rebelarse Contra El Creador Como La Emergente Modernidad Occidental Lo Describió, Sino En La Completa Armonía Con El Ritmo Del Universo Y El Derretimiento En El Amor Del Único Dios Solo.
Y Con Nuestro Acercamiento A Sus Últimos Años, Encontramos Que Este Imponente Edificio Espiritual No Era Simplemente Un Descanso Del Guerrero, Sino Que Era La Gran Preparación Para El Decisivo Momento De La Confrontación, El Momento De Completar El Círculo Con El Que Abrimos Este Viaje. Sin Embargo, Comprender Esta Finalización Requiere Que Nos Sumerjamos En Su Mayor Efecto Filosófico Y Literario, Para Ver Cómo Esta Visión Islámica Se Infiltró En La Conclusión Épica Del Drama Del Humano Contemporáneo Y Cómo Formuló Su Legado Eterno.
Hacia La Cima Creativa Y La Voluntad Inmortal Que El Poeta Y El Mayor Hombre Libre De Europa Dejaron. Así Que Si “El Diván De Oriente Y Occidente” Es El Diván De La Pasión Y La Contemplación Y El Monoteísmo, Entonces Su Gran Obra Maestra Épica “Fausto”—Y Específicamente La Segunda Parte De Ella Que Goethe Terminó Antes De Su Muerte Por Pocas Semanas Y La Cerró Sobre Sí Mismo Como Un Testamento Para Las Generaciones Venideras—El Resultado Final De Esta Migración Espiritual Hacia El Oriente Se Encarna En Ella. Los Dos Autores Ven Con Brillantez Crítica Cómo Que La Gran Conclusión De La Tragedia De Fausto, En Lugar De Retractarse En Una Visión Tradicional Eclesiástica Sobre La Salvación, Se Satura De Espiritualidades Islámicas Sufíes Y Orientales Transparentes. La Supervivencia De Fausto Y La Ascensión De Su Alma Hacia El Cielo No Se Anclan En Un Perdón Institucional Y Magia Ritual, Sino En Dos Conceptos Islámicos Auténticos: La Vasta Misericordia Divina, Y El Sincero Y Continuo Esfuerzo Espiritual, En Paralelo Con El Concepto De La Ascensión Y La Elevación Espiritual Hacia La Alteza.
El Libro De Bocca-Aldaqre Y Buttafuoco Pone Nuestras Manos Sobre La Comprensiva Visión Filosófica Que Goethe Formuló Como Un Puente Civilizatorio Único Entre Mundos Que Muchos Han Pensado Durante Mucho Tiempo Que Los Puentes Entre Ellos Están Cortados. Goethe Se Dio Cuenta, Con El Espíritu Del Gnóstico Perspicaz, De Que La División Entre El Oriente Y El Occidente Es Una División Ilusoria Que La Ignorancia Crea Y Los Estrechos Prejuicios Alimentan. Y Él Ha Formulado Esta Certeza En Su Verso Inmortal Que Declaró Al Mundo: “Quien Se Conoce A Sí Mismo Y Conoce A Los Demás, Sabrá También Aquí: Que El Oriente Y El Occidente Ya No Ha Sido Posible Separarlos”. Esta Conciliación Civilizatoria No Era Para Goethe Simples Esloganes O Democracia Superficial, Sino Que Era Una Experiencia Existencial Que Vivió Con Su Corazón Y Su Mente, Tomando Del Monoteísmo Islámico Un Punto De Anclaje Reunidor Que Trasciende Por Encima De Todas Las Fronteras Geográficas E Ideológicas.
La Excepcional Importancia Para El Libro “Bajo Su Paso Florecen Las Flores” Radica En Que Reabre El Expediente De Goethe Lejos De La Estricta Censura Literaria Y Occidental Que Intentó Durante Largas Décadas “Refinar” O Ocultar El Ardiente Pulso Islámico En El Pecho De Este Genio. Los Dos Autores Nos Presentan A Goethe Como Un Humano Que No Encontró En El Islam Meramente Una Cultura Para Estudiar Y Orientalismo, Sino Que Encontró En Él Una Patria Para Su Alma Ansiosa, Y Una Tranquilidad Para Los Habitantes De Las Cimas A Quienes La Sequedad Material De Su Era Los Agota. Goethe Ha Demostrado Que Abrirse Al Otro Y Absorber Su Espíritu No Significa Perder El Yo, Sino Que Significa Su Completitud Y Su Elevación Al Horizonte Humano Superior, Donde La Religión Se Convierte En Amor, Y El Monoteísmo En Conocimiento, Y La Rendición En Paz.
Y Así Los Hilos De Esta Lectura Se Reúnen Para Completar La Maravillosa Pintura Que Goethe Dibujó Con Su Espiritualidad Y Su Vida. La Frase “Bajo Su Paso Florecen Las Flores”, Que El Libro Tomó Como Un Título Para Él, Sigue Siendo El Testimonio Más Hermoso Del Efecto Que La Honorable Luz Profética Y La Experiencia Islámica Dejaron En Las Profundidades Del Genio Alemán. Las Flores Del Conocimiento Y El Monoteísmo Y La Rendición Han Florecido En Su Corazón Y Su Mente, Y Su Fragancia Siguió Exhalando En Todo Lo Que Escribió Y Creó Hasta Su Último Momento De Partida, Cuando La Tierra Dobló Su Cuerpo Y Su Mano Derecha Levantó El Dedo Índice Del Monoteísmo Hacia El Cielo. La Biografía De Goethe Con El Islam Permanecerá Por Siempre Como Un Boleto Inspirador Para La Humanidad En Su Totalidad, Recordándonos Que El Buscador De La Verdad Con Un Corazón Puro No Perderá Su Camino, Y Que La Misericordia Divina Es Vasta E Involucra A Todos Los Que Se Esforzaron Hacia Ella Con Sinceridad, Dondequiera Que Estuviera El Oriente Y Dondequiera Que Estuviera El Occidente.




