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De Hayy Ibn Yaqzan a Robinson Crusoe

Puentes Olvidados Del Pensamiento Entre El Islam Y Occidente.. De “Hayy Ibn Yaqdhan” A “Robinson Crusoe”

En Un Mundo Sacudido Por Las Olas De La Aguda Polarización, Y Gobernado Por Narrativas De Separación Y Hostilidad, El Libro “Nietzsche In Paradiso: Vite Parallele Tra Islam E Occidente” (Nietzsche En El Paraíso: Vidas Paralelas Entre El Islam Y Occidente) De La Investigadora Y Académica Francesca Bocca-Aldaqre Emerge Como Un Clamor Intelectual Resonante Que Desafía Los Moldes Preestablecidos. Este Libro No Se Limita A Plantear Preguntas Sobre La Identidad, Sino Que Remodela Toda La Geografía Del Pensamiento Humano, Presentando Una Visión Filosófica. La Autora, Que Estudia La Cultura Árabe En La Sociedad Humanitaria Y La Civilización Islámica En La Universidad Vita-Salute San Raffaele En Milán, Nos Lleva A Un Viaje Desde Hayy Ibn Yaqdhan Hasta Robinson Crusoe Para Desvincular A Occidente De Su Necesidad Desesperada De Definirse A Sí Mismo A Través De La Oposición Al Islam.

Este Libro Comienza Con Un Rechazo Categórico De Las Teorías Del “Choque De Civilizaciones” Y “El Fin De La Historia”, Considerándolas Callejones Sin Salida Que No Lograron Conducir A La Humanidad Hacia Una Verdadera Identidad, Un Mito Fundacional O Una Cultura Unificadora. En Su Lugar, Bocca-Aldaqre Propone Una Hipótesis Audaz Y Encantadora: La Relación Entre El Islam Y Occidente No Es Un Conflicto Inevitable, Sino Un Camino Que Ya Existe Pero Que Está “Roto” O Cortado. En Un Intento Serio Por Restaurar Este Camino, La Autora No Recurre A La Geografía O La Ideología, Sino Que Encarna Estas Identidades En “Hombres”; Figuras Históricas Y Literarias, Reales E Imaginadas, Que Se Encuentran Cara A Cara En Cada Capítulo Del Libro Para Conocerse, Definirse Y Completarse Mutuamente.

En La Introducción Del Libro, La Autora Nos Sitúa Ante Escenas Surrealistas Brillantes Que Cautivan La Mente Y Promueven Una Profunda Reflexión: El Filósofo Alemán Friedrich Nietzsche Se Encuentra En El Paraíso Dentro Del Viaje Celestial Escrito Por El Poeta Musulmán Muhammad Iqbal, Mientras El Gran Escritor Francés Victor Hugo Se Pone De Pie Para Narrar Con Reverencia Y Respeto Los Últimos Momentos En La Vida Del Profeta Del Islam En Su Colección De Poesía “La Leyenda De Los Siglos”. Estas No Son Solo Historias Pasajeras O Anécdotas Entretenidas, Sino Ejemplos Vivos Y Testimonios Irrefutables De Un Camino Siempre Presente Entre El Islam Y Occidente, Un Camino Que No Se Ha Contado Adecuadamente Hasta Ahora.

La Esencia De Este Proyecto Intelectual Radica En Mostrar Cómo Los Ecos Culturales Del Islam Han Penetrado En La Imaginación Occidental De Maneras Inesperadas. La Duda Cartesiana, Considerada La Cúspide Del Pensamiento Occidental, Puede Ser Leída Profundamente A Través De La Lente Del Imán Al-Ghazali, Y El Fin De La Metafísica Según El Filósofo Alemán Martin Heidegger Se Cruza Y Entrelaza Con Las Ideas Del Mayor Místico Muhyi Al-Din Ibn Arabi. Estas Comparaciones No Buscan Escribir Una Nueva Historia, Sino Que Son Un Intento Puro Por El “Pensamiento” Mismo; Porque El Pensamiento Humano, En Su Esencia, Es Un Solo Pensamiento.

En Este Contexto, El Primer Capítulo Se Titula “La Isla Desierta”, El Cual Presenta Una Comparación Deslumbrante Y Profunda Entre Dos Figuras Legendarias: “Hayy Ibn Yaqdhan” De Ibn Tufail, Y “Robinson Crusoe” De Daniel Defoe. La Autora Pregunta En Un Estilo Investigativo Ágil: Si Despojamos Al Hombre De Todos Los Determinantes De Nacimiento Y Entorno, Y Nos Deshacemos De Las Cargas Del Tiempo, ¿Qué Queda De Él?. La Respuesta Llega Primero Desde Andalucía, Específicamente Desde Granada En 1175, A Través De La Historia De Hayy Ibn Yaqdhan. Este Ser Que Nació Sin Padre Ni Madre, Y Surgió De Los Vapores De La Tierra En Una Isla Tropical.

La Vida De Hayy Ibn Yaqdhan Se Divide En Ciclos De Siete Años (Siete Ciclos, Cada Uno De Siete Años). En Este Aislamiento Total, Y Sin Siquiera Usar Un Lenguaje Hablado, Hayy, En La Cúspide De Sus Capacidades Mentales Y Espirituales, Alcanza La Comprensión Del “Uno” Que Subyace Detrás De Todas Las Cosas, Confiando En La Intuición, La Observación, La Experimentación Científica Y La Contemplación Pura. Bocca-Aldaqre Explica Que Esta Obra Literaria Se Considera Literatura Universal Auténtica, Y Ha Pasado A Occidente Para Crear Un “Tráfico” Y Un “Juego De Espejos” A Través De Las Traducciones. Fue Traducida Al Hebreo, Y Pico Della Mirandola Poseía Una Copia De Ella En El Siglo Quince, Luego Llegó La Traducción Latina En Oxford En 1671 Para Encantar Las Mentes De Grandes Filósofos Como Spinoza Y Leibniz. El Mismo Leibniz Solía Señalar A Sus Amigos La Sublimidad Del Pensamiento Árabe Que Se Manifestó En Este Libro, Enfatizando Que Sus Sentimientos Hacia Lo Divino Son Iguales A Los Sentimientos De Los Más Altos Filósofos Cristianos.

Pero, Como Observa La Autora, La Distorsión Y El Alejamiento Del Original Comenzaron Con La Traducción Del Título Al Latín Para Convertirse En (Philosophus Autodidactus) O “El Filósofo Autodidacta”. Bocca-Aldaqre Argumenta Que Hayy No Era Un Filósofo En El Sentido Occidental Moderno De La Palabra; Todo Lo Que Hacía No Estaba Dirigido Hacia La Teorización, Sino Que Estaba Impulsado Por Una Pura Necesidad Espiritual. Tampoco Era “Autodidacta” En Un Sentido Absoluto, Pues El Libro Islámico Comienza Con La Cita Coránica Que Afirma Que Dios Es “El Que Enseñó Por Medio De La Pluma, Enseñó Al Hombre Lo Que No Sabía”; Así Que Dios Es El Único Maestro En El Viaje De Hayy.

En Los Primeros Veintiocho Años De Su Vida, Hayy Pasa Por Un Viaje Asombroso Que Comienza Con Una Gacela Cuidando De Él, Pasando Por Su Descubrimiento De La Muerte Tras El Fallecimiento De Su Madre Adoptiva, Luego Su Descubrimiento Del Fuego, Llegando A La Comprensión De Que Toda Cosa Existente Tiene Una Causa, Y Que Existe Una “Primera Causa”. Cuando Hayy Alcanza Este Conocimiento, Se Sumerge En La Contemplación Y No Ve Nada En Las Criaturas Sino Al Creador, Trascendiendo Así La Necesidad De Estudiar La Naturaleza Para Fusionarse En La Visión Espiritual.

En Completo Contraste Con Esta Tranquilidad Espiritual, El Reflejo De Esta Obra Aparece En La Novela Inglesa “Robinson Crusoe” De Daniel Defoe. Cuando La Idea De La Isla Desierta Llega A La Era De La Modernidad Occidental, Todos Los Valores Se Convierten En Sus Opuestos. El Mar Y La Isla Para Crusoe Se Convierten En Un Eco De La “Soledad” Y El Aislamiento Desolador, Que Es La Influencia De La Literatura Romántica, Mientras Que La Calma Curiosidad De Hayy Carece De Cualquier Sentimiento De Tristeza O Sufrimiento Psicológico. Hayy Contempla, Mientras Robinson “Actúa”.

Robinson Crusoe Es El Hijo De La Modernidad Occidental Por Excelencia, Dominado Por Un Profundo Estado De Ansiedad Por El Paso Del Tiempo, Lo Que Lo Impulsa A Hacer Un “Calendario” Para Rastrear Los Días, Mientras Que A Hayy No Le Importa El Paso De Los Cuerpos Celestes Excepto Como Señales Que Apuntan Al Creador, Y No Como Herramientas Para El Cálculo. Más Importante Aún, Robinson Está Dominado Por Un Deseo Y Necesidad Urgente De Moldear Todo Lo Que Cae Ante Él: La Isla, Sus Criaturas E Incluso Su Sirviente A Quien Nombró “Viernes”.

Esta Paradoja Evidente Alcanza Su Punto Máximo En La Escena Del Encuentro Con El Otro. Hayy Ibn Yaqdhan Se Encuentra Con El Místico “Absal” Que Llegó A La Isla Buscando Aislamiento. Hayy Observa A Absal Y Aprende De Él El Lenguaje Y Las Ciencias De La Religión, Impulsado Por La Misericordia Y El Deseo De Guiar A Otros, Así Que Viaja Con Él A La Sociedad De Los Humanos. Pero Cuando Hayy Se Da Cuenta De Que Su Profundo Camino Espiritual No Se Adapta Al Público En General (Que Son Liderados Por Salaman), Regresa Tranquilamente Con Absal A Su Isla Para Completar Su Viaje Espiritual. Por Otro Lado, La Autora Insinúa Que El Encuentro De Robinson Crusoe Con “Los Salvajes” Y Con “Viernes” Es Una Traducción Distorsionada Y Directa Del Encuentro De Hayy Y Absal; Donde Robinson Se Niega A Adoptar Cualquier Cosa De Estos “Salvajes”, Incluso Despojándolos De Sus Nombres Originales E Imponiéndoles Subordinación. Hayy Alcanza El “Conocimiento”, Mientras Robinson Alcanza El “Control”.

Los Ecos De Esta Comparación No Se Detuvieron En Defoe, Sino Que Se Extendieron Para Influenciar A Jean-Jacques Rousseau En Su Famoso Libro Educativo “Emilio”. Rousseau, Que Odiaba La Falsa Sociedad, Quería Criar A Su Niño Ideal “Emilio” Lejos De Las Corrupciones De La Civilización, Y Le Permitió En Un Cierto Período Leer Solo Un Libro: No Aristóteles Ni Plinio, Sino “Robinson Crusoe”. A Pesar De La Similitud Aparente Entre El Aislamiento De Hayy Y El Aislamiento De Emilio, Bocca-Aldaqre Desmantela Esta Similitud. Emilio Está Sujeto A Una Estricta Guía Por Parte De Su Maestro Con Un Objetivo Específico: Prepararlo Para Regresar A La Sociedad Como Un Ciudadano Fuerte Capaz De Luchar Contra La Corrupción Política Y Social, Por Lo Que El Aislamiento Aquí Es Solo Una Herramienta Y Entrenamiento. En Cuanto A Hayy Ibn Yaqdhan, Su Aislamiento Y Formación Espiritual Son Un Fin En Sí Mismos; Él Se Dio Cuenta De Que Las Masas Tienen Su Camino Representado En La Adhesión A La Ley Y La Sharia, Mientras Que Él Posee El Camino De La Élite Espiritual (Visión Directa). Hayy No Despreció A Las Masas, Sino Que Las Dejó Gentilmente Y Regresó A Su Sublime Aislamiento.

La Autora Concluye Este Capítulo Aclarando La Diferencia Fundamental Entre Los Tres Modelos. Robinson Y Emilio Son Modelos Al Alcance Del Lector Occidental Moderno; Con Cualquier Cantidad De Espíritu De Aventura O Estricta Orientación Educativa, Cualquier Persona Puede Convertirse En Robinson O Emilio, Pues Presentan Una “Técnica” Y Un Enfoque Práctico Y Colonial. En Cuanto A Hayy Ibn Yaqdhan, Él Representa La “Aristocracia Del Espíritu” Y La Élite Elegida Por Dios Para Alcanzar El Conocimiento Puro, Una Visión Profundamente Arraigada En La Historia De La Filosofía Islámica En La Que Creían Su Autor Ibn Tufail Y Su Amigo Averroes. La Ignición De La Mente Y La Apertura De Las Puertas Del Corazón Son Lo Que Mueve A Los Filósofos, Rebeldes, Poetas Y Santos.

Después De Que Dejamos En El Primer Capítulo El Aislamiento De “Hayy Ibn Yaqdhan” Y La Ambición Ilimitada De “Robinson Crusoe” Por Controlar La Naturaleza Y La Materia, Ahora Pasamos A Un Horizonte Más Amplio, Rebelde Y Ruidoso. Dejamos Las Islas Oceánicas Tropicales Desiertas Para Volar En Los Cielos Más Altos, Donde La Autora Nos Sitúa Ante Uno De Los Encuentros Intelectuales Más Extraños, Asombrosos E Incluso Provocativos En La Historia De La Literatura Comparada Y La Filosofía Moderna: Un Encuentro Que Reúne Al Filósofo Alemán Que Sacudió Los Cimientos De Europa Y Declaró “La Muerte De Dios”, Friedrich Nietzsche, Y Al Poeta Y Filósofo Musulmán, El Padre Espiritual Del Moderno Estado De Pakistán, Muhammad Iqbal.

Si El Primer Capítulo Discutió Cómo La Imaginación Occidental E Islámica Lidió Con La Naturaleza Y El Aislamiento Total, Entonces Este Segundo Capítulo Se Sumerge Con Rara Audacia En Las Profundidades De La Crisis Del “Hombre Moderno” Y Sus Destinos Espirituales. Bocca-Aldaqre Comienza Destacando La Obra Maestra Inmortal De Muhammad Iqbal “Javid Nama” O “El Libro De La Eternidad”, Que Es Considerada Una “Divina Comedia” Islámica Por Excelencia Que Intertextualiza Con La Herencia De La Ascensión. En Esta Épica Poética Filosófica, El Héroe De La Historia Emprende Un Viaje Celestial Para Perforar Los Velos Cósmicos Y Las Galaxias, Tomando Al Gran Místico Y Poeta Jalal Al-Din Rumi Como Su Guía Espiritual, Así Como Dante Alighieri Tomó Al Poeta Romano Virgilio Como Guía En Su Viaje A Través Del Infierno Y El Purgatorio. Pero La Sorpresa Resonante Detonada Por La Autora Radica En Una De Las Estaciones Avanzadas De Este Viaje De Ascensión; Pues En Un Lugar Más Allá De Las Estrellas, Y En Un Cielo Lleno De Manifestaciones Y Luz Pura, Iqbal Se Encuentra Con Una Figura Europea Completamente Inesperada. Es Friedrich Nietzsche, De Pie Allí, En El Paraíso Supremo.

Aquí La Autora Plantea Una Pregunta Fundamental Que Toca El Nervio Del Pensamiento Religioso Y Filosófico Juntos, Y Es Adecuada Para Ser Un Gran Titular En Cualquier Discusión Cultural: ¿Qué Hace El Filósofo Del Nihilismo, El Hombre Que Atacó Ferozmente Las Religiones Y Consideró El Cristianismo Como La Moral De Los Débiles Y Esclavos, En El Paraíso De Un Poeta Musulmán Creyente Cuyo Proyecto Se Basa En El Renacimiento De La Religión? ¿Cómo Puede Alguien Que Agarró Su Martillo Para Destruir Las Santidades De Europa Encontrar Un Lugar Cómodo En El Cielo Del Islam Poético? Bocca-Aldaqre Desmantela Esta Paradoja Aparente. Ella Explica Que Iqbal No Miraba A Nietzsche Como Un Infiel O Un Hereje Merecedor Del Tormento Eterno Y La Exclusión, Sino Que Lo Veía Como Una Figura Trágica Noble, Como Un Místico Sincero Que Perdió Su Camino En Las Tinieblas De La Mente, O Como El Mismo Iqbal Lo Describe Con Una Frase Asombrosa Como Un “Hallaj Sin Cuerda”; En Una Referencia Profundamente Significativa Al Famoso Místico Islámico Al-Husayn Ibn Mansur Al-Hallaj Que Fue Crucificado Debido A Sus Éxtasis Espirituales Y Revelaciones Que La Gente De La Apariencia Exterior No Pudo Comprender. Nietzsche, En La Visión De Iqbal, Y En La Lectura Analítica De Bocca-Aldaqre, Es Un Hombre Que Poseyó Visión Y Perspicacia Penetrante, Y Tocó Los Bordes De La Verdad Absoluta, Pero Careció De La Luz Profética Y La Guía Que Lo Salvaría De La Oscuridad De Sus Duras Revelaciones.

La Autora Luego Profundiza En Una Comparación Entre Los Proyectos Intelectuales De Los Dos Hombres. Ambos Vivieron En Un Período De Severa Congestión Histórica Y Transformaciones, Y Ambos Se Dieron Cuenta Temprano Y Con Un Sentido De Previsión De Que La Vieja Civilización Colapsaba, Y Que El Hombre De Esa Era Se Había Convertido En Un Ser Distorsionado, Alienado, Y Perdido En Un Materialismo Sofocante. Nietzsche, Por Su Parte, Vio La Solución En El Concepto Del “Superhombre” (Übermensch), Ese Ser Poderoso Que Trasciende Su Debilidad Humana Heredada, Y Crea Sus Propios Valores A Partir De La Nada, Confiando Solo En La “Voluntad De Poder”. En Un Contraste Completo Y Paralelo, Iqbal Presentó El Concepto Del “Hombre Perfecto” O “El Creyente”, Inspirándose En Las Profundidades De La Herencia Filosófica Y Sufí Islámica. Sin Embargo, La Diferencia Fundamental Y Decisiva, Como Lo Destaca Bocca-Aldaqre, Radica En El Punto De Partida Y El Punto Final De Ambas Ideas. El Superhombre De Nietzsche Nació Exclusivamente Del Vientre De “La Muerte De Dios”, Pues Es Un Hombre Que Se Deifica A Sí Mismo Cortando Sus Raíces Del Cielo Para Gobernar La Tierra Con La Lógica Del Poder Individual Abstracto. En Cuanto Al Hombre Perfecto De Iqbal, Nació Del Vientre Del “Monoteísmo” Absoluto, Donde El “Ego” O El Yo (Que Iqbal Llama: Khudi) No Se Borra En La Presencia Divina Para Desvanecerse Como En Algunas Doctrinas Sufíes Excesivamente Pasivas, Sino Que Se Fortalece, Se Refina Y Alcanza Su Grado Máximo De Poder Y Eficacia En La Historia A Través De La Sumisión Voluntaria Y Consciente Al Creador.

La Autora Señala Un Increíble Punto De Intersección; Pues Nietzsche, En Su Feroz Rebelión Contra La Europa Conservadora Y Enferma De Decadencia —Como Él La Veía— Estaba Buscando Desesperadamente Un Nuevo Punto De Apoyo, Estaba Buscando Una “Mirada Desde Fuera De Europa” A Través De La Cual Ver El Mundo De Nuevo. El Filósofo Alemán Estaba Profundamente Fascinado Por Las Culturas Orientales, Y Sentía Un Respeto Oculto Y Fuerte Por El Islam Como Una Religión Que Afirma La Vida, Y Llama A La Fuerza, La Masculinidad Y La Eficacia, Exactamente Lo Contrario De Lo Que Veía En La Ética De Sumisión Y Rendición En La Europa De Su Tiempo. Iqbal, Siendo Un Estudioso Profundo De La Filosofía Occidental, Captó Este Hilo Tan Delicado, Y Comprendió Que El Grito Violento Y Resonante De Nietzsche Contra Las Religiones No Era En Su Esencia Auténtica Sino Un Grito Existencial Para Liberarse De Los Ídolos Institucionales Y Materiales Que Esclavizaban Al Hombre.

En El Principio Islámico Del Monoteísmo, Hay Dos Mitades Inseparables: La Negación Firme “No Hay Dios”, Y La Afirmación Certera “Sino Dios”. Bocca-Aldaqre Cree, Acordando Completamente Con La Lectura Filosófica Y Poética De Iqbal, Que Nietzsche Había Alcanzado Con Honestidad Penetrante Y Valentía Intelectual Sin Igual La Etapa De La Gran Negación “No Hay Dios”, Donde Destruyó Ferozmente Todos Los Ídolos De La Modernidad, La Falsa Racionalidad Y La Moral Esclavizada Que Encadenaba El Espíritu Humano, Pero Lamentablemente Se Detuvo Allí En El Umbral De La Negación. El Filósofo Alemán Se Ahogó En Las Feroces Tormentas Del Nihilismo, Y No Pudo Dar Ese Salto De Fe Necesario Hacia La Afirmación “Sino Dios”. Finalmente Perdió La Razón Porque Intentó Comprender Lo Infinito Y Absoluto Con Las Herramientas De La Mente Limitada Y La Lógica Humana Pura, Sin Poseer Un Guía Espiritual Como “Rumi” Para Enseñarle El Lenguaje Del “Amor” Sufí Capaz De Trascender Las Contradicciones De La Mente.

La Genialidad De Este Capítulo Del Libro Radica En La Capacidad De La Autora Para Hacernos Ver A Nietzsche Con Ojos Puramente Orientales, Y Al Mismo Tiempo Ver A Iqbal Como Un Filósofo Global Que Aborda Las Crisis Del Occidente Moderno En El Lenguaje De Un Igual. Bocca-Aldaqre Ha Logrado Tejer Un Diálogo Imaginado Entre Las Dos Cumbres, Pero Es Un Diálogo Muy Real Y Profundo En Su Esencia Intelectual. Muhammad Iqbal No Rechazó La Modernidad Occidental Por Completo, Sino Que Tomó El “Martillo” De Nietzsche Para Destruir Con Él El Estancamiento Jurisprudencial, El Atraso Y El Letargo Que Afectaban Al Mundo Islámico En Su Tiempo, Pero En Lugar De Dejar Que Su Pueblo Cayera En El Vacío Del Nihilismo Mortal Como Ocurrió En Occidente, Llenó Este Vacío Con Una Certeza Espiritual Renovada Que Estimula La Acción. Nietzsche, En El Paraíso De Iqbal, No Es Solo Un Invitado De Honor O Una Decoración Poética, Sino Que Es Una Encarnación Viva De Toda La Tragedia Occidental Contemporánea: Una Mente Poderosa Que Cortó Su Conexión Con El Cielo Así Que Se Devoró A Sí Misma Por Hambre Extrema De Significado.

La Autora Concluye Este Capítulo Con Una Afirmación Deslumbrante Y Visionaria De Que Los Puentes Intelectuales Y Espirituales Entre El Islam Y Occidente Nunca Se Cortaron, Sino Que Tomaron Formas Esotéricas Complejas Invisibles A La Mirada Superficial. Situar A Una Figura Como Nietzsche En El Paraíso No Es Solo Una Provocación Teológica O Un Juego De Palabras, Sino Un Profundo Reconocimiento Humano De Que La Búsqueda Sincera Y Ardiente De La Verdad, Incluso Si Termina En Locura O Negación Aparente, Es Un Intento Espiritual Que Tiene Su Peso Y Lugar En La Balanza De La Eternidad. Iqbal Usó A Nietzsche Como Un Espejo Reflejante En El Cual Ver La Crisis Del Espíritu Humano, Y Bocca-Aldaqre Usa A Ambos Juntos Para Contarnos Un Mensaje Claro: El Sufrimiento Humano En La Búsqueda De Significado Y Trascendencia Es Un Solo Sufrimiento, Y Un Solo Grito, Ya Sea Que Se Pronuncie En Alemán, O Se Escriba En Urdu Y Persa.

Después De Que Volamos En El Capítulo Anterior En Los Cielos Filosóficos Abiertos Con Friedrich Nietzsche Y Muhammad Iqbal, Donde El Nihilismo Destructivo Se Cruzó Con La Certeza Espiritual, Ahora Descendemos A La Tierra, Específicamente Al Siglo Diecinueve, Para Pararnos Ante Una Montaña Imponente De La Literatura Universal. Dejamos Las Complejidades Filosóficas Alemanas Para Entrar En El Núcleo Del Espíritu Romántico Francés, Donde La Autora Dedica Un Capítulo A Muchos Estereotipos, Explorando En Él La Profunda, Y Casi Olvidada, Relación Entre El Príncipe De La Literatura Francesa Victor Hugo, Y El Profeta Del Islam Muhammad.

Si El Occidente Moderno Está Buscando Sus Raíces E Identidad Cultural, Entonces Victor Hugo Se Erige Sin Duda Como Uno De Sus Pilares Fundacionales Más Importantes. Pero, Lo Que Bocca-Aldaqre Revela, Es Que Este Auténtico Pilar Occidental Lleva En Sus Grabados Internos Una Profunda Admiración Y Reverencia Por El Islam, No Como Un Extraño Folclore Oriental, Sino Como Una Fuerza Espiritual Y Moral Efectiva En La Historia Humana. El Enfoque Analítico En Este Capítulo Está En La Inmortal Colección De Poesía Épica De Hugo “La Leyenda De Los Siglos” (La Légende Des Siècles), Que Es Considerada Un Intento Poético Masivo Para Escribir La Historia De La Humanidad Y Su Evolución Espiritual. En El Corazón De Este Enorme Proyecto, Hugo Nos Presenta Un Poema Dedicado Íntegramente A Los Últimos Días De La Vida Del Profeta Muhammad, Titulado “El Noveno Año De La Hégira”.

La Autora Comienza Con El Contexto Histórico Y Cultural En El Que Se Escribió Este Poema. En Esa Era, El Orientalismo Europeo Estaba En La Cúspide De Su Inmersión En Representar A Oriente Como Un Mundo De Exotismo Mágico, Despotismo Político, O Harenes Y Violencia, Que Son Estereotipos Diseñados Para Justificar La Expansión Colonial Y Afirmar La Superioridad Civilizacional Occidental. Sin Embargo, Hugo, Y Desde Su Duro Exilio En La Isla De Guernsey, Eligió Un Camino Completamente Opuesto Que Destruyó Todas Estas Narrativas Perezosas. Bocca-Aldaqre Explica Cómo Hugo No Prestó Atención A Los Mitos Superficiales De Los Orientalistas, Sino Que Se Sumergió En El Estudio Serio De Las Fuentes Históricas Disponibles, Para Presentar Una Imagen Humana, Noble Y Majestuosa Del Profeta Del Islam, Una Imagen Que Trasciende Las Afiliaciones Geográficas Para Dirigirse A La Conciencia Humana Universal.

La Autora Nos Lleva A Un Viaje Analítico Por Los Versos Del Poema, Donde Hugo Pinta Una Escena De Un Anciano Venerable, Con El Rostro Lleno De Arrugas, De Pie Al Borde De La Muerte, Pero Que Aún Exuda Majestuosidad Celestial Y Fuerza Interior Invencible. Lo Que Llama La Atención De Bocca-Aldaqre, Y Lo Que Destaca Como El Núcleo De La Intersección Cultural, Es El Enfoque Intenso Por Parte De Hugo En La Extrema “Humildad” Del Profeta. El Poema Describe Cómo Este Hombre, Al Que Se Sometió La Península Arábiga Y Cuyo Poder Sacudió Los Tronos De Los Imperios, Solía Ordeñar Su Oveja Él Mismo, Remendar Su Ropa, Y Sentarse En El Suelo Con La Gente Más Sencilla. Esta Contradicción Aparente Entre El Poder Absoluto Y El Completo Desapego Material Es Lo Que Encantó La Mente Y La Conciencia De Hugo. Para Un Escritor Rebelde Opuesto A La Tiranía Y A Los Falsos Imperios En Su Tiempo, Este Modelo Profético Representaba La Respuesta Óptima A La Corrupción Del Poder Y La Arrogancia De Los Reyes En Europa.

Bocca-Aldaqre Hace Una Pregunta Profunda: ¿Por Qué Eligió Hugo Centrarse En El Momento De La “Muerte” Específicamente? Ella Responde Que Los Últimos Momentos Son El Verdadero Revelador De La Esencia De Los Mensajes. Hugo Mostró Al Profeta Muhammad No Como Un Ser Mítico Inmortal Intocado Por La Muerte, Sino Como Un Ser Humano Que Sufre Las Agonías Del Final, Pidiendo Perdón A Su Entorno, Y Ofreciendo Su Espalda Para Represalias Si Había Perjudicado A Alguien. Esta Visión Profundamente Humana Se Corresponde Sorprendentemente Con La Doctrina Islámica Que Enfatiza Fuertemente La Humanidad Del Mensajero, Y Le Niega Cualquier Atributo Divino, Lo Cual Es Un Punto De Encuentro Fundamental Con El Pensamiento De Hugo Que Despreciaba El Sacerdocio Y La Autoridad Religiosa Infalible. El Escritor Francés Vio En El Islam Una Religión Sin Mediación Compleja Entre El Creador Y Lo Creado, Una Religión Basada En La Razón Clara Y La Responsabilidad Individual Directa, Lo Cual Se Alineaba Perfectamente Con Sus Convicciones Espirituales Personales Que Rechazaban Las Instituciones Eclesiásticas Tradicionales Cerradas.

La Autora Amplía Su Lectura Para Incluir La Dimensión Filosófica De Esta Atracción Romántica. Señala Que Hugo, Quien Estaba Obsesionado Con La Idea De La Justicia Y La Misericordia (Como Se Manifestó En Su Novela “Los Miserables”), Encontró En El Personaje Del Profeta Del Islam La Encarnación De Un Líder Que Lleva La Carga Del Dolor De La Humanidad. En El Poema, Hugo Representa Al Profeta Mirando Con Tristeza El Sufrimiento De Los Débiles Y Oprimidos, Sintiendo El Peso De La Confianza Que Soporta. Es La Imagen Del Héroe Salvador Que No Busca La Gloria Personal, Sino Que Arde Como Una Vela Para Iluminar Los Caminos De Los Demás. Esta Visión Socava Completamente La Tesis Del “Choque De Civilizaciones”, Y Demuestra Que Los Grandes Valores Humanos Como La Igualdad, La Misericordia Y La Justicia, Son Un Lenguaje Común Que Un Gigante Francés Puede Encontrar En Sus Manifestaciones Más Puras En La Biografía De Un Profeta Árabe.

La Importancia De Este Capítulo Del Libro “Nietzsche En El Paraíso” No Se Limita Solo A Hacer Justicia A La Conciencia Occidental Y Resaltar Sus Lados Brillantes Hacia El Islam, Sino Que Se Extiende A Ser Una Invitación Explícita A Releer La Herencia Literaria Occidental Con Nuevos Ojos. Bocca-Aldaqre Explica Que Esta Apertura No Fue Solo Una Coincidencia O Un Capricho Poético Pasajero De Hugo, Sino Que Formaba Parte De Una Corriente Oculta Pero Auténtica En El Pensamiento Europeo; Una Corriente Que Busca La Sabiduría Dondequiera Que Se Encuentre, Y Se Da Cuenta De Que Excluir Al Otro Es Un Empobrecimiento Del Yo Antes Que Nada. Cuando Leemos A Hugo Hoy Glorificando Al Profeta Muhammad, No Solo Estamos Leyendo Un Texto Literario Del Pasado, Sino Que Nos Encontramos Ante Un Documento Vivo Que Desafía Todos Los Discursos Contemporáneos De Odio E Islamofobia, Recordándonos Que Los Puentes Construidos En La Imaginación Y La Literatura Son Puentes Inmunes A La Destrucción, Incluso Si La Política Intenta Borrarlos.

Y La Autora Concluye Su Lectura De Esta Estación Con Una Contemplación Poética Digna De La Grandeza De La Situación; Afirmando Que Hugo, En Ese Poema Suyo, Había Creado Un “Paraíso” Literario Donde Occidente Y Oriente Se Encontraron En Un Momento De Pura Serenidad Y Reverencia. Invocar Este Momento Hoy, En Nuestro Mundo Desgarrado, Es Una Necesidad Urgente Para Restaurar La Brújula Moral Y Espiritual Que Perdimos En La Prisa De Los Conflictos Materiales. Hugo Leyó La Biografía Del Profeta Con El Ojo Del Corazón Y La Equidad, Así Que Escribió Un Texto Que Se Erige Como Un Testigo Justo De Que La Verdadera Grandeza No Reconoce Fronteras Geográficas O Étnicas, Sino Que Perfora Los Velos Del Tiempo Y El Espacio Para Instalarse En La Conciencia De Toda Persona Libre.

Después De Que Exploramos La Brillante Visión Romántica Que Llevó Victor Hugo Hacia El Profeta Del Islam, Ahora Dejamos Los Mundos De La Poesía Y La Literatura Para Entrar En El Núcleo Del Duro Laberinto Filosófico. La Autora Nos Sitúa En Este Capítulo Ante Una Confrontación Epistemológica (Cognitiva) De Alto Calibre, Una Confrontación Que Define Con Precisión Los Rasgos De La Mente Occidental Moderna Y La Pone Cara A Cara Con Su Contraparte Islámica Clásica. Nos Paramos Aquí Ante Dos Picos Imponentes En La Historia Del Pensamiento Humano: El Filósofo Francés René Descartes, Apodado El Padre De La Filosofía Moderna, Y La Prueba Del Islam Imán Abu Hamid Al-Ghazali, Uno De Los Más Grandes Pensadores De La Edad De Oro Islámica.

Bocca-Aldaqre Comienza Este Capítulo Observando El Estado Del “Terremoto” Psicológico E Intelectual Que Afectó A Ambos Hombres, Mostrando Cómo Su Viaje Hacia La Verdad No Fue Un Lujo Académico, Sino Una Cuestión De Vida O Muerte Espiritual. La Autora Compara Con Experiencia Dos Libros Considerados Entre Los Textos Más Importantes De La Autobiografía Intelectual En La Historia: “El Discurso Del Método” (O Meditaciones) De Descartes, Y “El Salvador Del Error” De Al-Ghazali. Lo Sorprendente, Que Destaca La Autora, Es La Coincidencia Casi Literal En El Curso De La Crisis Para Ambos. Ambos Miraron El Conocimiento Predominante En Su Tiempo, Desde La Filosofía, La Teología Y Las Ciencias, Y Lo Encontraron Lleno De Contradicciones Y Fragilidad. Y Ambos Decidieron, Con Rara Valentía, Demoler Todo Lo Que Aprendieron Para Empezar Desde Cero, Confiando En Un Arma Letal: La “Duda Metódica”.

La Autora Nos Lleva En Un Viaje Al Interior De La Mente Tanto De Al-Ghazali Como De Descartes Mientras Practicaban Esta Duda Radical. Ambos Dudaron De Sus Sentidos; Pues La Vista Nos Engaña Y Hace Que La Estrella Lejana Parezca Del Tamaño De Una Moneda, Entonces, ¿Cómo Podemos Demostrar Que Nuestros Sentidos No Nos Engañan Siempre? Luego La Duda Se Movió A Un Nivel Superior, A La Mente Misma Y A Las Matemáticas. Aquí, Los Dos Filósofos Coinciden Al Presentar El Aterrador Argumento Del “Sueño”: ¿Cómo Sabemos Que Esta Vida Que Vivimos Y Consideramos Una Realidad Cierta, No Es Solo Un Largo Sueño Del Que Despertaremos Después De La Muerte Para Descubrir Una Realidad Completamente Diferente? Ante Este Colapso Cognitivo Integral, Donde Ya No Había Ninguna Base Sólida Sobre La Cual Sostenerse, Ambos Hombres Entraron En Una Crisis Existencial Demoledora.

Bocca-Aldaqre Describe La Escena Espacial Que Acompañó A Esta Crisis. Descartes, Durante Su Invierno En Alemania, Se Aísla Voluntariamente En Una Habitación Con Calefacción (Estufa) Huyendo De Las Heladas De La Naturaleza Y Las Heladas De La Duda, Para Sumergirse En Sus Meditaciones Interiores. En Cuanto A Al-Ghazali, Su Crisis Fue Mucho Más Violenta, Ya Que Se Convirtió De Una Crisis Intelectual En Una Enfermedad Psicosomática (Psicológica-Física) Que Le Hizo Perder La Capacidad De Hablar Y Enseñar, Lo Que Lo Llevó A Abandonar Su Alto Puesto En La Escuela Nizamiyya En Bagdad, Y Abandonar Su Prestigio Y Riqueza, Para Vagar Disfrazado, Y Aislarse En Un Duro Retiro En El Minarete De La Mezquita Omeya En Damasco. El Aislamiento Aquí, Como Señala La Autora, No Es Solo Un Retiro Espacial, Sino Un Desapego Completo De Todas Las Referencias Externas En Busca De Un Punto De Apoyo Interno.

Y Aquí, Llegamos Al Clímax Del Capítulo, El Gran Punto De Convergencia Y Separación Que Explica Muchas De Las Diferencias Entre Las Dos Civilizaciones. ¿Cómo Salió Cada Uno De Ellos Del Oscuro Pozo De La Duda? Para Descartes, El Salvavidas Vino De La Mente Misma. Él Encontró El Punto De Certeza En El Proceso De Dudar Mismo; Pues Incluso Si Dudo De Todo, No Puedo Dudar De Que “Dudo”, Y Dudar Requiere Un Pensador, Por Lo Tanto: “Pienso, Luego Existo” (El Cogito). La Autora Enfatiza Que Esta Oración No Fue Solo Una Conclusión Lógica, Sino Que Fue La Declaración Del Nacimiento Del “Hombre Occidental Moderno”, El Hombre Que Hace De Su “Ego” Pensante El Centro Del Universo Y La Medida De La Verdad, Y Lo Separa Completamente De Su Cuerpo Y Del Mundo Exterior.

En Cuanto A Al-Ghazali, Él Comprendió, A Través De Su Experiencia Espiritual Más Profunda Como Insinúa La Autora, Que La Mente Que Lo Llevó A La Duda No Puede Ser La Misma Herramienta Que Lo Saque De Ella. El Intento De Demostrar La Validez De La Mente A Través De La Mente Es Un Círculo Vicioso. Por Lo Tanto, El Punto De Apoyo De Al-Ghazali No Fue Una Conclusión Lógica Como El Cogito Cartesiano, Sino Que Fue, Como Él Mismo Lo Describe, Una “Luz Que Dios Arrojó En Mi Pecho”. Al-Ghazali Trascendió La Mente Abstracta Para Alcanzar El “Desvelamiento” Sufí, Y La Intuición Espiritual Directa Que No Se Capta Mediante La Prueba Matemática, Sino Mediante El Gusto Y La Experiencia Espiritual. Al-Ghazali Recuperó Su Certeza, No Inflando El “Ego” Pensante, Sino Sometiendo A Este Ego A La Luz De La Certeza Divina.

Bocca-Aldaqre Plantea En Su Análisis Crítico Una Pregunta Fundamental Que Toca El Núcleo De La Crisis Contemporánea: ¿Fue La Victoria Del Racionalismo Cartesiano Puro En Occidente Una Bendición O Una Maldición? La Autora Argumenta Que El Dualismo De Descartes (Que Separó La Mente Del Cuerpo, Y La Materia Del Espíritu) Ha Llevado A Occidente A Logros Científicos Masivos, Pero Al Mismo Tiempo Introdujo Al Hombre Moderno En Un Estado De Dura Alienación, E Hizo De La Naturaleza Una Simple Máquina Muerta Susceptible De Explotación. En Contraste, El Modelo De Al-Ghazali Presentó Una Visión Integral Comprensiva, Que No Cancela La Mente Sino Que La Pone En Su Lugar Adecuado Dentro De Una Secuencia Jerárquica Coronada Por La Percepción Espiritual, Lo Que Preservó La Armonía Humana Con El Universo Y El Creador.

La Autora También Toca El Antiguo Debate Histórico: ¿Leyó Descartes A Al-Ghazali? ¿Y Fue Robada La Idea De La “Duda Metódica” Al Filósofo Musulmán A Través De Las Traducciones Latinas Que Estaban Muy Extendidas En Europa En Ese Momento? De Manera Muy Inteligente, Bocca-Aldaqre Evita La Trampa Del Orientalismo Inverso O El Alarde Histórico Hueco. Ella Afirma Que El Verdadero Valor No Radica En Probar El “Robo Intelectual” O La Influencia Directa, Sino En Probar La “Unidad Del Camino Humano”. La Coincidencia De Preguntas, Crisis Y Metodologías Entre Un Pensador Que Vivió En Bagdad En El Siglo Once, Y Otro Que Vivió En Francia En El Siglo Diecisiete, Es Una Prueba Brillante De Que La Mente Humana Es Una, Y Que Las Grandes Preguntas Existenciales No Tienen Nacionalidad Ni Pasaporte.

La Autora Concluye Este Capítulo Poniéndonos Ante Un Espejo Duro. Occidente Eligió El Camino De Descartes, Por Lo Que Produjo Una Civilización Material Poderosa Y Dominante, Pero Sufre Hoy De Una Desertificación Espiritual Aterradora, E Intenta En Vano Buscar Sus Partes Perdidas. Mientras Que Oriente Retrocedió De La Búsqueda Filosófica Abierta Fundada Por Personas Como Al-Ghazali Para Ahogarse En Eras De Estancamiento. Poner A Descartes Y Al-Ghazali Cara A Cara En Este Libro No Es Solo Un Ejercicio Académico En La Historia De La Filosofía, Sino Una Invitación Urgente Y Real A Integrar El Estricto “Cogito” Cartesiano Con La “Luz” Reveladora De Al-Ghazali, En Un Intento Por Salvar Al Hombre Del Siglo Veintiuno De Su Dispersión Entre La Racionalidad Fría Y La Espiritualidad Faltante.

Llegamos En Esta Estación Final Al Pico Abstracto Más Profundo Y Brillante En Este Volumen Intelectual; Donde Los Caminos De Las Vidas Paralelas Nos Llevan A Un Espacio Ontológico (Existencial) Imponente, Trascendiendo Los Límites De La Racionalidad Y La Lógica Formal Para Sumergirnos En Los Secretos Del “Ser”. La Autora Nos Sitúa En Este Capítulo Final Ante Un Enfoque Único Y Filosófico, Que Reúne Al Filósofo Alemán Martin Heidegger, La Mente Más Compleja Y Peligrosa En La Filosofía Occidental Moderna, Y Al Gran Jeque Muhyi Al-Din Ibn Arabi, El Sultán De Los Gnósticos Y El Imán Del Sufismo Filosófico En El Islam.

Bocca-Aldaqre Comienza Este Capítulo Poniéndonos En El Corazón De La Crisis Sobre La Que Heidegger Gritó A Lo Largo De Su Vida Intelectual: La Crisis Del “Olvido Del Ser”. La Autora Cree Que Heidegger Diagnosticó La Filosofía Occidental, Desde Platón Y Aristóteles Hasta Descartes Y Nietzsche, Como Habiéndose Desviado De Su Camino Original; Ya Que Se Preocupó Por Estudiar Las “Entidades” Materiales Y Los Objetos Sujetos A Medición Y Control, Y Olvidó El “Ser” Mismo En Su Flujo Primero Y Su Verdad Pura. Este Olvido, En Opinión De Heidegger, Ha Llevado A Transformar El Mundo En Un Mero Depósito De Recursos Técnicos, Y A Transformar Al Hombre En Un Ser Alienado Obsesionado Por La “Ansiedad Existencial”, Que Vive Bajo Un Estricto Sistema Técnico Que Lo Despoja De Cualquier Significado Auténtico De La Existencia. Por Lo Tanto, Heidegger Intentó Declarar “El Fin De La Metafísica” Y Buscar Un Nuevo Camino Para Escuchar La “Voz Del Ser”.

En Completo Contraste Con Este Tropiezo Occidental En Su Intento De Trascender La Metafísica Muerta, Bocca-Aldaqre Abre Los Vastos Mundos Sufíes De Muhyi Al-Din Ibn Arabi, Específicamente Su Inmortal Visión Basada En “La Unidad Del Ser”. La Autora Muestra Que El “Ser” Para Ibn Arabi No Es Una Categoría Mental Abstracta, Ni Es Simplemente Una Reunión Total De Objetividad Material, Sino Que Es La Verdad Viva Y Única De La Cual Emanan Todas Las Formas Y Manifestaciones. El Universo Para Ibn Arabi No Está Separado Del Creador, Sino Que Es Una Arena Para La Continua “Manifestación” Divina; Donde Los Seres Se Renuevan En Cada Momento Y En Cada Respiración A Través De La Iluminación, Y No Hay Nada Muerto O Neutral En Este Universo, Sino Que Todo En La Existencia Nada En La Luz De La Verdad, Oscurecida Y Aparente A La Vez.

La Investigadora Nos Lleva Al Área De Intersecciones Encantadoras Entre Los Pensadores, Señalando Que Tanto Heidegger Como Ibn Arabi Intentaron Ferozmente Romper La Aguda Dualidad Tradicional Entre “Sujeto” Y “Objeto”, O Entre “Mundo” Y “Hombre”. Heidegger Propuso Su Famoso Concepto “Dasein” Para Expresar Al Hombre Como “Ser-En-El-Mundo”, Un Ser Que No Puede Ser Separado De Su Entorno Y Contexto Existencial. De Manera Similar, Ibn Arabi Vio Que El Hombre Es El “Microcosmos” En El Cual Se Reúnen Todas Las Verdades Del Macrocosmos, De Hecho Es La Manifestación Más Perfecta A Través De La Cual La Existencia Se Reconoce A Sí Misma. Ambos Rechazaron Categóricamente La Visión Cartesiana Que Hace Del Hombre Un Amo Arrogante Sobre La Naturaleza Tratando De Subyugarla Con La Tecnología Y El Control Material, Y En Su Lugar Llamaron A Una Especie De “Quietud” Y Una Escucha Profunda De Las Verdades Existenciales Que Se Manifiestan Ante Nosotros.

Y Quizás El Punto Más Brillante De Este Capítulo, Es Ese Exquisito Análisis Del Papel Del “Lenguaje” Para Ambos Hombres. Heidegger Pronuncia Su Famosa Y Resonante Frase: “El Lenguaje Es La Casa Del Ser”, Considerando Que Los Poetas Y Los Pensadores Son Los Guardianes De Esta Casa Que Escuchan El Llamado Del Ser Y Lo Formulan En Palabras. En Un Enfoque Que Desborda De Poesía Y Profundidad, Bocca-Aldaqre Señala Que Este Significado Encuentra Sus Raíces Más Profundas Y Puras En La Metafísica De Ibn Arabi; Donde Todo El Universo No Es Más Que “Palabras” Arrojadas Por El Aliento Del Misericordioso (Nafas Rahmani), Y Las Letras Y Los Lenguajes No Son Simplemente Herramientas Para La Comunicación Humana Superficial, Sino Que Son Símbolos Formativos Y Medios Espirituales Que Crean La Realidad Y La Remodelan. El Encuentro Entre Heidegger E Ibn Arabi Es Un Encuentro Entre Una Filosofía Occidental Que Se Dio Cuenta De Su Crisis E Intentó Regresar A La Fuente, Y Una Visión Islámica Gnóstica Que Vivió En Esa Fuente Y Bebió De Ella Directamente A Través Del Desvelamiento Y La Testificación.

Y Con La Conclusión De Este Capítulo, Bocca-Aldaqre Se Levanta Con Su Pluma Para Formular La Visión Holística Integral Para Todo El Libro “Nietzsche En El Paraíso”, Revisando El Gran Camino Que El Lector Ha Recorrido A Través De Las Cinco Vidas Paralelas. Comenzamos El Viaje En La Isla Desierta Entre La Naturaleza Espiritual De “Hayy Ibn Yaqdhan” Y La Voluntad Colonial De “Robinson Crusoe”, Luego Volamos A Los Cielos Más Altos Para Ver El Grito Nihilista De Nietzsche Recibir Contención Y Misericordia En El Paraíso De Muhammad Iqbal, Y Descendimos A La Tierra Para Escuchar Al Escritor Francés Victor Hugo Cantando Con Amor Y Reverencia Por La Biografía Del Profeta Muhammad, Y Cruzamos El Oscuro Pasillo De La Duda Radical Para Ver Cómo Descartes Emergió Con El “Cogito” Desapegado Y Al-Ghazali Con La “Luz” Sufí, Llegando A Esta Cima Donde Heidegger E Ibn Arabi Se Encontraron En Las Fronteras De La Existencia Y El Lenguaje.

Esta Obra Excepcional No Se Conforma Con Simplemente Releer La Historia Literaria Y Filosófica, Sino Que Presenta Una Condena Implícita Y Educada De Todos Los Intentos Superficiales Que Buscan Reducir Las Relaciones Entre El Islam Y Occidente A Meras Guerras, Conflictos Y Rencores Orientalistas O Ideológicos. Francesca Bocca-Aldaqre Demuestra, Con Profundidad Académica, Que El Espíritu De Occidente Nunca Fue Autosuficiente, Y Que Los Momentos Más Nobles Y Profundos De La Manifestación Intelectual Occidental Siempre Estaban Haciendo Eco, Directa O Indirectamente, A Ecos Espirituales Y Filosóficos Provenientes De Las Profundidades Del Mundo Islámico. El Pensamiento Humano, En Sus Niveles Más Altos, No Reconoce Fronteras Espinosas Ni Mapas Geopolíticos, Sino Que Se Mueve En Un Solo Horizonte En El Cual El Hombre Busca, En Todo Tiempo Y Lugar, Su Significado, Origen Y Destino.

La Autora Termina Este Viaje Con Una Perspectiva Visionaria Que Pulsa Con Esperanza, Afirmando Que El “Camino Roto” Entre Las Dos Civilizaciones No Es Un Destino Inevitable, Sino Una Negligencia Histórica Que Puede Ser Reparada Siempre Que Poseamos El Valor Intelectual Y Espiritual Para Ver Al Otro Como Un Espejo Que Nos Refleja A Nosotros Mismos.

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