
En El Mundo Del Debate Teológico Y Social Cristiano Contemporáneo, Encontramos Una Obra Que Se Atreve A Atravesar Los Densos Velos De Las Narrativas Históricas Y Religiosas Arraigadas Presentada Por La Escritora Grace Ji-Sun Kim En Su Libro «Cuando Dios Se Hizo Blanco: Desmantelando La Blancura Para Un Cristianismo Más Justo When God Became White, Dismantling Whiteness For A More Just Christianity». Este Libro Representa Un Grito Frente A La Teología Que Ha Sido Históricamente Manipulada Para Servir A Ciertos Grupos, Y Es Como Un Viaje Exploratorio Audaz Que Busca Deshacer La Compleja Conexión Entre Raza, Religión Y Poder.
El Libro Comienza Con Un Prólogo Escrito Por David P. Gushee, Quien Coloca Al Lector Directamente Frente A Los Tres Objetivos Estratégicos Que Logra Esta Obra Excepcional. Primero, El Libro Presenta Una Crítica Sostenida Y Profunda No Solo Del Concepto De «Blancura», Sino De La Masculinidad Blanca Como Ideología Y Como Teología Completa. Gushee Señala Que Kim Sostiene Que El Cristianismo, Que Comenzó Como Un Movimiento De Oriente Medio, Fue Sometido A La Hegemonía De Los Hombres Europeos De Poder Después De La Conversión De Constantino Y La Romanización De La Religión Y Luego Su Europeización. Estos Hombres, En La Era Colonial, Llevaron Su Propia Versión Del Cristianismo A Todo El Mundo, Y Gradualmente Comenzaron A Definirse A Sí Mismos Como Una Raza Blanca Superior A Las Razas «Inferiores» Que Encontraron Y Conquistaron Y Esclavizaron. Es Más, Llegaron Aún Más Lejos Cuando Forjaron Una Imagen De Su Dios Para Que Fuera Semejante A Ellos; Como El Más Grande De Los Conquistadores Blancos Masculinos.
Segundo, Gushee Destaca Cómo La Autora Entreteje Partes De Su Dolorosa Historia Personal Como Inmigrante Coreana Que Se Trasladó Con Su Familia Primero A Canadá Y Luego A Los Estados Unidos, Y Cómo Esta Familia Fue Arrojada Al Horno De La Pobreza Y El Choque Cultural. Tercero, El Libro Presenta Un Nuevo Camino Para Pensar En La Naturaleza De Dios, Un Camino Que Contribuye A Desmantelar Esta Teología Heredada Y Destructiva, Proponiendo Alternativas Teológicas Basadas En Textos Bíblicos Que Trascienden Las Divisiones De Género Y Raza, Como El Enfoque En Conceptos De Espíritu, Luz, Viento Y Sabiduría.
En La Introducción Del Libro, Kim Nos Lleva En Un Viaje Emocional A Su Temprana Infancia En Los Años Setenta En La Ciudad De London En La Provincia De Ontario En Canadá. Allí, Como Niña Inmigrante, Rápidamente Se Dio Cuenta De Que Canadá Es Considerado Un País Cristiano, Y Que Pertenecer A Esta Nueva Patria Requería Que Ella Y Su Familia Abrazaran El Cristianismo Para Integrarse En La Sociedad. Narra Cómo La Familia Comenzó A Asistir A La Iglesia Como Una Forma De Construir Comunidad Y Formar Una Familia Extendida Con Otros Inmigrantes Coreanos, Y Cómo El Asunto Evolucionó Hasta Convertirse En Asistir A Múltiples Iglesias (Tanto Coreanas Como Blancas Por Igual) Como Un Medio Indirecto Para Aprender El Idioma Inglés Y Comprender La Cultura Blanca Circundante.
Pero El Momento Más Impactante De Esta Introducción Se Manifiesta En La Historia De La Famosa Pintura «Cabeza De Cristo» Del Artista Warner Sallman, Que Estaba Colgada En La Sala De Estar De La Casa Familiar. Kim Explica Cómo Esta Pintura Impresa Barata, Que Representa A Jesús Como Un Hombre Blanco, Era Muy Venerada Por Su Madre Que La Trataba Como Un Ícono Sagrado. Esta Pintura Siempre Estaba Colgada Encima Del Sofá Para Hacer Descender La «Bendición» Sobre Los Sentados, Y Era Empaquetada Con Sumo Cuidado Cada Vez Que La Familia Se Mudaba De Una Vivienda A Otra. La Autora Confiesa Que Esta Imagen Grabó En Su Subconsciente La Idea De Que Jesús, Y Por Lo Tanto Dios Mismo, Es Un Hombre Blanco. No Era Posible Para Ella Como Una Niña Asiática Pequeña Dudar De Esta Imagen Que Estaba Difundida En Todas Partes; En Los Libros, Y En Los Vitrales, E Incluso En Las Iglesias De Corea Y De India Que Visitó Posteriormente. Esta Implantación Temprana De La Imagen Del Dios Masculino Blanco Dejó Cicatrices Profundas, Y Requirió De La Autora Un Largo Y Doloroso Viaje Para Deshacerse De Estas Imágenes Teológicas Distorsionadas Que Apoyan La Supremacía Blanca Y Oprimen A Las Minorías.
En El Primer Capítulo, Que Lleva El Título «Enfrentando La Blancura», Kim Abre Las Heridas De La Inmigración Y La Discriminación Racial Directa. Su Familia Emigró De Corea En Enero Del Año 1975 Huyendo De La Inestabilidad Económica Y Política Que Dejó La Guerra De Corea, Y Se Establecieron En Un Apartamento Sucio E Infestado De Insectos. La Autora Describe La Dureza Del Invierno Canadiense, Donde La Nieve Llegaba Hasta Su Débil Cintura, Lo Que Hacía Que Su Camino A La Escuela Fuera Un Sufrimiento Diario. Pero El Frío Intenso No Era Lo Peor Que Enfrentó; Más Bien Era El Choque Cultural Y El Racismo Descarado En El Jardín De Infancia. Kim Fue Sometida A Burlas Constantes De Sus Compañeros Blancos Debido A Sus Rasgos Asiáticos, Donde Se Estiraban Los Ojos Para Burlarse De La Forma De Sus Ojos Y Lanzaban Términos Humillantes Como «Ching Chong», Todo Bajo La Mirada De Los Maestros Que Eligieron Ignorar Este Comportamiento Racista. Estas Duras Experiencias Generaron Dentro De Ella Un Deseo Desesperado E Imposible De Deshacerse De Su «Asianidad» Y Del Color Amarillo De Su Piel.
Desde Este Dolor Personal, Hacia El Análisis De Las Raíces De «La Raza» Y El Énfasis En El Poder De Las Palabras En La Formación De La Conciencia De Las Sociedades. Kim Afirma Que La Raza No Es Un Hecho Biológico, Sino Que Es Un Concepto Social Que Fue Inventado Y Alimentado Por Los Europeos En El Siglo XVI Para Justificar Las Dinámicas De Poder Existentes Y Para Afianzar La Creencia En La Superioridad De Ciertos Grupos Y La Inferioridad De Otros. La Autora Revela Cómo Evolucionó Históricamente La Identidad De «Los Blancos»; Antes Del Siglo XVII, Los Europeos No Se Veían A Sí Mismos Como Una Raza Blanca Unificada, Sino Como Individuos Que Pertenecían A Diferentes Regiones De Europa. La Idea De La Raza Blanca Apareció Y Se Cristalizó En Las Colonias Americanas Y En Las Islas De Las Indias Occidentales Como Una Herramienta Puramente Económica.
Kim Explica Cómo Los Dueños De Plantaciones Al Principio Dependían De Los Siervos Europeos Contratados, Pero Con El Deterioro De Las Condiciones De Trabajo Y La Disminución Del Número De Estos Siervos, Los Colonos Cambiaron A Esclavizar A Los Africanos. Al Principio, La Identidad Religiosa Cristiana Fue Utilizada Para Justificar La Esclavización De Los Africanos Al Considerarlos «Infieles». Pero Cuando Los Misioneros Cristianos Comenzaron A Bautizar A Los Africanos Esclavizados En Los Años Setenta Del Siglo XVII, Los Dueños De Las Plantaciones Enfrentaron Un Dilema Legal Y Económico Que Amenazaba Sus Riquezas. Para Superar Esta Amenaza, Se Legislaron Leyes Que Negaban Que El Bautismo Fuera Una Causa De Libertad, Y Lo Más Importante, Se Creó Una Nueva Categoría E Identidad: «La Gente Blanca». Leyes Como La Ley De Sirvientes Del Año 1681 En Jamaica Comenzaron A Describir A La Clase Privilegiada Como «Blancos» En Lugar De «Cristianos», Creando Una Fuerte Discriminación Legal Y Social Que Justifica La Esclavización De Por Vida De Los Africanos Y Otorga A Los Europeos Una Superioridad Absoluta.
Y La Autora Continúa Revelando La Fragilidad Y La Fluidez Del Concepto De «Blancura». Aclara Cómo La Sociedad Estadounidense Antes De Mediados Del Siglo XIX Distinguía Entre Diferentes Grados De Blancura; Los Sajones Eran Considerados Blancos «Superiores», Mientras Que Los Irlandeses (Los Celtas) Eran Considerados Blancos «Inferiores», E Incluso A Veces Se Les Refería Con Frases Racistas Duras Como «Negros Volteados De Adentro Hacia Afuera». Y Con La Afluencia De Inmigrantes Del Sur Y Este De Europa, Estas Clasificaciones Jerárquicas Continuaron Dentro De La Propia Blancura, Y Todos Ellos No Fueron Integrados Bajo El Paraguas De La «Blancura» Integral Y Superior Sino Hasta La Década De 1940, Cuando Los Antropólogos Simplificaron Las Clasificaciones En Tres Razas Principales: Caucásico, Mongoloide Y Negroide. Esta Integración Llevó A Un «Borrado Étnico» De Las Diferentes Identidades Culturales Europeas A Favor De Una Identidad Blanca Unificada Que Apunta Principalmente A Mantener A Las Personas De Color En Un Rango Inferior.
En El Segundo Capítulo, Kim Aborda «El Problema De La Blancura» En La Vida Diaria Contemporánea, Afirmando Que La Blancura No Es Solo Un Color De Piel, Sino Que Es Un Comportamiento Aprendido Y Un Espacio Cultural Saturado De Poder Político Y Privilegios Que Apuntan A Mantener A Las Personas De Color Marginadas Y Oprimidas. La Autora Revisa Los Ataques Sutiles Y Continuos A Los Que Los Asiáticos Están Expuestos En América, Como Frases Que Parecen Inocentes Como «¡Tu Inglés Es Muy Bueno!» O La Pregunta Repetida «¿De Dónde Eres Realmente?», Que Afianzan La Imagen Del Asiático Como Un «Extranjero Perpetuo» Que No Puede Ser Un Americano Auténtico No Importa Cuántas Generaciones De Su Familia Hayan Estado En El País. También Señala La Aterradora Escalada De Crímenes De Odio Contra Los Asiáticos Durante La Pandemia De Covid-19, Donde La Organización «Detengan El Odio Contra Asiáticos E Isleños Del Pacífico» Registró Más De 11,500 Incidentes Racistas Entre Marzo De 2020 Y Marzo De 2022.
Para Resaltar Hasta Qué Punto Está Arraigada La Supremacía Blanca En Los Comportamientos Diarios, Kim Narra Un Doloroso Incidente Al Que Fue Expuesta Con Su Hija De Once Años En Un Avión Que Iba De Dallas A Filadelfia. Mientras Se Preparaban Para Bajar Del Avión, Una Anciana Blanca Se Saltó Su Turno De Forma Brusca Para Adelantar A La Autora Y A Su Hija. Y Cuando La Autora Le Preguntó Cortésmente Al Esposo De La Mujer Si Deseaba Pasar Para Acompañar A Su Esposa, Se Sorprendió Por La Mujer Regañando A Su Esposo En Voz Alta En El Puente De Abordaje Diciendo: «¡No Puedo Creer Que Dejaras Que Los Chinos Se Te Adelantaran!». Este Incidente, Como Lo Analiza Kim, No Es Solo Una Grosería Pasajera, Sino Que Es Un Reflejo Profundo Del Privilegio Blanco Que Le Da A Esta Mujer El Permiso Para Creer Que Posee El Derecho Absoluto A Discriminar, Y Que Las Personas Asiáticas No Deben, Bajo Ninguna Circunstancia, «Adelantarse» A Los Blancos En Ningún Aspecto De La Vida.
La Autora Pasa En El Tercer Capítulo, «Convertirse En Cristiana Blanca», A Conectar Entre Esta Arrogancia Racial Y La Historia De La Iglesia. Comienza El Capítulo Narrando Sus Impresiones De Su Visita A Turquía Con Su Hijo, Donde Exploraron Las Ciudades Subterráneas En Capadocia Que Fueron Construidas Por Los Frigios Y Usadas Por Los Primeros Cristianos Para Esconderse De La Horrible Persecución. Y Reflexiona Sobre La Grandeza Y La Tristeza De La Iglesia De Santa Sofía En Estambul, Que Se Transformó A Lo Largo De La Historia De Iglesia A Mezquita Y Luego A Museo. Estos Monumentos Históricos Nos Recuerdan Que El Cristianismo Comenzó Como Un Movimiento Perseguido. Y La Cúspide Del Análisis Llega Cuando Narra Su Visita A Egipto Para Asistir A La Conferencia Climática (COP27), Donde Notó La Piel Oscura De Los Egipcios, Lo Que Le Hizo Darse Cuenta De Una Verdad Teológica E Histórica Que La Blancura Había Borrado: Cuando El Niño Jesús Y Su Familia Huyeron A Egipto Para Sobrevivir Al Genocidio Ordenado Por El Rey Herodes, Era Necesario Que Se Mezclaran Con La Población Local Sin Llamar La Atención. Kim Concluye Que Jesús Era Un Hombre De Piel Oscura, Y Si Hubiera Tenido Piel Clara Y Ojos Azules Como Lo Representa El Cristianismo Europeo, Habría Sido Imposible Que Desapareciera En Egipto.
Y Kim Aclara Cómo Este Cristianismo De Origen De Oriente Medio, Que Fue Fundado Por Un Maestro Judío De Piel Oscura Que Resistió Al Imperio Romano, Fue Sometido A Un Proceso De Transformación Radical Para Convertirse En La Religión Oficial Del Imperio En El Año 313 D.C. Bajo El Edicto De Milán Que Emitió El Emperador Constantino Primero. Esta Transformación No Fue Solo Una Legalización De La Adoración, Sino Que Fue El Comienzo De Transformar El Cristianismo En Una Religión Imperial Que Refleja La Imagen De Sus Líderes Romanos Y Luego Europeos Superiores.
La Autora Explica Cómo El Traslado Del Centro De Gravedad Cristiano Desde El Medio Oriente A Europa No Fue Solo Un Traslado Geográfico, Sino Que Fue Una Apropiación Cultural Y Racial Completa. Una Vez Que La Institución Religiosa Se Asentó En El Continente Europeo, Comenzó Un Proceso Sistemático Para Reformular Todo De Acuerdo Con La Medida Europea. El Jesús Histórico Fue Despojado De Su Identidad De Oriente Medio, Y De Su Piel Oscura, Y De Su Pertenencia A La Clase De Trabajadores Oprimidos Bajo El Yugo Del Colonialismo Romano. Y En Su Lugar, Fue Vestido Con El Manto De Reyes Y Conquistadores. Esta Transformación No Fue Una Coincidencia Artística O Inocencia Teológica, Sino Que Fue Una Necesidad Política Urgente. Para Que La Religión Se Convierta En Una Herramienta De Gobierno, Dios Tenía Que Ser Semejante A Los Gobernantes. Y Aquí Comenzó El Proceso De Disección De La Historia Eclesiástica Que Presenta Kim, Donde Destaca Cómo Los Esfuerzos De Teólogos Y Políticos Y Artistas En La Era Del Renacimiento Se Combinaron Para Consolidar Esta Imagen Visual Y Mental. Las Pinturas De Miguel Ángel Y Leonardo Da Vinci Y Otros No Eran Solo Mera Creatividad Artística, Sino Que Eran Enormes Campañas Mediáticas, Que Lavaron El Cerebro De Generaciones Sucesivas Y Las Hicieron Vincular La Santidad Y La Pureza Y La Perfección Absoluta Con Los Rasgos Europeos Blancos.
Y Grace Ji-Sun Kim Pasa A Vincular Esta Falsa Imagen Visual Con Las Grandes Catástrofes Históricas Que Afectaron A La Humanidad. Una Vez Que Dios Se Hizo «Blanco» En La Imaginación Colectiva, Se Hizo Muy Fácil Justificar La Superioridad Del Hombre Blanco Sobre El Resto De La Creación De Dios. La Autora Arroja Luz Sobre La Era De Las Exploraciones Geográficas Lideradas Por Las Potencias Europeas En Los Siglos XV Y XVI. En Ese Período, Los Barcos Europeos No Solo Llevaban Exploradores Y Soldados, Sino Que Llevaban Con Ellos Un Sistema Teológico Completo Que Legitimaba La Conquista. La Autora Recuerda Los Decretos Papales, Como El Decreto «Romanus Pontifex» Y «Dum Diversas», Que Otorgaron A Los Reyes Europeos Un Mandato Divino Completo Para Invadir Las Tierras No Cristianas, Y Esclavizar A Sus Poblaciones Indígenas, Y Confiscar Sus Propiedades. Estos Decretos Fundaron Lo Que Más Tarde Se Conoció Como La «Doctrina Del Descubrimiento», Que Es La Doctrina Que Otorgó A Los Invasores Una Justificación Moral Y Religiosa Para Exterminar Pueblos Enteros En Las Américas, Y Agotar Las Riquezas De África Y Asia. El Invasor Blanco No Se Veía A Sí Mismo Como Un Criminal O Un Ladrón, Sino Que Creía Sinceramente, Gracias A Esta Teología Distorsionada, Que Estaba Implementando Una Suprema Voluntad Divina, Y Que Estaba Trayendo La «Luz» De La Civilización Blanca A La «Oscuridad» De Los Pueblos Salvajes.
Y La Autora Profundiza En La Disección De Las Justificaciones Teológicas Para La Esclavitud, Que Es Uno De Los Capítulos Más Oscuros De La Historia Humana. Kim Señala Cómo Los Textos Sagrados Fueron Manipulados Para Justificar El Comercio De Esclavos A Través Del Océano Atlántico. Ciertos Textos Bíblicos Fueron Invocados, Como La Historia De «La Maldición De Cam», Y Reinterpretados De Manera Arbitraria Y Tendenciosa Para Convencer Al Mundo De Que Los Africanos Y Las Personas De Piel Oscura Son Los Hijos De Cam Maldito, Y Que Su Destino Divino Es La Esclavitud Y Servir A La Raza Blanca Suprema. Esta Horrible Explotación De Los Textos Religiosos No Se Limitó A Justificar La Esclavitud Física Solamente, Sino Que Apuntaba A Destruir El Espíritu Moral De Los Esclavizados Mismos. La Teología Blanca No Se Contentó Con Encadenar Las Manos Y Los Pies De Las Personas De Color Con Cadenas, Sino Que Buscó Encadenar Sus Mentes Y Almas, Y Hacerles Creer Que Su Inferioridad Es Una Voluntad Celestial De La Que No Hay Escape. Y Cuando El Esclavizado Intenta Rebelarse Contra Su Amo Blanco, Entonces, Según Esta Lógica Teológica Torcida, Se Rebela Contra Dios Mismo.
Y Kim No Se Detiene En Los Límites De La Historia Lejana, Sino Que Jala Los Hilos Del Análisis Para Llegar A Nuestra Era Moderna, Abordando El Concepto De «Destino Manifiesto» (Manifest Destiny) Que Dominó La Mentalidad Estadounidense En El Siglo XIX. La Autora Aclara Cómo Este Concepto, Que Alegaba Que Los Colonos Blancos En América Del Norte Están Divinamente Destinados A Expandirse A Través Del Continente De Costa A Costa, Fue Una Extensión Natural De La Teología De La Supremacía Blanca. Bajo El Paraguas De Esta Justificación Divina, Se Justificó La Expulsión De Los Pueblos Indígenas (Los Indios Rojos) De Sus Tierras, Y Las Masacres De Desplazamiento Forzado Conocidas Como «El Sendero De Lágrimas», Además Del Robo De Las Tierras Mexicanas. El Dios Blanco Siempre Estaba Del Lado Del Victorioso Blanco, Bendiciendo Sus Rifles, Y Legitimando La Expansión De Su Imperio A Costa De La Sangre Y Las Almas De Las Personas De Color Que Eran Consideradas Meramente Obstáculos En El Camino Del Progreso Y La Civilización.
También Grace Ji-Sun Kim Abre Otro Frente De Análisis De Extrema Importancia, Que Es La Intersección De La Raza Con El Género En La Estructura De La Teología Blanca. El Dios Que Fue Inventado No Solo Era Blanco, Sino Que Era Un Hombre Blanco Por Excelencia. Esta Imagen Paternal De Dios Hizo Del Hombre Blanco La Cima De La Pirámide Creada, Llevando A La Doble Marginación Y Opresión De Las Mujeres, Especialmente Las Mujeres De Minorías Y Las Mujeres De Color. La Autora Discute, Partiendo De Su Trasfondo Como Teóloga Feminista Y Asiática, Cómo La Autoridad Eclesiástica Y Las Instituciones Religiosas Fueron Diseñadas Para Excluir A Las Mujeres De Las Posiciones De Liderazgo E Influencia. La Imagen Masculina De Dios Se Reflejó Directamente En La Estructura Organizacional De La Iglesia, Donde El Sacerdocio Y La Interpretación Y El Liderazgo Fueron Monopolizados En Manos De Hombres Blancos. Este Monopolio Hizo Que La Experiencia Espiritual Y Teológica De Las Mujeres De Color Fuera Una Experiencia Invisible Y No Reconocida. La Teología Patriarcal Blanca Crea Un Ambiente En El Cual La Mujer De Color Está En Los Grados Más Bajos De La Escalera Social Y Religiosa, Donde Se Le Requiere Someterse Doblemente: A La Autoridad De La Raza Blanca Por Un Lado, Y A La Autoridad De La Masculinidad Por Otro Lado.
Y La Autora Llega A Uno De Los Puntos Más Dolorosos De Su Libro, Que Puede Ser Llamado «Colonialismo Interno» O Asimilación Forzada. Kim Explica Cómo La Teología Blanca Tuvo Un Impacto Devastador En La Psicología Interna De Los Creyentes De Minorías Y Pueblos De Color. Debido A La Hegemonía Absoluta De Esta Teología Sobre Los Currículos De Educación Religiosa, Y Los Libros Sagrados Ilustrados, Y Los Himnos, Y Los Iconos De Las Iglesias, Las Propias Personas De Color Comenzaron A Interiorizar Esta Inferioridad. La Autora Describe Cómo Muchas Iglesias Coreanas, Y Africanas, Y Latinas Alrededor Del Mundo Todavía Levantan Imágenes De Jesús Blanco, Y Cómo Muchos Clérigos En Estas Iglesias Todavía Adoptan Interpretaciones Teológicas Escritas Por Hombres Blancos En Europa Y América, Ignorando Sus Propios Contextos Culturales Y Sociales. Esta Adopción Ciega Conduce A Un Estado De Alienación Espiritual, Donde El Creyente De Color Se Encuentra Forzado A Negar Su Identidad Y Su Cultura Y El Color De Su Piel Para Acercarse A Un Dios Que Fue Representado Como Su Completo Opuesto. Es Un Estado De Auto-Odio Hábilmente Plantado Dentro Del Discurso Religioso, Donde El Individuo Siente Que Su Acercamiento A La Santidad Requiere Necesariamente Que Se Acerque A Los Estándares De Blancura Occidentales.
Grace Ji-Sun Kim Ha Tenido Éxito En Esta Sección Del Libro En Desnudar La Base Moral Sobre La Cual Se Construyeron Los Imperios Occidentales Modernos, Anulando Todas Las Afirmaciones Que Intentaron Retratar La Expansión Colonial Como Un Noble Movimiento Misionero. Ha Revelado Con Evidencia Concluyente Que Lo Que Fue Exportado Al Mundo No Fue El Mensaje De Amor Y Salvación, Sino Que Fue La Ideología De La Superioridad Racial Envuelta En Celofán Religioso. La Iglesia, En Muchas De Sus Estaciones Históricas, No Fue Una Víctima De La Manipulación Política, Sino Que Fue Una Socia Activa Y Una Ingeniera Fundamental Del Sistema Global De Opresión.
Esta Revisión Histórica Y Teológica Que Presenta La Autora Como Ella Dice No Es Solo Llorar Sobre Las Ruinas Del Pasado Sino Que Es Una Operación Quirúrgica Precisa Para Extirpar Un Tumor Maligno Que Ha Penetrado El Cuerpo Del Dogma Durante Siglos Largos. Darse Cuenta Del Tamaño De La Falsificación Que Se Practicó Sobre La Imagen De Dios Es El Primer Y Más Importante Paso Hacia La Liberación Espiritual Y Social. Mientras Dios Esté Detenido Dentro Del Molde De La Blancura Y La Masculinidad, La Verdadera Justicia Y La Igualdad Seguirán Siendo Meramente Lemas Resonantes Sin Lugar En La Realidad.
La Autora Abre El Sexto Capítulo Al Pararse En Una De Las Más Grandes Paradojas Históricas Y Teológicas En La Religión Cristiana, Que Es La Transformación Sistemática De La Personalidad Del Jesús Histórico. Kim Nos Recuerda Que Jesús De Nazaret, Según Los Datos Históricos Y Geográficos Y Ambientales Disponibles, Era Un Hombre De Oriente Medio, Perteneciente A Una Nacionalidad Judía Que Vivió Bajo El Yugo De La Ocupación Romana En El Siglo Primero Después De Cristo. Era De Piel Oscura O Morena, Viviendo La Simplicidad De Los Trabajadores Y Los Pobres, Y Hablando Arameo. Sin Embargo, A Través De Siglos De Hegemonía Cultural Occidental, Esta Identidad Histórica Fue Completamente Borrada, Para Ser Reemplazada Con Una Personalidad De Rasgos Caucásicos Puros: Ojos Azules, Y Piel Blanca Clara, Y Cabello Rubio O Castaño Ondulado.
Kim Explica Cómo Esta Transformación Visual No Fue Solo Una Diversidad Artística No Intencionada, Sino Que Fue El Resultado De Un Proceso Acumulativo En El Que Participaron Grandes Artistas Europeos En La Era Del Renacimiento, Llegando Hasta La Era De La Producción Industrial Y Los Medios Modernos. La Autora Se Detiene Con Pasión Analítica En La Pintura «Cabeza De Cristo» Del Pintor Estadounidense Warner Sallman (1940), La Cual Fue Impresa En Cientos De Millones De Copias Y Distribuida Por Todo El Mundo. Esta Imagen No Fue Solo Una Obra De Arte, Sino Que Se Convirtió En El Ícono Típico De «Jesús Blanco» En Iglesias Y Hogares Desde América Del Norte Hasta Asia Y África.
Y Kim Aclara Los Devastadores Efectos Psicológicos Y Teológicos De Este Ícono. Cuando «Jesús Blanco» Es Presentado Como El Salvador Y El Ejemplo Ideal De La Perfección Humana, Se Establece Un Mensaje Implícito De Que La Blancura Es Cercanía A Lo Divino, Y Que Los Estándares Estéticos Y Morales Europeos Son El Único Estándar Para La Santidad. En Contraste, Las Personas No Blancas Son Excluidas De Esta Honorable Imagen, Y Son Juzgadas Con Inferioridades Espirituales Y Estéticas. «Jesús Blanco» Se Ha Transformado, Según El Análisis De Kim, De Un Maestro Humilde Que Se Pone Del Lado De Los Marginados Y Oprimidos A Un Ídolo Racial Usado Para Justificar Y Fomentar La Supremacía Blanca.
Grace Ji-Sun Kim Pasa En El Séptimo Capítulo A Sumergirse En Un Asunto Más Abstracto Y Peligroso: Otorgar Blancura Al Mismo «Dios». Si Transformar A Jesús En Un Hombre Blanco Encontró Su Justificación Aparente En Su Encarnación Humana, Entonces Representar A Dios Padre — El Origen De La Existencia Y El Trascendente Más Allá De Toda Forma Y Género Y Color — Con El Manto De La Blancura Representa La Cúspide Del Exceso Teológico E Ideológico.
La Autora Muestra Cómo La Teología Occidental, Interconectada Con La Filosofía Griega Y Romana, Contribuyó A Encarna A Dios Como Una Personalidad Con Autoridad Posesiva Y Despótica Completamente Similar A La Imagen Del Gobernante O Emperador Blanco. Los Famosos Murales, Como La Pintura «La Creación De Adán» De Miguel Ángel En El Techo De La Capilla Sixtina, Que Representa A Dios Como Un Viejo Blanco Con Una Espesa Barba Blanca Volando En El Cielo, Grabaron En La Conciencia Colectiva Occidental Y Simbólica Una Imagen De Un Dios Que Pertenece Étnicamente A Europa.
Kim Revisa El Peligro Resultante De Esta Reducción. Cuando Dios Es Visto Como Siendo «Blanco», La Blancura Se Vuelve Trascendente Y Sagrada Por Naturaleza. Y Esta Percepción Se Transforma En Apoyo Inconsciente Para Los Sistemas De Discriminación Racial, Y Nacionalismo Blanco, Y Privilegio Racial. El Hombre Blanco, Bajo Este Discurso, No Se Ve A Sí Mismo Como Solo Un Individuo Que Pertenece A Cierto Linaje, Sino Que Ve En Sus Rasgos Y Color Un Reflejo Del Yo Divino, Dándole Una Superioridad Moral Y Autoritaria Sobre El Resto De Los Pueblos. Y La Autora Ve Que Atribuir Raza A Dios Vacía El Concepto De Divinidad De Su Verdadera Esencia Basada En Lo Absoluto Y Lo Integral, Y Convierte La Religión En Una Herramienta Para Consolidar Una Raza Particular A Expensas Del Resto De La Creación.
La Autora Llega En El Octavo Capítulo A Donde Combina Entre La Crítica De La Blancura Y La Crítica Del Sistema Patriarcal Masculino (Patriarcado). Kim Enfatiza Que La Imagen Prevaleciente De Dios En El Cristianismo Colonial Y Occidental No Es Solo Una Imagen De Una Entidad Blanca, Sino De Un «Hombre Blanco» (Dios Hombre Blanco). Esta Doble Intersección Entre Raza Y Género Social Crea Un Doble Sistema De Opresión.
La Autora Estudia Cómo Esta Percepción De «El Macho Blanco Lanzado Al Cielo» Llevó A Dar Legitimidad Divina A La Jerarquía Socio-Política; Donde El Hombre Blanco Se Sienta En La Cima De La Pirámide Humana, Seguido Por El Hombre No Blanco, Luego La Mujer Blanca, Y En El Fondo Se Sienta La Mujer De Color (No Blanca). Esta Escalera Jerárquica No Fue Solo Una Construcción Social Pasajera, Sino Que Fue Formulada En Lenguaje Teológico Buscando Convencer A Todos De Que Este Arreglo Representa La Voluntad Divina Del Universo.
Kim Revisa Las Experiencias De Las Mujeres De Color — Especialmente Mujeres Asiáticas Y Africanas Y Latinas — Que Se Encuentran Ante Un Dios Que No Se Parece A Ellas Y No Refleja Sus Experiencias Humanas. Y Aclara Cómo Las Instituciones Eclesiásticas Y Teológicas Usaron Esta Imagen Masculina Del Yo Divino Para Resaltar La Dominación De Los Hombres Sobre Los Roles Del Sacerdocio Y Liderazgo Y Legislación Religiosa, Y Sometiendo A Las Mujeres Y Su Voz. La Teología Masculina Blanca Practica La Exclusión Contra Las Mujeres, Donde Se Le Pide Que Se Someta A Dos Autoridades Entrelazadas: La Autoridad De La Raza Preferida Y La Autoridad Del Género Supremo.
Y Kim Señala Que Esta Percepción Estrecha De Dios Viola Los Propios Textos Bíblicos Y Teológicos Antiguos, Que Contienen Diversas Metáforas Y Símiles Para La Divinidad Que Trascienden La Masculinidad Y La Blancura, Como Imágenes De Sabiduría Y Espíritu Y Luz Y Cuidado Maternal. Sin Embargo, La Autoridad Regulatoria Y Los Sistemas Teológicos Masculinos Trabajaron Para Borrar Estos Conceptos Y Marginarlos A Favor Del Modelo De «El Padre Gobernante Blanco», Con El Fin De Preservar Los Privilegios Políticos Y Sociales De La Clase Gobernante.
Ahora, Kim Plantea Una Pregunta Fundamental Y Fatídica: Si Nos Hemos Dado Cuenta Del Tamaño De La Falsificación Que Ha Afectado La Imagen De Dios, Entonces ¿Cuál Es La Alternativa? ¿Y Cómo Puede El Cristianismo, Y Las Religiones En General, Liberarse De Estas Prisiones Visuales E Ideológicas Para Presentar Un Dios Que Acoja A Todos? La Autora No Se Contenta Con Demoler Los Viejos Ídolos Teológicos, Sino Que Se Sumerge En Las Profundidades De Los Textos Sagrados Y La Herencia Humana Para Extraer Conceptos E Imágenes Divinas Que Fueron Deliberadamente Borradas, Y Las Presenta Como Un Salvavidas Espiritual E Intelectual. Y En Esta Parte, Arrojaremos Luz Sobre Sus Audaces Estrategias Teológicas Que Dependen De Restaurar Conceptos De «Espíritu» (Ruach), Y Vitalidad De Energía (Chi), Y Sabiduría Divina (Sophia), Como Alternativas Poderosas Que Derrocan La Centralidad Del Dios Masculino Blanco.
Primero: Trascendiendo La Encarnación Material.. ¿Por Qué Debe Dios Perder Su «Blancura» Y Su «Masculinidad»? La Autora Comienza Esta Etapa Enfatizando Un Punto Teológico Central: Que El Intento De Confinar A Dios En Una Forma Humana, Y Específicamente En La Forma De Un Hombre Blanco, Es En Su Esencia Un Pecado «Pagano» Envuelto En El Manto Del Monoteísmo. El Dios Absoluto, Creador Del Universo Con Toda Su Diversidad Y Vastedad, No Puede Ser Reducido A Características Raciales O Biológicas Que Pertenecen A Una Categoría De Humanos. Kim Señala Que La Herencia Teológica Occidental Cayó En La Trampa Del «Antropomorfismo» Excesivo, Donde El Hombre Occidental Creó A Dios A Su Propia Imagen Y Semejanza, Y No Lo Contrario. Este Antropomorfismo No Fue Inocente, Sino Que Fue Una Herramienta Política Por Excelencia; Cuando Dios Es Un Hombre Blanco, Se Vuelve Natural Que El Hombre Blanco Sea El Gobernante, Y El Legislador, Y El Sacerdote, Y El Señor. Y Para Salir De Este Callejón Sin Salida, Kim Pide Una Revolución En La Imaginación Religiosa, Una Revolución Que Devuelva A Dios A Su Atributo Trascendente Y Abstracto Que No Puede Ser Capturado O Monopolizado. Liberar A Dios De La «Blancura» Y La «Masculinidad» No Es Solo Un Ejercicio Académico, Sino Que Es Una Necesidad Vital Para Sanar A Millones De Creyentes De Minorías Y Mujeres Que Durante Mucho Tiempo Han Sentido Alienación Espiritual, Y Que Fueron Convencidos De Que Están Más Lejos De La Perfección Divina Debido Al Color De Su Piel O Su Género.
Segundo: Regresando A «Ruach» (Ruach).. La Feminidad Sagrada Y El Espíritu Libre De Dios En Su Búsqueda Para Presentar Una Alternativa Teológica Sólida, Grace Ji-Sun Kim Regresa A Las Raíces Lingüísticas Y Textuales Primeras En El Antiguo Testamento (La Biblia Hebrea), Y Se Detiene Mucho En La Palabra «Ruach» (Ruach). Esta Palabra Hebrea, Que Usualmente Se Traduce Como «Espíritu» O «Viento» O «Aliento», Lleva Dentro De Sí Connotaciones Profundas Que Fueron Marginadas A Través De Siglos De Traducciones E Interpretaciones Paternales Y Masculinas. Y Más Importante Aún, La Palabra «Ruach» En El Idioma Hebreo Es Una Palabra Femenina Desde El Punto De Vista Gramatical. Cuando El Libro De Génesis Abre La Historia De La Creación, Describe Cómo El «Espíritu De Dios» (Ruach) Estaba Revoloteando O Aleteando Sobre La Faz De Las Aguas Para Crear Vida De La Nada. Esta Representación No Presenta A Un Dios Sentado En Un Trono Como Un Emperador Romano Dando Órdenes, Sino Que Presenta Una Energía Femenina, Dinámica, Viva, Y Circundante, Similar A La Madre Que Abraza La Vida Y La Sopla En Los Rincones Del Universo. Kim Usa El Concepto De «Ruach» Para Destrozar La Sólida Imagen Del Dios Masculino Blanco. Pues El Espíritu (O Viento) No Tiene Color, Y No Tiene Raza, Y No Puede Ser Atrapado O Confinado En Moldes Geográficos O Institucionales. Sopla Donde Quiere, Trasciende Las Fronteras Nacionales, Y Penetra Las Paredes Raciales Construidas Por La Teología Occidental. Al Revivir La Imagen De Dios Como Un «Espíritu» Libre Y Dador De Vida, La Autora Da A Los Marginados Un Dios Con Quien Pueden Comunicarse Directamente, Un Dios Que Fluye En Sus Venas Y En Sus Alientos, Y No Requiere Que Se Identifiquen Con La Cultura Del Colonizador Europeo Para Ganar Su Satisfacción.
Segundo: Intersección De La Teología Con La Sabiduría Oriental.. Energía De «Chi» (Chi) Y Ampliación De Horizontes Religiosos La Autora No Se Contenta Con La Herencia Hebrea-Cristiana Directa, Sino Que Evoca Brillantemente Su Identidad Asiática Coreana Para Proponer Una Intersección Teológica Asombrosa Que Expande Los Horizontes De La Comprensión Cristiana De Dios. Kim Invoca El Antiguo Concepto Asiático «Chi» (Chi) O Como Se Pronuncia En Coreano «Ki» (Ki), Que Representa La Fuerza De La Vida, O La Energía Vital Cósmica Que Fluye A Través De Todos Los Seres Vivos Y Conecta El Universo Entre Sí. Kim Compara Entre El Hebreo «Ruach» Y El Asiático «Chi», Y Encuentra Entre Ellos Una Armonía Profunda. Ambos Expresan Un Poder Invisible, Sin Forma, Que Da Vida Y Mantiene El Equilibrio Cósmico. Introducir El Concepto De «Chi» En La Teología Cristiana Es Considerado Un Paso Liberador Mayor Por Varias Razones; Primero Elimina El Monopolio De La Filosofía Griega-Romana (Que Se Enfocó En La Lógica Rígida Y La Jerarquía) Como La Única Lente Para Entender A Dios. Y Segundo, Da A Los Creyentes Asiáticos, Y A Las Personas De Color En General, Confianza De Que Su Herencia Cultural Y Su Historia Espiritual No Es «Pagana» O «Inferior» A La Herencia Europea, Sino Que Puede Ser Un Recipiente Sagrado Y Válido Para Entender El Yo Divino Y Expresarlo. Esta Teología Que Mezcla Entre «Ruach» Y «Chi» Presenta Una Imagen De Dios Como Una Energía Relacional Horizontal, Conectando A Los Humanos Entre Sí, Y Conectándolos A La Naturaleza Y Al Entorno Circundante. En Esta Percepción, Dios Ya No Se Convierte En Un Amo Aislado Observando El Universo Desde Una Torre De Marfil Distante, Sino Que Se Presenta En Cada Pulso De Vida, Lo Que Automáticamente Elimina Todas Las Justificaciones Para La Explotación, Ya Sea Explotación De Otro Humano A Través De La Esclavitud Y El Racismo, O Explotación Del Medio Ambiente A Través De La Destrucción Capitalista Justificada Por La Teología Colonial Blanca.
Cuarto: Restaurando «Sophia» (Sophia).. La Sabiduría Divina Como Una Alternativa Suave Y Fuerte Y Kim Continúa Explorando Imágenes Bíblicas Alternativas, Para Llegar Al Concepto De «Sophia» O Sabiduría. En Los Libros Sapienciales (Como El Libro De Proverbios Y Otros), La Sabiduría De Dios Está Encarna En Una Personalidad Femenina Llamada «Sophia», Llamando En Las Calles, Y Guiando A Los Humanos Hacia El Camino De La Verdad Y La Justicia Y La Paz. La Iglesia Primitiva Consideraba «Sophia» Una Expresión Auténtica De La Existencia Divina Entre Los Humanos, Pero Con El Crecimiento De La Influencia Patriarcal (Paternal Masculina) En La Iglesia Imperial, Esta Imagen Femenina Fue Marginada Y Ocultada Detrás De Interpretaciones Que Se Enfocaron Exclusivamente En Símbolos Masculinos (El Padre Y El Hijo). La Autora Ve Que Reconsiderar «Sophia» No Es Solo Una Cuestión De Equidad Lingüística O Histórica, Sino Que Es Un Remedio Necesario Para Los Venenos Difundidos Por La Teología De La Dominación Y La Violencia. El Dios De La Sabiduría Femenina (Sophia) No Lleva Una Espada Para Colonizar Pueblos, Y No Bendice La Opresión De Las Mujeres, Y No Justifica Genocidios, Sino Que Llama A La Contemplación, Y La Justicia Social, Y El Amor Profundo Libre De Condiciones De Dominación. Es Una Imagen Divina Que Apoya El Liderazgo Basado En El Cuidado Y La Contención, Y No En La Fuerza Brutal Y La Jerarquía Estricta.
Quinto: Las Reflexiones Psicológicas Y Sociales De Esta Revolución Teológica El Desplazamiento De La Imagen Del Dios Masculino Blanco Y Su Reemplazo Con Imágenes De Espíritu Y Sabiduría Y Energía Vital, Crea Un Terremoto Positivo En La Estructura Psicológica De Individuos Y Sociedades Marginadas. Grace Ji-Sun Kim Aclara Que El Humano Que Crece Imaginando A Dios Como Una Energía Amorosa Sin Forma (Ruach/Chi), Dejará De Sentirse Inferior Debido Al Color De Su Piel. La Mujer No Sentirá Que Fue Creada En Un Rango Inferior Al Del Hombre, Y El Asiático O Africano O Latino No Sentirá Que Debe Actuar Como El Hombre Blanco Para Ser Aceptable En La Arena De La Santidad. Esta Transformación Teológica Despoja De Legitimidad A Todas Las Estructuras Eclesiásticas Y Políticas Que Todavía Invierten En El Privilegio Blanco. Pues Si Dios No Es Un Hombre Blanco, Entonces La Autoridad Absoluta Que El Hombre Blanco Se Otorga A Sí Mismo En La Iglesia Y La Sociedad Basada En Esta Percepción Se Convierte En Una Autoridad Falsa Y Vacía De Cualquier Cobertura Divina.
Kim Comienza Su Visión Práctica Llamando A Una Revolución Visual Y Sensorial Dentro De Los Propios Pasillos De Las Casas De Adoración, Enfatizando Que El Espacio Espacial Y Material Juega Un Papel Crucial En La Formación De La Conciencia Subconsciente De Los Creyentes Y Determinando Su Identidad Espiritual. El Primer Y Intuitivo Paso En El Camino De La Reforma Requiere Eliminar Iconos Y Murales Y Vitrales Que Consagran La Exclusividad De La Santidad En Rasgos Europeos Claros. La Autora No Pide Destrozar El Arte O Rebelión Ciega Contra El Patrimonio, Sino Que Pide Liberar La Imaginación Espiritual Del Monopolio De Un Modelo Racial. Este Camino Requiere Introducir Diversas Expresiones Artísticas Que Reflejen La Pluralidad Cultural De Las Sociedades Modernas, Y Dirigirse Hacia El Arte Abstracto Y Simbólico Que Expresa A Dios Como «Espíritu» O «Sabiduría» O «Energía Vivificante» Sin Enmarcarlo En Un Cuerpo Humano Específico Que Excluya A Otros. Además De Las Artes Visuales, Esta Revisión Integral Se Extiende Para Incluir Himnos Musicales, Y Oraciones Escritas, Y El Lenguaje Litúrgico Usado Diariamente. Muchos De Los Himnos Clásicos Heredados Llevan, Intencionalmente O No, Vocabulario Que Eleva La «Blancura» Como Un Símbolo Exclusivo De Pureza Y Salvación, Y Vincula En Contraste La «Negritud» O La Oscuridad Con El Pecado Y El Mal Absoluto. Kim Exige La Necesidad De Formular Una Nueva Y Liberada Liturgia (Rituales De Adoración), Que Absorba Los Dolores De Los Marginados, Y Hable En Sus Idiomas Y Culturas, Y Celebre Sus Experiencias Espirituales Independientes Del Legado Colonial Que Moldeó Los Moldes De La Fe Durante Siglos Largos.
Y En El Nivel Académico Y Educativo, La Autora Dirige Una Crítica Metódica Y Mordaz A Los Currículos De Las Facultades Teológicas E Institutos Religiosos Alrededor Del Mundo, Que Todavía En Su Totalidad Giran En La Órbita De Pensadores Europeos Y Americanos Blancos, Monopolizando Así La Autoridad De Interpretación Y Producción De Conocimiento Religioso. Para Terminar Este Monopolio Cognitivo Que Alimenta La Mentalidad Superior, Kim Propone Un Proceso De Reforma Radical Para Los Currículos Que Incluye Una Integración Verdadera Y Central De Voces De Teólogos De Asia, Y África, Y América Latina, Y Pensadores De Pueblos Indígenas. Enseñar Los Textos Y Reflexiones De Estos Pensadores No Es Solo Un Intento Formal De Añadir Un Carácter De Diversidad A Las Instituciones Académicas, Sino Que Es Una Necesidad Imperativa Para Presentar Lecturas Divergentes Del Texto Sagrado, Lecturas Que Parten De Sitios De Dolor, Y Marginación, Y La Experiencia Del Colonialismo. Cuando La Nueva Generación De Líderes Religiosos Y Sacerdotes Aprendan Que Hay Múltiples Y Legítimas Formas De Entender A Dios Fuera Del Estricto Marco Paternal Occidental, Entonces Poseerán Las Herramientas Intelectuales Y Espirituales Necesarias Para Liderar Sus Sociedades Hacia Una Conciencia Más Integral Y Justa. Esta Transformación Académica Asegura No Reproducir Líderes Que Adopten, Consciente O Inconscientemente, Mecanismos De Superioridad Racial Y De Género En Sus Discursos De Predicación Y Sus Prácticas Pastorales Diarias.
La Tarea De Cambio Radical No Se Limita A Enfrentar Estructuras Autoritarias Blancas En Instituciones Oficiales, Sino Que Se Extiende Para Incluir Un Trabajo Interno Duro Y Doloroso Que Debe Ser Hecho Por Las Propias Comunidades Minoritarias Y Pueblos De Color. Kim Asigna Un Amplio Espacio Analítico Para Hablar Sobre El Fenómeno Del «Colonialismo Interno» O Colonización De Mentes, Donde Muchas De Estas Comunidades Han Interiorizado Los Estándares De Deficiencia E Inferioridad Impuestos Sobre Ellas A Través De Sucesivas Generaciones De Hegemonía Teológica. Este Fenómeno Se Manifiesta Claramente En Intentos De Identificación Continua Con La Cultura Dominante, Y La Búsqueda Frenética Para Obtener Reconocimiento Y Aceptación A Través De Adoptar Comportamientos Y Convicciones Que Sirven A La Centralidad Occidental Y Renuncian A Las Raíces Originales. Para Salir De Este Profundo Impasse Psicológico Y Espiritual, La Autora Llama A Un Proceso De «Sanación Colectiva» Que Comienza Con Reconocer La Belleza Y El Valor De Las Identidades Culturales Originales. Las Comunidades Asiáticas, Y Africanas, Y Latinas Deben Inmediatamente Dejar De Medir Su Valor Espiritual Y Humano Por El Alcance De Su Proximidad Al Modelo Blanco. En Su Lugar, Deben Explorar Sus Propios Tesoros Culturales E Integrarlos Valientemente Y Orgullosamente En Sus Prácticas De Fe. Y Kim Propone Fortalecer Los Lazos De Solidaridad Horizontal Entre Diferentes Categorías Marginadas, Advirtiendo Estrictamente De La Trampa Tendida Por Los Sistemas Racistas Cuando Empujan A Las Minorías A Competir Ferozmente Entre Sí Por Ganancias Exiguas Que Las Acercan A La Cima De La Pirámide Social Controlada Por El Hombre Blanco. La Solidaridad Interseccional Entre Movimientos Anti-Racismo, Como Alianzas Entre Defensores De Derechos De Los Negros Y Activistas Que Se Oponen Al Odio Contra Asiáticos, Representa La Verdadera Fuerza Estructural Capaz De Sacudir Los Cimientos Del Privilegio Racial.
La Autora Luego Pasa A Determinar El Papel De La Institución Religiosa En El Espacio Público Y Político, Enfatizando Que La Fe Que Se Confin A Sí Misma Dentro De Las Paredes De La Iglesia Y No Se Traduce En Acción Social Que Resiste La Injusticia Es En Verdad Una Fe Muerta Y Vacía De Su Contenido. Si Dios En Su Esencia Representa Justicia Absoluta Y Amor Incondicional, Entonces Cualquier Silencio Eclesiástico O Institucional Hacia Temas De Racismo Sistemático, Y Violencia De Aparatos De Seguridad Contra Minorías, Y Políticas De Inmigración Duras Que Dispersan Familias, Es Una Traición Directa A Estos Principios Divinos. Kim Evoca Su Dolorosa Experiencia Personal Y Las Experiencias De Miles De Inmigrantes Que Enfrentan Marginación Legal Y Social Cada Día, Para Enfatizar Que La Doctrina Debe Ser Un Escudo Para Los Vulnerables, No Una Cobertura Para Las Políticas Represivas Del Estado O Una Herramienta Para Justificar Brechas De Clase. Este Compromiso En Asuntos Públicos Requiere Valentía Teológica Excepcional Para Hacer Frente A Legislaciones Que Consagran Disparidad Económica Y Social, Y Trabajo De Campo Para Establecer Políticas Públicas Que Celebren La Diversidad Y Aseguren Igualdad De Oportunidades Y Dignidad Para Todos Independientemente De Sus Orígenes Raciales, O Sus Trasfondos Culturales, O Su Estatus Material.




