Imperio Británico En El Golfo

Raíces Del Dominio.. El Legado Del “Raj” Británico Y La Sombra India En Las Costas Del Golfo
Tenemos Hoy Entre Manos Un Documento Histórico Y Político Por Excelencia, Redactado En Forma De Libro De Referencia Que Lleva Por Título: “El Fin Del Imperio En El Golfo: De Los Estados De La Tregua A Los Emiratos Árabes Unidos” (The End Of Empire In The Gulf: From Trucial States To United Arab Emirates), Del Investigador Académico Y Analista Histórico Tancred Bradshaw, Publicado Por La Prestigiosa Editorial Londinense “I.B. Tauris”.
Bradshaw Se Detiene Al Comienzo De Su Obra En Una Verdad Histórica Fundamental Que A Menudo Pasa Desapercibida Para Los No Especialistas; A Saber, Que La Presencia Británica En El Golfo Pérsico No Estuvo, Hasta Finales De La Década De 1940, Sujeta A La Gestión Del Ministerio De Asuntos Exteriores En Londres (Foreign Office), Sino Que Era Una Extensión Directa Y Administrativa Del “Gobierno De La India Británica” (Government Of India) O Lo Que Se Conoce Como El “Raj” (The Raj). El Colonialismo Británico Consideró Las Costas Del Golfo Pérsico Desde El Comienzo Del Siglo XIX Como La Primera Línea De Defensa Y La Puerta Marítima Para Proteger La Joya De La Corona Británica: La India.
La Narrativa Comienza En Aquella Fecha Crucial, Específicamente En El Año 1820, Cuando Las Fuerzas Británicas, En Cooperación Con Sus Aliados Locales, Lanzaron Rigurosas Campañas Militares Contra Los Al Qasimi En Ras Al Khaimah, Que Concluyeron Con La Destrucción De Las Flotas Navales Locales Y Obligaron A Los Jeques De La Costa A Firmar El “Tratado General De Paz”. Ese Tratado No Fue Más Que La Piedra Angular De Lo Que Los Británicos Llamaron Más Tarde El “Tratado Perpetuo De Tregua Marítima” (Perpetual Treaty Of Maritime Truce) De 1853, El Cual Otorgó A La Región Su Famoso Nombre Histórico: Los “Estados De La Tregua” O La “Costa De La Tregua” (Trucial States / Trucial Coast).
El Libro Analiza La Naturaleza De Esta Dominación, Señalando Que No Se Trataba De Un Colonialismo Directo En El Sentido Tradicional; Los Británicos No Enviaron Gobernadores Militares Residentes Para Interferir En Los Detalles De La Vida Cotidiana De La Población, Sino Que Establecieron Un Sistema Conocido Como El “Imperio Informal” (Informal Empire). Este Sistema Ofrecía Un Modelo Único De Gobierno Indirecto, Donde Gran Bretaña Se Contentaba Con Imponer Un Control Absoluto Sobre Las Aguas Territoriales, Prohibir La Piratería De Barcos Y Impedir Que Los Jeques Establecieran Relaciones Políticas, Diplomáticas O Comerciales Con Cualquier Otra Potencia Extranjera (Especialmente Francia Y Rusia, Y Más Tarde Alemania), En Virtud Del “Acuerdo Exclusivo” (Exclusive Agreement) De 1892.
A Cambio De Ese Silencio Exterior Y De La Renuncia A La Soberanía Exterior, Gran Bretaña Se Comprometió A Proteger A Los Estados De La Tregua De Cualquier Agresión Externa Por Tierra Y Por Mar. En El Plano Interno, Gran Bretaña Dejó En Manos De Los Jeques Y De Sus Familias Gobernanates La Absoluta Libertad De Administración Y Manejo De Los Asuntos Tribales Y Locales. Bradshaw Describe Este Estilo De Relación Colonial Como “Negligencia Benigna” (Benign Neglect). Gran Bretaña Veía En Esta Costa Simplemente Una “Instalación Imperial De Bajo Costo”; Que No Requería La Inyección De Inversiones De Desarrollo, Ni La Creación De Instalaciones Educativas O Sanitarias, Siempre Que La Navegación Marítima Hacia La India Estuviera Segura, Y Siempre Que Los Jeques No Firmaran Acuerdos Con Competidores Extranjeros.
Este Control No Implicaba Grandes Complicaciones Burocráticas; Esta Vasta Costa Estaba Administrada Por Un Número Muy Reducido De Funcionarios Británicos. En La Cima De La Jerarquía De Mando Se Encontraba El “Residente Político Británico En El Golfo” (Political Resident In The Persian Gulf), Quien Ejercía Facultades Casi Absolutas Similares A Las De Los Reyes No Coronados, Residiendo En Un Principio En Bushehr, En La Costa Persa, Antes De Que La Residencia Se Trasladara A Baréin En La Década De 1940. Bajo El Mando Del Residente, Se Encontraban Los “Agentes Políticos” (Political Agents), Quienes Se Desplazaban Entre Sharjah, Dubái Y Abu Dabi.
Quizás El Aspecto Más Sorprendente Del Libro Sea La Descripción Que Ofrece El Autor De Los “Agentes Locales” (Native Agents); Personajes Árabes, Iraníes O Indios Procedentes De Comerciantes De Confianza, Que Representaban Al Residente Político Británico En Las Ciudades Costeras. Estos Agentes Era Quienes Transmitían Las Noticias De Los Jeques Y De Las Tribus, Redactaban Las Regulaciones Preliminares Y Representaban El Ojo Insonne Del Imperio En Una Región Caracterizada Por Su Clima Riguroso, Su Aislamiento Geográfico Y La Aridez De Sus Recursos.
La Vida Política Y Social En Los Estados De La Tregua Durante El Período De Supervisión Del “Gobierno De La India” Se Caracterizó Por Un Agudo Estancamiento. La Economía Era Local Y Pobre, Basada Principalmente En La Pesca, El Comercio De Tránsito Simple Y La Extracción De Perlas Naturales, Que Representaba La Única Arteria Vital De La Región. Sin Embargo, Esta Arteria Sufrió Un Golpe Mortal En La Década De 1930, Cuando Los Japoneses Inventaron La “Perla Cultivada”, Lo Que Provocó El Colapso De Los Mercados De Perlas Naturales Y Sumió A La Costa De La Tregua En Una Devastadora Crisis Económica Y Humanitaria, Acompañada Por Una Depresión Global Y Una Segunda Guerra Mundial Que Dejaron A La Región En Un Estado De Pobreza Extrema Y Absoluto Olvido.
Mientras Tanto, Específicamente En 1948, Con La Independencia De La India Y Pakistán Y El Retroceso Del Raj Indio, Gran Bretaña Se Vio Obligada A Transferir Todo El Expediente Del Golfo Desde La “Oficina De La India” (India Office) En Londres Al “Ministerio De Asuntos Exteriores” (Foreign Office). Aquí Comienza La Segunda Etapa De La Historia De La Región, Una Etapa Que El Autor Toma Como Escenario Principal De Su Profundo Estudio; Donde Asuntos Exteriores De Gran Bretaña Pasó De Ser Un “Observador Distante” A Desempeñar El Papel De “Tutor Directo”, Lanzado De Repente Al Torbellino De Las Transformaciones Petroleras Y Políticas Del Medio Oriente.
Los Años Sesenta Y Los Desafíos Prioritarios.. Descubrimiento De Petróleo, Vientos Nacionalistas Y La Dificultad De La Modernización
Con La Transferencia Del Control Administrativo Al Ministerio De Asuntos Exteriores Británico En Londres Tras La Segunda Guerra Mundial, Los Diplomáticos Británicos Se Encontraron Ante Una Realidad Completamente Diferente Al Lento Legado Indio. Los Estados De La Tregua Ya No Eran Una Simple Estación Para Proteger La Navegación Hacia El Este, Sino Que Se Convirtieron De Repente En Una Región De Suma Importancia Estratégica Y Económica. Esto Se Debe Principalmente A Dos Factores: El Primero, La Creciente Importancia Del Golfo Como Fuente Principal De Energía Para Sustentar La Economía De Gran Bretaña Y De Europa Occidental Sumidas En La Reconstrucción; Y El Segundo, El Estallido De Sucesivas Crisis Regiones, Como La Crisis De La Nacionalización Del Petróleo Iraní A Manos De Mosaddegh En 1951, Y El Posterior Auge De Las Olas Nacionalistas Y Radicales En El Mundo Árabe.
El Libro De Tancred Bradshaw Analiza Cómo El Ministerio De Asuntos Exteriores Británico Intentó Formular Lo Que Podría Llamarse Un “Nuevo Raj” (Neo-Raj) En El Golfo Durante Las Décadas De 1950 Y 1960. Este Nuevo Sistema No Buscaba El Colonialismo Directo, Sino Evitar Los Errores Del Pasado Mediante El Intento De Introducir Reformas Administrativas, Sociales Y Económicas Limitadas, Que Mantuvieran A Los Jeques En El Poder, Pero Que Los Protegieran —Y Protegieran Con Ellos Los Intereses Británicos— De Las Amenazas Internas Y Externas.
Sin Embargo, Los Primeros Grandes Obstáculos Que Enfrentó La Política Británica Radicaban En Las Amenazas Fronterizas Y Regiones. El Autor Dedica Una Parte Significativa De Su Investigación Al Estudio De La “Crisis Del Oasis De Buraimi” En 1952, Una Crisis Que Demostró Claramente La Fragilidad De Las Fronteras Entre Los Estados De La Tregua Y El Sultanato De Omán Por Un Lado, Y El Reino De Arabia Saudita Por El Otro. El Reino Saudí, Respaldado En Ese Momento Por La Empresa Estadounidense “Aramco”, Buscaba Consolidar Sus Fronteras En Aquel Oasis Estratégico Que Se Creía Rico En Petróleo. Ante Esta Amenaza, Gran Bretaña Se Vio Obligada A Intervenir Para Proteger A Sus Aliados Entre Los Jeques De Abu Dabi Y El Sultán De Mascate.
Aquí Surgió La Histórica Decisión Británica De Formar Una Fuerza Militar Local Bajo El Mando De Oficiales Británicos, Conocida Como Los “Levantamientos De Omán De La Tregua” (Trucial Oman Levies Y Más Tarde Trucial Oman Scouts). Esta Fuerza No Era Solo Un Instrumento Para Expulsar A Las Fuerzas Saudíes De Buraimi En 1955, Sino Que Se Convirtió, Como Explica Bradshaw, En La Columna Vertebral Que Mantuvo La Seguridad Interna, Resolvió Las Disputas Tribales, Eliminó El Comercio De Esclavos Y Permitió Que Las Compañías De Exploración Petrolera Trabajaran En Lo Profundo Del Desierto Sin Temor. Lo Más Importante Es Que Esta Fuerza Constituyó El Primer Núcleo Del Ejército Nacional Y De Los Sistemas De Seguridad Sobre Los Cuales Se Fundaron Posteriormente Los EAU.
Sin Embargo, El Mayor Desafío Que Enfrentó La Diplomacia Británica No Fue Tanto Militar Como “De Desarrollo Y Personal”. En 1958, Se Descubrió Petróleo En Cantidades Comerciales En Abu Dabi (En El Yacimiento Marino De Umm Shaif Y Más Tarde En El Terrestre De Murban), Transformando Por Completo La Ecuación Económica. Los Ingresos Del Petróleo Comenzaron A Fluir Hacia El Emirato De Abu Dabi, Que Hasta Entonces Era Uno De Los Emiratos Más Pobres Y Aislados. Aquí, El Ministerio De Asuntos Exteriores Británico Chocó Con La Personalidad Del Gobernante De Abu Dabi En Aquel Momento, El Jeque Shakhbut Bin Sultan Al Nahyan (1928-1966).
El Libro Traza Un Detallado Perfil Del Contraste Entre La Visión Británica De Modernización Y El Carácter Del Jeque Shakhbut. El Jeque Shakhbut Era Un Gobernante Tradicional, Cauteloso Ante El Cambio Rápido, Que Veía En La Afluencia Repentina De Riqueza Petrolera Un Peligro Que Destruiría El Tejido Bedulino Y Moral De Su Sociedad. La Negativa Del Jeque Shakhbut A Gastar El Dinero Del Petróleo En Proyectos De Infraestructura, Desarrollo Inmobiliario, Educación Y Hospitales Puso Al Ministerio De Asuntos Exteriores Británico En Una Situación Extremadamente Incómoda. El Progreso Administrativo En Dubái —Liderado Por El Jeque Rashid Bin Saeed Al Maktoum, Quien Aprovechó La Posición De Dubái Como Un Activo Centro Comercial Regional Y Construyó Puertos Y Aeropuertos— Marcaba Un Agudo Contraste Con El Estancamiento En Abu Dabi.
Al Mismo Tiempo, La Región Estaba Sometida A Un Intenso Bombardeo Mediático Y Político Por Parte De La Emisora “Voz De Los Árabes” Desde El Cairo, Donde El Presidente Egipcio Gamal Abdel Nasser Atacaba Al “Imperialismo Británico” Y A Los “Jeques Del Petróleo”. Los Británicos Temían Que La Pasividad Del Jeque Shakhbut Respecto Al Desarrollo Fomentara Focos Revolucionarios O Sentimientos Nacionalistas Contrarios A La Presencia Británica Y A Los Gobernantes Locales. Los Agentes Políticos Y Residentes Británicos Intentaron Ejercer Toda Clase De Presiones Y Persuasiones Sobre El Jeque Shakhbut Para Establecer Un Aparato Administrativo Moderno, Fundar Un Consejo Ejecutivo Y Gastar Los Ingresos Petroleros, Pero Sus Intentos Fracasaron Ante La Insistencia Del Viejo Gobernante En Manejar Los Asuntos De Su Emirato Al Estilo Tradicional Del Majlis (Consejo Tradicional) Y Una Tesorería Estatal Adosada A Su Dishdasha.
Este Drama Político Alcanzó Su Punto Culminante En Agosto De 1966. El Libro Revela Con Precisión El Papel Decisivo Que Desempeñó El Ministerio De Asuntos Exteriores Británico Entre Bambalinas Para Convencer A Los Miembros De La Familia Al Nahyan De La Necesidad De Deponer Al Jeque Shakhbut Y Nombrar A Su Hermano, El Jeque Zayed Bin Sultan Al Nahyan, Al Frente Del Gobierno. El Jeque Zayed, Que Había Dirigido La Administración Con Notable Éxito En La Ciudad De Al Ain Y En La Región Oriental, Poseía Una Visión Perspicaz Y Moderna, Un Profundo Entendimiento De Las Tribus Y Una Firme Voluntad De Utilizar La Riqueza Petrolera Para Construir Un Estado Moderno. Con La Llegada Del Jeque Zayed Al Poder, Las Puertas Del Cambio Se Abrieron De Par En Par, Y Abu Dabi Comenzó Una Carrera Contra El Tiempo Para Convertirse En El Motor Financiero Y Político De Cualquier Futuro Proyecto Federal.
El Impacto De La Retirada.. La Decisión Del Gobierno Laborista Y La Confusión De La Estrategia Colonial
Mientras Los Estados De La Tregua Daban Sus Primeros Pasos Hacia La Modernización Y La Estabilidad Interna Bajo La Protección Británica, Ocurrió El Hecho Que Nadie En El Golfo Esperaba: El Impacto De La Retirada Repentina. Tancred Bradshaw Dedica El Quinto Capítulo De Su Libro Al Análisis De Este Momento Histórico Decisivo, Al Que Da Un Título Que Refleja La Profundidad De Su Crisis: “Pura Política Y Ninguna Estrategia: La Retirada Del Golfo” (All Politics And No Strategy: The Withdrawal From The Gulf).
En Enero De 1968, El Primer Ministro Laborista Británico, Harold Wilson, Se Presentó Ante La Cámara De Los Comunes En Londres Para Anunciar Una Decisión Dramática: Gran Bretaña Retiraría Todas Sus Fuerzas Militares Del “Este De Suez” —Incluido El Golfo Pérsico Y El Lejano Oriente— Para Finales De 1971. Esta Decisión Cayó Como Un Rayo No Solo Sobre Los Jeques De Los Estados De La Tregua Y Los Gobernantes Del Golfo, Sino También Sobre Washington Y Varios Aliados Occidentales De Gran Bretaña.
Bradshaw Revela, A Través De Documentos Del Ministerio De Hacienda (Treasury), Del Ministerio De Defensa Y De Archivos Secretos Del Gabinete Británico, Que Esta Decisión No Fue Resultado De Un Plan Estratégico Estudiado Ni De Una Complicación Militar Sobre El Terreno En Los Emiratos; Sino El Fruto De Una Asfixiante Crisis Financiera Y Económica Que Afectaba A Gran Bretaña. La Devaluación De La Libra Esterlina En 1967 Y La Enorme Presión Sobre El Presupuesto Británico Obligaron Al Gobierno Laborista A Reducir El Gasto Militar En El Exterior Para Concentrarse En El Bienestar Social Interno. En Otras Palabras: La Presencia Imperial Histórica En El Golfo Fue Sacrificada En El Altar De Políticas Partidistas Y Financieras Estrechas En Londres.
La Paradoja Histórica Dolorosa, Como La Destaca El Libro, Fue Que Los Jeques De Los Estados De La Tregua —A Diferencia De Lo Ocurrido En Otras Colonias Británicas En África Y Asia— ¡No Demandaban La Salida Del Colonizador! Por El Contrario, Los Gobernantes Sintieron Que Gran Bretaña Los Había Abandonado Y Había Rompido Promesas Que Se Extendían Por Más De Un Siglo Y Medio. El Libro Relata Cómo El Jeque Zayed Bin Sultan Y El Jeque Rashid Bin Saeed, Junto A Otros Gobernantes, Ofrecieron Al Gobierno Británico Financiar Totalmente Los Costos De Mantener Las Fuerzas Británicas En La Región Con Sus Propios Ingresos Petroleros, Con El Único Fin De Garantizar El Manto De Seguridad Y Estabilidad Hasta Que La Región Estuviera Completamente Preparada. Sin Embargo, El Gobierno De Wilson Rechazó La Oferta, Considerandola Que Mantener Tropas Británicas Como “Mercenarios Pagados” Perjudicaría La Dignidad De Gran Bretaña Y Su Reputación Internacional.
Esta Decisión Provocó Un Estado De Caos Diplomático Y Desconcierto Político. Los Diplomáticos Británicos En El Golfo —Abrumados Por Las Instrucciones Que Llegaban Desde Londres— Se Encontraron En Una Posición Muy Difícil: Debían Finalizar Compromisos Históricos Complejos En Un Plazo Muy Reducido (Solo Tres Años), En Una Región Que Carecía De Marcos Constitucionales O Instituciones Políticas Modernas, Y Donde Competían Las Ambiciones Regiones.
Los Riesgos No Eran Menores; Irán, Bajo El Mandato Del Shah Mohammad Reza Pahlavi, Acechaba La Región Reclamando La Soberanía Sobre Baréin Y Poniendo Sus Ojos En Las Tres Islas Emiratíes (Tumb Mayor, Tumb Menor Y Abu Musa). Mientras Tanto, Irak, Bajo El Régimen Baazista, Miraba Con Recelo Y Hostilidad El Sistema De Gobierno Tribal Del Golfo. A Esto Se Sumaban Las Disputas Fronterizas Crónicas Entre Arabia Saudita Y Abu Dabi, Y La Rivalidad Latente Entre Los Emiratos Mayores (Abu Dabi Y Dubái) Y Los Cinco Emiratos Menores.
Ante Este Panorama Turbulento, El Ministerio De Asuntos Exteriores Británico Comprendió Que Dejar A Estos Emiratos Por Separado Después De 1971 Significaba Su Destrucción Y Absorción Por Parte De Las Grandes Potencias Regiones, Lo Que Amenazaba El Flujo De Petróleo Y La Estabilidad Regional. Por Ello, El Objetivo Estratégico Británico Cambió En Un Abrir Y Cerrar De Ojos De “Mantener La Protección” A “Diseñar Una Federación Política” Que Reuniera A Estas Entidades En Un Solo Estado Capaz De Resistir Y Perdurar.
Comenzó Así Un Maratónico Y Arduo Proceso De Negociaciones. Gran Bretaña Patrocinó En Un Principio La Idea De Formar Una Federación Ampliada Que Involucrara A Nueve Emiratos: Los Siete Estados De La Tregua, Además De Baréin Y Catar. Sin Embargo, Este Proyecto Enfrentó Grandes Obstáculos; Baréin Gozaba De Un Nivel Educativo Y Administrativo Mucho Más Alto Y De Una Mayor Población, Temiendo El Dominio Financiero De Abu Dabi, Mientras Que Catar Prefería Su Independencia Política, Sin Mencionar Las Disputas Personales Y La Competencia Entre Algunos Gobernantes. Con La Retirada De Baréin Y Catar Para Declarar Su Independencia Individual En 1971, Los Coordinadores Británicos —Encabezados Por El Enviado Especial Británico Sir William Luce— Concentraron Sus Intensos Esfuerzos En Lograr El Éxito De La Federación Entre Los Siete Emiratos.
El Parto De La Federación Y Los Desafíos Del Nacimiento.. La Diplomacia Británica Frente A Las Ambiciones Regiones
Los Años Transcurridos Entre 1968 Y 1971 Se Consideran Uno De Los Períodos Más Ricos En Drama Político Y Diplomático En La Historia Moderna Del Medio Oriente, Detallado Por Tancred Bradshaw Con Gran Capacidad De Análisis Documental Y De Campo. La Región Se Convirtió En Un Escenario De Negociaciones Febriles En Las Que Se Entrelazaban Los Intereses Británicos, Las Aspiraciones Nacionales De Los Emiratos, Las Ambiciones Regiones De Irán Y Arabia Saudita, Y Las Presiones Estadounidenses Destinadas A Evitar Un Vacío De Seguridad.
El Enviado Británico Sir William Luce Se Desplazaba Continuamente Entre Las Capitales De La Región. Aunque La Posición Oficial Británica Afirmaba Que La Federación Era Una Decisión Puramente Emiratí, Los Documentos De Archivo Desclasificados Demuestran Que Los Diplomáticos Británicos Desempeñaron El Papel De “Ingenieros Entre Bambalinas” Y Asesores Constitucionales Y Psicológicos Para Unir A Los Jeques. El Primer Desafío Fue Convencer Al Jeque Zayed (Gobernante De Abu Dabi) Y Al Jeque Rashid (Gobernante De Dubái) De Superar Las Diferencias Históricas, Fronterizas Y Comerciales Entre Los Dos Grandes Emiratos. Estos Esfuerzos Culminaron En La Histórica Reunión De “Smeih” En 1968, Donde Se Acordó El Principio De La Federación Y La Solidaridad, Formando El Núcleo Al Que Se Invitó A Unirse A Los Demás Emiratos.
Sin Embargo, El Camino No Estuvo Exento De Obstáculos; Surgió El Dilema De La Delimitación De Fronteras Y La Distribución Del Poder Y Las Competencias Dentro De La Naciente Federación. ¿Cómo Conciliar Las Visiones Entre La Rica Y Extensa Abu Dabi, Dubái Como Centro Comercial Y Financiero, Y Los Cinco Emiratos Del Norte (Sharjah, Ras Al Khaimah, Ajman, Umm Al Quwain, Fujairah) Que Sufrían Por La Escasez De Recursos Financieros Y Temían La Marginación? Fue Aquí Donde Salió A Relucir La Sabiduría Política Del Jeque Zayed Bin Sultan Al Nahyan, Quien Mostró Una Generosa Disposición A Financiar La Federación Y Proporcionar Recursos Financieros A Todos Los Emiratos, Lo Que Eliminó Los Temores De Los Gobernantes Y Allanó El Camino Hacia La Unidad.
En El Plano Externo, El Dilema De Irán Fue El Más Peligroso Y Complejo Para La Diplomacia Británica. El Shah Se Negaba A La Creación De La Federación A Menos Que Se Satisficieran Las Demandas Territoriales De Irán. Los Británicos Lograron Primero Convencer Al Shah De Renunciar A Su Reclamo De Soberanía Sobre Baréin A Través De Un Peritaje De La ONU Que Demostró La Arabidad E Independencia De Baréin. Sin Embargo, El Shah Trasladó El Peso De Sus Presiones Hacia Las Tres Islas Emiratíes: Tumb Mayor Y Tumb Menor (Pertenecientes A Ras Al Khaimah) Y Abu Musa (Perteneciente A Sharjah).
Bradshaw Analiza El Establecimiento De Arreglos Complejos Y Polémicos En La Víspera De La Retirada Británica. Mientras El Gobernante De Sharjah (El Jeque Khalid Bin Mohammed Al Qasimi), Con Aprobación Británica, Llegó A Un Memorando De Entendimiento Con Irán Para Compartir La Administración De La Isla De Abu Musa Y Sus Ingresos Petroleros, El Gobernante De Ras Al Khaimah (El Jeque Saqr Bin Mohammad Al Qasimi) Se Negó A Realizar Cualquier Concesión Sobre Las Islas Tumb Mayor Y Tumb Menor. El 30 De Noviembre De 1971 —Apenas Un Día Antes De La Finalización Oficial De La Protección Británica— Las Fuerzas Iraníes Ocuparon Las Tres Islas Por La Fuerza Militar.
Este Suceso Provocó Duras Críticas A Los Británicos, Quienes Fueron Acusados De Pasividad En La Defensa Del Territorio Que Garantizaban Proteger En Virtud De Los Tratados. No Obstante, Bradshaw Aclara A Partir De Documentos Del Ministerio De Asuntos Exteriores Británico Que Londres Era Plenamente Consciente De Su Incapacidad Militar Sobre El Terreno Y De Su Deseo De Evitar Un Choque Directo Con El Shah, Quien Era Considerado En Ese Momento El “Gendarme Del Golfo” Y El Mayor Aliado Occidental En La Región.
Los Obstáculos No Se Detuvieron Allí; El Jeque Saqr Bin Mohammad Al Qasimi, Gobernante De Ras Al Khaimah, Se Negó En Un Principio A Que Su Emirato Se Uniera A La Naciente Federación El 2 De Diciembre De 1971, En Protesta Por El Manejo Del Asunto De Las Islas Y Por No Haber Obtenido Las Ventajas Y Condiciones De Representación Que Exigía En El Consejo Supremo De La Federación. Ras Al Khaimah No Se Incorporó Al Estado Federal Hasta Febrero De 1972, Tras Comprender Que No Tenía Otra Opción Para Sobrevivir Que Estar Bajo El Manto De Los Emiratos Árabes Unidos.
El 2 De Diciembre De 1971, Se Leyó La Declaración De Creación De Los Emiratos Árabes Unidos En La “Casa De La Unión” En Dubái, Proclamando Al Jeque Zayed Bin Sultan Al Nahyan Como Presidente Del Estado, Y Al Jeque Rashid Bin Saeed Al Maktoum Como Vicepresidente Y Primer Ministro. Se Cerró Así La Página De Los Tratados Británicos Que Se Habían Extendido Durante Ciento Cincuenta Años, Se Abolió La Denominación De “Estados De La Tregua”, Nació Un Nuevo Estado En El Mapa Internacional Y Se Izó Su Bandera En Las Naciones Unidas Y En La Liga Árabe, Poniendo Fin Al Capítulo Más Singular Del Colonialismo Y La Retirada En La Historia Del Medio Oriente.
El Legado Perdurable Y La Evaluación Periodística Prolongada.. ¿Qué Dejó El Imperio Tras De Sí?
Tancred Bradshaw Concluye Su Libro Con Dos Capítulos De Suma Importancia: “Epílogo: El Legado Británico En El Golfo” Y “Conclusión”, En Los Cuales Reflexiona Con Pensamiento Histórico Sobre El Resultado De Tres Décadas De Gestión Del Ministerio De Asuntos Exteriores Británico Y Un Siglo Y Medio De Presencia Imperial En La Costa De Los Estados De La Tregua. El Investigador Plantea La Pregunta Fundamental: ¿Cómo Evaluamos El Legado Que Dejó Gran Bretaña? ¿Fue La Retirada Británica Una Ruptura Total De Las Relaciones O Simplemente Una Reestructuración Y Sustitución Del Manto Militar Oficial Por Una “Diplomacia Blanda” Y Relaciones De Intereses Consolidadas?
El Autor Considera Que El Legado Británico En Los Emiratos Se Caracteriza Por Una Singularidad Extrema En Comparación Con Otras Regiones Del Imperio Británico, Como La India, Palestina O Adén; Ya Que Los Británicos Se Retiraron Sin Librar Guerras De Liberación Popular Ni Enfrentar Revoluciones Armadas Contra Su Presencia. La Relación Entre Los Jeques, Los Diplomáticos Y Los Oficiales Británicos Se Caracterizó Por El Afecto Y La Interdependencia. Bradshaw Opina Que Gran Bretaña, A Pesar De Su Larga Pasividad En El Desarrollo Durante Las Décadas De “Negligencia Benigna”, Prestó A Los Emiratos Servicios Cruciales Que Desempeñaron Un Papel Fundamental En El Éxito Y La Estabilidad De La Experiencia Federal.
El Primero De Estos Servicios Fue La Preservación De La Seguridad Interna Y La Fundacion De Instituciones Militares. La Fuerza De Los “Levantamientos De Omán De La Tregua” (Trucial Oman Scouts) Se Transformó Tras La Retirada En La “Fuerza De Defensa De La Unión” (Union Defence Force), La Cual Se Mantuvo Bajo El Mando Y La Supervisión De Oficiales Británicos Durante Muchos Años Después De La Independencia En 1971. Esta Fuerza Mantuvo Su Profesionalismo Y Su Estricta Doctrina Militar Sin Intervenir En Laberintos Políticos Ni Golpes De Estado Militares, A Diferencia De Lo Ocurrido En Amplias Zonas Del Mundo Árabe. Esto Proporcionó Al Naciente Estado Federal Una Rara Estabilidad De Seguridad Que Permitió Que La Estructura Administrativa Y Económica Creciera De Manera Pacífica.
En Segundo Lugar, Gran Bretaña Desempeñó Un Papel Decisivo En La Delimitación De Fronteras Y En La Consolidación Del Mapa Político. Aunque Las Fronteras Eran Una Fuente Constante De Conflictos Entre Las Tribus Y Los Emiratos, Los Arduos Levantamientos Geográficos Y Las Gestiones Diplomáticas Realizadas Por Expertos Británicos En Las Décadas De 1950 Y 1960 Llevaron A Establecer Marcos Fronterizos Claros Y Aceptables, Lo Que Evitó El Estallido De Guerras Civiles O Disputas Territoriales Tras La Salida Del Colonizador.
En Tercer Lugar, Bradshaw Destaca Un Cambio Inteligente En La Estrategia Británica Después De 1971; Donde La Presencia Británica Pasó Del Control Político A La Dominación Económica, Comercial Y De Asesoría. La Salida Militar Abrió Paso A Flotas De Empresas Británicas En El Sector Petrolero (Como La Compañía BP), La Construcción, La Consultoría De Ingeniería Y Las Entidades Financieras Y Bancarias (Como El Banco Británico Del Medio Oriente), Sin Mencionar Los Grandes Acuerdos De Armamento Militar. Asimismo, Expertos Y Asesores Británicos Continuaron Dirigiendo Instalaciones Vitales En Dubái Y Abu Dabi, Tales Como Puertos, Policía, Administraciones De Agua Y Aviación Durante Muchos Años.




