¿Cómo Creó Estados Unidos a Trump Con Sus Propias Manos?

No Este Libro No Comienza Desde El Momento En Que Donald Trump Ganó En Noviembre De 2016, Ni Desde La Escena Del Asalto Al Edificio Del Capitolio, Ni Desde Un Tuit Ardiente Que Encendió La Calle Estadounidense. Comienza Desde Un Lugar Más Lejano Y Más Profundo, Desde Una Idea Simple Pero Impactante En Su Simplicidad: Trump No Fue Un Accidente En La Historia Estadounidense, No Fue Un Meteorito Que Cayó De Repente Sobre Un Sistema Político Sano, Sino Que Fue El Resultado Lógico E Inevitable De Una Larga Serie De Decisiones Tomadas Por La Élite Gobernante En Washington De Ambos Partidos Juntos, Decisiones Que Parecían En Su Momento Pragmáticas Y Racionales Y Patrióticas, Pero Que En Su Esencia Estaban Sembrando Las Semillas Del Colapso Del Contrato Social Estadounidense.
Este Es El Núcleo Del Libro «Todos Los Movimientos Equivocados: Cómo Tres Decisiones Catastróficas Condujeron Al Ascenso De Trump All The Wrong Moves: How Three Catastrophic Decisions Led To The Rise Of Trump», Es Un Libro De Anatomía Política Y Económica Tranquilo, Que Intenta Responder A Una Pregunta Fundamental Por Qué Decenas De Millones De Estadounidenses Creyeron A Un Hombre Que Miente Abiertamente, Y Por Qué Encontraron En Su Narcisismo Y Populismo Una Salvación, Y Por Qué Ya No Les Sirven Todos Los Argumentos Del Establecimiento Tradicional?
El Autor Presenta Un Marco Tripartito Convincente, Que Llama «Las Tres Decisiones Catastróficas», Y Considera Que Cada Una De Ellas Era Suficiente Por Sí Misma Para Sacudir La Confianza Del Ciudadano En Su Estado, Pero Su Reunión Conjunta A Lo Largo De Más De Treinta Años Creó Un Terremoto Político Que No Pudo Ser Contenido. Las Tres Decisiones No Son Decisiones De Trump, Sino Decisiones De Quienes Le Precedieron, Desde Bush Padre Hasta Clinton Hasta Bush Hijo Hasta Obama, Y Todas Fueron Tomadas En Nombre Del Interés Supremo Y Con La Bendición De Wall Street Y Los Centros De Pensamiento Y Las Grandes Salas De Redacción.
La Primera Decisión Catastrófica, Como La Llama El Libro, Es «Privilegiar A China Y Otorgarle Un Asiento En El Corazón De La Economía Estadounidense». El Libro Nos Lleva De Vuelta A Principios De Los Noventa, Al Momento En Que Cayó El Muro De Berlín Y La Élite Estadounidense Creyó Que La Historia Había Terminado Y Que El Capitalismo Liberal Había Triunfado Para Siempre. En Esa Euforia, Nació La Doctrina Optimista De La Globalización Que Promovió George Bush Padre Y Luego Adoptó Bill Clinton Con Entusiasmo Ideológico Total. La Idea Se Basaba En Una Suposición Ingenua Y Arrogante Al Mismo Tiempo: Si Abrimos Nuestros Mercados A China Y La Introducimos En La Organización Mundial Del Comercio, La Prosperidad Hará Que Los Chinos Se Parezcan Más A Nosotros, Y El Partido Comunista Se Transformará Gradualmente En Un Partido Socialdemócrata Que Ama McDonald’s Y Respeta Los Derechos Humanos.
El Libro Describe Este Momento Y Lo Llama «El Sueño De La Hegemonía Suave». Washington Creía Que Estaba Alimentando A Un Pequeño Dragón Para Convertirlo En Un Perro Domesticado, Y De Repente Creó Un Competidor Industrial Gigante Que Posee Todas Las Herramientas Del Estado Centralizado Y No Posee Ninguna De Las Restricciones De La Democracia. El Autor Explica Con Cifras Cómo El Tratado De Libre Comercio De América Del Norte (NAFTA) En 1994, Y Luego Otorgar A China El Estatus De Nación Más Favorecida Y Luego Introducirla En La Organización Mundial Del Comercio En 2001, No Fueron Solo Acuerdos Comerciales, Sino Una Reingeniería Completa De La Geografía Industrial Estadounidense.
El Libro Nos Lleva A Ciudades Como Youngstown En Ohio Y Flint En Michigan Y Gastonia En Carolina Del Norte, Ciudades Que Vibraban Con Fábricas Y Salarios De Clase Media Y Pequeños Clubes De Béisbol. Narra Historias De Trabajadores Que Pasaron Veinte Años En Fábricas De Acero Y Textiles Para Despertar Una Mañana Con Un Mensaje Que Dice Que La Fábrica Se Trasladará A Shenzhen O Wuhan Porque El Trabajador Allí Cuesta Una Décima Parte Y No Exige Seguro De Salud Ni Vacaciones. Estos Trabajadores No Odiaban La Globalización Como Concepto Teórico, Sino Que Odiaban La Traición Práctica. Sintieron Que Su Gobierno, Ya Fuera Demócrata O Republicano, Decidió Sacrificarlos En El Altar De Una Idea Abstracta Llamada «Eficiencia Del Mercado Global».
Y Aquí El Libro Recoge El Hilo Más Importante: La Élite No Solo Trasladó Fábricas, Sino Que Insultó A Los Afectados. Menciona Cómo El Discurso Dominante En Washington Y Nueva York Describía A Los Trabajadores Enojados Como «No Adaptables» Y «Que Sufren Ansiedad De Estatus» Y «Que Necesitan Aprender A Programar». Este Desprecio De Clase, Practicado Por Periodistas Y Académicos Y Políticos Liberales, Es Lo Que Convirtió El Dolor Económico En Ira Cultural Y Política. Trump No Creó Esta Ira, Solo La Recogió. Cuando Dijo «China Nos Está Engañando» Y «Traeré De Vuelta Las Fábricas», Hablaba En Un Lenguaje Económicamente Primitivo, Pero Era Emocionalmente Honesto Para Millones Que Perdieron Todo Mientras Wall Street Celebraba Ganancias Récord De Invertir En China.
El Libro Argumenta Que El Problema No Estaba En El Comercio En Sí, Pues El Comercio Es Una Fuerza Positiva Mutua, Sino En La Ausencia De Cualquier Estrategia Nacional Para Proteger Al Trabajador Estadounidense. Podría Haberse, Como Sugiere El Autor Más Adelante, Usado Los Aranceles Como Una Herramienta Quirúrgica Precisa Para Proteger Sectores Estratégicos, Y Podría Haberse Impuesto Condiciones Estrictas Sobre La Transferencia De Tecnología, Y Podría Haberse Invertido Los Ingresos De La Globalización En Rehabilitar Las Zonas Devastadas. Pero Nada De Eso Sucedió. El Gobierno Dejó Que El Mercado Decidiera, Y El Mercado Decidió Que El Trabajador Estadounidense Es Demasiado Caro, Por Lo Que Fue Desechado.
En Este Sentido, La Primera Decisión No Fue Solo Un Error Económico, Sino Un Pecado Original Político: Convenció Al Ciudadano Común De Que La Democracia Estadounidense Ya No Lo Representa, Y Que Las Grandes Decisiones Se Toman En Salas Cerradas Entre Lobbies De Corporaciones Multinacionales Y Líderes De Ambos Partidos, Y Que Su Voz En La Urna No Cambia Nada En El Destino De Su Fábrica. Y Cuando El Ciudadano Pierde Su Fe De Que El Sistema Funciona Para Él, Se Vuelve Listo Para Votar Por Cualquiera Que Prometa Demoler El Sistema Mismo, Incluso Si Esa Persona Es Un Multimillonario De Nueva York Que Nunca Ha Entrado En Una Fábrica En Su Vida.
Esta Es La Base Sobre La Que El Libro Construye Su Segundo Y Tercer Capítulo, Pues La Segunda Decisión Catastrófica No Es Menos Grave Que La Primera, Y Es La Decisión De Librar Guerras Sin Impuestos, E Imponer Una Visión Ideológica Al Mundo Por La Fuerza De Las Armas Mientras Se Financia Con Deuda. Pero Antes De Pasar A Esa Estación, El Libro Se Detiene Largo Tiempo En Una Paradoja Llamativa: Cómo Pudieron Los Dos Partidos, A Pesar De Su Diferencia Declarada, Ponerse De Acuerdo Sobre Las Mismas Políticas Centrales Que Destruyeron A La Clase Trabajadora? El Autor Responde Que Lo Que Se Llama «La Gran Duopolio De Partidos» O The Great Party Duopoly Era En Su Esencia Un Monopolio Intelectual, En El Que Republicanos Y Demócratas Estuvieron De Acuerdo En La Globalización Incondicional, Y En La Liberalización Del Dinero, Y En La Intervención Militar, Y Dejaron Para El Desacuerdo Solo Cuestiones Culturales Marginales Para Movilizar Bases Electorales. Y Cuando Los Dos Partidos Se Convierten En Dos Caras De La Misma Moneda En Cuestiones Que Tocan El Sustento, La Aparición De Un Tercer Partido Populista Se Convierte Solo En Cuestión De Tiempo.
Si La Primera Decisión Catastrófica Quitó La Fábrica De La Mano Del Trabajador Estadounidense Y Se La Entregó A China, Entonces La Segunda Decisión Catastrófica Le Quitó La Idea Misma Del Sacrificio Compartido, Y Sembró En Su Conciencia Que Las Guerras Las Pagan Solo Los Pobres, Mientras Los Ricos Cosechan Sus Frutos.
El Libro Llama A Este Capítulo Con Un Título Directo: «Librar La Guerra Sin Imponer Impuestos», Que Es Un Título Que Resume Una De Las Desviaciones Más Peligrosas En La Historia Financiera Y Política Moderna Estadounidense. El Autor Nos Lleva De Vuelta Al Otoño De 2001, A La América Herida Después Del Once De Septiembre, América Que Se Mantuvo Unida Detrás De Su Presidente, Y Que Estaba Psicológica Y Moralmente Lista Para Soportar Cualquier Carga Que El Estado Le Pidiera. En Todas Las Guerras Mayores Anteriores, Desde La Guerra Civil Hasta Las Dos Guerras Mundiales Hasta Incluso La Guerra De Vietnam, La Ecuación Era Clara: Si Quieres Librar Una Guerra, Debes Pedirle Al Pueblo Que Pague Su Precio A Través De Impuestos Y Bonos Y Austeridad. El Impuesto Era El Vínculo Moral Entre El Ciudadano Y El Estado, Es Lo Que Hace Que La Guerra Sea Una Decisión Colectiva Y No Una Aventura De Élite.
Lo Que Hizo George W. Bush Fue Una Ruptura Completa Con Esta Tradición. Pues Pocas Semanas Después De Declarar La Guerra Contra El Terrorismo, Y Mientras Los Aviones Bombardeaban Tora Bora Y Se Preparaban Para Invadir Irak, El Presidente Fue Al Congreso Y Pidió, No Aumentar Los Impuestos, Sino Reducirlos Masivamente. La Ley De Recorte De Impuestos De 2001 Y Luego 2003, Que Fue Conocida Como Bush Tax Cuts, Otorgó Enormes Reducciones A Los Ricos Y A Los Propietarios De Altos Ingresos, En El Mismo Momento En Que El Costo De Las Guerras De Afganistán E Irak Se Estaba Disparando A Billones De Dólares.
El Libro Describe Esta Escena Con Ironía Amarga: Soldados De Pueblos Pobres En Texas Y Ohio Estaban Muriendo En Faluya, Mientras Corredores En Wall Street Celebraban Ganancias Récord De Recortes De Impuestos Sobre Ganancias De Capital. Y Por Primera Vez En La Historia Estadounidense, Dos Guerras Largas Fueron Financiadas Enteramente A Través De Deuda, A Través De Préstamos De China Y Japón Y Países Del Golfo, Y No A Través De Un Esfuerzo Nacional Conjunto. La Administración Estadounidense Creó Una Ilusión Peligrosa: Puedes Tener Guerra Y Prosperidad Al Mismo Tiempo, Puedes Ser Patriótico Sin Pagar Nada.
El Resultado No Fue Solo Financiero, Sino Moral Y Político Por Excelencia. El Libro Explica Cómo Esta Política Hizo Explotar El Déficit Federal De Un Superávit Dejado Por La Administración Clinton A Un Déficit Que Excede Un Billón De Dólares Anualmente, Pero Lo Más Peligroso Es Que Destruyó La Idea De Justicia. Cuando El Ciudadano Común Ve Que Su Hijo Regresa De La Guerra Con Una Amputación En Su Pierna, Mientras Ve Al Mismo Tiempo Que Los Hijos De La Clase Acomodada No Pagan Más Impuestos Sino Menos, Y Que No Envían A Sus Hijos Al Frente, La Fe En El Contrato Nacional Comienza A Erosionarse.
Y El Libro Va Más Lejos Para Vincular Entre La Guerra Y La Ilusión Económica Que La Precedió. Menciona Que La Guerra De Irak No Fue Solo Un Error De Inteligencia, Sino Una Expresión De La Misma Mentalidad Arrogante De Globalización Que Gobernó La Primera Decisión. Las Mismas Personas Que Pensaron Que El Mercado Libre Convertiría A China En Una Democracia, Pensaron Que El Tanque Estadounidense Convertiría Bagdad En Un Oasis Democrático Liberal. En Ambos Casos, La Historia Y La Cultura Y La Realidad Local Fueron Ignoradas A Favor De Una Simple Teoría Universitaria. Y El Resultado En Ambos Casos Fue Una Catástrofe: En China, Creamos Un Competidor, Y En Medio Oriente, Creamos Un Vacío Llenado Por El Caos E ISIS Y Olas De Asilo Que Sacudieron Europa Y América.
Luego Viene La Tercera Decisión Catastrófica, Que Para El Autor Es La Gota Que Colmó La Espalda De La Confianza Estadounidense, Y Que Pavimentó El Camino Directamente A Trump: Rescatar A Wall Street Y Abandonar La Calle Principal. Aquí El Libro Se Mueve Al Año 2008, Al Colapso Del Banco Lehman Brothers, A Esas Semanas Aterradoras Que Casi Hicieron Colapsar Al Capitalismo Global.
El Libro Narra Cómo La Crisis No Fue Un Accidente Natural, Sino Fue Un Resultado Directo De Décadas De Desregulación Del Sector Financiero, Comenzando Desde La Derogación De La Ley Glass-Steagall En La Era Clinton, Que Estaba Separando Entre Bancos De Ahorro Ordinarios Y Bancos De Inversión Especulativos. Washington Permitió Que Wall Street Apostara Los Ahorros De La Gente En Instrumentos Financieros Que Nadie Entiende, Y Cuando La Burbuja Explotó, Las Opciones Fueron Limitadas.
Pero Lo Que Sucedió Después De Eso Es En Lo Que El Libro Se Enfoca. Pues En La Era De Bush Hijo Primero Y Luego Obama Segundo, El Gobierno Estadounidense Decidió Inyectar 700 Mil Millones De Dólares Para Rescatar Bancos A Través Del Programa TARP, E Inyectar Otros Billones A Través De La Reserva Federal Con Interés Cero. Los Bancos Que Causaron La Crisis Son Los Mismos Que Fueron Rescatados En Un Fin De Semana, Mientras Millones De Estadounidenses Fueron Dejados Para Enfrentar Su Destino Solos. Nueve Millones De Familias Perdieron Sus Hogares, Y Cinco Millones Perdieron Sus Empleos, Y Los Ahorros De Jubilación Se Evaporaron, Y Ni Un Solo Banquero Importante Fue A Prisión.
El Autor Describe Este Momento Como «El Divorcio Final Entre Capitalismo Y Democracia A Los Ojos Del Votante». Pues El Ciudadano A Quien Se Le Dijo Durante Treinta Años Que El Estado No Debe Intervenir En El Mercado, Y Que Debe Depender De Sí Mismo, De Repente Descubrió Que El Estado Interviene Y Fuertemente, Pero Solo Cuando La Víctima Es El Banco Y No El Trabajador. Y Cuando Barack Obama Salió, A Pesar De Todas Sus Buenas Intenciones, Para Defender El Rescate Como Una Necesidad Para Evitar Una Depresión Mayor, Su Lógica Económica Era Correcta, Pero Su Mensaje Político Fue Catastrófico: El Sistema Protege A Los Ricos Porque Es Demasiado Grande Para Caer, En Cuanto A Ti, Eres Demasiado Pequeño Para Ser Salvado.
Aquí El Libro Conecta Los Tres Hilos Juntos. El Trabajador Que Perdió Su Fábrica A China En La Primera Decisión, Luego Vio A Su Hijo Ir A Una Guerra Financiada Por Los Chinos En La Segunda Decisión, Luego Vio Su Casa Confiscada Mientras El Gobierno Rescata Al Banco Que Confiscó Su Casa En La Tercera Decisión, Este Trabajador Ya No Ve En Washington Un Gobierno, Sino Que Ve Un Club Cerrado Para Los Ricos. Y Cuando Un Hombre Viene De Fuera Del Club, Un Hombre Grosero Y Rico Pero Que Ataca Al Club Públicamente, Se Convierte En Su Héroe, No Porque Lo Ama, Sino Porque Odia A Las Mismas Personas Que Él Odia.
Trump No Necesitaba Un Programa Económico Coherente, Era Suficiente Para Él Decir Tres Frases Que Resumían Las Tres Decisiones: «Detendré El Robo De China Hacia Nosotros, Y Detendré Sus Guerras Estúpidas, Y Drenaré El Pantano De Wall Street». Las Frases Eran Falsas En Su Aplicación, Como Se Probará Más Tarde, Pero Eran Honestas En Su Diagnóstico De La Herida. Y El Votante Herido No Vota Por Quien Le Presenta Un Plan De Cien Páginas, Sino Por Quien Pone Su Mano En El Lugar Del Dolor Y Dice: Yo Los Veo.
Después De Que El Libro Termina Con El Crimen, Se Mueve Al Último Criminal Que Se Benefició De Él, Y Él Es Donald Trump Mismo, Y Aquí Yace Uno De Los Momentos Más Inteligentes De Este Trabajo: El Autor No Trata A Trump Como Un Diablo Sobrenatural, Ni Como Un Héroe Popular, Sino Como Un Comerciante Oportunista Inteligente Que Leyó Bien El Mercado Político. Trump, En La Narrativa Del Libro, No Inventó La Ira, Sino Que La Compró A Un Precio Barato.
El Libro Dedica Un Capítulo Al Mito De Que Trump Fue Un Fenómeno Conservador. En Verdad, Su Campaña En 2016 Fue La Campaña Republicana Más De Izquierda En Cuestiones Económicas En Décadas. Atacó Acuerdos De Libre Comercio Firmados Por Republicanos, Y Atacó Las Guerras De Los Neoconservadores Lanzadas Por Republicanos, Y Atacó A Wall Street Que Financió A Republicanos. Y Por Esta Razón Exactamente Ganó En Las Primarias Contra Dieciséis Candidatos Tradicionales. La Base Republicana Ya No Quería La República De Bush Y Romney, Sino Que Quería Alguien Que Se Vengara Por Ellos De Bush Y Romney.
Pero El Libro No Cae En La Trampa De Exonerar A Trump. Al Contrario, Ve Que La Gran Tragedia De Trump Es Que Diagnosticó La Ira Correctamente, Luego Prescribió La Medicina Equivocada Para Ella. Y Aquí Comienza La Segunda Mitad Del Libro, Que No Es Menos Importante Que La Primera, Porque Intenta Responder: Qué Deberíamos Haber Hecho En Lugar De Todos Esos Movimientos Equivocados?
Comienza Con El Comercio, Que Es El Tema Sobre El Cual Trump Construyó Su Gloria. El Autor Argumenta Que Trump Tenía Razón En Su Diagnóstico De Que El Déficit Comercial Con China Es Un Problema De Seguridad Nacional, Pero Fue Catastrófico En Su Tratamiento. Pues Los Aranceles Aleatorios Que Impuso Sobre Acero Y Aluminio E Incluso Sobre Aliados Como Canadá Y La Unión Europea, No Trajeron Fábricas De Vuelta A Ohio, Sino Que Aumentaron Los Precios Sobre El Consumidor Estadounidense Mismo, Y Destruyeron A Agricultores Que Fueron Retaliados Por China Con Contra Aranceles Sobre Soja.
Lo Que El Libro Propone En Lugar De Eso Es Lo Que Llama «Una Política Comercial Quirúrgica Y No Punitiva». La Idea No Es Cerrar América, Sino Usar Las Herramientas Del Estado Inteligentemente. En Lugar De Un Arancel Integral De 25% Sobre Todo, Debería Haber Impuesto Restricciones Precisas Sobre Transferencia De Tecnología Sensible, Y Prevenido Inversión China En Sectores De Semiconductores E Inteligencia Artificial, E Impuesto Condiciones Laborales Y Ambientales Estrictas Sobre Cualquier Empresa Que Quiera Entrar Al Mercado Estadounidense, Exactamente Como China Misma Hace. Y Más Importante Que Eso, Debería Haber Vinculado Cualquier Acuerdo Comercial A Un Enorme Programa Nacional Para Rehabilitar Trabajadores, Con Un Presupuesto Real, Y No Con Eslóganes Huecos Sobre «Aprender Programación».
El Libro Luego Se Mueve A Un Punto Más Sensible: Política Industrial. Y Aquí El Autor Rompe Uno De Los Tabúes Más Grandes En El Pensamiento Económico Estadounidense Desde La Era Reagan, Que Es Que El Estado No Debe Elegir Ganadores Y Perdedores. El Autor Dice Claramente: Esto Es Una Mentira, Pues El Estado Estadounidense Siempre Ha Elegido Ganadores, Pero Eligió A Wall Street Y Compañías Petroleras E Industrias Militares, Y Nunca Eligió Al Trabajador En Michigan. China Tiene Una Política Industrial, Alemania Tiene Una Política Industrial, Incluso Corea Del Sur Tiene Una Política Industrial, Entonces Por Qué Se Considera Tabú Que América Debería Tener Una Política Industrial?
El Libro Propone Lo Que Se Asemeja A «Un Nuevo Trato Verde E Industrial», No En El Sentido Socialista, Sino En El Sentido De Capitalismo Dirigido: Enorme Inversión Federal En Infraestructura Y Energía Limpia Y Semiconductores, No Solo Por Clima, Sino Para Crear Empleos Industriales Reales En Las Mismas Áreas Destruidas Por La Globalización. Menciona Que La Ley De Chips Que Fue Emitida Más Tarde En La Era Biden, A Pesar De Sus Defectos, Es Un Paso En La Dirección Correcta, Pero Llegó Muy Tarde, Después De Que América Perdió Dos Décadas Mientras Discutía Sobre Si Debería Tener Un Plan En Absoluto.
Luego El Libro Llega A Reformar La Democracia Misma. Pues El Autor Ve Que Las Tres Decisiones Catastróficas No Fueron Posibles Sin Un Sistema Político Defectuoso Que Permitió Que Una Pequeña Élite Comprara La Decisión. Y Aquí Propone Tres Enmiendas Constitucionales Propuestas, Que Considera Una Condición Para Salvar La República De Otro Trump Que Puede Ser Más Inteligente Y Más Peligroso.
La Primera Enmienda Que Pide Es Reformar El Financiamiento De Elecciones Y Abolir La Famosa Decisión De La Corte Suprema «Citizens United» Que Permitió A Las Empresas Gastar Dinero Ilimitado En Política. El Libro Explica Cómo Esta Decisión Convirtió Las Elecciones Estadounidenses En Una Subasta Pública, Donde El Candidato Tiene Que Pasar 70% De Su Tiempo Recolectando Donaciones De Multimillonarios, Luego Va A Pretender Ante El Votante Que Lo Representa. Trump, Con Paradoja Irónica, Se Benefició De Este Sistema Porque Era Lo Suficientemente Rico Para Decir Que No Puede Ser Comprado, Incluso Si Eso No Era Verdad.
La Segunda Enmienda Es Hacer Que La Manipulación En La División De Distritos Electorales, O Lo Que Se Conoce Como Gerrymandering, Sea Inconstitucional. El Libro Cuenta Historias De Estados Como Carolina Del Norte Y Ohio, Donde Los Mapas Electorales Son Dibujados Por Computadora Para Garantizar La Victoria De Un Partido Para Siempre, Lo Que Hace Que Las Elecciones Generales No Tengan Sentido, Y Hace Que Las Elecciones Primarias Extremas Sean Las Que Determinan Al Ganador. Cuando Tus Distritos Son 100% Seguros, No Necesitas Convencer Al Centro, Sino Que Necesitas Complacer A Los Extremistas En Tu Partido, Y Esta Es La Fábrica Del Populismo Por Excelencia.
En Cuanto A La Tercera Enmienda, Es Hacer Que El Departamento De Justicia Sea Completamente Independiente Del Presidente, Similar A La Reserva Federal. El Autor Argumenta Que Una De Las Razones De La Pérdida De Confianza Es Que Los Estadounidenses Ven Que La Ley Se Aplica A Los Pobres Rápidamente, Mientras Los Ricos Negocian Acuerdos De Millones De Dólares Sin Prisión. Y Cuando El Ciudadano Ve Que Bancos Que Lavaron Dinero De Drogas Pagan Solo Una Multa, Mientras Un Joven Negro Es Encarcelado Por Años Por Posesión De Drogas, Ya No Cree Que Hay Una Justicia Para Todos. Trump También Explotó Esto Cuando Dijo Que El Sistema Es Corrupto Y Protege A Hillary Clinton, Y Parte De Sus Palabras Tocó Una Herida Real.
Con Estas Propuestas, El Libro Pasa De Ser Solo Un Diagnóstico Del Pasado A Convertirse En Un Manifiesto Para El Futuro, Pues El Escritor Ve A Su País Deslizándose Hacia Algo Como Una República Bananera, Pero Todavía Cree Que La Reforma Es Posible Si Primero Se Reconoce Que Los Pasos Tomados Fueron Completamente Equivocados, Y No Solo Ligeramente Equivocados.
Hay Un Momento En El Libro Que El Lector No Puede Pasar Sin Detenerse Largo Tiempo, Un Momento En El Que El Autor Describe Una Reunión Que Tuvo Lugar En La Casa Blanca A Principios De 2009, Pocos Meses Después Del Colapso De Wall Street. El Nuevo Presidente Barack Obama Estaba Sentado Con Altos Banqueros Que Causaron La Crisis, Y Sus Asesores Económicos, Todos Provenientes De Los Mismos Bancos, Le Estaban Explicando Que El Sistema Debe Ser Salvado Primero, Luego Reformado Después. La Opinión Pública Exigía Juicios, Responsabilidad, Algo Que Probara Que Las Reglas Aplican A Todos, Pero Lo Que Salió De La Reunión Fue Un Mensaje Frío: Salvaremos Bancos, Y Dejaremos La Justicia Al Mercado.
El Autor Considera Este Momento El Momento En Que Murió La Oportunidad Del Partido Demócrata De Restaurar La Confianza De La Clase Trabajadora. Obama, Con Todo Su Carisma E Inteligencia, Tenía Un Mandato Histórico Que Ningún Presidente Desde Roosevelt Tenía. Podría Haber Vinculado El Rescate Financiero A Una Reestructuración Radical, Imponiendo A Bancos Que Tomaron Dinero De Contribuyentes Refinanciar Hipotecas Para Familias, Invertir En Áreas Devastadas, Aceptar Un Techo Para Salarios Y Bonos. Pero Eligió, Bajo Presión De Sus Asesores Como Larry Summers Y Tim Geithner, Un Camino Menos Confrontacional, El Camino Del Tecnócrata Que Cree Que La Estabilidad Financiera Es Más Importante Que La Justicia Política.
El Resultado Es Que Obama Salvó La Economía De Una Depresión Mayor, Y Este Es Un Hecho Que El Libro No Niega, Pero Al Mismo Tiempo También Salvó El Sistema Que Creó La Crisis, Y Dejó A Millones Sintiendo Que Pagaron El Precio De Salvar A Quien Los Robó. Y Desde El Vientre De Este Sentimiento Nacieron Dos Movimientos Completamente Contradictorios En Forma Y Completamente Similares En Esencia: El Movimiento Conservador Tea Party Que Dijo Que El Gobierno Es Demasiado Grande Y Salva Fracasos, Y El Movimiento Progresista Occupy Wall Street Que Dijo Que El Gobierno Es Demasiado Pequeño Frente A La Codicia Corporativa. Ambos Movimientos Fallaron En Cambiar El Sistema, Pero Pavimentaron El Terreno Para Una Persona Que Dijo Que Demolería El Templo Sobre Las Cabezas De Todos.
Y El Libro Va Más Lejos Para Hacer Que La Élite Mediática Y Cultural Sea Parte De La Responsabilidad. Pues Dedica Un Capítulo Entero Al Papel De Lo Que Llama «La Clase De Portavoces Oficiales», Es Decir Los Expertos Que Aparecen Cada Noche En Pantallas De CNN Y Fox News Para Explicar Al Ciudadano Por Qué Está Equivocado En Su Ira. Narra Cómo La Prensa Económica Principal, Desde Wall Street Journal Hasta New York Times, Se Convirtió En Un Portavoz Oficial Para La Globalización, Y Cómo Cualquier Objeción Al Libre Comercio Con China Fue Retratada Como Ignorancia Y Proteccionismo, Y Cualquier Objeción A Salvar Bancos Como Populismo Irresponsable.
En Este Clima, El Ciudadano Común Ya No Tiene Una Fuente En La Que Confía. Cuando El Economista En La Universidad Le Dice Que La Globalización Es Beneficiosa A Largo Plazo, Mientras Está Desempleado Durante Tres Años, No Solo Miente Al Economista, Sino Que Miente A La Universidad Y La Ciencia Y Todo El Establecimiento. Trump Entendió Esta Brecha Con Genialidad Instintiva. No Necesitaba Presentar Números, Era Suficiente Para Él Decir Que Los Expertos Son Mentirosos, Y Que Los Medios Son El Enemigo Del Pueblo, Y Una Gran Parte Del Pueblo Estaba Lista Para Creerle Porque Experimentó La Mentira De Expertos En Su Piel.
Pero El Libro No Se Detiene En Diagnosticar El Ascenso De Trump, Sino Que Se Detiene En Su Traición A Aquellos Que Lo Elevaron. Y Aquí Yace La Crueldad Del Análisis Y Su Honestidad. Pues Después De Que Trump Ganó Gracias A Sus Promesas De Terminar Las Guerras De Bush Y Terminar El Robo De China Y Drenar El Pantano De Wall Street, Qué Hizo Cuando Llegó A La Casa Blanca? El Autor Monitorea Con Números Cómo La Primera Legislación Mayor Que Trump Firmó Fue Un Nuevo Recorte De Impuestos Que 83% De Sus Beneficios Van A 1% De Los Ricos, Que Es Una Repetición Literal Del Pecado De Bush Que Criticó. Y Cómo Su Guerra Comercial Con China No Devolvió Ninguna Fábrica Grande, Sino Que Empujó A Empresas Estadounidenses A Transferir Cadenas De Suministro De China A Vietnam Y México, Y No A Ohio. Y Cómo Su Administración Fue La Más Cercana A Wall Street En La Historia, Donde Nombró A Cinco Ex Directores Senior En Goldman Sachs En Posiciones Ministeriales Sensibles.
El Libro Ve Que Trump No Fue Una Solución A Las Tres Decisiones Catastróficas, Sino Fue Una Extensión De Ellas Pero Con Una Máscara Más Ruidosa. Reemplazó La Globalización Corporativa Cortés Con Globalización De Tratos Inmobiliarios Groseros, Y Reemplazó Guerras Ideológicas De Neoconservadores Con Guerras Comerciales Aleatorias, Y Reemplazó El Rescate Tranquilo De Bancos Con Salvarse A Sí Mismo Y A Su Familia A Través De Recortes De Impuestos. Y Por Esta Razón, La Ira Que Lo Llevó A La Casa Blanca No Terminó Con Su Salida De Ella, Sino Que Se Duplicó, Porque Probó Al Votante Que Incluso El Rebelde A Quien Eligió Para Demoler El Sistema Terminó Siendo Parte Del Sistema.
En Este Contexto, El Libro Presenta Una Lectura Diferente De Lo Que Sucedió El Seis De Enero. Pues No Lo Ve Como Solo Una Rebelión De Lunáticos, Sino Que Lo Ve Como El Resultado Lógico De Treinta Años De Convencer Al Ciudadano De Que Su Voz No Tiene Valor. Cuando Convences A La Gente Durante Décadas De Que Las Elecciones Se Compran Con Dinero, Y Que Los Distritos Electorales Se Dibujan De Antemano, Y Que El Departamento De Justicia Protege A Los Poderosos, No Te Sorprendas Cuando Llega Un Día Y Creen Que Las Elecciones Fueron Robadas. La Gran Mentira Que Trump Promovió Sobre El Fraude De 2020 No Habría Tenido Éxito Sin La Existencia De Miles De Mentiras Pequeñas Que El Establecimiento Mismo Promovió Sobre La Justicia Del Sistema.
Y Aquí El Libro Llega A Su Conclusión Política Más Importante: El Peligro No Está En Trump Como Persona, Pues Trump Es Un Fenómeno Que Terminará Biológicamente, El Peligro Está En El Trumpismo Sin Trump, Es Decir En El Surgimiento De Un Político Más Disciplinado E Inteligente Que Usa La Misma Ira Pero Sabe Cómo Demoler Instituciones Desde Dentro Sin Ruido. Y Por Esto, La Batalla Para Salvar La Democracia Estadounidense, Como La Ve El Autor, No Es Una Batalla De Derrotar A Un Candidato En Una Elección, Sino Es Una Batalla De Reconstruir La Confianza A Través De Revertir Radicalmente Las Tres Decisiones.
El Libro Deja Al Lector Frente A Una Pregunta Existencial: América Todavía Es Capaz De Reformarse A Sí Misma, O La Lógica De Decisiones Equivocadas Se Ha Vuelto Más Fuerte Que La Lógica De Reforma? Y La Respuesta, Como Veremos En El Último Lote, No Es Solo Económica, Sino Que Es Moral Y Constitucional En Primer Lugar.
El Libro Llega En Su Último Capítulo A Lo Que Puede Llamarse El Manifiesto De Rescate, Y No Es Un Manifiesto Partidista En El Sentido Estrecho, Sino Es Un Intento De Redefinir Lo Que Significa Capitalismo Democrático Después De Que Fue Distorsionado Por Tres Décadas De Decisiones Equivocadas. Y Aquí El Autor Se Transforma De Un Historiador Que Explica Cómo Llegamos Aquí, A Un Médico Que Prescribe Medicina, Y Su Medicina Es Amarga Y Difícil Pero Clara Y Coherente.
La Medicina Comienza, Como Lo Ve El Libro, Reconsiderando La Idea Del Contrato Social. Pues El Capitalismo, Como Dice El Autor, No Es Una Máquina Que Funciona Sola, Sino Es Un Acuerdo Implícito Entre Tres Partes: Capital Que Quiere Ganancia, Y Trabajadores Que Quieren Dignidad, Y El Estado Que Garantiza Que El Juego Es Justo. Las Tres Decisiones Catastróficas Rompieron Este Acuerdo Otorgando Al Capital Todo, Desde Libertad Para Transferir Fábricas Hasta Guerras Financiadas Por Deuda Hasta Rescate Gratuito Tras El Fracaso, Y No Otorgaron A Los Trabajadores Nada Excepto Conferencias Sobre La Necesidad De Adaptación. Para Arreglar Eso, Un Nuevo Contrato Que Restaure El Equilibrio Es Necesario.
La Primera Cláusula De Este Contrato Es Lo Que El Libro Llama «Nacionalismo Económico Inteligente», Que Es Un Término Que Intenta Quitar El Nacionalismo De La Mano De Populistas Y Devolverlo A La Mano De Reformadores. Nacionalismo Aquí No Significa Cerrar Fronteras Ni Construir Muros, Sino Significa Reconocer Que El Mercado Tiene Límites Morales, Y Que El Estado Tiene Un Papel Que El Mercado No Puede Jugar. El Libro Propone, Por Ejemplo, Establecer Un Fondo Nacional De Riqueza Similar A Noruega, Financiado Con Ingresos De Aranceles Aduaneros Sobre Bienes Estratégicos Y De Impuestos Sobre La Recompra De Empresas De Sus Acciones, Y Usado Exclusivamente Para Financiar Rehabilitación De Áreas Industriales Devastadas, No A Través De Programas De Entrenamiento Falsos, Sino A Través De Garantizar Empleos Federales Directos En Proyectos De Infraestructura Y Energía E Industrias Farmacéuticas, Exactamente Como Roosevelt Hizo En Los Treinta.
La Segunda Cláusula En El Contrato Es Redefinir El Comercio. El Libro Rechaza Categóricamente La Idea De Que El Libre Comercio Siempre Es Bueno, Y La Idea De Que El Proteccionismo Siempre Es Malo. El Comercio, En Su Opinión, Es Una Herramienta, Y La Herramienta Puede Ser Usada Para Construir Una Casa O Para Demolerla. El Problema No Está En El Comercio Con China, Sino En El Comercio Estúpido Con China, Es Decir Comercio Que Permite Que Una Empresa Estadounidense Transfiera Su Fábrica A Una Provincia Donde El Trabajo Sindical Está Prohibido Y Contaminar Ríos Está Permitido, Luego Vendiendo El Mismo Producto En América Sin Ningún Costo Adicional. La Solución Es Lo Que Llama «Comercio Socialmente Condicionado», Es Decir Que La Entrada Al Mercado Estadounidense Debe Ser Condicional Al Respeto De Estándares Mínimos Para Trabajo Y Medio Ambiente Y Protección De Propiedad Intelectual. Esto No Es Proteccionismo, Sino Es Defensa De Las Reglas Del Juego Que América Misma Escribió.
En Cuanto A La Tercera Y Más Importante Cláusula, Es Reformar La Democracia Antes De Reformar La Economía. Y Aquí El Libro Regresa A Sus Tres Propuestas Constitucionales Que Mencionamos Anteriormente, Pero Agrega A Ellas Un Detalle Práctico Que Está Ausente De Muchos Libros Políticos. Pues No Está Satisfecho Con Decir Que El Financiamiento De Elecciones Es Corrupto, Sino Que Propone Un Pequeño Sistema De Financiamiento Público Que Otorga A Cada Votante Un Vale Por Valor De Cien Dólares Para Donar Al Candidato Que Quiere, Lo Que Libera Al Candidato De Perseguir Multimillonarios. Y No Está Satisfecho Con Decir Que Dividir Distritos Es Corrupto, Sino Que Propone Comités Independientes De Jueces Y Ciudadanos Dibujando Mapas Con Estándares Matemáticos No Partidistas, Como Sucede En California Y Australia. Y No Está Satisfecho Con Decir Que El Departamento De Justicia Está Politizado, Sino Que Propone Un Período Fijo Para El Ministro De Justicia Que No Coincide Con El Período Del Presidente, De Modo Que El Ministro No Está En Deuda Con El Presidente Que Lo Nombró.
Con Esta Visión, El Libro Sale Del Manto De Libros Que Maldicen A Trump Noche Y Día Sin Presentar Una Alternativa, Y Entra En El Área De Libros Que Intentan Entender A Trump Para Ir Más Allá De Él. Y Esta Es Su Mayor Fortaleza. Pues No Se Dirige Al Lector Liberal Enojado Que Quiere Confirmación De Su Sesgo, Sino Que Se Dirige Al Lector Conservador Preocupado Que Votó Por Trump Porque Sintió Que Nadie Lo Escucha. El Lenguaje Del Libro Es Tranquilo, Apoyado Por Números Y Documentos E Historias De Campo, Pero Al Mismo Tiempo Está Cargado Con Simpatía Humana Con El Trabajador Que Perdió Todo.
Sin Embargo, El Libro Tiene Límites Que No Pueden Ser Ignorados. Pues Su Gran Enfoque En Factores Económicos, A Pesar De Su Importancia, Lo Hace A Veces Subestimar El Papel De Factores Culturales Y Raciales Que Jugaron Un Papel Que No Puede Ser Subestimado En El Ascenso De Trump. Pues La Ira Económica Sola No Explica Por Qué Algunos De Los Ricos Votaron Por Trump, Y Por Qué Su Discurso Racista Fue Atractivo Para Un Sector De Votantes. El Libro Pasa Sobre Este Punto Rápidamente, Como Si Temiera Acusar A Los Votantes De Trump De Racismo, Mientras Que La Verdad Es Más Compleja: La Ira Económica Fue El Combustible, Pero La Identidad Cultural Fue La Chispa.
Al Final, El Título Del Libro «Todos Los Movimientos Equivocados» No Es Una Exageración Retórica, Sino Es Una Descripción Precisa De Lo Que Sucedió. No Fue Un Paso Equivocado, Sino Todos Los Pasos Fueron Equivocados, Porque Comenzaron Desde La Misma Filosofía: Que Lo Que Es Bueno Para Wall Street Es Bueno Para América. Y Los Años Han Probado Que Lo Opuesto Es Verdad: Lo Que Es Bueno Para América Debe Ser Bueno Para Wall Street, Y No Al Contrario. Y Cuando Washington Olvidó Esta Verdad Simple, Abrió La Puerta A Un Hombre Que Prometió Que La Devolvería, Incluso Si Él Mismo Era Un Producto Del Mismo Sistema Que La Destruyó.




