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Cómo Colapsaron Las Lenguas Del Mundo Ante El Dominio Del Inglés

Babel

En Nuestro Mundo Contemporáneo, Parece Axiomático Que El Lenguaje De La Ciencia Es El Inglés. Ya Sea Usted Un Investigador En Tokio, Un Científico En París, O Un Estudiante En El Cairo, El Camino Hacia La Publicación Académica Y El Reconocimiento Internacional Pasa Inevitablemente Por La Puerta De Las Letras Latinas Y La Gramática Inglesa. Pero, ¿Ha Sido Siempre Así? ¿Y Es Este Destino Unilateral La Evolución Natural De La Civilización Humana? En Su Impresionante Y Profundo Libro «Babel Científica: Cómo Se Hacía La Ciencia Antes Y Después Del Inglés Global», El Historiador Michael D. Gordin Nos Lleva En Un Viaje Narrativo Fluido A Través De La Historia, Para Desmantelar Este Axioma, Y Demostrarnos Que El Descenso Hacia El Monolingüismo Es, Históricamente Hablando, Un Resultado Muy Extraño Y Anómalo, Dado Que La Mayor Parte De La Humanidad Ha Sido, A Lo Largo De La Mayor Parte De Los Períodos De Su Existencia, Multilingüe En Un Grado U Otro.

Gordin Presenta Su Tesis, Considerando Que La Comunicación Científica Siempre Conlleva Una Tensión Oculta Entre Dos Motivos Principales: El Primero Es La «Identidad», Donde El Científico Busca Expresar Sus Ideas En La Forma Más Precisa Posible, Lo Que Generalmente Se Logra Utilizando Su Lengua Materna; Y El Segundo Es La «Comunicación», Es Decir, El Deseo De Transmitir Estas Ideas A Otros Y Convencerlos De Ellas, Lo Que Requiere El Uso De Un Idioma Común O Ampliamente Hablado. Esta Tensión Histórica Es El Motor Que Dio Forma Al Ascenso Y Caída De Los Lenguajes Científicos A Lo Largo De Las Épocas, Lo Que El Autor Destaca Brillantemente A Través De Vívidos Ejemplos Históricos Que Hacen Que El Lector Viva El Sufrimiento De Los Científicos En Épocas En Que La «Babel» De Los Idiomas Era Una Realidad Inevitable.

Quizás Una De Las Historias Más Destacadas Que Gordin Cita Para Apoyar Su Idea Es La Que Tuvo Lugar Durante La «Revolución Química» A Finales Del Siglo Dieciocho, Entre El Químico Francés Antoine Lavoisier Y El Británico Joseph Priestley. En Ese Momento, La Lengua Francesa Se Promovía A Sí Misma Como Un Lenguaje Universal De Conocimiento Y Pensamiento, Tal Como Lo Hace El Inglés Hoy En Día. Lavoisier, Como Hablante Nativo De Este Idioma «Universal», No Vio La Necesidad De Aprender Inglés, Confiando En El Activo Movimiento De Traducción Para Saber Qué Estaban Descubriendo Sus Homólogos Británicos. En Contraste, Los Científicos Ingleses E Irlandeses, Como Richard Kirwan, Se Enfrentaron A Una Enorme Fricción Lingüística, Ya Que Tuvieron Que Lidiar Con El Dominio De Otro Idioma Para Promover Sus Teorías Contrarias, Obligando A La Esposa De Lavoisier A Aprender Inglés Específicamente Para Traducir Y Refutar Las Obras De Kirwan. Esta Historia, Tal Como Se Presenta En El Libro, Destaca La «Fricción Lingüística» Como Un Factor Fundamental Que Afecta La Velocidad Del Intercambio De Información Científica E Incluso El Curso De La Superioridad Académica, Y Revela Cómo La Elección Del Idioma De Publicación Otorga A Los Hablantes Nativos Un Privilegio Oculto Que Los Exime De La Pesada Carga De La Traducción.

El Pasado Perfecto Que Casi Fue: El Ascenso Y Caída Del Latín

El Autor Se Sumerge Más Profundamente En La Historia Para Desmantelar Otro Mito: El Mito Del Latín Como El Eterno Lenguaje Universal De La Ciencia. En El Primer Capítulo, Gordin Explica Que El Latín No Nació Como Un Lenguaje Científico, Sino Que Fue Tallado Con Extrema Dificultad. En La Antigua Roma, El Griego Era El Idioma Indiscutible De La Filosofía Natural Y El Pensamiento Científico. Incluso Pensadores Romanos Como Cicerón Tuvieron Que Librar Verdaderas Batallas, Adaptar La Gramática Latina, E Inventar Vocabulario Completamente Nuevo, Como El Término «Cantidad», Para Que Pudieran Absorber Y Transferir La Ciencia Griega A Sus Compatriotas.

Lo Sorprendente, Como Sugiere La Narrativa, Es Que El Latín Estuvo Ausente De La Escena Científica Durante Largos Siglos En La Edad Media, Donde El Idioma Árabe Dominó Como Un Idioma Universal Para Las Ciencias, Llevando El Estandarte De La Filosofía, La Medicina, La Astronomía, Y Las Matemáticas. El Latín No Recuperó Su Gloria Y Se Convirtió En El Lenguaje Europeo Unificado De La Ciencia Hasta El Siglo Doce, A Través De Un Movimiento De Traducción A Gran Escala Del Idioma Árabe En Ciudades Como Toledo, Donde Los Términos Técnicos Árabes Y Griegos Se Integraron En El Cuerpo Del Idioma Latino, Lo Que Llevó A Cambiar Su Estructura Para Adaptarse A Los Requisitos Del Pensamiento Científico Preciso.

Pero Esta Edad De Oro Del Latín Como Un «Lenguaje De Comunicación» Científico Unificado No Duró Mucho. Con El Amanecer De La Era Moderna, Los Científicos Comenzaron A Sentir Un Deseo Creciente De Dirigirse A Las Audiencias Locales Y A Los Patrocinadores De La Ciencia En Sus Países, Prefiriendo La «Identidad» Y La Comunicación Local Sobre El Discurso Universal. Aquí, Surgieron Idiomas Locales Como El Italiano (Con Galileo), El Inglés (Con Newton En Su Libro Óptica), El Alemán, Y El Francés Para Competir Con El Latín. Gordin Da Un Ejemplo Vívido Del Siglo Dieciocho A Través De La Correspondencia Del Químico Sueco Torbern Bergman, Quien Recibía Cartas Científicas En Sueco, Danés, Francés, Inglés, Alemán, Y Latín. Bergman Vivió En La Cima De La «Babel Científica», Donde El Latín Se Transformó De Un Idioma Universal Exclusivo A Solo Un Idioma Entre Un Grupo De Idiomas Competidores, Allanando El Camino Para Su Colapso Final En El Siglo Diecinueve, Dejando La Arena A Una Tríada Lingüística Dominante: Inglés, Francés, Y Alemán.

La Tabla Y La Palabra: La Batalla Ruso-Alemana Para Penetrar En La Tríada

El Segundo Capítulo Nos Lleva A Mediados Del Siglo Diecinueve, Donde Las Cosas Casi Se Habían Resuelto A Favor De La «Tríada» Lingüística (Inglés, Francés, Y Alemán). Aquí Gordin Hace Una Pregunta Fundamental: ¿Cómo Puede Cualquier Otro Idioma Penetrar En Este Club Cerrado? La Respuesta Vino Del Este, Específicamente Del Imperio Ruso, A Través De Una De Las Batallas Científicas Más Feroces E Importantes De La Historia: La Disputa Sobre La Prioridad De Descubrir La Tabla Periódica De Los Elementos Químicos.

En 1869, El Joven Químico Ruso Dmitri Mendeléyev Alcanzó Un Sistema Periódico Para Organizar Los Elementos. Pero Se Dio Cuenta De Que Publicar Su Descubrimiento Solo En Ruso Significaría Enterrarlo En El Cementerio De La Ignorancia Internacional, Pues Los Europeos No Leían Ruso. Por Lo Tanto, Envió Un Breve Resumen En Alemán Para Ser Publicado En Una Revista Allí. El Problema Principal Ocurrió Cuando El Traductor, Por Prisa, Tradujo La Palabra Rusa Que Significa «Periódico» A La Palabra Alemana Stufenweise, Que Significa «Gradual» O «Por Etapas».

El Químico Alemán Lothar Meyer, Que Estaba Trabajando En Un Sistema Similar, Aprovechó Este Resumen Publicado, Y Basándose En Esta Traducción Incorrecta, Publicó Un Artículo En El Que Afirmaba Que Él Había Sido Quien Descubrió La Naturaleza «Periódica» De Los Elementos, Considerando Que Mendeléyev Solo Descubrió La Gradación. Una Feroz Disputa Nacional Y Científica Estalló Que Duró Una Década. Mendeléyev Exigió Que Los Europeos Volvieran A Su Investigación Original Publicada En Ruso Para Demostrar Su Derecho, Pero Meyer Respondió Denunciando La Idea De Que A Los Químicos Alemanes Se Les Debería Pedir Que Leyeran Investigaciones Publicadas En Lenguas Eslavas, Considerando Que Publicar En Un Idioma Fuera De La «Tríada» No Debía Tomarse En Cuenta.

Esta Batalla No Fue Solo Una Disputa Sobre Un Descubrimiento Científico, Sino Que Fue, Como Muestra Gordin En Su Profundo Estilo Analítico, Una Batalla Para Legitimar El Idioma Ruso Como Un Idioma Científico Internacional. Los Rusos Se Dieron Cuenta De Que Tenían Que Imponer Su Idioma Al Mundo Científico, Lo Que Requirió Enormes Esfuerzos Para Desarrollar Y Modernizar El Léxico Científico Ruso Para Que Fuera Capaz De Absorber Las Ciencias Modernas, Lo Cual Es Un Viaje Complejo Y Largo De Transferencia, Traducción, Y Reestructuración De La Identidad Nacional Eslava Frente Al Dominio Alemán Y Francés.

Construyendo El Idioma: Hidrógeno Oxigenóvich Y La Adaptación Del Ruso Para La Ciencia

Continuamos Nuestro Viaje A Través De Las Páginas De Este Agradable Tomo Histórico, Para Entrar En El Tercer Capítulo Que Lleva Un Título Divertido E Intrigante: «Hidrógeno Oxigenóvich». En Esta Sección, Michael D. Gordin Se Sumerge En Las Profundidades Del Sufrimiento Que Enfrentaron Los Científicos Rusos Para Transformar Su Idioma De Un Idioma Literario Y Popular A Una Herramienta Flexible Capaz De Absorber Las Complejidades Científicas. El Ruso Era Considerado Un Idioma Extremadamente Difícil Para Los Científicos Occidentales, No Solo Por Su Alfabeto Cirílico Que Parece Extraño A Los Ojos Acostumbrados A Las Letras Latinas, Sino También Por Su Compleja Estructura Gramatical Que Se Basa En Declinaciones De Sustantivos Según Seis Casos Gramaticales Diferentes Y Tres Géneros, Haciendo Que El Orden De Las Palabras En Una Oración Sea Altamente Flexible Pero Confuso Para Cualquier Investigador Que Intente Entender Con Precisión La Secuencia De Las Reacciones Químicas. Gordin Explica Que Los Idiomas Científicos No Nacen Listos, Sino Que Se Construyen Y Fabrican Con Un Esfuerzo Consciente E Intensivo, Y Esto Es Exactamente Lo Que Sucedió Con El Idioma Ruso Que Había Estado Atrapado Durante Siglos En El Aislamiento Del Antiguo Eslavo Eclesiástico.

El Verdadero Punto De Inflexión Comenzó Durante El Reinado Del Zar Pedro El Grande, Quien Provocó La «Transformación Politécnica Del Idioma» Al Patrocinar Un Masivo Movimiento De Traducción De Textos Extranjeros Para Entrenar A La Élite Rusa, Obligando A Los Traductores A Abandonar Los Complejos Términos Del Eslavo Eclesiástico Y Utilizar El Idioma Hablado Cotidiano. A Pesar De Este Esfuerzo, La Academia Imperial De Ciencias En San Petersburgo, Fundada Por Pedro El Grande En 1724, Continuó Utilizando El Latín Y El Alemán Como Idiomas Oficiales Para La Publicación Y El Debate, Creando Una Brecha Enorme Entre Los Académicos De Origen Alemán Y Los Estudiantes Rusos Que Tenían Que Aprender Alemán Primero Para Poder Estudiar Latín. El Ruso No Comenzó A Tomar Su Forma Moderna Hasta Mediados Del Siglo Dieciocho, Impulsado Por Los Esfuerzos De Figuras Brillantes Como Mijaíl Lomonósov, Quien Contribuyó A Reformar El Vocabulario E Incluso La Estructura De La Oración Rusa Para Asemejarse A Las Lenguas De Europa Occidental.

Sin Embargo, Los Científicos Rusos En El Siglo Diecinueve Siguieron Siendo Cautivos Del Idioma Alemán Como Un Idioma De Comunicación Científica Internacional, E Incluso Interna. El Libro Proporciona Ejemplos De Científicos Rusos Que Se Correspondían Entre Sí En Alemán Para Ahorrar Tiempo Y Esfuerzo, Como El Químico Karl Klaus Quien Prefirió Corresponderse Con Su Colega Aleksandr Butlerov En Alemán Aunque Ambos Vivían En El Imperio Ruso. Además, Los Científicos Rusos, Al Viajar Al Extranjero, Dependían Del Alemán Como Idioma De Comunicación Con Sus Colegas De Otros Pueblos Eslavos, Como Checos Y Polacos. Grandes Científicos Rusos, Como Dmitri Mendeléyev, Sufrieron Por Su Debilidad Al Hablar Y Escribir Idiomas Extranjeros, Lo Que Los Hizo Depender De Traductores O Soportar La Dificultad De Escribir Cartas En Un Alemán Pobre Y Roto Para Transmitir Sus Ideas A Sus Colegas En Europa Occidental.

Pero El Mayor Desafío Radicaba En Inventar Una Terminología Química Puramente Rusa. Gordin Cuenta La Historia De Una Extraña Propuesta Presentada En 1870 Por Un Químico Llamado Liasovski, Quien Propuso Usar El Sistema Ruso De Nombres Familiares (Que Se Basa En El Nombre Del Padre) Para Nombrar Compuestos Químicos, De Modo Que El Cloruro De Potasio, Por Ejemplo, Se Llamaría «Potasio Cloróvich», Lo Que Equivale En Nuestro Idioma A Decir «Hidrógeno Oxigenóvich». Esta Propuesta Cayó En El Olvido Porque, A Pesar De Ser Compatible Con El Espíritu Del Idioma Ruso, Habría Hecho Imposible La Traducción A Los Idiomas Europeos. Al Final, Los Rusos Se Dieron Cuenta De Que La Localización Lingüística Debía Alinearse Con Los Estándares Internacionales, Y La Verdadera Victoria Para El Idioma Científico Ruso Llegó A Través De Un Proceso Inverso Del Flujo De Traducción. En Lugar De Traducir Libros De Texto Occidentales Al Ruso, El Químico Aleksandr Butlerov En La Década De 1860 Publicó Su Libro De Referencia «Introducción Al Estudio Completo De La Química Orgánica» En Ruso Primero, Y Luego Fue Traducido Más Tarde Al Alemán. Este Evento Histórico, Tal Como Lo Describe El Libro, Fue Como Una Declaración Oficial De La Capacidad Del Idioma Ruso Para Producir Y Exportar Ciencia, Disipando Una Década De Dependencia Lingüística De Occidente.

Hablando En El Idioma De La Utopía: Escapando De Babel Hacia Los Idiomas Artificiales

A Medida Que Se Acercaba El Final Del Siglo Diecinueve, Y Con El Ruso Entrando Como Un Nuevo Jugador En La Arena Científica, El Frágil Equilibrio De La «Tríada Lingüística» (Inglés, Francés, Y Alemán) Comenzó A Temblar. El Cuarto Capítulo, Titulado «Hablando En El Idioma De La Utopía», Revisa Un Estado De Pánico Que Barrió Los Círculos Académicos Europeos Por Miedo Al Regreso De Una Nueva «Babel» Lingüística Que Haría Imposible Para Cualquier Científico Abarcar Toda La Investigación Publicada. El Surgimiento De Movimientos Nacionalistas Llevó Al Deseo De Cada Nación, Sin Importar Cuán Pequeña Fuera, De Publicar Sus Ciencias En Su Idioma Local Independientemente De Sus Poderosos Vecinos. Dado Que Los Idiomas Vivos Estaban Saturados De Sensibilidades Nacionalistas Y Complejidades Gramaticales Ilógicas, Y Dado Que El Latín Era Considerado Un Idioma Muerto, Difícil Y Lleno De Excepciones Que Obstruían La Ciencia Moderna, Los Ojos Se Volvieron Hacia Una Audaz Solución Utópica: Inventar Un Idioma Auxiliar Universal Y Artificial.

Gordin Nos Lleva En Un Viaje Fascinante Para Explorar Los Intentos De La Humanidad Por Inventar Un Idioma Universal, Comenzando Con El «Volapük», Inventado Por El Sacerdote Católico Johann Martin Schleyer En 1879 Después De Afirmar Que La Inspiración Le Llegó En Un Sueño. El Volapük Se Basaba En Raíces Lingüísticas Europeas Que Fueron Modificadas Enormemente Para Ajustarse A Reglas Estrictas Desprovistas De Excepciones, Y Logró Un Éxito Rotundo En La Década De 1880, Ya Que Sus Clubes Se Extendieron Por Todo El Mundo, Desde China Hasta Los Estados Unidos, E Incluso Los Grandes Almacenes Parisinos Comenzaron A Ofrecer Clases Para Enseñarlo. A Pesar De Su Éxito Al Celebrar Conferencias Internacionales Donde Los Participantes Hablaban Exclusivamente En Este Idioma, Su Colapso Fue Rápido Y Trágico Debido A La Terquedad De Su Inventor Schleyer Y Su Rechazo A Cualquier Reforma Que Simplificara Sus Complejidades, Lo Que Llevó A La Fragmentación De Sus Seguidores Y Su Desaparición Como Movimiento Global.

Sobre Las Ruinas Del Volapük, Amaneció La Estrella Del «Esperanto», Inventado Por El Oftalmólogo Judío L. L. Zamenhof En Varsovia, Quien Publicó Su Primer Libro En 1887. El Esperanto Se Distinguía Por Su Extrema Simplicidad Y Sus Dieciséis Reglas Gramaticales Que No Aceptaban Excepciones, Y Su Dependencia De Raíces Lingüísticas Familiares Para Los Hablantes De Lenguas Romances Y Germánicas. Para Evitar El Destino De Fragmentación Que Destruyó Al Volapük, Zamenhof Y Sus Seguidores Emitieron La «Declaración De Boulogne» En 1905, Que Convirtió Las Reglas Básicas Del Idioma (El Fundamento) En Una Doctrina Sagrada Que Era Intocable E Inalterable. A Pesar De La Difusión Del Esperanto En Círculos Culturales Y Literarios, Su Penetración En Los Círculos Científicos Fue Lenta, Y Chocó Con Problemas Técnicos Al Intentar Traducir La Terminología Química, Ya Que Sus Pioneros Discrepaban Sobre Cómo Armonizar Las Nomenclaturas Científicas Internacionales Con Las Estrictas Reglas Del Esperanto, Como El Desacuerdo Sobre El Nombramiento Del Mercurio, Lo Que Reveló Una Deficiencia En La Flexibilidad Del Idioma Para Seguir El Ritmo Del Rápido Desarrollo Científico.

Los Magos Del Ido: El Gran Cisma Y El Espejismo Del Idioma Científico Ideal

En Medio De Esta Turbulenta Escena Lingüística, Aparece Un Nuevo Héroe En El Escenario En El Quinto Capítulo: El Químico Alemán Ganador Del Premio Nobel Wilhelm Ostwald. Ostwald Era Un Creyente En La Filosofía De La «Energética», Y Creía Que La Multiplicidad De Idiomas Representaba Un Desperdicio Masivo Y Gratuito De Energía Humana, Tal Como Ocurre Con La Falta De Estandarización De Los Anchos De Vía De Los Ferrocarriles O Las Monedas. Por Lo Tanto, Ostwald Lanzó Su Peso Académico, Y Renunció A Su Posición Universitaria, Para Dedicarse A Apoyar El Proyecto De La «Delegación Para La Adopción De Una Lengua Auxiliar Internacional» Fundado En París.

Gordin Narra Con Un Estilo Dramático Los Eventos De La Conferencia De París De 1907, Donde Un Comité De Altos Científicos Y Lingüistas Se Reunió Para Elegir Un Idioma Auxiliar Universal. En Un Momento Sorprendente, Se Distribuyeron A Los Miembros Del Comité Copias De Un Proyecto Para Un Nuevo Idioma Que Llevaba El Seudónimo «Ido». El Ido Parecía Ser Una Versión Mejorada Y Revisada Del Esperanto, Ya Que Se Deshizo De Letras Con Diacríticos Extraños, Abolió La Regla Obligatoria De Concordancia Adjetivo-Sustantivo, Y Adoptó Principios Estrictos Para La Consistencia Lógica Entre Las Palabras. El Ido Se Basaba En Tres Principios Científicos Principales: Univocidad (Una Palabra Para Cada Significado), Universalidad (Elegir Las Raíces Lingüísticas Más Extendidas Entre Los Pueblos Civilizados), Y Reversibilidad Lógica En La Derivación De Palabras.

Ostwald Y El Comité Quedaron Impresionados Por El Idioma Ido Y Decidieron Adoptar El Esperanto Con La Condición De Que Se Le Introdujeran Las Modificaciones Del Ido. Pero La Comunidad Del Esperanto Se Negó A Tocar El Sagrado «Fundamento», Lo Que Llevó A Un Cisma Devastador En El Movimiento De Idiomas Universales. La Amargura Del Cisma Aumentó Cuando Más Tarde Se Descubrió Que El Autor Anónimo Del Ido No Era Otro Que Louis De Beaufront, El Representante Personal De Zamenhof Ante El Comité Y Uno De Los Pilares Más Importantes Del Esperanto En Francia, Lo Que Los Esperantistas Consideraron Alta Traición Y Una Puñalada En La Espalda.

A Pesar De Este Amargo Conflicto, Ostwald Y Sus Compañeros, Apoyados Por El Dinero Del Premio Nobel Que Ostwald Donó Al Movimiento, Se Dedicaron A Promover El Ido Como Un Idioma Puramente Científico Libre De Emociones E Inclinaciones Nacionalistas. Ostwald Hizo Un Esfuerzo Incansable Para Traducir La Nomenclatura Química Inorgánica Al Ido, Intentando Reconciliar Los Símbolos Internacionales Con La Estricta Lógica Lingüística Del Nuevo Idioma. Pero Esta Utopía Científica No Duró Mucho. Debido A La Ausencia De Un Libro Sagrado Que Lo Protegiera De Modificaciones, Los Partidarios Del Ido Se Ahogaron En Un Torbellino De Reformas Continuas Que Hicieron Que El Idioma Perdiera La Estabilidad Necesaria Para Atraer A Una Amplia Audiencia. Luego Llegó El Golpe Fatal Con El Estallido De La Primera Guerra Mundial En 1914, Y La Muerte De Louis Couturat (Uno De Los Teóricos Más Importantes Del Ido) En Un Accidente De Tráfico Con Un Automóvil Militar Francés, Destrozando El Sueño De Unir Científicamente A La Humanidad A Través De Un Idioma Artificial, Dejando La Arena Para Volver Una Vez Más A La Lucha De Los Idiomas Naturales Y Los Nacionalismos Enfrentados.

La Sombra De La Gran Guerra: El Nacionalismo Ciego Y La Caída Del Alemán En La Trampa Del Boicot

Con El Estallido De La Primera Guerra Mundial, Los Sueños De Los Utópicos Lingüísticos Se Disiparon Bajo El Peso De Los Cañones, Y Se Reveló El Horrible Rostro De Los Nacionalismos En Conflicto. En El Sexto Capítulo, Titulado «La Sombra Lingüística De La Gran Guerra», Michael D. Gordin Narra Cómo El Químico Wilhelm Ostwald, Que Hasta Hace Poco Había Sido El Padrino Del Idioma Neutral «Ido», Abandonó Sus Principios Internacionalistas Tan Pronto Como Los Ejércitos Alemanes Comenzaron A Marchar, Para Proponer Un Nuevo Proyecto Lingüístico Que Llamó «Weltdeutsch», O Alemán Mundial. Este Proyecto Tenía Como Objetivo Simplificar El Idioma Alemán Para Que Fuera El Idioma De Administración Y Hegemonía En Los Territorios Conquistados, Considerando Que El Triunfo De Las Armas Debía Ir Acompañado De Un Triunfo Lingüístico. Este Cambio Conmocionó A Sus Antiguos Camaradas En El Movimiento Ido Con Terrible Consternación, Ya Que Vieron En Esta Postura Una Traición A Los Valores De La Neutralidad Científica, Pero Ostwald Insistió En Que El Alemán Simplificado Era Lo Que Gobernaría El Mundo.

El Idioma Alemán No Estaba En Una Posición Envidiable En Términos De Aceptación Internacional Incluso Antes De La Guerra. El Libro Transmite Críticas Mordaces, Como Las Dirigidas Por El Lingüista Francés Antoine Meillet, Quien Describió Al Alemán Como Un Idioma Duro, Lleno De Reglas Arcaicas Y Complejas Declinaciones De Sustantivos, Y Su Vocabulario Era Extraño Incluso Para Sus Vecinos Europeos. Esta Tensión Se Manifestó En La Famosa Disputa Entre El Químico Francés Charles Adolphe Wurtz Y Su Homólogo Alemán Hermann Kolbe, Cuando Wurtz Declaró Audazmente Que La Química Era Una «Ciencia Francesa» Fundada Por Lavoisier, Encendiendo Una Guerra Verbal Y Nacionalista Que Reflejaba La Creciente Tensión Entre Francia Y Prusia.

Pero El Golpe Fatal Al Estatus Internacional Del Alemán Llegó Con La Publicación Del «Manifiesto De Los Noventa Y Tres» Al Comienzo De La Guerra, Que Fue Firmado Por La Élite De Científicos E Intelectuales Alemanes, Incluyendo A Ostwald, Max Planck, Y Fritz Haber, Defendiendo Las Operaciones Militares Alemanas En Bélgica Y Enfatizando La Cohesión De La Cultura Alemana Con El Militarismo. Para Empeorar Las Cosas, Los Científicos Alemanes, Liderados Por Haber, Estuvieron Involucrados En El Desarrollo Y Uso De Armas Químicas Como El Gas Cloro. En Respuesta, Y Tras El Final De La Guerra, Los Científicos De Los Países Aliados Decidieron Castigar A Alemania Con Un Boicot Científico Integral. El «Consejo Internacional De Investigación» (IRC) Se Estableció En Bruselas, Y Los Científicos Alemanes Fueron Excluidos De Conferencias Internacionales Y Organizaciones Científicas, Como La Unión Internacional De Química Pura Y Aplicada (IUPAC), Que Prohibió El Uso Del Idioma Alemán En Sus Pasillos. Este Boicot Provocó Un Fuerte Declive En La Participación Extranjera En Las Revistas Alemanas, Haciendo Que El Idioma Perdiera Su Atractivo Como Herramienta De Comunicación Global.

Las Repercusiones No Se Limitaron A Europa, Sino Que Se Extendieron Al Otro Lado Del Océano Atlántico, Donde El Idioma Alemán Enfrentó Una Feroz Campaña De Erradicación En Los Estados Unidos. Antes De La Guerra, El Alemán Era El Idioma Extranjero Más Popular En Las Escuelas Y Universidades Estadounidenses. Pero Con La Entrada De América En La Guerra, Hablarlo O Enseñarlo Fue Criminalizado En Muchos Estados, Y Algunos De Sus Hablantes Incluso Fueron Sometidos A Sangrientos Ataques. Aunque La Corte Suprema De Los Estados Unidos Posteriormente Anuló Estas Leyes En El Famoso Caso «Meyer Contra Nebraska», El Daño Ya Estaba Hecho, Y El Número De Estudiantes Que Estudiaban Alemán Colapsó Irreparablemente, Allanando El Camino Más Tarde Para La Retirada De Nuevas Generaciones De Científicos Estadounidenses Hacia El Caparazón Del Inglés Monolingüe.

Innombrable: El Lenguaje Del Tercer Reich Y El Desgarro De Los Lazos De La Ciencia

El Séptimo Capítulo, «Innombrable», Nos Lleva A La Era Más Oscura En La Historia De La Ciencia Moderna: El Ascenso De La Alemania Nazi En La Década De 1930. El Impacto Nazi En El Lenguaje De La Ciencia No Se Limitó A Una Disminución En Las Tasas De Publicación, Sino Que Se Extendió Para Tocar Las Almas De Los Científicos, Sus Estilos De Vida, Y Su Forma De Pensar. Tan Pronto Como Hitler Llegó Al Poder, Se Aprobó La «Ley Para La Restauración Del Servicio Civil Profesional» En Abril De 1933, Que Llevó Al Despido De Una Cuarta Parte De Los Científicos De Física Y La Destrucción De Departamentos Enteros En Universidades Prestigiosas Como Gotinga. Esta Purga Étnica Y Política Provocó La Migración De Mentes Brillantes, Como Albert Einstein, Max Born, Y Lise Meitner, Hacia Los Estados Unidos Y Gran Bretaña, Lo Que Llevó Al Desgarro De Las Redes De Cooperación Académica Internacional Que Solían Hacer De Alemania El Destino Preferido Para Los Jóvenes Investigadores.

En Paralelo Con Esta Purga Humana, El Régimen Nazi Lanzó Una Campaña Para Purgar El Idioma En Sí, Tomando El Concepto De La «Lengua Materna» (Muttersprache) Como Una Herramienta Ideológica Cruda Para Excluir A Los Judíos, Afirmando Que No Poseían Ninguna Conexión Espiritual Y Étnica Con El Idioma Alemán Y Que Lo Usaban Simplemente Como Una Herramienta De Comunicación. Gordin Cita Las Observaciones Del Filólogo Judío Victor Klemperer, Quien Documentó En Sus Diarios Cómo El Lenguaje Del «Tercer Reich» (LTI) Envenenó Las Mentes De Los Alemanes, Al Inflar El Uso De Verbos Violentos Y Sustantivos Compuestos Que Golpeaban Como Martillos, Haciendo Que Los Individuos Aceptaran Inconscientemente Conceptos Como El Fanatismo Y La Brutalidad Como Virtudes Heroicas. Esta Obsesión Ideológica Se Extendió A Las Ciencias Puras A Través Del Movimiento De La «Física Aria» (Deutsche Physik) Liderado Por Philipp Lenard Y Johannes Stark, Quienes Intentaron Excluir Teorías Abstractas Como La Relatividad De Einstein Y La Mecánica Cuántica, Y Promover Una Ciencia Física «Alemana» Basada En La Experiencia Intuitiva Directa Y Escrita En Un Idioma Alemán Libre De Complejidades Matemáticas «Judías».

Aquí Gordin Destaca La Trágica Dimensión Humana De Perder Un Idioma, Explicando Cómo Los Científicos Inmigrantes Lidiaron Con Su Alienación Lingüística. Para Pensadores Como Hannah Arendt Y Theodor Adorno, Volver Al Alemán Después De La Guerra O Aferrarse A Él En El Exilio Era Un Acto De Resistencia Y De Aferrarse A Una Identidad Cultural Más Profunda Que Los Crímenes Del Nazismo. Por El Contrario, Albert Einstein Encarnó La Postura De Rechazo Categórico Y De Principios A Cualquier Trato Con El Idioma O Las Instituciones Alemanas Después Del Holocausto, Considerando Que Publicar En Revistas Alemanas Era Una Especie De Traición. En Cuanto A La Física Lise Meitner, Quien Huyó A Suecia Y Enfrentó Dificultades Extremas Para Aprender Sueco O Inglés, Usó Su Alienación Lingüística Como Una Metáfora Poderosa Para Explicar La Magnitud Del Sufrimiento Que Soportó Ante Sus Colegas Que Permanecieron En Alemania Y No Entendieron La Enormidad De Los Crímenes De Hitler, Describiendo El Exilio Como Una Privación Forzada Tanto De La Patria Intelectual Como De La Lingüística Juntas.

La Máquina De Dostoievski: La Guerra Fría Y La Obsesión Con La Traducción Automática

Con La Caída Del Telón De La Segunda Guerra Mundial, El Mundo Se Dividió En Dos Campamentos Que Competían No Solo Con Misiles Nucleares, Sino Con Producción Científica. El Octavo Capítulo, «La Máquina De Dostoievski», Nos Transporta A Nueva York El Séptimo De Enero De 1954, Donde La Prensa Se Reunió En La Sede De IBM Para Presenciar Un Evento Que Parecía Magia: Una Enorme Computadora 701 Traduciendo Oraciones Científicas Rusas Al Inglés Con Una Suavidad Asombrosa. Esta Demostración, Diseñada Por El Lingüista Léon Dostert, Fue Un Punto De Partida Para Una Carrera Frenética Hacia La Traducción Automática Para Descifrar La Investigación Científica Soviética.

El Impulsor Principal De Esta Obsesión Fue El Terror Estadounidense A La Superioridad Soviética. Para La Década De 1950, El Idioma Ruso Constituía Un Porcentaje Aterrador Del Volumen De Publicaciones Científicas Mundiales, Superando Al Alemán Y Al Francés Juntos En Algunos Campos Como La Química, Mientras Que El Número De Científicos Estadounidenses Capaces De Leer Ruso No Superaba Unas Pocas Décimas Del Uno Por Ciento. En Este Contexto, Apareció El Famoso Memorando De Warren Weaver De 1949, En El Que Propuso Tratar El Idioma Ruso Como Si Fuera Meramente Un «Código Oculto» Para El Idioma Inglés Que Podría Ser Descifrado Usando Las Computadoras Empleadas Para Romper Códigos Militares Durante La Guerra.

Para Facilitar Esta Tarea, Los Científicos Y Lingüistas Estadounidenses Recurrieron A Domesticar El Idioma Ruso Inventando Un Nuevo Concepto Que Llamaron «Ruso Científico». Argumentaron Que El Lenguaje De Los Artículos Científicos Presentaba Una Estructura Gramatical Más Simple, Dependía De La Voz Pasiva, Ignoraba Muchos Pronombres Complejos, Y Contenía Vocabulario Internacional Familiar, Haciéndolo Libre De Las Complejidades Literarias Que Abundan En Las Novelas De Dostoievski Y Tolstoi. Basándose En Estas Suposiciones Simplistas, Las Agencias Militares Y De Inteligencia Estadounidenses, Como La Agencia Central De Inteligencia (CIA) Y La Armada, Bombearon Millones De Dólares Para Financiar La Investigación De Dostert Y Otros Investigadores, Con La Esperanza De Romper La Barrera Del Idioma Soviético Con Solo Presionar Un Botón. Así, La Traducción Automática En El Apogeo De La Guerra Fría Se Convirtió En Un Arma Estratégica Paralela A Los Programas Espaciales, Con Todos Creyendo Que Entender El Idioma Del Oponente Era El Primer Paso Para Superarlo.

El Puente De La Traducción Integral Y El Fracaso De La Automatización Lingüística En El Apogeo De La Guerra Fría

Y Con La Retirada De Las Ilusiones Lingüísticas Que Acompañaron Los Primeros Inicios De La Traducción Automática, Los Círculos Académicos Y De Inteligencia En Los Estados Unidos De América Se Dieron Cuenta De Que Reducir Los Idiomas A Meros Códigos Matemáticos Simples Fue Un Error Fatal Que Costó Mucho Tiempo Y Dinero. En El Noveno Capítulo Titulado «Todo El Ruso Que Es Apto Para Imprimir», Michael D. Gordin Revela Cómo Se Disipó Esa Glamorosa Reputación Ganada Por El Famoso Proyecto Georgetown. Más Tarde Quedó Claro Que Las Oraciones Cuidadosamente Seleccionadas En La Demostración Pública De 1954 No Reflejaban Con Precisión La Incapacidad Estructural De Las Computadoras Para Captar Las Metáforas Y Las Complejidades Sintácticas De Los Textos Científicos Reales, Lo Que Fue Confirmado Por El Chocante Informe Emitido Por El «Comité Asesor De Procesamiento Automático De Lenguajes», Conocido Para Abreviar Como El Comité ALPAC. Este Informe Aclaró Decisivamente Que La Traducción Automática En Ese Momento No Era Más Que Un Desperdicio De Recursos, Y Que Las Oraciones Producidas Por Las Máquinas Se Caracterizaban Por Su Mala Calidad Y Ambigüedad En Comparación Con La Traducción Humana, Lo Que Llevó A Cortar La Financiación Militar De Esos Proyectos Y A Volver A La Plena Dependencia Del Elemento Humano Para Resolver El Dilema Lingüístico.

Ante Este Callejón Sin Salida Técnico, Y Bajo El Peso Del Choque Cognitivo Causado Por El Lanzamiento Soviético Del Satélite «Sputnik», Las Instituciones Científicas Estadounidenses Se Vieron Obligadas A Inventar Una Estrategia Alternativa Llamada «Traducción De Cubierta A Cubierta». El «Instituto Americano De Física», Con El Generoso Apoyo Financiero De La «Fundación Nacional De Ciencias», Emprendió La Movilización De Un Ejército De Traductores Humanos Altamente Cualificados Para Traducir Revistas Científicas Soviéticas Destacadas En Su Totalidad, Y No Solo Sus Resúmenes O Artículos Seleccionados De Ellas. Las Encuestas Distribuidas A Cientos De Físicos Estadounidenses Mostraron Un Apoyo Abrumador A Esta Medida, Ya Que La Gran Mayoría Prefería Obtener Revistas Rusas Completamente Traducidas Para Evitar Cualquier Sesgo En La Selección U Omisión De Datos Que Pudieran Ser Vitales. A Pesar Del Exorbitante Costo Financiero Y Las Complejas Dificultades Estructurales Que Aparecieron Al Transferir La Terminología Química Orgánica Y Estandarizar Las Nomenclaturas, Esta Masiva Red Humana Logró Establecer Un Puente Cognitivo Estable Sobre La Brecha Lingüística De La Guerra Fría, Permitiendo A Los Científicos Occidentales Seguir Los Logros Orientales Sin Tener Que Tomarse La Molestia De Aprender El Alfabeto Cirílico.

En Contraste, El Enfoque Soviético Para Lidiar Con Esta Barrera Lingüística Fue Más Integral E Institucionalizado, Impulsado Por Una Aguda Conciencia De Que El Inglés Se Había Convertido En El Idioma De Un Gran Segmento De La Producción Científica Global. La Unión Soviética Estableció El Instituto De Información Científica Y Técnica De Toda La Unión, Conocido Por El Acrónimo VINITI, Que Representaba La Máquina Burocrática Más Grande Para Resumir, Indexar, Y Traducir La Literatura Científica Global En La Historia Moderna. Los Soviéticos No Se Conformaron Con Traducir Publicaciones Periódicas Específicas, Sino Que Realizaron Un Escaneo Exhaustivo De Todo Lo Publicado En El Mundo, Y Lo Reescribieron En Resúmenes Precisos Puestos A Disposición De Los Investigadores En Todos Los Rincones Del Imperio Soviético En El Idioma Ruso. Esta Discrepancia Estructural Refleja La Esencia De La Competencia En Esa Era; Mientras Que América Trataba Al Ruso Como Una Emergencia Temporal Que Requería Soluciones Defensivas Fragmentadas, La Unión Soviética Veía En El Control Del Flujo De Información Global Una Parte Integral De La Planificación Científica Centralizada, Lo Que Mantuvo El Estatus Del Ruso Como Un Importante Idioma Científico Capaz De Absorber Las Ciencias Globales Dentro De Su Propio Sistema Lingüístico.

El Agrietamiento Del Telón De Acero Y El Declive Acelerado Del Idioma Alemán

El Autor Nos Transporta En El Décimo Capítulo, Que Lleva Un Título Metafórico Elocuente «El Telón De Fe (Hierro)», Al Estudio De La Caída Final Del Idioma Alemán Del Trono De La Comunicación Científica Internacional, Una Caída Que No Fue Causada Por Una Disminución En La Calidad De La Investigación Tanto Como Fue Un Reflejo Directo Del Desgarro Geopolítico Que Afligió A La Nación Alemana Después De La Segunda Guerra Mundial. La División De Alemania En Dos Estados, Oriental Y Occidental, Llevó A La Fragmentación Del Centro Nervioso Intelectual Que Alimentaba La Hegemonía Lingüística Alemana. En Alemania Oriental, Específicamente En La Venerable «Universidad Humboldt» En Berlín, Las Autoridades Comunistas Impusieron Un Contexto Lingüístico Dual; Ya Que Los Investigadores Y Estudiantes Se Vieron Obligados A Estudiar El Idioma Ruso Intensivamente Para Conectar Las Instituciones Académicas Con El Centro Soviético En Moscú, En Paralelo Con Su Necesidad Continua De Seguir La Literatura Occidental Escrita En Inglés. Las Encuestas Internas Realizadas Durante Ese Período Mostraron Que El Profesor De Alemania Oriental Comenzó A Vivir En Un Complejo Dilema De Identidad Lingüística, Donde La Necesidad Vital Tanto Del Inglés Como Del Ruso Era Igual En Disciplinas Como La Física Y Las Matemáticas, Llevando A La Erosión Del Estatus Del Idioma Alemán Como Idioma Principal De Enseñanza E Investigación Incluso Dentro De Los Muros De Sus Bastiones Históricos.

En El Lado Occidental, La Destacada «Sociedad Max Planck» Enfrentó Una Crisis De Otro Tipo Representada En La Severa Fuga De Cerebros Y La Migración Masiva De Científicos Hacia Los Estados Unidos De América. Las Impactantes Estadísticas Internas De La Sociedad Indican Que Entre 1957 Y 1964, Casi Mil Investigadores Alemanes En Ciencias Naturales E Ingeniería Emigraron A América, Impulsados Por Las Masivas Capacidades De Financiación Y Los Laboratorios Avanzados Allí. Este Éxodo Masivo No Solo Privó A Las Instituciones Alemanas De Sus Élites Creativas, Sino Que Obligó A Los Científicos Restantes A Adoptar El Idioma Inglés Como El Único Medio De Comunicación Con Sus Colegas Inmigrantes Y Donantes Internacionales. A Pesar De Los Intentos Desesperados Realizados Por La Sociedad Para Volver A Atraer Competencias Inmigrantes Y Proporcionar Incentivos Económicos Gratificantes, El Resultado Inevitable Fue La Ausencia Del Catalizador Principal Que Anteriormente Impulsaba A Los Científicos Extranjeros A Aprender Alemán, Que Es El Deseo De Acceder A Conocimientos Exclusivos; Ya Que La Destacada Investigación Alemana Comenzó A Publicarse Directamente En Inglés Para Garantizar Su Legibilidad Global, Haciendo Que El Idioma Alemán Se Retirara Voluntariamente Al Estrecho Ámbito Local Y Regional Y Finalmente Renunciara A Su Estatus Como Idioma Científico Global.

La Era De La Anglofonía Y La Rendición Institucional De Las Revistas Nacionales

El Libro Corona Su Análisis Histórico En El Undécimo Capítulo Titulado «Anglofonía», Donde Gordin Revisa La Transformación Estructural Integral Presenciada En Las Últimas Décadas Del Siglo Veinte, Que Representó La Transición Del Multilingüismo Restringido Al Monolingüismo Absoluto A Favor Del Inglés Global. Esta Transformación No Fue El Resultado De Una Conspiración Cultural, Sino Que Fue Impulsada Por Los Mecanismos Del Mercado Capitalista Y La Globalización De La Publicación Académica, Y La Aparición De Indicadores De Impacto Científico Y Factores De Citación Que Gobiernan Las Promociones De Los Científicos Y El Estatus De Las Universidades. El Autor Documentó Cómo Venerables Revistas Científicas Europeas, Que Durante Mucho Tiempo Habían Representado Ciudadelas De Identidades Nacionales Y Lingüísticas, Se Vieron Obligadas A Inclinarse Ante La Tormenta Y Cambiar Su Idioma De Publicación Por Completo Al Inglés, E Incluso Cambiar Sus Nombres Históricos Para Borrar Cualquier Rastro De Sus Orígenes Nacionales. Por Ejemplo, La Revista «Die Heidelberger Beiträge Zur Mineralogie Und Petrographie», Fundada En 1947, Cambió Al Nombre Completamente En Inglés «Contributions To Mineralogy And Petrology» En 1966. Este Ejemplo No Fue Aislado, Sino Que Se Repitió Con Famosas Publicaciones Periódicas Austríacas, Alemanas, Y Francesas Como «Zeitschrift Für Tierpsychologie» Que Abandonó Gradualmente El Alemán Para Adoptar Plenamente El Idioma Inglés.

Este Cambio Radical Creó Una Especie De Privilegio Lingüístico Desigual En La Comunidad Científica Contemporánea; Ya Que Los Investigadores Cuya Lengua Materna No Es El Inglés Se Encontraron Obligados A Pagar Lo Que Podría Llamarse Un «Impuesto Lingüístico». Los Científicos En Tokio, París, Berlín, Y El Cairo Se Ven Obligados A Gastar Una Gran Parte De Su Precioso Tiempo Y Esfuerzo Intelectual Refinando Sus Fraseos En Inglés Y Soportando Los Altos Costos Financieros De Los Editores De Idiomas Para Que Sus Investigaciones Sean Aceptadas En Publicaciones Periódicas Clasificadas, Mientras Que El Investigador De Habla Inglesa Disfruta De Un Cómodo Privilegio Que Le Permite Centrarse Completamente En La Innovación Científica Sin Obstáculos Sintácticos. Esta Disparidad Estructural Hizo Del Inglés Un Idioma De Comunicación Flexible Y Global Por Un Lado, Pero Por Otro Lado, Se Transformó En Una Herramienta Oculta De Exclusión Que Coloca Barreras Invisibles Ante Competencias Científicas Que No Dominan Los Matices De La Gramática Y El Fraseo Académico Angloamericano.

El Final Del Viaje: Más Allá De Babel Y La Búsqueda Cósmica De La Universalidad

Y En La Conclusión Del Excepcional Libro, Que Lleva El Título «Más Allá De Babel» (Babel Beyond), Michael D. Gordin Nos Pone Ante Profundas Contemplaciones Filosóficas E Históricas Sobre Los Resultados De Esta Situación Monolingüe. El Autor Reconoce Que La Existencia De Un Único Idioma Vehicular Compartido Proporciona Una Clara Eficiencia Y Enormes Ventajas En Términos De Velocidad De Intercambio De Información Y La Coordinación De Esfuerzos De Investigación Transcontinentales, Lo Que Acelera El Ritmo De Los Descubrimientos Científicos. Sin Embargo, Esta Eficiencia Se Obtiene A Expensas De Una Gran Pérdida En Diversidad Intelectual; Porque Los Idiomas No Son Simplemente Receptáculos Neutrales Para Ideas, Sino Que Son Herramientas Para Expresar Y Moldear La Forma De Pensar Misma, Y Prescindir Por Completo Del Multilingüismo Puede Privar A La Ciencia De Comparaciones Metodológicas Y Visiones Creativas Que Surgen Específicamente De Las Características Únicas De Cada Idioma. En Este Contexto, El Autor Aborda Sistemas Modernos Como El «Traductor De Google», Señalando Que Se Han Convertido En Excelentes Herramientas Para Un Escaneo Rápido Y Una Lectura General, Pero Siguen Siendo Completamente Incapaces De Compensar La Profunda Comprensión Estructural Y La Interacción Creativa Absoluta Requerida Por Una Producción Científica Sólida Y Una Genuina Innovación Intelectual.

Esta Obsesión Humana Histórica Con La Búsqueda De Un Idioma Universal Que Trascienda La Maldición De Babel Se Extiende A Horizontes Más Allá De Las Fronteras De Nuestro Planeta Tierra; Donde Gordin Revisa Los Asombrosos Intentos Realizados Por Astrónomos Y Lingüistas Dentro Del Marco Del Proyecto «Búsqueda De Inteligencia Extraterrestre», Conocido Brevemente Como SETI. Desde Mediados Del Siglo Veinte, Pensadores Como Hans Freudenthal Intentaron Diseñar Un Idioma Artificial Completo Basado En Lógica Matemática Pura Que Él Llamó «Lincos», Que Es Una Abreviatura De La Frase Latina «Lingua Cosmica», Con El Objetivo De Elaborar Mensajes Cifrados Que Civilizaciones Extraterrestres Hipotéticas Pudieran Descifrar Y Entender Sin La Necesidad De Referencias Culturales Terrenales Previas. Estos Esfuerzos Cósmicos Reflejan El Clímax Absoluto Del Antiguo Sueño Humano: El Deseo Abrumador De Encontrar Un Idioma Ideal Y Sin Fricciones Capaz De Unir Mentes A Través De Grandes Distancias, Que Es El Mismo Deseo Que Una Vez Impulsó Las Ambiciones De Los Filósofos Del Siglo Diecisiete Y Los Lingüistas Del Esperanto. Sin Embargo, La Gran Paradoja Histórica Con La Que Nos Deja El Libro Es Que El Idioma De La Comunicación Científica Global Hoy En Día Ya No Es Un Idioma Artificial Neutral Ni Pura Lógica Matemática, Sino Que Es Un Idioma Natural, Histórico, Y Nacional, Impuesto Por Cambios En El Poder Militar, Económico, Y Político, Dejando A Los Científicos Contemporáneos Viviendo En Una Babel Cuyos Muros Han Sido Demolidos, Pero Solo Para Que Todos Hablen Dentro De Sus Ruinas Con Una Sola Lengua Inglesa.

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