Una Historia Emocional De Duda
¿Cómo Fueron Las Emociones, y No La Razón, Las Que Allanaron El camino al Ateísmo En Occidente?

En La Obra Maestra Clásica De John Bunyan «El Progreso Del Peregrino» (The Pilgrim’s Progress), Los Dos Amigos «Cristiano» Y «Esperanzado» Se Encuentran Con Un Hombre Llamado «Ateo» En Su Camino En Busca Del Cielo. Tan Pronto Como Le Cuentan Sobre Su Destino, El Hombre Estalla En Una Risa Histérica Y Sarcástica, Llamándolos Ignorantes Por Emprender Un Viaje Arduo Hacia Un Lugar «Que Existe Solo En Sueños». Los Dos Amigos Continúan Su Camino Y Se Tapan Los Oídos Ante Sus Palabras, Pero Bunyan Era Plenamente Consciente, Mientras Escribía Su Texto En La Década De 1670, De Que Esas Palabras Sarcásticas Poseían Un Atractivo Aterrador Y Seductor. La Idea Del «Ateísmo» Flotaba Como Un Fantasma Sobre Las Culturas Occidentales Que Alguna Vez Fueron Puramente Cristianas.
Desde Este Elocuente Punto De Partida, El Historiador Alec Ryrie Se Pone En Marcha En Su Provocativo Libro «Incrédulos: Una Historia Emocional De La Duda» (Unbelievers: An Emotional History Of Doubt) Para Desmantelar Una De Las Narrativas Más Arraigadas De La Historia Moderna: La Historia De La Muerte De Dios En Occidente.
Desde Este Elocuente Punto De Partida, El Historiador Alec Ryrie Se Pone En Marcha En Su Provocativo Libro «Incrédulos: Una Historia Emocional De La Duda» (Unbelievers: An Emotional History Of Doubt) Para Desmantelar Una De Las Narrativas Más Arraigadas De La Historia Moderna: La Historia De La Muerte De Dios En Occidente.
La Ilusión De Los Comienzos: El Ateísmo No Nació En Los Salones De La Ilustración
Durante Muchas Décadas, Se Asentó En Las Mentes Una Narrativa Estereotipada Que Decía Que El Ateísmo Y El Declive De La Religión En Occidente Fueron La Creación De Las Mentes De Los Filósofos, Científicos Y Élites Intelectuales. La Historia Común Dice Que La Revolución Científica Y La Era De La Ilustración En Los Siglos Dieciocho Y Diecinueve, Gracias A Pensadores Como Spinoza, Voltaire Y Kant, Hasta Darwin, Habían Lanzado Un Ataque Cognitivo Arrollador Con Lógica Y Ciencia Sobre Las Fortalezas De La Iglesia, Haciendo Que La Religión Fuera Gradualmente Solo Una «Hipótesis Redundante».
Pero Alec Ryrie Rechaza Esta Narrativa, Describiéndola Como Una «Falacia Intelectualista» (Intellectualist Fallacy). Los Plazos, Los Sospechosos E Incluso La Naturaleza Del «Asesinato De Dios» (Como Lo Describió Nietzsche) Son Todos Incorrectos. Las Élites Intelectuales Siempre Tienden A Sobreestimar El Poder De Las Ideas, Engañándose A Sí Mismas Pensando Que Son Ellas Quienes Hacen El Clima De La Historia, Mientras Que En Realidad Son Solo Pasajeros Tardíos Que Intentan Retrospectivamente Explicar Las Tormentas Que Ya Han Soplado.
El Libro Plantea Una Pregunta Fundamental Que Da Un Vuelco A La Ecuación: ¿Qué Pasaría Si La Gente Dejara De Creer Primero, Por Razones Emocionales, Psicológicas Y Sociales, Y Luego Se Viera En La Necesidad De Filósofos Para Formular Argumentos Racionales Que Justificaran Este Cambio Repentino? Los Seres Humanos, Como Lo Ve Ryrie, No Toman Sus Principales Decisiones De Vida Basándose En Cálculos Fríos, Sino Que Las Toman Intuitivamente Y Con Todo Su Ser Emocional. La Fe Es Una Opción Emocional Intuitiva, Y También Lo Es La «Incredulidad».
Desde Aquí, Ryrie Presenta Una Historia «Emocional» De La Duda, Rastreando Dos Corrientes Emocionales Principales Que Barrieron Las Certezas De Occidente:
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«Ira» Que Fluye Contra El Poder De La Iglesia Y Sus Hombres.
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«Ansiedad» Oculta Y Perturbadora Por El Colapso De La Certeza Religiosa Y La Incapacidad Del Individuo Para Mantener Su Fe Interna.
La Edad De Las Dudas: La Ira De Los Plebeyos Y La Blasfemia De Los Borrachos
Ryrie Nos Lleva En Un Viaje A La Edad Media, Que A Menudo Se Describe Como La Absoluta «Edad De La Fe», Para Demostrar Que La Duda Siempre Estuvo Presente Como Un Tenue Murmullo, Incluso Si Aún No Poseía Un Manifiesto Filosófico Coherente. El Ateísmo En Esa Época No Era Un Sistema Intelectual, Sino Que Estaba Más Cerca De Un «Rumor» O Una Duda Inconsciente, Encarnada En La Historia Del Libro Mítico «De Los Tres Impostores» (Of The Three Impostors) Que Se Alegaba Que El Emperador Federico II Había Inspirado, En El Que Moisés, Jesús Y Mahoma Eran Descritos Como Meros Engañadores Que Hechizaron Las Mentes De Los Humanos. Aunque Este Libro En Realidad No Existió En Esa Época, La Mera Circulación Susurrada De Su Título Era Evidencia De La Disposición Psicológica Para Rechazar Lo Sagrado.
La Ira Se Manifiesta Como El Primer Motor De La Duda En La Edad Media A Través Del Fenómeno De La «Blasfemia». La Blasfemia Cruda, Que Las Inquisiciones Examinaban Diariamente, No Era Solo Un Desliz De La Lengua, Sino Una Expresión De Resentimiento Popular Hacia La Autoridad Sacerdotal, Las Estrictas Restricciones Morales E Incluso Hacia El Dios Que Se Creía Que Permitía El Sufrimiento.
Cuando Un Campesino Español Enojado O Un Jugador Perdedor Grita Que «Dios No Es Nada» O Se Burla De La Doctrina De La Transubstanciación Del Pan Y El Vino En El Cuerpo De Cristo Con Palabras Mordaces, No Estaba Leyendo A Los Filósofos, Sino Que Estaba Vaciando Una Carga De Ira Hacia Los Clérigos Que Agotan Su Dinero. Esta Ira, A Pesar De Su Crudeza, Fue El Comienzo De La Formación De Espacios «Seculares» Primitivos, Como Las Tabernas Y Las Salas De Juego, Donde Las Reglas Del Cielo No Se Aplican.
Médicos Y Humanistas: Las Semillas De La Rebelión Silenciosa
Junto A La Ira De Los Plebeyos, Había Una Ansiedad Y Una Duda Más Frías Que Se Gestaban En Las Salas De Los Médicos. El Autor Explica Cómo La Profesión Médica Se Ha Asociado Históricamente Con La Duda; La Medicina Europea Derivó Sus Raíces Del Griego Galeno, Quien No Creía En La Inmortalidad Del Alma. Los Médicos, Por La Naturaleza De Su Profesión, Buscaban Causas Naturales Para Las Enfermedades (Naturians) E Intentaban Cambiar Los Destinos En Lugar De Rendirse A Ellos Como «Voluntad Divina». Esta Tendencia Creó Un Abismo Silencioso Entre El Médico Y El Sacerdote, Manifestado En El Sarcasmo Velado De Algunos Médicos Hacia Los Milagros De Curación De La Iglesia, Que Consideraban Mera Explotación De Los Bolsillos De Los Pacientes Ingenuos.
Luego Vino El Renacimiento Italiano Para Empeorar Las Cosas. Los Humanistas No Pretendían Inicialmente Demoler El Cristianismo, Sino Que Querían Revivir La Elocuencia De La Antigua Roma. Pero Su Fascinación Por Los Textos De Pensadores Paganos Como Lucrecio, Quien Veía El Universo Como Un Movimiento Aleatorio De Átomos Y Hablaba De La Aniquilación Del Alma, Llevó A La Lenta Filtración De Ideas Filosóficas Epicúreas En El Suelo Europeo.
Esta Tendencia Alcanza Su Punto Máximo Pragmático Con Nicolás Maquiavelo. En Su Libro «El Príncipe» Y Otros Discursos, Maquiavelo Despojó A La Religión De Cualquier Santidad Metafísica, Convirtiéndola En Una Mera Herramienta Política Para Domar A Los Pueblos Y Construir Estados. Maquiavelo No Presentó Un Ateísmo Teológico, Sino Que Presentó Algo Más Peligroso: Un Ateísmo Práctico Que Brotaba Del Desprecio Por La «Ingenuidad» De La Espiritualidad Cristiana, Y Celebraba El Pragmatismo Frío Que Considera A La Religión Simplemente Un Truco Útil Para El Gobernante Inteligente.
Estos Primeros Presagios De Ira Popular, Duda Médica Y Fascinación Humanística No Demolieron El Edificio Del Cristianismo En Occidente, Sino Que Sirvieron Como Fricciones Y Tensiones Que Podían Ser Absorbidas Dentro Del Sistema General. Pero Las Cosas Estaban A Punto De Cambiar Radical Y Violentamente.
La Erosión De La Autoridad: Cuando Todos Se Llamaban Mentirosos Unos A Otros
Antes De La Reforma, La Iglesia Católica Era La Única Referencia De La Verdad. Pero Cuando Los Protestantes Comenzaron A Atacar A Roma, Utilizaron Un Arma Mortal: La «Duda Metodológica». Los Protestantes Describieron Los Milagros Católicos Como «Supersticiones», Consideraron Las Reliquias De Los Santos «Engaños» Y Se Burlaron De La Doctrina De La Transubstanciación Describiéndola Como «Canibalismo» O «Magia Barata».
Los Católicos Respondieron De La Misma Manera, Atacando El Principio De «Sola Scriptura» Defendido Por Lutero, Afirmando Que La Ausencia De La Autoridad De La Iglesia Conduciría Al Caos Interpretativo, Donde Cada Uno Se Haría Un «Dios» A Su Medida. Ryrie Explica Que Este Bombardeo Mutuo Entre Las Dos Partes Condujo A Un Resultado Que Nadie Esperaba: Los Plebeyos Aprendieron A «Dudar». Cuando La Gente Pasa Décadas Escuchando A Las Autoridades Religiosas Llamarse Mentirosas Unas A Otras, El Resultado Lógico No Es Su Inclinación Hacia Un Lado, Sino Su Pregunta Profundamente Arraigada: «¿Y Si Todos Están Mintiendo?».
La Ira De Los «Rebeldes»: El Ateísmo Como Un Acto De Rebelión Política
Aquí La «Ira» Emerge Nuevamente Como Un Motor Emocional. En Medio De Las Guerras Religiosas Que Destrozaron A Europa, La Duda Comenzó A Adquirir Un Carácter Radical. Ryrie Se Enfoca En Grupos Como Los «Illuminati» O Los «Ranters» En England, Quienes Empujaron Las Ideas De La Reforma Hasta Sus Límites Extremos. Estas Personas Ya No Se Conformaban Con Atacar Al Papa, Sino Que Comenzaron A Atacar La Idea Del «Infierno» Y Del «Pecado Original», Considerándolos Meras Herramientas Inventadas Por «Reyes Y Sacerdotes» Para Esclavizar A Los Pobres.
Para Estos Individuos Enojados, La «Incredulidad» No Era Un Lujo Intelectual, Sino Un Grito De Liberación. Si No Hay Infierno, No Hay Miedo A Rebelarse Contra El Rey. Y Si No Hay Un Dios Que Vigile Cada Movimiento, El Hombre Es Su Propio Amo. Este «Ateísmo Práctico» Fue Impulsado Por Un Profundo Odio A La Injusticia Social Que Se Practicaba En Nombre De La Religión.
La Duda Que Habita En El «Creyente»: La Gran Ansiedad Protestante
Pero El Tipo De Duda Más Peligroso No Era El Practicado Por Los Rebeldes, Sino El Que Habita En El Corazón Del Propio Creyente Piadoso. Ryrie Se Sumerge En La «Historia De La Ansiedad» Que Acompañó Al Protestantismo. Mientras Que El Catolicismo Ofrecía «Seguridad» A Través De Rituales Y Confesiones, El Protestantismo Arrojó Toda La Carga Sobre Los Hombros Del Individuo. El Creyente Tenía Que Buscar En Lo Profundo De Su Corazón «Señales De Salvación».
Este Examen Constante De Uno Mismo Condujo A Una Especie De «Trastorno Obsesivo-Compulsivo Basado En La Fe». El Libro Relata Historias Conmovedoras De Creyentes Protestantes, Como La Poeta Sarah Wight O El Escritor John Bunyan, Quienes Fueron Atormentados Por La Duda: «¿Y Si Soy Un Hipócrita?», «¿Y Si Mi Fe Es Solo Una Ilusión?». Esta Agotadora Ansiedad Existencial A Veces Hacía Que La Idea De Que «No Existe Dios» Pareciera Un «Alivio» O Una Forma De Escapar Del Tormento De La Conciencia.
Ryrie Cree Que Esta Ansiedad Es El Verdadero «Laboratorio» Del Ateísmo Moderno. La Persona Que Estaba Acostumbrada A Dudar De La Sinceridad De Sus Sentimientos Religiosos A Diario Se Preparó Psicológicamente Para Aceptar La Idea De Que La Religión En Su Conjunto Podría Ser Solo Una Construcción Psicológica.
El Ateísmo Como Una «Sombra» De La Fe
Ryrie Concluye Este Contexto Enfatizando Que La «Incredulidad» En El Siglo Diecisiete No Fue Una Negación De La Existencia De Dios Tanto Como Una Incapacidad Para «Sentirlo». La Religión Se Transformó De Una Verdad Evidente Como El Aire, En Un «Asunto» Que Necesita Defensa Y Movilización Emocional. Y Cuando La Certeza Se Convierte En Un «Esfuerzo», La Duda Comienza A Crecer En Los Vacíos.
Las Guerras Religiosas, Los Conflictos De Identidad Y El Desgarro Interno De Los Creyentes Allanaron El Camino Para La Aparición Del «Filósofo» Que Vendría Más Tarde A Poner Palabras Sobre Estas Heridas Emocionales. Spinoza O Hobbes No Fueron Quienes Crearon La Duda, Sino Que Simplemente Estaban Reuniendo Los Restos Dejados Por Las Tormentas De «Ira» Y «Ansiedad» Religiosas.
De La Rebelión Silenciosa A La Certeza Alternativa: ¿Cómo La Razón Forjó Sus Armas Desde El Resplandor De Las Emociones?
A Medida Que Entramos En El Siglo Diecisiete, Esa Tensión Emocional Apagada Comenzó A Encontrar Salidas Intelectuales Y Políticas Sin Precedentes. La Duda Ya No Era Solo Una Crisis De Conciencia Sufrida Por El Creyente En Su Cámara, Sino Que Se Convirtió En Una Fuerza Motriz Histórica Que Reformó La Esfera Pública En Occidente. En Esta Parte Del Libro «Incrédulos», Alec Ryrie Se Enfoca En El Moment En Que La Duda Comenzó A Quitarse Su Capa Defensiva Para Usar La Armadura Del Ataque, Basándose En Las Acumulaciones De Emociones Que Habían Alcanzado Su Madurez.
La Filosofía Como Una Traducción Lingüística De Las Emociones: Hobbes Y Spinoza
La Historia Tradicional De La Filosofía Nos Dice Que Thomas Hobbes En Inglaterra Y Baruch Spinoza En Los Países Bajos Son Los Padres Espirituales Del Radicalismo Intelectual Que Allanó El Camino Para El Ateísmo. Pero Ryrie Relee A Estos Dos Gigantes Desde Una Perspectiva Emocional; Hobbes No Fue Impulsado Por Un «Deseo Abstracto De Negar A Dios», Sino Que Estaba Aterrorizado Por El Caos De Las Guerras Civiles Inglesas Alimentadas Por Conflictos Religiosos. Su Motor Emocional Fue El «Miedo Al Caos» Y Su Búsqueda De «Seguridad». Por Lo Tanto, En Su Libro «Leviatán», No Negó A Dios, Sino Que Despojó A La Religión De Sus Garras, Convirtiéndola En Una Función Estatal Completamente Subordinada Al Rey, Con El Objetivo De Silenciar La Energía Destructiva De La Ira Religiosa.
En Cuanto A Spinoza, Fue Impulsado Por Otro Tipo De Emoción: El Anhelo De «Paz Espiritual Y Libertad» Lejos Del Fanatismo De Las Instituciones Religiosas, Ya Fuera La Judía Que Lo Expulsó O La Cristiana Que Lo Sitió. Cuando Spinoza Presentó Su Idea Revolucionaria De Que «Dios Y La Naturaleza Son Uno Y Lo Mismo» (Deus Sive Natura), No Estaba Presentando Una Ecuación Matemática Fría, Sino Que Estaba Proporcionando Una Salida Emocional Para Una Generación Cansada Del Dios De Las Guerras Y Las Sectas, Que Buscaba Un Dios Que No Se Enojara, No Se Vengara Y No Exigiera La Sangre De Los Herejes. La Filosofía Aquí No Creó La Duda, Sino Que Le Dio Legitimidad Moral E Intelectual.
Ciencia Y Mecánica: El Universo Como Un Reloj Que No Necesita Un Creador Diario
Al Mismo Tiempo, La Revolución Científica Estaba Estableciendo Una Nueva Visión Del Mundo, Que Era Una Visión Que Se Expandía En El Vacío Emocional Dejado Por El Declive De La Certeza Religiosa. Con Isaac Newton Y Robert Boyle, El Universo En Las Mentes Se Convirtió En Una «Máquina Enorme Y Ajustada» Que Se Asemebaja A Un Reloj.
La Paradoja Es Que Newton Y Boyle Eran Creyentes Devotos, Y Querían, A Través De La Revelación De Las Leyes De La Naturaleza, Demostrar La Grandeza Del Creador. Pero El Impacto Emocional No Intencionado De La «Mecánica Newtonian» Fue Exactamente El Contrario. El Hombre Occidental Sintió Gradualmente Una «Indispensabilidad». Si Las Leyes Naturales Manejan Todo Con Extrema Precision, Entonces La Necesidad De Una Intervención Divina Directa Para Crear Milagros O Dirigir Los Asuntos Diarios Se Desvaneció Emocionalmente. Dios Pasó De Ser Un «Padre Celestial Con Intenciones Y Cuidados» A Un «Ingeniero Retirado» Que Estableció Las Leyes Y Luego Se Hizo A Un Lado. Esta Transición Psicológica Hizo De La Idea De La Ausencia Total De Dios Una Idea Familiar Y No Aterradora.
El Auge Del «Ateísmo Práctico» Y El Comienzo De La Era Secular De La Duda
Ryrie Observa En Esta Etapa Un Fenómeno Que Llama «Ateísmo Práctico» (Practical Atheism). Difiere Del Ateísmo Filosófico; Ya Que Estas Personas No Poseían Una Teoría Integrada Para Negar La Existencia De Dios, Sino Que Simplemente Vivían Sus Vidas «Como Si Dios No Existiera».
La Expansión Comercial, El Descubrimiento De Nuevos Mundos (Que Resultó Incluir Pueblos Que Vivían Moralmente Sin Conocimiento Del Cristianismo) Y El Auge De La Cultura De Consumo Contribuyeron A Crear Intereses Puramente Terrenales. La Antigua «Ansiedad» Protestante Comenzó A Derretirse En Un Mar De Preocupaciones Materiales. La Gente Ya No Tenía Miedo Al Infierno Porque Simplemente Ya No Tenía Tiempo Para Pensar En Él, Y La Taberna, El Café, La Bolsa De Valores Y La Logia Se Convirtieron En Espacios Alternativos Que Satisfacían El Deseo Humano De Pertenencia Y Socialización Sin La Necesidad De Los Rituales De La Iglesia.
Esta Era Fue El Momento En Que Los Pequeños Arroyos Emocionales Se Encontraron Para Formar Un Río Rugiente; Donde La Ira De Los Rebeldes Se Encontró Con La Ansiedad De Los Buscadores De Certezas, Y Todos Se Cubrieron Con La Capa De La Ciencia Y El Pragmatismo Político, Para Que El Occidente Estuviera Al Borde De Un Gran Salto Hacia La Ilustración Pura.
El Bautismo De La Ilustración Y El Surgimiento De La «Religión Alternativa»: Cuando La Moral Abandonó El Cielo
Con El Amanecer Del Siglo Dieciocho, Al Que Los Historiadores Llamaron La «Edad De La Ilustración», La Historia De La Duda Entró En Una Nueva Fase De Madurez Y Organización. La Incredulidad Ya No Era Solo Una Reacción Emocional Espontánea O Tratamientos Filosóficos Para La Élite Sitiada; Más Bien Se Convirtió En Una Corriente Arrolladora Que Poseía Sus Herramientas Intelectuales, Sus Salones Literarios Y Sus Santidades Alternativas. Pero Alec Ryrie, Con Su Brillantez Habitual, Nos Recuerda En Este Punto De Inflexión De Su Libro «Incrédulos» Que Este Auge No Fue Una Victoria De La Razón Pura Tanto Como Una Redirección Y Encuadre De Profundas Emociones Humanas.
La Batalla De La Moral: Arrancar La Virtud De Manos De La Iglesia
La Narrativa Religiosa Tradicional Se Había Basado Durante Siglos En Una Idea Inevitable: «Si Dios No Existe, Todo Está Permitido», Que Es La Afirmación Formulada Por Fiódor Dostoievski Más Tarde Con Brillantez. La Creencia Firme Era Que La Ausencia De Fe Significaba Necesariamente Caer En El Pantano Del Vicio, El Egoísmo Y La Barbarie.
Aquí Los Filósofos De La Ilustración Libraron Una Feroz Batalla Emocional Y Moral Para Romper Este Monopolio. Pensadores Como David Hume En Escocia, Y Voltaire Y Denis Diderot En Francia, Se Dieron Cuenta De Que La Única Manera De Hacer Que La Incredulidad Fuera Socialmente Aceptable Y Respetada Era Demostrar Que «El Ateo Puede Ser Una Persona Virtuosa Con Una Conciencia Viva».
El Objetivo No Era Solo Un Desmantelamiento Teológico De Los Dogmas, Sino Un Intento De Construir Una «Moral Secular» Basada En La Simpatía Humana Natural (Sympathy) Y El Deber Social. Los Pensadores De La Ilustración Argumentaron Que El Hombre Hace El Bien No Por Temor Al Fuego Del Infierno O Por Codicia Del Cielo, Sino Porque Tiene Un Instinto Moral Innato Que Le Hace Sentir Dolor Por El Dolor De Los Demás Y Regocijarse Con Su Felicidad. Este Cambio Emocional Permitió Al Hombre Occidental Abandonar La Fe Sin La Culpa Persistente O El Miedo Al Colapso Moral.
La Revolución Francesa: Una Ira Abrumadora Encarnada En El «Culto A La Razón»
Estas Ideas Morales Pronto Se Convirtieron En Una Energía Revolucionaria Explosiva Con El Estallido De La Revolución Francesa En 1789. Aquí, La Ira Histórica Acumulada Contra La Alianza Del «Trono Y La Iglesia» Convergió Para Convertirse En Un Huracán Destructivo. La Revolución No Se Conformó Con Confiscar Las Propiedades De La Iglesia Católica, Sino Que Intentó «Descristianizar» Completamente El Suelo Francés.
En Una Escena Que Refleja Cómo La Incredulidad Necesita Rituales Y Emociones Exactamente Como La Religión, Los Revolucionarios Establecieron El «Culto A La Razón», Y Convirtieron La Famosa Catedral De Notre-Dame De París En Un «Templo De La Razón», Donde Una Mujer Que Representaba A La Diosa De La Libertad Y La Razón Fue Colocada En El Altar Para Que Los Revolucionarios Circularan A Su Alrededor En Rituales Semirreligiosos.
Ryrie Explica Que Este Extremismo No Fue Un Acto Racional Frío, Sino Un Ritual Altamente Cargado Emocionalmente De Venganza Y El Deseo De Llenar El Enorme Vacío Espiritual Dejado Por La Ausencia Del Viejo Dios. La Revolución Francesa Demostró Que La Razón, Cuando Es Adorada, Adopta Rápidamente Todos Los Rasgos Del Fanatismo Eclesiástico Que Vino A Combatir.
El Siglo Diecinueve: El Ateísmo Como Una «Misión Sagrada»
| Pensador Prominente | Perspectiva Sobre La Religión | Análisis Emocional / Psicológico Subyacente |
| Karl Marx | Consideraba La Religión El «Opio Del Pueblo». | No Se Refería A Un Mero Ataque Crudo, Sino Que Veía En Ella El Grito De La Criatura Oprimida Y El Corazón De Un Mundo Sin Corazón; Un Análisis Emocional Y Psicológico De Por Qué Los Pobres Se Aferran A La Ilusión. |
| Sigmund Freud | Desmanteló La Religión Como Una «Neurosis Colectiva». | La Vio Como Una Especie De Proyección De La Imagen Del Padre Primigenio Para Proteger Al Hombre Del Terror De La Naturaleza Y De La Muerte. |
| Friedrich Nietzsche | Declaró: «¡Dios Ha Muerto! ¡Y Nosotros Lo Hemos Matado!» | No Estaba Celebrando El Evento Como Muchos Piensan, Sino Que Estaba Aterrorizado Y Aprensivo Por Las Consecuencias Emocionales Y Existenciales De Esta Ausencia, Temiendo Una Era Venidera De «Nihilismo». |
El Ateísmo En El Siglo Diecinueve Se Convirtió En Un Credo Alternativo Que Poseía Sus Profetas (Marx, Darwin Y Freud), Su Libro Sagrado (La Ciencia Pura) Y Sus Ambiciones Salvíficas De Establecer El Paraíso En La Tierra A Través Del Progreso Científico Y Social. La «Duda Emocional» Finalmente Logró Construir Sus Fortalezas Inteléctuales Completas Y Estaba Lista Para Registrar Su Victoria Definitiva En El Siglo Veinte.
Secularismo Contemporáneo: Cuando La Duda Se Convirtió En El Aire Que Respiramos
Ryrie Desmantela Al Concluir Su Libro La Naturaleza De La «Sociedad Omnisciente» O La Era Secular Actual. En El Pasado, El Ateo O Escéptico Era La Persona Que Tenía Que Ejercer Un Esfuerzo Emocional E Intelectual Y Armarse De Gran Valor Para Declarar Su Alejamiento De Lo Familiar Y Lo Sagrado. En Cuanto A Hoy, La Situación Se Ha Invertido Por Conpleto En Las Sociedades Occidentales Y En Amplios Segmentos Del Mundo; Ya Que El Secularismo Se Ha Convertido En El «Modo Por Defecto» (Default Mode) En El Que Una Persona Nace Y Vive Sin Sentir La Necesidad De Adoptar Una Postura Existencial Específica.
La Duda Contemporánea Ya No Es Revolucionaria Ni Está Enojada Como La Duda Del Siglo Dieciocho, Y Ya No Es Ansiosa Ni Busca Certezas Como La Duda Del Siglo Diecisiete; Más Bien Se Ha Convertido En Una Especie De «Apatía Tranquila» (Apathy). Millones De Personas Viven Sus Vidas Diarias, Consumen, Trabajan Y Se Enttienen, Sin Que La Cuestión De La Existencia O No Existencia De Dios Se Les Pase Por La Cabeza, No Porque Hayan Leído Los Libros De Los «Nuevos Ateos» Como Richard Dawkins O Christopher Hitchens, Sino Porque La «Estructura Emocional» De La Sociedad Moderna No Proporciona Espacio Ni Una Necesidad Imperiosa De Sentir Lo Sagrado.
«Nuevos Ateos»: Vieja Ira En Frascos Científicos
A Pesar De La Popularidad Del Fenómeno Del «Nuevo Ateísmo» En Las Primeras Décadas Del Siglo Veintiuno, Ryrie Lo Ve Como Una Verdadera Confirmación De Su Tesis Principal. Cuando Reflexionamos Sobre Los Discursos De Esta Corriente, Encontramos Que No Presentan Nuevos Argumentos Filosóficos Que Spinoza, David Hume O Nietzsche No Hayan Dicho; Más Bien Su Poder De Atracción Radica En Su Alta Carga Emocional: La «Ira».
Es La Ira Abrumadora Contra Los Fundamentalismos Religiosos, Contra El Terrorismo En Nombre De Dios Y Contra La Interferencia De Las Instituciones Religiosas En Las Libertades Individuales Y Los Derechos Civiles. El Ateísmo Regresa Aquí Para Alimentarse Emocionalmente De Los Errores De Los Religiosos Y Sus Comportamientos, Exactamente Como Solían Hacer Los Campesinos De La Edad Media O Los Revolucionarios De Francia. Esto Demuestra Una Vez Más Que El Motor De La Incredulidad Siempre Sigue Siendo Un Motor Moral Y Emocional En Primer Lugar, Incluso Si Se Envuelve En El Lenguaje De La Ciencia, La Lógica Y La Biología Evolutiva.
La Paradoja De La Era Presente: La Ansiedad Tanto Del Creyente Como Del Ateo Por Igual
Alec Ryrie Concluye Su Libro Con Un Profundo Gesto Humano Que Ilumina El Panorama Espiritual Actual. El Autor Ve Que La «Ansiedad» (Anxiety) Que Azotaba Los Corazones De Los Creyentes Protestantes En El Siglo Diecisiete Por Temor A Perder La Fe, Se Ha Trasladado En Nuestro Tiempo Al Corazón Del Hombre Contemporáneo En General, Ya Sea Creyente O Ateo.
El Hombre Secular Contemporáneo, Que Se Deshizo De La Idea De Dios, La Resurrección Y El Juicio, Se Encuentra Cara A Cara Con Preguntas De Significado Y Propósito. La Ausencia De Lo Absoluto Puede Otorgar Una Libertad Completa, Pero Es Una Libertad Pesada Y Aterradora Que Hace Que El Individuo Se Sienta Con «Insignificancia» Y En El Nihilismo En Medio De Un Universo Vasto Y Silencioso. Por Otro Lado, El Creyente Contemporáneo Vive En Una Constante Ansiedad Por Proteger Su Fe En Medio De Un Mundo Que Le Susurra Dudas A Través De Cada Pantalla, Cada Libro Y Cada Espacio Público.
Conclusión De La Lectura: La Lección De Ryrie Para El Futuro
La Tesis Central Del Libro «Incrédulos: Una Historia Emocional De La Duda» (Unbelievers: An Emotional History Of Doubt) No Es Solo Un Relato De La Historia Del Ateísmo, Sino Que Es Una Invitación A Restaurar La Humildad Cognitiva. Alec Ryrie Nos Dice Que Nosotros, Como Humanos, Somos Seres Emocionales Antes De Ser Mentes Pensantes. Sentimos Primero Y Tomamos Nuestras Principales Decisiones Existenciales Basándonos En Las Atracciones Del Corazón, El Espíritu Y La Intuición, Luego Vamos A Los Estantes De Las Bibliotecas Filosóficas Para Elegir Los Argumentos Y Las Pistas Que Justifican Lo Que Habíamos Sentido De Antemano.




