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¿Cómo Vivían Los Esclavos y Las Concubinas Tras Las Murallas Del Cairo Medieval?

Los Umbrales Del Papel Olvidado… Una Historia Misteriosa Desde El Puerto De ‘Aydhab

En Diciembre Del Año 1144 AD, Un Grupo De Comerciantes Y Viajeros Judíos Se Reunió En El Remoto Puerto De «Aydhab» En La Costa Del Mar Rojo. Su Reunión No Era Para Cerrar Un Trato Comercial, Sino Para Registrar Un Testimonio Judicial Cargado De Amargura Y Enemistad Entre Dos De Sus Conocidos. El Núcleo De La Historia Es Que Un Comerciante Llamado «Ibn Jamahir» Acudió Al Gobernador Musulmán De La Policía En La Ciudad, Suplicándole Que Castigara A Un Joven Esclavo Llamado «Safi» Bajo Los Cargos De Calumnia Y Difamación. «Safi» Era Un Rostro Familiar Para La Comunidad Judía; Trabajaba Como Agente Y Mandadero Para El Director De La Academia Rabínica En Fustat (El Viejo Cairo).

Cuando El Gobernador Convocó Al Joven «Safi», Ibn Jamahir No Se Quedó De Brazos Cruzados, Sino Que Movilizó A Varios De Sus Colegas Musulmanes Para Que Testificaran A Su Favor Que El Joven Lo Había Insultado Con El Lenguaje Más Obsceno. Sin Embargo, El Joven Alzado Respondió Ante La Multitud Con Una Frase Que Sacudió Los Cimientos De La Sesión, Diciéndole A Ibn Jamahir: «¡Tenías Una Esclava Que Quedó Embarazada De Ti, Y Cuando Te Dio Un Hijo, La Desterraste Junto Con Tu Hijo A Bárbara» En La Costa Somalí! Las Palabras Se Congelaron, Pero Ibn Jamahir Insistió En El Castillo, Por Lo Que El Gobernador Ordenó Azotar Al Joven «Safi» Frente A Los Dignatarios De Los Comerciantes Judíos En El Puerto Antes De Ser Arrojado A Las Profundidades De La Cárcel.

Este Incidente Pasajero, Documentado En Solo Dos Líneas Y Media En Idioma Árabe Escrito Con Letras Hebreas (Judeoárabe), Epítoma El Sustrato Más Profundo Del Libro Del Historiador Y Autor Americano «Craig Perry» Publicado Recientemente Por Princeton University Press Titulado: «La Esclavitud Y Los Judíos Del Egipto Medieval: Una Historia» (Slavery and the Jews of Medieval Egypt: A History). Es La Historia Central A La Que El Autor Regresa Repetidamente; Porque Esa Madre Esclavizada Y Su Hijo, Quienes Aparecieron Y Desaparecieron De Los Registros De La Historia En Un Abrir Y Cerrar De Ojos, Representan La Verdadera Voz Silenciada En Las Grandes Crónicas De La Historia.

A Través De Esta Obra, Perry Abre Una Ventana Maravillosa A La Historia Social Y Económica De La Esclavitud En El Egipto Fatimí Y Ayubí (Entre Los Siglos Undécimo Y Decimotercero AD), Basándose En Un Tesoro Documental Que No Tiene Paralelo: Los Documentos De La «Genizah Del Cairo». Estos Enormes Papeles Cotidianos, Que Se Conservaron Durante Siglos En Un Cuarto De Almacenamiento De La Sinagoga «Ben Ezra» En Fustat Por Temor A Profanar El Nombre De Dios Escrito En Ellos, No Eran Meramente Textos Religiosos, Sino Que Contenían Cartas Comerciales, Facturas De Venta, Contratos De Matrimonio, Certificados Judiciales Y Listas De Caridad. A Través De Más De 400 Documentos De Esta Genizah, Perry Reconstruye Un Mundo Olvidado Por Completo, Sacando A Los Esclavos Y A Los Esclavizados De Ser Meros Números En Los Libros De Cuentas Para Convertirlos En Seres Humanos Que Tienen Nombres, Sentimientos, Familias Y Destinos Que Fluctúan Entre La Crueldad Y La Emancipación.

El Libro Está Estructuralmente Dividido En Tres Grandes Secciones Que Se Ramifican En Ocho Capítulos, Cubriendo Aspectos De La Ley Y El Comercio De Esclavos, La Esclavitud Doméstica Y Las Vidas De Los Esclavizados Y Manumitidos. El Autor Nos Lleva A Deconstruir No Solo La Estructura Social Del Egipto Medieval, Sino También A Confrontar Mitos Históricos Y Políticos Que Durante Mucho Tiempo Han Sido Explotados En Las Polémicas Ideológicas Modernas.

Deconstruyendo El «Mito Del Gran Comerciante»… El Mercado De Esclavos Local E Internacional

Durante Muchos Años, La Investigación Histórica Que Rodeaba El Tema De La Esclavitud En Las Comunidades Judías Durante La Edad Media Siguió Girando En Un Círculo Vicioso Gobernado Por Una Sola Pregunta: ¿Dominaban Los Judíos El «Comercio Al Por Mayor» Transcontinental De Seres Humanos? Perry Explica Con Gran Paciencia Y Análisis Crítico Cómo Este Enfoque Excesivo En El «Comercio De Esclavos Al Por Mayor» Estaba Impulsado Por Agendas Polémicas Religiosas Y Políticas, E Incluso Contribuyó A Alimentar Movimientos Antisemitas En La Era Moderna, Que Intentaron Promover El Mito De Que Los Judíos Eran Los «Principales Fabricantes De Eunucos» Y Los Monopolistas Del Comercio Global De Esclavos.

Perry Explota Una Sólida Sorpresa De Investigación En Los Capítulos De La Primera Sección Del Libro; Confirma —En Acuerdo Con Los Pioneros De Los Estudios De La Genizah Como Goitein, Moshe Gil Y Mordechai Friedman— Que No Existe Ni Una Sola Evidencia Documental Que Pruebe Que Los Judíos De Egipto En Esa Época Practicaran El Comercio De Esclavos «Al Por Mayor» O Gestionaran Enormes Redes Para Contrabandear Seres Humanos Con Fines De Lucro Hacia Egipto. Pero, Y Aquí Radica El Ingenio Metodológico Del Autor, Negar El «Comercio Al Por Mayor» No Significa Eximir A La Sociedad Judía Medieval De Sumergirse En El Fenómeno De La Esclavitud.

La Alternativa Que Los Historiadores Pasaron Por Alto, Y De La Cual Perry Se Convirtió En El Primero En Darle Carne Y Sangre, Fue El «Mercado Local De Reventa Y Comercio Al Por Menor». El Libro Revela Que El Comercio De Esclavos Más Activo Y Voluminoso Tenía Lugar Dentro De Los Mercados Locales Y Regionales Egipcios. Los Comerciantes Y Dignatarios Judíos Solían Comprar Esclavos Para Fines De Servicio Doméstico O Asistencia Comercial En Los Mercados De Fustat, Alejandría Y Qus, Y Solían Venderlos Y Revenderlos Entre Ellos Según Sus Necesidades Familiares Y Económicas.

El Segundo Y Tercer Capítulo Del Libro («Deconstruyendo El Comercio De Esclavos Hacia Egipto» Y «El Tráfico Humano Cotidiano Y El Enraizamiento De La Etnicidad En La Esclavitud») Nos Llevan Al Trasfondo De Este Comercio Diario. La Esclavitud En El Egipto Fatimí No Era Un Sector Estancado, Sino Una Red Compleja Y De Múltiples Patrones En La Que El Estado Se Entrelazaba Con Los Individuos. Los Escalones Superiores De Los Mamelucos, Soldados Y Concubinas Favoritas Eran Monopolizados Por Las Cortes Musulmanas Fatimíes Y Ayubíes, Mientras Que Los Hogares Urbanos De Las Clases Medias Y Ricas De Musulmanes, Cristianos Y Judíos Competían Por Atraer Otras Categorías De Esclavos Designados Para El Servicio Urbano.

El Proceso De Compra No Estaba Exento De Una Temprana Clasificación «Racial», Algo A Lo Que Perry Dedica Un Espléndido Espacio Analítico. El Autor Estudia Cómo Los Compradores Veían El «Gins» (Que Es El Término Medieval Correspondiente A Raza O Linaje). Las Escrituras Y Cartas Distinguían Con Precisión Entre Esclavas «Luwati» (Del Norte De África), Esclavas «Nubias» Y «Abisinias», Y Sirvientes «Saqaliba» (Eslavos) O «Rum» (Bizantinos). Estas Designaciones No Eran Meros Indicadores Geográficos, Sino Que Estaban Cargadas De Teorías Médicas Y Climáticas Medievales (Como La Teoría De Los Climates Y Los Humores) Que Vinculaban El Color De La Piel, El Clima, Los Temperamentos Conductuales Y La Capacidad Para Trabajar. Por Ejemplo, Las Esclavas Nubias Eran Vistas Como Poseedoras De Temperamentos Moderados Y Cuerpos Fuertes Aptos Para El Trabajo Pesado, Mientras Que Los Rasgos Raciales Se Convirtieron En Una Herramienta Para Justificar La Esclavización Y Establecer Especificaciones Estándar Para Los Seres Humanos Dentro De Los Mercados.

La Dialéctica De La Poder Subordinado… ¿Cómo Se Encontraron La Ley Judía Y La Sharia Islámica?

En El Primer Capítulo Del Libro, Perry Nos Coloca Ante Una Paradoja Estructural Que Caracterizó El Estatus De Los Judíos En La Sociedad Islámica Durante La Edad Media, Y La Llama La «Dialéctica De La Sumisión Y La Autoridad». Los Judíos (En Su Condición De Personas Dhimmi) Formaban Una Comunidad Subordinada Y Gobernada En El Sistema Del Sultanato. A Un Hombre Judío No Se Le Permitía, Excepto En Casos Muy Raros, Poseer Poder Militar O Político, Que Era Exclusivo De La Élite Musulmana Gobernante. Sin Embargo, Esta Sumisión Estructural Ante El Estado Islámico Era Contrarrestada, Como Una Recompensa Implícita O Como Parte De Los Acuerdos Del Sistema Dhimmi, Al Poseer Una «Autoridad Legal Absoluta» Dentro De Los Límites De Sus Hogares; Que Es La Autoridad De Poseer Esclavos Y Controlar Las Vidas De Otros Seres Humanos.

La Propiedad De Esclavos Era, Para Los Judíos, Una Forma Muy Especial De Poder Y Distinción Social. Pero Esta Autoridad No Era Absoluta Sin Restricciones, Sino Que Estaba Gobernada Por Una Intersección Precisa Y Estricta Entre La Dominante Sharia Islámica (Que Regula El Espacio Público Y Los Mercados) Y La Ley Judía (Halajá) Que Regula Las Relaciones Internas De La Comunidad.

Entre Las Restricciones Más Destacadas E Impuestas Por El Espacio Islámico Estaba: La Prohibición De La Propiedad Judía De Musulmanes. Si Un Comerciante Judío Compraba Un Esclavo O Esclava Y Resultaba Que Esta Persona Se Había Convertido Al Islam, O Si El Esclavo Declaraba Su Islam Mientras Estaba En La Casa De Su Amo, La Ley Islámica Obligaba Inmediatamente Al Dueño Judío A Venderlo A Un Comprador Musulmán O A Liberarlo. Por Lo Tanto, El Proceso De Compra Se Convirtió En Un Espacio Lleno De Tensión; Ya Que Los Dueños Judíos Solían Inspeccionar Escrupulosamente El Trasfondo Religioso Y Religioso-Racial De Los Esclavos Antes De Pagar Los Dinares. En Tiempos De Agitación Política, Los Gobernantes Musulmanes —Como El Califa Fatimí Al-Hakim Bi-Amr Allah— Tendían A Endurecer Estas Leyes Y Evitar Que Los No Musulmanes Compraran Esclavos Como Una Forma De Reimponer La Jerarquía Social Y Demostrar La Supremacía Celestial De La Autoridad Islámica.

Internamente, Y En El Corazón Del Espacio Judío, Las Leyes Maimonidianas (Relativas Al Gran Filósofo Y Jurista Moisés Maimónides Que Vivió En El Cairo En El Siglo Doce) Intentaron Formular Un Código De Conducta Que Regulara Esta Relación Asimétrica, Violenta E Íntima. Perry Estudia Las Fatwas De Maimónides Y De Su Hijo Abraham, Y Muestra Cómo La Jurisprudencia Judía Intentó Adaptarse A Una Realidad Urbana Islámica Desbordada De Concubinas Y Esclavos. Maimónides Reconoció En Su Libro «Mishné Torá» La Legalidad De La Esclavización Y La Vinculó A Veces Con La Tradicional Maldición Bíblica (La Maldición De Cam, El Hijo De Noé), Llamando Al Mismo Tiempo A Tratar A Los Esclavos Con Compasión Humana Condicional. Pero Esta Compasión No Negaba El Hecho De Que La Esclavitud Era Un Sistema Construido Sobre La Coacción; Porque El Esclavo Seguía Sabiéndose Un Bien Financiero Para Su Dueño, Su Cuerpo Era Legalmente Explotable Para El Trabajo Y, En El Caso De Las Concubinas, El Cuerpo Era A Veces Explotable Para El Placer Sexual.

El Libro Revela Cómo Esta Intersección Legal Llevó Al Surgimiento De Documentos Matrimoniales Judíos Únicos Llamados «Las Condiciones De Las Concubinas». Las Familias Judías Libres, Al Casar A Sus Hijas, Insistían En Insertar Una Cláusula Explícita En El Contrato Matrimonial (La Ketubá) Que Impedía Al Esposo Comprar Una Esclava O Traerla Al Hogar Conyugal, O Que Le Impedía Tomarla Como Concubina (Tasari). Esta Condición Servía Como Un Arma Defensiva Empleada Por Las Esposas Libres Para Proteger Su Estatus Social Y La Economía Doméstica Frente A La Amenaza Que Representaban Las Esclavas Que Poseían Atracción Física O Influencia Emocional Dentro De La Casa.

Esclavitud Para El Servicio (lil-Khidma)… Dinámicas De La Vida Doméstica Y El Género

En La Segunda Sección Del Libro, Que Lleva Por Título «Esclavitud Doméstica», Perry Se Sumerge Profundamente En Los Callejones De El Cairo Y Fustat Para Presentar Una Nueva Formulación Para El Concepto Tradicional De «Esclavitud Doméstica». Perry Prefiere Usar El Término Original Mencionado En Los Documentos De La Genizah, Que Es «Slavery lil-khidma» (Esclavitud Para El Servicio), Justificando Esta Elección Por El Hecho De Que La Palabra «Doméstica» Sugiere Erróneamente Que Los Esclavos Estaban Confinados Detrás De Las Cuatro Paredes De Las Casas.

Por El Contrario, Las Cartas De La Genizah Muestran Que Los Esclavos Y Las Concubinas Gozaban De Una «Movilidad Social Y Amplios Espacios De Movimiento» Que Los Convertían En Elementos Vitales Para La Economía Urbana. El Joven Sirviente O La Esclava Salían De La Casa Diariamente Para Comprar Comida En Los Mercados, Traer Agua, Llevar El Pan A Los Hornos Públicos, Entregar Cartas Entre Comerciantes E Incluso Representar A Los Amos En Algunas Transacciones Simples. Este Movimiento Continuo Hizo De Los Esclavos Una Parte Integral Del Tejido Callejero De El Cairo, Y Les Otorgó Al Mismo Tiempo Oportunidades Para Construir Redes De Relaciones Humanas Que Cruzaban Religiones Y Clases.

A Través De Un Inteligente Análisis Estadístico De Las Profesiones Y Los Géneros De Los Dueños De Esclavos (Incluido En Los Apéndices Del Libro), Perry Clarifica Que La Proporción De Hombres A Mujeres En La Propiedad De Esclavos Era Cercana De Tres A Uno. Los Dueños Varones Se Concentraban En Profesiones Urbanas Específicas: Farmacéuticos, Médicos, Comerciantes De Textiles Y Dignatarios Religiosos. La Propiedad De Esclavos En Estos Círculos Era Una Señal Inconfundible De Pertenencia A La Clase Media Alta O A La Élite.

El Libro Deconstruuye El Concepto De «Esclavitud Y Su Relación Con El Género» A Través De Dos Capítulos Opuestos: «Esclavitud Y Hombría» Y «Esclavitud Y Feminidad». Para Los Hombres, Poseer «Ghilman» (El Plural De Ghulam, Que Es El Esclavo Que Trabaja Como Asistente Personal O Agente Comercial) Representaba Una Extensión De La Virilidad Y Del Prestigio Económico Y Social. El Ghulam Era El Compañero De Viaje Del Comerciante En Sus Largos Viajes A Través Del Océano Índico O El Mediterráneo, Y Confió En Él Con Sus Secretos Financieros. A Veces, Se Desarrollaron Profundos Lazos De Lealtad Entre El Amo Y Su Ghulam Que Superaron La Relación De Servidumbre, Llegando Al Punto De Intercambiar Cartas De Ansiedad Durante La Enfermedad Y Oraciones Para La Recuperación.

En Cuanto Al Lado Femenino, El Mundo De Las Concubinas Se Dividía A Su Vez En Jerarquías Precisas Reflejadas Por El Léxico Lingüístico De La Genizah. Existe «Jariya» (El Término General Para Las Esclavas), Y Existe «Wasifa». Perry Señala Que Cuando Ambos Términos Aparecen Juntos, «Wasifa» Indicaba Un Rango Más Alto; Ella Es La Joven Favorita O La Compañera Personal Cercana De La Dueña De La Casa, Que Domina Habilidades De Alta Cocina, Hilado O Tocar Instrumentos, Mientras Que La Limpieza, La Cocina Y El Trabajo Pesado Y Humillante Se Dejan A La «Jariya».

Este Mundo Femenino No Estaba Exento De Una Violencia Enroscada. La Práctica Del «Tasari» O La Explotación Sexual De Las Concubinas Era Una Realidad Que Creaba Tremendas Tenciones Bajo Los Techos De Las Casas. Perry Dedica Espacio A Una Famosa Carta De Las Fatwas De Abraham Maimónides Que Palpita Con Drama Humano; Donde Una Esposa Libre Se Queja De Que Su Esposo Compró Una Esclava Y Que Practica Sexo Con Ella Secretamente En Su Ausencia, Lo Que Hizo Que La Casa Se Volviera Un Infierno De Celos Y Peleas, Llevando El Asunto A Terminar Con La Intervención Del Tribunal Rabínico Para Forzar Al Esposo A Vender A La Esclava Para Evitar El Escándalo Y Preservar La Dignidad De La Esposa Libre.

Manumisión, Integración Y Borrado… La Diáspora Nubia En El Corazón De Fustat

El Libro Llega A Su Destino Donde Perry Rastrea Los Complejos Caminos De Vida De Los Esclavizados Después De Lograr Su Libertad, Y Cómo La Sociedad Judía Lidió Con Estos «Nuevos Libertos» (Conocidos En Hebreo Como Meshuḥrar Y En Árabe Como ‘Atiq O Ma’tuq).

La Manumisión En La Ley Judía Requería Una Escritura Oficial Firmada Por Testigos Ante El Tribunal, Llamada «Get Shihrur» (Escritura De Liberación). Perry Publica Y Contempla Un Espléndido Documento Que Data Del Año 1176 Que Declara La Manumisión De Una Mujer Llamada «Nashiya», Donde Se Escribió En La Escritura Que Ella Se Volvía Libre E Independiente Para Sí Misma Y Nadie Tenía Ningún Derecho Sobre Ella Según La «Ley De Moisés E Israel». Pero La Libertad No Era El Final Del Viaje, Sino Que Era El Comienzo De Un Largo Y Complejo Proceso De «Transformación Religiosa Y Social». Para Que El Esclavo Liberado Se Convirtiera En Un Miembro De Pleno Derecho En La Comunidad Judía, Él (O Ella) Tenía Que Someterse A Rituales Oficiales De Conversión Religiosa, En Particular La Inmersión En El Baño Ritual (La Mikve) Para Lavar El Rastro De La Antigua Servidumbre.

Perry Revela, Utilizando Un Reciente Descubrimiento Del Historiador Moshe Yagur, La Historia De Una Esclava Llamada «Sa’ada» Que Fue Liberada En Fustat En El Año 1198 A Manos De Se Dueño, El Comerciante Abu Al-Ma’ali Al-Dajaji. Las Notas Escritas En El Reverso De La Escritura Muestran Que Sa’ada Fue En Un Día De Otoño En Octubre A La «Sinagoga De Los Irakíes» En Fustat, Se Sumergió En El Agua Pura Y Recibió Instrucciones Respecto A Los Mandamientos Que Se Volvieron Obligatorios Para Ella Como Una Mujer Judía Libre.

Pero La Amarga Pregunta Que Perry Plantea: ¿Cómo Veía La Sociedad A Estos Libertos En Sus Vidas Diarias? Los Documentos Muestran Una Clara «Ambivalencia». Desde Un Punto De Vista Económico, Algunos Amos Solían Otorgar A Sus Esclavas Liberadas Regalos Y Asignaciones De Dinero, Telas O Joyas, Permitiéndoles Formar Una «Dote» Que Las Ayudara A Casarse Con Hombres Judíos Libres De Clases Bajas, O A Entrar En Sociedades Comerciales. Otros Libertos, Como El Joven Sirviente «Faraj», Explotaron Sus Habilidades Comerciales Y Sus Antiguas Conexiones Como Agente Comercial Para Transformarse En Un Comerciante Independiente En El Mercado De Perlas En El Mar Rojo.

Sin Embargo, Había Un Lado Oscuro Manifestado En El «Borrado Deliberado De La Memoria». Perry Prueba —A Través De Una Lectura En Listas De Genealogía Familiar Descubiertas— Que Las Grandes Familias Judías Solían Deliberadamente, A Lo Largo De Dos O Tres Generaciones, Eliminar Los Nombres De Las Madres Esclavas O Abuelos Libertos De Los Árboles Genealógicos Oficiales. El Objetivo Era Purificar El Linaje Familiar Del «Estigma De La Esclavitud». Este Borrado Social, Que Se Consideraba En Su Época Una «Historia De Éxito» Para La Integración Y El Derretimiento En La Sociedad, Causó Históricamente El Ocultamiento Y La Obliteración De Los Tormentos Y Agonías De Miles De Seres Humanos.

Y Mientras Los Libros Oficiales De Cuentas De Facturas De Venta Y Manumisión Cierran Sus Páginas, Quedan Espacios No Dichos En El Estudio De Craig Perry, Relacionados Con La Arquitectura De Las Casas De Fustat Y Cómo La Esclavitud Impuso Una Reformulación Tanto Del Espacio Como Del Cuerpo Juntos. Las Casas Urbanas No Eran Meramente Muros Que Refugiaban Familias, Sino Que Eran Complejos Teatros Geográficos En Los Que Se Gestionaban Diariamente Las Jerarquías De Poder; Las Casas De Varios Pisos Con Las Que Se Desbordan Los Documentos De La Genizah Solían Aislar A Las Esclavas Y Sirvientes En Espacios Inferiores O Habitaciones Adjuntas A Los Techos, Creando Una Especie De «Separación Espacial» Que Aseguraba Satisfacer Las Necesidades De La Familia Sin Infringir La Privacidad De Los Amos O Su Pureza Ritual. En Este Estrecho Espacio Doméstico, El Cuerpo De Los Esclavizados Se Transformó En Una Herramienta Para Producir Lujo, Pero Siguió Siendo Al Mismo Tiempo Una Fuente De Constante Ansiedad Para Los Amos; Ya Que Las Enfermedades Que Afligían A Los Esclavos —Como La Tuberculosis O Las Epidemias Estacionales Que Azotaron A Egipto— Representaban Una Pesada Pérdida Financiera Y Una Amenaza Directa A La Salud De Los Miembros Del Hogar, Haciendo Que El Cuidado Médico Para Los Esclavos, Como Muestran Las Recetas De Los Farmacéuticos Judíos En la Genizah, Fuera Una Mezcla Pragmática Entre Preservar El «Capital Humano» Y El Temor Al Contagio.

En Otro Aspecto, Perry No Se Detuvo En Los Límites De La Manumisión Legal, Sino Que Rastreó Caminos Oscuros Y Dolorosos Relacionados Con La «Reesclavización» O El Relapso Hacia El Fondo De La Sociedad. La Libertad Alcanzada Por Algunos Libertos Era Una Libertad Frágil Amenazada Por Las Economías De Mercado; Ya Que Algunas Cartas De Caridad Revelan Que Emancipar A Una Esclava Anciana O A Un Joven Sirviente Afligido Con Una Discapacidad Que Le Impedía Trabajar No Siempre Era Un Acto Caritativo, Sino Que Era En Muchos Casos Un Despido Disfrazado Para Deshacerse De La Carga De Su Sustento Financiero. Estos Libertos Marginados Se Encontraron Sin Una Red De Seguridad Familiar, Forzándolos A Vivir En Los Márgenes De Las Sinagogas, Mendigando Por Un Pedazo De Pan De Las Cajas De Caridad Comunitarias (La Quffah), O Incluso Aceptando Duras Condiciones De Trabajo Que Se Aproximaban A La Esclavitud Real De Nuevo Bajo El Nombre De «Servicio Por Salarios Ínfimos» Para Protegerse De Los Horrores Del Hambre Y La Indigencia En Las Bulliciosas Calles De El Cairo.

En Lo Profundo De Esta Tragedia, Emergió Una Sorprendente Dinámica Humana Relacionada Con Las «Familias Alternativas» Y «La Creación De Parentesco Y Amistades Entre Esclavos» Detrás De Las Espaldas De Los Amos. Dado Que El Sistema Legal Poseía El Derecho De Separar A Las Familias Biológicas De Los Esclavos Mediante La Venta Y El Traslado, Los Documentos De La Genizah Demostraron Cómo Estos Grupos Mixtos De Nubios, Abisinios Y Luwatis Tuvieron Éxito En Tejer Fuertes Y Paralelos Lazos De Solidaridad Entre Ellos Dentro De Los Mercados Y Callejones. Los Esclavos Y Las Concubinas Intercambiaban Noticias, Se Consolaban Mutuamente En La Pérdida Y Compartían Secretos Sobre Los Temperamentos De Sus Amos Y Formas De Ganar El Favor O Evitar El Castigo. Esta Red Invisible De Solidaridad Representaba El Único Desahogo Psicológico Que Les Permitía Mantener Su Humanidad, E Incluso Algunos Libertos Que Tuvieron Éxito En Acumular Una Simple Riqueza Solían Legar Su Escaso Dinero O Pertenencias A Sus Antiguos Compañeros De Esclavitud En Lugar De Dejarlo A Sus Antiguos Dueños, En Un Intento Final Y Eterno Por Probar La Lealtad A Su Verdadera Clase, Y Reescribir Sus Destinos Con Sus Propias Manos Lejos De Los Libros De Cuentas Y Las Escrituras De Los Amos.

Perry Nos Coloca Ante Un Perplejo Espejo Moral; La Comunidad Judía En El Egipto Fatimí Solía Gastar Las Posesiones Más Preciosas, Recolectar Donaciones De Pequeños Y Grandes, Y Movilizar Sus Redes Comerciales Transoceánicas Con El Fin De Rescatar Y Redimir A Cualquier Persona Judía Libre Que Cayera En Cautiverio Como Resultado De Guerras O Incursiones Piratas, Considerando Este Trabajo El Más Alto Deber Religioso Y Moral De Todos. Pero Al Mismo Tiempo, Esta Comunidad No Encontró Ningún Reparo Moral O Religioso En Ir A Los Mismos Mercados Para Comprar A Otros Seres Humanos Y Confinarlos En Sus Hogares Como Objetivos Enlazados, Simplemente Porque Estos Otros Caían Fuera De Los Límites De La Identidad Religiosa Del Grupo. Esta Aguda Separación Entre La «Libre Hermandad Religiosa» Y «El Otro Vulnerable A La Esclavización» Revela La Forma En Que Los Sistemas Jurisprudenciales Pueden Justificar Las Más Crueles Contradicciones Humanas.

Otro Ángulo En El Cual El Autor Se Sumerge Con Gran Detalle Es Lo Que Puede Llamarse «La Meticulosa Vida Económica Y Legal De Los Esclavos En Los Tribunales Rabínicos». Perry Explica Que Los Esclavos En El Espacio Judío No Eran Meramente Objetos De Opresión Absoluta, Sino Que Aprendieron Con El Tiempo Cómo Probar Los Límites De Las Leyes Y Explotarlas En Su Favor. Los Tribunales Judíos Permitían A Los Esclavos Pararse Ante Los Jueces Para Presentar Quejas Contra Sus Amos En Casos De Maltrato Excesivo, O Para Exigir La Implementación De Promesas Verbales De Manumisión Que Los Amos Habían Hecho En Momentos De Enfermedad O Remordimiento. A Través De Las Cartas De La Genizah, Perry Rastrea Cómo Algunos Esclavos Obtuvieron «Ganancias Oscuras» O Fondos Privados Para Ellos (A Través De Trabajo Extra O Regalos), Y Utilizaron Estos Fondos En Los Mercados Para Negociar Con Sus Amos O Para Comprar Su Libertad Ellos Mismos, Haciendo Del Contrato De Esclavitud En La Metrópolis Egipcia Un Contrato Dinámico Intercalado Con Negociaciones Diarias Silenciosas.

Asimismo, El Libro Dedica Un Espacio Único Para Estudiar «La Antropología Espacial De Las Casas De Fustat». Perry Analiza La Estructura Arquitectónica De Las Casas De Clase Media Según Lo Descrito En Las Escrituras De Arrendamiento Y Venta En La Genizah, Para Entender Dónde Dormían Los Esclavos Y Las Concubinas, Y Cómo Se Gestionaba La Privacidad En Espacios Residenciales Estrechos Y Compartidos. Esta Proximidad Física Y Espacial Diaria Entre Los Amos Y Los Esclavizados Creó Una Especie De «Intimidad Coaccionada», Donde Las Concubinas Se Volvían Conocedoras De Los Secretos De Las Mujeres Libres, Y Los Jóvenes Sirvientes Se Volvían Un Repositorio Para Los Secretos De Los Hombres. Esta Intimidad No Significaba La Ausencia De Violencia, Sino Que Hacía Que La Violencia Fuera Más Compleja; Porque La Cachetada O El Castigo Por Confinamiento Ocurría En La Misma Habitación Donde Se Cocinaba La Comida Y Se Criaba A Los Niños, Haciendo De La Casa Medieval Un Teatro Permanente Para Interminables Tensiones Psicológicas Y Sociales.

Finalmente, Perry Aborda El Aspecto Metodológico De Escribir Esta Historia, Al Que Llama «La Resistencia Del Archivo». Porque Los Esclavos No Escribieron Sus Cartas Ellos Mismos, Y Sus Voces, Gritos Y Silencio No Nos Llegaron Excepto A Través De Un Filtro Escrito Por Amos, Jueces O Comerciantes. Desde Aquí, Vemos A Perry Aplicando Un Riguroso Método Crítico Que Se Apoya En «Leer Entre Líneas» Y Capturar Fragmentos Pasajeros; Bajo Una Seca Entrada Contable Que Menciona El Precio De Una Tela De Sudario Para Una Esclava Fallecida, O In El Margen De Una Carta Donde Un Comerciante Le Pide A Su Esposa Que Golpee Al Joven Sirviente Porque Descuidó El Trabajo, Perry Extrae Una Tragedia Humana Completa. Lo Que La Investigación Histórica Tradicional No Tocó Durante Mucho Tiempo, Y Este Libro Vino A Establecer, Es Que La Esclavitud No Era Meramente Una Institución Legal O Económica, Sino Que Era Una Experiencia Existencial Diaria Vivida Por Miles De Seres Humanos En Los Pavimentos De El Cairo Y Dentro De Sus Habitaciones Cerradas, Intentando Todo El Tiempo Preservar Su Humanity En Un Mundo Que Insistía En Convertirlos En Meras Mercancías.

Al Concluir Esta Obra, Craig Perry Presenta Una Tesis Importante E Influyente: La Historia De La Esclavitud En La Genizah Del Cairo Es En Su Realidad Una «Historia Lenta Y Semioculta De Una Diáspora Africana (La Mayoría De Cuya Masa Era Nubia)» Que Fue Desplazada Por La Fuerza Y Secuestrada A Través De Redes Comerciales Regionales Para Derretirse E Integrarse En El Corazón De Una De Las Comunidades Judías Más Vibrantes Y Prósperas De La Edad Media. El Libro De Perry No Se Contenta Con Volver A Leer Los Papeles De La Historia, Sino Que Otorga Un Certificado De Reconocimiento Tardío A «Sa’ada», «Nashiya» Y A La Madre Desterrada En El Puerto De ‘Aydhab, Para Declarar Que Sus Historias Destrozadas Son Una Parte Auténtica Y Esencial De La Gran Narrativa Humana Del Egipto Medieval.

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