Tombuctú: Ocho Siglos De Tinta En El Corazón Del Desierto

No Existe Ciudad En El Mundo, Quizás, Que Cargue Tanta Contradicción Como La Que Carga Tombuctú. En El Imaginario Europeo, Durante Siglos Fue Sinónimo Del Confín De La Tierra, Del Final Del Mapa Donde Comienza Lo Negro De Todo, La Ciudad De Oro A La Que No Se Puede Llegar, Una Ilusión Geográfica Que Alimenta Las Historias De Aventureros. Y En El Imaginario Africano Y Árabe, Era Algo Completamente Distinto, Una Realidad Material Sólida, Una Ciudad Universidad, Un Mercado De Libros Antes De Ser Un Mercado De Oro Y Sal, Un Nudo De Tinta Y Papel Cuyos Hilos Se Extienden Desde Fez Hasta El Cairo Hasta La Meca. Y Entre Esas Dos Concepciones, Entre El Mito Y El Archivo, Coloca Shamil Jeppie Su Nuevo Libro, Que Es Una Obra Que No Narra Solo La Historia De Una Ciudad, Sino La Historia De Una Idea, Y Demuestra Que La Historia De África Es, En Su Esencia, La Historia Del Libro.
El Libro Que Tenemos Entre Manos No Es Un Libro Tradicional Sobre Tombuctú. No Es Un Viaje De Orientalista Ni Una Recopilación Impresionista De Manuscritos Hallados Por Casualidad En Cajas De Madera En El Desierto. Es El Proyecto De Un Historiador Que Creció En El Extremo Sur Del Continente, En Una Península En El Borde De África, Como Confiesa En Su Emotiva Dedicatoria A Sus Padres, Y Que Aprendió Historia De África Occidental En Un Pequeño Círculo De Estudios En Los Años Ochenta Del Siglo Pasado De Manos Del Militante E Historiador Neville Alexander, En Una Época En Que Los Programas Oficiales En Sudáfrica Bajo El Sistema Del Apartheid Enseñaban Que La Historia Comenzó En Europa Y Que Los Africanos No Tienen Pasado. De Esa Paradoja Surge La Chispa De Este Libro. Jeppie Narra Cómo El Destino Lo Llevó, Después De Décadas, A Ser Parte De Un Proyecto Lanzado Por El Presidente Thabo Mbeki Para Revitalizar Los Archivos De Tombuctú En Cooperación Entre El Archivo Nacional De Sudáfrica Y Malí. Y Así El Hombre Que Aprendió Que Su Historia Fue Robada, Se Convirtió En Responsable De Salvar Otra Historia Robada También, O Más Bien, Una Historia Que Fue Borrada Deliberadamente Con El Mito Del Desierto Silencioso.
Jeppie Abre Su Libro Con Una Frase Dolorosa Del Sabio Más Famoso De Tombuctú, Ahmad Baba Al-Timbukti, En La Que Dice: «Yo Soy El Menos De Mi Clan En Libros, Me Fueron Saqueados Mil Seiscientos Volúmenes». Mil Seiscientos Volúmenes Para Un Hombre Que Se Describe Como El De Menor Biblioteca Entre Sus Parientes. Esa Frase Sola Derriba Siglos De Propaganda Colonial Que Retrató A África Subsahariana Como Un Continente Sin Escritura, Sociedades Orales Que Esperan A Quien Escriba Sobre Ellas. Y Jeppie Coloca A Su Lado Una Cita De León El Africano En El Siglo Dieciséis: «En Esta Ciudad Se Venden Muchos Libros, Vienen De Tierra De Bereberes, Escritos A Mano, Y Quienes Traen Libros Ganan De Los Libros Más De Lo Que Ganan De Cualquier Otra Mercancía». El Mercado Más Rentable En Tombuctú No Era El Oro Ni La Sal, Sino El Libro.
Jeppie No Escribe Sobre Manuscritos Como Cosas Muertas, Sino Como Seres Vivos Que Tienen Biografía. El Manuscrito En Tombuctú, Como Veremos, Se Copia, Se Vende, Se Constituye En Waqf, Se Contrabandea, Se Entierra En La Arena Durante La Invasión, Se Hereda, Se Roba, Se Recupera. Tiene Economía Y Tiene Ética Y Tiene Geografía. Y Cuando Tombuctú Cayó Bajo Ocupación Marroquí En 1591, El Saqueo No Fue Solo De Oro, Sino Saqueo De Bibliotecas. Y Cuando Llegó El Colonialismo Francés, No Buscaba Mapas, Sino Documentos Que Probaran Que Esta Tierra No Tenía Historia Para Justificar Su Existencia. Y Cuando Llegaron Grupos De Ansar Al-Din En 2012 Y Amenazaron Los Manuscritos, Lo Que Salvaron Los Habitantes No Era Solo Papel, Sino Una Memoria Colectiva De Ocho Siglos.
La Introducción Que Tituló «Libros Y Rebeldes En El Desierto» Coloca Todo El Marco Teórico. Tombuctú Que Conocemos Hoy Como Símbolo De Lejanía, Es En Realidad Centro De Una Enorme Red De Conocimiento Que Une El Océano Atlántico Con El Río Níger, Y Une Shinqit En Mauritania Con Kano En Nigeria, Y Une Fez Con Tombuctú Con Gao. Esta Red No Se Basaba En Ejércitos Sino En Estudiantes Y Profesores Y Licencias Científicas. La Ijaza, Ese Documento Que El Sheikh Otorga A Su Alumno Para Transmitir Un Libro Determinado, Era Un Pasaporte A Través Del Desierto, Y Era Una Moneda Más Estable Que El Oro. Jeppie Capta Estos Detalles Para Decir Algo Grande: Que El Desierto Nunca Fue Una Barrera, Sino Que Fue Un Mar Interior, Y Que El Libro Fue El Barco.
El Descubrimiento De Los Manuscritos De Tombuctú No Fue Un Evento Sorpresivo Parecido A Hallar Una Tumba Faraónica, Sino Que Fue Un Proceso Lento, Vacilante, Y Lleno De Desconfianza Mutua, Y Eso Es Lo Que Lo Hace Más Emocionante Que Cualquier Mito. Shamil Jeppie Dedica Todo Su Primer Capítulo A Este Momento, No Para Narrar Una Aventura Personal, Sino Para Historizar Una Transformación En La Mirada Hacia El Desierto Mismo. Pues Hasta Los Años Noventa Del Siglo Pasado, El Discurso Dominante En La Academia Occidental, E Incluso En Muchos Círculos Africanos, Trataba Al Gran Sahara Como Vacío, Como Zona De Tránsito, Como Separador Natural Que Separa Entre África «Blanca» Y África «Negra», Entre Historia Escrita Y Otra Oral. Y Las Bibliotecas De Tombuctú, Si Eran Mencionadas, Se Colocaban En El Margen De Los Márgenes, Como Un Caso Excepcional Extraño, Como Algo Que Vino Del Exterior, De Los Árabes, Y No Como Producto Auténticamente Africano.
Jeppie Narra Cómo Cambió Toda Esta Escena En Pocos Años. En 2003, Llegó Una Misión De Sudáfrica A Bamako Luego A Tombuctú, En El Marco De Un Proyecto Lanzado Por El Presidente Thabo Mbeki Bajo El Lema De «Renacimiento Africano». El Objetivo Oficial Era Ayudar En Restauración Y Conservación De Manuscritos, Pero Lo Que Ocurrió En El Terreno Fue Más Profundo Que Una Simple Restauración Técnica. Los Historiadores Sudafricanos Entraron, Con Expertos De Archivo, A Casas De Familias De Tombuctú, Para Encontrarse Ante Una Escena Que Nadie Esperaba. En Habitaciones De Barro, Bajo Camas, Dentro De Cajas Metálicas Oxidadas Cerradas Con Grandes Candados, Sobre Techos De Casas, Había Montones De Manuscritos, No Por Cientos, Sino Por Decenas De Miles, Y Luego Se Hablaría De Cientos De Miles. Algunos Escritos Con Hermosa Caligrafía Sobre Papel Importado De Italia, Y Otros Sobre Papel Local Áspero, Algunos Encuadernados Con Piel De Cabra Decorada, Y Otros Sin Portada, Comidos Por Termitas En Los Bordes. El Olor Era Lo Primero Que Impactaba Al Visitante, Olor De Papel Viejo, Polvo, Cuero, Y Tinta Oxidada.
La Sorpresa No Estuvo Solo En El Número, Sino En La Actitud. Los Dueños De Estas Bibliotecas, Que Son Familias Ancestrales Como La Familia Haidara Y Kunta, No Se Veían Como «Propietarios» De Manuscritos, Sino Como Guardianes Sobre Ellos. El Libro En Tombuctú, Como Explica Jeppie, No Es Mercancía, Sino Waqf, Sino Legado, Sino Parte Del Linaje. Heredar Una Biblioteca Significa Heredar Responsabilidad, Y Abrirla Al Extraño Significa Arriesgarse A Perder La Bendición. Y Por Eso El Trato Con La Misión Sudafricana Estaba Lleno De Cautela. Había Una Larga Historia De Saqueo, De Orientalistas Franceses Que Llevaron Manuscritos A París, De Comerciantes De Antigüedades, De Investigadores Que Fotografían Y No Vuelven. Y Jeppie Y Su Equipo Tenían Que Construir Confianza, Explicar Que No Querían Trasladar Libros A Pretoria, Sino Que Querían Ayudar A La Gente A Conservarlos En Su Lugar.
El Proyecto De Restauración De Manuscritos No Era Neutral. Era Parte Del Proyecto De Mbeki Para Construir Legitimidad Cultural Para La Nueva Sudáfrica, Después Del Apartheid, A Través De Vincularla Con Una Historia Africana Profunda Y Escrita. Y También Era Parte De Un Conflicto Maliense Interno Sobre Quién Posee Tombuctú. ¿Es Propiedad Del Estado En Bamako? ¿O De Su Gente De Árabes Y Tuaregs? ¿O Del Mundo Islámico Todo? Y Cuando Se Construyó El Nuevo Instituto Ahmad Baba Con Financiación Sudafricana, Con Su Fachada De Vidrio Moderna Y Sus Aires Acondicionados Que No Soporta La Electricidad Intermitente De La Ciudad, Apareció La Paradoja Completa. Un Edificio Lujoso Para Conservar Manuscritos, Mientras Los Manuscritos Verdaderos Siguen En Las Casas, Porque Sus Dueños No Confían En El Edificio Gubernamental. Y Así El «Descubrimiento» De Libros En El Desierto No Fue Un Descubrimiento Material Tanto Como Fue Descubrimiento De Una Nueva Relación Entre Estado Y Archivo Privado, Entre Patrimonio Mundial Y Propiedad Familiar.
Jeppie Va Más Allá De Eso Hacia La Idea Misma De Descubrimiento. Pues Los Manuscritos Nunca Estuvieron Perdidos En Absoluto Para La Gente De Tombuctú. Ellos Los Conocen, Los Leen, Estudian Sobre Ellos, Buscan Bendición En Ellos. Lo Que Estaba Perdido Era El Reconocimiento Del Mundo Exterior Hacia Ellos. Y Por Eso Jeppie Usa El Término «Redescubrimiento», E Insiste En Que Lo Que Ocurrió A Principios Del Milenio No Es Nacimiento De Un Nuevo Interés, Sino Regreso A Un Viejo Interés. Pues Desde El Siglo Diecinueve, El Viajero Alemán Heinrich Barth Había Hablado De Bibliotecas De Tombuctú, Y Los Orientalistas Franceses Habían Recopilado Listas De Ellas, Pero El Colonialismo Deliberadamente Las Marginó Porque La Existencia De Una Cultura Escrita Africana Socavaba La Justificación De La «Misión Civilizadora». Y Cuando Llegó El Periodo Después De La Independencia, El Estado Maliense Estaba Ocupado Construyendo Una Nación Moderna, Y No Tenía Recursos Para Interesarse En Papel Viejo En El Desierto. Y Así Los Manuscritos Quedaron En La Sombra, Conservados Con Sumo Cuidado Dentro De Casas, Esperando Un Momento Político Adecuado Para Aparecer.
El Manuscrito No Se Imprimía, Sino Que Se Copiaba A Mano, Y Cada Copia Es Una Obra Artística Y Económica. Había Copistas Profesionales, Y Había Papel Que Venía Vía Caravanas De Marruecos, Y Había Tinta Que Se Fabricaba Localmente De Carbón Y Goma, Y Había Plumas De Caña. Y Cada Manuscrito Lleva En Su Final Lo Que Se Llama «Hared Al-Matn», Donde El Copista Escribe Su Nombre Y Fecha De Copia Y Lugar, Y A Veces Se Queja Del Frío Del Desierto O Del Dolor De Su Mano O De Lo Caro Del Papel. Estos Pequeños Márgenes Son Los Que Permiten A Jeppie Escribir Una Historia Social Del Libro, No Solo Historia Del Texto. Pues Él No Pregunta Qué Dice El Libro Sobre Fiqh Maliki, Sino Que Pregunta Cómo Llegó Este Libro A Tombuctú, Cuánto Costó, Quién Lo Copió, Quién Lo Leyó, Quién Lo Constituyó En Waqf.
Si Tombuctú Era Una Biblioteca Abierta, Entonces Ahmad Baba Al-Timbukti Era Su Niño Mimado Que Nació Exactamente En Su Corazón. Shamil Jeppie Dedica Su Segundo Capítulo A Desmontar El Mito Del Hombre Que Se Transformó En El Imaginario Árabe En Solo Un Nombre En Libros De Biografías, Y Lo Devuelve A Su Tamaño Humano Como Alumno, Como Hijo, Como Heredero De Una Enorme Biblioteca Familiar, Y Como Productor De Una Compleja Red De Conocimiento. Ahmad Baba Nació En 1556 En La Familia Aqit, Que Es Una Familia Bereber De La Tribu Sanhaja, Que Se Asentó En Tombuctú Y Se Convirtió En Pilar De La Vida Científica En Ella, Familia Que Posee, Como Nos Informa Ahmad Baba Mismo Con Tono De Modestia Artificial, Mil Seiscientos Volúmenes, Y Es Un Número En El Que Debemos Detenernos Largo Tiempo Porque Resume Todo.
Mil Seiscientos Volúmenes En El Siglo Dieciséis En Una Ciudad Desértica No Significa Solo Riqueza Material, Sino Que Significa Pertenencia A Una Clase Erudita Que Posee Los Medios De Producción Del Conocimiento. Pues El Libro En Esa Época No Era Mercancía Que Se Vende En Librerías, Sino Que Era Un Proyecto Familiar. Necesita Papel Que Se Trae De Fez O De Venecia Vía Caravanas, Y Un Copista Que Cobra Salario, Y Un Encuadernador, Y Largo Tiempo Para Lectura Y Corrección. Poseer Mil Seiscientos Volúmenes Significa Que La Familia Aqit Administraba Un Pequeño Taller De Copia, Y Que Invertía En Educación Como Invierten Las Familias Hoy En Bienes Raíces. Y Eso Es Lo Que Explica Por Qué La Educación De Ahmad Baba Fue Temprana E Intensiva De Forma Excepcional. No Fue A «Escuela» En El Sentido Moderno, Sino Que Creció En Un Consejo Científico Permanente Dentro De Su Casa.
Su Padre, Ahmad Ibn Al-Hajj Ahmad Ibn Umar Ibn Muhammad Aqit, Era Un Jurista Conocido, Y Su Tío Abu Bakr, Y Su Abuelo, Y Su Tío Materno, Todos Eran Sabios. La Casa Estaba Llena De Estudiantes Que Venían A Leer «Mukhtasar» De Khalil O «Risala» De Ibn Abi Zayd O «Mudawwana». Y El Niño Ahmad Baba Se Sentaba En Una Esquina, Escuchaba, Memorizaba, Luego Era Examinado. El Sistema De Ijaza Que Prevalecía No Era Certificado De Graduación, Sino Que Era Una Serie De Relaciones Personales. Tomar Ijaza En Un Libro Significa Que Te Sentaste Ante Un Sheikh Que Te Leyó El Libro Completo, De Principio A Fin, Y Te Autorizó A Transmitirlo De Él. Y Cada Ijaza Es Un Eslabón En Una Cadena Que Se Extiende Hasta El Autor Original. Y Así La Biblioteca De Ahmad Baba No Era Solo Libros, Sino Que Era Cadenas De Seres Humanos, Una Red De Araña De Sheikhs Que Se Extiende Desde Tombuctú Hasta Fez Hasta El Cairo Hasta La Meca.
Jeppie Enumera Los Sheikhs De Ahmad Baba, Y Son Por Decenas, Pero Se Detiene En Dos Que Representan Los Dos Polos De Su Formación. El Primero Es Su Padre Y Su Tío Materno, Quienes Representaron La Escuela Local De Tombuctú, Escuela De Fiqh Maliki Relativamente Rigurosa, Comprometida Con El Texto Aparente, Cuidadosa De La Pureza Científica. Y El Segundo Es Los Sheikhs De Los Recién Llegados, Especialmente Marroquíes, Quienes Trajeron Consigo Lógica Y Filosofía Y Teología Y Sufismo Filosófico. Tombuctú En Ese Periodo, Es Decir En La Segunda Mitad Del Siglo Dieciséis, Vivía Su Segunda Edad De Oro Bajo El Gobierno De Los Askia Del Imperio Songhai. La Ciudad Era Segura, Próspera, Atraía Sabios Como Atraía Comerciantes. Y Había Una Feroz Competencia Entre Escuelas, Entre Quien Ve Que El Conocimiento Es Solo Fiqh, Y Quien Ve Que El Conocimiento Incluye Lógica Y Retórica Y Métrica Y Astronomía.
Ahmad Baba Absorbió Ambos Lados. Leyó Fiqh Hasta Convertirse En Mufti Estando En Sus Veintes, Y Leyó Gramática Hasta Explicar «Alfiyya», Y Leyó Lógica Hasta Destacar En Ella, Y Leyó Sufismo Pero Con Cautela, Porque Temía Ser Acusado De Desviación. Esta Prudencia Temprana Determinará Su Destino Después. Pues El Hombre Que Será Acusado De Rebelión Contra El Sultán Marroquí, No Era Rebelde Por Naturaleza, Sino Que Era Un Jurista Conservador Que Ve Que El Mundo Debe Ser Gobernado Por La Sharia, No Por La Espada. Y Aquí Jeppie Capta Un Momento Crucial: Cuando El Ejército Marroquí Ocupó Tombuctú En 1591, Ahmad Baba No Era Solo Un Sabio, Era Símbolo De Independencia Intelectual. Representaba La Clase De Sabios Songhai Que Daba Fatwas Para Los Askia, Y Que Se Negó A Dar Fatwas Para El Nuevo Invasor. Por Eso Había Que Quebrarlo.
Antes De Ese Momento, Jeppie Describe Una Vida Diaria Asombrosa De Tombuctú Como Ciudad De Libro. Había Un Mercado De Libros, Y Había Copistas Sentados En Mezquitas, Y Había Estudiantes Que Venían De Gao Y Jenne Y Kano Y Borno, Que Pasaban Años Copiando Un Libro Para Volver Con Él A Sus Países. Y Había Un Sistema De Waqf De Libros, Donde El Sabio Constituye Su Libro En Waqf Para Estudiantes De Conocimiento, No Se Vende Ni Se Hereda. Y Había Bibliotecas Femeninas, Y Es Una Realidad Que Jeppie Insiste En Resaltar, Pues Algunas Familias Enseñaban A Sus Hijas Lectura Y Escritura Para Que Copiaran Coranes, Y Algunas Mujeres Poseían Pequeñas Bibliotecas. Esta Escena Demuele Totalmente La Imagen Del Desierto Analfabeto.
La Educación De Ahmad Baba No Era Una Educación Individual, Sino Que Era Una Inversión Colectiva De Una Ciudad Entera. Cada Libro En La Biblioteca De Aqit Había Pasado Por Decenas De Manos, Cada Hoja Había Sido Cortada En Fez, Y Llevada Sobre Camello, Y Vendida En Mercado De Tombuctú, Y Copiada Por Un Estudiante Pobre A Cambio De Comida, Y Corregida Por Un Sheikh, Y Leída En Círculo. Ahmad Baba No Era Un Genio Aislado, Sino Que Era La Síntesis De Este Ecosistema Del Libro. Y Cuando Vendrían Los Marroquíes Y Lo Llevarían Encadenado A Marrakech, No Capturaron A Un Solo Hombre, Sino Que Capturaron Una Biblioteca Caminando Sobre Dos Pies, Y Una Red De Conocimiento Completa. Y Eso Es Lo Que Hará Que Su Exilio En Marrakech No Sea Solo Castigo, Sino Encuentro Entre Dos Mundos, Entre Desierto De Tombuctú Y Corte De Marrakech, Entre Margen Que Se Creyó Margen Y Centro Que Se Creyó Centro.
En El Amanecer De Un Día Del Año 1591, Tombuctú No Despertaba Al Adhan Como De Costumbre, Sino Al Sonido De Cascos Del Ejército Saadí Marroquí Que Cruzó El Desierto Con Cañones Portugueses Y Traición Interna. El Gran Imperio Songhai Había Colapsado En La Famosa Batalla De Tondibi, Y Entró El Comandante Yudar Pasha, El Mamluk De Origen Español, A La Ciudad No Como Conquistador Sino Como Saqueador. Su Primera Decisión Fue Arrestar A La Élite De Sabios De Tombuctú, A La Cabeza De Ellos Ahmad Baba Al-Timbukti. El Arresto No Fue Aleatorio, Sino Que Fue Intencionado Como Operación De Amputación Cultural. Pues El Sultán Ahmad Al-Mansur Al-Dhahabi En Marrakech No Quería Solo El Oro De Sudán, Sino Que Quería Legitimación De Su Ocupación, Y Sabía Que La Legitimidad En El Mundo Islámico No Viene De Cañones, Sino De Fatwas De Sabios. Y Cuando Los Sabios De Tombuctú Se Negaron A Emitir Fatwa Que Permita Anexar Tierras De Sudán Al Rey De Marruecos, Se Convirtieron En Peligro Que Debe Ser Exiliado.
Shamil Jeppie Narra Este Momento: Ahmad Baba Fue Conducido Encadenado Con Cadenas, Con Cerca De Setenta Sabios Y Miembros De Sus Familias, En Un Viaje A Través Del Desierto Que Duró Meses, Desde Tombuctú Hasta Sijilmasa Luego Hasta Marrakech. Fue Un Viaje De Humillación Intencionada, Pero Se Transformó, Sin Intención De Sus Organizadores, En Un Viaje De Presentación. Pues En Cada Estación Los Sabios Cautivos Se Encontraban Con Sabios Locales, Y Ahmad Baba Los Sorprendía Con Su Amplia Memorización. Memorizaba Decenas De Textos De Memoria, Y Poseía Ijazas En Libros Que Los Marroquíes Mismos No Conocían Excepto Por Nombre. Y Así La Leyenda Comenzó A Pasar De Ser Un Prisionero Rebelde A Ser «El Sudanés Maravilloso» Que Sabe Lo Que No Sabe La Gente De Marrakech.
Cuando Llegó A Marrakech En 1594, No Fue Arrojado En Una Prisión Oscura Como Podríamos Imaginar, Sino Que Fue Puesto Bajo Arresto Domiciliario En Estado De Expectativa. El Sultán Ahmad Al-Mansur, Que Era Apodado El Dorado Por Su Riqueza De Oro De Sudán, Era Un Hombre Culto Que Gustaba Rodearse De Sabios, Pero También Era Un Sultán Despótico Que No Toleraba Oposición. Quiso Quebrar A Ahmad Baba, Hacer Que Diera Fatwa Para Él, Pero Ahmad Baba Se Negó. Y En Esos Primeros Años, El Hombre Vivió En Estado De Grave Angustia, Que Él Mismo Describe En Sus Cartas Como «Extrañeza De Religión Y Patria». No Lloraba Solo Por Separación De Familia, Sino Por Separación De Su Biblioteca Que Fue Saqueada, Y Sus Libros Que Fueron Dispersados. Mil Seiscientos Volúmenes Dejó Atrás, Y No Conoce Su Destino. Este Shock Es Lo Que Lo Empujaría A Escribir Con Abundancia Sin Precedentes.
Aquí Radica La Gran Transformación Que Monitorea Jeppie. Pues Ahmad Baba, Que Era En Tombuctú Un Jurista Y Maestro, Se Transformó En Marrakech En Autor Enciclopédico. Escribió En El Exilio Más De Lo Que Escribió En Su Patria. ¿Por Qué? Porque La Escritura Se Convirtió En La Patria Alternativa. Y Porque Marrakech, Aunque Era Una Prisión, Era También Una Enorme Biblioteca. Era Capital De Un Imperio Que Se Extendía Desde Al-Andalus Hasta Sudán, Y En Ella Había Tesoros De Libros Que No Había Visto En Tombuctú, Y En Ella Había Sabios De Los Andalusíes Expulsados, Y De Fez, Y Del Desierto. Se Encontró De Repente En Una Encrucijada De Conocimiento Más Amplia, Pero Una Encrucijada En La Que No Posee Libertad.
En Este Periodo, Ahmad Baba Compuso Su Libro Más Famoso «Nayl Al-Ibtihaj Bi Tatriz Al-Dibaj», Que Es Un Suplemento Al Libro De Ibn Farhun «Al-Dibaj Al-Mudhahhab Fi Ma’rifat A’yan Ulama Al-Madhhab». Y El Libro No Es Solo Biografías, Sino Que Es Una Declaración Política Implícita. Pues A Través De Su Traducción De Sabios Malikis, Estaba Probando Que La Cadena De Conocimiento No Se Interrumpe Con Ocupación De Una Ciudad, Y Que Tombuctú Es Parte Auténtica De Dar Al-Islam, Y Que Los Sabios De Sudán Son Parte De La Misma Cadena Que Incluye Sabios De Kairouan Y Córdoba Y Fez. Escribía Para Decir A Marrakech: No Somos Bárbaros A Quienes Vinieron A Civilizar, Somos Sus Colegas En La Misma Escuela.
Como También Compuso Su Polémico Libro «Mi’raj Al-Su’ud Ila Nayl Hukm Majlub Al-Sud», Que Es Un Tratado Sobre Esclavitud Y Esclavización. Aborda En Él Una Cuestión Que Era Muy Sensible En Marrakech, Que Es La Esclavización De Africanos Negros. Y Muchos Juristas De Marrakech Justificaban Esclavizar A Cualquier Negro Proveniente De Tierras De Sudán Bajo Pretexto De Incredulidad. Entonces Vino Ahmad Baba Para Establecer Una Regla Jurídica Estricta: El Origen En El Musulmán Es La Libertad, Y No Es Permisible Esclavizar A Musulmán, Y La Gente De Tombuctú Y Jenne Y Kano Y Borno Todos Son Musulmanes, Y Por Lo Tanto No Es Permisible Esclavizarlos. Fue Una Fatwa Revolucionaria En Su Contexto, Porque Golpeaba En El Corazón De La Economía De Esclavitud Que Alimentaba Los Palacios De Marrakech. Y Por Esa Razón, Su Libro No Era Solo Una Investigación Jurídica, Sino Que Era Resistencia Legal Con Tinta.
Jeppie Describe Cómo Comenzó A Cambiar El Estatus De Ahmad Baba En Marrakech. Al Principio Era Marginado, Luego Se Convirtió En Curiosidad Visitada, Luego Se Convirtió En Profesor. Estudiantes De Marrakech Venían A Él En Secreto, Luego Abiertamente, Para Tomar De Él. Estaban Asombrados Por Su Método De Enseñanza, Que Combinaba Entre Juristas De Tombuctú Y Orientales. Y Su Círculo Comenzó A Crecer En La Mezquita Ben Youssef, Hasta Convertirse En Uno De Los Grandes Sabios De Marrakech A Su Pesar. Y La Gran Paradoja Que Capta Jeppie Es Que El Sultán Que Quiso Quebrar La Espina De Tombuctú, Terminó Importando Su Universidad Entera En La Persona De Un Solo Hombre. Pues Marrakech Que Quiso Probar Su Superioridad Sobre Sudán Se Encontró Aprendiendo De Manos De Un Sudanés.
El Exilio No Fue Fácil. Ahmad Baba Vivió En Marrakech Catorce Años, De 1594 A 1608. Murió Su Esposa, Y Murieron Algunos De Sus Hijos, Y Quedó Extraño Hablando Dialecto De Gente De Tombuctú Del Que Los Marroquíes Se Burlaban. Pero No Se Quebró. Rechazaba Todas Las Ofertas Del Sultán Para Asumir Cargo De Juez O Imam, Porque Consideraba Que Aceptar Cargo Significa Reconocer Legitimidad De Ocupación. Decía: «No Me Siento En Un Consejo Cuyo Pueblo Fue Usurpado». Y Esta Postura Moral Es Lo Que Lo Hizo, A Ojos De Jeppie, Modelo Del Intelectual Resistente, No Con Arma, Sino Con Abstención De Firma, Con Preservación De Independencia De La Pluma.
Cuando Ahmad Baba Al-Timbukti Entró A Tombuctú En 1608, No Volvía A Su Casa, Sino A Ruinas De Su Casa. Esta Es La Imagen Que Dibuja Shamil Jeppie En El Cuarto Capítulo, Y Es Una Imagen Completamente Lejana Del Romanticismo Que Podría Imaginar Un Lector Que Piensa Que El Retorno Es Un Final Feliz. Tombuctú Que Dejó En 1594 Era Capital Del Imponente Imperio Songhai, Ciudad Segura, Próspera, Le Llegaba Oro Del Sur Y Sal Del Norte Y Libros De Todas Partes. En Cuanto A Tombuctú Que Encontró En 1608, Era Ciudad Ocupada, Gobernada Por Pashas Marroquíes Que No Conocen Su Lengua, Y Soldados Arma, Que Son Mezcla De Mercenarios Marroquíes Y Europeos, Viviendo En Fortaleza Separada De Población, Imponiendo Impuestos Y Cortando Caminos.
El Panorama Social Había Cambiado Por Completo. Las Grandes Familias Científicas, Como La Familia Aqit Misma, Se Dispersaron. Algunas Fueron Asesinadas, Y Algunas Huyeron A Jenne Y Kano Y Borno, Y Algunas Quedaron Pero Perdieron Sus Bibliotecas. Jeppie Narra Que Ahmad Baba No Encontró Su Biblioteca Que Dejó, Aquella Que Incluía Mil Seiscientos Volúmenes, Pues Fue Saqueada Y Vendida En Mercados De Fez Y Marrakech. Y No Encontró A Muchos De Sus Sheikhs Y Estudiantes. Las Mezquitas Seguían En Pie, Mezquita Sankore Y Mezquita Jingereber, Pero Los Círculos De Conocimiento En Ellas Se Habían Vuelto Más Pequeños, Y Más Cautelosos, Porque Cualquier Reunión Podía Interpretarse Como Rebelión Contra Autoridad Del Pasha.
En Este Vacío, Ahmad Baba No Volvió A Enseñar Como Joven Entusiasta, Sino Que Volvió Como Sheikh Referencia, Como Juez Implícito, Como Mufti Que Nadie Puede Ignorar. Tenía Cincuenta Y Dos Años, Y Había Pasado Catorce Años En Marrakech, Durante Los Cuales Se Convirtió En Nombre Conocido En Todas Partes Del Magreb Islámico. Y Cuando Regresó, Llevaba Consigo Lo Que Ningún Sabio En Tombuctú Llevaba: Ijazas De Sabios De Marrakech Y Fez, Y Manuscritos Que Escribió Allí, Y Reputación Como Hombre Que Resistió Al Sultán Y No Se Quebró. Y Así, Sin Buscarlo, Se Encontró Líder Espiritual De Una Ciudad Derrotada.
Jeppie Describe Cómo Ahmad Baba Ejerció Su Nueva Autoridad. No Portó Arma, Y No Llamó A Revolución Armada, Porque Sabía Que El Equilibrio De Fuerzas No Permite. Pero Practicó Lo Que Puede Llamarse Resistencia Jurídica. Daba Fatwas A La Gente En Sus Asuntos Diarios, Y Se Negaba A Visitar Al Pasha En Su Palacio, E Insistía En Que El Pasha Venga A Él Si Quería Fatwa. Y Reconstruía Lo Que Podía Construirse De La Red Educativa. Abrió Su Círculo En Su Casa, Luego En La Mezquita, Y Estudiantes Comenzaron A Volver A Él, No Solo De Tombuctú, Sino De Regiones Vecinas. Les Enseñaba Fiqh, Pero También Les Enseñaba Cómo Preservar Libros, Cómo Esconderlos, Cómo Constituirlos En Waqf Para Que No Sean Saqueados Otra Vez. Pues La Gran Lección Que Aprendió En El Exilio Es Que El Libro No Permanece Si Permanece En Una sola Biblioteca Grande, Sino Que Permanece Si Se Dispersa En Muchas Casas.
En Estos Últimos Años, Ahmad Baba Escribió Y Clasificó Y Revisó. Escribía A Velocidad Febril, Como Si Sintiera Que El Tiempo Es Corto. Compuso Libros En Fiqh Y Lengua Y Sufismo, Pero Lo Más Importante Que Escribió En Este Periodo Es Lo Que Puede Llamarse Un Código De Memoria. Escribía Biografías De Sus Sheikhs Que Murieron En Exilio O En Tombuctú, Preservando Sus Nombres Y Fechas Y Libros, Para Que No Sean Olvidados. Comprendía Que La Ocupación No Solo Mata Gente, Sino Que Mata Memoria, Y Que La Misión Del Sabio En Tiempo De Derrota Es Ser Un Archivo Vivo. Y Aquí Jeppie Vincula Entre Biografía De Ahmad Baba E Historia De Manuscritos Que Vemos Hoy. Pues Muchos De Los Manuscritos Que Fueron Salvados En 2012 Llevaban Ijazas Con Letra De Ahmad Baba O Con Letra De Sus Estudiantes, Es Decir Que La Cadena De Preservación Que Comenzó En El Siglo Diecisiete Es La Misma Que Continuó Hasta El Siglo Veintiuno.
Ahmad Baba, Quien Defendió Libertad De Musulmanes En Su Libro Sobre Esclavitud, Se Encontró En Tombuctú Defendiendo Libertad De La Ciudad Misma. Los Pashas Imponían Impuestos Exorbitantes, Y Se Apoderaban De Caravanas, E Intervenían En Asuntos De Judicatura. Y Ahmad Baba Los Enfrentaba Con Argumento Legal, Diciéndoles: Esto No Es Permisible, Esto Es Injusticia, Esto Contradice Escuela Maliki. Y A Veces Lo Escuchaban, Porque Necesitaban Su Legitimidad, Y A Veces Lo Ignoraban. Pero No Se Detuvo. Representaba Lo Último Que Quedaba De Autoridad Moral De Songhai Derrumbado.
Jeppie Narra También El Lado Humano Olvidado. Ahmad Baba En Sus Últimos Años No Era Mito, Sino Que Era Un Hombre Anciano Cansado, Que Perdió Vista Parcialmente Por Tanto Copiar, Y Que Se Quejaba De Dolores Articulares, Y Que Vivía En Casa Modesta Después De Perder Fortuna De Su Familia. Estaba Rodeado Por Poco Número De Alumnos Leales, Y Pasaba Sus Días Entre Oración Y Enseñanza Y Escritura. No Se Casó Otra Vez Después De Muerte De Su Esposa En Exilio, Y Vivió Como Asceta. Esta Imagen Humana Es La Que Lo Hace Un Héroe Trágico, No Un Superhéroe.
Ahmad Baba Murió En 1627, A La Edad De Setenta Y Un Años, En La Misma Ciudad En La Que Nació, Pero Es Una Ciudad Completamente Diferente. Fue Enterrado En Cementerio De Sabios En Tombuctú, Y Su Tumba Sigue Siendo Conocida Hasta Hoy, La Gente La Visita Para Bendición. Pero Más Importante Que Su Tumba Es Lo Que Dejó De Libros. Pues Después De Su Muerte, Sus Libros Se Dispersaron Otra Vez, Algunos Quedaron En Tombuctú, Y Algunos Fueron A Fez, Y Algunos A Shinqit, Y Algunos A Kano. Y Esta Dispersión Es La Que Creará El Fenómeno Que Jeppie Estudiará En El Siguiente Capítulo: El Ascenso De Shinqit Como Nuevo Centro Del Libro En El Desierto, Después Del Ocaso De La Estrella De Tombuctú.
Si Tombuctú Cayó Como Capital Política En 1591, No Cayó Como Idea, Sino Que Migró. Esta Es La Tesis Central Sobre La Que Shamil Jeppie Construye Su Quinto Capítulo, Que Es Un Capítulo En El Que Se Mueve Geográficamente Desde La Orilla Del Níger Hasta El Corazón Del Desierto De Mauritania, Hasta La Ciudad De Shinqit. Y El Nombre Solo Lleva Gran Significado, Pues Shinqit No Era Solo Una Ciudad, Sino Que Se Convirtió En Nombre Que Se Da A Un País Entero, País De Shinqit, Es Decir Mauritania Actual, Como Los Peregrinos Que Venían De África Occidental A La Meca Eran Llamados «Los Shinqitis» Incluso Si Eran De Tombuctú O Kano, Porque Shinqit Se Convirtió En El Puerto Cultural Por El Que Pasa Todo El Mundo.
Jeppie Comienza Este Capítulo Con Una Pregunta: ¿A Dónde Fueron Las Bibliotecas De Tombuctú Después De La Ocupación Marroquí? Parte De Ellas Fue Saqueada A Marrakech Y Fez, Y Parte De Ellas Quedó Enterrada En Casas, Pero Una Tercera Parte, Y Es La Más Importante, Migró Con Los Sabios Que Huyeron De La Represión. Esos Sabios No Fueron Al Sur Hacia Selvas Que No Conocen, Sino Que Fueron Al Norte Y Oeste, Hacia Donde Existen Redes De Parentesco Y Tribu Que Los Protegen, Hacia Walata Y Tichitt Y Wadan Y Shinqit. Y Así, Mientras Tombuctú Sangraba Sus Sabios, Los Oasis De Adrar En Mauritania Los Recibían Y Se Transformaban Gradualmente En Nuevos Centros Del Libro.
Shinqit De La Que Habla Jeppie No Es La Ciudad Turística Que Visita Hoy Algunos Aventureros Para Tomar Fotos De Sus Bibliotecas De Barro, Sino Que Es Un Fenómeno Histórico De Cuatro Siglos De Edad. Fue Fundada Como Centro Comercial En El Siglo Trece, Pero Realmente Floreció En El Siglo Diecisiete, Es Decir Directamente Después De La Caída De Songhai. Y La Razón No Es Casualidad. Pues Con El Colapso De Seguridad En La Ruta Del Níger, Las Rutas De Caravanas Cambiaron, Y La Ruta Occidental, Ruta De Peregrinación Desde África Occidental Vía Mauritania Hacia Marruecos Luego Hacia La Meca, Se Volvió Más Segura. Y Con Caravanas Comerciales, Viajaban Caravanas Científicas. El Estudiante Shinqiti Viajaba A Fez Para Estudiar, Luego Volvía Con Pequeña Biblioteca Sobre Lomo De Su Camello, Y El Sabio Timbukti Inmigrante Se Asentaba En Shinqit Y Abría Círculo De Conocimiento.
Lo Que Distingue A Shinqit Es Que Desarrolló Una Economía Del Libro Diferente De Tombuctú. En Tombuctú, El Libro Estaba Vinculado A Un Estado Rico Y Un Imperio Próspero. En Cambio En Shinqit, Estaba Vinculado A La Tribu Y La Mahdhara. La Mahdhara Es La Escuela Desértica Móvil, Una Gran Tienda Donde Se Sienta El Sheikh Y Sus Alumnos, Se Mueven Con Ganado, Pero Llevan Consigo Una Biblioteca Móvil De Decenas De Manuscritos. Y La Mahdhara No Es Solo Una Escuela, Sino Que Es Un Sistema Social Completo. El Alumno Sirve A Su Sheikh Años, Pastorea Su Ganado, Y Copia Sus Libros, Y A Cambio Memoriza Textos Y Toma Licencias. Y Así La Copia Del Libro Era Parte De La Educación, No Una Profesión Separada.
Jeppie Describe Con Detalle Cómo La Industria Del Libro En Shinqit Era Un Trabajo Familiar Y Tribal. El Papel Venía De Marruecos, Pero Era Muy Caro, Y Por Eso Los Shinqitis Escribían Con Letra Muy Precisa, Muy Pequeña, Para Ahorrar Papel, Hasta El Punto Que Una Sola Página Podía Contener Dos Textos, Uno En El Texto Principal Y Otro En El Margen Con Letra Más Fina. Y La Tinta Se Hacía De Goma De Acacia Y Carbón, Y La Pluma De Hoja De Palma. En Cuanto A Encuadernación Era De Piel De Cabra Curtida De Manera Desértica Especial, Y Ponían En Ella Talismanes Y Súplicas Para Preservar El Libro De Termitas Y De Saqueo. Pues El Libro En El Desierto No Es Solo Recipiente Para Información, Sino Que Es Un Ser Que Necesita Protección Espiritual Y Material.
Lo Llamativo En El Relato De Jeppie Es Que Shinqit No Era Ciudad Aislada, Sino Que Era Un Nudo En Una Red Global. Documenta Cómo Las Bibliotecas De Shinqit Contenían Libros De Al-Andalus Impresos En Venecia, Y Libros De El Cairo, Y Libros De Tombuctú Misma, Y Libros Compuestos Localmente En Fiqh Y Lengua Y Astronomía. Pues Los Sabios De Shinqit No Eran Solo Copistas, Sino Que Eran Grandes Autores. Compusieron En Gramática Y Lengua Hasta Que Sus Libros Se Enseñaron En Al-Azhar, Y Compusieron En Fiqh Maliki Hasta Que Sus Fatwas Se Convirtieron En Referencia En Fez, Y Compusieron En Ciencia De Genealogías Y Astronomía, Porque La Astronomía Era Necesaria Para Determinar Qibla Y Horarios De Oración En El Desierto Sin Puntos De Referencia.
Y Aquí Jeppie Capta Un Momento: Cómo Shinqit Se Transformó De Ciudad En El Margen A Centro Que Amenaza Al Centro Mismo. Pues En Los Siglos Dieciocho Y Diecinueve, Los Shinqitis Se Convirtieron En Profesores De Los Dos Haram. Iban A La Meca Y Medina, Y Se Sentaban A Enseñar, Y Venían A Ellos Sabios De Todo El Mundo Islámico Para Aprender Lengua Árabe En Sus Orígenes, Porque Los Shinqitis Preservaban Una Lengua Beduina Elocuente No Contaminada Por Coloquial De Ciudades. Y Así Se Invirtió La Ecuación, En Lugar De Que Shinqit Fuera Margen Que Recibe Conocimiento De Fez Y El Cairo, Se Convirtió En Centro Que Exporta Conocimiento Hacia Ellos.
Jeppie Describe Una Biblioteca, Es La Biblioteca De Ahl Habat En Shinqit, Que Sigue Existiendo Hasta Hoy, Y Que Visitó Él Mismo. Describe La Habitación De Barro, Y Los Estantes De Madera, Y Los Manuscritos Apilados Sin Orden Aparente, Pero El Dueño De La Biblioteca Conoce Cada Uno De Ellos. Describe Cómo El Dueño De La Biblioteca Le Sacó Un Manuscrito De Ibn Malik Y Sobre Él Notas Marginales Con Letra De Ahmad Baba Al-Timbukti Mismo, Transferido De Tombuctú A Shinqit A Través De Siglos, Y Cómo Este Manuscrito Es La Prueba Material De Que El Libro Migró. Pues Shinqit No Es Opuesto De Tombuctú, Sino Que Es Su Continuación, Es La Nueva Tombuctú Que Nació Cuando El Libro Necesitó Un Desierto Más Seguro.
Si Shinqit Es La Nueva Casa A La Que Migró El Libro Después De La Caída De Tombuctú, Entonces El Camino Kunta Es El Camino Mismo, Es El Mapa Que Dibujó La Migración Del Libro A Través Del Desierto. Shamil Jeppie Dedica Su Sexto Capítulo A Uno De Los Fenómenos Más Emocionantes Y Misteriosos En La Historia Del Islam De África Occidental, Que Es La Aparición De La Familia Kunta Como Un Imperio De Conocimiento Y Sufi Sin Ejército Ni Fronteras, Que Se Extendió Desde Los Oasis De Tuwat En El Sur De La Argelia Actual, Hasta Tombuctú, Luego Más Allá Hasta Fronteras Del Bosque De Sabana, Y Controló Por Dos Siglos El Comercio De Sal Y Libros Y Bendición Espiritual.
Comienza La Historia En Tuwat, Que Es Un Conjunto De Oasis En El Desierto Argelino Que Fue Por Siglos Centro Judío E Islámico Para Comercio. Allí Surgió La Familia Kunta, Que Es Una Familia Árabe Que Reclama Linaje A Uqba Ibn Nafi, Pero En Realidad Bereber Arabizada, Transformada Gradualmente De Comercio A Conocimiento Luego A Sufismo. Y La Transformación Aquí No Es Casualidad. Pues En El Desierto, El Comerciante Que Cruza Largas Distancias Necesita Protección, Y La Protección No Viene Del Sultán Lejano, Sino De La Bendición. Y La Bendición Viene Del Conocimiento Y De La Santidad. Y Así La Familia Kunta Que Poseía Caravanas De Sal, Comenzó A Poseer También Caravanas De Licencias Científicas, Y Su Sheikh Ya No Vendía Solo Sal, Sino Que Vendía Súplica, Y Vendía Libro, Y Vendía Mediación Entre Tribus En Guerra.
Jeppie Narra Cómo Kunta Se Trasladó De Tuwat A Tombuctú En El Siglo Dieciocho, No Como Invasores, Sino Como Mediadores. Tombuctú En Ese Tiempo Se Había Debilitado, Gobernada Por Pashas Arma Combatientes Entre Sí, Y Necesitaba Una Autoridad Moral Por Encima De Autoridad De Armas. Entonces Vinieron Los Kuntis, A La Cabeza De Ellos El Sheikh Sidi Al-Mukhtar Al-Kunti, Que Nació En 1729 Y Murió En 1811, Para Llenar Este Vacío. Sidi Al-Mukhtar No Era Un Jurista Ordinario, Sino Que Era Fundador De Una Orden Sufi, La Qadiriyya Kunta, Que Combinó Entre Sufismo Popular Basado En Milagros Y Dhikr, Y Sufismo Erudito Basado En Fiqh Y Lengua. Y Su Arma Esencial Era La Escritura. Compuso Más De Trescientos Libros Y Tratados, Algunos De Ellos En Volúmenes Enormes, Y Algunos En Pequeñas Hojas Que Envía A Sus Discípulos En Tribus.
Aquí Se Detiene Jeppie Para Analizar El Fenómeno Del «Libro Kunta». Pues Los Kuntis No Escribían Solo Para Sabios, Sino Que Escribían Para Pastores, Para Comerciantes, Para Mujeres, Para Esclavos. Escribían Cartas Cortas En Lenguaje Simple, Que Explican Cómo Rezar, Cómo Tratar Con Tu Vecino, Cómo Resolver Un Conflicto Sobre Un Pozo De Agua, Y Siempre Las Sellaban Con Un Recuerdo Sufi O Súplica. Y Estas Cartas Eran Copiadas Y Distribuidas A Través De Una Red De Discípulos, Muy Parecida A Una Red De Distribución De Libros En Épocas Modernas. Pues Cada Alumno De La Orden Tenía Que Copiar Un Libro Para Su Sheikh Antes De Tomar La Licencia. Y Así Los Libros De Kunta Se Multiplicaron Enormemente, Hasta El Punto Que Hoy Constituyen Un Gran Porcentaje De Los Manuscritos Preservados En Tombuctú Y Shinqit.
El Asunto Más Emocionante Que Aborda Jeppie En Este Capítulo Es El Asunto Del Tabaco. Y Es Un Asunto Que Puede Parecer Marginal, Pero Revela Cómo El Libro Era Un Campo Para El Conflicto Político Y Económico. En El Siglo Diecisiete, El Tabaco Llegó Al Desierto Viniendo De Las Américas Vía Puertos Marroquíes, Y Se Convirtió En Mercancía Popular, La Gente Lo Fumaba Y Lo Inhalaba. Entonces Los Sabios Se Dividieron: ¿Es El Tabaco Prohibido O Permitido? Sidi Al-Mukhtar Al-Kunti, Que Fumaba Él Mismo, Escribió Un Tratado Defendiendo El Tabaco, Dice Que Es Estimulante Para La Adoración Y Ayuda A Permanecer Despierto Para La Oración Nocturna. Mientras Otros Sabios, Especialmente De La Escuela Jurídica En Fez, Escribieron Tratados Que Prohíben El Tabaco Y Lo Consideran Embriagador Y Corruptor. Y El Asunto Se Transformó En Una Guerra De Libros. Cada Grupo Escribe Un Tratado Y El Otro Grupo Responde Con Otro Tratado, Y Los Tratados Se Trasladan A Través Del Desierto, Y Se Leen En Mahadharas Y Mezquitas, Y Se Emite Fatwa Sobre Su Base En Mercados.
Jeppie Usa El Asunto Del Tabaco Para Decir Algo Más Grande: Que El Fiqh En El Desierto No Era Un Texto Rígido, Sino Que Era Un Mercado Abierto De Ideas, Influenciado Por Comercio Y Política Y Estado De Ánimo Popular. Y Que Los Sabios De Kunta Tuvieron Éxito Porque Eran Flexibles, Entendían Que El Jurista Desértico No Puede Prohibir Una Mercancía Que La Gente Consume Cada Día, Sino Que Debe Encontrarle Una Fundamentación Legal. Y Eso Es Lo Que Hizo Que Su Camino Se Difundiera Rápidamente, Porque Presentaba Un Islam Que Convive Con El Desierto, No Un Islam Que Choca Con Él.
Luego Jeppie Pasa A La Geografía. Pues La Red De Kunta No Se Detuvo En Tombuctú, Sino Que Se Extendió Al Sur Hacia Masina Y Hacia La Región Fulani, Donde Los Discípulos De Kunta Fundaron Nuevos Emiratos Islámicos En El Siglo Diecinueve, Como El Emirato De Ahmadu Lobbo En Masina, Y El Emirato De Al-Hajj Umar Al-Futi. Los Kuntis Eran Los Asesores, Eran Los Jueces, Eran Los Escritores De Diwans, Eran Quienes Escriben Cartas Diplomáticas Para Los Nuevos Sultanes. Y Así El Libro Desértico Que Comenzó En Tuwat, Se Trasladó Vía Tombuctú Para Fundar Nuevos Estados En La Sabana. Este Es El Momento En Que La Historia Del Libro Se Transforma De Historia Elitista A Historia Fundacional Del Estado Moderno En África Occidental.
En Cada Ciudad Que Tiene Historia De Libro, Hay Un Hombre Que Viene En El Último Momento, Cuando Todo Comienza A Derrumbarse, Para Reunir Lo Que Se Dispersó, Para Preservar Lo Que Casi Se Perdió, Para Transformar Su Casa En Arca De Noé Para El Papel. En Tombuctú, Este Hombre Fue Ahmad Bularaf, O Como Lo Pronuncia La Gente De La Ciudad, Ahmad Bularaf, Y Es El Nombre Al Que Shamil Jeppie Dedica Su Séptimo Capítulo, No Como Biografía De Un Solo Hombre, Sino Como Estudio Del Fenómeno Mismo De La Recolección, De La Psicología Del Coleccionista En Una Sociedad Que Santifica El Libro Hasta La Obsesión.
¿Quién Es Ahmad Bularaf? No Es Un Gran Jurista Como Ahmad Baba, Ni Sheikh De Orden Como Sidi Al-Mukhtar Al-Kunti, Ni Comerciante Rico Como Comerciantes De Shinqit. Es Un Hombre Ordinario, Nacido En Tombuctú A Finales Del Siglo Diecinueve, En Una Familia Media Que Poseía Una Pequeña Biblioteca, Y Aprendió En El Kuttab Luego En Círculos De Mezquitas, Pero No Completó Sus Estudios Superiores En Fez O En Al-Azhar, Sino Que Permaneció En Tombuctú. Trabajó Como Escribano Para La Administración Colonial Francesa Por Un Periodo, Luego Como Maestro, Luego Como Simple Empleado En El Municipio De La Ciudad. Pero Su Verdadero Pasatiempo, Que Se Transformó En Mensaje De Vida, Era La Recolección De Manuscritos.
Jeppie Narra Cómo Bularaf Comenzó Su Proyecto En Un Momento En Que Tombuctú Vivía Sus Peores Periodos. El Colonialismo Francés Entró A La Ciudad En 1893, Y Construyó Sus Fortalezas, E Impuso Sus Impuestos, E Intentó Borrar Todo Lo Árabe Islámico En Favor De La «Modernidad» Francesa. Las Familias Científicas Se Habían Debilitado, Y Muchos Jóvenes Migraban A Bamako O A Costa De Marfil Buscando Trabajo, Y Mucho Papel De Bibliotecas Se Vendía Por Kilo A Comerciantes De Sal Que Lo Usaban Para Envolver Su Mercancía, O Se Dejaba Para Que Lo Comieran Las Termitas Blancas En Habitaciones De Barro Abandonadas. En Esta Atmósfera De Indiferencia Oficial Y Pobreza Popular, Bularaf Deambulaba Por Las Casas, Puerta Por Puerta, Preguntando Por Libros Antiguos, Comprándolos Por Precio Barato A Veces, Y Tomándolos Gratis Otras Veces Cuando Sus Dueños Veían Que Eran Solo Chatarra Sin Utilidad.
Bularaf No Era Rico, Pero Poseía Dos Cosas Que Nadie Más Poseía: Una Memoria Prodigiosa De Nombres De Libros Y Sus Autores, Y Una Maravillosa Capacidad De Persuasión. Sabía Que Esta Familia Posee Una Copia De «Mukhtasar Khalil» Con Notas Marginales Con Letra De Ahmad Baba, Y Que Aquella Familia Posee Un Diwan De Poesía De Un Jurista Shinqiti Del Siglo Dieciocho, Y Que Una Tercera Casa Esconde Un Manuscrito En Ciencia De Astronomía Escrito Sobre Piel De Gacela. Guardaba El Mapa De Las Bibliotecas De La Ciudad En Su Cabeza, Como El Beduino Guarda El Mapa De Los Pozos En El Desierto. Y Convencía A La Gente De Que Vender El Libro A Él Es Mejor Que Dejarlo A La Pérdida, Y Que Él Lo Preservará Y Cuidará De Él, Y Que No Lo Sacará De Tombuctú.
Y Así, A Lo Largo De Cuarenta Años, Desde Los Años Veinte Del Siglo Veinte Hasta Su Muerte En Los Sesenta, Ahmad Bularaf Reunió Cerca De Tres Mil Manuscritos, Los Puso En Su Pequeña Casa De Barro En El Barrio De Sankore, En Habitaciones A Las Que No Llega El Sol, Los Apiló Unos Sobre Otros, Algunos Encuadernados Y Algunos Sin Portada, Algunos Completos Y Algunos Incompletos, Pero Todos Forman Lo Que Puede Llamarse Hoy El Archivo Popular De Tombuctú. No Era Un Archivo Organizado Con Estándares Del Archivo Nacional Francés, No Estaba Catalogado Ni Numerado, Pero Era Un Archivo Vivo, Conocía Cada Manuscrito En Él Por Su Historia, De Dónde Vino, Quién Lo Copió, Quién Lo Leyó, Cuántas Veces Fue Vendido.
Lo Que Distingue La Historia De Bularaf, Como Resalta Jeppie, Es Que Revela Una Transformación En El Concepto De Propiedad. Pues El Manuscrito En Tombuctú Tradicional Era Un Waqf Familiar, No Se Vendía Ni Se Compraba Excepto En Casos De Extrema Necesidad. Pero Bularaf Lo Transformó En Una Mercancía Cultural, Pero Una Mercancía Que No Sale De La Ciudad. Compraba Para Preservar, No Para Comerciar. Y Rechazaba Todas Las Ofertas Que Le Llegaban De Comerciantes De Antigüedades Franceses Y Estadounidenses Para Comprar Su Biblioteca Por Grandes Sumas. Decía: «Estos Son Libros De Tombuctú, Deben Permanecer En Tombuctú». Y Esta Frase Simple Es La Que Lo Hizo Un Héroe Nacional A Ojos De Muchos Malienses Hoy, Después De Que Las Autoridades Coloniales Lo Veían Como Solo Un Aficionado Excéntrico.
Jeppie Dedica Una Gran Parte De Este Capítulo A Describir La Relación De Bularaf Con La Autoridad Colonial. Pues Los Franceses, Que Al Principio No Estaban Interesados En Manuscritos, Comenzaron En Los Años Treinta Y Cuarenta A Interesarse En Ellos Como Parte De Su Proyecto Para Estudiar «Islam Negro», Es Decir Islam Africano Que Veían Como Islam Desviado Que Debe Ser Reformado. Entonces Algunos Oficiales E Investigadores Franceses Vinieron A Bularaf, Pidiéndole Que Les Mostrara Su Biblioteca, Que Les Vendiera Parte De Ella, Que Les Permitiera Fotografiarla. Y Bularaf Trataba Con Ellos Con Extrema Cautela, Dándoles Poco Y Escondiendo Mucho, Porque Temía Que Llevaran Libros A París Y No Volvieran. Y Tenía Razón, Pues Muchos Manuscritos De Tombuctú Que Fueron Tomados En Ese Periodo Existen Hoy En La Biblioteca Nacional Francesa, Y Malí No Puede Recuperarlos.
El Momento Más Dramático En La Vida De Bularaf Llegó Con La Independencia En 1960. Pues El Nuevo Estado Maliense Llegó, Bajo Presidencia De Modibo Keita El Socialista, Buscando Patrimonio Nacional Que Pruebe Que Malí Fue Un Gran Estado Antes Del Colonialismo. Y Encontró En La Biblioteca De Bularaf Un Tesoro Nacional. Entonces Le Ofreció Comprar Su Biblioteca Para Convertirse En Núcleo Del Centro Ahmad Baba Para Documentación E Investigación, Que Es El Centro Que El Gobierno Fundó Con Ayuda De UNESCO. Y Aquí Bularaf Cayó En Un Dilema Moral. Quería Que Sus Libros Fueran Preservados, Pero Temía Que Fueran Al Estado En El Que No Confía En Su Capacidad De Preservación, Y Que Podría Usar Libros Para Fines Políticos. Y Después De Largas Negociaciones, Aceptó Vender Parte De Su Biblioteca, Pero Conservó Otra Parte En Su Casa, Que Es La Parte Que Sus Nietos Siguen Conservando Hasta Hoy.
Durante Largos Años, Prevaleció La Creencia Orientalista De Que La Cultura Islámica En África Permaneció Como Cultura De Manuscrito Hasta Tiempo Muy Tardío, Y Que La Imprenta Llegó Tarde Porque Los Musulmanes La Rechazaban Alegando Que Profana La Santidad De La Letra Coránica. Jeppie Demuele Este Mito Desde Su Base. Pues El Manuscrito No Permaneció Porque Es Sagrado, Sino Que Permaneció Porque Era Un Sistema Económico Y Social Completo. Pues Copistas Y Encuadernadores Y Vendedores De Papel Y Tinta Y Maestros Que Corrigen Copias, Todos Formaban Una Clase Social Que Vive Del Manuscrito. Y Si La Imprenta Viniera De Repente, Cortaría Sus Sustentos. Y Por Eso El Retraso De La Imprenta No Fue Un Rechazo Religioso Tanto Como Fue Resistencia Económica, Exactamente Como Los Copistas De Europa En El Siglo Quince Resistieron La Máquina De Gutenberg.
Jeppie Narra Cómo El Libro Impreso Entró Al Desierto Por Primera Vez A Finales Del Siglo Diecinueve, No Vía Tombuctú, Sino Vía Peregrinación. Pues El Peregrino Shinqiti O Timbukti Que Va A La Meca Y El Cairo, Vuelve Y Con Él Impresiones Litográficas De «Al-Risala» De Ibn Abi Zayd O «Mukhtasar Khalil», Impresas En La Imprenta Bulaq En El Cairo O En La Imprenta Litográfica De Fez. Y La Primera Reacción Fue Asombro. Un Libro Limpio, Sus Letras Iguales, No Necesita Copia, Su Precio Más Barato Que El Manuscrito. Pero El Asombro Pronto Se Transformó En Sospecha. Pues Lo Impreso, Como Dice Uno De Los Sheikhs De Shinqit Que Cita Jeppie, «Un Libro Sin Cadena». Pues El Manuscrito Tradicional Llevaba Al Final La Cadena De Licencias, Fulano Leyó Sobre Fulano De Fulano Hasta El Autor, En Cambio Lo Impreso No Lleva Sino Nombre De La Imprenta. ¿Entonces Cómo Confiamos En Él? ¿Y Cómo Sabemos Que El Copista, O Más Bien El Impresor, No Se Equivocó?
Esta Sospecha Creó Una División En El Mercado Del Libro. Pues Desde Principios Del Siglo Veinte, Hubo En Tombuctú Dos Tipos De Libros: Manuscrito Antiguo, Precioso, Confiable, Que Se Guarda En Cajas, E Impreso Moderno, Barato, Sospechoso, Que Se Usa Para Enseñanza Diaria. Y Los Estudiantes Pobres Compraban Lo Impreso Porque Es Más Barato, Mientras Familias Ricas Conservan El Manuscrito Porque Tiene Más Bendición. Y Así La Imprenta No Mató Al Manuscrito, Sino Que Le Creó Una Nueva Aura, El Aura De Autenticidad. El Manuscrito Se Convirtió En Símbolo Del Conocimiento Antiguo, Del Conectado, De La Cadena, Mientras Lo Impreso Se Convirtió En Símbolo Del Conocimiento Nuevo, Del Desconectado, Del Rápido.
Jeppie Plantea En Su Conclusión Un Número Asombroso, Que Es Resumen De Esfuerzos De Investigadores Africanos Y Europeos A Lo Largo De Veinte Años Para Intentar Contar Lo Que Se Escribió En La Región Del Desierto Y El Sahel: No Menos De Setenta Mil Títulos Diferentes, Y Este Número Es El Mínimo, Y No Incluye Textos Escritos En Lenguas Africanas Con Letra Árabe, Lo Que Se Llama Ajami, Que Son Textos En Los Que La Investigación Comenzó A Interesarse Solo Recientemente. Setenta Mil Libros Manuscritos En Una Región De La Que Se Dice Que No Tiene Escritura. Este Número Solo Es Capaz De Demoler Una Biblioteca Entera De Libros Coloniales Que Dijeron Que África Es Un Continente Oral. Y Jeppie Añade Que La Mayoría De Estos Libros Fueron Escritos En El Siglo Diecinueve, No Porque Siglos Anteriores Fueran Ignorantes, Sino Porque El Siglo Diecinueve Fue Siglo De Estabilidad Relativa, Siglo De Nuevos Emiratos Islámicos En Masina Y Sokoto, Siglo De Mahadharas Que Florecieron, Siglo De Caminos Sufis Que Fomentaron Escritura. Es Decir Que El Florecimiento Del Libro Está Vinculado A La Estabilidad Política, Y Esta Es Una Regla Que Se Aplica En Cada Lugar Del Mundo.
Del Libro
Writing Timbuktu: The Book In West African History, Shamil Jeppie




