Extraños En Su Propia Tierra: La Historia Profunda Que Gestó a Trump Antes De Que Este Surgiera

Hay Libros Que Lees Para Entender, Y Libros Que Lees Para Asegurarte De Que Tenías Razón, Y Este Libro Es Del Primer Tipo, El Tipo Raro Que Te Pide Que Dejes Tu Cómodo Asiento En Tu Torre Ideológica Y Bajes Al Pantano, Literalmente. Esto Es Lo Que Hizo La Socióloga Estadounidense Arlie Russell Hochschild. Profesora De Sociología En La Universidad De California – Berkeley, Esa Fortaleza Liberal En La Costa Oeste, Decidió En 2011 Cruzar Lo Que Ella Llamó “El Muro De La Empatía” Y Ir A Donde Sus Colegas Normalmente No Van: A Luisiana, A Las Profundidades Del Sur Estadounidense, Al Bastión Del Tea Party, A La Gente Que Vota En Contra De Sus Intereses Aparentes, Como Les Gusta Decir A Los Liberales.
Hochschild Eligió El Estado De Luisiana Por Una Razón Válida Que No Está Exenta De Ironía. Es El Segundo Estado Más Pobre De América, Y También Es Uno De Los Estados Más Contaminados Ambientalmente Del País, Contiene Lo Que Se Llama “El Callejón Del Cáncer” Entre Baton Rouge Y Nueva Orleans, Donde Las Fábricas Petroquímicas Se Alinean A Orillas Del Mississippi Y Arrojan Sus Venenos Al Aire Y Al Agua. Sus Habitantes Sufren Las Tasas Más Altas De Cáncer, Asma Y Enfermedades Resultantes De La Contaminación, Y Al Mismo Tiempo Son De Los Opositores Más Feroces A La Agencia De Protección Ambiental, Y De Los Partidarios Más Entusiastas De Candidatos Que Quieren Desmantelarla Y Abolir Las Leyes De Aire Limpio Y Agua Limpia. Esta Es La Gran Paradoja Que Hochschild Coloca En El Corazón De Su Libro (Extraños En Su Propia Tierra – Ira Y Duelo En El Bastión De La Derecha Estadounidense Strangers In Their Own Land: Anger And Mourning On The American Right) Publicado En 2016 Por The New Press, Que Llegó A La Lista Corta Del Premio Nacional Del Libro: ¿Por Qué Votan Aquellos Que Más Necesitan La Ayuda Del Gobierno Federal En Contra Del Gobierno Federal Mismo? ¿Por Qué El Pescador Que Perdió Su Medio De Vida Debido A La Contaminación Levanta Una Pancarta En Apoyo De La Empresa Que Contaminó Su Golfo?
La Respuesta Fácil, Lista En Los Pasillos De La Izquierda Liberal, Es Que Esta Gente Está Engañada, O Es Ignorante, O Es Víctima De La Propaganda De Fox News Y Los Hermanos Koch. Hochschild Rechaza Esta Respuesta No Por Tolerancia Moral, Sino Por Riguroso Método Científico. Dice Que Quiso Entender Lo Que Llamó “La Historia Profunda” – Deep Story – Que No Es Un Programa Político Ni Un Conjunto De Hechos, Sino Una Historia Que La Gente Siente, Una Historia Que Les Cuenta Su Lugar En El Mundo Y Cómo Se Lo Arrebataron. La Tarea Del Sociólogo, Como Ella La Ve, No Es Juzgar, Sino Escalar El Muro De La Empatía Y Ver El Mundo Como Lo Ven Los Otros, Incluso Si Ese Mundo Contradice Sus Convicciones.
Por Eso Pasó Cinco Años Moviéndose Entre Luisiana, Sentándose En Las Cocinas De La Gente, Asistiendo A Barbacoas En Los Patios De Las Casas, Yendo A La Misa Del Domingo, Y A Reuniones Del Tea Party En Pequeños Ayuntamientos, Escuchando Más De Lo Que Hablaba. Su Método Está Inspirado En Su Padre Diplomático Que Le Enseñó Que Entrar En Otra Cultura Requiere Respeto Que No Impide La Crítica. No Fue Como Periodista Buscando Una Cita Sensacional, Sino Como Antropóloga Que Quiere Vivir La Experiencia. Y Esto Es Lo Que Le Da Al Libro Su Enorme Fuerza Literaria. No Es Un Informe Estadístico Sobre El Voto, Sino Una Novela Social Sobre Otra América Que No Aparece En Los Mapas De Nueva York Y Washington.
El Viaje Comienza En Lake Charles, Una Ciudad Industrial En El Golfo De México, Donde El Petróleo Se Encuentra Con El Agua, La Industria Con La Pesca, Y La Riqueza Extrema Con La Pobreza Extrema. Allí Hochschild Conoce A Personajes Que Se Convertirán En Los Héroes De Su Libro, No Son Modelos Teóricos Sino Seres Humanos De Carne Y Hueso, Con Todas Sus Contradicciones, Nobleza Y Errores. Allí Está Lee Sherman, El Hombre Con El Que Pasaremos Un Capítulo Entero Titulado “Una Cosa Buena”. Un Hombre De Ochenta Y Dos Años, Que Trabajó Toda Su Vida Como Técnico De Tuberías En La Fábrica De Pittsburgh Plate Glass, Expuesto A Accidentes Químicos Que Casi Le Cuestan La Vida, Al Que Se Le Pidió Que Arrojara Desechos Tóxicos En Secreto En El Pantano De Bayou D’Inde, Y Lo Hizo, Luego Vio Un Pájaro Caer Muerto Por Los Vapores De Esos Desechos, Y Lo Salvó Con Su Boca, Soplando Aire En Su Pico, En Una Toma Cinematográfica Que Resume Toda La Tragedia Humana. Este Hombre Cuyo Cuerpo Fue Destruido Por Los Químicos Y Que Fue Despedido Por Su Empresa Después De Su Lesión, Es Él Mismo El Voluntario Más Entusiasta Para Colgar Los Carteles Del Candidato Republicano Que Quiere Eliminar La Agencia De Protección Ambiental.
¿Cómo Puede Una Mente Reunir Estos Dos Opuestos? Esta Es La Pregunta Que No Abandona Al Lector En Las Primeras Páginas, Y Es La Pregunta Que Hochschild Intentará Responder No Con Lógica, Sino Con Emoción. Ella No Pregunta “¿Qué Piensan?” Sino “¿Qué Sienten?” Y Descubre Que Detrás De Posturas Políticas Que Parecen Irracionales, Hay Una Estructura Emocional Extremadamente Racional Y Coherente, Una Estructura Construida Sobre El Orgullo, La Pérdida Y La Espera En Una Larga Fila.
Para Entender Luisiana, Debes Entender Su Relación Con La Tierra. No Es Solo Un Estado, Sino Un Ecosistema Único, Una Red De Pantanos, Bahías Y Ríos Lentos Que Se Llaman Bayou, Donde Generaciones De Cajunes Y Criollos Vivieron De La Pesca De Camarones Y Cangrejos. Luego Llegó El Petróleo A Principios Del Siglo Veinte, Con Una Promesa De Empleos Y Prosperidad, Y Con Un Acuerdo No Escrito: Tomen Nuestro Petróleo, Y Tomen Nuestra Tierra, Pero Dennos Trabajo. El Gobierno Federal En Washington Parecía Lejano, Burocrático, Imponiendo Impuestos Y Regulando, Mientras Que Las Empresas Parecían Cercanas, Otorgando Salarios, Patrocinando Al Equipo Local De Fútbol Y Construyendo Una Iglesia. Y Así Se Invirtió La Ecuación Moral. El Mal Que Contamina Es Al Mismo Tiempo El Bien Que Alimenta.
Esta Inversión Es El Corazón De La Gran Paradoja Sobre La Que Escribe Hochschild. Y La Nombra Con Precisión: Las Personas Que Más Sufren Por La Contaminación Son Las Más Tolerantes Con Los Contaminadores. Porque Admitir Que La Empresa Que Te Alimenta Es La Que Te Está Matando Es Una Admisión Extremadamente Dolorosa, Que Requiere Un Grado De Duelo Que No Tiene Quien Vive Al Borde De La Supervivencia. Es Psicológicamente Más Fácil Culpar Al Gobierno, Esa Entidad Abstracta Y Lejana Que Viene A Decirte Que Tu Pescado Está Envenenado, En Lugar De Culpar A La Fábrica Que Le Da Trabajo A Tu Hijo.
Este No Es Un Libro Sobre Trump, Aunque Trump Aparece Al Final Como Un Resultado Inevitable, Sino Que Es Un Libro Sobre La América Que Creó A Trump Antes De Que Trump Apareciera. Un Libro Sobre La Dignidad Herida. Sobre Hombres Y Mujeres Que Sintieron Que Estaban De Pie En Una Larga Fila Hacia El Sueño Americano, Una Fila En La Que Esperaron Pacientemente Durante Décadas, Cumpliendo Las Reglas, Yendo A La Iglesia, Trabajando Duro, Criando A Sus Hijos, Y De Repente Ven A Otros Adelantarlos En La Fila, Con El Apoyo Del Gobierno: Mujeres, Minorías, Inmigrantes, E Incluso Pelícanos Que Reciben Protección Federal Mientras Ellos No La Reciben. Una Sensación De Ser Extraños En Su Propia Tierra.
Si El Libro De Hochschild Fuera Solo Un Análisis Teórico De La Gran Paradoja, No Habría Merecido Todo El Ruido Que Provocó Cuando Se Publicó En Otoño De 2016, Pocas Semanas Antes De La Victoria De Donald Trump. Su Verdadera Fuerza Radica En Que No Habla De Un Bloque De Votantes Abstracto Que Los Analistas Llaman “La Derecha”, Sino De Rostros Y Nombres E Historias, De Personas Que Le Abrieron Sus Hogares Y Corazones A Pesar De Saber Que Ella Es Liberal De Berkeley, Una Palabra Que Equivale En El Diccionario Del Sur A Una Acusación Casi Lista.
Está Mike Schaff, Organizador De Las Fiestas Del Té En Luisiana, Un Empresario Hecho A Sí Mismo Que Posee Una Pequeña Empresa De Limpieza De Alfombras, Que Cree Que El Gobierno Es El Problema Y No La Solución, Y Que Cita A Ronald Reagan Como Un Sacerdote Cita La Biblia. Mike No Es Racista En El Sentido Crudo Que Imaginan Los Liberales, Está Casado Con Una Mujer De Origen Latino, Y Emplea A Negros Y Blancos, Pero Siente Que Las Reglas Cambiaron A Mitad Del Juego. Le Dice A Hochschild Con Amargura: “Estábamos Jugando Un Juego Justo, Y De Repente El Gobierno Vino Y Dijo, Daremos Puntos Extra A Estos Y Aquellos”. Este Sentimiento De Que El Juego Ya No Es Justo Es La Primera Clave Para Entender La Ira.
Luego Están Harold Y Annette Areno, Una Pareja De Ancianos Que Vive A Pocas Millas De Una Enorme Planta Química. Su Jardín Muere Poco A Poco, El Agua Del Pozo Del Que Beben Está Contaminada, Y Su Hija Sufre Problemas De Salud Misteriosos. Sin Embargo, Cuando Hochschild Les Pregunta Sobre La Fábrica, Se Encojen De Hombros Y Dicen: “Este Es El Precio Del Progreso”. Luego Harold Continúa Contándole Sobre La Agencia De Protección Ambiental Que Vino Y Pidió Muestras De Su Suelo, Y Cómo Sintió Que Violaba Su Propiedad Privada, Espiándolo. El Estado Que Se Supone Debe Protegerlo Le Parece Entrometido, Y La Empresa Que Lo Envenena Parece Un Destino Inevitable, Incluso Una Fuente De Sustento Para Los Vecinos.
Pero El Personaje Central Es Lee Sherman. Hochschild Le Dedicó Un Capítulo Titulado “La Historia De Lee”, Que Podría Ser Una Novela Corta Sobre América. Lee Sherman Es Un Hombre Nacido Pobre, Que Dejó La Escuela Temprano, Trabajó Como Plomero Industrial En Plantas Químicas A Lo Largo De La Costa Del Golfo. En Los Años Setenta, Trabajaba En Una Fábrica Que Producía Material P I B, Un Material Altamente Tóxico, Y Su Supervisor Le Pidió Que Se Deshiciera De Barriles De Desechos Tóxicos Ilegalmente, Arrojándolos En Bayou D’Inde, Una De Las Hermosas Bahías Donde Pescaba Cuando Era Niño. Lo Hizo Muchas Veces. Y En Una Ocasión, Vio Un Grupo De Pájaros Cayendo Del Cielo Sobre El Pantano, Asfixiados Por Los Vapores. Corrió Hacia Uno De Ellos, Un Pájaro Pequeño, E Intentó Salvarlo, Puso Su Pico En Su Boca Y Sopló, En Un Intento Desesperado De Devolverle La Vida. El Pájaro Murió. Este Momento, El Momento De Soplar En El Pico De Un Pájaro Envenenado Con Desechos Que Él Mismo Arrojó, Lo Persigue Hasta Hoy.
Después De Eso, El Mismo Lee Resultó Herido, Su Rostro Quemado Con Un Químico, Y Su Empresa Perdió Interés En Él, Lo Despidió Después De Que Se Convirtió En Una Carga, Luego Libró Una Larga Batalla Legal Para Obtener Compensación. Se Suponía Que Este Hombre Se Convertiría En Uno De Los Enemigos Más Feroces De Las Grandes Corporaciones, Y En Uno De Los Partidarios Más Fuertes De La Regulación Estatal. Pero Sucedió Lo Contrario. Lee Se Convirtió En Uno De Los Entusiastas Más Apasionados Del Tea Party, Un Voluntario Que Cuelga Carteles Bajo El Calor, Creyendo Que La Agencia De Protección Ambiental Es El Enemigo, Y Que Las Compañías Petroleras Son Amigas Del Pueblo. ¿Cómo? Hochschild Responde Que Lee, Como Muchos Otros, Separa El Acto De La Empresa Como Entidad Abstracta, Y El Acto De Las Buenas Personas Que Trabajan En Ella, Sus Vecinos Y Parientes. Y Lo Más Importante, Ve En La Fábrica Una Fuente De Orgullo E Identidad. Luisiana Es Un Estado Petrolero, Los Hombres Allí Están Orgullosos De Su Duro Trabajo En Plataformas Y Refinerías, Trabajo Que Les Da Masculinidad Y Dignidad En Un Mundo Donde Sienten Que Su Dignidad Les Está Siendo Arrebatada. Atacar El Petróleo, Es Atacar Su Masculinidad.
Aquí Hochschild Brilla Al Presentar Su Concepto Metodológico Más Importante, Que Es Lo Que Ella Llama “Trabajo Emocional” Y “Reglas Del Sentir”. Y Toma Prestado De La Sociología De Las Emociones Que Ella Misma Fundó Hace Décadas. La Idea Es Simple Y Profunda: Las Sociedades No Solo Establecen Reglas Para Lo Que Debes Hacer, Sino Para Lo Que Debes Sentir. En Luisiana, La Regla Del Sentir Es: No Te Aflijas, No Te Quejes, Sé Paciente, Sé Orgulloso, Y Considera El Sufrimiento Como Prueba De Tu Fuerza. Quejarse Es Debilidad, Y Depender Del Gobierno Es Vergüenza. Por Lo Tanto, Cuando Tu Hijo Se Enferma Debido A La Contaminación, La Regla Te Dice Que Soportes, No Que Protestes. Y Cuando Pierdes Tu Trabajo, Te Dice Que Te Culpes A Ti Mismo Por No Esforzarte Lo Suficiente, No Que Culpes Al Sistema.
Esto Es Lo Que Hace A Hochschild Diferente De Quienes Visitaron Luisiana Por Un Día O Dos. Ella No Fue A Registrar Declaraciones, Sino A Entender La “Infraestructura Emocional” De La Política. Usó Una Técnica Que Llama “Enfoque Mutuo”, Donde Le Cuenta Al Lector Liberal La Historia Del Conservador, Luego Regresa Al Conservador Para Decirle: Así Es Como Los Liberales Los Ven, ¿Qué Opinan? Se Puso A Sí Misma Como Un Frágil Puente Sobre El Muro De La Empatía, Y Soportó La Ira De Ambos Lados.
En Sus Encuentros Con Mujeres Del Tea Party, Descubrió Otra Dimensión, Que Es La Dimensión De La Fe. La Iglesia Evangélica No Es Solo Un Lugar De Oración, Sino Que Es Una Red De Seguridad Social Alternativa Al Estado. Cuando Te Enfermas, La Iglesia Te Ayuda, No El Gobierno. Cuando Quiebras, La Congregación Recolecta Donaciones Para Ti. Por Lo Tanto, La Idea De Que El Lejano Gobierno Federal Secular Venga A Imponerte Nuevos Valores Sobre El Matrimonio O El Aborto O La Educación, Parece Una Invasión Cultural. El Estado No Parece Un Protector, Sino Un Invasor Moral.
Y Todo Esto Nos Lleva Al Corazón Del Libro, A Esa Historia Que Cada Uno De Ellos Lleva En Su Pecho Sin Decirla En Voz Alta. Una Historia Que Hochschild Intenta Formular En Su Nombre, Después De Haber Escuchado Durante Cientos De Horas, Una Historia Que Ella Llama “La Historia Profunda”. Y No Es Una Mentira En La Que Creen, Sino Un Sentimiento Real Que Les Explica El Mundo.
Si Le Pides A Arlie Hochschild Que Resuma Cinco Años De Investigación En Un Párrafo, Sería Este Párrafo Que Es Lo Que Ella Llama La Historia Profunda. No Es Un Programa Electoral, Ni Una Teoría De Conspiración, Ni Siquiera Un Conjunto De Opiniones Políticas. Es Una Historia Que La Gente Siente En Su Médula, Una Historia Contada En La Cocina No En Los Noticieros, Una Historia Que Explica Por Qué Un Hombre Blanco De Sesenta Años, Que Trabajó Toda Su Vida, Sirvió En El Ejército, Va A La Iglesia Cada Domingo, Por Qué Se Siente Extraño En Su País.
Hochschild La Cuenta En Su Voz, En Primera Persona, Como Si Los Encarna Para Hacer Que El Lector Liberal En Berkeley O Brooklyn Vea El Mundo A Través De Sus Ojos Por Un Momento. La Historia Dice: Estás Esperando En Una Larga Fila, Una Fila Que Se Extiende Sobre Una Colina, Hasta La Cima De La Colina Donde Está El Sueño Americano. La Fila Es Larga, Pero Eres Paciente. Tus Padres Te Enseñaron Que La Paciencia Es Una Virtud, Y Que El Trabajo Duro Será Recompensado Al Final. Has Estado De Pie En Tu Lugar Durante Años, Trabajando Duro, Pagando Tus Impuestos, Sin Quejarte. Las Colinas A Tu Alrededor Son Tu Tierra, Luisiana, Hermosa Pero Dura, Aprendiste A Amarla A Pesar De Todo.
Luego Empiezas A Notar Algo Extraño. La Fila No Se Mueve. De Hecho, Estás Retrocediendo. Y De Repente, Ves A Gente Adelantándote, Cortando La Fila Por El Lado. Ves Mujeres, Minorías, Inmigrantes, Refugiados, E Incluso Animales En Peligro De Extinción Como El Pelícano Marrón Que El Gobierno Federal Protegió Mientras No Protegió Tu Trabajo. Todos Ellos Avanzan Delante De Ti, Patrocinados Por El Gobierno. El Gobierno, Representado Por Un Elegante Hombre Negro En La Casa Blanca, Te Dice: Estas Personas Necesitan Ayuda Especial, Porque Han Sufrido Históricamente. Y Tú Te Quedas Allí, Pensando: ¿Qué Hay De Mí? Yo También He Sufrido. Yo También Soy Pobre. Pero Nadie Me Ayuda, Al Contrario, Soy Yo Quien Paga Por Su Ayuda Con Mis Impuestos.
Esta Es La Historia Profunda Como La Formuló Hochschild Después De Cientos De Entrevistas. Y Es Una Historia Que No Se Trata De Codicia, Sino De Honor. La Herida No Es Solo Económica, Sino Que Es Una Herida De Dignidad. Un Sentimiento De Que Hiciste Todo Correctamente, Y Sin Embargo Fuiste Superado. Y Un Sentimiento Más Profundo De Que Ya No Eres Respetado. Ves A Presentadores De Noticias En Televisión Burlándose De Tu Acento Sureño, Y De Tu Fe, Y De Tu Amor Por Las Armas, Y De Tu Forma De Vida. Sientes Que La Élite Cultural En Las Costas Este Y Oeste Te Mira Como Un Ser Atrasado, Como Un Racista, Como Un Ignorante, Mientras Tú Te Ves A Ti Mismo Como Una Persona Que Preserva Los Valores Que Construyeron América: Familia, Religión, Trabajo Duro, Autosuficiencia.
En Esta Historia, El Presidente Barack Obama No Es Solo Un Presidente, Sino Que Es Un Símbolo De Este Adelantamiento. Él Mismo Es Un Colado En La Fila A Sus Ojos. Un Hombre Negro, Un Padre Extranjero, Un Nombre Extraño, Llegó A La Posición Más Alta Del País, Y Inmediatamente Comenzó A Ayudar A Otros A Colarse En La Fila: Seguro De Salud Para Los Pobres, Protección Ambiental A Costa De Empleos Petroleros, Apoyo Al Matrimonio Entre Personas Del Mismo Sexo, Defensa De Los Derechos De Los Inmigrantes. Cada Política Suya, Por Noble Que Fuera A Ojos De Los Liberales, Parecía En Luisiana Como Evidencia Adicional De Que La Fila Ya No Era Para Ellos.
Y Aquí Radica La Genialidad De Hochschild. Ella No Dice Que Esta Historia Sea Verdadera En Términos De Realidad. Sabe Que Las Estadísticas Muestran Que Los Programas De Bienestar Social Benefician A Los Blancos Pobres Más Que A Cualquier Otro Grupo, Y Que Las Leyes De Protección Ambiental Son Las Que Protegen A Los Niños De Luisiana Del Cáncer. Pero Dice Que La Verdad Emocional Es Más Fuerte Que La Verdad Estadística. La Gente No Vota Basada En Tablas De Datos, Sino Basada En Lo Que Sienten Que Es Justo. Y Si Sientes Que Has Estado Esperando En La Fila Durante Veinte Años Mientras Otros Te Adelantan Con La Ayuda Del Gobierno, Te Enojarás, Incluso Si Este Adelantamiento Es Estadísticamente Una Ilusión. La Ira Es Real, Incluso Si Sus Causas Son Imaginadas.
La Historia Profunda También Explica Por Qué Esta Gente No Confía En El Gobierno, Y Confía En Las Empresas. En Su Narrativa, El Gobierno Es El Que Organiza La Fila Y Permite Que Se Cuele, Es El Árbitro Parcial. En Cuanto A Las Empresas, Como B P Y Exxon Y Chevron, Son Las Que Proporcionan Empleos Al Final De La Fila. Es Verdad Que Contaminan, Es Verdad Que Explotan, Pero Al Menos Existen, Tangibles, Dándote Un Salario A Fin De Mes. El Gobierno Quita, La Empresa Da, Aunque Su Donación Sea Envenenada.
Y La Historia También Explica Algo Más, Que Es El Duelo. El Subtítulo Del Libro Es “Ira Y Duelo En La Tierra De La Derecha Estadounidense”. El Duelo No Es Solo Por Empleos Que Se Perdieron, O Por El Medio Ambiente Que Fue Destruido, Sino Por Una Forma De Vida Que Está Desapareciendo. Por Un Pueblo Que Estaba Lleno De Pescadores Y Se Llenó De Extraños Petroleros. Por El Idioma Cajún Que Está Desapareciendo. Por El Respeto Que Se Le Daba Al Hombre Que Trabaja Con Sus Manos Y Ahora Se Le Da Al Programador En Silicon Valley. Por Una América Blanca, Cristiana, Rural, Que Era La Base Y Ahora Siente Que Es El Margen.
Este Duelo Explica Por Qué Esta Gente Parece, A Ojos Del Observador Externo, Como Si Estuviera Votando En Contra De Sus Intereses. Porque El Interés No Es Solo Material. Hay Un Interés Emocional, Un Interés En Restaurar La Dignidad. Cuando Un Político Como Donald Trump Viene Y Dice: “Haré Que América Sea Grande Otra Vez”, No Ofrece Un Programa Económico, Sino Que Ofrece Reconocimiento De La Historia Profunda. Les Dice: Sí, Estaban Esperando En La Fila, Y Sí, Fueron Adelantados, Y Sí, Los Traeré De Vuelta Al Frente De La Fila. Construiré Un Muro Para Evitar Que Entren Más Colados En La Fila. Este Mensaje, Con Toda Su crudeza, Fue Más Convincente Que Miles De Informes Sobre La Contaminación.
Hochschild Cuenta Cómo Presentó La Historia Profunda A Sus Amigos En El Tea Party, Y Les Preguntó: ¿Es Esta Su Historia? La Mayoría Respondió: Sí, Con Algunas Modificaciones, Pero Esta Es. Logró Ser Un Espejo, No Una Jueza. Y Esta Es La Lección Más Grande Del Libro. Entender No Significa Estar De Acuerdo. Escalar El Muro De La Empatía No Significa Derribar El Muro De La Crítica. Pero No Puedes Criticar Lo Que No Entiendes. Y La Izquierda Estadounidense, Como La Ve Hochschild, Fracasó Durante Años En Entender Esta Historia, Y Se Contentó Con Burlarse De Ella, Así Que Perdió Las Elecciones Y Perdió La Capacidad De Diálogo.
Para Entender La Ira De Luisiana, Debes Caminar En Sus Pantanos. No Metafóricamente, Sino Literalmente. Arlie Hochschild Te Lleva En Sus Capítulos Del Medio A Bayou D’Inde, Y A Bayou Corne, Y A La Isla Jean Charles Que Se Está Hundiendo Lentamente En El Golfo De México, A Lugares Que Ya No Aparecen En Los Mapas Turísticos. Allí, Donde El Olor A Azufre Llena El Aire, Y Donde Las Manchas De Petróleo Flotan En Colores De Arcoíris Sobre Agua Que Una Vez Fue Transparente, Entiendes Por Qué La Política En Este Estado Parece Al Revés.
Luisiana Es Una Larga Historia De Amor Y Traición Entre Un Pueblo Pobre Y Una Empresa Rica. La Historia Comenzó En 1901 Cuando El Primer Pozo Petrolero Enorme Estalló En Spindletop En La Vecina Texas, Y La Fiebre Del Oro Negro Se Extendió Hacia El Sur. Vinieron Hombres Del Norte, En Trajes Elegantes Y Promesas Más Grandes: Transformaremos Sus Pobres Pantanos En Campos De Prosperidad, Daremos A Sus Hijos Empleos Con Salarios Que Sus Padres Pescadores Nunca Soñaron. Y Eso Fue Parcialmente Cierto. Los Salarios Subieron, Se Construyeron Escuelas, Se Pavimentaron Carreteras. Pero El Precio Fue La Tierra Misma.
Hochschild Cuenta Cómo Las Compañías Petroleras Cavaron Miles De Millas De Canales A Través De Los Pantanos Para Transportar Plataformas De Perforación Y Equipos, Permitir Que El Agua Salada Del Mar Entrara En Los Pantanos De Agua Dulce, Matando Los Árboles De Ciprés Que Protegían La Costa De Huracanes, Y Destruyendo Los Hábitats De Camarones Y Cangrejos En Los Que Vivieron Los Cajunes Por Generaciones. Luego Vino La Contaminación Química. Luisiana Hoy Contiene Un Cuarto De La Producción Petroquímica En Estados Unidos. A Lo Largo Del Río Mississippi Entre Baton Rouge Y Nueva Orleans, Hay Un Corredor Industrial Que Los Residentes Llaman Callejón Del Cáncer, Donde Se Alinean 150 Plantas Químicas, Y Donde Las Tasas De Cáncer Son Cincuenta Por Ciento Más Altas Que El Promedio Nacional. En Un Pueblo Como Mossville, Un Pueblo Histórico De Negros Libres Fundado Por Ex Esclavos Después De La Guerra Civil, Quedó Rodeado Por Catorce Fábricas, Y Sus Residentes Fueron Obligados A Irse Después De Que El Aire Se Volviera Irrespirable, Así Que La Empresa Sasol Compró Sus Tierras A Bajo Precio Y Demolió Sus Hogares Para Expandir Su Fábrica.
Aquí Aparece La Paradoja Que El Observador Externo No Nota. Si Estuvieras En El Lugar De Estos Residentes, La Lógica Dice Que Exigirías Más Regulación Estatal, Más Agencia De Protección Ambiental, Más Compensación. Pero Lo Que Sucede Es Lo Opuesto. Porque Las Empresas Lograron Construir Una Alianza Emocional Y Económica Profunda. No Solo Dan Empleos, Sino Que Dan Identidad. El Hombre Que Trabaja En La Refinería, Incluso Si Sabe Que Su Trabajo Lo Está Matando Lentamente, Siente El Orgullo De La Masculinidad, Orgullo De Que Alimenta A Su Familia Con El Sudor De Su Frente, No Con Ayuda Gubernamental. Y Cuando La Agencia De Protección Ambiental Viene Y Le Dice Que Su Fábrica Está Contaminada, Él No Escucha Una Defensa De Su Salud, Sino Que Escucha Una Acusación De Que Es Parte Del Problema, Y Una Amenaza A Su Única Fuente De Orgullo.
Luego Está La Larga Historia De Traición Gubernamental. Luisiana Es El Estado Que Fue Testigo De Uno De Los Desastres Ambientales Más Grandes Causados Por El Gobierno Mismo. En 1980, El Cuerpo De Ingenieros Del Ejército Ordenó Cavar El Canal Mississippi River Gulf Outlet, Un Canal De Navegación Que Acortó El Camino Al Golfo De México, Pero Destruyó La Barrera Natural De Las Marismas, Y Contribuyó Directamente A Hacer Que El Huracán Katrina Fuera Más Destructivo En 2005. El Gobierno Que Prometió Protección, Trajo Inundación. Y Cuando La Gente Se Ahogó, La Ayuda Federal Se Retrasó Por Días, Y La Gente Fue Dejada Para Morir En Los Techos De Sus Hogares Mientras Las Cámaras Del Mundo Miraban. Esta Memoria No Se Olvida. El Estado Que No Viene Cuando Te Ahogas, No Tiene Derecho A Venir A Decirte Cómo Administrar Tu Fábrica.
Hochschild Explica Cómo El Nuevo Movimiento Conservador Explotó Esta Memoria Hábilmente. Desde Los Años Ochenta, Y Con El Ascenso De Ronald Reagan, Comenzó Un Discurso Organizado Diciendo: El Gobierno No Es La Solución, El Gobierno Es El Problema. Este Discurso Encontró Terreno Fértil En Luisiana. El Gobernador Bobby Jindal, Que Gobernó El Estado Entre 2008 Y 2016, Es El Ejemplo Más Claro. Jindal, Hijo De Inmigrantes Indios, Inteligente Y Ambicioso, Decidió Convertir Luisiana En Un Laboratorio Para El Libertarismo Económico. Recortó Impuestos A Las Empresas Enormemente, Y Recortó La Financiación De La Educación Superior En Un Cuarenta Y Cinco Por Ciento, Y Abolió Programas De Atención Médica, Y Se Negó A Expandir El Programa Medicaid Que Habría Asegurado Atención Para Decenas De Miles De Personas Pobres En Su Estado, Solo Porque Es Parte De Obamacare. El Resultado Fue Económicamente Catastrófico, Pero Fue Políticamente Exitoso, Porque Se Presentó Como Quien Lucha Contra Washington, Como Quien Defiende La Dignidad De Luisiana Contra La Interferencia Federal.
Y En El Corazón De Todo Esto, Hochschild Descubre Un Fenómeno Que Ella Llama “Cruce”. La Gente Cruza, Lo Que Significa Que Cambian Su Lealtad De Una Idea A Su Opuesta Para Evitar El Dolor Cognitivo. Lee Sherman Sabe Que La Empresa Contaminó, Pero Cruza A La Creencia De Que El Gobierno Es Peor. Harold Ve Que El Agua Está Contaminada, Pero Cruza A La Creencia De Que Hablar De Contaminación Es Una Conspiración De Ambientalistas Para Evitar Empleos. Este Cruce No Es Estupidez, Sino Que Es Un Mecanismo De Defensa Psicológica. Porque La Alternativa, Que Es Admitir Que Sacrificaste Tu Salud Y La Salud De Tus Hijos Por Una Empresa Que Te Abandonó, Es Una Alternativa Extremadamente Dolorosa, Insoportable.
Y Hochschild Llega A Una Conclusión Dolorosa: El Estado Más Dependiente Del Dinero Del Gobierno Federal Es El Más Odioso Hacia Él. Luisiana Siempre Ocupa El Primer O Segundo Lugar En La Lista De Estados Que Toman Del Federal Más De Lo Que Dan. Cada Dólar Que Paga Como Impuestos, Toma A Cambio Un Dólar Y Cuarenta Centavos En Forma De Ayuda, Programas, Infraestructura Y Compensación Por Desastres. Pero Vota Continuamente En Contra De Quien Le Da Este Dinero. ¿Por Qué? Porque El Dinero Viene Condicionado A La Humillación. Viene Con Leyes Que Te Dicen Cómo Pescar, Y Cómo Construir, Y Cómo Enseñar A Tus Hijos. Viene Con Un Lenguaje Políticamente Correcto Que Habla De Diversidad E Igualdad, Mientras Tú Sientes Que Eres Tú Quien Se Ha Convertido En Minoría. La Empresa, Incluso Si Te Explota, No Te Pide Que Cambies Tu Idioma O Tu Fe. Solo Te Pide Que Trabajes.
En Este Capítulo Del Libro, Te Das Cuenta De Que Lo Que La Prensa Liberal Llama “Votar Contra El Interés” Es En Realidad Votar Por Otro Interés, Un Interés No Material, Que Es El Interés De La Dignidad Y La Pertenencia. Y Esto Es Lo Que Prepara El Camino Para La Aparición De Trump. Trump No Vino De La Nada, Vino Para Reunir Todos Estos Hilos: Odio Al Estado, Y Amor A La Industria, Y Orgullo Herido, Y Duelo Por Un Mundo Que Desaparece.
Cuando Arlie Russell Hochschild Terminó El Manuscrito De Su Libro En El Verano De 2016, Donald Trump Aún No Había Ganado. Era Un Candidato Del Que Se Burlaban La Mayoría De Los Profesores De Berkeley, Considerado Un Fenómeno Televisivo Transitorio Que Terminaría En Una Derrota Aplastante. Pero Hochschild, Que Pasó Cinco Años Escuchando La Ira En Las Cocinas De Luisiana, Sabía Algo Que Los Encuestadores De Washington No Sabían. Sabía Que La Larga Fila Que Describió En Su Historia Profunda Finalmente Había Encontrado A Alguien Que Gritara Su Nombre.
En El Último Capítulo Del Libro, Que Escribió Apresuradamente Antes De Imprimir, Cuenta Su Último Encuentro Con Sus Amigos Del Tea Party Después De Que Trump Se Convirtiera En El Candidato Del Partido Republicano. Describe Su Propio Asombro, Luego Su Entusiasmo Creciente. Uno De Ellos, Mike Schaff Que Creía En El Libre Mercado Absoluto, Le Dijo: “Sé Que No Es Un Verdadero Conservador, Pero Al Menos Abofetea A La Élite En La Cara, Y Eso Es Suficiente Para Mí”. Una Frase Resume Todo. Trump No Necesitaba Un Programa, Necesitaba Ser Una Bofetada. Una Bofetada Al Muro De Empatía Que La Élite Liberal Construyó Alrededor De Sí Misma, Un Muro Que Dice: Somos Más Inteligentes, Somos Más Morales, Sabemos Sus Intereses Mejor Que Ustedes.
Hochschild Llama A Esto “La Política Emocional De La Autoprotección”. Cuando Las Personas Sienten Que Su Identidad Está Amenazada, No Buscan Un Político Que Les Ofrezca Un Plan De Diez Puntos Para Arreglar El Seguro De Salud, Sino Que Buscan Uno Que Proteja Su Orgullo. Trump Entendió La Historia Profunda Instintivamente, Mientras Que Hillary Clinton Falló En Entenderla Por Completo. Cuando Clinton Describió A La Mitad De Los Partidarios De Trump Como Una “Canasta De Deplorables”, Les Estaba Confirmando Exactamente Lo Que Sentían: Que La Élite Los Desprecia. Trump, En Contraste, Les Dijo: No Son Deplorables, Son Víctimas, Y El Sistema Robó Su Sueño. Construiré Un Muro, No Solo En La Frontera Con México, Sino Un Muro Alrededor De Su Dignidad.
Y Aquí Yace La Profecía Del Libro Que Lo Hace Más Importante Hoy, En 2026, De Lo Que Era En 2016. Hochschild No Escribió Sobre Trump, Sino Que Escribió Sobre Las Condiciones Que Hicieron Posible A Trump. Y Las Condiciones Todavía Existen, Incluso Empeoraron. El Muro De Empatía Del Que Habló No Se Derrumbó Después De Las Elecciones, Sino Que Se Hizo Más Alto Y Más Grueso. Los Liberales En Las Grandes Ciudades Se Convencieron Más De Que La América Rural Es Racista E Ignorante, Y Los Conservadores En El Campo Se Convencieron Más De Que Las Ciudades Son Un Pantano De Corrupción Y Ateísmo. Cada Lado Vive En Una Burbuja Mediática Que Lo Alimenta Con Lo Que Quiere Oír. Fox News Por Un Lado, Y The New York Times Por El Otro, Ambos Venden Ira, Porque La Ira Vende Anuncios.
¿Qué Ofrece Hochschild Como Solución? Y Esta Es La Pregunta Que Cada Lector Hace Al Final Del Libro. Y Ella No Ofrece Una Solución Política Fácil, No Dice Voten Por Demócratas O Republicanos. Lo Que Ofrece Es Un Método. Dice: Si Queremos Vivir Juntos En Un Solo País, Debemos Escalar El Muro De La Empatía, No Demolerlo Con Bombardeos. Escalar Significa Escuchar, No Estar De Acuerdo, Sino Entender De Dónde Viene El Dolor. Y Esta Escucha Requiere Gran Coraje Moral, Porque Escucharás Cosas Que Pueden Contradecir Tus Valores Más Profundos Sobre Raza Y Género Y Medio Ambiente.
En Sus Últimas Reuniones, Hochschild Preguntó A Sus Amigos En Luisiana: ¿Qué Pasaría Si El Gobierno Federal Viniera Y Les Dijera, Limpiaremos La Contaminación, Y Los Compensaremos Por Las Tierras, Y Construiremos Mejores Escuelas Para Ustedes, Pero Con La Condición De Que Acepten Las Leyes De Protección Ambiental? La Mayoría Respondió: No Confiamos En Que Haga Eso. La Confianza Está Completamente Perdida. Y Esta Es La Lección Más Profunda. La Política No Es Solo Distribución De Recursos, Sino Que Es Construcción De Confianza. Y Cuando La Confianza Colapsa, Los Números Y Los Planes No Sirven.
Al Final, El Libro Es Una Elegía. Una Elegía Para Una América Que Pensaba Que Era Una Sola Nación, Y Descubrió Que Son Dos Naciones Viviendo Detrás De Un Muro De Empatía Invisible A Simple Vista, Pero Más Sólido Que Cualquier Muro De Ladrillo. Y Si Hay Esperanza, Es En El Mismo Acto Que Hizo Hochschild: Hacer Las Maletas, Y Conducir Hacia El Lugar, Y Sentarse Con Alguien Que Está Completamente En Desacuerdo Con Nosotros, Y Escuchar, Hasta El Final, Sin Interrumpirlo Para Corregir Sus Números. Porque La Verdad Que Revela Luisiana Es Que La Gente No Muere Por Números Equivocados, Sino Que Muere Por La Sensación De Que Nadie La Está Escuchando.




